~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
.~.^.~.
*.~Capítulo 46: Un corazón Triste e Indeciso~.*
~.^.~.~.^.~
Una inmensa nube de humo se había formado después de aquel terremoto, Beast aleteó alejándose de aquello pero él no conseguía ver absolutamente nada, presintiendo que las cosas se habían puesto peor de lo esperado le dio órdenes al águila arpía de alejarse de aquel terreno lo más posible.
Inevitablemente se había separado de Link y Zelda, numerosos geiseres habían surgido casi de la nada, aunque a diferencia de los que estaban en las tierras bajas, estos emanaban sustancias altamente toxicas derivadas del mismo volcán activo, muchos ladrones se había desmayado a causa del primer impacto y otros tantos corrieron tratando de no envenenarse con las sustancias que ahora volaban hacia todas partes.
-¡Beast!- clamó un poco asustado cuando el águila arpía comenzó a perder el conocimiento. La hizo volar en la dirección contraria esperando a que sus pulmones se restablecieran con aire limpio.
Nuevamente escuchó un estruendo, un rugido y el grito de una muchacha que seguramente era Zelda, la sangre se le puso un poco helada, y sin más remedio voló bordeando el volcán para evitar que Beast se atarantara de nuevo, sus ojos se abrieron como platos al no encontrar el terreno en el que antes habían estado Link y Zelda.
-Ay no- profirió de forma preocupada.
Pero entonces pensó con inteligencia y se concentró para usar el hechizo de localización que seguía implantado en el gorro del mercenario, la respuesta fue confusa, estaba… ¡volando sobre su cabeza!
Puso los ojos como platos, tal vez esa cosa extraña que antes le había interferido seguía causándole problemas, aunque ahora también podía sentir el rastro del otro hechizo sobre el bolso de Zelda, viajaba exactamente en la misma dirección que el otro. Y fue entonces cuando supo que de alguna forma lo habían logrado y que ahora estaban lejos del alcance de los ladrones.
Palmeó a su montura y le indicó que descendieran, el amanecer estaba cerca y seguramente Epona seguía indecisa esperando a que Link regresara, las órdenes que Link le había dado habían sido precisas pero era mejor asegurarse de que saliera de ese sitio antes de que la magia del tesoro de la diosa Hylia se agotara por completo.
-Vaya- escuchó que susurraba el caviidae.
Epona emitió un relinchido de forma traviesa al ver la posición en la que estaba su amo.
-Me han dado una paliza- clamó Link con un gruñido gracioso- tal vez la peor de mi vida… en muchos, muchos sentidos.
-Sí, anda aprovechado, ¡Levántate!
Nuevamente gruñó al no poder sentir sus brazos, aunque sonrió al escuchar la risita de Zelda. Irremediablemente Epona tuvo que ayudarlo aunque no le gusto en nada que la yegua lo babeara todo al jalarlo por la túnica.
Sin poder dar crédito a lo que escuchaba Tomodachi inspeccionó el manto sagrado, parecía una tela cualquiera, aunque de ser así, no habría podido hacer de paracaídas y mucho menos de soportar el peso de ambos jóvenes.
-Oye Link...yo, quisiera hablar contigo.
-Si- musitó él de forma un poco triste.
Estaba claro que ambos se adoraban pero la discusión que habían tenido no había sido para nada pequeña.
-Tomo… traza una ruta.. tú sabes a donde.
El caviidae asintió de forma un poco triste aunque la princesa no supo interpretar aquel gesto. Se alejó unos cuantos metros y sobre el suelo extendió el mapa.
Entonces se habían quedado literalmente solos, aunque las palabras se les habían ido a ambos y el silencio se había vuelto cortante, la mano de Link se posó sobre la de ella y nuevamente su mirada se llenó de una tristeza infinita.
-Vamos a ir a El paso del Bosque- clamó de la nada.
-¿Y Colmillo de Guerra?
-Queda a unos kilómetros adelante.
-¿Si?
-Necesito ver a alguien.
-Está bien- clamó ella y sin pensarlo demasiado se colgó de su cuello.
