~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
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Capítulo 45 : Más allá del mar de Nubes
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El Dodongo dio un pisotón tan fuerte que el suelo cedió bajo sus pies, la punta del precipicio hasta la que había llegado se desmoronó arrojándola junto con la gran bestia al incandescente vacío, en donde sólo existía la ardiente llanura de lava.
-¡Link!..- gritó Zelda al sentir que caía, cerró los ojos y lo siguiente que vio al abrirlos fue la lava hirviendo- "se acabó"- pensó mientras miraba al Dodongo justo por encima de ella.
El gran reptil lanzó un terrible chillido y comenzó a patalear poseso por el terror. Zelda volvió a cerrar sus ojos, ya no había más por hacer.
-"Link, lo siento"- pensó mientras una lagrima se escaba de sus ojos, se arrepentía de que su ultimo encuentro hubiera terminado de aquella manera, de que sus últimas horas hubieran sido un desbarajuste lleno de mal entendidos y palabras hirientes, durante todo el tiempo que habían pasado unidos el chico no había hecho otra cosa sino cuidarla, protegerla y guiarla, era cierto que en ocasiones él solía ser un tanto despistado y falto de delicadeza, pero a final de cuantas ese era Link, "su Link", lo había tratado mal a causa de sus estúpidos celos -"Link no se merecía eso"- pensó para sus adentros. - "cómo me gustaría haberme disculpado verdaderamente con él", cómo desearía haberle dicho lo que sentía.- Calmó esa última frase como un susurro, anhelando esa oportunidad con toda su alma- Link yo te a…- pero dejo la frase inconclusa, lo que sucedió después fue algo que nunca hubiera imaginado.
El suelo se desquebrajó y el joven hylian instintivamente dio un salto hacia atrás escapando del peligro.
-¡Link!- escuchó que Zelda gritaba y en acto seguido vio como la joven y el reptil caían del borde del volcán hacia el precipicio.
-¡ZELDA!
De un momento a otro dejo de pensar, una misteriosa adrenalina invadió su cuerpo entero, tomó vuelo con la fuerza que le quedaba en las piernas y saltó al vacío sin pensar en otra cosa, dio una vuelta sobre su eje en vertical y con el impulso cayó sobre el Dodongo, el animal intentó atacarlo pero Link logró repelerlo con sus espada.
-¡Zelda!- gritó al percatarse de que ella había cerrado los ojos.
La joven que había caído antes que el Dodongo, y que ahora se encontraba a unos cuantos metros por debajo, abrió los parpados y se sorprendió al ver al hylian luchando en el aire.
No sabía si realmente funcionaria pero Ryuuji había cambiado, era más fuerte y hasta cierto punto debería de poder atravesar cualquier cosa.
-¡Deja te hago un favor, bestia!- clamó Link al tiempo que le cortaba de tajo el cuello al animal matándolo al instante. Entonces, cierto alivio recorrió su cuerpo en ese instante, porque de cualquier forma, aunque fuera un dodongo no sobreviviría al candente mar de lava.
Una vez sin vida, el imponente King cayó como peso muerto. En instantes alcanzó la posición en la que se encontraba Zelda, y Link saltó para ser recibido por los brazos de la chica.
-Link ¿¡Qué has hecho!?- clamó ella con el dolor de su alma- ahora tú también morirás.
De verdad no podía creer que él hubiera saltado de esa forma, bajo instintos torpes y mal conectados a su siempre atento sentido lógico, pero Link simplemente la estrechó entre sus brazos y después le dedicó una tierna sonrisa.
-Abrázame fuerte- dijo susurrándole al oído.- con una voz tan dulce, que Zelda se olvidó de esas acciones suicidas y alocadas.
Era cierto que al inicio Link no tenía ningún plan, se había lanzado al vacío únicamente con instinto, sin embargo, ahora que nuevamente estaban juntos su mente se aclaraba, de un momento a otro analizó rápidamente la situación, buscó con la mirada algo que pudiera ayudarlos y terminó posándose en el manto sagrado que llevaba Zelda.
