~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay), al final del capítulo.


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»».}Capítulo 61: El Anillo del Norte {.««

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(Tercera parte)

El Héroe de la princesa

...

Esa mañana Zelda sintió frío, era como si algo se hubiera separado de su cuerpo, dentro de su mente no entendió a que se debía esa sensación tan extraña, hasta que nuevamente cierto peso se hizo presente, y aquella sensación cálida la inundó de pies a cabeza aunque era diferente a la que anteriormente había sentido, abrió un ojo con pesadumbre solamente para mirar como Link cerraba la puerta de su estancia.

¿Habría sido su imaginación?...

Aunque de ser cierto no le veía otra lógica, seguramente Link había dormido junto a ella sin que la noche anterior lo notara, eso explicaba la no tan gradual descompensación de temperatura y también el hecho dos mantas encima.

Sus mejillas se colorearon al imaginarse esa escena.

—Demonios, ¿por qué abre caído dormida como tronco?— se regañó de forma férrea.

De haber sabido que Link pasaría la noche ahí tan cerquita se hubiera desvelado sólo para poder admirarlo.

Cuando el frío y la pereza acumulada del viaje disminuyeron finalmente pudo levantarse de la cama, había sonidos provenientes desde la sala contigua, cuando se asomó encontró a la hilandera cardando el pelaje de los conejos, la anciana sonrió aunque no la miró de frente para proseguir con sus labores.

— ¿Parten temprano?

—Seguramente— contestó con voz amable— a Link no le gusta permanecer demasiado tiempo en un solo sitio.

—Debe ser difícil acoplarse al ritmo de vida de un mercenario.

—De vez en cuando. Pero aunque por fuera a veces de miedo en el fondo él es muy lindo, quizás demasiado considerado, desde que estamos juntos no ha habido un día en el que me exija más de la cuenta. A veces creo…

— ¿Si?

—Que es un verdadero ángel guardián. — clamó sin poder evitar sonrojarse.

—Entonces entiendo.

— ¿Eh?

—La razón por la cual abandonaste a la nobleza para seguirlo. Nunca había visto algo semejante, es como un cuento de amor de antaño.

Zelda soltó una risita y negó con la cabeza "No es lo que parece" dijo, se sentó a su lado y sin demasiadas razones comenzó a contarle su historia, no entendía por qué, aunque tenía esa clase de sentimiento, una especie de confianza que sólo había tenido con su difunto abuelo cuando era muy pequeña. Claro estaba que aquella historia de verdad parecía un cuento de amor de antaño, aunque por lógica siguió ocultando parte de la verdad sobre sus orígenes, dejando únicamente al descubierto que de verdad era una dama nacida en cuna noble.

—Aunque para ser sincera…— expresó aun con las mejillas sonrojadas— si él me lo pidiera lo abandonaría todo sólo por estar a su lado.

—Te aventuras sin paracaídas en un mundo inexplorado.

—Estando al lado de Link eso no me da miedo. Aunque por otro lado… aun no me he rendido, a pesar de que sé perfectamente que él guarda fidelidad a su profesión de una manera orgullosa, lo que más deseo es que se quede a mi lado, el lugar a donde vamos es un país próspero y seguro, quiero que Link se quede a vivir conmigo aunque sus sentimientos y los míos no compartan afinidades.

—Entonces seguramente no conoces lo que su corazón siente— afirmó ella comprendiendo que ambos jóvenes se querían y que ninguno de los dos había podido expresar sus sentimientos hacia el otro.

—Quizás...— murmuró Zelda con tristeza al no entender el significado de aquel comentario.

Pero la hilandera guardo silencio no queriendo arruinar los esfuerzos del mercenario hylian, quizás pronto tomará el valor suficiente, y seria lindo que aquella joven dama se sitiera correspondida al escuchar de la propia voz de su amado aquello que tanto añoraba.

Guardando aquel secreto, finalmente despegó a vista de su rueca al escuchar que la puerta del frente se abría, Tomodachi entró con algunas bolsas de víveres acompañado de la pequeña nieta.

—He recorrido el pueblo sin ocultarme, ¿Segura que no quieres que el pequeño héroe se quede abuela?

—Vaya— espetó Zelda— tendrás que perdonar a mi acompañante, él sólo bromeaba, Tomodachi de verdad que no está a la venta.

