~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros,Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Atención:
El siguiente capitulo puede contener escenas que no son propias de la clasificación asignada. si son sensibles de estomago o de sentimientos les recomiendo que lo lean con precauciones debidas xD.
Aviso que algunos otros capítulos podrían seguir esta misma lógica.
*El inicio del capitulo contiene incrustaciones de recuerdos sobre narración, espero que no se pierdan, así que lean con cuidado
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Capítulo 43: La furia del Zilant.
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Los cascos de Epona resonaron como el presagio de una eminente tormenta, esos ojos azules se habían vuelto sumamente fieros, la capucha negra ondeaba al sentir el choque con el aire caliente, y el suelo de roca ígnea parecía temblar a su paso.
Era como si todo el ambiente se crispara al sentir su presencia. Nuevamente vislumbró el imponente mar de nubes y bajo la mirada del hylian asomó la furia del Zilant, la adrenalina era más fuerte que nunca, tanto que incluso superaba a la de aquel día…
*****Flash Back*****************
Su Mirada se cruzó con la del joven Legionario y entonces sin decir nada se viró para emprender el camino.
-No lograras atravesar el cinturón de fuego
-Tal vez- susurró sintiendo que el corazón se le aceleraba- pero tengo que intentarlo…. Ella confiaba en mí, y yo le falle de la peor manera- clamó en tono triste sintiendo que se le nublaba la vista.
Dulac guardó silencio y durante largos instantes sus pensamientos se perdieron en incesantes cavilaciones. Estaba claro que también había cometido un fallo al dejar sola a la princesa Zelda, aunque de cualquier forma él no era como Altair ni como los otros y de igual manera estaba seguro de que los Dodongo seguro que lo habrían matado.
Los pasos de Link se volvieron distantes, llamó a Epona sólo con la mirada y la yagua obedeció de buena manera.
-Espera…
La voz lo obligó a detenerse, sonaba seria, tal vez demasiado.
-Toma esto- clamó.
Link se viró y puso una cara graciosa cuando la capucha negra se estrelló justo en su rostro.
-¡Ahhh!, ¡Condenado Legionario!, te estas ganado una buena paliza- rugió volviendo a arrojar la capucha.
La prenda voló hasta la cabeza de Epona y la yagua profirió un curioso relinchido muy parecido a las quejas de su amo.
-No creo que esa capucha sirva de mucho- habló Tomodachi mirando hacia al cinturón de Fuego.
-¿La capucha? Oh, no. En realidad me refería a esto- dijo con voz juguetona mientras se acercaba la joven hylian- Este es mi verdadero encargo, la misión de estas tierras- le dijo mientras sacaba una cajita de su alforja- me ha servido para espiar por varios meses a los Dodongo aunque creo que ahora serán más útiles en tus manos.
Fue entonces cuando abrió la caja, los ojos de Link curiosearon de forma incesante, había visto eso antes aunque juraría que había sido solo en sueños.
Tomodachi también viró la vista para ver aquello que había captado la atención de su amigo.
-Ahhh!, ¡Un tesoro de la Diosa Hylia!- Clamó el caviidae con los ojos hechos platos, dio un brinco épico y se aferró a la espalda del Legionario para poder mirar bien dentro de la caja.
-Si- murmuro y parpadeó un par de veces sintiendo que el pelaje de Tomo le hacía un poco de cosquillas- Me los dio Altaír, y ahora yo te los regalo, estas en obligación de no perderlos, recuerda son verdaderamente valiosos.
-¿Valiosos?- murmuró Link de forma un poquito incrédula.
-¡Más que valiosos!-Clamo Tomodachi- Se supone que son Leyenda.
Bajó del hombro de Dulac como si fuera un rayo y fue a rebuscar algo en su alforja mágica. Entonces Link tomó los objetos. Un par de pendientes rojos y brillantes.
-Pendientes Ignífugos- se escuchó la voz de Tomodachi, traía un enorme libro y lo abrió muy cerca de la cara del joven hylian.- son un tesoro de la diosa Hylia, se cuanta que en la antigüedad pertenecieron al Héroe elegido y que con ellos logró entrar en el corazón del ardiente Volcán de Eldin.
-En el corazón del Volcán- murmuró Link.