Entonces ocurrió algo extraño, una sensación de familiaridad vino a su mente, era como… Como tocar la ocarina, montar a caballo y lanzar un ataque circular con la espada, era como todas esas cosas que aunque nunca antes las había hecho solían salirle de manera natural, como si las hubiera practicado durante toda la vida. Deshizo el nudo que ataba el manto y lo libero del cuerpo de Zelda, lo siguiente que ella supo fue que desaceleraban la velocidad a la que caían, era como si desde siempre él hubiera sabido que al tomar el manto sagrado con los brazos podía utilizarlo como paracaídas.
Zelda se había aferrado con fuerza al cuello de Link, estaba anonadada al ver como su compañero había reaccionado tan rápido.
-Link, ¡Lo lograste, eres un genio!, pero como, ¿¡cómo lo supiste!?
-No tengo ni la más mínima idea- dijo con una expresión traviesa en su rostro.
Descendieron suave pero tambaleantemente, alejándose cada vez más y más de aquel horrible sitio. Por primera vez Link pensó que los vientos cálidos provenientes de la lava eran una bendición, pues les ayudaban a mantener el equilibrio y a descender con delicadeza.
-Link- lo llamó Zelda.
-¿Si?
-Yo quiero decirte….- los nervios la hicieron dudar, aunque definitivamente no quería volver a esperar a estar casi murta para poder expresar lo que su corazón sentía.- yo quiero decirte que,… que te…
-¿Si?- susurró Link acercando su rostro. Sin siquiera darse cuenta junto su frente con la de ella creando entre los dos esa sensación cálida y agradable.
-Que te…te . ¡Que tengas cuidado con eso!- clamó al instante mientras su expresión cambiaba, su carita tímida y tierna ahora tenía cierto espanto.
-¿Qué?- preguntó de forma casi idiota al ver la expresión que había puesto su compañera, parecía un gato esponjado aferrándose fuertemente contra su cuello.
-¡Cuidado con eso!- volvió a gritar.
Fue hasta entonces que Link viró su mirada, de repente desde las profundidades surgió un geiser de vapor caliente.
-¡Link, nos vamos a estrellar!- gritó aferrándose al chico y cerrando los ojos.
-Awww, ¡No se cómo controlar esto!- Clamó con los ojos hechos platos, se esforzó por cambiar la dirección que llevaban, pero el manto sagrado siguió su mismo curso, haciendo de las suyas de forma torpe y caprichosa.
Los intentos del joven mercenario terminaron por volverse inútiles, y al final , de forma inevitable se estrellaron contra aquel geiser enorme, afortunadamente a esa altura el vapor proveniente de éste no era tan caliente y no consiguió quemarlos, sin embargo llevaba tanta presión que empujó a los jóvenes muy alto hacia el cielo.
Ninguno de los dos se dio cuenta de lo que les había pasado hasta que Link sintió la diferencia tacita en el aire, el calor se le escapó tan rápido que inevitablemente había vuelto a abrir los ojos, aquel suspiro de la naturaleza los había arrojado más allá del mar de nubes.
Lejos de aquella extraña falla geológica su mirada se quedó pasmada ante aquel impresionante y nuevo paisaje.
-Zelda- profirió su nombre en una voz suave y aterciopelada, aunque ella no reaccionó en un primer momento porque todavía estaba muerta de miedo- mira abre los ojos- le susurró con ternura y ella obedeció al instante.
-Pero… ¡QUE!- nunca en su vida hubiera imaginado ver algo como aquello, era una visión tan fantástica que casi parecía salida desde otro mundo.
Por encima del mar de nubes, más allá del escondite de los ladrones Dodongo se extendía otro mar completamente diferente, un mar de estrellas, las más hermosas que Zelda había visto en toda su vida, era una vista tan impactante del cielo nocturno que en un primer momento su cabecita no logró captarla dentro de su propia realidad, con las nubes por debajo y la luna a la deriva, no existía nada que obstruyera a aquellos pequeños pero triunfantes cuerpos celestes.
