~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.


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*.~Capítulo 54: A las orillas de los Dientes del León.~.*

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El viento soplaba ávidamente sobre su cabellera, mientras sus ojos azules se posaban en la impresionante estructura geológica que tenían al frente, a lo lejos, los imponentes dientes del León les daban la bienvenida con los brazos abiertos.

Ese era el último tramo de las Tierras del Oeste, el último paraje al norte que alguna vez había pisado Tomodachi durante sus aventuras. Link sintió que algo extraño cruzaba por la boca de su estómago, tragó saliva y con pasos firmes se aventuró en aquellas extrañas tierras. A su lado, Epona trotaba de forma placida llevando sobre su lomo a una muy feliz princesa Zelda.

—Es impresionante— susurró la princesa sin poder despegar la vista del enorme paso geológico, aun parecían quedar varios kilómetros hasta que toparan con la entrada de la estructura, más sin embargo, incluso a esa distancia ofrecía una espectacular vista e invitaba a los jóvenes viajeros a ese mundo mítico y extraño que aguardaba dentro de sus entrañas.

Tomodachi dio un brinquito para desmontar de Beast, y después de un rato se sacudió y desesponjó para descansar del largo recorrido.

—No llegaremos esta noche, así que supongo que está bien si acampamos cerca de este sitio— clamó el caviidae mientras miraba con una sonrisa la extensa planicie, a pesar de estar entrando al invierno ese sitio guardaba ciertos toques primaverales, Epona alzó las orejas y olfateó las hierbas aromáticas.

Link estaba simplemente distraído, desde hacía días que parecía no poder asimilar ciertas cosas, como si una buena parte de sus instintos hubieran desaparecido junto con cierto recuerdo, era simplemente extraño que el rostro de "ella " hubiera terminado por desvanecerse de forma paulatina casi por completo en los últimos días. Había decidido dejarla para poder seguir adelante con su vida, pero por más que lo intentaba, de vez en cuando los extraños sueños lo asaltaban por las noches, los dientes del Wolfo permanecían engreídos a su memoria, y justo cuando creía que ya todo había pasado miraba a Zelda pero eso sólo empeoraba las cosas, su corazón se alborotaba de forma estrepitosa mientras su cabeza le hacía un montón de malas jugadas, la imagen de "su persona especial" aparecía de vez en cuando justo sobre el semblante de la princesa, era tan real y tan vivida que durante los primeros días Link creyó que era obra del karma.

Suspiró de forma triste mientras sentía que alguien le acariciaba la cabeza, entonces, alzó la mirada y descubrió a la princesa dedicándole traviesas sonrisas. Al igual que en esos otros momentos también podía sentir que el corazón se le salía, pero mientras su mente no jugara con sus sentimientos todo parecía ir en viento en popa. Cada vez que la miraba sabía que había tomado la decisión correcta, y después de varias cavilaciones el ambiente parecía ponerse menos denso, excepto quizás porque….

Tomodachi soltó una ligera risita cuando vio a Zelda saltar desde el lomo de Epona directo a los brazos de su joven mercenario, el pobre Link parecía ahogarse en su fuero interno como si no pudiera controlar ni su cuerpo ni sus emociones. En más de una ocasión Tomodachi lo había visto poner su semblante serio y frío simplemente para tratar de disimular lo bochornoso que era ponerse completamente colorado.

Si…

Quizás excepto por eso, las cosas de verdad serian perfectas. Aunque a Link nunca le había latido el corazón tan rápido, y aunque nunca había sido tan feliz como en esos momentos, tampoco le gustaba quedarse sin aire cada cinco minutos.

Zelda se adelantó en el camino y llamó a Epona de forma juguetona, la yegua la siguió de forma obediente, y mientras las chicas del grupo correteaban de forma boba sobre la maleza, el pobre Link tuvo tiempo para tomar oxigeno de nuevo.

—Por el amor de Din, no creo que sobreviva otra semana— masculló de forma raída.

— ¿Qué tanto cuchicheas a solas, Link?— clamó Tomo mientras aligeraba el paso para caminar a su lado— pareces pálido y tambaleante, ¿Estas bien?

—Eso creo…

—Has estado tan extraño estos días.

— ¿Extraño?

Susurró mientras caminaba con la cabeza cabizbaja, parecía tan entrado en sus pensamientos que por más que Tomodachi le advirtió terminó estrellando su cabeza contra la rama baja de uno de los árboles, el caviidae negó efusivamente dando negativas con la mirada.

—Si te ocurrió algo, bueno… sabes que puedes decirme. Seguramente es importante porque de otra forma no te comportarías de esa manera.

Link suspiro ávidamente.

—Allá arriba…

— ¿Si?

—Bueno… hay varias cosas que aún no tengo claro, tampoco estoy seguro de si quiero compartirlo, mi corazón es sólo mío y mis sentimientos son de las pocas cosas que me pertenecen, si perdiera a Ryuuji y extraviara mi gorro, seguramente parecería que me he quedado en la nada. Siempre ha sido así Tomodachi, soy un alma errante en este mundo, sólo al lado de Zelda he sentido que pertenezco a algún sitio, eso me hace sentir cómodo pero al mismo tiempo me da mucho miedo…

— ¿Y a que le temes?— clamó con cierta desgana.

—A no ser correspondido, y también… a volver a fallar en mi entrega, aunque mi corazón me dicta que hago lo correcto, mi cabeza se ha vuelto un caos… yo…

—Espera… creo que no entiendo nada de lo que me dices.