—Oh—suspiró con tristeza pues deseaba conservarlo como "guardaespaldas"

El caviidae únicamente soltó un suspiro y con la mirada indicó a la princesa que era hora de marcharse. Afuera de la choza Epona los recibió de alegremente, aunque a la princesa le pareció extraño no encontrar fiel guardián rondando cerca.

Alzó la mirada buscando alguna señal del paradero de Link.

—Creo que no está— dijo la hilandera apoyándose en el marco de la puerta. El entrecejo de Zelda se frunció por un instante, quizás era cierto, pero no podría haberse marchado sin ella, Epona soltó un relinchido y movió la cabeza de arriba abajo.

Los jugueteos de la yegua prosiguieron por un buen rato hasta que finalmente la princesa captó el mensaje y se acercó a su equina amiga para acariciarla.

—Llévame con Link, Epona.

Y sin siquiera dudarlo la potra dio la media vuelta encaminándose a la parte posterior del recinto, Zelda la siguió pero Tomodachi se quedó en su sitio, algo muy dentro de sí le decía que quizás era mejor esperar a que sus compañeros regresaran, Link había estado extraño y distante aquella noche, cuando menos había acordado su compañero lo había abandonado y no había regresado hasta la mañana siguiente, y además, había vuelto trayendo consigo el olor de la princesa, eso, y el hecho de que ahora se ausentara le daba al caviidae muchas cosas en que pensar, quizás el momento finalmente había llegado y no deseaba interrumpir cualquier cosa, tratarase de lo que se tratara.


Bajo la densidad y espesura del bosque, Link se había sentado en su laboriosa tarea, las ramas de los árboles centenarios le dieron cobijo aquella mañana, estaba tan ensimismado en sus labores que no se había dado cuenta de lo rápido que el tiempo había trascurrido.

Entones escuchó unos pasos, reconoció aquella esencia, y su corazón no pudo evitar acelerarse. Le sonrió a la princesa mucho antes de que ella lo llamara.

—Link, ¡Que haces ahí arriba!

El mercenario rodó los ojos, guardó la daga que lo había acompañado, y de un solo brinco llegó hasta el suelo, Zelda pegó un pequeño grito pensando en que se lastimaría, aunque después se sintió un poco tonta al verlo aterrizar de forma limpia y grácil igual que un gato. Después de mucho tiempo una imagen volvió a su mente, el recuerdo del día en el que se habían conocido, la imagen de aquel héroe sobrenatural que la había salvado del wolfo, y también, del apuesto joven que un día simplemente la había cargado en brazos para después echarse a correr sobre las ramas de los árboles del bosque sureño.

—Es hora de marcharnos— clamó ella de manera alegre.

Link parpadeó, alzó la mirada y sus ojos se clavaron en el inmenso cielo, parecía sorprendido de ver tanta caridad en los alrededores y se preguntó, ¿Cuánto tiempo se había quedado en ese sitio?, vio a la princesa virarse mientras emprendía nuevamente su camino de regreso y algo en aquella imagen nuevamente lo dejo fascinado.

Los pasos gráciles de Zelda parecían haberse acostumbrado al terreno, Link también recordó aquellos días en los que su protegida no parecía poder avanzar demasiado sin darse contra el piso, sin tropezarse con alguna rama o asustarse con cualquier ruido que provenía del bosque. Era cierto que aún le daban terror los escarabajos, pero cuando el joven mercenario miraba en retrospectiva y recordaba lo que había sido alguna vez su princesa definitivamente entendía que ahora era una mujer más valiente y más segura de sí misma.

La siguió de forma sigilosa, de alguna manera el paso de ambos se había vuelto lento y silencioso, Zelda se preguntó si Link estaría preocupado, no había dicho nada con palabras, pero en cambio, sus ojos expresaban miles de emociones, sentimientos que no eran desconocidos para la joven princesa pero que al mismo tiempo también sentía nervios de expresar con palabras.

Era extraño y desconcertante, cuando sus pies se hundieron en las hojas secas que habían caído de los arboles el curioso sonido la hizo engendrar un sin número de pensamientos, ¿Estaría pensando Link en cosas complicadas? O quizás esos ojos soñadores habrían estado recordando a aquella persona especial que él tanto amaba, el crujir de las hojas bajo sus pies hizo que de un momento a otro ese pensamiento se volviera doloroso, como si algo muy dentro de su alma se hubiera quebrado de repente.