-Wow.. es, INCREIBLE- no había otra palabra con la cual pudiera describirlo.
Se acurrucó bajo el mentón de Link, y admirando aquel paisaje se olvidó de todas las cosas horribles que recién habían pasado.
-Que hermosa- susurró él sin pensarlo, sin poder evitar que sus ojos se clavaran en ella y que al mismo tiempo sus miradas se encontraran en uno de esos sucesos mágicos que siempre lo habían hecho perder el juicio.
Zelda miró a Link y después de un rato él se puso rojo como tomate porque sin querer había dejado que se le escaparan aquellas palabras.
-He.. He.. ¡Hermosa la vista!, ¿no crees?- añadió tratando de corregirse.
-Sí, si lo es- profirió mientras su mirada se perdía nuevamente en el cielo estrellado, pero Link dejó de mirar aquellas estrellas, era cierto que estaban hermosas, pero él estaba ocupado admirando otra cosa…
…
-Creo que comienzo a entender cómo funciona esto- Clamó el joven mercenario haciendo referencia al manto sagrado- si lo muevo de esta forma seguro podremos aterrizar.
De manera un poco torpe hizo unos cuantos movimientos y así logró que descendieran de forma segura.
-Levanta las piernas- le dijo a la princesa
No entendió la orden a la primera, aunque después, cuando reflexionó las susodichas palabras no pudo evitar ruborizarse.
- "En fin"- gruñó para sus adentros y levantó las piernas para enredarlas en la cintura de su compañero.
Link tuvo que esquivar unos cuantos arboles hasta fijarse como objetivo una pequeña llanura, era una suerte que hubiera un terreno plano, y de cierta forma comenzó a creer que tal vez si había por ahí alguna deidad protectora que sacaba sus mejores cartas en los momentos menos imaginados.
Cuando tocaron piso intentó correr para no caerse, sin embargo por culpa del peso de Zelda terminó yéndose de bruces, reaccionó justo a tiempo de manera que metió sus brazos para no aplastar a su compañera.
-Cielos- clamó Zelda otra vez con la cara ruborizada, se habían quedado en una posición incómoda y comprometedora, con ella sobre el piso y Link encima de ella con los rostros a una distancia demasiado corta.
Había sido un viaje agitado desde el volcán de los Dodongos y la respiración de ambos todavía era acelerada y entrecortada.
De forma curiosa sus ojos se cruzaron nuevamente y sus respiraciones se entremezclaron de forma armoniosa como si desde siempre hubieran sido parte de la misma esencia, el aliento de Zelda acarició le rostro de Link, el pobre mercenario comenzó a ponerse nervioso y ese fue el fin de todo, sus brazos perdieron la poca fuerza que les quedaba y después de tambalearse temblorosamente cedieron al peso de su propio cuerpo.
Link ya no pudo levantarse más, haber tenido que sostener su peso y el de Zelda en el aire cerca de una hora había sido demasiado, se avergonzó de sí mismo y después se dirigió a Zelda un tanto apenado.
Definitivamente era quizás la primera situación bochornosa por la que había tenido que pasar en la vida, es decir, nunca antes se había quedado varado en el pecho de una chica, extraños pensamientos que nunca se hubiera imaginado tener cruzaron por su mente y eso lo hizo sentir aún más vergüenza.
-Lo siento…- murmuró sintiendo que le daba taquicardia- mis brazos no me responden, creo que no voy a poder moverme.
Pasmada y media tonta Zelda reaccionó un poco tarde, y sólo hasta entonces se dio cuenta de que Links se disculpaba porque la estaba aplastando.
-Gracias Link….- soltó con un gran suspiro
-¿¡Que!?- no era exactamente lo que hubiera imagino oír, la verdad era que esperaba un regaño o algo así como "pervertido sácate de encima", conocía de sobra las complicaciones que le traía a Zelda tener a un hombre en esa posición, y hasta cierto punto no entendía todavía como era que no lo habían golpeado como le había sucedido al pobre de Rouro.
