~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.
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»».}Capítulo 60: El Anillo del Norte {.««
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(Segunda parte)
Cambios de justicia
...
… "¡Aborrezco a ese Sujeto!"
Su contraparte había gruñido ante la inesperada aparición de aquella presencia en aquel sitio.
No sabía porque, ni siquiera lo conocía, pero de alguna forma también sentía que odiaba aquel sujeto.
…
Epona había salido disparaba bajo aquel comando imperante de huida, la habilidosa yegua sorteó las ramas de los centenarios árboles y llevó a sus compañeros sanos y salvos muy lejos de aquel terrible sitio.
Poco a poco esa sensación desagradable quedó en el olvido mientras se internaban en la parte del bosque iluminada y llena de vida, Link comandó a Epona para que aligerara su corrediza y al poco tiempo volvieron a encontrar el camino.
Poco a poco el bosque desaparecía, y la foresta era reemplaza por casitas y chozas curiosas. Los árboles se abrieron dando paso a un claro gigantesco, a la villa oculta de los leñadores, era un lugar bonito lleno de colores y de vida.
Cuando desmontaron el joven mercenario se dio cuenta de algo curioso, esos leñadores eran diferentes…
Parecían alegres y denotaban un semblante amable, Link sonrió al percatarse de que no tendrían el menor problema, no presentaron signo de agresividad incluso cuando ellos eran un grupo de extraños.
—Hola— saludo de forma neutra aunque bastante amable, así que Tomodachi se quedó un poco picado por la sorpresa.
—¿Problemas?, ¿Se han perdido?— respondió la persona a la que Link había saludado, era raro que tuvieran visitantes así que para ellos era normal recibir de vez en cuando gente extraviada.
—No, estamos en el lugar que queremos, me dijeron que aquí vivía una hilandera.
—Oh, la Señora. Así es, vive por ahí al fondo.
Link dio las gracias tras las leves explicaciones, estiró el cuerpo mientras caminaban, pensando en cosas complejas, varias de ellas relacionadas con la última de sus vivencias, aunque lo que ahora le venía a la mente era que ese sitio era agradable, quizás sería bueno acampar por ahí cerca o tratar de rentar alguna habitación que los pobladores tuvieran desocupada.
Escuchó la risita de su princesa y no pudo evitar virarse con alegría.
—Mira Tomo, recogí muchos hongos por el camino.
—Muy bien señorita Zelda, aprende bastante rápido.
—Pero no es como si tuvieras que enseñarle cosas inútiles— rechistó Link de forma burlona.
— ¡No son cosas inútiles!— gruñó el pequeño cavi.
—Ustedes ya no tienen remedio, siempre recogiendo por ahí cosas que no sirven— farfulló Link mientras soltaba un suspiro.
Miró como Zelda sacaba de su bolsa hongos y hongos, y nuevamente soltó un pequeño bufido, eran demasiados, y además, se necesitaba de tiempo y experiencia para preparar el brebaje al que Tomodachi se refería.
—Cielos— Zelda soltó una risita cuando su mano se topó con un pasajero inesperado, dentro de su bolso accidentalmente había viajado el trozo de madera del árbol centenario, se lo mostró a Tomodachi y el caviidae irguió una sonrisa— ¿verdad que es muy bonito?
—Es una madera preciosa— musitó tomándola con su pequeñas patas.
Link suspiró nuevamente al unísono de sus propios pensamientos, los cuales últimamente giraban demasiado en torno a la dichosa maderita, volvió a mirar como rotaba de una mano a otra entre sus compañeros y sin pensarlo demasiado terminó por quitársela a Zelda. La princesa puso una cara curiosa cuando el joven mercenario le arrebató el objeto.
—Ya basta— rugió, —en lugar de perder el tiempo deberían de estarme ayudando a buscar a la hilandera.
—Bien está bien, no te esponjes— clamó Tomo en voz graciosa.
Zelda también asintió y le estiró el brazo pidiéndole su objeto, pero Link negó con la cabeza.
— ¡Link!
—Esta confiscado.
—Eh, ¿Por qué?
—Porque yo lo digo— refutó con una sonrisita malvada.
