~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.


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Capítulo 44: Reencuentro

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Se perdió durante mucho tiempo en sus sueños, hasta que ciertos pasos se escucharon de forma pesada…

No tenía el menor interés de posar su vista sobre aquel nuevo individuo que ahora se posaba delante de su celda, pero entonces, muy dentro de su ser, algo la llamó de forma desesperada, la mano de esa persona se posó sobre la suya y entonces levantó la mirada.

Unos ojos fieros y profundos la recibieron, estaban tan llenos de odio y de ira que ella no pudo evitar que los suyos se llenaran de lágrimas.

-Li..Link- musitó sintiendo como su corazón se llenaba de alegría, era probable que ahora estuviera alucinando a causa del miedo.

Se veía diferente, distante, como fiera encabritada, pero aun así, el roce se su mano sobre la de ella había sido sumamente tierno.

-¿Zelda?- murmuró él también de forma boba al escuchar su vocecita, parpadeó un par de veces y entonces fue como si a Zilant lo hubieran encerrado de nuevo.

La princesa se levantó de modo torpe y se abalanzó para abrazarlo, pasó sus manos entre los barrotes y lo atrapó con un amor desmedido, se había puesto a llorar de la pura alegría después de pensar que nunca más volvería a verlo, el hierro candente le quemó un poco la mejilla, pero aun así escondió el rostro todo lo que pudo sobre su pecho.

El corazón de Link también volvió a la vida y le devolvió el abrazo, también se le escapó una lágrima silenciosa y suspiró de felicidad al comprobar que aquel ladrón le había mentido, su princesa estaba viva, y a pesar del susto, también parecía estar intacta.

Se abrazaron durante mucho tiempo a pesar de que la reja los separaba de modo calante. Y después ella soltó un gemido triste cuando Link la separó de él sin el menor aviso.

-Shhh- musitó mientras su mente volvía ponerse en orden, lugar y tiempo. Estaban en peligro, y aunque le dolía, no era momento para demostrarse lo mucho que se habían extrañado.

Inspeccionó la reja y gruñó al ver que tenía una cerradura enorme, aunque después puso ojos traviesos y metió una mano a su capucha. Se había cogido un montón de bombas del cuarto de provisiones y las había guardado en su alforja de una forma no muy discreta.

-Voy a sacarte de aquí, pero necesito que te escondas, muy muy lejos, en la esquina de la celda.

-¿Qué vas a hacer?

-Voy a volar la rejilla. Y después necesito que corramos, seguro que la explosión delata mi ubicación enseguida.

Ella asintió sin rechistar siquiera, desde siempre había confiado en su buen juicio y se entristecía un poco al recordar la forma en la que lo había tratado. Y también estaba sumamente sorprendida de que él hubiera ido por ella a pesar de lo horrible que se habían pelado la última vez que se habían visto.

Link colocó la boba junto a la cerradura y cuando esta explotó se creó una enorme nube espesa con olor a pólvora. El efecto retumbó en toda la celda y la rejilla no solamente abrió su cerradura sino que terminó por caerse entera. El joven hylian dio un salto hacia atras para evitar que lo aplastara y después su ojos buscaron entre la espesura a Zelda.

De forma sorpresiva la princesa salió de entre la espesa nube y dio un brinquito hasta colgársele del cuello.

-Link- volvió a clamar su nombre con un amor desmedido, ahora que la reja había desaparecido pudo acariciar su rostro contra el de su compañero son mucha ternura.

Nuevamente él le devolvió el abrazo sintiendo que su cuerpo era invadido por una sensación dulce y cálida, pero también volvió a recordarse que no era tiempo para eso.

-Oye yo…

-Después me dices, hay que salir de este sitio.

-Si- musitó ella, estaba muy cansada por el constante estrés al que había sido sometida en las últimas horas, sin saber cómo su cuerpo se había desactivado y cayó como peso muerto en los brazos de su compañero.

El pobre Link se asustó un poco, pero suspiró nuevamente al darse cuenta de que era un pequeño desmayo, la cargó de forma tierna y cruzó los laberintos hasta salir de la zona de las celdas.

De forma curiosa agradeció que Zelda hubiera perdido la conciencia cuando se dio cuenta de que tenía que volver a pasar por los pasillos que antes había recorrido, el mar de sangre que había dejado a su paso durante su inconciencia ahora le revolvía un poco el estómago.

