Capítulo 15:

Ravioli, Ravioli —canturreó Hanji mientras miraba a Levi de forma divertida, ambos estaban sentados en la pequeña sala de la casa de su amigo.

—¿Qué mierdas quieres? —respondió Levi de mala gana, mirando la televisión demasiado concentrado.

—Estás raro.

—¿A qué te refieres? —preguntó restándole importancia a las palabras de Hanji.

—Bueno… Ya es extraño que me pidas que esté contigo todo un sábado, no conforme con eso hemos visto todas las películas de la Saga Crepúsculo y yo sé que odias esos vampiros que brillan, y lo que es peor, no has parado de comer chatarra, te pareces a tu hermana cuando está deprimida.

—El lobo me parece guapo —dijo sin más, tomando una enorme cucharada de helado que se metió a la boca, la cabeza le dolió al instante y gruñó por ello.

—Eso no es precisamente lo que quiero saber, pareciera que te han roto el corazón… ¿Todo está bien entre Eren y tú?

La simple mención de ese nombre hizo que la mirada de Levi se desviara hacia el piso, el corazón le latió rápido y sus ojos comenzaron a picarle de forma extraña.

Hanji lo notó y de inmediato supo que algo no andaba bien.

—¿Qué ha pasado? —preguntó la mujer con angustia.

—Él no me habla… —sentenció sintiéndose patético al darse cuenta de que las lágrimas escurrían de sus ojos sin remedio—. Me ignora, no me ha hablado, específicamente desde que casi mata a Jean a golpes, intenté que me hiciera caso, pero siempre se excusaba diciendo que estaba ocupado y ahora que trabaja como mesero en una patética cafetería pasa menos tiempo conmigo… —no pudo decir más pues el llanto era demasiado, así que se aferró fuertemente a su bote de helado de chocolate.

Hanji se quitó las gafas —gesto que solo hacía cuando se enojaba o estresaba demasiado— guardó silencio un buen rato dejando a Levi llorar el tiempo que necesitara. En realidad no pasó demasiado tiempo cuando éste se sosegó, sorbió por la nariz y se metió la cuchara llena de helado a la boca, volvió a quejarse cuando el frío llegó a su cabeza.

—Mataré a ese mocoso —susurró la castaña mirando inexpresivamente la pared.

Levi bufó con la cuchara aun en la boca, aunque estaba realmente sorprendido de la actitud de su amiga ya que ella jamás había actuado así por la actitud de Eren.

—No seas estúpida, lo necesitamos con vida, debe mantener a mi bebé —dijo intentando aligerar el ambiente.

Hanji sonrió cuando notó a Levi con la misma inexpresividad de siempre.

—Cierto, debe mantener a tu pequeño parasito, no me puedo creer que ya tengas 6 meses ¡Ah me alegro por ti, Ravioli!

Levi la miró con absoluto desprecio y luego suspiró.

—Joder, cuatro ojos; es pequeña, no pequeño; no es un parasito, sino un bebé y sí, el tiempo ha pasado muy rápido —y de nuevo sus ojos le picaron gracias a ese extraño sentimiento de tristeza, agradecía que su amiga aun no tuviese los anteojos puestos ya que así no notaría la actitud de éste.

—Sí, claro, como sea —dijo ella sonriendo mientras se colocaba sus lentes, dispuesta a seguir viendo la película con su amigo.

De pronto en la pantalla comenzó una escena que Levi sintió algo incomoda. Los protagonistas comenzaron a besarse mientras una canción romántica les ambientaba, las manos del vampiro recorrían las piernas de la chica, todo parecía tan ridículamente cursi incluso cuando aquel hombre se separaba de la protagonista para explicarle por qué no iba a tener sexo con ella.

—Es estúpido —comentó Levi irritado—. Si él tiene tantas ganas como ella de coger ¿Por qué la detiene con esas excusas baratas? Es molesto, si la ama dudo que sea capaz de lastimarla.