—Tomodachi es que yo…

Se acuclilló y lo llamó con la mano, Tomodachi se acercó de forma sigilosa mientras por el rabillo del ojo observaba el caminar de Epona y Zelda, entendía que Link quería decir algo delicado.

—He renunciado a ella…

— ¿A ella?… ¿a la señorita Zelda?— preguntó un poco preocupado. Pero Link negó con la cabeza y agachó la mirada.

—A ella….a mi lucecita, ya no puedo seguir amándola de la misma manera, porque mi corazón ahora late por otra persona, se ha quedado unido a Zelda de forma inevitable. — musitó, aunque no sabía si sentir tristeza o alegría.

Tomodachi trastabilló en reversa, hasta que sus patas cortas lo traicionaron e inevitablemente lo hicieron caer sobre su trasero. No podía creer lo que Link le decía, después de tantos años finalmente había dejado que su corazón fuera libre.

—Eso mismo… —susurró Link al verlo tirado y acomplejado. — y ahora me siento sumamente perdido, tengo miedo hasta de acercármele, Tomodachi si no hago algo me voy a morir de una taquicardia.

El pequeño cavi se rio de forma tierna haciendo que Link bufara de forma graciosa. Pero fue un bufido sano y consolador, necesitaba de un amigo y Tomodachi había estado ahí para escucharlo.

—Eres extremadamente torpe— farfulló Tomo mientras se levantaba y le daba la espalda. Zelda había regresado al ver que sus amigos se habían detenido y Link agradeció en su fuero interno que el caviidae no se hubiera puesto más insistente.

—Ven conmigo, Link— clamó ella con una sonrisa, lo tomó de la mano y lo levantó para arrastrarlo junto con ella.

— ¿A dónde?— su vocecita sonó torpe y atarantada denotando que nuevamente se había perdido entre el mar de emociones.

—Allá adelante hay un sitio muy lindo, ¿Escuchas eso?

—Hmmm— asimiló el entorno y escuchó atentamente. Había un pequeño y escurridizo riachuelo cruzando por la basta pradera.


Esa tarde todo pareció ir más calmado, aunque Tomodachi se había burlado en su cara, el hecho de haber dejado un poco fuera sus sentimientos lo hizo sentir más cómodo.

El caviidae parecía un poco acomplejado y mientras Link armaba de forma adecuada el campamento, Zelda había visto a su amigo peludo hacer decenas y decenas de bocetos que ilustraban el paisaje.

—Por las diosas, ¿Qué haces?— preguntó de forma curiosa.

Tomodachi movió lo bigotes con sutileza mientras asimilaba la voz de la princesa en su cabeza. Al final simplemente se rio con su risita nerviosa, y sin más remedio se viró para mirarla a los ojos un poquito avergonzado.

—Princesa yo….

—Si?

—Quería saber. — Habló mientras enroscaba los papeles y guardaba sus plumones— si no… si no sería mucha molestia viajar por algunos días a su lado.

—Eh?, ¿pero?, ¿no es eso lo que hacemos?

Carraspeó de forma nerviosa mientras con el rabillo del ojo espiaba los movimientos de Link a la distancia.

—Me refiero a… cabalgar juntos. Lo he estado pensado. Este es un lugar increíble y maravilloso, le he escrito varias cartas a Yahab y he encontrado cosas lindas por el camino, antes de ir aún más lejos me gustaría mandar a Beast de vuelta, ya sabe , porque yo… no he tenido oportunidad de entablar comunicación como se debe. Creo que nunca habíamos pasado tanto tiempo de esta manera y no sé... es decir…

Zelda se acuclilló a su lado y lo abrazó con ternura, sabía que quería saber cómo se encontraba la persona que tanto amaba. Se habían estado moviendo a un ritmo constante, y justo cuando creían que podían descansar un poco, habían perdido dicha oportunidad cuando Smith traicionó la confianza de Link de esa manera tan inapropiada, desde un inicio a la princesa le había parecido un poco extraño que el caviidae hubiera apoyado a Aryll en su loca idea de disfrutar del festival de la diosa, aunque ahora entendía que lo que realmente había deseado era ganar un poco de tiempo.

—Perdóname Tomo, creo que me he portado un poco egoísta, avanzando como tonta con anteojeras, y no te he preguntado acerca de tus sentimientos, debiste decírmelo antes.

— ¡Alteza!, menudas cosas dice, por favor no se exprese en ese tono, mis sentimientos no son tan importantes en ese sentido.o.o — Zelda lo apachurró de mala manera haciendo que se le saliera el aire— ¡Me ahogo!

—Lo sé, es un castigo por decir cosas tontas, ¿¡cómo que no son tan importantes!?, ¿si sabes lo mucho que te quiero, Tomodachi?, eres tú el que no debe de volver a expresarse de esa manera.

—Lo siento. Gracias— masculló mientras sentía como Zelda aflojaba su fuerte agarre, cerró los ojos sintiendo cierta felicidad en su alma porque se alegraba tanto de que la Diosa Hylia le hubiera encomendado aquella tarea, ya que de no haber sido por la profecía nunca habría conocido a una persona tan maravillosa.

Zelda soltó una pequeña risita cuando de forma involuntaria Tomodachi emitió ciertos soniditos.