Su mirada se puso un poco triste al darse cuenta de que nuevamente había perdido, su voluntad no era tan férrea como él hubiera deseado, pero aun así, al ver aquel escenario mediocre no sintió culpa ni remordimiento. Era egoísta por naturaleza y no le importaba saber que había cambiado la vida de aquellos ladrones por la de su princesa.

El pensamiento desapareció de su mente cuando ciertas escaleras le dieron la bienvenida.

-No importa lo que pase, sigue subiendo. Si tienes suerte con tu misión recuerda que no podrás volver por el mismo lugar por donde entraste.

La voz de Dulac nuevamente había regresado, lo sabía, lo sabía perfectamente, porque volver sobre sus pasos sería un suicidio, las cámaras de magma ardiente que había traspasado hace horas se terminarían por convertir en un infierno.

Podía darle su pendiente ignífugo a Zelda pero de igual forma las horas habían pasado, el amanecer estaba a unas cuantas horas pero no las suficientes para lograr salir antes de que de que la magia del tesoro se agotara por estar demasiado tiempo dividido.

Y mientras buscaba una forma de que escaparan ilesos, Zelda se revolvió entre sueños y al final abrió los ojos confundida.

-¿En dónde estamos?

-Aun no salimos.

Las alarmas del escondite habían sonado y ahora todos los pasillos estaban llenos de ladrones, se habían armado hasta los dientes y no sería tan fácil vencerlos como a los otros.

Link bajó cuidadosamente a Zelda hasta el piso y la princesa se tambaleó un poco por el aturdimiento, entonces suspiró, pero al ver los ojos de Link el miedo desaprecio completamente.

-Mira nada mas- murmuró él con voz triste mientras le pasaba la mano por la frente con cariño.- ¿Qué estabas haciendo?

-No sé- susurró al darse cuenta de que se había quemado un poco debido a su torpeza, el candente hierro de su celda le había dejado una marca en ese sitio, pero era porque ella se había recargado con cierta fuerza.- Tengo frío- murmuró de forma queda abrazándose al joven mercenario.

Fue entonces cuando él se dio cuenta de que algo no estaba bien del todo, porque hacía un calor del demonio pero ella tiritaba como si aquello no fuera cierto. Sin pensarlo demasiado metió la mano a su capucha y de ahí sacó el manto sagrado que había estado guardado en el bolso de Zelda, se lo colocó a modo de chal como sabía que solía utilizarlo a veces y después de un rato ella irguió una pequeña sonrisa.

-Tomodachi está sobrevolando el volcán, si lo gramos salir afuera él nos abrirá el camino.

Ella asintió con la mirada.

-Es por ahí- susurró sin duda alguna, y Link abrió los ojos como platos- La entrada es por la parte de arriba, ya lo sabía, no estaba tan inconsciente cuando llegue a este sitio.

-Bien- musitó él con cariño y cierto orgullo en su tono, sin siquiera darse cuanta junto su frente con la de ella y la abrazo por la cintura.

-Pero Link, hay muchos Dodongos.- pronunció de forma preocupada.

-Lo sé- clamo él con voz juguetona sin perder su posición.

-No, no… Dodongos, enormes y terroríficos, grandes como no tienes idea y lanzan fuego por la boca.

-Lo sé- volvió a musitar- no tengas miedo, esta vez sí voy a cuidarte. Perdona que antes haya perdido el juicio… soy un idiota.

Ella le tapó la boca con la mano y le sonrió de forma triste, tenía ganas de decirle todo lo que sentía pero cierto temblor se hizo presente, se tambaleó de forma asustada y se aferró a la capucha de su compañero.

-Seguro que si no nos damos prisa van soltar al más grande.

-¿¡Más grande!?- masculló de forma atolondrada.

-Allá abajo hay verdaderos monstruos- clamo él mientras la tomaba de la mano y aprovechaba que los ladrones también se había distraído.

Zelda le indicó el camino, de forma curiosa su subconsciente parecía haberse activado y sus recuerdos del primer plano habían sido guardados de una forma bastante asombrosa. Después de unas cuantas vueltas salieron a la superficie, el aire volvía a ser un poco más respirable.

