-Por favor Kate-dijo él en voz bajísima, ella no dijo nada cerró los ojos esperando el encuentro de sus bocas, Rick acercó sus labios a los de ella, estaba vez rozándolos, de pronto ella sintió los labios de él sobre los suyos por segunda vez en cuatro años sin motivo aparente.
Él aflojó el agarre de sus muñecas esperando un empujón de parte de ella, se alejó un momento para ver que la inspectora aun tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta, se volvió a acercar y esta vez le dio un sonoro beso en la mejilla que hiso que la detective abriera los ojos de par en par dejándola perpleja –Buenas noches-le susurró para después alejarse y acomodarse en el sofá.
Kate se quedó inmóvil, pasó su dedo índice sobre sus labios, una sonrisita tonta se dibujó en su rostro y no pudo evitar preguntarse ¿Qué haría mañana su escritor favorito?, caminó por la sala para despedirse y vio que Castle dormía, acarició su cabello lentamente le deseó buenas noches y se fue a la cama feliz, apenas se acostó se quedó dormida.
A la mañana siguiente despertó con el aroma del desayuno, panqueques y café le esperaban en la mesa del comedor, se pasó una mano por el cabello tratando de arreglarlo, pero fue inútil aun se veía muy desordenado.
-Buenos días-le dijo Castle.
-Hola-se acercó para tomar su taza de café.
-Te ves hermosa recién levantada-le comentó el escritor haciendo que la detective se sonrojara un poco.
-Sólo trato de estar más presentable-le dice mientras intenta acomodar un poco más su cabello procurando ocultar su sonrojo.
-Me gusta tu cabello todo desordenado.
-¿Te quedas a desayunar?-le preguntó la detective.
-Lo siento ya he desayunado- Kate siente una extraña sensación embargándola se parece mucho a la decepción, pero lo considera imposible, sin embargo experimenta cierta tristeza por no desayunar con él, aunque han desayunado ya varas veces juntos, pero no se hace a la idea de que aun tiene una casa y una familia que también echan de menos esto.
-¿Te vas tan pronto?-pregunta tratando de sonar normal.
-Planeo ir a casa a cambiarme y ducharme no quiero incomodarte.
-Puedes ducharte aquí.
Aunque se había quedado varias veces, siempre se iba por la mañana y volvía en la tarde.
-¿Estás segura?-pregunta sin creerle.
-Sí, no le veo el caso dejar ropa aquí si nunca la usas
-Bueno me ducho rápido.
-Tu cambio de ropa está en mi armario-le recordó.
La detective desayunó rápido y cuando Castle terminó de bañarse se dirigió al baño a meterse en la ducha, Castle iba saliendo y llevaba una toalla en la cintura y la detective se permitió mirar un poco, se metió en la ducha tomó un baño rápido, se cambio, se peino y cuando salió de su habitación Castle estaba listo para irse.
Pararon un taxi en la acera y subieron
A través de la de la ventanilla del coche Kate vio pasar las siluetas de los rascacielos por las calles con farolas apagadas, trató de centrar su oído en una sola cosa del exterior y de ignorar por completo que compartía transporte con un cadáver, Lanie y Castle iban en la parte de atrás con el cuerpo, a ellos no les importaba en lo más mínimo pero a ella sí, así que decidió ir al frente junto con el técnico que conducía.
A penas llegaron al depósito con el cadáver Lanie se puso manos a la obra en sacar cualquier evidencia forense de aquel cuerpo sin vida, Kate estaba agotada, ya no estaba acostumbrada a los llamados a media noche, miró de nuevo su reloj impaciente por volver a casa, ignoró por completo la hora pues su curiosidad podía más que el cansancio y estaba ansiosa por saber un poco más de la víctima.
Su traje estaba confeccionado en Inglaterra, los zapatos eran de Italia, y a Beckett le pareció que debían de ser caros, la camisa, las corbatas y la ropa interior también de buena calidad, cuando ambas detective y forense (y por supuesto el escritor que no hacía nada más que observar) examinaron la ropa por segunda vez comprendieron que no había pistas que les permitieran avanzar.
Al revisar sus bolsillos encontraron una cajetilla de cigarrillos un encendedor, una navaja suiza, y su teléfono celular.
Kate intentó visualizar de nuevo la escena del crimen: alguien le dispara a un hombre maniatado en una silla, este no se defiende, lo más raro aun es que no mostraba signos de forcejeo, pudo haberse arrojado al suelo y tratar de zafarse.
Hubiese sido más fácil que alguien tocara a la puerta y él abriera (de nuevo no forzaban la entrada) y le disparaban en el cráneo rápidamente sin darle tiempo a reaccionar, pero ¿por qué en la sala?, precisamente a la mitad del apartamento, ¿cómo rayos el asesino consiguió la combinación de la caja fuerte?, pudo voltear la victima la silla con su propio peso y de alguna forma sacar la navaja, pero no lo hizo, al parecer no había luchado por su vida y eso era lo que la intrigaba.
Lo más confuso aun ¿cómo pudo ser que no hubiera testigos?, al ser sábado entendía que algunas personas salen por la noche, pero era imposible que nadie viera nada, si utilizó un silenciador el disparo que le dio por error al vidrio debió llamar la atención de alguien.
Se sobresalto al escuchar el sonido del claxon y dejó de pensar en lo que encontraron la noche anterior, había un poco de tráfico, así que Kate llamó a Ryan para que analizara el teléfono de la víctima, un par de minutos después estaban frente al precinto.
Espero no ir tan lento, no tengo ni la más remota idea de cómo armar un caso, la verdad no sé lo que estoy haciendo….