El leve ronroneó del "wic" "wic" alertó a Link de inmediato, Tomodachi se puso un poco helado cuando escucho a su espaldas ese gruñido gutural y bestial sumamente amenazante. Zelda simplemente ladeó la cabeza de forma tierna sin entender porque de repente el joven mercenario se había acercado con esa pose amenazante. Al pobre caviidae le escurrió una gota de sur frío por la nuca.

—No es lo que parece— masculló de forma nerviosa.

— ¿Entonces, que se supone que significa esto?— gruñó dejando salir sus emociones— ¡Zelda, no lo abraces de esa forma!, te he advertido que no le des rienda suelta a su lado pervertido— clamó mientras tomaba al pobre caviidae por el cuello.

—No soy un pervertido— gruñó haciendo berrinche mientras movía las patas de forma desaforada.

—Eso no fue lo que yo escuche desde la distancia— refutó mientras desbordaba celos al haber visto ese abrazo tan cariñoso.

Zelda simplemente suspiró de forma confundida.

Al final, Tomodachi descolgó únicamente su alforja mágica de la montura de su águila Arpia, le dio muchas indicaciones indicándole que volviera a su lado lo antes posible, aunque sabía que posiblemente no volverían a encontrarse hasta después de haber cruzado la frontera de Dragonsterra. Era la primera vez que Beast volaba tan lejos en un viaje de ida y regreso aunque Tomodachi confiaba en que realizaría dicho periplo en cuestión de algunas semanas dado que no llevaba peso extra ni tampoco estaría atada al trote de Epona.

Una vez lista, despidió a su amo de forma cariñosa acurrucando su enorme cabeza contra su pecho.

—Que los vientos del Sur guíen tu camino y que las Diosas te protejan en este periplo largo. — clamó mientras la veía alzar el vuelo. Zelda también alzó su brazo y lo agitó de forma alegre, al mismo tiempo que Epona emitía un relinchido de despedida.

—Se fue— susurró la princesa con un poco de nostalgia.

—Volverá pronto— clamó su pequeño acompañante mientras dejaba escapar un suspiro.

Los vientos que provenían del norte trajeron un rezago de brisa helada, recordándoles a los jóvenes viajeros que muy pronto ellos también tendrían que regresar a su propio periplo. Entonces, Zelda pensó que quizás ese sería un buen momento para terminar con aquello que había comenzado en los pasados días.

Rebuscó en su bolso y sonrió mientras sacaba las telas, y al igual que en días pasados, Epona se acercó curiosa tratando de mirar lo que la princesa hacía.

—Aquí tienes Epona— clamó de forma cariñosa al tiempo que le colocaba sobre el cuello un pequeño chal parecido al manto sagrado que cargaba consigo, la yegua se puso feliz al sentir el calor de la prenda.

—Vaya, ¡Es verdaderamente bonito!, ¿Así que era eso lo que la traía distraída cierto?— clamó Tomodachi en tono pícaro dedicándole una sonrisa.

—Si más o menos. — respondió un poco avergonzada

— ¿Y por qué tanto secreto?

—Quería que fuera una sorpresa.

— ¿Sorpresa?— Link se había acercado sin poder evitar sentir curiosidad por aquello.

Ella volvió a reírse de forma nerviosa mientras llamaba Tomodachi con una mirada.

—Bueno, yo sé que de seguro sus orejas se enfrían, así que también le tejí un gorrito a Tomo.

— ¿Y por qué al caviidae le das ese tipo de cosas?— refunfuñó el joven mercenario al ver como la princesa le ponía un gorrito a su amigo peludo. Tomodachi simplemente movió los bigotes de forma despreocupada.

—Bueno, es que cada vez hace más frio. No es por nada pero en Hyrule nieva mucho en estas épocas, y además Link, yo…— metió la mano a su bolso con cierta ilusión desmedida, aunque la hacerlo soltó un pequeño alarido silencioso— "¡Auch!"— gruñó para sus adentros al ver que descuidadamente los alfileres que había estado utilizando se habían desperdigado por todo el interior— "Seguramente la he liado al sacar así de rápido la prenda de Epona"— viró la vista de forma preocupada, pero Epona parecía seguir muy a gusto. Aun así, se acercó a la yegua y comenzó a inspeccionar el chal, para asegurarse de que no llevara ninguno de los puntiagudos objetos.

— ¿Si?— musitó Link tratando de que ella terminara con lo que había comenzado.

—No, nada— rechistó al descubrir que de verdad por poquito pinchaba a Epona— ¡definitivamente nada más va a salir de ahí….! — se había virado para decirle a Link algo importante, pero él ya se había dado la media vuelta de una forma un poco triste —… … por el momento— terminó su oración en voz baja mientras veía que se marchaba— Link, ¿a dónde vas?

—No lo sé— musitó de forma nostálgica— tomare un baño cerca del nacimiento del rio, en lo más lejos posible…

—De acuerdo— susurró como respuesta, sintiéndose un poco contrariada.

—Nada más… — clamó de forma bajita sin saber porque esas palabras le habían afectado tanto, ¿acaso sin querer se había hecho ilusiones?, o quizás sólo era que también deseaba que Zelda le hiciera un regalo…


Mientras la tarde caía y Link se bañaba, Zelda se dedicó a espulgar a su pobre bolso, por momentos creyó que de verdad había terminado por estropear su trabajo, hasta que de forma vergonzosa le pidió ayuda al caviidae, y Tomodachi hizo uso poco convencional de sus herramientas de trabajo.