—¿Estás analizando una película de la Saga Crepúsculo? ¿Sabes? Es solo una película romántica, no se supone que eso tenga un trasfondo —rió la mujer de lentes.

—Es que me confunde su actitud, la ama pero dice que va a herirla, si es así lo mejor es que se vaya de nuevo —y calló de pronto, suspiró pesadamente entendiendo por fin su propia situación—. Eren probablemente pensó que podría lastimarme.

Hanji volteó a ver con rapidez a su amigo, ella aun no entendía las palabras de Levi.

—¿Eren? ¿Qué tiene que ver él en tu análisis?

—Eren me dijo que tenía miedo, dijo que yo era su debilidad, le hice entender que solo me quiere por mi olor y ahora me rehúye, como si yo tuviera razón y ahora no quiera lastimarme —dijo en un susurro, casi como si lo dijera para sí mismo, su mirada viajó hasta su regazo, el bote de helado parecía ser más interesante que la película en ese momento para él—. El problema es que todo esto es demasiado intenso para mí, Hanji, me enamoré de Eren, en verdad quiero estar con él.

Cuando Levi alzó su mirada se encontró con el rostro de su amiga rojo hasta las orejas e incluso sus lentes se habían empañado.

Levi pensó que Hanji era demasiado ridícula para su edad, en el rostro del chico se reflejaba su completa y total ira contenida.

La miró sin decir nada más mientras esperaba que recuperara su color de piel normal.

Pasó más de un minuto cuando ella recuperó la compostura, limpió sus gafas y miró a Levi intentando verse seria.

Él solo rodó sus ojos.

—Me alegra que hayas aclarado tus sentimientos, ahora solo falta que tu titán al fin se decida.

—Han, dudo que él me corresponda.

—¿Por qué crees eso?

Levi desvió su vista a la pantalla que mostraba a la protagonista besando al hombre lobo. Aquella escena hizo que sintiera lastima hacia el miserable vampiro, luego se preguntó a sí mismo si soportaría ver a Eren con alguien más.

La repuesta era clara; no podría.

—Porque él se está alejando de mí.

—Parece que lo estás entendiendo todo mal, si él se está alejando es porque teme hacerte daño y también teme dañarse a sí mismo; Levi, Eren te ama, yo lo sé, nunca dudes de mis palabras, enano.

Levi medio sonrió, recordando aquellas vacaciones en donde se había acostado múltiples veces con Eren, tal y como Hanji lo había predicho.

Eso le dio esperanzas.

—No quiero que crea eso, necesito que me diga qué siente por mí ¿Cómo coño puedo lograr que ese mocoso idiota me lo diga?

Hanji se quedó pensativa, Levi solo podía mirar la película, su mente parecía no funcionar más, estaba tan saturado que dejó que Hanji pensara por él.

De cualquier forma no había manera de que Hanji pensara en alguna estupidez estando en ese punto.

—¡Ya sé! —exclamó dándole una fuerte palmada a Levi en la espalda—. ¡Amárralo a un poste, colócale unas esposas y dale patadas hasta que te responda con la verdad!

—De verdad eres retrasada —respondió con el ceño fruncido y la frustración propagándose en todo su ser.

—¡No se me ocurre nada más! —se excusó alzando ambas manos.

—Mierda, cuatro ojos, te creía más inteligente.

Hanji hizo un puchero y se cruzó de brazos.

—Entonces solo sé directo, cuando llegue de trabajar habla con él, no esperes más tiempo.

Los créditos finales de la película aparecieron cuando Levi asintió tembloroso.

—Si no lo hago ahora podría perderlo —dijo para sí en un hilo de voz que se ocultó tras la música que sonaba, sus manos se posaron sobre su vientre abultado y un suspiro surgió de sus labios.


Amar nunca había sido tan difícil para él.

