:D
Demonio y Mujer
#12
Rin se preocupó cuando avanzaron sin Jaken. Caminó mirando hacia atrás insistentemente, y por más que le decía a su señor que lo esperaran, no recibió respuesta. Sesshōmaru no iría a perder más tiempo del que ya había perdido. Avanzaron en el día en silencio, ya que la preocupación de la mujer la hacía enmudecer, mientras que el demonio pensaba que no merecía inquietarse por una criatura como Jaken; tan escurridizo como era, siempre lograba zafar del peligro, no así Rin que parecía atraerlo.
La brisa se encabrió y Rin se desmontó de Ah-Un de un salto y proteger su larga cabellera del desorden con el gran cuerpo del dragón capeando la masa de aire. Nada odiaba más que peinarlo con los dedos y arrancarse hebras de raíz, se dijo a sí misma que le pediría una peineta a Jaken para el día que cumplía años, y esperó a que el viento cesara para volver a caminar. Sesshōmaru ya se había alejado bastante de ella en ese lapsus, pero no debía haber peligro. Nunca se alejaba si lo había.
Tomó las riendas de Ah-Un y lo instó a apurar el paso, totalmente decidida a no ser la carga que siempre decía el señor Jaken que era. Si bien, su paso por la aldea humana la había «humanizado» en demasía, ella no se olvidaba de su infancia rodeada de demonios, y si algo había olvidado, aprendería rápido, como en la aldea de los humanos.
Llegó hasta el demonio y tomó su mano.
—¿Necesitas descansar?
—No, claro que no. —Se rió y soltó su mano acariciar una de las cabezas del dragón mientras seguían la marcha. Con el gesto parecía estar indicándole que Ah-Un se encargaba de mantenerla descansada durante el viaje—. Solo espero con ansias que anochezca para poder dormir junto a usted.
Rin cada vez se volvía menos pudorosa ante la presencia del demonio y mostrarse abiertamente cariñosa con él. El demonio se detuvo y la mujer lo imitó curiosa, preguntándose qué era lo que había sucedido para detener la marcha eterna. Sesshōmaru la miró en silencio con sus ojos dorados y penetrantes por largos instantes en que la humana se inquietó. Apartó el rostro avergonzada y el demonio la obligó a mirarlo con su mano apenas tocando su mentón. El sonrojo fulminó la piel de la chiquilla que pronto había perdido la valentía de mujer y había vuelto a ser la cobarde niña que llevaba solo unos días viajando entre demonios.
—¿Qué le sucede? —preguntó inquieta. Sesshōmaru no respondió, la inocencia de la mujer estaba perdiéndose. Estaba despertado del letargo infantil y ya nada podría frenar sus instintos—. Me está poniendo nerviosa —reconoció. Debajo del vestido temblaba, se humedecía, podía olerlo en el aire.
—No lo estés —le dijo y dejó de rozarle la piel. Ella pareció salir de un trance y soltó el aire que tenía atrapado en sus pulmones. Con urgencia quiso volver a tener el rose voluntario del demonio en su piel, tomó su mano y se la besó. Con la palma se acarició una mejilla sonrojada.
—Quiero… —empezó afiebrada. Su corazón se adelantó unas palpitaciones, estaba delirante por el roce del demonio por lo que estaba dispuesta a decirle qué era buscaba de él desde que su cuerpo y mente habían cambiado. Lo que otras chiquillas veían en los hijos de los campesinos y que Rin no podía querer en ninguna vida—, quiero ser… —Quería decir esposa, darle hijos, darle un hogar acogedor, pero él no era un hombre y Kaede ya se lo había advertido. Sesshōmaru odiaba los híbridos, los humanos, pero la amaba contradictoriamente a ella—. Quiero ser su compañera.
El demonio no respondió, lo sabía desde hace mucho tiempo.
—Sandeces —indicó con su voz plana—. Ya lo eres —. La sangre bajo su piel se congeló para luego hervir, burbujear y regocijarse. Sonrió, empezó a reírse y luego se llevó una mano a la boca para evitar su estruendosa felicidad. Sesshōmaru seguía mirándola fijo, más relajado que antes, la risa de la humana era algo que nunca quería dejar de oír.
Ah-Un murmuró cansado de estar erguido y la humana volvió a tomar sus riendas para volver a la marcha.
—Mi señor… —Lo llamó, siguieron caminando. El día se oscureció concediéndole el deseo a la humana y ella durmió aferrada al demonio con una sensación totalmente distinta que otros días. Ya no era la simple mujer que acompañaba al demonio.
¡AAA! Lo estoy logrando de a poco :D