La princesa trató de quitárselo al no haber obtenido una respuesta coherente, se estiró de puntitas pero Link elevó demasiado el brazo, sin siquiera pensarlo se enredaron en un juego tonto como un par de chiquillos. Cuando Tomodachi se dio cuenta de que sus compañeros no lo seguían se viró para buscarlos, se quedó completamente ido al ver tan curiosa escena.
Era extraño ver al fiero mercenario enredarse en alguna travesura y aún más extraño que él la iniciara por cuenta propia, el jueguito terminó cuando la princesa casi se cae por intentar alcanzarlo, Link la atrapó de forma rápida, poniéndola sana y salva sobre el suelo.
— ¡Link!— Gruñó ella con esa carita de berrinche— es mío.
—Y ahora es mío— rechistó aun siguiéndole el juego, la tomó por la cintura y le dio un besito en la coronilla, ella se quedó un poco pasmada ante semejante muestra de amor y cariño. — ya basta con la maderita, le pones más atención a esto que a lo que te dice tu guardaespaldas, voy a comenzar a ponerme celoso— refutó él mientras daba la media vuelta y comenzaba a caminar buscando la casita de "La Señora"
La pobre Zelda tardo un poco en recuperar el aire, pero cuando lo hizo la dichosa maderita había desaparecido de su pensamiento, caminó de forma apresurada para poder abrazar a Link del brazo.
…
El resto de la travesía simplemente se quedó ahí jalándolo de forma juguetona.
—Ya déjame Zel— gruñía de forma fingida, aunque lo que más deseaba en el mundo era tenerla a su lado siempre.
—Es tu culpa Link, es porque me molestas.
—No es cierto. — rechistó haciéndose el desatendido, ni siquiera él sabía porque se había puesto a tontear de esa manera.
—Claro que es cierto— rechistó Tomodachi— como se nota que no tuviste infancia Link, todo el tiempo te comportas como un crio.
— ¡Que dijiste cavichucho!
—Lo ves eso es a lo que…. me refiero. — se detuvo de forma abrupta, sus orejas captaron un sonido no muy lejos.
Link también se detuvo al darse cuenta y mientras escuchaba creyó distinguir una voz conocida.
— ¿Pasa algo?
—Alguien está pidiendo ayuda por ahí Zelda, está gritando de forma desesperada y aterrada.
—Me pregunto que estará ocurriendo— completó el caviidae, quien sin pensarlo demasiado se echó a correr en cuatro patas.
Link lo miró de reojo, sabía bien que sería lo siguiente que vendría, conocía al pequeño mamífero lo suficiente como para interpretar sus siguientes acciones, sabía que Tomodachi odiaba cuando alguien se propasaba con alguna chica, quizás por eso hace meses había sido en extremo receloso cuando en un principio se enteró de que él sería el guía de Zelda.
Quizás debía seguirlo y asegurarse de que no se metiera en problemas. Aunque por otro lado, no deseaba meterse en algo que no le importaba, después de todo había muchos leñadores en el pueblo, quizás alguno de ellos resolviera el conflicto de forma fácil.
Nuevamente el grito en las cercanías se escuchó de forma suplicante, se viró para ignorarlo tal y como dictaba su naturaleza mercenaria, pero sus ojos se toparon con los de Zelda, imaginó lo que hubiese ocurrido horas antes si el pequeño escarabajillo no hubiese aparecido, no habría corrido a buscarla de esa manera y quizás su princesa de verdad se hubiera llevado un buen susto con esos otros leñadores.
La voz ahogada en el fondo le dio cierta pena y sin más remedio emprendió camino para seguir los pasos de su amigo peludo. Cuando llegó al sitio, entendió porque una de las voces le parecía conocida, ahí estaba el sujeto del bosque tratando de llevarse por la fuerza a una jovencita, parecía bajita y tenía la cabeza cubierta con chal hecho con pelaje castaño.
El escenario le descuadraba en la cabeza mientras los hechos transcurrían literalmente en plena plaza, el resto de los habitantes se movió de forma nerviosa, y con cierta curiosidad, Link leyó cada una de sus facciones, coraje, rabia, demasiada importancia.
—Maldito cerdo— escuchó un susurro a sus espaldas, uno de ellos finalmente se armó de valor para tratar de salvar a la chica, pero su pareja lo detuvo tomándolo por la espalda, una mujer de edad madura al igual que el hombre.