Al otro lado de aquel desastroso escenario Link había metido la cabeza al agua, estaba verdaderamente fría, pero eso le ayudó a calmar su emociones y a sosegar sus sentimientos, mientras se cambiaba pensó de forma seria en lo que había sucedido, se había portado un poco grosero con Zelda al dejarla hablando literalmente sola.

— ¿Qué pasa conmigo?— musitó de forma triste dejándose caer sobre el suelo a la orilla del aquel rio, sus ojos azules se buscaron a sí mismos en su propio reflejo, aunque solamente consiguieron encontrar un nuevo laberinto sin salida.

El agua que aún quedaba en su cabello escurrió de forma lenta hasta regresar nuevamente al flujo de dónde provenía, la corriente excesivamente lenta le permitió ver cada una de las ondas que se habían formado con ese precipitado descenso.

Y así, sin siquiera pensarlo, llevó una de sus manos hacia agua, se detuvo poco antes de que las ondas terminaran su recorrido, había algo extraño en su reflejo, el iris zafiro era completamente carmesí, y tal cual como si hubiera sido un espejismo su imagen se difuminó para traer de nuevo a ese ser extraño. El cabello azabache se movió de forma extraña junto con el fluir del riachuelo.

—Tú…. — se sintió en extremo confundido. Incluso la voz parecía habérsele cortado al descubrir de forma clara a la sombra de su corazón en el lugar en el que debería estar su reflejo.

Con movimientos sutiles, el ser oscuro elevó una mano y señaló su propia cabeza

—"Recuerda"— la voz vagabundeó en la mente del joven hylian.

La ilusión en el reflejo desapareció tan rápido como había llegado, Link siguió su recorrido hasta sumergir la mano en el agua, simplemente para corroborar que su mente había jugado con él de nuevo, aun así…

—La sombra…. quería decirme algo— y de verdad había algo que lo había molestado desde ese entonces, antes de salir de la maldición del Aquamentus la sombra de su corazón le había dicho palabras importantes, palabras que ahora no podía recordar, porque cada vez que evocaba esa imagen a su memoria el recuerdo aparecía carente de sonido— ¿que sería?— refunfuñó.

Ladeó la mirada y suspiró de nuevo.

—De todas formas ilusión o no… no sé qué rayos pasa conmigo, a excepción de ella nunca nadie me ha dado nada, no entiendo por qué mi corazón se siente de esta manera o por qué de pronto deseé que algo como aquello pasara, no es…. natural en mí. Y Zelda no está obligada a tener atenciones conmigo…

Se sentía triste sin poder evitarlo, en el agua su reflejo cambio de nuevo mientras un nuevo ser aparecía sus espaldas.

— ¡¿Qué?!— rechistó de forma celosa, pero Epona simplemente relinchó de forma alegre, Link suspiró de nuevo ante sus tonterías, y después de un rato entendió que no debía guardar esos sentimientos, la yegua se quedó a su lado haciéndole compañía, hasta que por costumbre sintió la necesidad de nuevamente hacerle jugarretas, le robó el gorro de forma ágil tratando de comenzar con un juego divertido.

Pero Link había visto su reflejo en el agua y previó de forma anticipada su movimiento, atrapó su preciado objeto antes de que Epona se lo llevara.

— ¡Suelta eso!— gruñó de forma severa

Pero Epona puso ojos desafiantes y jaló con fuerza la prenda, Link que era terco como mula se quedó ahí enganchado, hasta que de forma inevitable la fuerza de Epona lo arrastró de su sitio, se cayó de espaldas mientras la potranca lo seguía jalando. Después de muchos bufidos la yegua finalmente se dio por vencida al ver que Link no cedería en entregarle el gorro.

—Eres un animal del demonio— gruñó con cierto enfado mientras trataba de incorporarse, Epona le dio un cabezazo y después se dio la media vuelta, estaba enojada de que Link no hubiera querido jugar con ella, pero el Hylian también se viró enojado mientras con cuidado se sobaba la cabeza e inspeccionaba su preciada pertenecía.

Los minutos transcurrieron en el silencio, con ambos dándose la espalda, hasta que Link soltó un suspiro triste, se preparó para disculparse a pesar de que había sido él el agredido, aunque para su sorpresa fue la yegua quien volvió primero a su lado y agachó las orejas en son de disculpas.

—No hagas esto Epona, entiende que es lo único que de verdad tengo, aunque sea un simple tozo de tela… "Un simple trozo de tela"…. "No… es mucho más que eso. Es un lazo"… un lazo con mi pasado— murmuró de forma bajita, alzó la mano con la que había atrapado el objeto y lo contempló por largos instantes, los recuerdos en su memoria parecieron moverse de forma extraña.

Un grácil viento hizo que el gorro ondeara un poco, y entonces, un extraño pensamiento invadió su memoria.

—Esto…— sus ojos se quedaron fijos en aquella escena— antes… es decir, antes también había ondeado de esa manera, antes era algo diferente de lo que es ahora— rechistó tratando de recordarlo— pero no recuerdo lo que era, ¿Por qué ya no puedo recordar nada?, antes lo sabía perfectamente, siempre lo supe, ¿Por qué ahora todo parece tan confuso?

Entonces, y sin remedio, se recostó sobre el destartalado césped, algo estaba mal en su cabeza. No sabía por qué y de pronto parecía darle miedo. Los pensamientos fluyeron de forma descontrolada hasta que escuchó pasos y en su rango de visión apareció la princesa. Zelda se acuclilló a su lado y lo miró con mucha ternura.