Pero Link la apartó de inmediato, sin poder evitarlo nuevamente la miró con ojos tristes y su mano le acarició el cabello de forma tierna. Pese al malestar se obligó a sí mismo a seguir adelante y se levantó sin dar tiempo a que Zelda le hablara correctamente.
-Ven Epona- llamó a la yegua con un suspiro.
También la abrazó de forma tierna casi casi como si se estuviera despidiendo.
-¡Link!, ¿Qué le hiciste en la oreja?
Epona relinchó de manera graciosa cuando la princesa le poso la mano sobre el pendiente ignifugo, el pobre Link sólo se rio nerviosamente.
-Amas a alguien y aceptas cualquier tontería, yo se lo dije, pero ella de todas formas me dio su oreja, te ama tanto que aceptó hacerse una perforación con tal de rescatarte.
-Moooh, ¡Link!- hizo un mohín gracioso mientras desprendía el pendiente- sin remedio, bueno al menos esta bien hecha.
-La hice yo, ¡claro que está bien hecha!- gruñó él de forma graciosa – y dame el pendiente- le dijo mientras se quitaba el que él también traía en la oreja y lo reemplazaba por el que había tenido antes- lo necesitare para hacer un trato en El paso del Bosque.
Zelda le entregó el pendiente y Link lo guardo junto a su compañero en una graciosa cajita. Le devolvió su bolso a Zelda, y después, sin previo aviso la tomó por la cintura y la elevó para sentarla en la yegua.
Con la sangre al tope por aquel último acto, Zelda se obligó a virar la cara para que Link no viera lo colorada que se había puesto.
-¿Listo, Tomo?
-Si… que gracioso, hasta parece que hubieras calculado tu aterrizaje, estamos a una hora de camino en cabalgata.
-Hora y media- corrigió mientras su mirada se perdía entre los senderos.
Era obvio que no pensaba en volver a montar. Simplemente se hizo con las riendas de Epona y caminó a su ritmo. Tomodachi en cambio sí tomó procesión de su montura, no sabía por qué pero el ambiente se sentía un poco tenso y decidió volar unos metros por delante.
-¿Qué te pasa Link?- preguntó Zelda con tristeza.
-Nada…- musitó, aunque su voz lo había delatado.
-Vamos un poco aprisa, ¿no?- preguntó de forma curiosa tratando de que él le hablara nuevamente.- ¿no te sientes cansado?, ¿herido?, ¿…
-Hambriento… si… y mucho. Perdóname, creo que comeremos cuando lleguemos, ya oíste al caviidae no esta tan lejos.
-¿Y por qué no vienes a mi lado?- preguntó después de que había lo había visto caminar durante un buen tramo del camino.
-No sería correcto- volvió a hablar casi entre susurros, con una voz melancólica y dolida.
Zelda suspiró un poco triste, algo había cambiado en la naturaleza de su compañero, aunque intuía que tal vez sentía los rezagos de los últimos días y que quizás con un poco de descanso todo volvería a ser como antes.
Pero nada podía ser como antes, el corazón de Link había quedado dividido… literalmente dividido, no entendía como era que su amor hacia ella había crecido tanto cuando aún amaba con locura a "esa persona", tal vez hubiera sido normal si hubiera existido cierta correspondencia, pero ninguno de sus dos amores parecía diferenciarse demasiado, a ambos los sentía con la misma intensidad y eso le preocupaba mucho.
El hecho de que Zelda se hubiera convertido de un momento para otro en el pilar de su vida lo tenía un poquito más que desequilibrado.
Suspiró recordando las cosas que había pasado durante años, y al final, cuando Zelda volvió a hablarle sintió cosas muy extrañas, sentimientos encontrados y recuerdos muy confusos…
-¿De dónde sacaste la capa?
Ahogó un suspiro e irguió una sonrisa, al final de cuantas le gustaba escuchar su voz melodiosa y cantarina, pensado en que su ternura era para él y solo para él, aunque al final de todo no pudiera comprobar aquel hecho.
-Tuve que matar a Dulac para quitársela.
-¡Link!- clamó por la sorpresa, aunque después se sintió un poquito tonta por haber caído de forma fácil en sus travesuras, la risa del joven mercenario había llenado el ambiente.
-Es broma…
-Lo sé….
-Pero si es de Dulac
-¿Lo es?