La lluvia caía estrepitosamente, eran apenas las ocho de la noche y Levi se encontraba acostado en su cama con la camisa de Eren cubriendo su rostro mientras los jadeos y gemidos surgían cada vez más pesados y fuertes mientras su mano se movía con rapidez sobre su pene, su otra mano se encontraba penetrando con nada de sutileza su entrada, intentando alcanzar su punto de placer con sus dedos.

Masturbarse a esa hora se había vuelto una costumbre demasiado asquerosa para él, sin embargo su cuerpo le exigía con vehemencia aquellos roces, era algo que no podía controlar.

Era aún peor que cuando estaba en celo.

Su cuerpo se tensó y su semen salió disparado de un momento a otro siendo atrapado por uno de tantos Klennex que había usado esa noche.

No había sido un buen orgasmo, aunque había sido liberador.

Aun con el cuerpo temblando quitó de su rostro aquella camisa, tomándola con las puntas de sus dedos para no ensuciarla y la lanzó a la cesta de ropa sucia.

Continuó con su ritual, limpiando todo a su alrededor para después meterse a aquella tina que tanto adoraba dispuesto a limpiarse todos esos fluidos.

Amarlo dolía.

Su cuerpo tenso se relajó cuando el agua caliente tocó su piel, su cabeza escurría en la orilla de la bañera y sus pensamientos vagaban buscando la mejor manera de hablar con el idiota de Eren, sin duda últimamente le era difícil captar su atención.

La lluvia empeoraba cada vez más, eso le angustió, temía que Eren enfermara a causa del frío que probablemente haría afuera.

Eren, Eren, Eren, ese nombre pasaba más tiempo dentro de sus cavilaciones de lo que debería.

Esa noche Levi decidió vestirse con una playera verde pistache, un color que sabía que Eren amaba, y un pantalón café que Mikasa le había regalado.

Suspiró cuando dentro de su vientre sintió un cosquilleo conocido, era la pequeña Jaeger, en ese momento consideró que ella le daba todo su apoyo, no pudo evitar soltar una risa.

¿Por qué era tan difícil amarlo? ¿Por qué era tan difícil decirle lo que sentía?

La televisión de nuevo mostraba a aquel vampiro que Levi tanto detestaba, pero que ahora le hacía compañía.

Sostenía una taza de té entre ambas manos esperando que esta las calentara, su cuerpo estaba cubierto por una gruesa manta que Isabel le había tejido, su respiración se agitaba cada vez que escuchaba un auto pasar frente a su casa, él pensaba que tal vez alguno de los amigos de Eren se habría compadecido y lo habría llevado directo a su casa, sin embargo, ninguno de los autos que Levi escuchaba tenía la intención de detenerse en frente de su casa.

La película acabó y los ojos de Levi se llenaron de lágrimas una vez más, el reloj marcaba la media noche y Eren aun no llegaba.

Su corazón pareció romperse en miles de pedazos, pues en ese momento sintió que había perdido a Eren para siempre, sentimiento que en gran parte se debía a sus hormonas, pero él lo creía como una posibilidad tan grande que le hizo caer de rodillas frente a los créditos finales de la película.

—¡Maldita sea, Eren! —gritó a la nada mientras limpiaba sus lágrimas con un montón de pañuelos—. ¡Me has convertido en un auténtico marica!

Se acostó en el suelo abrazando con fiereza aquella manta, sentía que su llanto no pararía jamás y eso le puso nervioso, casi al punto de privarse como un niño pequeño.

Otra película de la Saga Crepúsculo se reprodujo mientras Levi maldecía entre berreos desesperados, algo que definitivamente no iba con su enigmática personalidad, pensar en ello lo hizo sentirse aún peor.

Aun en el piso comenzó a dar vueltas de un lado a otro, mordía con fuerza una esquina de su cobija en un intento de parar su llanto, el cual parecía no querer parar.

Hasta que el sonido familiar de unas llaves contra el cerrojo lo hizo reaccionar.