El gran volcán desprovisto de vida vegetal se presentaba como una masa árida y seca, parecía incluso más seca que la planicie de agua hirviente por la cual Link había cabalgado. La joven princesa parpadeó un par de veces, de forma curiosa el terreno ahí arriba era sumamente plano aunque ciertas formaciones rocosas se erigían de forma caprichosa dispersas por el sitio.

-Dime Zelda- musitó Link inspeccionando el terreno.

-No… no sé- el cambio aire la había afectado un poco, era un alivio no seguir que soportando los gases que emanaba aquella enorme estructura geológica, pero también tomar oxigeno de golpe la hizo sentirse un poco mareada.- creo que por ahí había un pasaje que descendía.

-Bien- musitó aunque no estaba muy seguro, pero no había tiempo para estar explorando.

Sonrió cuando vio que Zelda no se equivocaba y el pasaje estaba justo detrás de las rocas que le había indicado. Pero entonces se escuchó cierto tronido, el rugido gutural de la bestia asedió por el pasaje, y ante sus ojos el gran dodongo se hizo presente.

Caminaba de forma lenta y pesada, pero su imponente cuerpo les tapaba el camino, los jóvenes hylians retrocedieron de forma asustada sobre sus pasos.

-¡Cielos!- clamaron al mismo tiempo antes de echarse a correr en la dirección contraria.

-¡Como demonios apareció en ese sitio!- gruñó Link.

Una curiosa risa se escuchó desde el lomo de la bestia y un ladrón asomó la cabeza desde lo alto.

Otras risas aparecieron de la nada y en menos de lo que pensaban la parte superior del volcán se había llenado de ladrones. Sin otro camino por el cual transitar Link y Zelda terminaron en el lado contrario del escondite, en la parte posterior la temperatura subió un poco de golpe.

-¡Hey! se terminó el juego- clamó el jinete del gran Dodongo.- menudo lio señor Zilant, le teníamos reservado un trato especial a manos de Ceo, pero dadas las circunstancias creo que nosotros mismos tendremos que castigarlo.

Fue entonces cuando los ojos de Zelda se posaron sobre aquel hombre, no era un ladrón cualquiera, estaba ataviado con unas pieles negras y gruesas, y en la cabeza lleva un casco hecho con el cráneo de un Dodongo joven, sin duda el status que mantenía respeto a sus compañeros era diferente dado que los otros ladrones que se habían acercado parecían mirarlo con orgullo.

-Y quien iba pensar que armarías semejante escándalo por una muchachita. ¿Te gusta?- clamó antes de echarse a reír a carcajadas- ¡El dragón demonio ojiazul se ha prendado de una mocosa!

El coro de risas que siguió a la suya puso a Link nuevamente como fiera.

-¡Atrápenlos!- gruñó después de su pequeña broma.

El conjunto de ladrones se les hecho encima, pero sin saber cómo, en cuanto dieron una decena de pasos un curioso remolino de viento los envolvió dejándolos sumamente despistados.

Repulsio!- la voz se escuchó desde lo alto del cielo y antes de que pudieran darse cuenta ya habían salido volando por los aires.

-¡Tomodachi!- gritó Zelda de forma alegre cuando lo vio descender con Beast desde lo alto.

-¡Llegas tarde Bola de pelos!- gruñó Link, aunque también había sentido cierto alivio.

El águila arpía aleteó cerca del mercenario y el caviidae mostro una sonrisa burlona.

-Vas por el camino equivocado

-Lo sé, pero no creas que es tan fácil rodear a ese monstruo, ¿Ryuuji le atravesara los huesos?, te recuerdo que antes no podía, aunque no la he probado completamente ahora que esta reforjada.

-No lo sé- clamó el caviidae desde lo alto de su montura- pero si tiras a su jinete seguro que ganas ventaja.

Los ladrones que había tirado Tomodachi se levantaron de forma atolondrada, el hechizo de viento tenía mucho alcance pero aun así no era lo suficientemente poderoso.

-Ve por el jinete- volvió a insistir- yo me ocupo del resto.

Y después de aquello emprendió nuevamente el vuelo y replegó a los ladrones con su magia, esperaba que Link se diera prisa porque de lo contrario terminaría por quedarse a medias como le había ocurrido en otras ocasiones.

-Escucha Zel… en cuanto abra una brecha desciende por el pasaje.

