Juro que se están alargando xD De a poco, de a poco. Este es mi entrenamiento en las montañas del SessRin. Y no las dejaré tranquilas con mis publicaciones diarias (?). La viñeta de pasado mañana es el doble de larga :P


Demonio y Mujer

#4


—¿Cómo es su vida ahora, señor Jaken? —preguntó inclinándose sobre el dragón para ver al demonio pequeño sujetar las riendas, él se sonrió rememorando a su señora verde con una increíble satisfacción. Su sonrisa se desvaneció cuando su mirada encontró a Sesshômaru. Tener esposa y amo no eran compatibles, y la señora Jaken ya estaba echando fuego por la boca al no comprender su misión. El demonio era poderoso y sabía cuidarse solo, decía ella, además, definitivamente o quería aparearse con la humana apestosa que osó toquetearlo en su unión demoníaca, o al menos devorarla, como para que su señor esposo se estuviera metiendo en medio—. ¿Por qué se quedó en silencio?

—No molestes, Rin —resopló enfadado, tenía esa nueva misión en mente. El poderoso Jaken evitaría que Rin le diera cachorros al amo, lo haría por su bien y debía entenderlo. Había predicado odio hacia los humanos por demasiado tiempo como para echarlo todo por la borda. Tener a Rin cerca estaba bien… pero besarlo, no. Su esposa debía entenderlo.

Sesshômaru se detuvo en seco y le dedicó una mirada molesta. Su corazón dejó de latir y todo lo demás pareció quedarse en silencio. Rin no notó nada de lo que estaba pasando enfrente, o simplemente no quería verlo. Aunque agradecía que Jaken trajese al dragón consigo, y así aplacar el dolor de sus muslos, no estaba del todo tranquila. Quería estar al lado del demonio blanco, sentir el movimiento de su cabello al caminar, su respiración pausada y casi imperceptible, y su olor característico.

Rin saltó de Ah-Un y corrió hasta su señor, aprovechando que él se había detenido. Una vez a su lado, le sonrió y esperó a que él comenzara la marcha. Sesshômaru no supo lo que pretendía, Jaken tampoco, para el último la chiquilla solo quería arrojarse a sus brazos y besarlo. Y debía evitarlo, pero ¿cómo? Apretó fuertemente las riendas del dragón bajo sus garras esperando el desenlace.

—¿Qué haces? —preguntó el demonio, la mujer se rio nerviosa.

—Prefiero caminar, si no le importa, me está dando frío y la piel de Ah-Un está muy helada.

—Camina junto a mí —resopló entonces y se echó a andar nuevamente, evitando ver el sonrojo pronunciado de la humana. Jaken supo entonces que estaba perdiendo la batalla, Sesshômaru jamás alejaría a la criatura mortal de él, es más, la estaba acercando con cada día que pasaba. Rin se armó de valor y obedeció, caminó cerca de la cola del demonio mientras lo miraba de soslayo.

—Mi señor —dijo ella luego de unos pasos, la cara estoica de felicidad se había posado en su rostro, aunque solo ella lo veía—, me gustaría pasar nuevamente por el campo del otro día por una sandía.

Él asintió, Jaken se mortificó.


Besoos, SS.