~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
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*.~Capítulo 51: La sombra y el Aquamentus ~.*
(Primera parte: Oscuridad).
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La enorme oscuridad se reflejó desde el fondo y se irguió se forma amenazante…
Los ojos de Tomodachi se quedaron fijos en esa masa oscura y viscosa. Era verdaderamente enorme, no tan grande como el ser oscuro que moraba en el centro, pero definitivamente parecía igual de amenazante.
— ¿Qué es lo que deseas?— preguntó sintiendo nuevamente esa magia extraña.
Entonces, la otra entidad se volvió literalmente una sombra, ronroneó de forma triste y al mismo tiempo le enseñó los dientes.
Los ojos del caviidae inspeccionaron ese nuevo sitio, había quedado encerrado en una especie de vacío extraño.
—Que magia tan perturbante— murmuró al tiempo que retrocedía, la sombra lo seguía mirando a los ojos.
—Negaras mi existencia— habló finalmente
— ¿Tú existencia?
—Tú propia existencia…
—Eres un mal chiste.
—Si… soy tu propio chiste, pero esa es, tu verdadera oscuridad.
Sintió cierto escalofrió, mientras más hablaba, más le parecía escucharse al él mismo, la voz de la sombra era su voz misma.
—Terminaras muerto…— susurró, dio vueltas describiendo un circulo alrededor del caviidae, y entonces, volvió a susurrar sus últimas palabras— desaparecerás cuando tu propia oscuridad te engulla.
Las patas toscas y escamosas asomaron por unos instantes, los dientes perfectamente alineados en fila, y esos ojos brillantes y marrones que saboreaban el propio escenario.
—Dime…Tomodachi. Realmente esto es lo que deseas, ¿Desaparecer?
—Nadie ha dicho que lo deseara— bufó con cierto enfado.
—Tú lo clamas de forma constante, cada vez que reniegas de ti mismo, cada vez que te dejas llevar por tu rabia, la oscuridad que habita en tu interior crece, ¿Por qué crees que soy tan enorme?
— ¿Entonces, eres mi propia oscuridad?
—Solamente una pequeña sombra… si de verdad saliera, este mundo quedaría sumido en caos— espetó, y después soltó una risa siniestra, el sonido pareció esparcirse por todos lados, resonando con ecos vacíos.
La carcajada siguió bramando en el ambiente, relamiéndose cualquier otro sonido y devorando hasta el más pequeño de sus pensamientos. Tomodachi cerró los ojos y respiró hondo. Por poco y se ahogaba, pero al sentir el flujo de su propia magia se dio cuenta de algo muy importante.
—Entonces, dado que eres una sombra, deberías desaparecer bajo la luz— rechistó mientras concentraba su propia magia, una pequeña chispa ignífuga se desprendió desde su mano e iluminó todo aquello que estaba a su alcance.
Nuevamente, la carcajada sonó de forma siniestra.
—Solamente es luz…— musitó al tiempo que desaparecía— pero no puedes matar con luz a una sombra.
—No parece que tus palabras ahora tengan sentido— susurró mientras contemplaba como la sombra se volvía lívida y el ambiente clareaba.
—Ahora no lo tienen, pero lo tendrán, es tal y como lo que soy ahora, aunque haya dejado de existir, mi maldición prevalecerá eternamente, devorando el alma de los viajeros y haciendo más fuerte la mía, estoy consciente de que mi magia no puede ahora contigo… caviiade, aunque no sean correctas, las ideas en tu cabeza parecen bien plantadas, pero no creas que tu amigo correrá con este mismo destino, su corazón débil lo dejara aquí atrapado para siempre.
— ¡Que estás diciendo!, ¡Link no tiene un corazón débil!
—Ahora mismo es tan frágil que hasta podría romperse con el suspiro de sus propios recuerdos.
— ¿Recuerdos?
—Tu oscuridad no te ha afectado mucho, eres un ser impermeable… al menos mientras no salga a flote. Me pregunto si él también se dará cuenta, o si se quedara atrapado en esta ilusión para siempre.
— ¡Espera!, ¿Qué quieres decir con….?... ¿eso?