—No vayas, no vez que es un gorila, ¡Va matarte!, acuérdate lo que le paso al último que le hizo frente.
Lo alejó de la escena literalmente llevándoselo a rastras. Zelda los siguió con la mirada hasta que finalmente desaparecieron del sitio.
—Esta pequeña villa necesita un héroe— musitó la princesa.
—Es una villa oculta, no creo que ningún Legionario venga a salvarlos— clamó Link con parsimonia.
—Menos mal que yo tengo un héroe propio— presumió de forma traviesa.
—Eh!, ¡Héroe!, ¡En donde!— le rechistó de forma celosa al escuchar que ella lo había nombrado con un tono de cariño desmedido.
La princesa soltó una pequeña risita mientras Link hacia rabieta tratando de que le confesara quien era su héroe, no podía permitir que ningún otro ocupara su pensamiento, no cuando lo tenía ahí a él justo al lado, sus celos irracionales le hicieron olvidarse de que él era el único chico que de verdad podía acercarse a la joven hylian. Aunque finalmente ella negó de forma efusiva con la cabeza, mientras lo señalaba con la mirada.
— ¿Quién?, ¿Yo?
—Tú eres mi Héroe Link.
—Creo que no princesa. ¿Recuerdas?, yo soy un mercenario.
—Eres un Héroe— volvió a clamar con cariño.
El pobre Link enrojeció un poco ante el comentario, su corazón latía de forma acelerada mientras su cabeza se hacía enredos pensando "Zelda me ve de esa manera"
La voz de Tomodachi lo hizo volver del trance, cuando lo escuchó bramar de forma enojada.
— ¡Suelte a la señorita. Aprovechado!
Cierto silencio se formó en toda la plaza, los leñadores se pusieron un poco pálidos creyendo que de un momento a otro aplastarían al pobre animalito.
—Link, has algo.
—Él se metió en la sopa, creo que es lo suficientemente consiente.
…
Al frente el leñador pelirrojo, extrañado por el desafío, soltó a su presa buscando con la mirada a semejante ser tan osado, se quedó pasmado al encontrar al pequeño caviidae y se carcajeó de buena manera. Hasta que de pronto escuchó la voz de Link a sus espaldas y se viró para corroborar que ahí estaba ese chico del bosque platicando de forma paciente con su chica.
—Diablos, que hace aquí ese sujeto. — murmuró poniéndose un poco pálido.
Link no parecía prestarle atención, así que escuchó atentamente la conversación que sostenía con la princesa.
—Te recuerdo que la bola de pelos me mordió una vez el brazo y me dolió muchísimo…
— ¿Qué?—clamó todo despavorido volviendo nuevamente su vista contra el cavi, no podía creer que una creatura tan pequeña hubiera lastimado al sujeto que horas antes le había dado un paliza.
Tomodachi castañeó los dientes en forma de amenaza. ¿Y si era cierto?, ¿y si las apariencias engañaban?, la última vez había subestimado a alguien que no parecía demasiado fuerte. Sin querer gastar suerte dio la media vuelta y se fue del sitio.
—Oh vaya— Clamó Zelda— creo que ha huido, ¿Qué le habrá dicho Tomo?
— ¿Tomo?— Link farfulló a modo de tontería haciendo que la princesa le diera un empujoncito. El joven mercenario sabía perfectamente que no había sido la amenaza del caviidae lo que había espantado al sujeto, aunque prefirió pasarlo por alto, solamente para quedarse ahí tonteando con Zelda.
...
Estupefacta por lo ocurrido, la pobre muchacha se viró hacia su pequeño salvador, no era precisamente lo que alguna vez hubiera imaginado como "un héroe nato", aunque le pareció que era demasiado lindo y sin pensarlo demasiado se acuclilló para abrazarlo mientras soltaba algunas lágrimas.
—Muchas gracias, pequeño héroe.
—De nada, ¿Estas bien pequeña?
Se sorprendió un poco pero después le dedicó una mirada con cariño, ciertamente, era pequeña, se quitó el chal de la cabeza dejando ver que apenas si era una chiquilla, desde la distancia Link frunció el ceño ante semejante hecho, aquel sujeto le pareció aún más desagradable.
