~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
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*.~Capítulo 53: El final de una Maldición.~.*
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— ¡Link!
Sumido en sus pensamientos avanzó con paso aligerado, alzó el rostro para mirar frente a frente a la creatura, el Aquamentus que había sido encadenado hacia siglos pareció rugir desde sus entrañas.
—Quédate ahí— susurró mientras rodeaba la enorme estructura ósea, desde la parte del fondo algo brilló de forma intensa.
—Oye, ¿estás bien?
—No lo sé… no lo sabré hasta que vuelva ver a Zelda, necesito verla a los ojos y saber que mi elección fue la adecuada, sólo hasta entonces podre perdonarme a mí mismo.
— ¿Elección?
Se acuclilló frente al objeto sin poder mirar a Tomodachi, sus manos aun temblaban y respiró muy profundo antes de asir el tesoro de la Diosa.
— ¿Es esto, Tomodachi?— preguntó de forma curiosa.
—Debe serlo, ha aparecido en cuanto te libraste de la maldición del Aquamentus.
—Entonces… Aquamentus. — Repitió al escuchar el nombre de la creatura— Lamento que alguien más te haya arruinado la fiesta— le habló a la creatura.
—Eh?
—Vámonos de aquí, su rencor seguirá manteniendo la maldición activa para siempre.
— ¿Deberíamos hacer algo?
Link negó con la cabeza.
—Está aquí porque el antiguo héroe así lo ha decidido, seguirá atrapando a los corazones débiles, dejando libres sólo a quienes tienen verdadero derecho de permanecer en este mundo.
—Bien…— masculló y se viró de forma nerviosa, algo extraño le había pasado a Link aunque no lograba entender de qué se trataba.
—Si no te gusta sólo dilo.- Musitó el joven mercenario con voz carente de emociones.
—No quiero interferir con una magia tan abrumadora, será mejor que nos vayamos, ya no nos queda tiempo.
"El tiempo se ha acabado, Link"
La voz de la sombra de su alma vagabundeó en su cabeza.
— ¿Cuánto tiempo nos queda?
—Medio día, debemos darnos prisa antes de que casen a la señorita Zelda.
Hablaron mientras salían del antiguo templo, Link volvió a darle un flechazo a los espejos y la entrada se cerró tal y como se había abierto anteriormente.
—Sobre mi cadáver— clamó con una sonrisa burlona.
—Así se habla MERCENARIO
Con orgullo desmedido Link le lanzó una sonrisa, lo tomó por el cuello sin previo aviso y bajó corriendo la montaña, dejando tras de sí aquel lugar tan extraño y misterioso.
—Caviidae.
— ¿Hmm?
— ¿Qué viste?
—Un dragón enorme.
— ¿Qué vistes tú?
Sin siquiera formular su respuesta siguió corriendo cuesta abajo, preguntándose si aquella sombra habría aparecido por más de un motivo, estaba seguro de que había desplazado al Aquamentus, de que se había aprovechado de la maldición para poder acceder a lo más profundo de su conciencia.
Quiso respingar pero ni un sonido salió de su boca.
—Es la magia del collar, no lo intentes cariño, podrías lastimarte, he modificado el hechizo de esa bruja para que únicamente a mí me siguas. No pongas esos ojos, ¿de verdad me tienes miedo?
Y de verdad que temblaba, quería llorar pero las lágrimas eran retenidas. Mientras sus pasos la llevaban hacia el altar del pueblo y el crepúsculo caía de forma extraña. Cerró los ojos implorando compasión a sus deidades protectoras. Pero más que el nombre de sus deidades, en su mente, había otro nombre diferente. Escuchó los cuchicheos de las chicas del pueblo, ¿Qué acaso nadie se daba cuanta que la llevaban literalmente secuestrada? O seria acaso, que estaban de acuerdo con esas acciones, después de todo disfrutaban del festival sin importar que al final tuvieran que dar el mentado sacrificio, ¡Qué clase de pueblo era ese!
—"Link"….
Lo llamaba de modo suplicante, sabía que vendría rescatarla, aunque Vilán había rotó el juramento, el tercer día aún no terminaba pero él se aseguraría de que fueran marido y mujer a toda costa.
—Hola cariño, ¿De verdad te casas con Vilán?, debe amarte mucho, no tienes idea de cuantas muchachas te envidian en este momento— era la voz de una señora que se había acercado, Zelda intentó pedir ayuda, pero sus labios estaban sellados con magia y su cuerpo la obligó a enseñar una falsa sonrisa.
—Disculpe a mi novia, está nerviosa, y es muy tímida.
—Que simpática, hijo. ¡Pero que sorpresa!, ni tu padre ni el anciano Smith nos comentaron de esto.
—Ese era el punto, debía ser una sorpresa. Excepto para nuestro anfitrión de ceremonias, le pedí preparar el altar hace tres días.
La señora se despidió con la mano de forma alegre, Zelda se quedó gritándole desde sus adentros "¡Por favor, AYUDEME!". Mientras avanzaban las chicas del pueblo cuchicheaban cosas extrañas, algunas simplemente refunfuñaban al no haber sido ellas las elegidas por el hijo del alcalde, sabiendo que no podría hacer nada Zelda cerró los ojos, pero el hechizo del collar la obligó a abrirlos después de unos instantes.
Sus propios pasos le causaron miedo a medida que poco apoco se acercaba al altar de bodas, había una pequeña muchedumbre de curiosos, y encima de la tarima un joven delgado y alto, su cabello rubio en forma de hongo le llegaba hasta las narices, y por unos instantes, Zelda se preguntó si realmente podía ver algo con semejante maraña en la cara.
