Los ojos de Eren tenían una peculiaridad en ese momento, eran exageradamente oscuros, parecían querer decir algo, algo que Levi no podía descifrar, ya que cada vez que intentaba mirarle fijamente, los labios del moreno se posaban en los suyos haciéndole olvidar donde estaba.

Pero por supuesto, estaban en su habitación, con la pequeña lámpara de mesa iluminando el lugar, sus cuerpos desnudos se revolvían entre las sábanas, sus respiraciones eran jadeantes. Los preliminares parecían no acabar para Levi, pero al parecer Eren se encontraba bastante cómodo con ellos.

—Eren —susurró Levi sintiendo los labios del otro acariciando su cuello, el pelinegro se preguntaba qué demonios le sucedía a Eren, pues él siempre se burlaba de la pasividad de Levi en la cama e incluso actuaba como un completo animal que solo pensaba en su propio placer. Esa noche era diferente, parecía que Eren intentaba cuidar a Levi.

No, imposible, Eren no era así.

—¿Quieres que pare? —preguntó el moreno dejando sorprendido a Levi.

—¿Qué mierda…? ¿Por qué iba a querer algo así? —susurró con cierto nerviosismo por la actitud de Eren—. Es decir, solo mírame…

Eren parpadeó varias veces y con una lentitud bastante rara en él acarició el miembro de Levi dándose cuenta de lo duro que estaba.

Levi gimió y gruñó al mismo tiempo.

—Oh —exclamó Eren con un deje de sorpresa—. Es solo que has estado moviéndote demasiado… creí que no querías.

—Claro que quiero mocoso idiota, lo que pasa es que estás actuando bastante extraño.

—Yo… solo quiero hacer las cosas bien.

Levi abrió los ojos de par en par, y su boca formó una "o".

—¿C-cómo…?

—Sinceramente no lo sé —le interrumpió y volvió a posar sus labios en los de Levi, primero de una manera casta sin usar la lengua, moviendo los labios con lentitud y poco a poco comenzó a intensificarse, volviendo sus movimientos más frenéticos.

Levi estaba confundido, ¿Cómo habían pasado de magrearse en medio de su sala con gente a su alrededor a tratarse con tanto "cuidado"?

Levi dejó de pensar tan pronto como sintió los labios de Eren recorrer su torso.

—Mmmh… Eren —gimió el pelinegro cerrando los ojos, dejándose llevar por aquel cariño—. Espera… Eren ¡¿Qué mierda…?! —gritó Levi alzando su cabeza al sentir los labios de Eren en el hueso de su cadera mientras jalaba con lentitud la sabana sobre ellos dejando cada vez más al descubierto el miembro de Levi.

—Shhh, no me hagas arrepentirme —susurró el moreno acercando sus labios cada vez más a la zona más sensible de su acompañante.

No, no podía ser…

Eren jamás podría atreverse a hacer algo como eso, mucho menos con su enemigo, prácticamente estaría tirando sus principios como alfa y activo a la basura.

—Eren, no tienes que hacerlo —dijo Levi arrepintiéndose al instante de lo que había dicho porque, joder, lo deseaba.

Eren posó su mirada en los ojos de Levi por un momento haciendo que Levi al fin pudiera ver en ellos lo que tanto le inquietaba. Los ojos de Eren parecían mirarlo con… Amor, o algo parecido a ello, pero no lo pudo confirmar pues Eren volvió a desviar su vista.

—Quiero hacerlo —dijo el castaño y sin más destapó a Levi dejándole completamente vulnerable.

Era la primera vez que Levi se sentía nervioso con Eren, antes simplemente lo hacía con él y eso era todo, pocas veces se dedicaban miradas. Esa noche era diferente, parecía haber algo más que deseo, parecía haber eso que Levi no creía que podía haber.

—Eren en serio, no tienes que… ¡Ahhh! —Levi fue interrumpido por Eren quien con bastante lentitud comenzó a acariciar la longitud de Levi, derritiéndolo con su mano.

No tardó tanto en acercar sus labios a él y besar la punta para después lamerla, Levi se retorció debajo de Eren gimiendo su nombre.

Los movimientos de su mano fueron intensificándose y su boca se abrió para al fin probar completamente a Levi quien no pudo evitar gritar el nombre del moreno con lascivia.

Levi no podía creerlo y estaba bastante excitado como para darle vueltas al asunto, solo podía sentir el calor y humedad que la boca de Eren le proporcionaba a su miembro cada vez que este lo metía y sacaba de su boca. Era realmente bueno en eso.

Los gemidos de Levi cada vez eran más roncos y fuertes, sentía como su piel se erizaba de gusto.

Y Eren se detuvo, dejando a Levi casi en la cima.

—No puedo más —dijo Eren con la voz gruesa y ronca.

Lentamente se incorporó y se posicionó entre las piernas de Levi.

—Fóllame, Eren —susurró, abrazando las caderas de Eren con sus piernas, rozando sus durezas, haciéndolos gemir al unísono.