-Te vas a dar cuenta en cuanto te acerques al cinturón de fuego- rugió Dulac mientras su mirada se perdía en la dirección de ese sitio.
****Fin del Flash Back*************
El brillante color carmesí ahora relucía en una de sus orejas, el otro pendiente estaba muy cerca de su compañero en la oreja izquierda de Epona.
…
-Tendrás que compartirlo- Dijo Dulac- Si de verdad quieres recatar a la Señorita Zelda, no entres por el frente, los Dodongo te mataran antes de que te acerques a su escondite. Escucha, el lugar al que te diriges en realidad es un volcán activo, no tiene cráter pero la lava fluye desde la base formando ríos inmensos de lava, El cinturón de Fuego es realmente eso, una enorme cadena volcánica, de cierta forma es impenetrable para ojos inexpertos.
Había sacado un mapa para entregárselo en las manos al joven mercenario.
-Pero como toda formación geológica no puede evitar tener numerosas fallas, en la parte trasera del escondite hay una serie de grutas sin vigilancia, básicamente ningún ser vivo pisa esas tierras porque el calor es verdaderamente insoportable, pero con los pendientes lograras entrar sin problemas, estoy seguro de que si te escabulles por ese sitio lograras llegar a la parte alta del volcán sin que te vean, una vez adentro asciende sin dudarlo, en la parte de arriba la temperatura sigue siendo alta pero curiosamente soportable.
-Bien- había dicho sin siquiera dudarlo.
-Tendrás que dejar a la yegua afuera por eso debes compartir la magia de la diosa Hylia.
Nuevamente había asentido con la cabeza.
Tomodachi parecía inseguro, al parecer ese sitio era sumamente peligroso.
-¿Cómo es que los ladrones Dodongo han entrado en ese sitio?- preguntó sin encontrar respuesta alguna en su pequeña cabecita.
-Pues en la parte de adelante no hay ríos de lava… es un lugar sumamente extraño, cuando se lo conté a Altaír él me dijo que era como un curioso volcán invertido, aunque en realidad no es tan extraño, simplemente es que la lava se ha hecho camino por otro sitio.
-Ya veo- respondió Tomo…
…
Nuevamente los cascos de la yegua retumbaron contra la roca ígnea, un extraño geiser apareció de la nada y Link reaccionó de manera hábil cambiando el rumbo de su montura.
La voz de Dulac todavía seguía en su cabeza.
…
-También hay otro problema, el camino es sumamente peligroso
…
El paisaje árido estaba lleno de agua hirviente, a medida que se acercaba a su destino la temperatura se elevaba cada vez más y más. Los geiseres aparecían de manera más seguida y de no ser por la concentración que guardaban el jinete y la yagua, seguramente ya se habrían convertido en algo parecido a un pollo cocido.
…
-Si te topas con un geiser no vivirás para contarlo, es verdad que están hechos con vapor de agua subterránea, pero con esa temperatura es igual o peor que lo ríos de lava.
-Entonces, ¿Caminamos?
-¡No!- había rugido Link- no quiero perder más tiempo.
-Tiene razón, es mejor si se mueven de prisa- clamó el Legionario- quedarse en un sitio por demasiado tiempo puede hacer que los Dodongo los descubran, hay unos extraños cuervos de la muerte rondando el sito, no estoy seguro pero hasta podría jurar que son vigías, esos Ladrones de verdad que hicieron pacto con el Diablo, ni siquiera le Legión está segura de cómo es que han logrado aliarse con otras especies.
Dulac había caminado de forma segura hasta Epona, la capucha negra hondeaba de forma curiosa y sin pensarlo mucho la tomó y se la entregó a Link en las manos.
-Tiene un curioso camuflaje.
…
Y ahora su mirada se perdían en el cielo, los cuervos de la muerte parecían no detectar su presencia aunque en lo alto de la nubes Tomodachi lo seguía gracias a la magia de su hechizo.
El imponente volcán se erigió frente a sus narices después de varias horas de cabalgata, la noche había caído y bajo el manto de la oscuridad fue sumamente difícil hacerle frente a la furia de la naturaleza, el cinturón de fuego se plasmó ante sus ojos como un verdadero monstruo titánico de una forma impresionante, y sólo hasta entonces comprendió porque Yahab no había querido que cruzaran por ese sitio.