—Amigos míos, me complace anunciarles, que precisamente hoy, yo, Vestro, me gradúo como Sacerdote de Din, y que es todo un honor que en mi primer día deba auspiciar el matrimonio de uno de mis mejores amigos, y además, en una fecha tan importante, en el momento más lindo del año. La clausura del festival de nuestra Diosa Patrona.
Zelda tragó saliva, ensordeció sus oídos para no dejar que las palabras llegaran a su mente, la voz del anfitrión de ceremonias se distorsionó en su cabeza.
—Sin más preámbulos prosigamos a atender la unión de la pareja
—"¡Por favor, Link, regresa!"
Con el aliento al tope Link miró de forma preocupada al cielo, anochecía más rápido de lo que esperaba, el crepúsculo parecía avanzar con pasos agigantados en el inicio de aquel invierno. Estaba sumamente preocupado y sentía que de alguna forma Zelda lo llamaba, ya no sabía si tenía reminiscencias por la loca experiencia de hace unas horas, pero lo que si sabía era que quería verla lo antes posible, deseaba terminar con todo ese juego absurdo para volver a la tranquilidad de su viaje.
Tomodachi, quien había permanecido sobre su espalda, presentaba signos de mareo intenso, el trote de la corrediza de Link se había vuelto brusco como el de un potro salvaje, desacostumbrado a tales movimientos sintió la necesidad de pedirle que lo bajara y lo abandonara, aunque la concentración de Link se había perdido por completo de su compañero, quizás aunque le gritara Link seguiría corriendo sin detenerse.
Cuando los ojos del joven mercenario vislumbraron las puertas del pueblo a la distancia, su cuerpo se llenó aún más de adrenalina, Tomodachi creyó imposible semejante proeza, ya le parecía asombroso que hubiera bajado la montaña sólo en horas, que hubiera saltado las salientes sin romperse las piernas y que hubiera mantenido el ritmo por el resto del trayecto.
— ¡Link, voy a vomitar!
—Inténtalo, no voy a detenerme.
— ¡Cielos!, ¡definitivamente no eres humano!, después de haber permanecido horas inmóvil y de haber sido sometido a la presión de la maldición, deberías estar agonizando.
— ¡Agonizare luego!
— ¡No puedes postergar esas cosas!
— ¿En serio?— clamó mientras sonreía de forma burlona. Tomodachi gruñó un poco y de pronto sintió como su cuerpo salía volando hacia el frente, Link se había detenido en seco y el pobre caviidae fue a parar muy lejos de su compañero.
— ¡Eh. Qué te pasa!
Link lo ignoró al ver dos siluetas remolineando a las afueras de su destino, sintió que la sangre se le perdía del cuerpo.
—No, no es posible…
— ¿Qué?
Rápidamente se llevó una mano a la boca, chifló de forma estridente esperando con toda su alma que no contestaran a su llamado, para su mala fortuna una de las siluetas al fondo del escenario respondió a su chiflido.
—Epona…— susurró, apretó los dientes. Por primera vez en su vida quería equivocarse, esperando que fuera un caballo distinto para no confirmar sus peores temores. La yegua llegó trotando hasta él de forma rápida.
—¡Epona!— Tomodachi abrió los ojos como platos al verla ahí de frente, Beast llegó a los pocos segundos, sólo para mirarlo con ojos arrepentidos como cada vez que lo hacía cuando fallaba alguno de sus deberes— ¡Beast, deberías cuidar a la princesa!
— ¡MALDITA SEA!— rechistó con la voz llena de ira calante al saber que su princesa estaba completamente sola con aquellos sujetos.
Epona relinchó de forma brava ofreciéndole su lomo.
—Link, aún tenemos tiempo, Beast me ha dicho que esto ocurrió hace unas cuantas horas, parece ser que el joven de cabellera roja fue el culpable— tradujó de forma firme los chillidos que producía el águila Arpía.
La mente del joven mercenario se aclaró unos momentos, montó a Epona y se apresuró a encontrar a Zelda, la cabalgata de la yegua los llevó al límite de la barrera en pocos minutos, los kilómetros que Link hubiera recorrido en cerca de una hora ahora habían menguado de forma asombrosa, regalándoles de esa manera un tiempo sumamente preciado. Aun así, volvió a rechistar al comprobar que ninguna de las dos monturas podía atravesar hacia dentro. Rápidamente volvió a las andadas, aunque esta vez Tomodachi prefirió correr sobre sus cuatro patas.
— ¡Link, aguarda!, ¿A dónde vas?, Beast me dijo que la princesa ya no está en la herrería.
—Comprobare si hay alguien dentro, y si es necesario les sacare la información a golpes.- rugió
— ¡Cielos!— espetó al escuchar semejante amenaza, sabía perfectamente que hablaba muy en serio.
Con pasos furiosos llegó hasta el lugar de los susodichos, pero se detuvo de forma inesperada al ver semejante obstáculo bloqueando la puerta.
—Vaya, no sé si son despistados o algo por el estilo, ¿No debería estar la tranca por dentro?
—Shhh— Link shitó a su compañero al escuchar ciertos murmullos.
— ¡Joven Link!, ¡Auxilio!— Link viró su mirada y encontró a Aryll gritándole por la ventana
— ¡Aryll, En donde está mi Zelda!— gruñó de forma colérica mientras empotraba el brazo contra los cristales, el ventanuco se hizo trizas y la muchacha retrocedió asustada, aun así, después de unos segundos se despabiló para ir a su encuentro.
—¡Vilán se volvió loco!, nos ha dejado encerrados para que no interfiramos con sus planes, no sé si logró capturar a la princesa, pero si fuera el caso ahora mismo deben de estar en la plaza del pueblo, ¡dese prisa y corra!, ¡las ceremonias de matrimonio comienzan al caer el crepúsculo!
Salió corriendo sin siquiera pensarlo, Aryll miró como el caviidae intentaba mover el gigantesco tronco para ayudarlos a salir de la herrería.