Eren no respondió, sino que se separó de Levi quedando de rodillas entre sus piernas, comenzó a chupar sus dedos dejándolos completamente salivados y después los introdujo despacio en Levi, esparciendo la humedad por su interior, acariciándole con dulzura.

Su otra mano comenzó a acariciar el miembro de Levi con cuidado.

Poco a poco Eren fue entrando en Levi, haciendo que este gimiera.

Sus cuerpos conectaron y poco después Eren comenzó un lento vaivén dentro del pelinegro, era extrañamente lento, Levi podía sentir claramente como Eren salía y entraba con lentitud.

—Eren… —susurró Levi para evitar gemir, era una sensación tan tortuosa pero al mismo tiempo deliciosa.

Eren de nuevo no contestó, solo miró a Levi unos segundos para después comenzar a acelerar un poco sus movimientos.

Levi apretó los ojos, al sentir la mano de Eren masturbándole al ritmo de sus embestidas.

Su cuerpo y el de Eren estaban cubiertos en sudor y sus respiraciones cada vez eran más rápidas e irregulares.

Los labios de Eren se posaron en los de Levi con cariño haciendo que estos se abrieran y fueran recibidos por la lengua de Eren, la cual rozaba la de Levi con insistencia pero al mismo tiempo con cuidado.

Los movimientos aceleraron un poco más gracias a que las caderas de Levi se movían pidiendo rapidez.

Levi podía sentirlo de nuevo, las ansias de correrse eran cada vez más fuertes, supuso que para Eren el sentimiento era mutuo pues este no paraba de gruñir y jadear.

—Eren… Estoy cerca —dijo Levi sosteniéndose del cuello de Eren con la boca seca y los ojos apretados.

—Lo sé, yo también —contestó él acelerando un poco más logrando que Levi llegara al orgasmo.

Eren salió de Levi una vez que este se corrió y aun duro comenzó a masturbarse liberándose sobre el pecho de su rival.

—N-no te corriste dentro de mí esta vez —dijo Levi recuperándose del orgasmo enderezándose para mirar a Eren quien aún jadeaba.

—Te dije que quería hacerlo bien —dijo Eren levantándose de la cama—. Esa fue mi manera de hacerte el amor.

Levi se sonrojó sin poder evitarlo, quedando del mismo tono que un tomate.

—¿Hacerme el amor? —repitió él con duda, abrazándose a sí mismo.

—Levi… No soy muy bueno expresándome, jamás tuve mucho cariño por parte de mi familia, ellos siempre trabajaban y yo estaba solo. Nunca podré decirle a alguien lo que en verdad siento porque no aprendí a cómo hacerlo, pero hoy, al verte bailando no pude evitar pensar que cualquiera de los que estaban ahí podría hacerte más daño del que yo te hago. Temía que cualquiera que te follase en el baño fuera alguien que podría haberte dejado herido, temía que sus caricias fueran demasiado duras y tú terminaras mal… Temía perder a mi bebé y a ti.

Levi le miró con duda.

—¿Tenías miedo? —preguntó.

—¿Recuerdas lo que te dije en la cafetería? Te dije que Isabel era tu debilidad.

—Sí, lo recuerdo, ¿A qué viene eso?

—Pues creo que nuestro bebé y tú son mi debilidad.

Levi parpadeó varias veces sorprendido, pero después su expresión se volvió reflexiva.

—Desde que murió mi mamá, Isabel ha sido la única conexión que me queda hacia ella. Puede que no sea mi hermana de sangre, pero todo lo que ella es, lo que hace y siente me recuerdan a ella cuando vivía…

—¿Tu mamá también era así de rara?

Levi le fulminó con la mirada y al final se echó a reír.

—Desde luego que no, eso lo ha aprendido ella sola, lo que quiero decir es que es cierto, Isabel es mi debilidad, haría todo por ella —dijo Levi, después suspiró y habló serio—. Pero sinceramente dudo que tú hagas algo por mí, porque lo único que soy para ti es un muñeco, solo me buscas por la forma en la que huelo, no te confundas, tú me odias.

Eren comenzó a gatear en la cama para después recostarse a un lado de Levi.

—Tal vez tengas razón —dijo Eren haciendo que los ojos de Levi le picasen de una manera extraña.

—La tengo —respondió sintiendo como se le hacía un nudo en la garganta.

—Pero, al menos déjame creer que eres mi debilidad, solo esta noche… Oye, Levi ¿Por qué lloras?

Levi ocultó su rostro en la almohada en cuanto sintió sus mejillas mojadas y negó varias veces con la cabeza.

—Las hormonas —susurró él para después sorber por la nariz.

—Ya veo —dijo Eren y se acercó a Levi obligándole a mirarle—. ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?

—Creer que soy tu debilidad, solo esta noche.

Eren sonrió y abrazó al pelinegro recargándolo en su pecho desnudo y dándole besos por toda la cabeza.

—Vale, lo haré —y acto seguido levantó a Levi dejándolo a horcajadas sobre su cadera para después volver a hacerle el amor.