Con una rapidez sobre humana Levi se levantó del piso, tomó el control de televisión apagándola, su cuerpo parecía superar la velocidad de la luz cuando tiró todos los pañuelos a la basura y limpió su rostro eliminando todo rastro de llanto —aunque eso no evitaba que tanto su nariz como sus ojos estuvieran rojos— se sentó en el sofá donde Eren solía dormir y se cruzó de brazos con un mohín de molestia y una mirada asesina.

Cuando el castaño apareció dentro de la casa —con unas cuantas gotas de lluvia sobre su ropa y rostro— su cara de cansancio cambió drásticamente a una de auténtico pavor, sus manos empezaron a temblar y sus mejillas se tiñeron de rojo.

—Creía que ya estabas dormido —dijo evitando la mirada de Levi, el cual alzó una ceja—. Lo siento, me quedé a fregar los trastos con una compañera, por eso llegué tarde.

Levi siseó y se levantó del sofá caminando con lentitud hacia su pobre presa de hermosos ojos verdes. Lo haría añicos, eso era seguro.

—Mocoso de mierda ¿De verdad crees que soy tan idiota como para creerte esa gilipollez? ¿Seguro que lavabas trastos y no la lavabas a ella? —tomó una pausa pensando en aquella mujer, completamente desnuda y en Eren mirándola con atención mientras pasaba con lentitud una esponja llena de espuma, su corazón latió fuerte y sus ojos le picaron de nuevo, tenía un agujero creciendo dentro de su pecho, le dolía—. ¡Es más de la media noche! ¡Está diluviando afuera! ¡Estaba preocupado! ¿En dónde estabas, Eren?

Eren giró los ojos, los gritos de Levi comenzaron a irritarle.

—¡Dios, Levi, deja de tratarme como si fueras Mikasa! —gritó con tanta fuerza que Levi calló, sus ojos se abrieron de sobremanera y ahogó un jadeo—. ¡Está bien, mentí, no estaba lavando trastes!

—¡Pudiste haberme avisado que llegarías tarde!

—¿Por qué? —preguntó a la defensiva, aunque aún desviaba la mirada de Levi con nerviosismo—. ¿Qué derecho tienes tú para saber que hago con mi vida?

—¡Tengo todo el derecho! —su voz tembló un poco, el agujero dentro de él comenzó a tragarlo y sus ojos de humedecieron—. ¿Estabas con alguien? ¿T-te estás acostando con alguien más? —su voz se apagó hasta convertirse en un susurro—. Dime, Eren ¿Por eso me evitas últimamente? ¿Has encontrado a alguien mejor que yo?

Eren se quedó callado un largo rato, miró atentamente al pequeño hombre de cabellos azabaches que estaba de pie frente a él. Si bien sus finos rasgos mostraban la inexpresividad común de Levi, sus ojos brillaban como si estos estuvieran conteniendo lágrimas.

El sonido de un trueno resonó por la pequeña estancia despertando al moreno de sus cavilaciones.

—¿Por qué te importa tanto? —Eren negó con la cabeza repetidas veces—. Más bien ¿Por qué te importa hasta ahora? ¡¿Por qué finges que te importa?! Si me acuesto con alguien no debe de importarte, tú me evitaste desde mucho antes, tú te negaste a esto y yo lo entendí —las piernas de Levi comenzaron a arderle como si estas le suplicaran que huyera de allí, que saliera corriendo—. Estoy haciendo lo que tú querías ¿Por qué te enoja que me acueste con alguien más?

Y fue ahí, con esas palabras, en donde un extraño hormigueo comenzó a surgir por todo el cuerpo de Levi, hasta tal punto que su llanto fue inevitable.

Eren le miró asustado, no entendía del todo por qué su compañero rompió en llanto de esa forma.

Hasta que Levi, en medio del llanto gritó.

—¡Porque te amo! ¡Maldita sea, Eren! ¡Te amo!