— ¿Qué haces, Link?— preguntó casi entre risas.

Link se irguió para sentarse, no entendía cómo, pero así de fácil, el simple hecho de que ella le sonriera lo hacía sentir de maravilla. Con mucho cuidado Zelda llevó una mano hasta su cabeza y volvió a poner esa expresión desaprobatoria al corroborar que Link nuevamente no se había secado, esa extraña costumbre que tenía el hylian por quedarse húmedo le molestaba un poco, no quería que se enfermera a causa de la humedad en su cabeza, dado que aun parecía no asimilar que aquel estado era sumamente natural para el cuerpo de su compañero.

Sin siquiera pensarlo, nuevamente sacó la toalla de la alforja de Epona y volvió a restregársela en la cabeza.

— ¡Zelda!

—Quédate quieto.

Link gruñó deforma graciosa por debajo de la toalla, aunque al final se dejó hacer de forma sumamente mansa mientras se rendía a las atenciones de su compañera. Cuando finalmente asomó de nuevo, Zelda lo volvió a mirar con una sonrisa.

—Te he dicho que me seco solo— gruñó de forma fingida, Zelda hizo un mohín y negó con la cabeza.

—Lo siento, pero no mientras estés conmigo y mucho menos con este clima.

—Estaré bien, no es la primera vez, y seguramente no será la última por la que pase por esto.

—Link— lo llamó de forma resignada bajando la mirada mientras acomodaba su bolso entre ellos. Durante algunos instantes sé quedó un poco atarantada buscando las palabras correctas y tratando de no parecer demasiado ansiosa.

—Eres demasiado sobreprotectora Zel…— susurró haciendo que ella levantara la vista— pero deberías entender que yo no soy Tomodachi, yo no sucumbo tan fácil ni necesito de tantas atenciones, está bien que aligeres tu carga y te deslindes de ciertas responsabilidades.

— ¿No te gusta que sea así contigo?— susurró de forma preocupada

—Claro que sí. Pero terminaras malacostumbrándome, y después, cuando ya no pueda estar contigo me sentiré vacío, como si volviera a perder algo impórtate.

—Pero siempre puedes estar conmigo— rechistó mientras se colgaba de su cuello— de verdad que no tienes idea de lo mucho que te adoro. No quiero que pienses cosas equivocadas, todo lo que hago es porque te quiero.

—Gracias— musitó sintiendo que su corazón latía muy rápido— pero aun así, creo que me malacostumbras

Zelda profirió una risita y siguió apachurrándolo de forma tierna.

—No importa. — expresó la princesa de forma aligerada.

— ¿No importa?

— ¿Vas a cuidarme?

—Si…

—Entonces debes dejar que de vez en cuando cumpla mis caprichos.

—Son demasiados caprichos— suspiró Link de forma alegre.

—Lo siento, es mi mala costumbre de ser princesa.

—Entonces, ¿con que vas a encapricharte ahora?

—Contigo…— sentía que las mejillas le ardían pero finalmente lo había dicho, escondió su rostro en el cuello de Link tratando por todos los medios de que no viera su cara colorada—…yo. Sé que no lo dijiste directamente, aunque de cierta forma acabas de despreciarme antes de tiempo.

— ¡Que!— farfulló de forma tonta tratando de recordar sus propias palabras.

—Aun así— masculló mientras sus manos se aferraban a su túnica— me permitirías darte un regalo.

— ¿Qué?— volvió a clamar de forma tonta.

—Debí de hacerlo antes de que me dijeras que te malacostumbraba, aunque ahora ya no hay remedio para eso… Lo siento, es que de forma tonta vertí los alfileres en mi bolso, no quería que te lastimaras y por eso fue que no lo hice antes. Pero Tomo me dijo que sin importar lo que hubiera pasado debía de habértelo dicho, creo que no tome en cuenta que quizás podrías haberte sentido desplazado.

—Cla.. claro que no— casi tartamudeó en sus palabras al entender que de verdad habían sido muy notorias sus acciones.

—Pero Link— musitó ella mientras su abrazo se volvía aún más férreo— puedo decirte un secreto— él asintió con la cabeza de forma quedita—la verdad es que, antes que en nadie, primero pensé en ti, y termine haciendo aquellos otros dos regalos mucho después de que terminara el tuyo, pero no le digas a Tomodachi no quiero que se sienta desplazado.

Después de aquello Link se rio de forma nerviosa. Al final había malinterpretado todo, Zelda había pensado en él de esa manera, otra vez sentía que le daba taquicardia y se separó de forma lenta tratando de poner un semblante lo más normal posible. Ella también retomó el aire, y con naturalidad llevó ambas manos hasta su bolso.

—Entonces… ¿me dejarías?

—Sólo si eres feliz con eso— le contestó con una sonrisa— Pero Zel… no estoy listo para desprenderme de algunas cosas. — clamó mientras en su mente volvía dibujarse la imagen del gorrito de Tomodachi

—Yo lo sé— dijo dándole un beso en la mejilla, sé que tu túnica es especial, "Y lamentablemente creo que también tu gorro"… pero podrías usarla cuando tengas frio. Cada vez que atravesamos por algún rio caudaloso te quedas mojado por mi culpa, así que te hice esto.