— ¡Déjalo!
— ¡Pero Señorita Aryll!
— ¡Debes ir con tu amigo!, por favor evita que haga una locura. Vilán no está pensando en las consecuencias de sus actos, el joven Link podría matarlo sin siquiera darle tregua, por favor no dejes que cometa una locura.
—Está bien— la miró a los ojos sabiendo que sus palabras eran sinceras y después se echó a correr a cuatro patas.
—Y ahora procederemos a la parte del enlace— Vestro habló con una voz risueña, desde un portafolio sacó una flor roja con pétalos exóticos manchados de tonalidades naranjas que los hacían parecer llamas danzarinas— Vilán, sostén esta Flor de Fuego, esta rosa simboliza a nuestra diosa, ahora, con la misma mano toma la mano de Zelda.
Zelda sintió que le daba un vuelco el estómago.
—"¡LINK!"
…
Desde la distancia Link se abrió paso entre la multitud que presenciaba la ceremonia, empujó a todo ser que se interpuso en su camino, pero incluso para él era demasiada gente.
—Link— Tomodachi lo llamó desde un sitio alto— por aquí, ¡Rápido ven y mira!
Link pegó un brinco de forma ágil y se subió a un puentecillo cercano, desde esa altura pudo ver claramente el altar de matrimonio.
—Zel… —la llamó de forma triste, se sintió confundido al ver que la muchacha no oponía resistencia, su corazón pareció desmoronarse ente la escena, pero de igual forma siguió mirando, algo en lo más profundo de su ser lo ayudo a ver que la muchacha pedía ayuda a gritos aunque no precisamente con palabras.
—Puedo sentir una gran cantidad de magia manando desde el collar, ese tal Vilán debe estar controlando a la princesa— refunfuñó Tomodachi.
…
—Ahora uniré sus manos con este lazo y cuando até el nudo quedaran oficialmente unidos, serán marido y mujer para toda la vida….
Vestro hablaba sin darse cuenta de lo que acontecía ante sus ojos. Desde lo más profundo de su ser Zelda lloró de forma desconsolada, ni siquiera el hechizo corroído del collar logró impedir que aquellas lagrimas salieran hacia afuera, nadie presto atención a eso, después de todo las novias comúnmente lloraban de alegría en sus bodas. Desde la parte alta del puestecillo de comida, Link ardió en cólera, furioso por el hecho de que hubieran hecho llorar a Zelda llevó una mano a sus espaldas, saco su arco y apuntó con una flecha directo a la cabeza de Vilan.
Algo extraño ocurrió entonces, Tomodachi se espantó la ver la luz dorada emerger desde el dorso de la mano izquierda del Hylian, al mismo tiempo una luz carmesí asomó desde la alforja del mercenario, el tesoro de la diosa Din resplandecía como fuego.
La punta de la Flecha se incendió de forma instantánea.
—¡Por mis Diosas!— Clamó al ver semejante magia emerger casi de la nada, la llama danzarina que había nacido directamente de la punta de la flecha también parecía enrarecida, como si la cólera de Link la estuviera alimentado desde sus entrañas— ¡No Link!, ¡No lo hagas, no frente a la Señorita Zelda!
Pero estaba de verdad furioso, Vestro había comenzado a atar el nudo haciendo maniobras para darle la última vuelta. La flecha seguía apuntando a la cabeza del pelirrojo
—¡No eres un asesino, recuerdas!.— Tomodachi le gritó literalmente en el oído, algo en sus recuerdos salió a flote de forma inesperada.
"No eres un asesino"
El recuerdo de Zelda diciéndole las mismas palabras mermó un poco su rabia, apenas lo suficiente como para redirigir su ataque, soltó la flecha sin dudas, Tomodachi puso los ojos como platos, pero el proyectil se impactó en donde menos lo esperaba, literalmente atravesó el lazo que el joven Vestro estaba atando y fue a incrustarse a las espaldas del sacerdote de la Diosa. El pobre muchacho salió corriendo, y al igual que él, el resto de la multitud entró en pánico. El fuego mágico consumió el altar de una forma tan extraña, que el gentío comenzó gritar que había sido obra de la diosa.
La oportunidad perfecta.
Saltó y se abrió paso para llegar hasta su objetivo.
En el altar, Vilan se había caído de espaldas soltando la flor de fuego, y al perder la concentración también terminó por soltar algo más que aquella exótica rosa, el hechizo del collar se desprendió de Zelda por unos instantes dándole la oportunidad a la princesa se moverse y salir corriendo.
Entre la muchedumbre Zelda logró percibir una silueta conocida.
— ¡Link!— Lo llamó y corrió a su encuentro. Casi se cae de bruces cuando sintió que nuevamente su cuerpo no le respondía.
— ¡Regresa aquí!— gruñó Vilán mientras se incorporaba.
La multitud se quedó paralizada al descubrir el engaño, no era un secreto para nadie que el hijo del alcalde había sido bendecido con ciertos dotes mágicos, mas sin embargo, nunca nadie se esperó que los utilizara de esa forma.
Zelda volvió a gimotear de forma triste haciendo que Link se saliera nuevamente de sus casillas.
— ¡Suéltala!— vociferó al tiempo que el apuntaba con una flecha en la cabeza, su alforja resplandeció nuevamente, el tesoro de Din que había sustraído del templo resonaba al unísono con su aura.
El joven pelirrojo se mantuvo indeciso incluso al ver como la punta de la flecha se encendía.
— ¡Esta vez no me voy a contener!— bramó fuera de sí.
Los que estaban alrededor miraron con miedo la escena, si Vilán no cedía moriría de forma segura, desde la muchedumbre salió una sombra, justo a tiempo para evitar que Link hiciera una locura.
— ¡No!