Desapareció tal y como había aparecido, Tomodachi nuevamente se vio frente al monolito, el pasaje había reaparecido, o más bien dicho, ahora era visible nuevamente ante sus ojos. La roca no irradiaba ninguna clase de magia, solamente permanecía ahí dando la advertencia.
—Entonces.. ¿De dónde vino?— rechistó alzando la mirada
"Aunque haya dejado de existir, mi maldición prevalecerá eternamente"
Nuevamente las palabras rondaron su cabeza, sus ojos se quedaron clavados en la estructura ósea que permanecía aprisionada incluso después de siglos, su memoria parecía flanquear a momentos hasta que de pronto cierto recuerdo vino a su cabeza, el fósil que había encontrado en el rio le recordaba a la misma cosa que éste ser extraño.
—Ay cielos…— masculló al recordar lo que era, las orejas se le fueron hacia abajo al tiempo que se viraba— ¡Link, oye no!...
Tarde, demasiado tarde.
—No toques el agua— farfulló su advertencia tardía, Link se había adentrado casi al mismo tiempo, aunque la ilusión parcia haber tardado más en alcanzarlo. Por lo que ahora, simplemente estaba ahí perdido de pie en medio de esa agua extraña.
Tomodachi se acercó para moverlo, pero el pobre hylian no dio señales de conciencia alguna. Sólo gimoteó de forma extraña con la mirada clavada en el piso.
— ¡Ay no!, esto está mal, ¡Link despierta!, la ilusión sólo puede ser rota desde adentro.
— ¡Auch!— la aguja se había clavado en su piel de forma inesperada, algo le había oprimido el corazón de repente, y sin saber por qué el rostro de Link vinó a su memoria.
Aryll, quien dormía en uno de los rincones de la estancia, se despertó de súbito al escuchar el pequeño gritito. Vilán había sido exiliado temporalmente de la casa del herrero, y el viejo Smith había salido a tomar un poco de aire. Por lo que ahora sólo las dos chicas permanecían en ese sitio.
La joven rubia llevaba rato dándole vueltas a ese asunto, era extraño…
Zelda simplemente se había sentado en ese sitio, había desempacado sus compras de la mañana pasada y se había puesto a laborar incluso en esas condiciones. A esas alturas, Aryll hubiera esperado varios intentos de escape, pero la princesa simplemente se había quedado ahí quieta.
—Pareces tener mucha confianza.
—Link volverá por mí.
— ¿Y si no?
—Impa matara a Vilán.
— ¿Quién es Impa?
—Mi nana, es sumamente sobreprotectora, y golpea más fuerte que cualquier hombre que haya conocido en mi vida, no sé si Link le iguale en fuerza pero de igual manera, entrara en cólera si me caso con un hombre al que no amo.
Por unos instantes Aryll parpadeó de forma confusa, tenía una expresión un poco indescifrable y Zelda no pudo evitar echarse a reír ante eso.
—Es broma. Link volverá, aunque aun así no te aseguro la seguridad de tu amigo.
—Eso veo… ¿Preparas algo para él?
—Sí.
—Para ser princesa no lo haces anda mal.
— ¿Eso fue un halago?
—Más o menos.
Zelda hizo cierto berrinche y puso una cara insatisfecha.
—Las damas de la realeza están obligadas a adiestrarse en este tipo de cosas, no hay una razón por la cual sorprenderse, además… pronto hará frío.
—Si tu mercenario se enferma estarás en serios apuros.
La pobre Zelda se quedó un poco roja, la frase "tu mercenario" había sonado tan posesiva que desde cierto punto le había dado pena.
—Deja eso… él… él no— suspiró dejando que se le atragantaran las palabras.
—No te rindas, se nota que te adora.
—Esperaría con todo mi corazón que así fuera. En fin, ya no importa, mi corazón guarda promesas para sí mismo.
—Hmmmm. ¿Y… esa medida está bien?
—Yo creo que sí, pero ojala hubiera una forma más exacta de medirlo que solo con los ojos.
—Creo que yo sé.
— ¿Si?
—Dale un abrazo discretamente y usa tus brazos como punto de referencia. O aún más fácil, dile que se ponga de modelo.
— ¡No puedo hacer eso, me da pena!, aunque lo del abrazo es buena idea.