Acto seguido Levi decidió obedecer a la voz de su cabeza que le pedía a gritos huir y así como su cuerpo se lo permitió él salió disparado por la puerta dejando a un Eren totalmente en shock tras de él.

Amar a Eren le dolía.

Eran la una de la madrugada cuando Levi salió corriendo de su casa, en ese momento no le importó nada, solo quería alejarse de Eren lo más pronto posible.

La lluvia caía demasiado fuerte sobre él a tal punto que solo podía vislumbrar las gigantescas gotas de agua cayendo y las farolas amarillas en las baquetas, tratando de darle luz a las calles.

Se detuvo cuando sintió que estaba lo suficientemente lejos de Eren y rompió a llorar de nuevo, sus pulmones ardían. Sintió miedo durante un momento al tocar su vientre abultado, se había dejado llevar y no recordó que su bebé podría haberse lastimado, aunque el movimiento suave que ella hizo logró que Levi se relajara un poco.

—¡Levi! —escuchó una voz tras de él, sabía que era del castaño, así que comenzó a caminar rápidamente, intentando alejarse.

¿Por qué era tan difícil amar a Eren?

Los orbes verdes de Eren se abrieron cuando al fin pudo ver a Levi, el de cabello azabache casi trotaba alejándose del otro, el moreno tomó eso como ventaja y se echó a correr para así alcanzar al embarazado y tomarlo por la espalda.

—¡Agh! ¡Suéltame maldito bastardo! —chilló éste al ser abrazado por la espalda con fuerza—. ¡Te odio! ¡Déjame ir!

—¿Huh? Creí que me amabas ¿No fue por eso que saliste corriendo? —dijo, logrando que Levi detuviera sus movimientos al escuchar su voz, la cual estaba temblorosa, Eren estaba llorando—. Casi me matas de un susto, al salirte así de casa, creí que ibas a suicidarte.

—Tch, no seas estúpido.

—Me moriría si algo te pasa, Levi —su abrazo se tornó más fuerte y los débiles jadeos de ambos se ensordecían a causa de la lluvia—. No puedo permitir que algo les pase.

—Claro, porque la pequeña Jaeger es tu debilidad —rió con las lágrimas saliendo de sus ojos con la misma fuerza que las gotas de lluvia que caían sobre ellos.

Eren recargó su frente en el hombro de Levi.

—Levi, lo siento —susurró tan cerca del oído del omega que éste sintió escalofríos, Eren lo sintió temblar y lo abrazó con más fuerza—. Soy un idiota, todo este tiempo estaba enojado conmigo mismo por sentir algo que tú no, creía que si me alejaba de ti lo superaría… Pero hoy dijiste algo que anhelaba escuchar desde hace mucho —Levi se quedó quieto, su cuerpo dejo de temblar y las lágrimas dejaron de brotar—. Levi, yo también te amo.

El susodicho se volteó con lentitud, para encarar a Eren.

Sonrió ante la escena, estaba tan empapado que era ridículamente lindo, los ojos verdes del otro brillaron al verlo sonreír.

—¿Me amas? —preguntó con ansias, aferrándose a la camisa de Eren.

—Más que a mi vida —respondió, tomando del mentón a Levi acercándose con lentitud a sus labios y susurrando tan cerca de ellos que su suave aliento le acarició el rostro—. Levi, hace demasiado frío para ti aquí.

Amar dolía, pero para Levi, era algo que valía totalmente la pena.


Fin del capítulo.

N/A: Sé que me extrañaron (?)
Tenía planeado poner lemon en este capítulo, pero quedaría demasiado largo, así que será en el siguiente —corazón gay—.

Ya estamos a pocos capítulos de acabar este hermoso fanfic, y desde ahora quiero agradecerles a todos por su amor, su apoyo y paciencia, los amo, bebés.

—Su Neko se va :v (?)—

Playlist:

Say My Name — Destiny's Child.


¿Review?