Muy corto otra vez :( pero ya vendrán más largos... Me acostumbro al SessRin todavía :3


Demonio y Mujer

#3


Se le escapó un gritito de asombro cuando llegó junto a él. El viento era fuerte que tuvo que dominar su cabello con sus manos para que no la golpeara como si fueran miles de látigos. El cabello de su señor, sin embargo, se le iba hacia atrás sin que le causara molestia alguna. Eso debía ser un poder demoniaco, sin duda. Allá abajo, el mundo parecía ser el mundo de las hormigas. Rin nunca imagino que podría caminar montaña arriba sin cansarse, se sonrió a sí misma aún con las mejillas coloradas por el ejercicio.

—¿Dónde iremos? —la dominó la curiosidad, quizás su amo planeaba mirar los territorios desde un plano más alto y luego descender, pero claro, ese sería el plan de una humana, no de un demonio. Sesshômaru se tomó su tiempo en responder.

Sus ojos indicaron nada más que al mundo de las hormigas. Rin no alcanzó a gritar sorprendida, ya que el demonio la tomó de la cintura con uno de sus brazos y saltó, ese fue el momento en que Rin gritó toda la capacidad de sus pulmones. Cuando sus cuerdas vocales estuvieron cansadas, aún les quedaban la mitad del camino en caída libre y Rin rezó sus últimas plegarias, aferrada a más no poder del cuello de su protector.

—Rin, ya puedes soltarte —escuchó, no, no quería soltarse, si lo llegase a hacer estaría muerta y aplastada, y si lo hacía mirando hacia abajo, su corazón se detendría del miedo—. Rin. —Abrió un ojo y luego el otro, detrás de su señor podía ver copas de árboles alzarse hacia el cielo, y no al revés. Estiró su pie y tocó tierra firme, y rio, feliz de seguir viva. Aun aferrada al cuello del demonio, la mujer se dio cuenta de la cercanía que tenían ambos, sus ojos repasaron una vez sus labios. Varias veces había visto a las chicas de la aldea hacerlo, pero ella jamás, y ahora que no volvería a la aldea a establecerse, esa era su única oportunidad. Miró los ojos del demonio y no había objeción alguna. Cerró sus ojos y se acercó…

—¡Señor Sesshômaru! —gritó Jaken montado en Ah-Un.


Las amito, SS.