-Sí, el muy idiota me la arrojó en las narices, tenía ganas de volver a restregársela en la cara, aunque al final termine por quedármela como premio.
El sendero de la llanura se internó hacia el bosque y pronto Zelda logró ver otro pequeño pueblo, "¡Cielos!" clamó de forma sorprendida.
-A, si, no me refería al sendero- dijo Link de forma burlona- con razón me veías con cara extraña, "El sendero del Bosque" ese también es el nombre de este pueblecillo.
-Si me necesitas estaré en El sendero del Bosque, iría contigo pero me temo que sólo te estorbaría, mis habilidades y rango de legionario son de localización y búsqueda, doy pena cuando se trata de entrar en campo de batalla.
Y de forma curiosa ahí había parecido, había reemplazado su capucha por una de color blanco que combinaba con el curioso corcel que ahora le hacía compañía.
-Joven Dulac- clamó Zelda con cierta alegría.
Epona relinchó de forma curiosa al ver al otro caballo, blanco como la nieve y con un cuerno muy curioso. Link le tendió los brazos a Zelda y ella bajó con mucho gusto aprovechando el momento para poder quedarse a su lado un rato.
-Sanos y salvos, la verdad, me sorprende- habló el joven legionario- estaba preocupado señorita Zelda.
-Gracias- le dijo, intuyendo que de seguro había tenido algo que ver con su rescate.
Se separó de Link y fue a saludarlo con mucho gusto, nuevamente el otro hervía de celos pero se controló sabiendo que Zelda lo hacía por mera cortesía, aun así después de un tiempo no pudo evitar tomarla de la mano y llevarla hasta su lado de forma posesiva.
-Vamos a comer- gruñó casi asesinando a Dulac con la mirada.
El joven legionario se reía para sus adentros.
-"Tal y como Altaír lo dijo"- pensó- "parece ser que no se entiende ni él mismo"
-Qué curioso caballo- dijo la princesa acercándose al blanquito- ¿Por qué tiene un cuerno?
-No es común y corriente- aclaró Tomodachi, nuevamente con esa fascinación en sus ojos, no podía evitar emocionarse cada vez que se topaba con algo sobrenatural o mágico.
-Es muy bonito, ¿Cómo se llama?
-Unicornio- clamó Dulac de forma atolondrada y tierna.
-Preguntó cómo se llama, no lo que era- interrumpió el caviidae.
-Ya sé.
Y entonces Tomo se echo a reír a carcajadas.
- ¿¡Es un unicornio, que se llama Unicornio!?, Diosas que Épico.
-Ya sé- volvió a decir Dulac con una sonrisa boba.
El Unicornio le clavó la mirada y al pobre legionario le escurrió una gotita de sudor frío por la nuca.
Link bufó con cansancio y al final arrastró a sus acompañantes para que dejaran de perder el tiempo.
En El sendero del Bosque Dulac lo guió hasta una posada, ahí comieron y charlaron un rato. De forma discreta Link le pidió a Tomo con la mirada que distrajera a Zelda, y fue así como en un momento de descuido se escabulló junto con el legionario a las afueras de la posada.
-¿Y bien?, ¿Qué necesitas?
-Un favor… de hecho, es más bien un intercambio.
-Noto que tu mente se ha vuelto confusa, deberías descansar antes de pedirme cualquier cosa.
-No- habló con tristeza desviando la mirada.- estoy consciente de lo que implica seguir a su lado y yo…. Ya no puedo… la quiero más de lo que pensaba y por eso mismo es que desde que me lo propusiste he estado pensando.
-¿En mi compañía?, sabes que con gusto los acompañare a Colmillo de Guerra.
-Si… no, es algo parecido.
-¿Parecido?
-¿Quieres recuperar tu tesoro?
-Tal vez.
-Me lo regalaste, pero ahora yo te lo doy en intercambio, dijiste que los pendientes eran únicos…Zelda también es única- clamó mientras su corazón trataba de no ponerse a llorar en el silencio.
Dulac lo miró con ojos curiosos, escuchó los susurros del mercenario y también ahogo un tremendo suspiro.