—Esa es la cara que ponen todos— el joven mercenario se viró al corroborar que le dirigían la palabra— todos odian a ese tipo, pero nadie se atreve a echarlo de esta villa, desde que llegó hace casi un año ya no podemos dejar salir a nuestras hijas.
— ¿Le tienen miedo al leñador?— preguntó Zelda
La señora que le había hablado a Link asintió con la mirada.
— ¿Y ella?— masculló el mercenario con voz extrañada. Clavó la mirada en la afortunada victima mientras ella abrazaba con cariño al caviidae.
—Seguramente salió a comprar el pan para su abuelita, es la nieta de la hilandera, y sólo viven ellas solas, no tiene más remedio que salir de vez en cuando a las calles, aunque le de miedo es algo que ambas necesitan.
Link suspiró sintiendo cierto malestar en su estómago, era una sensación extraña, aunque desde que estaba con Zelda muchas cosas extrañas pasaban por su pensamiento, ¿algo estaría cambiando? O quizás era porque se había ido a dormir su lado asesino, cuando miraba su pasado en retrospectiva y recordaba a las víctimas que habían sucumbido ante la furia de su espada, solamente se formaba una maraña de imágenes confusas en las que no había atisbo de remordimiento, todos habían sido hombres malos, mercenarios listillos o ladrones con alta recompensa sobre sus cabezas.
Perdió la concentración cuando Zelda se separó de su lado para acercarse al caviidae.
—Ves princesa, te dije que era un pervertido, solamente se la pasa pidiendo abrazos— rechistó Link de forma maliciosa.
— ¡No es cierto!— gruñó Tomo, aunque parecía bastante cómodo en los brazos de la pequeña.
— ¿Ustedes son sus amigos?, el pequeño héroe me ha salvado la vida, por poco y creí que ese horrible sujeto me secuestraba.
Zelda asintió de forma cálida.
—Nos dijeron que eras pariente de la Señora Hilandera, ¿podrías llevarnos con tu abuelita?, nos gustaría comprarle algunas cosas— clamó la princesa con voz alegre.
—Por supuesto, a mi abuelita le gustara ver al pequeño héroe. — caminó casi dando saltitos, la princesa soltó una pequeña risa al ver que se llevaba a Tomodachi como si fuera un peluche.
Link negó con la cabeza, aunque simplemente siguió a la princesa con paso lento.
Al fondo de la villa había una curiosa choza con muchos corrales, tenía techo de teja naranja coronado con una chimenea humeante, no hacia demasiado frío a esas horas aunque seguramente tener leña al fuego era mucho más seguro para la salud de la Señora.
Link posó su mirada en el caminito que llevaba hasta la vivienda, había muchas ovejas casi de todos los colores, no estaban demasiado al resguardo por lo que considero que no eran demasiado valiosas, pero al fondo había un corral con muchas protecciones, quizás ahí hubiera algo interesante.
Perdió la atención por completo cuando llegaron a la entrada de la cabaña, la pequeña niña se anunció con voz alegre mientras abría la puerta.
—Abuelita, he traído clientes.
—Clientes?— era una voz demasiado anciana. Link y Zelda se acercaron con cierto respeto, la hilandera los miró con curiosidad postrada desde un enorme sillón forrado de diversos tejidos. — ¿Y eso?— clamó al ver al caviidae en brazos de su nieta.
—Es un pequeño héroe, me ha salvado del leñador malo, es muy bonito, ¿verdad?
—Un caviidae…. Jeje, que curioso, siempre suelen estar en manada.
Tomodachi simplemente movió los bigotes.
—No comparto alegrías con los de mi especie— habló de forma queda.
—Eso se nota. — Entonces posó su mirada sobre el mercenario y la princesa— otra curiosa combinación, una dama de la clase alta y un mercenario de ojos fieros.
Ambos se miraron de forma interrogativa, era extraño, Zelda no iba vestida con sus ropas de princesa, y Link aún no había hecho nada que lo delatara en su oficio.
—No deberían sorprenderse, estos ojos han visto demasiadas cosas a través de las décadas, pero dejando eso de lado, están aquí como clientes ¿cierto?