Extendió sus manos para mostrarle lo que había hecho, Link se quedó pasmado ante semejante regalo, no tenía nada que ver con aquellas prendas simples que Zelda les había obsequiado a Epona y a Tomo, esta era verdaderamente bonita y parecía demasiado elaborada.

Mientras sus ojos se perdían en aquel diseño, Zelda viró la mirada con un poquito de pena.

—Cuando me compraste ropa nueva yo me sentí muy feliz, también quería que tuvieras algo lindo, pero mientras rebuscaba entre las tiendas no logre encontrar nada que encajara a lo que estás acostumbrado, así que decidí que sería mejor hacerlo yo misma.

—Pero Zel…— musitó mientras tomaba la camisa entre sus manos, era de un color crema muy suave con mangas largas y un poco holgadas a la altura de las muñecas, en el cuello tenía unos curiosos bordados azules los cuales se notaban hechos a mano, y a la altura de la cintura tenía un par de abiertas naturales parecidas a las que estaban confeccionadas en su túnica verde. Cuando las manos de Link la tocaron sintió una sensación sumamente suave, era probable que estuviera hecha de algodón o algo por el estilo, lo cual tenía sentido dado que se dirigían al Norte y hacia un clima más helado.

—Dime Link.

—No puedo usar esto.

— ¿No?— musitó con mucha tristeza, aunque desde el principio entendió que quizás sucedería, el hecho de que llevara viajando a su lado meses no le aseguraba que siempre atinaría a sus gustos— Entiendo. —Susurró— supongo que después de todo no es algo… especial.

— ¡No!, no, no entiendes, ¡Es por eso!, es…. — se puso rojo como tomate y se obligó a detenerse para retomar el aliento— es que es… es… demasiado linda. No creo que un mercenario como yo se merezca algo como esto, incluso creo que se ve ¡Elegante!— espetó completamente atarantado.

— ¿Elegante?

—Mírame bien Zel— musitó tratando de no ahogarse con la sangre que se le había ido la cabeza— no creo que de verdad deba usarlo, lo ensuciaría y arruinaría tus esfuerzos, de verdad es demasiado lindo como para que yo lo use.

—Ay Link— suspiró y se rio de forma cálida— eso no importa…. Pero, ¿Si te gusta?

—Claro que sí. Te he dicho que es muy hermosa. No sabía que tuvieras semejantes habilidades.

—No tienes que reprimirte Link, si tú quieres puedo hacerte lo que quieras.

—Zel…

— ¿Vas a ponértela verdad?

—Yo… no sé.— clamó de forma avergonzada mientras abrazaba un poco la prenda— pero incluso si no la uso ¿Puedo quedármela?— musitó mientras sus dedos jugueteaban entre la suavidad de la tela, tenía tiempo sin sentir esa sensación agradable, es decir, había estado durante años en su cabeza, era cierto que con el pasar del tiempo su curioso gorrito había envejecido pero aún conservaba ese sentimiento, sentimiento que era exactamente igual al que ahora sentía, porque nuevamente lo había obtenido de manos de alguien a quien amaba.

"Quizás…"

Cuando lo pensó detenidamente se dio cuenta de que esa sensación era mucho más cálida que la que había sentido por su "persona especial"

—"¿Sera por qué Zel es ahora mi persona especial?"— caviló un rato y después irguió una sonrisa, Zelda seguía riéndose debido a su ultimo comentario.

—Claro que no— gruñó— no seas tonto Link si se arruina prometo hacerte una nueva.

—Pero…

—No seas quisquilloso. Dame gusto— musitó con acento tierno. Link suspiró completamente vencido.

—Pero ya me he cambiado— refutó mientras hacía berrinche.

— ¿Quieres que te ayude?— clamó ella de forma traviesa

—No hagas eso Zel— gruñó entre risas cuando la princesa lo atrapó tratando de "ayudarlo".

La princesa Zelda se había perdido de su vista, Link tampoco estaba, aunque Tomodachi sabía que seguro el joven hylian volvería tarde o temprano, lo que le preocupaba era que Zelda se perdiera mientras trataba de encontrar a Link. Desde la distancia los pequeños oídos del caviidae atraparon el sonido de ciertas risas, reconoció la voz de Zelda y después recordó que Link dijo que iría a bañarse.

Entonces…. Seguramente estaban en la parte alta y honda del riachuelo. Sí. Eso era lo más probable.

Sonrió de forma agradable y atravesó los arbustos que lo separaban de aquel sonido, eran espesos y muy profundos, y mientras trataba de encontrar una salida creyó escuchar un par de suspiros soñadores, no estaba muy seguro pero hubiera jurado que se trataba de Link.

—Zelda por favor no jales eso.

— ¿Por qué no?

—Porque…

El pobre cavii se puso rojo imaginado que demonios estaban haciendo, para su mala fortuna, su cerebro no captó el mensaje de detenerse en ese punto, así que salió de del mar de maleza de forma completamente atarantada, se puso aún más colorado al ver semejante escena.

— ¡Diosas!, ¡Lo siento!— clamó sintiendo la peor de las vergüenzas de su vida. Ya se imaginaba que algo estarían haciendo aunque nunca peso que vería a la princesa literalmente sentada sobre el mercenario mientras trataba de ….¡Desnudarlo!

Se cayó de forma torpe y se viró de forma rápida.

— ¡No quería interrumpir!, ¡No he visto nada!— clamó mientras salía corriendo

Link y Zelda se quedaron completamente confundidos.