Las palabras de Link quedaron un poco perdidas en el viento que soplaba a su alrededor, como si quisieran irse y tomar otro destino, como si no quisieran llegar a los oídos de Dulac…
Había un juego de cartas y Tomodachi la había arrastrado con él para que lo viera, se rio un poco al ver al caviidae enfrentándose con los profesionales locales, y al final, se sorprendió cuando su peludo amigo gano una de las partidas.
-Increíble Tomo, no sabía que podías jugar cartas con monstruos*.
Él se echó a reír de forma tierna.
-Son cartas y monstruos dibujados, pero también es un juego de estrategia, es divertido.
-Sí, igual que el ajedrez, sabes una cosa a Link parece haberle gustado, cuando lleguemos a Hyrule voy a comprarle uno.
-Es una buena idea- comentó mientras volvían a su sitio.
Zelda puso una carita triste al no encontrar a su Link por ningún lado, aunque Dulac tampoco estaba y se imaginó que de seguro estaban juntos por algún lado. El tiempo transcurrió y después de media hora fue a buscarlos a pesar de que Tomodachi le había insistido en que visitaran el pequeño pueblo de El sendero del Bosque.
-Sera después- clamó mientras salían de la posada. Los grandes ojos azules de Epona la recibieron con gusto y después de soltarle la rienda caminaron juntas en busca de su compañero, el Unicornio que permanecía sin rienda los siguió de forma curiosa, y al final cuando lo vieron desviarse en uno de las callecitas, Zelda tuvo la sensación de que sería bueno confiar en sus instintos, había visto la mirada de aquel curioso corcel y de alguna forma entendió que poseía una inteligencia diferente a la de los demás de su especie.
Después de todo si encontró a Link junto a Dulac, muy cerca de las lindes del pueblo, aunque tenía una mirada seria y penetrante, esa que a Zelda le indicaba que trataba de asuntos delicados.
-¡Link!- lo llamó mientras se acercaba.
Los ojos del chico se apartaron de los de Dulac para posarse sobre ella, sin saber exactamente por qué Zelda sintió un pequeño rezago de miedo al ver aquella escena y terminó por correr para después abrazarlo muy fuerte.
-Ya Zelda- le habló con esa voz hermosa que a ella tanto le gustaba- se le separó un poco y le dedico una sonrisa.-Escucha… tengo que irme.
-¿Irte?, ¿A dónde?
-A buscar a Alguien.
-"¿Buscar a alguien?"- la última vez que había dicho eso se habían encontrado con Dulac, ¿a quién estaría buscando esta vez?
-Entonces dile a Altaír lo que sientes- clamó de la nada el legionario.
Link irguió una ceja aunque de modo demasiado imperceptible.
-"Altair"- pensó Zelda, seguro que el otro legionario andaba por ahí vagabundeando, entonces, ¿era a él a Link a quien buscaba?
Durante un tiempo Link caviló perdido, aunque después su mente pareció aclararse.
-Si… eso mismo, es, una buena idea. Gracias- añadió mientras tomaba la mano de Zelda.-ven princesa- le dijo con cariño apartándola de sus acompañantes.- Necesito ir solo…- sentía que la voz lo abandonaba- ¿Podrías hacerme caso, al menos por esta vez?
-Si- musito ella.
Entonces los ojos de Link se posaron sobre el legionario. También llamó a Epona y la yegua se acercó de forma alegre, le acarició la crin y por unos segundos unió su frente con la de ella en un mar de sensaciones inexplicables, la quería como no había querido a otra cosa en la vida ni siquiera a su fiel espada Ryuuji. Pero para su infortunio no era su yegua, era la yegua de Zelda, desde siempre él mismo lo había dicho, aunque en ese momento hubiera deseado que fuera de otra manera.
-Quédate con Dulac- le dijo a Zelda al tiempo que se viraba y posaba las manos sobre su cabello, a ambos lados de su cara, después descendió hacia su nuca dibujando una tierna caricia y al final se abrazó a ella estrujándola fuertemente, su rostro se acarició contra la cabeza su compañera y al final sus mejillas quedaron unidas la una al lado de la otra- y pórtate bien- susurró mientras le daba un beso casto cerca de la oreja.