Pero entonces, un abrazo tierno la tomó por la espalda, haciendo que los pensamientos se esfumaran como polvo en el viento, aquella caricia perenne y cálida borró todo rastro de duda que pudiera haberse instalado en el alma de la princesa.

— ¿Link?

—Princesa yo…

Se deshizo del abrazo para virarse y mirarlo a los ojos, y soltó una risita traviesa al ver que él se había puesto todo colorado.

—Quería, darte… decir… es que yo

—No entiendo nada de lo que balbuceas— musitó con cariño.

—Un regalo— también susurró él— pero no dijo ni hizo nada, sólo se quedó ahí hecho un poco piedra, Zelda únicamente alzó una ceja, le acarició el cabello con cariño, y con una sola mirada lo llamó a su lado para que la siguiera.

Pero cuando se dio la vuelta Link nuevamente la tomó por la cintura evitando que se le escapara, lo sintió curiosear entre su prenda y eso hizo que moviera los brazos como loca de forma graciosa y muy avergonzada, ¿Qué rayos hacia Link con su vestido?, cuando menos se dio cuenta ya le había robado el cintillo del amarre, sin saber cómo reaccionar a lo único que atinó fue a atrapar las manos de él entre las suyas, mas aun así, no hizo esfuerzo alguno para apartarlas de aquel sitio. Las acciones del joven hylian eran el colmo del atrevimiento, para una princesa aquello debería resultar realmente ofensivo, Zelda casi se maldijo para sus adentros porque aunque ella también fuera una dama de cuna noble aquel comportamiento indecoroso comenzaba a gustarle, las manos de Link se volvieron aún más posesivas y firmes. ¿Debería de haberlo detenido?

Estaba por volverse un verdadero caldero hirviente y la sangre que se le había subido a las mejillas la estaba delatando demasiado, pero el verdadero colmo de los colmos fue escuchar la risita burlona de su acompañante cerca de su oído.

— ¡Link!— le gruñó, aunque no precisamente de forma enfadada.

Él dio dos saltitos hacia atrás y una media vuelta, Zelda no entendía a que se debía semejante travesura, al mirar su vestuario descubrió que verdaderamente le había robado su cintillo. Ladeó la cabeza, eso había sido muy extraño, se acercó a las espaldas de Link y husmeó por encima de su hombro para ver lo que hacía, parecía muy entretenido mientras sus agiles manos hacían unos cuantos movimientos.

— ¿¡Se puede saber que…

Abrió los ojos, aun estando a sus espaldas percibió como Link le dedicaba una sonrisa ladina, cuando finalmente se dio la vuelta no dio tiempo a que Link le diera explicaciones, tomó el objeto que hasta entonces él había sostenido entre sus manos.

— ¿Es la misma madera?— preguntó de completamente maravillada, Link se viró de forma tímida aunque también muy avergonzada.

—No estaba muy seguro de cómo decírtelo, sé que te gustaba esa madera tal y como estaba, pero desde anoche, y sin pensarlo, no entiendo por qué comencé a tallarle figuritas encima, pensaba simplemente en las cosas que me habías dicho el día en que nos conocimos. Perdóname, cuando menos lo pensé ya estaba hecho un broche.

Nuevamente miró maravillada, Link había tallado con exquisito detalle aquella pieza de madera, los dedos de la princesa acariciaron aquel objeto con cariño, no tenía idea de como pero su querido enamorado había logrado reproducir con fidelidad el relieve de una flor con una mariposa.

Entonces sonrió con cierta alegría, era lo más bonito que jamás había visto en su vida, y más aun sabiendo que Link lo había hecho.

Link puso su cara boba y tierna mientras volvía a recuperar el objeto de aquellas delicadas manos, al parecer se le había escapado un detalle, desenfundó la daga de la bruja y con grácil maestría, la blandió tallando una pequeña parte imperfecta.

—No sabía que supieras tallar de esta manera.

—Yo tampoco, aunque supongo que la habilidad para hacer flechas ayuda. — y Zelda rio ante aquellas palabras— Ten mi princesa.

— ¿Me lo das a mí?

—Por supuesto que sí, es para el adorno del cintillo, ¿ves?,— musitó mientras retiraba el viejo adorno de la prenda, después de todo, había sido comprado y no tenía valor sentimental alguno, aun así de alguna forma sintió necesidad de guardárselo en la alforja.— y además, en un principio era tu madera.