-Gracias… por volver y salvarme- añadió con voz dulce y después enroscó sus brazos alrededor del inerte Link- No te odio, perdóname, he actuado estúpidamente- dijo mientras uno de sus brazos subía hasta llegar a la cabeza del joven mercenario, acarició con ternura sus cabellos y suspiró como si no hubiera respirado en siglos, esa sensación de calidez le lleno por completo el alma, y nuevamente, comprobó que quizás, él sería a la única persona que amaría durante toda su vida.
También él sintió esa calidez, aunque de una forma completamente diferente, la sangre se le había subido a la cabeza, así que oculto su rostro bajo el mentón de Zelda. Y por primera vez no hizo algo estúpido como decir "era mi deber cuidarte" o algo por el estilo, simplemente dejo que las cosas siguieran su flujo y como no podía moverse terminó por acurrucarse en el pecho de ella, escuchó los latidos de su corazón que todavía eran acelerados y estado en esa posición finalmente se dio cuanta.
La razón por la que en los últimos días se había sentido tan extraño, el nerviosismo que sólo le provocaba Zelda, sus torpes tartamudeos y sus incoherentes celos. Poco a poco las piezas comenzaban a encajar en su despistada mente, la cercanía de sus rostros y el contacto con el cuerpo de Zelda provocaron en él múltiples sensaciones, ahora su corazón también estaba acelerado y no precisamente por los eventos acontecidos en las últimas horas, sino más bien por lo que ocurría en ese preciso instante.
Durante mucho tiempo se había preguntado, ¿por qué se sentía tan a gusto estando con ella?, ¿Por qué eligió acompañarla así como si nada?, ¿Por qué le preocupaba tanto su felicidad? y ¿Por qué había saltado al vacío sin pensarlo dos veces seguidas, únicamente para salvarla?
¿Por qué sentía tanta felicidad de estar ahora mismo y de esa forma a su lado?
Y nuevamente, ¿Por qué le había dolido tanto cuando ella le había dicho que lo odiaba?
Por qué…por qué…¿por qué…?
-"Porque… la amo"- y el simple acto de que lo hubiera pensado lo convertía en un hecho.
¿Cómo era que había ocurrido eso?, se suponía que él solamente hacia lo que hacía por su persona especial, por ese otro ser que había estado en su mente y su corazón durante años.
Sintió nuevamente el ir y venir de la respiración de Zelda y no pudo negarlo más, pero… ¿acaso todo lo demás había sido una mentira?, ¿todo lo que había creído era una ilusión?, ¿su amor?,¿su devoción?, ¿sus pocos sentimientos humanos?
El dolor en su corazón se abrió de forma tácita y casi sangrante, aunque también estaba el otro lado, esa otra parte de él que también había estado negando durante mucho tiempo, se había engañado a sí mismo, no le interesaban las rupias ni ningún otro tipo de riqueza, rara vez pensaba en esos bienes materiales porque la mayor parte del tiempo pensaba en ella, en Zelda, la duce chica que lo había elegido sin siquiera conocerlo, la que le había brindado su cariño y su amistad, la que no lo había juzgado a pesar de saber lo que él era.
Pero lo más importante era que ella lo quería, lo aceptaba, y hasta cierto punto lo necesitaba, al igual que como lo había hecho esa otra persona en su momento.
Y a pesar de todo ese dolor y los innumerables sentimientos encontrados, encontró dentro de su cordura algo sumamente extraño. No entendía por qué había sido tan ciego o porque había rechazado sus propios sentimientos, y transcurrió un buen rato hasta que se dio cuenta de que no había sido por otra cosa que por miedo. Nuevamente esa sensación extraña que rara vez en su vida había sentido, ¿y cómo se suponía entonces que debía interpretarlo?, ¿¡Miedo!?... ¿pero de qué?