Cuando el amanecer estuvo cerca Link topó con la base del volcán y con ayuda del mapa de Dulac encontró un camino seguro hasta la parte trasera, el pendiente en su oreja derecha resplandeció en el mismo instante en el que comenzó a subir la temperatura, los peligrosos ríos de lava le cortaron el camino, pero Epona encontró la manera de sortearlos sin muchas dificultades, los había saltado de forma ágil al igual que el precipicio en las afueras del pueblo de El Limite, y Link agradeció que ese terreno no fuera tan frágil como aquel otro
-Quédate- le dijo a la yegua una vez que encontró el pasaje de las grutas.
Los ojos de Epona lo miraron intensamente, quería ir con él pero sabía que no podía y después de un rato le dio una caricia con la cabeza a modo de despedida, nuevamente sus miradas se cruzaron, y en sus grandes ojos Link logró ver una fortaleza impenetrable de la misma manera que la había visto hace horas cuando le pidió que le prestara la oreja y ella sin rechistar en ningún solo momento se tragó el dolor al sentir como la perforaban al colocarle el tesoro de la Diosa Hylia. Nuevamente Link se había sentido orgulloso al comprobar que había encontrado a una compañera irremplazable.
-Si no vuelvo, sal de aquí antes de que nuevamente amanezca, recuerda, el legionario dijo que si los pendientes se separan la magia sólo dura cerca de veinticuatro horas, no dejes que el amanecer te alcance en este sitio, buscare la forma de sacar a Zelda por un camino seguro.
Epona asintió con la mirada y después Link reemprendió su camino.
La piedra de gruta ardía como metal al fuego, hasta cierto punto el legionario tenía razón al comparar aquel sitio con el infierno, los ojos de Link vagabundearon en la oscuridad durante un buen rato y en su mente no dejaba de pensar en ¿cómo y dónde se encontraría Zelda?, seguramente estaría asustada, rodeada de enormes Lizalfos y también de hombres hoscos y peligrosos. Seguramente para ella era como estar en la peor de sus pesadillas, el pensamiento hizo que la mente de Link nuevamente se llenara de rabia y a medida que avanzaba esa furia contenida crecía y crecía.
-Asciende- murmuró para él mismo mientras escalaba por las grutas interiores de aquel enorme volcán activo, después de mucho tiempo cruzó por un umbral enorme que daba pie a una cámara de magma impresionante. En la parte de abajo sobre la superficie de roca ardiente logró ver numerosas sombras verdes que se arrastraban sobre sus propios ombligos.
Eran Dodongos sin duda alguna, aunque la mayoría eran muy jóvenes, el mercenario consiguió contar cerca de cincuenta, la frase "criadero de Dodongos" tomó forma verdaderamente tangible, y al final de la cámara también logró visualizar uno verdaderamente grande.
-Mira creo que a King le apetece dormir hoy todo el día- la voz del ladrón lo desconcentró un poco y al mirar hacia las partes de arriba logró distinguir un par de siluetas vagabundeando cómodamente sobre los caminos que se erigían sobre aquella cámara.
Link se movió con cuidado, pasó de manera precavida junto al enorme reptil durmiente, agradeció los numerosos años que había cargado con sus guantes de cuero y con ayuda de ellos asedio por la vertical de la cámara hasta los caminos que había en la parte arriba, una vez ahí el pendiente en su oreja derecha dejo de brillar como lo había estado haciendo hasta ese momento, de forma curiosa la temperatura había bajado de golpe aunque posiblemente eso se debía a la caprichosa forma que tenía aquel sitio, solo hasta entonces el joven mercenario logró entender porque aquellos ladrones habían escogido aquel lugar como su escondite, no sólo criaban a sus monstruosos reptiles sino que de seguro los Lizalfos se sentían sumamente cómodos en ese lugar tan extraño.
El mapa terminaba en ese sitio, Dulac no se había atrevido a avanzar más allá de aquel punto, de cierta forma era una decisión inteligente, aunque para Link seguir avanzando era cuestión de su propia vida, todavía no entendía porque su corazón agonizaba de dolor al sentir que podía perder a Zelda, en su mente tampoco encontraba explicación de porqué se había terminado encariñando tanto con ella cuando nunca en la vida se había aferrado a ninguna otra persona que no fuera "esa persona".