—Era… —rechistó de forma graciosa lanzando esa palabra al viento, y simplemente volvió a clavar la mirada en su nuevo adorno.

— ¿No te gusta?

—Me encanta Link. Gracias— clamó mientras se le colgaba del cuello.

El joven hylian sonrió de agradable manera y con cuidado y cariño, dejando de lado sus travesuras, aguantando las ganas de tomarla de esa manera para reclamarla como suya, procedió a colocar nuevamente la prenda en su sitio.

Aquel abrazo los mantuvo unidos por demasiado tiempo, quizás las horas pasaron y ellos ni siquiera se percataron de aquel hecho. En algún punto de ese tiempo Epona quien había permanecido al margen alzó las orejas como si hubiese escuchado a la lejanía una voz conocida, y sin siquiera dudarlo abandonó aquel sitio, después de todo no deseaba interrumpir los intentos de "cortejo" de su amo, más aún seguía creyendo que Link se ahogaba en un vaso de agua y complicaba las cosas de sobremanera, con lo fácil que hubiera sido decir simplemente "Te amo" desde el inicio.

—Jóvenes enamorados— exclamó la hilandera con gracia

Ambos se separaron de repente con mucho bochorno.

—Su amigo Caviidae ha partido.

— ¿¡Qué!?— exclamó Zelda aun con cierto rubor en el rostro.

—Se ha cansado de esperarlos así que tomó a la yegua y dijo que daría una vuelta por el pueblo. — y sólo hasta entonces se dieron cuenta de que Epona había desaparecido.

Link puso los brazos en jarras y negó con la cabeza, Zelda simplemente lo siguió cuando él decidió retomar el camino, marchó de forma feliz a su paso recordando aquellas tiernas palabras, su mente no parecía recordar cierto detalle, y si lo hacía, era de forma inconsciente mientras su lógica le marcaba que aquellas palabras dictadas con plano amor y cariño eran verdaderas.

"Pensaba simplemente en las cosas que me habías dicho el día en que nos conocimos"

Pero ese día no había sido aquella noche de la luna llena.


Tomodachi bufó con severo enfado, desde la distancia, sobre el lomo de Epona, apreció como ese horrible leñador volvía a hacer de las suyas, había vuelto con sus amiguetes y de nuevo causaba revuelo en el pueblo, durante breves segundos sintió la necesidad de enfrentarlo, después de todo él era un mago nato, con bastante aun que aprender, pero al fin y al cabo nato.

Epona alzó las orejas y él la siguió haciendo sincronía, la voz de la hilandera le llegó desde un costado, por primera vez en meses había salido de su sitio, caminaba a paso lento mientras acompañaba a la princesa y al mercenario.

—Pequeño héroe.

—Hola, tú también has venido, ¿nuevamente de compras?

—Estoy acompañando a mi abuelita.

—No deberías sepárate, ese leñador está rondando de nuevo el pueblo, ha traído a más seguidores y no son los que yo había visto antes.

Ella se encogió de hombros ante aquello, la pareja de la tarde pasada que también estaba presente realizó la misma acción casi en sincronía, el hombre con la expresión crispada rodeó de forma protectora la cintura de su esposa, desde la distancia Tomodochi se preguntó ¿Qué significaría aquello?

—Ayer quedo en ridículo, es por eso que hoy vuelve tratando de reafirmar su autoridad— Link contestó a su pregunta silenciosa— esta tierra alberga riquezas así que no tan fácil se dejara vencer en su territorio, por eso es que no pierde la oportunidad de infundir el miedo, aunque eso signifique hacerlo de la forma más cobarde.

— Es un tipo muy desagradable— escupió el comentario casi con asco.

—Así es la vida Tomodachi, los sentimientos que guardas ahora surgen en tu corazón porque tú eres un idealista, sabes cuantas veces te lo he dicho, a veces me recuerdas a los legionarios.

— ¿Y tú Link?

—También siento repulsión al verlo, pero es porque es un ser sin orgullo.

Tomodachi rio por lo bajo, tenía curiosidad de escuchar aquella respuesta, pero después de todo, Link era Link y eso nunca cambiaria. Su atención se perdió cuando cierto barullo entre la multitud se alzó sobre el sonido de cuchicheos.