— ¿Aryll?— Vilán parcia desconcertado al ver que su amiga se había interpuesto entre él y aquella arma peligrosa.
Link no cedió ni un centímetro.
— ¡Se lo suplico joven Link, no lo mate!
— ¡Libera a Zelda!— fue lo único que gruñó con una voz severamente amenazante.
—Por favor Vilán basta. ¡Has perdido el raciocinio!
—Esto es indígnate— la voz de Smith salió desde el gentío, apareció acompañado de la señora que había saludado a Zelda antes de la ceremonia y de un grandullón que parecía un gorila.
Al parecer el hecho de que Link hubiera roto el ventanuco le había dado la oportunidad a Aryll de extender sus gritos más allá de la herrería, la señora la había escuchado y había llamado a su nieto para que ayudara a quitar el tronco de apoyo.
Smith alzó una mano de forma enojada y desde el bolsillo de Vilán salió flotando una curiosa piedra, el mineral voló de forma firme hasta las manos del anciano, y una vez en su poder susurró unas palabras extrañas, el collar que había permanecido engrido al cuello de Zelda soltó inmediatamente su agarre dejando a la princesa libre.
— ¡Pero anciano Smith!— gritó Vilán haciendo cierto berrinche.
— ¡Ya basta!, mira lo que has hecho, Vilán— le dijo con voz muy triste.
El joven pelirrojo miró a su alrededor, sus amigos y el resto de pueblo lo miraban con desaprobación, los ojos de Aryll se posaron de forma triste sobre su amigo, una parte del altar de bodas cayó al suelo envuelta en llamas, el sonido estruendoso de la madera crujiendo pareció sacar al chico de su letargo, y entonces, se dio cuenta de que había estado haciendo muchas tonterías, ¿Que le había ocurrido?, él no era de esa manera, se había dejado engullir por sus anhelos más profundos y carnales.
El anciano Smith miró la piedra con cierto desprecio y se sintió culpable, nunca debió dejar que Vilán la tocara, la magia de la bruja pareció resonar de forma burlona.
…
Dejando todo de lado Zelda corrió al lado de Link, el joven mercenario finalmente soltó su arco, también corrió a su encuentro y la abrazó a medio camino, de una forma tan linda y tierna que Zelda se llenó de alegría, se rio de forma un poco destartalada cuando su joven guardián le dio una vueltita en el aire.
Tomodachi simplemente suspiró con alivio, estando en brazos de la princesa la fiera que Link llevaba adentro se fue a dormir de inmediato.
Se quedó ahí abrazándola y dándole cariño sin importar que todo el mundo le clavara la mirada, la había extrañado, y mucho. No quería soltarla y simplemente hundió su cabeza en su cuello. Zelda se rio ante su travesura y le abrazó la cabeza con amor desmedido.
— ¿Estas bien?— le preguntó al ver su rostro cansado.
Él asintió con la cabeza.
—Nuevamente me ganaste la pregunta. ¿Estás bien?
—Un poco de trauma no va a matarme.
— ¿Te asustaste?
—Si… perdóname, de verdad sabría que vendrías, pero aun así mi fobia afloró de forma inesperada— musitó con cierto tono de disculpa.
—Ya está bien— musitó mientras la abrazaba de nuevo.
…
— ¿En qué piensa tu Señora?— bufó con un acento despectivo.
Una risita fue la contestación a esa pregunta. El viento se puso a ondear de forma curiosa, un rugido sofocó el ambiente dándole a entender a la bruja que no se acercara demasiado.
—Pequeño legionario. ¿Acaso estas aquí por cuenta propia?, o será…. Que Altair no es nada sin sus miles y miles de ojos.
Él también soltó una risa seca al tiempo que sus ojos azules se clavaban en los de ella.
Airin simplemente sonrió con cautela al ver que el joven se viraba para calmar a su compañero, aun así, el ser legendario volvió a asomar los dientes como si le costara trabajo retener sus sentimientos.
—Señoría… perdóneme, no es mi intención molestarlo. Mi señora seguro enviara disculpas ante tan penoso incidente, como entenderá, ciertas cosas no estaban previstas.
—El anciano fue advertido, si ha dejado a un lado nuestras palabras para obrar como creyó conveniente, ahora, este es su problema.— bufó una voz diferente. Desde la retaguardia de la bruja asomó una figura diminuta.
Airin miró a Tsukiko con cierto nervio. El ser legendario gruñó ante sus palabras.
—Mi señor… ¿no cree que ha caído bajo al tomar a este ser humano como compañero?, y además… a un legionario.
El joven permaneció en silencio, los cristalinos ojos de la creatura se clavaron sobre la caviidae, en una muestra de desconfianza y resentimiento.
—Si regresara a Colmillo de Guerra le haría las cosas más fáciles a nuestra señora.
— ¡Tsukiko!—Airin gruñó al escucharla hablar en ese tono tan confianzudo, el otro ser abrió el hocico y soltó una llamarada, la joven bruja que estaba al tanto de que quizás aquello ocurriría utilizo su magia para evadir el daño.
Ambas desaparecieron tal y como habían llegado.
El joven legionario miró a la distancia, desde las colinillas que rodeaban al pueblo había estado observando con preocupación desmedida, de hecho, al igual que Link tenía un arco preparado en caso de que las cosas se siguieran poniendo feas, grande fue su alivio cuando vio que el mercenario se abría paso entre el gentío, llegando a la escena justo a tiempo para poder rescatar a la princesa.
—Esas brujas…. —Gruñó con cierto dejo de rabia. — Sé que siguen por aquí escondidas. Para ambas. Escuchen bien este mensaje… Altair sabrá lo que hoy han hecho…— musitó tratando de que sus palabras se ahogaran. — Airin…, lamento tanto que nuestros caminos se hayan enredado de esta manera— susurró con cierto tono dolido.