De forma curiosa se habían puesto a conversar como un par de chicas normales, pero después de un rato Zelda respingó ante la idea, sin importar lo que pareciera, en esos momentos, Aryll literalmente era una de sus secuestradores. Su mirada se perdió de forma triste en su trabajo y sin más remedio la inspiración se le fue de golpe, acarició la carterilla de costura que la había acompañado durante toda su vida, los finos filigranas dorados que dibujaban el emblema de Hyrule parecieron relucir un poco, como si de cierta forma quisieran decirle algo.
—Que objeto más bonito.
—Gracias… por poquito y lo perdía, de no ser porque ese día lo había traído amarrado a los pliegues interiores de mi vestido, seguramente nunca más en la vida hubiera vuelto a verlo, este viaje loco y ajetreado me ha hecho perder bastantes cosas, creo que antes que nada voy a hacerle una modificación a mi bolso, si dejo que las rupias vuelvan a fluir por el rio Link se enfadara mucho.
La puerta se abrió de forma queda, Smith entró y bostezó de forma cansada.
—Y ustedes, ¿Por qué no han salido al festival de la Diosa?
—Ese debe ser un mal chiste— rechistó la princesa, aunque el comentario había sido bien intencionado, ella no pudo evitar sentirse ofendida, tomó sus cosas y se encerró en la habitación que le había designado, Beast la siguió muy de cerca aunque simplemente se echó a dormir en el piso.— Link— musitó su nombre mientras se recostaba en la cama, no entendía por qué pero su corazón palpitaba como loco desenfrenado, tenía miedo, aunque intuía que eso se debía a la situación actual en la que había quedado varada.
Se quedó dormida bajo los ojos vigilantes del águila, y de cierto modo, entre sus más profundos sueños, no puso evitar escuchar esa melodía..
La melodía.
—"¿Por qué resuena tan claro mi melodía?...", "¿Por qué ahora, si Link no está presente?"
Tomodachi movió los bigotes de forma triste, Link llevaba horas y horas ahí como piedra, desde su mejilla vio asomar una lágrima, y entendió que la inseguridad en su corazón estaba haciendo trizas su alma.
Sus ojos pardos se posaron sobre la estructura ósea, imponente y añeja, concebida para traer simplemente desgracias a este mundo.
—Este ser tan desagradable…
Quien sabe qué clase de cosas horribles estaría viendo ahora Link en su mente, recuerdos de su memoria, cosas relacionadas con ese pasado, días tristes y aletargados en los que la pequeña silueta del hylian se movía de forma vacilante bajo la lluvia.
El olvido de su propia existencia, y un mundo carente de cariño en el que sus pasos resonaban con eco vacío y sin sentido.
—Regresa Link, No dejes que este Aquamentus se lleve lo mejor de tu alma.
Cierto respingo se hizo presente. Definitivamente el pobre sufría.
—La señorita Zelda se pondrá triste si te quedas aquí para siempre. — se llevó las patas al rostro y suspiró sin saber cómo sacarlo de ese sitio.
—Ze…
— ¿Link?
—Zelda…. Zelda
— ¡Eso es!, ¡Zelda!, ¿La recuerdas?, ¡Regresa!
Aunque la esperanza estaba intacta, al amanecer del tercer día Zelda se puso nerviosa, comenzaba a preocuparse de que a Link le hubiera pasado algo. Salió de la casa del viejo herrero, y durante muchas horas miro hacia el horizonte.
Ni Link ni Tomodachi parecían dar señales de su regreso.
Algo no estaba bien.
Epona relinchó desde los establos y la princesa salió de su letargo por breves momentos.
— ¿Qué estoy haciendo?— respigo de forma bajita, asomó la mirada en todas direcciones, el leve crepitar de la hoguera en el interior del recinto era perfectamente audible, Smith y Aryll parecían demasiado ocupados para notar la falta de su presencia.
Con determinación se encaminó a los establos, y sin hacer el menor atisbo de ruido, liberó a Epona de sus ataduras. La yegua la miró con sus grades ojos y de cierta forma sonrió como si hubiera podido leer el pensamiento de la princesa
…
—Oye Abuelo
—Hmm?
— ¿Está bien esto?, Link ha ido por el tesoro, ¿es lo que cuenta, no?, ¿Por qué no le quitamos a Zelda la atadura?, tal vez de esa forma se sienta más cómoda mientras espera.