Y sin más se echó a correr contra su enemigo, la princesa se quedó preocupada, confiaba en él, pero tenía miedo de aquel horrible monstruo, no sabía si de verdad podría hacerle frente y estaba segura de que si algo malo le pasaba nunca en su vida se lo perdonaría.

Lo vio saltar de forma ágil y esconderse tras las rocas cuando el gran animal hinchó el pecho y soltó una llamarada por el hocico.

La brecha se abrió y entonces se coló por ahí de forma cautelosa.

-Vaya- clamó Link.

El calor de la llama era intenso y el pendiente en su oreja brilló por algunos segundos, ahora que lo pensaba tenía ventaja, con eso podía acercarse al jinete sin que este sospechara que podía aguantar la cercanía de aquel candente fuego.

Nuevamente el gran reptil acaparó aire pero espero a las órdenes de su jinete, de la nada Link salió de su escondite entre las rocas y se dirigió directo al Dodongo.

-Ahí está, ¡Fuego!- rugió. Y al escuchar la orden el gran Dodongo se viró para dejar salir todo el candente aliento.

Zelda que se había estado escabullendo se detuvo en seco al ver aquella escena, el mar de llamas se estaba relamiendo todo el terreno, se puso blanca del susto cuando vio avanzar a Link con pasos firmes hacia el mismísimo infierno.

El jinete soltó una carcajada al ver la audacia "estúpida" de su oponente y después volvió a reír cuando lo vio desaparecer entre el mar de llamas.

-Pobre iluso, creo que eso de Zilant era solo un mito, después de todo sólo los dragones matan dragones…

Los ojos de Zelda se llenaron de lágrimas al no poder encontrar a su Link por ningún lado, el gran Dodongo seguía lanzando fuego a diestra y siniestra sin importar que su objetivo hubiera desaparecido.

-Sí, los dragones matan dragones- la voz hizo que el jinete se atragantara con su propia carcajada, ¿Qué?, ¿cómo?, ¿de DÓNDE rayos provenía?- ¡Y también matan Dodongos!- clamó al tiempo en que salía de entre las llamas, el pendiente refulgió más que nunca, y aunque la túnica se le había chamuscado un poco él seguía a salvo e intacto, dio un buen salto y pisó con fuerza sobre la cabeza del monstruo.

Lo siguiente que paso fue que el jinete se quedó petrificado al ver que el mercenario había salido de las llamas para echársele encima. Aun en esa posición Link desenfundó a Ryuuji con destreza y con un sablazo cortó las correas que unían al jinete con su montura.

El gran monstruo rugió de forma confusa tratando de quitarse de encima al intruso y se paró en dos patas para dar un enorme pisotón en la tierra, el ladrón y el mercenario salieron volando, y además, el terreno poco firme retumbó de forma tan recia que una enorme grieta se abrió justo entre ellos.

Zelda gritó un poco espantada al ver que la mitad del terreno cedía hacia los precipicios.

La visión que quedo después de aquello hizo que se le helara la sangre, la parte trasera del escondite ahora podía verse fácilmente, inmensos ríos y lagos de lava fluyendo bajo sus pies a unos cuantos kilómetros, numerosos geiseres que habían estado dormidos por siglos despertaron de su letargo, y el ambiente se volvió un mar de confusión sumido entre los gases que provenían del interior de la tierra.

El jinete y el mercenario se levantaron de forma un poco atolondrada, Link no había previsto aquello en ningún sentido.

-¡Link!- la voz de Zelda lo distrajo por un momento, el camino que llevaba hacia el sendero había quedado bloqueado con un pequeño derrumbe, el resto de los ladrones y Tomodachi también había quedado desperdigados en otro de los lados.

-No te muevas-Clamó al ver que había quedado del otro lado de la gran zanja.

Los ojos preocupados de Link, hicieron que en la mente del jinete se dibujara el escenario completo, "el mercenario y la princesa", "La princesa del mercenario" las cosas no podía haber sido más simples, no creía que su tonto chistecito estuviera tan cerca de la realidad, y después ensanchó una sonrisa malévola.

Los otros ladrones ya no podrían ayudarle debido a que el gran monstruo los había dejado bastante lejos.