Un gruñido triste sonó a sus espaldas.
—Vámonos Lung, deja que se vayan.
— ¡Pero, Ben!
— ¡He dicho que nos vamos!— rugió de forma colérica.
—Está bien— susurró con tono triste, sabiendo que su corazón seguiría herido mientras él y la dichosa brujilla no arreglan asuntos del pasado.
En la plaza del pueblo las cosas poco a poco volvían la calma, el espacio quedo cercado para la seguridad de los transeúntes, el anciano Smith se disculpó con sus vecinos los cuales simplemente se retiraron para seguir disfrutando del festival de la Diosa, algunos más se quedaron cerca simplemente para apagar el fuego caprichoso que seguía comiéndose el altar de bodas.
El Herrero anciano se acercó a los jóvenes hylians y carraspeó de forma sonora para llamar la atención que Link había perdido, aun así, demoró un tiempo en volver al mundo físico, Zelda le había pasado los brazos alrededor de la cintura lo cual le hacía sentir una sensación cálida y agradable. Cuando se dio cuenta de que tenía al anciano demasiado cerca simplemente respingó de forma bajita y ocultó a la princesa tras sus espaldas.
—Yo… lo lamento tanto.
El joven mercenario no contestó a eso.
—Joven Link.
—Ya sé. Tome— espetó en tono cortante. Simplemente llevó una mano a su alforja y arrojó el tesoro de la Diosa a sus manos, Smith miró el objeto con cierta tristeza.
Por primera vez en siglos la reliquia había salido de su lugar de reposo, Zelda la miró de forma curiosa. Hecho completamente en cristal, el octaedro contenía una curiosa llama saltarina, el curioso ente de fuego parecía tener vida propia, cuando Link se viró para caminar en el sentido contrario el fuego de la Diosa pareció emitir un leve sonido, se movió de forma extraña como si por sí mismo quisiera seguir al joven hylian.
—Link….
—Nos vamos, Zel— musitó mientras la tomaba por la cintura y la jalaba a su lado.
—Creo que Smith esta triste de que te vayas de esta forma— susurró mientras miraba a sus espaldas, los ojos del anciano parecían carentes de vida.
—Debe ser tu imaginación.
—No lo es…
Hizo un mohín gracioso ante el mensaje indirecto. No pensaba volver de ninguna manera, hasta que de pronto recordó un pequeño detalle, gruñó de forma bajita mientras daba la vuelta y se encaraba con el viejo herrero.
— ¿Si, Hijo?
—Mi montura…
—Eh?
—Quiero que le quite esa cosa a Beast y Epona— gruñó mientras señalaba el collar tirado en el piso.
El anciano asintió con la cabeza y después los acompañó hasta una de las salidas del pueblo, a medio camino Aryll los alcanzó con paso rápido.
— ¿Te sientes bien, Zelda?
—Si… Pero Aryll ¡Estas afónica!, ¿Qué te ocurrió?
—Hmmm, larga historia— contestó con la voz ronca, había gritado demasiado y durante varias horas. — Abuelo, ¿A dónde lo llevas?, la casa esta hacia el otro lado.
— ¿Qué te hace creer que volveremos ahí?— Gruñó Link con cierto fastidio.
—Zelda dejó algunas cosas en la recamara, parecían importantes, sería una pena que las perdiera, ¿No dijiste que era un recuerdo de tu madre Zel?
— ¡Mi carterilla!— clamó de forma preocupada
Link se detuvo al escuchar el nombre del objeto, algo extraño se removió dentro de sus memorias.
—Link, volvamos.
—Zel, no quiero….— los ojitos de la princesa se volvieron profundos y suplicantes.— no quiero… no…, es decir, no me veas de esa forma.
—Por favor— musitó de forma suplicante. Link suspiró y nuevamente hizo berrinche.
—Está bien— gruñó haciendo rabieta, pero Zelda le dio un beso en la mejilla, y después él la siguió de forma mansa como un corderito, sin cuestionar nada ni hacer preguntas por el estilo. Aun así frunció nuevamente el ceño, al llegar a la casa del herrero descubrió a Epona dando vueltitas en círculos, el collar había cedido y ahora colgaba de una de sus bridas, había podido entrar al pueblo pero no sabía en donde comenzar a buscar a su amo, así que por instinto simplemente había regresado al lugar en el que había pasado los últimos tres días, Tomodachi dio unos cuantos brinquitos haciendo curiosas señas y Beast bajó a su encuentro.
—Anda Zel, ve a buscar tus cosas. Tomodachi acompáñala adentro y no dejes que le pongan cosas extrañas— advirtió lanzándole una mirada acusadora, recordándole que si no hubiera estado de confianzudo quizás aquello no habría pasado, después de todo la razón por la que había terminado a la mesa era porque Tomo le había robado a Ryuuji, y mirando en perspectiva solamente ellos dos habían caído como piedra aquella noche, era obvio que el sublime guiso del anciano les había hecho algún afecto.
Tomodachi inclinó la cabeza de arriba a abajo de forma nerviosa.
—Anciano— pronunció en una voz seca una vez que se habían quedado a solas. — ¿Qué es lo que quiere?, por qué simplemente no dijo que todos los collares cederían al mismo tiempo.
—No lo sé… yo, no deseo que te vayas, Link. No con ese sentimiento en tu corazón. Me duele.
—Le seguirá doliendo hasta el fin de sus días. Lo lamento, incluso si ahora lo perdonara ese dolor no cederá. Esto es parte de permanecer en este mundo.
—No lo dije antes pero… cuando miras con esos ojos reflejas una sabiduría que no concuerda con tu edad.