—El corazón de la princesa es más vivaz de lo que aparenta, es mejor si se queda quieta por un momento, si le das rienda suelta podría lastimarse de la forma más fácil que te imaginas, tarde o temprano sentirá la necesidad de ir a buscarlo, y ese lugar…
—Ese lugar…
—Es en extremo peligroso
—Pero…
El relinchido los sacó de concentración, el tronido de la magia alertó a los huéspedes de la herrería.
— ¡Imposible!
— ¡Santo cielo!, ¡se habrá empotrado contra la barrera!
— ¡Menuda locura!
Salieron corriendo de la casa, Epona se levantó de forma lenta y Zelda sacudió su cabecita, estaba consciente de que quizás era una locura pero necesitaba entender que Link estaba bien, que nada malo le había sucedido en el camino, que ese horrible monstruo de leyendas de verdad no existía.
Vio a Smith correr para ayudarla, pero simplemente se levantó como un resorte, pegó un brinco y se irguió nuevamente en la montura de su yegua.
— ¡HIAAAaaa!— el bramido hizo que Epona emprendiera la corrediza
Smith y Aryll se quedaron un poco helados, Zelda se les había escapado en sus narices, aunque ambos sabían que con la barrera activa no lograría salir del pueblo. Detrás de ellos, ciertos ojos ambiciosos miraron la escena con reproche.
—Anciano Smith— farfullo de forma molesta— ¡Ha dejado que se escape así como si nada!
—Vilán. ¿Estabas aquí?
—Recién llego— mintió de buena forma— Vamos, hay que darnos prisa para traerla.
—No…
— ¡No?
—Mi mirada se ha cruzado con las suya, parece que se estaba haciendo la fuerte, pero esta triste y confundida, es mejor si la dejamos que se marche por un rato.
—Claro ¡Cómo no!, se desaparecerá hasta el fin del festival y arruinara nuestra boda.
—Vilán, ¡No vas a casarte con ella!
El chico resopló de forma frustrada, le había gustado demasiado la princesa y quería que fuera suya, no estaba dispuesto a dejar pasar esa oportunidad así como si nada, tal vez Smith le temía demasiado a las palabras y advertencias de esa bruja, pero él no y no iba a dejar que Zelda se le escapara.
—Dame el cristal, creo que de verdad te está dañando, dijiste que podrías con la carga pero creo que no es cierto.
—Estoy bien, no hace falta cambiar de huésped.
—Vilan, dame esa cosa, recuerda que irradia magia negra.
Se hizo el disimilado, aun necesitaba del cristal para seguir con su cometido.
—Hey…. ¿Algo se quema?- expresó Vilán casi de la nada
— ¡Abuelo!, ¡has dejado el guiso a fuego vivo!
— ¡Cielos!
Entraron en la casa y fueron a quitar la olla, el anciano suspiró al ver que sólo se había quemado un poco, nada que no tuviera arreglo.
—Cuando el joven Link regrese, debemos disculparnos con algo.
—Sí, Pero no creo que quiera volver a comer ninguna de tus comidas a lo largo de su vida.
— ¡Vaya!— farfulló muy decepcionado.
La puerta de la entrada azotó de mala manera y ambos se viraron confundidos. Aryll intentó abrirla pero parecía que algo la atascaba desde afuera.
—Qué extraño.
—Déjame intentarlo, esta vieja construcción tiene sus mañas.
Ella irguió una ceja, escuchó cierta risita malvada desde el otro lado, y en automático, su mente pareció reaccionar armando las piezas del rompecabezas, se viró hacia la olla, era cierto que se había quemado pero no lo suficiente como para llevar el olor hasta la parte externa.
— ¡No!— asomó la cabeza por el ventanuco que daba hacia la parte externa— Vilán ¡Regresa!— pero simplemente vio cómo se marcha en la dirección en la que Zelda había corrido con la yegua.
— ¿Qué te pasa?, ¿Por qué gritas de esa forma?
— ¡Abuelo, no lo entiendes!, fue Vilán quien cerró la puerta, nos ha dejado aquí para que no le impidamos ir por Zelda.
—No puede ser, es un buen chico, no se atrevería a tanto.