El corazón de Zelda su puso como loco y su cabeza se volvió una maraña sin explicaciones, esa muestra de cariño no era propia de Link en ningún sentido, aunque todo en aquellas acciones se había sentido puro y sincero.
-S..s..si, claro- tartamudeó bajando la mirada, estaba que ardía y no podía controlarse.
Vio a Link alejarse mientras le daba la espalda y se preguntó ¿Cuánto tiempo tardaría?, ahora que habían vuelto a estar juntos tenía ganas de no volver a separarse de su lado, todavía quedaba sin resolver el asunto de sus sentimientos, aunque de cierta forma se había resignado a amarlo de esa manera, también porque desde el inicio lo había sabido y de igual forma a su corazón no le había importado. Tal vez eso significaba que de una forma u otra, quizás en algún punto de sus vidas, el destino le ayudaría para que él se diera cuanta por si solo que ella siempre estaría su lado y que no desapreciaría como "esa persona"
-¿Qué tan lejos esta Altaír?- soltó de forma triste y boba, después de mucho rato cuando Link ya se había perdido de su vista. ¿Una?, ¿Dos?, ¿Tres horas de camino?, tal vez menos dado que Link no se había llevado a la yegua. Apenas se había despedido y ya quería que su Link estuviera de vuelta.
-¿Altaír?, ¿Por qué pregunta princesa?- Dijo Dulac mientras le colocaba las bridas al Unicornio.
-¿No fue Link a buscarlo?
-Tal vez… quien sabe.
-¿Qué?
-Yo sólo sé que se fue, y también que nosotros nos vamos.
-¡Irnos!
-A Colmillo de Guerra por supuesto, está en la dirección contraria- dijo mientras apuntaba hacia el lado opuesto.
Zelda miró a Tomodachi y el caviidae sólo lanzo un buen suspiro.
-Si- clamó con desgana ante la inquisitiva mirada de la princesa- esta hacia el otro lado.
- ¿¡Entonces Link se fue por su cuanta!?- preguntó virándose hacia Dulac.
-Eso dijo- asintió mientras sacaba los pendientes de su alforja- "Lleva a Zelda hasta Colmillo de Guerra y quédate a su lado hasta que algún familiar la recoja" y me dio los pendientes como un intercambio equivalente de favores, yo recupero el tesoro y a cambio lo deslindo de sus responsabilidades….mmmm ahora que lo pienso no sé si fue buena idea, no estoy acostumbrado a hacer este tipo de cosas. ¿Joven Tomodachi, usted cree que de verdad es equivalente?
-Bueno… pues sí, solamente tienes que cuidar a la señorita Zelda, no es algo del otro mundo.
-¡Tomodachi!- gruñó ella con enfado.
-No sabía que iba a irse- musitó él con un poco de tristeza.- Pero supongo que ya no puede con sus sentimientos, seguro que se siente mal por todo lo que ha pasado, porque desde cierto punto de vista, este accidente ocurrió por su culpa. Sólo demuestra lo mucho que la quiere, no te quedas al lado de alguien si sabes que puedes hacerle daño…
Bajo la tarde grisácea se detuvó muy cerca de un árbol, el cielo se había nublado al igual que sus tiernos ojos, estaba triste como no lo había estado en años, después de varias horas de haber corrido ahora simplemente necesitaba un poco de aire.
-Cielos…- musitó mientras se sentaba sobre el césped, cerca del árbol, en una pequeña colina- he perdido condición… ¿será porque he pasado meses a paso lento?
Gruñó un poco aunque a los pocos minutos se le paso el berrinche, tenía claro que había caído en un dilema, aunque también entendía que sólo había una forma de solucionarlo, no podía volver con Zelda, al menos no con su corazón tan confundido…
Y las palabras de Dulac hicieron eco en su cabeza.
-Altaír- musitó mientras sus ojos se perdían entre aquellas nubes- sí, hay que ir a Aincrad…
Tenía que encontrarla, solamente así terminaría con ese dilema de una vez por todas, ahora lo necesitaba más que nunca, para poder volver a encontrarse también a sí mismo, para poder recuperar la poca humanidad que según él tenía, esa parte que estaba dotada de sentimientos y que amaba como lo hacía cualquier ser vivo, no podía darse crédito ni tolerar la idea de que amaba a dos mujeres con la misma fuerza, eso le hacía sentir como una basura, y además, también porque sabía que traicionaba sus sentimientos.