—Nos dirigimos a un lugar frio. — Habló Link— Alguien nos dijo que podría proporcionarnos abrigo.
—Quizás por el precio justo. Puedes mirar lo quieras y te diré el precio.
Link tomó la mano de Zelda y juntos recorrieron la casa, había decenas de cosas confeccionadas en lana y telas finas, todas eran artesanales así que Link sopesó sus opciones con cautela.
—Oh cielos, que hermosa— viró la mirada al escuchar la voz de Zelda, la princesa se había quedado pegada a un grupo de mantas que parecían esponjosas y calientitas.
—Que tal estas— Link le clamó a la anciana desde la distancia.
—Solamente para la realeza— musitó con una voz sabia, el mercenario la miró con ojos escrutadores, era extraño que esa anciana le hiciera tantas referencias sobre la verdadera naturaleza de Zelda— a menos…
—A menos…
—Que puedas pagarme mil doscientas rupias.
— ¡Mil doscientas rupias!— rechistó la princesa mientras daba un salto hacia atrás alejándose del textil carísimo.
—Eso es demasiado, incluso si son piezas artesanales— rechistó Link. — ¿Qué tienen esas ovejas que no tengan otras?— clamó de modo gracioso.
La anciana soltó una risilla, era normal que reaccionaran de esa forma, después de todo aquellos textiles realmente habían sido pensados para la realeza.
—No es de oveja— clamó, se levantó de su sillón y fue a buscar otro textil que se ajustara a sus necesidades— este es de oveja— rechistó entregándole la tela al mercenario.
Cuando Link tocó ambas prendas para hacer una comparativa irguió una ceja de forma curiosa, ciertamente eran diferentes, pero aún no entendía porque uno de ellos costaba excesivamente alto.
—Ese otro está hecho con pelaje de Angora.
— ¿Angora?— clamó de manera perpleja cómo cada vez que se topaba con algún concepto desconocido, miró a Zelda pero ella también ladeó la cabeza de forma confusa, finalmente la princesa sólo le dedicó una sonrisa.
—Es un tipo de pelaje Link— le contestó aunque aún seguía sin idea de qué clase de animal podría tratarse.
—No me gusta demasiado como suena eso— rechistó Tomodachi.
— ¿Y por qué no?— clamó la nieta de la hilandera con voz desilusionada.
Tomodachi movió los bigotes con enfado.
— ¿No te gustan los Angora pequeño héroe?
—No es que no me gusten es sólo que…
—Son muy bonitos, ¡Vamos, voy a mostrártelos!— clamó de efusivamente mientras literalmente se lo llevaba secuestrado de nuevo, sin darle tiempo de que excusara sus acciones o de que pusiera en claro algunos puntos.
Con cierta curiosidad, Zelda siguió a la pequeña niña, pero en cambio Link permaneció al lado de la anciana, con ojos escrutadores nuevamente miró hacia las telas, la anciana volvió a su sito y se acomodó plácidamente.
—Que interesante…— murmuró al ver la mirada que Link le dedicaba— pero no pienso regatear mis artesanías.
—Lo sé. Es una falta de respeto regatear con un artesano, es como menospreciar el esfuerzo y el tiempo invertido en cada una de las piezas. Aun así…
—Sólo porque ha dicho que le gusta. Entiendo. Eres muy complaciente con tu dama joven guerrero.
—Quizás podría…— insistió, quería comprarle aquella pieza a Zelda aunque eso significara tener que dar otra cosa a cambio, quizás tuviera algo en su alforja que sirviera, sus dedos trastabillaron con la daga, frunció el ceño, de alguna forma sentía dentro de sí mismo que no debería deshacerse de ella, aunque no había lazo sentimental que lo uniera con dicho objeto decidió no retar a su instinto, sus dedos continuaron con su travesía, había cosas que ni siquiera recordaba que guardaba ahí adentro, pedazos de cordel, su viejo pero confiable cuchillo de mano, el pedernal que utilizaban casi todas las noches….
Un suspiro demasiado hondo se desprendió desde sus labios.
La piedra brillante del collar Arcano le recordó que cada cosa en este mundo tenía su propio sitio, y de todos los objetos que cargaba aquella pieza era una que de verdad debería retornar a su dueño.