— ¡La hormona le ha comido el cerebro!, a este paso termina haciendo algo terrible, Zelda tiene razón, cuando Link vuelva va a matarlo, ¡Hay que salir de aquí!
Asomó la cabeza por el ventanuco, atrancando de la puerta estaba el tronco de apoyo que su abuelo utilizaba para cortar la leña, era enorme y verdaderamente pesado, ¿Cómo podrían quitarlo de en medio?, ahora sí que Vilan se las había jugado sucio.
Se acercó de forma cautelosa, y entonces, la magia en los collares bramó de mala manera, Epona relinchó un poco asustada y se paró en dos patas para girarse y alejarse del sitio. Zelda la tranquilizo dándole palmaditas en la crin de modo apacible.
—Ya bonita….
Epona pateó con firmeza la tierra, no le gustaba estar cautiva, pero al parecer Vilán no había dejado ni un solo resquicio en la barrera que rodeaba el perímetro del pueblo.
—Tiene que haber una salida, tengo el presentimiento de que Link esta en apuros.
Epona asintió de forma graciosa con la cabeza.
— ¿Qué te pasa?— farfulló— Ah… entiendo— Clamó haciendo un mohín— creo que tienes razón, no hay mucho que yo pueda hacer por mí misma, la verdad es que… tal vez debería volver y disculparme con Aryll.
Pero entonces la yegua negó de modo curioso, su leve trote las guió hasta las cercanías del festival de la Diosa en donde se toparon con muchas pueblerinas que corrían de un lado a otro, las muchachas se reían de forma entusiasta, cuchicheando cosas que Zelda no lograba entender desde esa distancia. Aun así, entre cientos y cientos de conversaciones hubo una que de forma misteriosa si llegó hasta los oídos de la princesa.
— ¡Y eso!
—Es el altar de bodas
—De veras, ¡Que emoción!, ¿A quién le toca sacrificarse este año?— clamó la voz de la chica seguida de una risita.
—Vilán dice que él lo hará.
— ¿Ehh! ! !?
—Imposible, ni siquiera tiene novia.
—Creo que consiguió una.
Zelda frenó de forma brusca, Epona dio traspiés en reversa cuando la princesa la jaló las riendas de esa forma sorpresiva. Cuando miró hacia el centro logró ver el susodicho altar de bodas, y cierto escalofrió le recorrió por completo la espalda.
—Definitivamente no— gruñó, después de mucho rato cuando se había recuperado del shock y su mente comenzaba a trabajar de nuevo. No iba a permitir que la casaran de esa forma, y además, como se trataba de un sacrificio seguramente le exigirían que consumara su matrimonio. La simple idea de aquello hacia que le diera vértigo, azuzó a su yegua y de forma instintiva se dirigió hacia las lindes.
Entonces, parecía sentirse sofocada, de verdad no se imaginaba a si misma casándose con ese tipo. Cerró los ojos. El mareo y los nervios siguieron en su estómago mientras sus nudillos perdían color a causa de su propio agarre, las riendas crujieron a medida que ella apretaba con más y más fuerza.
—Alteza.
Esa voz…
—Estábamos preocupados.
¿Por qué tenía que aparecer ahora?
La princesa abrió los ojos tratando de no demostrar atisbos de miedo, ahora que lo pensaba, ese paisaje no era muy reconfortante, estaba casi a las afueras del pueblo, completamente a solas con ese individuo que le daba malos presentimientos.
Epona retrocedió de forma no muy discreta, pero justo entre el límite que separaba al bosque y a la zona civilizada, estaba la barrare que el susodicho Vilán había instalado, la magia volvió a bramar repeliendo cualquier intento de escape.
—El anciano Smith está muy preocupado. Dice que se siente mal por todo esto. Ha recapacitado un poco y cree que tal vez usted se sienta más cómoda si le retiramos la atadura, después de todo el joven Link y su amigo peludo pueden volver en cualquier momento.
—¿Ah, sí?
—Claro. Por favor venga conmigo.
—Dime Vilán. ¿Me crees tonta?
—Me hiere con esas palabras.
—Necesito ir con Link, me siento inquieta, si de verdad están arrepentidos, deshaz la magia de la barrera, prometo que volveremos y les daremos el tesoro que tanto buscan.