—Tal vez sólo tenga cerca de un cuarto de siglo, pero he vivido más que la mayoría de las personas, he visto cosas que nadie se imagina, he caminado por senderos que nunca nadie a ha pisado, y mis oídos han escuchado palabras provenientes desde lo más profundo de mi propia existencia. Allá arriba, en el templo de la Diosa, nuevamente tuve que enfrentarme con algo que no debería ser parte de este mundo, parece ser que mi vida está plagada de destinos adscritos en la tempestad, ligados fuertemente existencia.
—Aun así, veo que no te arrepientes de permanecer en este mundo.
—Hace mucho lo hice, yo…. — tragó sus propias palabras al recordar ese evento de su pasado.— "simplemente renuncie a mi vida de forma fácil"
—Si sigues aquí es porque ya no importa.
—Alguien me trajo de vuelta, y ahora, nuevamente alguien me retiene— musitó mientras sus ojos instintivamente buscaban a Zelda.
La princesa volvió a su lado de forma feliz mientras regresaba las cosas que había olvidado a su bolso, durante una fracción de segundo Link sintió la curiosidad de husmear en su contenido, "un recuerdo de su madre", si bien recordaba eso era lo que había cuchicheado Aryll.
Se acercó a la princesa para pedirle que le mostrara, pero en ese instante una sombra gigantesca atravesó el inmenso cielo, estremeciendo todo a su paso tan solo con su presencia.
— ¡Cielos!—Tomodachi puso los ojos en blanco al ver semejante creatura cruzando las nubes, el tenue brillo del sol del crepúsculo rebotó en sus escamas dando un espectáculo único y maravilloso.
Link se quedó atónito durante esos instantes.
—¡Azuri…!, no espera…— frunció el ceño de forma triste.—… no, este es diferente, es…
— ¡Un dragón plateado!— Clamó el caviidae— ¡Jamás creí que viviría lo suficiente para ver uno!, ¡Así de cerca!
El silencio reinó durante los instantes que siguieron, algunos cuchicheos salieron desde el centro del pueblo, Zelda alzó la vista para mirar a la magnífica creatura, no sabía si era su imaginación pero le había parecido ver a alguien montado en el lomo de la bestia.
—Link, ¿Viste eso?
—Si— clamó sumamente desilusionado— creo que era un macho…
—Eh?... ¡No!, en su lomo— hizo berrinche para que Link le hiciera caso, pero él tenía la vista completamente perdida.
—Creo que el tamaño lo dice todo— Clamo Tomodachi de forma emocionada, los Dragones de plata son la especie más extraña y hermosa que haya pisado esta tierra, los machos tienen los cuernos curvos y las hembras completamente rectos, eres increíblemente observador Link.
—Si— volvió a musitar mientras sus ojos despedían a la bestia con cierta nostalgia.
Después de un rato llamó a Epona, montó a Zelda en la yegua, e hizo una señal a sus acompañantes en indicio de marcha.
—Ahora sí que nos vamos— espetó nuevamente con cierta ironía.
—Joven Link, por favor…
—Tal vez algún día venga a cóbrale este disgusto anciano— gruñó ligeramente. Desde lo alto de la montura Zelda le dio una palmadita en la cabeza y lo regañó con la mirada.
—Pórtate bien, Link.
—Si princesa— musitó de forma resignada pero al mismo tiempo alegre.
Emprendieron marcha sin mirar a sus espaldas, el anciano Smith parecía demasiado triste.
—Está bien abuelo, yo sé que no te odia. Pero… debiste decirle la verdad, debiste aclararle que nos obligaron a hacerlo.
—Nada cambiaria, Aryll— suspiró mientras veía los últimos rasgos de Epona desaparecer bajo el horizonte, mientras despedía con la mirada a los tres viajeros que ahora se adentraban en Dragonterra.
—Sabias palabras— clamó una vocecita detrás de ellos.
— ¡Que quieren, Brujas!— gruñó la joven rubia.
Airin extendió la mano, Smith le entregó el contenedor de la llama sagrada, la joven bruja observó de forma maravillada la reliquia durante largos instantes, hasta que la llama menguó poco a poco y desapareció de su vista.
— ¿Y ahora?— musitó Aryll un poco preocupada.
—Se ha ido— clamó Tsukiko. —Buen trabajo señor herrero.
—Ahora el tesoro de la Diosa esta en donde pertenece.- secundó su compañera.
—Así es. — asintió mientras buscaba la silueta de Link a la distancia, pero había desaparecido sin dejar rastro alguno. — Joven Link, a partir de hoy afrontara grandes peligros, que la bendición de Din siempre te acompañe.
—Sabes Link, pudimos haber buscado una posada en el pueblo, ¿Sabes que estoy que reviento de cansancio?
—Tomodachi idiota, te voy a reventar de adeveras*
—Link, eso no se dice— clamó Zelda entre risitas.
Link gruñó de forma graciosa, caminó en silencio guiando a Epona con una de las riendas, el viento del atardecer surcaba su cabeza haciendo remolinos con su cabello.
—De verdad… — susurró llevando una mano a su cabeza, sus dedos se internaron bajo el gorro, encontrando nuevamente la diminuta e imperceptible calva entre su cuero cabelludo.
…
— ¿Me dirás cuando vuelva?
—Debo asegurarme de que tomes la decisión acertada. Si lo haces te daré un regalo.
…
—Ese regalo— suspiró… había sido tan repentino que casi se iba de bruces mientras corría, su mente se perdió en el escenario en el que horas antes había estado.
Simplemente había bajado las zonas escapadas a base de saltos brutos y desmedidos, sus piernas habían respingado a causa del daño severo, y mientras corría tratando de volver al pueblo la pequeña guía lo había interceptado, su mente se volvió un caos cuando de pronto el escenario se volteó hacia el otro lado del espejo de la realidad en la que habitaba, el mundo onírico lo había atrapado en plena corrediza.
…
—Sigue corriendo.
— ¿Puedo?