—Oiga vieja, ¡que lleva en el paquete de la espalda!— espetó aquel hombre de forma fría y grosera, y fue como si un viento helado cortara el ambiente.

Era la gota que había derramado el vaso, la comunidad de pacíficos leñadores dio un paso al frente, desde la distancia Link alzó una ceja y escrutó el escenario con curiosidad, el tipo rudo debía de haber pisado un punto de quiebre entre la cordura pacífica y espíritu comunitario de la aldea, miró a la anciana levantar la mirada sin miedo como si no temiera a dicho hombre.

—Muy valiente…— susurró

Zelda le miró con nerviosismo.

—Un ser que ha vivido demasiados años. Alguna vez escuche algo semejante, este debe ser uno de esos lugares en el que los ancianos representan una especie de legado. — Siguió mirando al frente sin inmutarse— muy valiente… sin embargo, ¿hasta dónde será capaz de llegar el amor de este pueblo hacia ella?, ¿cambiara en algo la situación ahora que es ella la victima?

Bajó el semblante y tomó las riendas de Epona, lo que pasara de ahí en adelante no le importaba, ese pueblo no era su sitio y los problemas de ese sitio no le afectaban directamente.

La comunidad de leñadores permaneció tambaleante e indecisa, quizás era tiempo de luchar, de sacar a ese tipo de sus vidas para siempre, mas sin embargo, ¿acaso el costo de dichas acciones suicidas valdría la pena?, la indecisión en sus ojos hizo ver a Link que cualquier paso que fueran a dar hacia adelante no llegaría a tiempo, no había manera de que ese día las cosas terminaran alegres, lo supo al momento de ver sus semblantes y sus miradas, hervían en rabia, mas sin embargo no se moverían pues el instinto les dictaba mantener prudente distancia. La anciana rechistó cuando el leñador bruto trato de quitarle su paquete.

Y por primera vez el joven mercenario hizo algo que no se hubiera imaginado hacer ni siquiera en sueños.

Alzó la voz de forma casi atronadora.

—Oye bola de pelos ¿sabes cuál es el encanto de este sitio?

—Eh?— Tomodachi se viró perplejo ante la pregunta.

—El clima es lindo, el aire es fresco, la comida no parece tan mala…— siguió hablando llamando la atención de todos— creo que me apetece apropiarme de un lugar como este.

El leñador casi soltó blasfemias, había dejado de molestar a la anciana en el preciso instante en el que había escuchado la voz de aquel muchacho de los bosques, su expresión pareció consternada pero también llena de ira, no podía creer lo que sus oídos escuchaban, ¿acaso aquello era un reto?, seguramente debía serlo pues en circunstancias normales ninguna persona hablaría con un tono de voz tan alto.

— ¿Y tú que dices mi princesa?— espetó aun con más gracia mientras tomaba a Zelda de una forma un poco posesiva, tenía que admitirlo le daba satisfacción ver la cara consternada de ese sujeto.

La princesa se quedó un poco pasmada, pero en instantes comprendió todo e incluso por breves momentos se quedó hipnotizada por la chispa que desprendían los ojos de Link, ese azul zafiro parecía estar hambriento de cierto antojo malicioso, y por supuesto, como no estarlo después de haber estado bastantes meses alejado de ese ambiente que lo había acompañado todo su vida.

Lo miró sin reproche, era cierto que se estaba aprovechando, pero muy dentro de sí la princesa estaba tratando de entender como era que el propio Link trataba de acoplarse a esos nuevos entornos, quizás ni el joven mercenario comprendiera plenamente el porqué de sus propias acciones, mas muy en fondo Zelda quería pensar que parte de lo que ella había cambiado en él era su sentido de la justicia.

—Pues… es un lugar muy bonito— contestó siguiéndole el juego— pero creo que necesita un poco de limpieza.

—Las mujeres piensan en cosas complicadas, pero supongo que puedo complacerte en eso, después de todo— alzó la vista de forma amenazante ante los agresores— a nadie le gusta tener pestes en su casa.

Los seguidores del leñador pelirrojo alzaron sus armas contra el hylian, Link les contestó el saludo de la misma manera, Ryuuji rugió con ansias destilando cierto brillo plateado para el asombro de todos incluso del propio Link quien a pesar de conocerla nunca la había visto tomar esa tonalidad en específico, la corriente de energía recorrió su brazo cargada adrenalina, y aunque no duro mucho fue incentivo suficiente para hacer que el mercenario quisiera entrar en batalla.