Pero si lograba encontrar a "esa persona" todo se solucionaría, porque de esa forma sabría si sus sentimientos hacia Zelda eran verdaderos o si solamente eran el resultado de la necedad de sentir cierto amor y el cariño que el mundo le había negado desde siempre a pesar de que también él tenía derecho a recibirlo, quería saber si su propio corazón lo estaba engañando o si el amor que había sentido durante años era una simple ilusión que había creado en lo profundo de su ser para mantenerse a sí mismo con vida.
Después de todo, sólo había vivido con una cosa en mente, era extraño que las cosas cambiaran tan de repente y así de golpe.
Aun así… seguía con vida y no podía abandonarse así como si nada solamente porque el eje de su mundo se había puesto de cabeza, era cierto que sería sumamente difícil comenzar una nueva búsqueda, pero Dulac también estaba en lo cierto, si le decía Altaír sus sentimientos las cosas podrían aligerarse, tendría que abandonar su orgullo pero a cambio obtendría ciertas ventajas, después de todo él le había dicho en el Limite "La invitación queda abierta" y suponía que incluso después de tanto tiempo así seguiría siendo. Si partía hacia Aincrad y se unía a los legionarios seguro que ellos le ayudarían a encontrar a "esa persona", y además su condición de mercenario desaparecería de forma definida, las puertas de los lugares que antes no podía pisar nuevamente se abrirían, eso incluía a Hyrule el cual no había dejado de ser su principal objetivo, después de todo era ahí en donde había mayor cantidad de Hylians y una mayor oportunidad de encontrarse con "esa persona".
Lo único que verdaderamente le dolía era que no sólo tendría que renunciar a su orgullo, sino también, al regalo más bonito que alguien le había dado en la vida.
-Mi nombre…- musitó con cierto dolor en su alma, porque desde que Zelda se lo había dado lo había querido como si de verdad fuera propio, antes como un juego, pero ahora como una realidad tacita. Y además, porque había sido precisamente Zelda quien se lo había regalado. Pero era Ley de los legionarios renunciar a sus identidades y adoptar las que la legión misma les imponía.
No sabía que tan duro seria eso, pero estaba dispuesto a hacerlo con tal de salir de las sombras, porque su corazón había vagabundeado demasiado tiempo entre ellas y ya no resistía dar ni un paso más con el miedo de ahogarse en cualquier instante.
-Entonces… después de todo Link se queda con Zelda- susurró, y nuevamente al igual que hace demasiados años sintió que quería llorar de nuevo, esa idea le había sólido, pronunciarla en voz alta había sido como clavarse un puñal a él mismo.- y ahora nuevamente ya no tengo idea de quién soy… ¿Zilant?... pero él, está muerto y desfigurado.- dio un suspiro- entonces tal vez si…. Ya no importa, también desaparecerá en cuanto pise Aincrad.
Otra vez el gran vacío, otra vez esa soledad infinita, y ese sentimiento triste de no ser nada ni pertenecer a nada, esa sensación de tirarlo todo al diablo y volver corriendo al lado de Zelda, porque a ella si le pertenecía en muchas y distintas formas, era un mercenario pero era su mercenario, su amigo, su compañero…
Era todo lo nunca había sido…
Pero tenía miedo de echarlo a perder de mala manera, de lastimarla y de volver a lastimarse a causa de su corazón atolondrado.
-No hace falta que pises Aincrad para que desaparezca, sólo debes dejar que vuele y que se aleje a donde le plazca- abrió los ojos y se paralizó cuando la sintió arrodillarse a su lado y abrazarlo por la espalda.
-¿Zelda?- pronunció casi sin aliento, había estado tan perdido en su propio caos que no la había escuchado acercarse y tampoco se había dado cuenta de su presencia.
Ella no le contestó, sólo lo apachurró y le escondió el rostro en el cuello.
-Eres un tonto- lo regañó de forma seria aunque también con mucha ternura- me dejaste de nuevo, ¿Y no pensabas volver, verdad?