—La realidad se refleja de forma exacta. Estas inconsciente, pero aun eres capaz de controlar tu cuerpo.
— ¿No podías esperar, verdad?— respingó tratando de no perder el aire.
—Debo darte lo que te prometí la noche pasada. Link , desbloquearé un pequeño recuerdo de tu pasado, algo que olvidaste debido a un dolor profundo.
—Un dolor profundo…— repitió haciéndose a la idea
Ciertas imágenes invadieron su cabeza, sudó en frío cuando sus sentimientos se enfrentaron directamente con el recuerdo. Cuando los dientes de la bestia se habían cerrado sobre su cabeza, sintió pánico y al mismo tiempo escalofrió.
—Malditos Wolfos… siempre tienen que sacar lo peor de mí. — repitió como muchas otras veces en el pasado.
—Ahora lo sabes, Link.
— ¿Por qué debía recordar esto?
—Lo sabrás en cuanto llegue el momento. Que nunca se te olvide Link, que un día, un wolfo te mordió la cabeza.
—Tsk
—"Aunque seas un cabezota, no creas que eres inmune"
…
Entonces, bajó un poco la mirada, ¿Qué de importante tenia aquello?, era cierto que casi lo habían matado y que de no ser por cierta personita se lo habrían comido en aquel entonces
—"Lo siento tanto"— musitó de forma dolida al recordar ese pequeño detalle. Se viró de forma sumamente triste y dejó que sus ojos se perdieron en la distancia. La montaña que resguarda el templo de Din casi había desaparecido bajo el manto de la noche— "Finalmente nos alcanzó el crepúsculo"— susurró mentalmente, tratando de no ponerse a llorar de nuevo.
Aun no asimilaba lo que había hecho ahí arriba, y ahora que las cosas parecían en calma se preguntaba si de verdad podría perdonarse a sí mismo.
********Flash Back**************
—Te quedaras sin nada. Al igual que antes, debes seguir moviéndote, debes caminar hacia el futuro. Elige Link, un recuerdo efímero, o, un futuro brillante.
Entonces desapareció completamente.
—Elige…— pronunció en una voz cargada de una emoción incomprensible.
El escenario se desmoronó de forma rápida, la visión de Zelda se aferró con todas sus fuerzas a su nombre, podía escucharla llamándolo a la distancia. Su mente nuevamente se volvió tonta. Al frente de sus ojos "esa persona" le sonreía de forma tierna.
Sabía que debía elegir, la sombra de su corazón lo había lanzado justo al centro entre sus dos amores, lo había hecho a propósito para que ninguna lo influenciara con ningún tipo de ventaja. Solamente podía salvar a una….
—Deja que tu corazón decida…
Las piernas le temblaron al escuchar la voz de "su persona especial"
—Tengo miedo de elegir mal— masculló en una voz temblorosa
—Pero sabes hacia qué lado se han inclinado tus sentimientos.
Entonces lloró de forma amarga. Lo sabía, pero se sentía muy triste.
—Sabes lo mucho que te quiero, ¿crees que me gusta verte de esta manera?, me pondré a llorar si dejas que ahora se caiga…
— ¿Qué?...— susurró de forma raída levantando su mirada para verla.
—Se está cayendo…
— ¿Se está cayendo?
—¿Abandonaras nuestro futuro?.
— ¡Link!— la princesa gritó de forma desesperada cuando el poco terreno firme que quedaba de su lado se había desvanecido. Sin siquiera pensarlo Link saltó hacia el filo del precipicio y la tomó de la mano justo a tiempo, después, sin el menor esfuerzo la subió para ponerla a salvo.
—Ahora sí que de verdad has elegido— musitó la voz de la sombra de su alma.
En ese instante Link también lo sabía. Abrazó a Zelda y lloró desconsoladamente, la princesa lo acurrucó en su pecho de forma tierna tratando de consolarlo, justo a un lado de su oído escuchó los pequeños pasos de "su persona".
—No llores nunca más por esto Link— musitó mientras desaparecía— Link la miró por el rabillo del ojo antes de volver a esconderse en el pecho de la princesa.
— ¿Qué he hecho?— clamó mientras las lágrimas se le desbordaban. Había dejado que el recuerdo de la persona que más amaba en la vida desapareciera, la había cambiado por Zelda, entendía que también la amaba de la misma manera pero eso no cambiaba el hecho de que la decisión que había tomado le causara un dolor inmenso— Zel…— susurró sintiendo que su corazón se hacía pedacitos
La princesa le dio un beso en la coronilla. Y después de eso entendió que había hecho lo correcto.
Debía proteger su presente.
—Se acaba el tiempo Link, lamento tanto que hubieras tenido que decidir de una forma tan forzada— clamó su contraparte mientras lo jalaba por el cuello para separarlo de Zelda.
Link gruñó en ese instante, hasta que el movimiento brusco lo devolvió a la realidad que había abandonado hace tiempo.
— ¿Para qué has venido a este sitio?— respingó de forma severa mientras lo levantaba de forma brusca. — ¿¡Estarás aquí toda la vida!?
—No… ¡Tengo que volver con Zelda!, ¡Con la verdadera Zelda!
—Entonces muévete— replicó con una sonrisa socarrona. Link asintió con una mirada firme que lo caracterizaba, su corazón dejó de tambalearse en ese preciso instante, y de esa forma, desvaneció de forma fácil la maldición del Aquamentus…
La sombra de su corazón simplemente se quedó mirando de forma atenta, susurrándole palabras mientras lo veía volver a su propio mundo.
********Fin del flash back**************
—"Logre salir de la maldición y traer a mi Zelda de vuelta… ¿Pero, a qué precio?, ¿De verdad nunca volveré a verte mi pequeña lucecita?"— sus ojos permanecieron perdidos a la distancia, más aun así, no sentía la necesidad de volver de nuevo, de tratar de reescribir sus acciones o cambiar la elección que había hecho…. Quería quedarse con la princesa— …Adiós— fueron las únicas palabras que logaron salir de sus labios.