De igual forma ya no importaba, porque sentía que si algo malo le llegaba a pasar a ella jamás en su vida se lo perdonaría.
Los caminos que recorría adquirieron cierta forma geométrica y fue entonces cuando se dio cuenta de que había abandonado la parte natural del volcán para entrar en el verdadero escondite, las voces de los ladrones se escuchaban cada vez más cerca.
-Una vez que entres trata de encontrar primero a Zelda antes de que te descubran- la voz de Dulac nuevamente resonó dentro de su cabeza.
Y después, así como había aparecido se desvanecío poco a poco.
-Vaya con la princesita, esta ré buena, que tal si le damos una probadita, seguro que nadie se da cuanta.
-Idiota, querrás que Ceo te mate.
-Ese Ceo, - anunció de forma despectiva –quien sabe a dónde demonios se ha largado y además Hiperión tampoco ha regresado del sur a pesar de que nos avisaron que Zilant estaba por estos rumbos.
-Si….- la voz lanzó un suspiro cansado- desde que Cronos se esfumo del mapa, a aquellos dos parece no importarles nada. ¿Sabes qué?, tienes razón, vamos darle una probadita al fin y al cabo que tengo entendido que seguro termina en manos del Brujo, y él, creo que quiere matarla, es un des..per…di..cio.- y la frase quedo inconclusa, porque de un momento a otro escupió un mar de sangre por la boca.
El ladrón miró con horror a su abdomen, la punta de una espada sobresalía por ahí como si nada.
La furia del Zilant nuevamente se había apoderado del joven mercenario, sus ojos fieros se clavaron en los ladrones y avanzó sin la menor precaución por el escondite para después hacerse con su primera víctima.
Había sido un sablazo rápido, una muerte fácil aunque sumamente dolorosa.
Las palabras del hombre se habían quedado pegadas a la cabeza del hylian causándole odio, repulsión y asco. El otro ladrón miró incrédulo como la sombra había aparecido de la nada dejando a su compañero muerto en segundos. No tuvo tiempo de gritar antes de tener la misma suerte que su amigo.
El odio incontrolable del dragón surgió de manera espontánea aunque a diferencia de otras ocasiones esta vez permaneció apoderándose de su ser entero, el hecho de que esos ladrones estuvieran planeando hacerle eso a Zelda había dejado la voluntad de Link a merced de su fiera interna.
Sin importarle nada más siguió avanzando por el escondite deshaciéndose de todo aquel ladrón que encontraba en su camino, estaba sentenciándose a muerte, aunque después de lo de Cronos cualquier cosa que hiciera no bastaría para ganarse el perdón de aquellos seres, a pesar de que había sido un accidente y de que también todos sabían que el propio jefe Lizalfo era quien lo había provocado.
Durante cerca de tres años le negaron la oportunidad de ir en busca de pistas que para él eran sumamente importantes, ahora habían vuelto a quitarle algo que para él era valioso, y ya no estaba dispuesto a que le volvieran a arrebatar a alguien que quería.
No sabía si habían buscado el pleito de forma voluntaria al quitarle a su Zelda, pero el gran dragón había dicho BASTA y con eso también anunciaba que una tempestad muy pronto se cerniría, ¿Querían verdaderas excusas para perseguirlo como un perro sarnoso?, ahora sí que las tendrían, porque en esa noche en el cinturón de fuego de verdad que habían despertado a la bestia.
El silencio desgarró el ambiente de las partes inferiores del escondite, y de ese modo, los ladrones que permanecían en la parte de arriba se vieron extrañados al no escuchar el jaleo que armaban sus compañeros durante las horas de vigilancia.
Al igual que Zilant Link se vio inmerso en un ambiente de cacería, la parte del mercenario que se había estado reteniendo mientras estuvo al lado de Zelda ahora tenía rienda suelta. Se escabulló de forma sigilosa hasta llegar a la cámara principal en donde los ladrones solían guardar sus botines.