Pero en resumen eso solo significaba una cosa, no tenía absolutamente nada que pudiera reemplazar a ese faltante de rupias.
—Compra la que te he ofrecido, tu dama no se enfadara por ello, puedo leer en sus ojos lo mucho que te ama.
Irguió una ceja, "amar" ¿de verdad la mirada de Zelda transmitía ese sentimiento?, de alguna manera ese pensamiento hizo que su corazón revoloteara como loco pues no deseaba otra cosa en el mundo, solamente eso, que su Zelda lo quisiera y que algún día lo amara tanto como él la amaba a ella.
Alzo la mirada aun intentando hacer un trato todavía quedaba algo que no había ofrecido…
—Qué tal si…
— ¡Kyaaaa!— Tomodachi bramó desde la estancia contigua interrumpiendo a Link golpe, quien sin pensarlo demasiado se viró buscando la puerta por donde el caviidae y la princesa había salido— ¡SOCORRO!, ¡QUITENMELOS!
—Zel— llamó a la princesa, atravesó la puerta como el rayo, pero al cruzar el umbral de la estancia lo que encontró fue pleno cielo abierto, un pequeño claro cercado por una valla de madera no demasiado alta.
Zelda estaba parada junto a la nieta de la hilandera tratando de no carcajearse de la risa.
—Zel— nuevamente la llamó cuando llegó a su lado— escuche un grito— musitó con cariño tomándola de una mano.
—Si pero yo no fui la que clamó por ayuda, Tomodachi tiene problemas con sus nuevos amigos.
— ¡Link!— gritó desde la distancia, el aludido se viró al escuchar su nombre, abrió los ojos de forma desmesurada al encontrarse con aquel escenario.
Había decenas y desenas de… ¿Conejos?
Ladeó la mirada, si, definitivamente eran conejos. Tomodachi se había quedado atrapado entre la manada de pelajes esponjosos y coloridos.
— ¡No me gusta que me acicalen!— gruñó tratando de correr hacia otro lado, pero cada vez que se zafaba la manada lo perseguía de manera traviesa.
Con la lógica fuera de su sitio Link simplemente volvió a virar la mirada.
—Yo no… no entiendo— tartamudeó— ¿Por qué hay tantos conejos en un solo sitio?
—Son los Angora de la abuelita.
—Son muy bonitos— clamó la princesa robándose uno de lo que pastaban cerca, nunca en su vida había visto un conejo tan esponjoso, tampoco tenía idea de que pudieran utilizarse para obtener aquella materia prima.
Link simplemente negó con la cabeza cuando ella le preguntó si podría cómprale alguno, aunque de todas formas no creía que la vieja hilandera cedieran en vender alguno de su manada pues se notaba que eran especiales.
Cierto peso se hizo presente en su pierna izquierda y subió trepando hasta su hombro, la cara de Tomodachi no tenía precio mientras resoplaba graciosamente por haber corrido demasiado, Link nuevamente negó con la cabeza mientras los conejitos saltaban alrededor de sus piernas buscando al caviidae.
—Maldito Link ¡por qué no vas a rescatarme cuando te pido ayuda!
—No tienes suficiente capital para pagar ese servicio— clamó de la misma forma.
—Pero es mi dinero el que has estado usando en todo el viaje.
—Te recuerdo que yo solamente sirvo de forma fiel a mi princesa.
— ¡Rayos!— volvió a clamar de forma atolondrada
"Odio ser un animal pequeño" siguió gruñendo mientras volvía a la seguridad del hogar de la hilandera bajo la protección del regio mercenario.
—Parece que encontraron a los Angora— clamó la viejita soltando una risita, quizás demasiado jovial para la edad que aparentaba.
—Eso parece— clamó Link. — pero volviendo al tema ¿Qué le parece si hacemos un trato?
—Eres terco, está bien, escucho.
—Hmmm, ¿Qué tal un caviidae y doscientas rupias?— rechistó de forma seria, mientras tomaba a Tomodachi y se lo ofrecía.
El caviiade puso los ojos como platos.
— ¡Link no puedes vender a Tomo!— gruñó Zelda regañándolo de forma ligera.