-Te dije ¡que te quedaras con Dulac!- gruñó tratando de que su voz no sonara muy quebrada.
-Y me quede con Dulac. Porque me cambiaste por unos pendientes, ¿Todavía soy una mercancía?, rodando de aquí para allá y a todas partes. Idiota.
Bajó la mirada ante aquello, sonaba tan feo cuando ella lo decía de esa manera.
-¿Por qué te trajo el legionario?- clamó sintiendo que en cualquier instante se levantaría a buscarlo para romperle la cara.
-No me trajo. Me cambio como tú me cambiaste. También es un idiota.
-¿Qué?
-Si- musitó Tomodachi- mira lo que conseguí- le presumió las orejas mientras le hablaba en tono divertido.
-¡De dónde diablos sacarte eso!- volvió a gruñir al verle puestos los pendientes ignífugos.
-Pues de con Dulac- dijo antes de echarse a reir.
…
-¿Entonces, sólo debo cuidar a la señorita Zelda cierto?
-Si
-Creo que no lo estoy haciendo bien- pronunció en tono triste.
-¿Por qué lo dices?
-Porque ella se ha puesto a llorar.
-¿Qué!?
-Link idiota- clamaba Zelda con las manos en el rostro.
-Cuando cuidas a alguien, eso significa hacer a esa persona feliz, creo que Link hacia bien su trabajo, aunque fue bastante bobo como para no darse cuenta.
-Si- gruñó Tomodachi.
-Entonces he de cuidar a la señorita Zelda, eso significa hacer lo mejor para su corazón, debo ir a Aincrad y pasar reporte, eso también significa deslindarme de mis responsabilidades, te las cambio a cambió de los pendientes.
-¿Ehhhh!?
-Dijiste que era equivalente.
-Si... bueno… pero…
-Puedes tenerlos si la llevas a Colmillo de Guerra y la acompañas hasta que alguno de sus familiares la recoja.
Tomo había puesto los ojos como platos. A lo lejos Zelda seguía llorando de forma triste.
-Señorita Zelda- musitó Tomodachi bajando la mirada.
-Lo mejor para su corazón, es estar con la persona que ama, pero se fue y yo no puedo hacer nada, en cambio tú puedes llevarla por el camino que elijas.
-Sí, es cierto….
…
-Y así fue como compre la custodia de Zelda- pronunció de forma boba, contándole a Link más o menos que era lo que había ocurrido, omitiendo la parte de "Lo mejor para su corazón, es estar con la persona que ama"
Link se puso colérico y le dio un tremendo zape, el pobre caviidae quedó inconsciente y Beast puso una carita triste al ver que habían noqueado a su amo.
-¡Idiota!- rugió con mucho enfado, le había costado tanto trabajo despedirse cómo para que Tomodachi y Dulac lo arruinaran todo- También es la última vez que confió en un legionario de esa forma- clamó con una venita en la cabeza.
Pero Zelda lo estrujó con mucho amor y el enfado desaprecio como por arte de magia.
-Ya no me quieres Link- pronunció de forma triste y desconsolada.
-Claro que te quiero- no podía mentirle y menos cuando ella le ponía esa carita- pero… ya no puedo estar a tu lado.
-¿Por qué?, es por lo que paso. Perdóname, nunca más voy a volver a gritarte ni a tratarte de ese modo.
-No... es que, tenías razón. Yo no puedo cambiar mi naturaleza, si me enojo y arremeto contra alguien más, si asesino a otra persona,… o si nuevamente te grito, no quiero que estés ahí para presenciarlo. Al final de cuantas si soy un bruto- dijo de forma triste- no quiero volver a lastimarte y además…. Mi corazón está muy confundido.
-Si… no eres un bruto, en tal caso yo soy…- Link le cubrió la boca antes de que dijera una burrada.
-Una princesa- completó la frase de forma tierna- no está bien que estés conmigo, ni tampoco que yo finja que nada de esto importa.
-Pero yo quiero que estés conmigo, a mi lado- clamó mientras su abrazo se volvía aún más férreo.