—Desafortunadamente sólo Smith puede— mintió creyendo que Zelda le creería. Pero la princesa vio a través de su mirada y supo interpretar que nada bueno podía salir de aquello.
—"¿Y ahora qué hago?", "¿debería correr hacia otro sitio?... con Epona dudo mucho que me de alcance pero…"— miró de forma preocupada a su alrededor, estaba lejos de la casa del herrero, ¿Cómo era que Vilán la había encontrado?, suspiró con ciertas ansias tratando de encontrar la respuesta, y de pronto Vilán hecho un brinco hacia tras esquivando la embestida del águila arpía— "Por supuesto"— clamó mentalmente sintiéndose algo torpe.
Beast tenía órdenes estrictas de cuidarla y de seguirla, seguramente instintivamente había sobrevolado sobre su cabeza y para su mala fortuna se había convertido en un marcador exacto de la posición en la que se encontraba. Y si ahora se echaba a correr daría lo mismo a donde fuera, tenía que encontrar la forma de hacerle entender a Beast que debía dejar de seguirla, pero ella no sabía cómo darle ordenes, había visto a Tomodachi hablarle con sonidos extraños, lo cual significaba que había sido adiestrada en el extraño idioma de los caviidaes, por muy lista que fuera seguramente entendía pocas palabras y frases articuladas del hylian, tales como; te quiero, ven, vuela, o cosas por el estilo. Definitivamente se había metido en un dilema.
—Vamos
—Bien…— sintió escalofríos simplemente de asentir a eso.
—Tengo una idea, ¿Por qué no baja y volvemos a la herrería por un camino más lindo?, vamos por el sendero del festival.
—Me temo que no. Me quedare aquí arriba, tal vez no lo sepas pero mi yegua puede ser un poco hostil con los hombres, sólo deja que Link la toque pero es porque a él lo ama, es más seguro para usted que me quede aquí arriba joven Vilán, así, si le dan nervios puedo calmarla de inmediato.
—Vamos Señorita Zelda, no crea que soy ajeno a estos temas. Soy un hábil domador de bestias, ¿no lo sabía?
— ¡Epona no es una bestia!, ¡Grosero!
Gruñó de forma realmente enojada, Epona lo miró con malos ojos y sin siquiera esperar a que Zelda le diera la orden retrocedió de forma lenta, literalmente trotando en reversa, Vilán que vio venir el movimiento se abalanzó directamente a las riendas.
— ¿Qué haces?
— ¡Que tiene ese maldito mercenario que yo no tenga!, ¡Dime!
— ¡Que!
—Todas las chicas de este pueblo me aman, pero, ¿por qué a la única chica que me ha gustado yo no le gusto?
—Vilán, ¡detente!— respingó de forma asusta, Epona se había puesto nerviosa y hacia bríos para tratar de liberarse, el joven pelirrojo la jaló de forma severa, completamente ciego por los celos de pensar que un mercenario cualquiera tenía algo que él jamás tendría, aun cuando fuera él el hijo del alcalde del pueblo, el mejor prospecto entre las damas e inigualable ante ningún otro hombre que hubiera conocido.
Cuando los cascos de Epona toparon con la barrera, la magia protectora entró en acción de inmediato, Zelda se balanceó de forma peligrosa y terminó por caer al piso, cerró los ojos con cierta fuerza y cuando los abrió presencio algo que la dejo casi sin habla. Epona siguió retrocediendo de forma espantada, Vilan respingó algo en un idioma extraño y la barrera desapareció por unos segundos.
— ¡Ahí te vas a quedar afuera, animal!— gruñó, empujándola, aprovechando que se había asustado con el hechizo. Beast descendió de forma enojada, pero esta vez Vilan hizo uso de su cerebro y esquivó la fuerte embestida y el picotazo que seguramente le hubiera dado en la nuca.
Cuando ambas estuvieron fuera candó nuevamente el hechizo y la barrera que había desaparecido sólo por esos segundos volvió a reactivarse de forma automática.
Zelda respingó tratando de levantarse…
—Lo sabía… Sabía que me mentías, dijiste que no podías hacer nada respecto a la atadura, pero eres tú quien manipula la magia de la barrera. ¡No tenías intención de dejarme ir!
