La joven policía levantó la cinta amarilla para poder pasar por debajo y al levantarse pillo a Castle mirándola de forma lasciva, sin siquiera fingir un poco, así que no pudo resistirse-Te propongo un trato-dijo-Que tal si me invitas a cenar primero y después vemos que pasa.

Durante largo tiempo Castle se quedó completamente inmóvil, sin decir nada, sólo asimilando lo que acababa de pasar, esperaba que Kate fingiera demencia al llegar el momento de que hablasen sobre sus sentimientos, pero no, ella lo trataba con normalidad y usaba esa atracción a su favor.

El escritor por unos instantes, pareció sorprendido por sus palabras; sin embargo, pronto se recompuso, mostrando aquella sonrisita arrogante.

Beckett dio un rápido recorrido por algunas zonas del apartamento y le comentó a Castle un par de cosas que podrían serles útiles.

-Al parecer vivía solo-comentó Kate a Castle.

-¿Cómo sabes eso?

-No hay otro cepillo de dientes en el baño, no hay zapatos de mujer y tiene toda su colección de porno a la vista.

Todos los muebles eran antiguos o de diseño; el salón era una gran estancia de casi dos pisos de altura, y las paredes estaban llenas hasta el techo de obras de arte.

Después de la pequeña visita guiada por el hogar la detective Kate Beckett buscó con la mirada a su amiga Lanie, se acercó un poco hacia ella analizando el terreno.

Entrelazó las manos a la espalda y empezó a recorrer lentamente la sala, agachándose e inclinándose cuando era necesario, observando el cadáver desde todos los ángulos posibles, un procedimiento fundamental para abrir su mente a otras posibilidades. La idea era dejar entrar cualquier cosa y, sobre todo, limitarse a percibir lo que estaba percibiendo.

Miró curiosamente la colocación del cuerpo, era un hombre caucásico que expresaba total tranquilidad, sus ojos se encontraban cerrados y su piel era tremendamente blanca como la nieve, yacía sentado en una silla probablemente de su propio comedor.

La impresión que le daba la víctima era la de una persona físicamente activa capaz de forcejear con el asesino, sin embargo la situación en la que se encontraba debió ser complicada, sus manos estaban atadas a la espalda en una silla de cuatro patas sin brazos fabricada en madera maciza de un diseño contemporáneo, con una corbata color carmesí, sus pies estaban atados separados (a cada pata) con otras dos y tenía otra más en el cuello, todas de distintas tonalidades de ese peculiar color rojo.

Luce, o más bien, lucía un traje de lino de color claro y una camisa azul marino, calzaba unos zapatos de vestir negros, sus manos eran largas y finas como de artista y pudo notar una mancha de pintura en el dorso de estas.

-¿Puedes saber si pintaba Lanie?

-Si eso creo-respondió la forense -Pero puede que tocase la guitarra-dijo mientras analizaba las manos de la víctima- tiene callos en las manos si fuera artista supongo que se preocuparía mas por ellas.

La detective siguió mirando a la victima por un par de segundos, ¿crees que fue asfixia?

-No fue asfixia –dijo la forense, arrodillada cerca de la víctima.

-¿Estás segura?-la forense levantó la vista de los papeles que estaba llenando y le dedicó una mirada que hizo estremecer a la detective-lo siento- dijo esta en forma de disculpa, la forense hizo un gesto con la mano para restarle importancia y siguió escribiendo.

-¿Has tenido problemas al subir las escaleras?-preguntó de repente haciendo que la detective se sonrojara un poco recordando exactamente como llego hasta allí.

-He tomado un pequeño descanso- dijo simplemente y se dedicó de nuevo a hacer su trabajo-¿causa de la muerte? Preguntó al tiempo que Castle se acercaba después de ojear una que otra revista de la víctima.

- A pesar de que la corbata causaba presión sobre su cuello, puedo asegurarte que la causa de muerte ha sido el disparo de bala en el cráneo-observo aquel traumatismo penetrante por la herida, hay orificio de entrada pero no de salida, la sangre está seca lo que siguiere que ha pasado mucho tiempo, una gota aun brota de la lesión y se desliza delicadamente por su frente hasta caer en sus pantalones.

-Parece que ha sido un robo-musitó Castle viendo la caja fuerte abierta.

-Entonces puede que lo haiga torturado con la corbata en el cuello para que hablara-añade Kate.

-Lo dudo-dice Esposito repentinamente haciendo que la detective se voltee -su billetera estaba llena tarjetas de crédito, dinero, identificaciones- si hubiese sido un robo se hubieran llevado los muebles son caros y finos-añade el detective

-¿Por qué vivía aquí? si tenía bastante dinero para costearse otro apartamento, incluso sus zapatos se ven costosos –inquirió Ryan, este se vuelve hacia Castle y espera a que explique una de sus típicas teorías, el escritor se queda pensando por unos minutos

-Tal vez no quería gastar demasiado-responde tratando de convencerse así mismo.