— ¡Se acabó, no pienso permitir que un mocoso aparezca de la nada intentando usurparme lo que es mío!

—Parece que no lo has entendido, yo siempre tomo lo que me gusta cuando se me viene en gana.

No hubo más advertencia, ni siquiera la frase de consolación "retírate ahora que puedes", porque de alguna forma tenía ganas de volver a patearle el trasero.

— ¡A él!— rugió la orden a sus servidores

Pero al igual que la última vez las cosas no terminaron demasiado bien para su bando, pocos espectadores aparte de Tomodachi sabrían describir lo que ocurrió en aquel instante, cuando menos acordaron la banda de pillos estaba semi muerta en el suelo.

Link volvió a menear la cabeza con fastidio absoluto, preguntándose lo que jamás se preguntó en las tierras sureñas ¿Acaso alguna vez volvería a tener un oponente digno?, miró a los caídos y les rugió simplemente con la mirada, cojos y como pudieron se levantaron a trompicones, el terror en sus ojos le anunció a Link que aquellos hombres jamás volverían a acercarse, incluso el pelirrojo no cometería el mismo error tres veces en su vida.

Los habitantes del pueblo lo aclamaron como héroe, cosa que al inicio le disgusto pues sentía un sentimiento extraño en la boca del estómago.

—Ves, yo lo sabía, eres un héroe nato Link— le dijo Zelda con cariño.

—No soy un héroe. Tampoco pretendía serlo "al menos no para ellos"— terminó pensando mientras apartaba su vista de la multitud para posar sus ojos sobre ella— "solo para ti mi princesa"— confirmó en su pensamiento sintiendo que su corazón se alborotaba mientras la miraba.

—Te encanta armar alboroto— rechistó Tomodachi— como se nota que no puedes vivir sin buscar pleito.

—Que mal, he sido descubierto— contestó con una sonrisa ladina— en realidad si fue una excusa para patear a ese tipo, pero la gente de aquí parece contenta quizás deba aprovecharme y pedir recompensa— dijo de forma picara.

— ¡Link!— Zelda le dio un empujoncito mientras se lo llevaba a rastras— no lo arruines

— ¡Pero Zel!

—Nada de recompensas, además es hora de irnos si no nos damos prisa perderemos completamente la mañana.

— ¡Pero Zel !— volvió a gruñir haciendo berrinche.

Sin pedir nada a cambio salieron de la pacifica villa escondida, con pasos sigilosos sin mirar hacia atrás ni despedirse de nadie, fue una sorpresa cuando al comenzar el camino del bosque se toparon con aquella figura anciana.

— ¿Recompensa, joven mercenario?— la viejita rio mientras le tendía ambos brazos con dicho objeto, Link estuvo a punto de tomarlo aunque Zelda lo detuvo en el último instante.

—No es necesario. —Acentuó ella

Link volvió a hacer berrinche pero ella solo soltó una risita.

—Es necesario, lo había sido desde el inicio, incluso indirectamente él fue quien salvo a mi nieta, ya desde entonces deseaba regársela, no me imagine que ese deseo crecería , pero ha sido su voz la que le devolvió la esperanza a esta villa— hizo caso omiso a Zelda y le entregó el paquete a Link en las manos.

Al igual que ellos la anciana se despidió de forma silente, se perdió en la entrada de su villa casi de manera misteriosa mientras la princesa se resignaba simplemente a decirle gracias desde la distancia.

Tomodachi abrió los ojos como platos cuando Link quitó la envoltura y encontró la manta que no había podido comprar la noche pasada.

—No puedo creerlo, ¿Cómo rayos es que siempre terminas con cosas lindas?

—Muy bien Link— clamó la princesa con su voz cantarina— obtuviste una manta preciosa.

—Si— espetó con alegría mostrándole una sonrisa tonta, sin siquiera pensarlo le colocó la manta a su compañera.

Zelda cerró los ojos ante el abrazo de la manta, era cálida y suave igual que las manos que la sostenían, igual que el corazón oculto en el alma del mercenario.

—Ahora sí, ya todo es perfecto—asintió Link

Todo en su mundo ahora era perfecto, caminaron al ritmo de Tomodachi quien de vez en cuando verificaba la ruta en sus mapas, el camino fue lento pero a la mañana aún era fresca, Link y Zelda avanzaron lado a lado platicando de cosas diversas, ella sobre Epona, y él guiando el camino de la yegua.