— ¿Y por qué no? Hace buena pareja con esos conejos. — espetó con una sonrisa ladina.
La Hilandera tomó al caviidae y asintió con la mirada mientras lo colocaba en sus piernas.
—Es un ejemplar muy bonito. — afirmó mientras lo acariciaba de la cabeza.
— ¡Moooh! Link idiota ¡Cómo te atreves a ponerme en venta!...
—Sin embargo— interrumpió la anciana— me temo que no puedo aceptarlo.
—Eh?— Link pareció un poco decepcionado ante aquello.
— Su pelaje es demasiado duro para poder utilizarlo de materia prima.
— ¡Oiga!— gruñó Tomo al ser rechazado de esa manera
—Claramente se nota que es un mestizo, no quiero decir que eso le quiete encanto, y además ese abrigo color mostaza no se ve muy a menudo.
— ¡Hey!— volvió a rugir ante la palabra "mestizo", movió lo bigotes con enfado y se liberó de sus brazos dando un simple salto hacia al suelo.
—Bueno que se le va a hacer— clamó el mercenario— Tomodachi inútil no sirves ni para hacer un buen canje.
—Te estas ganado una mordida— rechistó de forma no muy paciente— tú tienes la culpa, y deja de fastidiarme. De todas formas no creas que esto me molesta demasiado, no estaba dispuesto a ser un verdadero conejillo de indias, ¡¿Quién sabe cómo rayos le quita el pelo a los conejos?! Solamente de imaginarlo me dan bastantes escalofríos.
La anciana volvió a reírse con gracia, pocas veces había visto una pareja de amigos como aquella, el mercenario y el caviiade se gruñeron de forma mutua hasta que la princesa le dio un empujoncito ambos por estar haciendo berrinche en casa ajena.
…
Al final de todo Zelda le suplicó a Link que dejara el asunto por las buenas y que comprara mantas más baratas para que ninguno pasara demasiado frio, el joven mercenario aceptó a regañadientes aunque al final de todas maneras habría cedido a las miradas tiernas de su princesita.
Con las rupias sobrantes le alquilaron a la hilandera una de sus habitaciones de sobra. Equipados con todo lo necesario, lo único que restaba era proseguir su viaje hasta Colmillo de Guerra, en ciertos momentos eso ponía a Link bastante nervioso. Esa noche sin que nadie se diera cuenta, abandonó el cuarto en donde dormían la princesa y el caviidae, fue a caminar por el perímetro de la vieja construcción sin poder evitar pensar que le depararía el futuro, en más ocasiones de las que hubiera deseado se preguntaba si Rouro habría llegado hasta Hyrule, si la guardia real ya los estaría esperando en la capital de los dragones, si cuando llegaran a ese sitio tendría que separase de Zelda.
Llegar a Colmillo de Guerra marcaba un punto de quiebre, tarde o temprano tendría que tomar una decisión, aunque lo viera por donde lo viera, sabía bien, que terminaría eligiendo sólo lo que fuera mejor para su princesa.
Sus pisadas se volvieron un poco pesadas, y el vaho que se formó con su aliento pareció incluso melancólico, no debía pensar en eso ahora, no cuando las cosas eran casi perfectas, se sacudió la cabeza para sacarse las ideas insanas. Un tarareo melodioso llegó entonces hasta sus oídos, sus ojos se clavaron en la ventana más próxima y con cautela espió con sigilo a través de ella, dentro de la estancia apreció a la anciana moverse sobre una mecedora, tenía un conejo en brazos y lo cepillaba suavemente, el pelaje que se quedaba atrapado en la herramienta era después depositado en una canastita.
Link ladeó la cabeza con cierta gracia, quizás Tomodachi había exagerado al preguntar con ese tono "¿Cómo le quitaba la anciana el pelo a los conejos?"* parecía muy laborioso, un trabajo quizás demasiado dedicado para alguien de edad avanzada. Nuevamente viró la mirada, deseaba tanto haberle podido dar algo lindo a Zelda, con parsimonia se alejó del sitio y mientras repensaba en su opciones volvió a meter la mano en la alforja, curiosamente esta vez su mano se topó con un material que antes había pasado desapercibido, quizás por ser demasiado mundano o quizás porque a ojos ajenos no valía absolutamente nada.