—Lo siento Levi, quedé en salir con Fernan esta tarde —dijo Isabel a través del teléfono mientras en el fondo se escuchaba un grito estridente que Levi entendió como "Soy Farlan"—. Solo serán Eren y tú.

—No es una buena idea Isabel —respondió el mayor recordando con cierta vergüenza los sucesos de la noche anterior.

—¿Por qué? ¿Acaso no te va a acompañar? ¿Tiene cosas más importantes que hacer que ver el primer ultrasonido de su hijo?

—Isabel, tú no entiendes…

—Por supuesto que no, soy muy cabezota, ya deberías saberlo —interrumpió la pelirroja—. Lo siento mucho Levi, tengo que irme, hablamos luego ¿Vale?

E Isabel colgó.

Levi se quedó mirando el teléfono con cierta amargura cuando dejó de escuchar el agua caer de la regadera, eso solo significaba que Eren había acabado de bañarse.

No pasó mucho tiempo cuando Eren entró a la habitación de Levi con solo una toalla amarrada a su cadera mostrando su pecho bronceado y húmedo. Levi babeaba al verlo.

—Isabel no va a acompañarnos —anunció Levi mordiéndose ligeramente el labio viendo fijamente como Eren se quitaba aquella toalla y secaba su cuerpo con ella.

—¿Por qué? ¿Se irá a comprarte dildos para cuando yo no esté? Eso molaría mucho —y ahí estaba el Eren de siempre, era como si hubiera olvidado todo lo que había sucedido la noche anterior.

—No, pedazo de idiota, saldrá con un chico.

—Wow, se nota cuanto le importas —dijo con sarcasmo.

—Está en su derecho, ella no es la que se embarazó.

Eren silbó largamente mientras se ponía los pantalones.

—Que linda manera de llamarte puta —respondió Eren mientras se ponía una playera negra que se amoldaba bien a su torso—. Estoy nervioso —confesó.

—No me llamé puta, y también estoy nervioso.

—Sí, lo hiciste, pero ¿qué más da? Yo soy el estúpido que embarazó a la puta.

—Exacto, eres un estúpido.

—Y ahora tengo que cargar contigo —respondió Eren dejando a Levi con un nudo en la garganta.

Eren se dio cuenta de lo que causaron esas palabras en Levi pues vio sus ojos volverse brillosos por las lágrimas y al final decidió no decir nada más.


Eren no solo estaba nervioso, también estaba asustado, temía que encontraran algo malo en su bebé, después de todo, el que cargaba a su hijo en su vientre era un hombre.

Alternaba su mirada entre aquella pantalla y el vientre descubierto de Levi en el cual la doctora comenzaba a añadir un gel mientras le explicaba al pelinegro un montón de cosas que a Eren no le interesaba oír, toda su atención estaba en su bebé, su única debilidad.

De un momento a otro la pantalla se encendió haciéndolo pegar un brinco.

Levi soltó una risita al ver el rostro de Eren, estaba pálido y parecía que iba a desmayarse. Era adorable.

El pelinegro dejó de mirar a Eren para mirar la pantalla a su lado.

—Ahí está —dijo la mujer con la voz dulce y, sí, ahí estaba.

Los ojos de ambos miraron atentos a esa pequeña personita de perfil en medio de la pantalla. Era tan pequeña que apenas se podían ver sus manitas y piernas. Se podían ver débiles movimientos en esa pantalla blanco y negro.

Levi sintió la mano de Eren tomar la suya, la mano de Eren estaba helada.

—¿E-está bien? —preguntó el moreno trabándose con las palabras.

La mujer asintió con una sonrisa de oreja a oreja.

—Está perfectamente —afirmó la doctora—. Y al parecer ustedes tendrán a una hermosa niña.

—Oh por Dios —susurró Levi volteando a ver de pronto a Eren descubriendo que este estaba llorando.

Levi se sorprendió aún más al ver a Eren llorar y sin dudarlo dejó que las lágrimas también cayeran por sus mejillas.

—Nuestra bebé —dijo Eren en un hilo de voz y besó con delicadeza la frente de Levi.

—Nuestra bebé —repitió Levi cerrando los ojos con lentitud sintiendo los labios de Eren en su frente.

Levi no pudo reprimir nada más, estaba seguro de que Eren era algo más que el tipo que lo embarazó.

Tal vez Levi comenzaba a sentir cierto cariño hacia el hombre que más odiaba.


Fin del capítulo.

N/A: Por si se lo preguntan —que creo que es el caso— Levi tiene tres o cuatro meses de embarazo, en esta etapa ya es posible saber el sexo de un bebé en gestación.

Y sí, como lo ven, ciertos sentimientos nacen en Levi, pero la pregunta es si Eren siente lo mismo o solo es hacia su bebé.

Chan, chan, chaaaaaan :v

Gracias por leer, les amo.

Playlist:

Odds Are Against Us - Billy.


¿Review?