Suspiró muy hondo y escondió su rostro entre sus cabellos, ya no podía más con esta situación, debería de haberse levantado e irse sin mirar hacia atrás en ningún instante, pero su corazón lo había traicionado, aunque su cabeza decía "vámonos" su corazón decía "quiero quedarme", y al final la cabeza terminó perdiendo, lo cual no era natural sabiendo que ella siempre había sido la mejor de sus guías.
Durante mucho tiempo se quedó ahí escondido, sintiendo la calidez y el amor de su compañera.
-Condenado mercenario, ¡Siempre causando problemas!- gruñó Tomo mientras se levantaba y se sobaba el lugar en el que Link lo había herido.
-Tomodachi idiota ¿quieres que te de otra paliza?-gruñó de forma graciosa.
-No, y además, ¡devuélveme a Zelda!
-¿Qué?
-Como la abandonaste ya no tienes derecho a abrazarla, te recuerdo que ahora su custodia me pertenece.
-Pequeño desgraciado ¡te voy a…!...- clamó mientras se levantaba enojado y lo atrapaba por el cuello. El pobre Tomodachi volvió a patalear de forma graciosa tratando de zafarse- ¡Viniste a restregármelo en la cara!
-Si… es decir ¡No!- profirió de forma atolondrada y después soltó una risita- es que necesito guardaespaldas para llegar hasta Colmillo de Guerra y pensé seguro que Link anda todavía cerca, aunque corres bastante rápido, sabes, de igual forma, ¿No te interesa hacer un contrato conmigo?, si aceptas te pagare por adelantado.
-¿Adelantado?
-Los pendientes ignífugos, un tesoro de la gran diosa Hylia, son únicos no deberías rechazar mi oferta y además…- se zafó de sus agarre y con un ágil movimiento se subió hasta su hombro para susurrarle el resto al oído- te permitiré que abraces a mí protegida.
Se puso rojo como tomate y a lo único que acertó fue a propinarle un nuevo golpe, el pobre Tomo nuevamente cayo medio muerto y Link le quitó los pendientes de las orejas.
-No hay trato- gruñó- Porque los pendientes no te pertenecen, le dije muy claro a Dulac que él tenía que ser quien la llevara y si no cumplió su parte entonces, ¡Exijo un reembolso!
-No es justo- musitó el caviidae de forma medio inconsciente, la cabeza le daba vueltas y no estaba seguro de cuando era que Link había encontrado a sus hermanos gemelos, porque en realidad veía a tres mercenarios pero seguramente era por el reverendo golpe que había obtenido.
-Sabes Link… todavía puedo pagarte, en serio- clamó Zelda de forma tímida.
El comentario hizo que nuevamente se virara hacia ella. ¿Y ahora qué era lo que tenía que hacer?, había perdido la oportunidad de dejarla en buenas manos y con los pendientes ignífugos de vuelta era como si todos los trataos anteriores hubieran vuelto a su punto de origen.
La princesa lo abrazó de nuevo y suspiró al darse cuenta de que no quería abandonarla.
-Hay que ir a Hyrule…
-Si- musitó ella con alegría.
Tendría que cargar con sus sentimientos acuestas, aunque de todas formas su última determinación había quedado puesta. Tenía que encontrar a "su persona" porque solo así resolvería los conflictos de su alma.
.
.
Continuara...
.
N.A.:* Si, es una parodia de Yu-Gi-Oh xD, después de todo ya saben que Altair es Atem
Comentarios del Capitulo:
Bueno, supongo que ahora me entienden con eso de "Entrando en el Dilema Existencial", pero bueno, no se preocupen aunque no lo parezca a Link se le va a pasar súper rápido, es probable que en los próximos capítulos siga teniendo ciertos deslices, pero bueno, es tal y como él mismo lo dice, es extraño que el pilar que sostiene tu vida cambie de un momento a otro y es muy difícil asimilarlo.
por lo pronto retomamos el camino, aunque no esperen demasiadas actualizaciones seguidas jajjaja, aun sigo liándome con Caballeros de Hyrule, de verdad espero que valga la pena y que después de todos estos atascos les deje algo decente para leer jiji ^-^
Aun así muchas gracias a todos, por no abandonar esta historia y por tenerme mucha paciencia ;D
P.D: Ves Zeldangelink, te dije que por aquí había un Unicornio jajajaja