Sonrió de forma agradable cuando cierta idea vagabundeó por su cabeza, quizás era buena hora para aprender nuevas habilidades y no precisamente de batalla.
.
.
Continuara...
.
...
N.A: *Básicamente había sido un pensamiento aterrador en la mente de Tomodachi, fue un pensamiento aterrador en mi propia mente cuando descubrí lo que algunas personas podrían llegar a hacer con tal de obtener tan apreciado pelaje. Desde hace mucho tiempo, al igual que la anciana yo utilizó este método en la época de muda (de invierno-primavera) mi conejo, pues el pelaje que se desprende es sumamente suave y se ve precioso en manualidades xD, además de que con el acicalado el pelaje crece aún más bonito en primavera. Mi curiosidad innata me llevo a investigar si de verdad podrías cardar este tipo de pelaje/pelo para hacer algún tejido, así que de verdad me sorprendí cuando vi que en realidad dicha cosa existía y que no era tan descabellado, recordaba a la especie Angora como una de las más preciosas entre los conejos, así que no me pude explicar en un inicio porque en algunas páginas anunciaba "el uso de este pelaje ha sido prohibido", para cuando me di el tiempo de investigar este capítulo ya llevaba bastante tiempo rondando en mi cabeza, (básicamente porque más adelante hay una escena donde necesito más de una manta) y era un hecho que tarde o temprano lo plasmaría en ese trayecto de nuestro héroes hacia Colmillo de Guerra, mas nunca creí que después de descubrir cierta verdad la forma en la que terminaría por plasmarlo cambiaría radicalmente, pensé que al tener más información sobre el proceso de manufactura de dichos textiles podría darle una mejor redacción a mi capítulo, y ese día de verdad que encontré el motivo por el que ese pelaje había sido prohibido X(.
Por cierto, les recomiendo que no intenten investigarlo, me vasto menos de un minuto para llorar como magdalena todo ese día.
Aunque aún así, quería aclarar que pese a todo nada en este capítulo me hace estar a favor de dicha barbarie, tampoco es que esté completamente en contra de la fabricación de dichos textiles, lo único que aclaro es que existen métodos entre los métodos. No compren cosas que han surgido del dolor de los animales TT-TT
Comentarios del Capitulo:
hola despues de mil años!
xD bueno no presisamente mil años pero da gusto saludar de nuevo, antes que nada, espero que hayan leido mi nota de autor ¡No acepto reclamos! y mucho menos en este capitulo tan lindo x3
y bueno, ahora si... espero que hayan disfrutado de la lactura, como seguramente se habran dado cuenta, este fic de publicacion mensual ya no es tan mensual x(, mucho me temo que la publicacion ahora es mas bien indefinida. Pero no se preocupen que aunque ande lento y tarde seguro que llega :)
.*.*.*
Esta vez dejare mi tipicas excusas xD
Aunque hay algo que me gustria recordarles, pera quienes aun no lo sepan o no hayan tenido oportunidad de leer todavia mi One-Shot "Despues del tiempo" les dejo una copia anexa del anuncio que publique junto con dicha narrativa
* El mes pasado comenzamos con las celebraciones del 30th Aniversario de la saga de The Legend Of Zelda, asi que como buenos escritores del Fandom, algunos colegas y por supuesto su servidora, hemos decidido realizar un Fic conjunto armado con diferentes One-Shots que se entrelazaran los unos con los otros. Por el momento no puedo ofrecerles más detalles, ya que recien comenzamos a armar los Canones que regiran a dicho proyecto.
Sin embargo es un gusto hacerles invitacion abierta para que esten atentos a los posibles avisos que vaya publicando en la seccion de mi Perfil.
Recuerden estar atentos pues cuando llegue el momento desde mi perfil les indicare en cual cuenta sera publicado el primer capitulo :)
¿Les gustaria saber, cuantos y quienes de los escritores del Fandom estaran involoccrados en este gran proyecto?.. jajaj sorry, desafortunadamente me han dado indicaciones de que sea informacion altamente clasificada. xD asi que si quieren enterarse no tendran mas remedio que estar rondando por algunas otras historias en busca de avisos semejantes o acosando a los escritores del fandom xD