Estaba repleta de oro y de rupias, barriles de conserva y muchos explosivos. Siguiendo sus instintos tomó todo aquello que le había gustado como lo había hecho desde siempre, y al deslizarse nuevamente hacia la salida sus ojos brillaron con cierta felicidad, ahí en medio de aquellos objetos tan vánales y sobrevalorados encontró el bolso blanco de Zelda, durante breves instantes los ojos del dragón desparecieron de su rostro y fueron reemplazados por los ojos de la persona que había estado junto a la princesa durante todos esos meses.
Lo tomó con mucho cariño y se abrazó a él sintiendo que le regresaban un pedacito de su vida. Perdiéndose entre sus recuerdos no se dio cuenta que varios vigías habían entrado por otra de las puertas.
-¡Hey tú!, ¡Quién demonios eres!
La mirada del dragón asomó de nuevo, por el rabillo del ojo vio correr a tres y supo que pronto el escondite entero sabría de su presencia. Tenía que darse prisa, ocultó el bolso bajo la capucha y se viró para hacerles frente a los que ahora le cortaban el camino.
El barullo que ocasionó la pelea se extendió por los pasillos, habían caído muertos al igual que los otros con los que se había cruzado, sin embargo había tenido la mala suerte de que estos armaran un escándalo que seguramente ya había alertado a muchos otros.
-¿¡En dónde está!?- le gruñó de forma fiera al último ladrón que había acorralado. De una sola patada lo había tirado al piso y ahora la espada se incrustaba un poco sobre su pecho.
-¿En dónde está quién?.-Musitó temblando de rabia.
-La chica a la que aprisionaron.
-¿Era tuya?- escupió las palabras con cierto asco, después una sonrisa burlona cruzó por su cara, sabía que sin importar la respuesta seguro que él lo mataría, así que no le importo mentir en lo más mínimo solamente para poder ver su cara cuando se crispaba- violada y muerta, Hyrule esta tan lejos que los jefes decidieron que no valía la pena pedir rescate- clamó en tono seguro como si de vedar fuera cierto.
Entonces el ruido de la espada hizo nuevamente hegemonía, y después de eso la rabia descontenida de Link arrasó con todo cuanto estuvo en su camino, su mente se había vuelto un lio y un caos.
¿Era cierto?,¿Le habían hecho eso a su Zelda?
Siguió subiendo hasta quedar varado en los laberinticos caminos de la parte superior del escondite, muy dentro de sí sabía que aquello no podía ser cierto aunque la sangre le hervía y en su cabeza no podía ver las cosas correctamente.
Fue entonces cuando escuchó cierto gemido, todavía quedaba alguien a quien no había matado, por primeras vez en bastante tiempo sus ojos dibujaron ante él el escenario en donde se encontraba, numerosos pasillos con numerosas cámaras.
¿Celdas?
Irguió una ceja cuando el gemido volvió a repetirse y entonces avanzó siguiendo sus instintos, el corazón había comenzado a latirle de manera acelerada, y no sabía porque pero aquel sonido le gritaba "por favor ven a mi lado"
Al entrar en aquella cámara la oscuridad invadió su vista aunque al final de esta logró reconocer una pared enrejada, sin duda se trataba de una celda aunque no distinguió a la figura que estaba tristemente tirada en el piso, aferrada a los barrotes y llorando en el desconsuelo. Se había hecho ovillo y la oscuridad la había envuelto dejándola irreconocible.
Su instinto mercenario le aviso que no había tiempo para desviaciones, cualquier cosa que se hubieran cogido los Dodongo no era su problema. Pero su corazón bramaba a gritos que fuera al lado de aquella creatura triste y desprotegida.
Sin siquiera pensarlo se acercó con pasos lentos y su mano se posó sobre la de ella, sus ojos vagabundearon un poco extrañados hasta que ella levantó la vista y entonces sus miradas se cruzaron de manera intensa como si el tiempo de hubiera detenido.
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Continuara...
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Comentarios del Capitulo:
¡Bien!, ¿Ya se dieron cuenta en donde termino este capitulo?, jeje, bueno espero que no se hayan perdido mucho, esta parte de las historia tiene varias idas y venidas en el tiempo, me encantaría publicarla de corrido semanalmente pero no he tenido demasiado tiempo para esta historia, aun así, espero que la sigan disfrutando al máximo.
Link esta triste porque los Dodongo le arrebataron a su Zelda, pero en cuanto se encuentren las cosas van a ponerse lindas ;)