Aunque de forma curiosa el recuerdo permanecía más intacto que nunca.
"No me olvides"
—"Eso nunca… Pero ahora hay alguien que me necesita, alguien a quien yo necesito"
—Link
Se viró al escuchar que Zelda lo llamaba. Ella lo miró de forma preocupada mientras veía nuevamente cierta tristeza en sus ojos.
— ¿Estas bien?
—No sé… "Y aún no sé"— musitó llevándose una mano a su pecho. — creo que perdí algo importante.
— ¿Si?— ladeó la cabeza de forma tierna y le tendió la mano invitándolo a que montara a su lado. Link aceptó sin demasiadas dudas— ¿Te ayudo a encontrarlo?
— ¿Puedes?
—Sólo si confías en mi— susurró dedicándole una mirada juguetona.
El corazón de Link nuevamente latió de forma acelerada, la tristeza se disipó de inmediato cuando instintivamente la abrazó por la espalda y hundió su cabeza en su cuello.
—Es probable que a partir de ahora me sienta un poco incompleto, tendrás que cuidarme más de la cuenta para no hundirme en mi propio vacío. ¿Puedes?
—Sabes que puedo. — le dijo de forma tierna— Pero Link ¿De verdad te sientes bien?, creo que dices cosas muy extrañas. ¿Y qué cosa fue lo que perdiste?
—"Tal vez algo que necesita perder para encontrarte"…, sí, creo que al final de todo si estoy perfectamente, "a tu lado".
Su voz menguó a medida que Epona avanzaba sigilosamente entre la noche. En su cabeza las palabras que su propia sombra le había susurrado vagaron de forma sigilosa hasta esconderse en lo profundo de sus pensamientos.
Algún día volverían a salir a flote. Justo cuando ese día llegara, y la felicidad trunca que había obtenido se convirtiera en una felicidad completa.
.
.
Continuara...
.
N.A.: adeveras: palabra inexistente pero utilizada en el lenguaje popular de forma casi cotidiana, se desprende de una frase que también es incorrecta que es "de a de veras", que a su vez se desprendió de las forma correcta que es "de verdad", es decir, que de verdad van a golpear a Tomodachi jajaja
Cometarios del Capítulo:
xD
…
Y bueno llegamos al punto en donde todo se retuerce, la verdad es que, escribir y corregir este capítulo costo verdaderas lágrimas, creo que he llegado al límite de mi maldad al haberle puesto a Link esa prueba tan difícil.
Solamente en unos cuantos párrafos se terminaron de desbaratar fuertes ataduras, recuerdos y sentimientos. El objetivo de toda una vida.
Nuestro joven mercenario terminó por dejar ir algo muy preciado, pero a cambio libero su corazón para que pudiera correr al lado de su princesa.
** Nuevamente otro misterio salió a Flote, los legionarios y la misteriosa bruja han comenzado a mover ficha. Jajaja mas intriga para no variar demasiado xD.
…
…Y tal y como se los prometí, hay una pista importante que quiero darles
*¿Se han preguntado…, por qué la personalidad y naturaleza de la personita especial de Link se sienten tan ambiguas y enajenantes?
Bueno cada vez que aparece lo hace mediante enlaces externos, primero con la pequeña guía y después bajo la influencia de Dark en ese mundo extraño. Algo extraño ocurrió, y en un punto de quiebre Link comenzó a olvidarla, eso significa que las únicas versiones que tenemos son las de sus dos anfitriones. La personita especial de Link tal y como la pequeña guía quiere que Link la vea, y la versión que creó Dark para hacer que Link se despabilara. Ambas son absolutamente falsas, ya que la versión verdadera aún permanece perdida en los recuerdos de nuestro joven mercenario.
Es por eso que cada vez que aparece, suele decir cosas muy opuestas o completamente contradictorias.
…
/*/Espero que el capítulo les haya gustado, y sobre todo, que no se hayan perdido con las idas y venidas de los tiempos, la pregunta clave para mi pequeña Zeldangelink, quien hace varios capítulos quería armar una cacería en busca de Azurita, uno de los personajes principales ocultos en la narrativa cuyo nombre salió a relucir cuando Tomodachi preguntó ciertas cosas curiosas del nombre de Zilant, bueno Zelly ¿Finalmente la encontraste?, estoy segura de que más de alguien se llevó una sorpresa.
Dejando eso de lado, esta vez tuvimos Zelink para dar y regalar, y esa es una de las razones por las que tanto amo este capítulo xD.
W°w°W
Y por último quiero dar un AVISO ESPECIAL…
Me encantan los avisos especiales °w° , sólo porque estoy contenta y porque me siento orgullosa, El mes que viene estoy de aniversario en FanFiction "Camino a Hyrule" cumple dos años de estar en publicación continua, ya que mes con mes me ha regalado grandes sonrisas, gracias a esta historia es que hoy me autoproclamo "Escritora Aprendiz en crecimiento " jajaja, y también porque me ha ayudado a forjar grandes amistades en esta comunidad tan maravillosa.
A partir del 2 de Noviembre y durante el resto del mes tendremos capítulo semanal :) lo cual sinceramente viene de maravilla ya que existen tres capítulos que originalmente fueron creados para ser publicados juntos.
Para estas fechas espero también tener listo mi mega Epilogo de Caballeros de Hyrule xD jajaja, ¡Cielos!, para quienes esperan eso, por favor permanezcan atentos creo que estoy por borrarle la palabra Epilogo y nombrarlo como "Parte Extra", es tan larga que posiblemente la publique como un fic anexo.
n.n