— ¿Y ahora qué le pasa?— gruñó Link mientras levantaba una ceja

—Yo no sé— contestó ella mientras soltaba otra risita.

—Zelda te he dicho que no jales eso.

— ¿Por qué?— volvió a replicar haciendo berrinche.

—Que no vez que va a deshilacharse. — clamó con una sonrisa, mientras su mirada se perdía de forma boba en la de ella, ninguno de los dos tortolitos se llegó a dar cuanta de la posición en la que estaban, se habían perdido en sus pensamientos sin darse el lujo de pensar que a los ojos de los demás habían quedado en una pose sumamente comprometedora.

—Por favor Link, deja que yo también te cuide…


Mientras los días transcurrían y los jóvenes viajeros se enfrentaban a los sinuosos caminos de los Dientes del León, la sombra del corazón de Link apareció varias veces por las noches en sus sueños, la pequeña guía parecía haber sido desplazada de su sitio lo cual tenía al joven mercenario un poco nervioso, confiaba en el instinto que tenía Tomodachi para leer correctamente las líneas y curvas de nivel en los mapas, pero ahora más que nunca deseaba que su pequeña anfitriona no se tomara tantas vacaciones.

Sólo entonces, se percató de que inconscientemente había estado dependiendo de ella demasiado. No entendía como era que había sucedido, aunque tal vez esa ansiedad pasajera era simple y sencillamente esa sensación de vacío después de haberla tenido ahí cuchicheando demasiado tiempo.

Cuando la noche del quinto día los alcanzó entre las inmensidades de la falla geológica Link comenzó a sentirse más seguro, el camino por delante estaba perfectamente marcado, y de esa forma comprendió que el caviiade los había guiado por el camino correcto todo el tiempo.

Esa noche de forma gustosa preparó la fogata y la cena. Tomodachi dijo que haría la guardia nocturna así que el joven hylian se retiró a descansar junto a la princesa.

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Mientras dormitaba poco a poco cayo en el sueño profundo, pero su sueño no lo llevó hasta el claro que el bien conocía, sus pasos resonaron profundos en la inmensidad del mundo Onírico, nuevamente el pueblo de Holocausto que había estado grabado en lo profundo de sus memorias resurgió de forma lucida, haciendo que el corazón de Link se entristeciera.

No quiero estar en este sitio

Elegiste bien… pero aún le temes a este sitio. — era su propia voz casi inaudible.

Déjame salir, no quiero pelear.

Aun debes avanzar, en el camino hacia Hyrule te esperan pruebas difíciles, no debes dejar que tu pasado te siga reteniendo de ninguna forma.

Y de esa manera la sombra de su corazón se hizo presente, parecía lejana y despreocupada, le dedico una tenue sonrisa pero Link desvió la mirada de inmediato. Durante cierto tiempo el joven hylian guardó su distancia, tratando de controlar sus sentimientos se obligó a sí mismo a mantener su propia cordura. Es sitio de verdad que lo desquiciaba.

Buscó la salida mientras caminaba con sigilo, tras sus pasos la sombra lo seguía de forma curiosa, a pesar de todo, no parecía querer entrar en pelea, lo cual tranquilizó un poco al joven mercenario, por alguna extraña razón no podía ganarle incluso cuando tenían las mimas técnicas y movimientos. No lo entendía y eso le preocupaba.

Después de un rato desapareció dejándolo solo.

Esa sensación hizo que Link se sintiera terrible, y de forma involuntaria, llamó a la única persona que podía llenar su corazón en esos momentos.

Zel

¿Y por qué te escondes detrás de ella?— musitó desde el silencio

Pero Link quería estar con Zelda, quería que ella lo cuidara tal y como ella misma se lo había pedido.

Cuidado con lo que deseas…— farfulló la voz de la sombra

Link sintió escalofrío al escuchar el aullido rancio de los híbridos de wolfo, aun así, siguió caminado, quería salir del mundo de los sueños. Pero entonces escuchó otro par de pasos, pasos que sabía bien no eran los de su sombra, ni tampoco los de aquellos canidos infernales.

Pon tu mente en orden Link, eres tu quien debe protegerla.

Soy yo quien debe protegerla— repitió al tiempo que la sombra aparecía justo enfrente.

Tú eres su guardián.

Su guardián… el guardián de Zelda— clamó casi en estado de trance.

Un pequeño gemido resonó desde las profundidades de Holocausto, la sombra ladeó la cabeza de forma despreocupada.

¿Qué harás ahora?— farfulló mientras se desvanecía.

Detrás de aquella silueta Link logró ver a su princesa, estaba pálida y asustada, Gwynn y Balor la habían acorralado, los híbridos gruñían y se habían puesto en pose amenazante. Link sitio que la rabia lo inundaba.

Esos malditos perros…

Su mente se volvió un caos en ese instante. Tenía miedo, como lo había tenido hace años cuando aún era solo un niño y aquellas horribles bestias habían intentado comérselo en decenas de ocasiones. Sus pasos se habían paralizado denotando que el antiguo trauma seguía engrido en e l fondo de corazón.

Pero yo…— masculló mientras alentaba a sus propias piernas a moverse— yo no… ¡yo no le temo a los wolfos!, y no dejare que esos horribles perros me sigan atormentando, ni que tampoco desvanezcan la sonrisa en los labios de mi princesa— gruñó de forma severa.