-"Si se escapan habremos perdido mucho"- pensó mientras sus ojos se posaban en la princesa- "de todas formas el Brujo la quiere muerta… ya después me las arreglare con Ceo", tenía sed de venganza por los líos que Link ya le había causado dentro de la guarida, y además, por los hombres que había terminado por desperdiciarle. Los ladrones no sentían afecto los unos por los otros aunque si se tenían respeto y su orgullo podía llegar a ser inquebrantable.

El gran reptil rugió de forma un poco molesta y Zelda se tambaleó un poco ante aquello.

-¡King!- gritó el ladrón mientras se levantaba de forma oscilante.- No dejes que se escape, cómetela.

-¿Qué?- musitó ella al ver que ahora el enorme Dodongo emprendía camino en su dirección, era lento y sumamente pesado, pero al igual que como lo había dicho Link, era imposible rodearlo con semejante envergadura. Sintiendo el miedo de que en cualquier instante fuera lanzarle una llamarada retrocedió de forma asustada hasta llegar casi al abismo entre el mar de lava a muchos metros bajos sus pies y el final de aquel volcán tan extraño.

-Desgraciado- gruñó Link al ver que el ladrón se reía.

El jinete también sacó una espada y le clavó los ojos de forma fiera, no paso mucho tiempo antes de que ambos se tiraran a matarse a muerte.

-¡No tengas miedo Zelda!- escuchó que gritaba mientras lo veía dar agiles rodadas para esquivar la espada de su enemigo- solamente no dejes que te acerque la boca- clamó al tiempo que cruzaba de largo para posicionarse tras la espalda del jinete- su última llamarada fue tan potente que tardara mucho tiempo en recargar su propio propano.

El jinete hizo una mueca de desprecio al comprender que Link sabia algunas cosas de la naturaleza de los Dodongo.

El joven mercenario en cambio irguió una sonrisa, siempre tuvo en cuanta que algún día necesitaría de aquello, que mejor forma de sobrevivir que saber todo acerca de tus enemigos. Sin el menor miedo le hizo frente con hábiles estocadas, y a pesar de que reconocía que aquel ladrón estaba en otro nivel, sus habilidades y su estilo de pelea dejaban mucho que desear.

La pelea llegó a su clímax en menos de tres minutos cuando Link descifró los movimientos de su enemigo y se abrió una brecha entre su defensa, el metal de la espada enemiga crujió cuando Ryuuji le di un verdadero mordisco, era como si Zilant se hubiera estado vengando porque se habían burlado de sus poderes.

Un codazo y una patada marcaron el fin del combate.

-No puede ser- gruñó sintiendo que la sangre se le acumulaba en la boca- yo.. yoo… el gran jinete que logró domar a King ¡vencido por un simple mercenario!

-Sí, que ironía ¿no?- clamó Link mientras enfundaba su espada- algo parecido escuche en el pasado… si… creo que fue eso mismo lo que dijo Cronos, ahora que lo pienso tú me lo recuerdas, también tenías un gran poder, tampoco supiste utilizarlo.

Entonces profirió un alarido y cayó sin conciencia alguna, mientras sus ojos se perdían con cierto odio en el rostro del mercenario. Al escuchar el quejido, King viró la cabeza de forma curiosa, el jinete había caído y junto con él todo su orgullo, la enorme bestia quedo a su libre albedrío, pero aunque ahora no tenía ataduras le apetecía seguir con las ultimas ordenes que le había dado su amo, sin pensarlo demasiado volvió a pararse en dos patas y se dejó caer como peso muerto al piso, una clara señal de poderío entre los de sus especie.

Poderío…

Si…

Y también, una muestra de poco inteligencia innata.

El terreno que hasta entonces no había cedido con el último terremoto comenzó a desquebrajarse, hasta que las fisuras cubrieron todo escenario y la parte alta del volcán se vino abajo sin la menor resistencia.

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Continuara...

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Comentarios del Capitulo:

Una vez más he dejado al pobre Link en apuros, aunque tampoco fui tan mala y no permití que Zelda viera su "pequeño" desastre.

¿Que pasara ahora con nuestros protagonistas?, ¿Acaso, es aqui en donde termina la historia? xD, ¡Por supuesto que no!, bueno, pero si nos acercamos de forma vertiginosa,(Literalmente), a la parte que muchos habían estado esperando.

"¡No te rindas Link, y sigue a tu corazón siempre!" ;)