Era extraño, pero pronto se dio cuenta de que amaba esos momentos, recordaba que gran parte de su vida había utilizado sus cuerdas vocales mayormente para proferir amenazas y gruñidos, estaba adaptado eso, pero desde que había vuelto al lado de su princesa su propia voz parecía disfrutar el haber abandonado ese eterno tono de amargura. Le gustaba, le gustaba mucho, imaginó un futuro en el que todos los días fueran parecidos, si hubiera podido pedir un deseo ese habría sido el indicado.

El bosque los abandonó en ese mismo tramo, seguía siendo imponente aunque la verdadera espesura se había quedado a sus espaldas, las planicies volvían a reinar en mayor manera, y el paisaje rocoso y volcánico del norte de Dragonsterra nuevamente se desplegaba creando maravillosas vistas.

Cerca de una colinilla Zelda le tendió los brazos a Link para que la bajara, no lo necesitaba, pero adoraba colgarse de su cuello. Él le correspondió de manera mansa.

Pero entonces ocurrió.

Muchas cosas cambiaron en ese momento, cuando la tierra rugió y el cielo pareció caerse a pedazos, centenas de aves volaron espantadas huyendo del extraño fenómeno. Link logró atrapar a Zelda quien por poco se caía de la montura, y de igual manera consiguió engarzarse a las riendas de Epona para evitar que esta corriera espantada.

Era un terremoto verdaderamente increíble.

Pocas veces en su vida Link había llegado a sentir semejante vértigo. La furia de la naturaleza podía llegar a ser implacable.

—Link…— Zelda lo apretó de forma asustada.

—Tranquila… tranquila, ya pasa— la tranquilizó, aunque con tremendo sismo también comenzaba a asustarse, era extraño que sucediera algo así y tan de repente.

Pronto paso todo, dejando un verdadero caos a su paso…

— ¡Tomo!— Link llamó a su compañero para verificar que estuviera bien, se había caído sin remedio, y ahora, simplemente estaba tirado sobre su trasero con la vista helada y perdida en el cielo— ¡Oye, Tomo!

—Eso…— el pobre caviidae tartamudeó tratando de responder, pero sus ojos no podían apartarse del firmamento.

Zelda también viró la vista hacia arriba, una enorme corriente de energía mágica remolineaba sobre sus cabezas. No podía creer lo que veía, el cielo se desmoronaba, o más bien dicho la barrera que había estado cubriendo el cielo ahora se estaba desmoronando.

—Eso es..?

—Una Kekkai

—No, no. Imposible Señorita Zelda, ¿Cómo podría existir una tan grande?

—Bueno, fuese lo que fuese, ahora ya no existe— pronunció Link.

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Continuara...

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Comentarios del Capitulo:

Hola mis adorabes lectores, bueno pues finalmente les traigo la tercera y ultima parte de "El Anillo del norte" que como se habran dado cuenta terminó justo en el momento exacto en el que la barrera de Dragonsterra se desquebraja, hey ¿que tal?, ¿no habiamos visto esto antes? ¡Exacto ! ! ! es el mismo final que el capitulo de"La Bruja, El Brujo y el Lizalfo" , pues mientras las mentes oscuras movian ficha nuestros jovenes heroes tambien daban un paso adelante en su destino, preferi hacerlo de esta manera para darle un mejor desarrollo a la trama, y ademas porque quienes me conocen seguro saben que adoro los juegos de tiempo en mis historias xD

Espero que lo hayan disfrutado mucho.

A partir del siguiente cap cruzamos la verdadera frontera de la historia, habra cambios significativos y a partir de este momento voy a tratar de tener más activa a Zelda, varios lectores me comentarion anteriormente que su personalidad era muy pasiva, muy estatica y que en comparacion de Link y Tomodachi no habian sentido un gran cambio en ella desde el inicio. En resumen, me daban a entender que sentian a la princesa como un personaje estancado.

Lo sé, aunque lo unico que pude responderles por el aquel entonces era que estaba esperando el momento indicado, el evento justo que obligara a la princesa moverse hacia adelante.

...

Sin más por el momento espero que el siguiente capitulo no tarde otros tres o cuatro meses en actualizarse xDD

ultimamente soy demasiado vaga asi que tendran que disculparme por eso ^^