Al final la respuesta era; "de un millón de cosas", tenía miedo de que sus sentimientos cambiaran, tenía miedo de perder lo que durante todo ese tiempo lo había hecho feliz, y le costó mucho admitir para sí mismo, que le daba terror volver a aquellos días de oscuridad en donde sólo se había estado guiando por una esperanza y un sueño etéreo que podía desaparecer en cualquier instante dejándolo en el desamparo, aquellos días en los que no existía ella… su querida Zelda.
Comenzó a ponerse inquieto con tantos pensamientos y Zelda quien permanecía debajo de él lo noto de inmediato, volvió a acariciar su cabello con dulzura de modo que Link volvió a la realidad, la caricia de Zelda lo calmó poco a poco haciendo que dejara de pensar en cosas raras, los temores en su cabeza también desaparecieron, y aunque el dolor siguió un poco intacto, poco a poco se fue nublando y reemplazando por cierta sensación de felicidad.
-Zelda… gracias por decírmelo…
-Eh?
-Que no odias, aunque no lo creas, es muy importante para mí.
No supo que contestar, porque después de todo las palabras de su amigo el caviidae aún estaban guardadas dentro de su memoria, "no está acostumbrado a que usted le grite y él solamente conoce como reaccionar ante el desprecio de las personas"
Ambos permanecieron en silencio, Link tratando de asimilar la realidad en la que se había quedado sumido, mientras que ella se sentía sumamente feliz de volver a tenerlo a su lado, volvió a convencerse por segunda vez en aquella madrugada de que lo amaba a pesar de que él fuera un completo despistado, y aunque en esos días la había hecho enojar como nunca, también le había demostrado que para él ella era importante, sintió mucha alegría de que Link le hubiera dicho esas palabras, y aunque la estaba aplastando a ella no le importó en lo absoluto, abrazó a su joven mercenario con mucha más fuerza haciendo su unión un poquito más cercana.
Link perdió la noción del tiempo y aunque al inicio la cercanía de Zelda lo ponía nervioso, finalmente términó por sentirse a gusto recostado sobre su pecho, sin saber cómo, terminó por quedarse dormido y despertó casi al amanecer cuando escuchó el sonido de unos cascos moviéndose entre la espesa hierba.
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Continuara...
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Cometarios del Capitulo:
¡Bien, aquí está el inicio de una de las partes que muchos estaban esperando! xD
Corto, sí. Lo sé :( . Pero no tienen idea de lo difícil que ha sido traérselos, después de más de un año y medio de estar guardado en mi cuaderno, tuve que re-narrarlo y adaptarlo a la historia, fue sumamente difícil porque no tenía idea de que la trama se volvería así de compleja, antes eso de Link y su "persona especial" era como un extra en la trama, aunque después de los primeros capítulos tomó un lugar primordial en el corazón de la historia, también se suponía que a Link lo iba a aplastar el gran Dodongo jajaja (Diosas que mala soy xD), pero después me pareció mas genial la idea del jinete y esa extraña analogía que Link hizo con Cronos.
Y bueno etc., etc., etc…. Los problemas adicionales de costumbre, el estilo de narración era sumamente diferente, así que al igual que como lo hice con los primeros capítulos, les pido disculpas si es que notaron ciertos deslices. Tampoco quería volver a reescribirlo porque le tenía cierto cariño y en fin….
Sólo espero que le haya gustado….. ah, sí, casi se me olvidaba, está inspirado en esa escena romántica de "Como entrenar a tu Dragón", ya saben, cuando Hipo y Chimuelo se llevan a Volar por primera vez a Astrid xD
/**/ PASANDO A OTRO TEMA, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que publique, que me parece verdaderamente injusto dejarlos simplemente con este mini capitulo, teniendo en cuenta esto, me parece bien publicar el que viene este Lunes. Quisiera discúlpame por este periodo tan largo de espera, pero supongo que entienden lo difícil que es concentrarse en dos cosas al mismo tiempo, así que por obligación me veo forzada a esforzarme más en mis trabajos finales de la Universidad.