Finalmente lo había dicho, sus piernas se desbloquearon y tomó carrerilla, sin saber cómo, en su mano apareció cierto peso…. Ryuuji estaba ahí, le había secundado en cuanto su corazón había dejado de tambalearse.

Apartó a las bestias de la princesa a base de sablazos y patadas, y cuando finalmente estuvieron en el suelo se viró de forma lenta y se acercó a Zelda para consolarla, pero ella parecía un poco contrariada, Link se preguntó por qué.

De pronto recordaba que estaba en el mundo onírico, esa no era su Zelda. A sus espaldas el gruñido de los perros se escuchaba nuevamente.

Esto pasa porque tienes miedo de ser lo que eres. Porque temes que ella no te amé al dejar descubierta tu verdadera naturaleza. Pero olvidas que su corazón puro y bueno siempre te querrá sin importar lo que hagas. Mata tus miedos de un golpe, tal y como lo hiciste para sobrevivir en el pasado. Deja que tu instinto sea libre para que puedas reencontrarte plenamente con tu destino…

Link dudo ante esas palabras.

Hablas demasiado…— susurró, más aun así, alzó la mano contra sus temores y dejó que el instinto fluyera, tal y como había sido desde un inicio, el acero de la espada atravesó el corazón de los canidos dejándolos inertes y sin vida.

Incluso entonces, a pesar de saber bien lo que había hecho recordó el día en el que por necesidad había tenido que matar a esos ladrones, en ese entonces Zelda lo había recibido con cariño… nada, absolutamente nada había cambiado, bueno quizás una cosa..

Sus sentimientos.

Porque desde que sabía que la amaba había nacido en él un miedo extraño al rechazo, un miedo que había estado oculto y que había salido a flote después de entender que ya no podía vivir sin ella.

Más aun así…

Link…— la voz de la princesa lo llamó con ese cariño desmedido.—Link, por favor despierta…

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Abrió los ojos sintiéndose un poco sofocado, Zelda lo abrazó con cariño y le acarició la espalda de forma ferviente.

—Tenías un pesadilla y no podía despertarte— clamó ella de forma preocupada.

Link no respondió después de eso, simplemente le devolvió el abrazo de forma tímida sintiéndose muy feliz de haber regresado a su lado.

—Zel…

—Dime…— musitó de forma quedita, la fogata crujía en la intemperie, a la distancia Tomodachi hacia la guardia del campamento de forma despistada sin darse cuanta siquiera de lo que pasaba con sus acompañantes, el sentimiento de miedo que Link había emitido había sido plenamente silencioso, más aun así, Zelda lo había sentido de forma muy clara como si una extraña y antigua conexión se hubiera despertado dentro de ella.

Link aspiró el aire de forma lenta, la calidez nuevamente volvió a su cuerpo mientras sentía sobre su piel la suavidad abrigadora de la prenda que su princesa le había regalado.

—Nunca más..

Su voz fue muy rala pero Zelda la escuchó perfectamente.

—Nunca más voy a dejar que mi miedo me detenga, yo voy a cuidarte siempre.

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Continuara...

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Cometarios del Capitulo:

—¿Y ahora qué le pasa?

—Yo no sé... xD

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Antes que nada... ¡Bienvenidos a nuestro mes Especial de Camino a Hyrule! xD

Comenzamos con el pie derecho con un capitulo lleno de Amor y Celos jajaja, en serio, el pobre Link estaba que reventaba, Waaaah ternurito n.n

Para quienes no entendieron lo del "wic" "wic"... xD, procedo a explicarlo, a estas alturas seguramente saben que la especie Caviidae esta basada en los tiernos y simpáticos Conejillos de Indias, también conocidos como cobayas, cuyes o cuyos. Cuando una cobaya hace "wic" "wic" + ronroneo literalmente te esta diciendo "te amo" jajaja xD

Asi que, Link se pone celoso porque Tomodachi le demuestra su amor a la princesa, aunque en realidad fue un malentendido, el sonido se le escapó porque se sentía cómodo entre el aura de Zelda, cosa que... bueno nuestro joven mercenario no paso por desapercibido, después de haber viajado junto a él tres años atrás, aprendió varias cositas sobre su peludo compañero, no por nada lo acusa de ser "un verdadero pervertido".

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wowow

Los tres capítulos que se vienen Son muchísimo mas viejos que mi cuenta de Fanfiction xD, forman parte de los capítulos originales "pilotos de la historia". incluso después de dos años llegaron a conservar su sitio de forma estable, con ajustes menores, pequeñas adiciones y algunas modificaciones que fueron necesarias después de varios eventos que no tenia planeados de forma muy exacta al inicio de esta épica y larga travesía \(n.n)/

Al igual que antes, lo que realmente fue difícil fue readaptar esas partes al estilo de narración que utilizo actualmente, nuevamente puede que se encuentren con uno que otro tropiezo, narrativa quizás redúndate, y descripción simplificada. Saben bien que estas cosas forman parte de mis intentos por manter fielmente la esencia de estas partecitas a las que les tengo muchísimo cariño.

De cualquier manera, y a pesar de todo, me di verdadero tiempo de pulirlas tratando de que la lectura fuera agradable. Espero con ansias que les gusten muchísimo y que se lleven algunas sorpresas en el camino.

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Sin más por el momento me despido de forma alegre, y nos leemos la siguiente semana, con el inicio de esa trilogía que marcara de forma completa el antes y el después en toda la historia :)