—Ni tampoco de llevarte con el anciano Smith
Se levantó de forma asustada y corrió antes de que la atraparan, Epona dio vueltas de forma confusa, quería seguir a Zelda, pero al igual que a Beast, la barrera la retuvo fuera del perímetro del pueblo. Al verse separadas de forma tan tajante, la mente de la princesa entró en pánico, incluso cuando había pasado el tiempo, sus peores miedos seguían intactos, sin Link ahí para frenar sus temores, sus pesadillas más añejas emergieron desde la raíz más profunda de su conciencia .
Cuando sintió que Vilán la atrapaba por la espalda, el corazón le latió con desenfreno y como si fuera un reflejo involuntario lanzó un manotazo realmente fuerte, la quijada del pelirrojo crujió de forma extraña. Siguió corriendo sin mirar a otra parte que no fuera enfrente, pero después de todo aún tenía ese horrible collar puesto, la gema titiló de forma constante hasta que la magia externa terminó por darle al traste a la suya propia, cayó desmayada sin saber que sería lo siguiente que sucedería.
Esa misma tarde al caer el crepúsculo se despertó sólo para entrar en su peor pesadilla, no entendía cómo pero su cuerpo caminaba a coste de su conciencia, miró hacia ambos lados de su cabeza, la muchedumbre y el griterío la ensordecieron de forma extraña.
Vilán la llevaba tomada de la mano con una sonrisa extraña y pervertida.
—Al fin despiertas.
Quiso respingar pero ni un sonido salió de su boca.
—Es la magia del collar, no lo intentes cariño, podrías lastimarte, he modificado el hechizo de esa bruja para que solo a mí me siguas. No pongas esos ojos, ¿de verdad me tienes miedo?
Y de verdad que temblaba, quería llorar pero las lágrimas eran retenidas. Mientras sus pasos la llevaban hacia el atar del pueblo y el crepúsculo caía de forma extraña. Cerró los ojos implorando compasión a sus deidades protectoras. Pero más que el nombre de sus deidades, en su mente, había otro nombre diferente. Escucho los cuchicheos de las chicas del pueblo, ¿Qué acaso nadie se daba cuanta que la llevaban literalmente secuestrada? O seria acaso que estaban de acuerdo con esas acciones, después de todo disfrutaban del festival sin importar que al final tuvieran que dar el mentado sacrificio, ¡Qué clase de pueblo era ese!
—"Link"….
Sus pensamientos parecieron volar con el viento junto las palabras desfiguradas del ser que auspiciaba la ceremonia, nuevamente repitió el nombre de su amado sin esperar que la respuesta llegaría del modo más inesperado.
Una flecha ardiente y silbante atravesó los cielos.
La multitud entró en pánico y Zelda sólo pudo ver como corrían de un lado a otro como hormiguitas.
— ¡Es Din!
— ¡El poder sagrado de la Diosa!
—El fuego sagrado, ¡Esta furioso!
Vilán miró a sus espaldas de forma asustada y el hechizo que retenía a Zelda cautiva se rompió de forma brusca, una figura conocida se acercó con pasos desafiantes hasta el altar en el que se efectuaba la ceremonia de matrimonio.
Y aprovechando ese pequeño instante la princesa se escabulló de su captor para ir a parar a los brazos de la figura salvadora
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Continuara...
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Comentarios del Capitulo:
Bueno no estoy segura de que clase de poderes albergan los Aquamentus, pero espero que les guste mi propia versión del Aquamentus ;), en opinión propia es uno de los monstruos más geniales que se han diseñado para la saga (junto con Argorok, quien también apareció en capítulos anteriores), y sinceramente creo que es una lástima se sólo aparezca en los primeros juegos de Zelda.
¡Tomodachi es inmune a su propia oscuridad! O_0, aún no sabemos si eso es bueno o... muy, muy malo. El punto es que ahora el pobre de Link terminó atrapado en una ilusión terrible, ¿será capáz su amor por Zelda de sacarlo de semejante oscuridad?, esperemos que sí.
Y la pobre princesa ¿abra salido finalmente de semejante apuro? XD, ya pronto lo descubriremos, se acerca una de las partes más lindas y emotivas de esta historia ;)
