-Beckett ha vuelto a trabajar-gritan Ryan y esposito al unisonó, todos los presentes aplauden, conocen tan bien a la detective que después de ello se alejan a hacer sus respectivos trabajos.

La detective se disculpa y se dirige al despacho de Gates, saluda a su jefa rápidamente y se marcha, después baja a la morgue a ver a Lanie, le pregunta si ha encontrado algo mas y esta se niega, le forense le dice que cuando tenga los resultados se los hará llegar para que ya no tenga que bajar tanto, la detective accede y se marcha.

-Ya hemos localizado a la persona que contesto en emergencias viene en camino en una patrulla-le informa Esposito cuando llega de nuevo a la planta de homicidios

-Gracias chicos

-¿Cómo vas con el teléfono Ryan?

-Lo revise pero no encontré nada, así que se lo di a Tory

¿Cómo va Tory con el teléfono?

-Me perece que bien-respondió Ryan

Un policía se acercó hacia ellos con el operador telefónico a lado algo asustado

-No se asuste ¿señor?

Sus dedos largos pasean tímidamente por su cabello, se ve aterrado y te parece adorable, desliza sus dedos sobre aquellos mechones marrones, frota su melena con ansiedad, su flequillo le cubre la vista lo aparta rápidamente y ves por primera vez a aquellas esmeraldas brillar, te ves reflejada en él y sonríes.

-Cameron -respondió este al mismo tiempo que tú sonríes

-Sólo le haremos unas preguntas –le aclaras.

El jovencito de no más de 20 años se te queda mirando atontado, Esposito y Ryan lo conducen a la salita, Castle se acerca lentamente hacia ti, te pregunta si necesitas su ayuda, tu ríes tímidamente y te niegas, Castle supone que no sería divertido ver como ese crio te coquetea, así que prefiere esperar afuera y aprovechar el tiempo haciéndote un café.

Observas como se aleja y te quedas contemplando la belleza del escritor, no puedes evitar comparar al chico que acabas de ver con él.

Entras rápidamente a la habitación y lo observas con curiosidad, el muchacho mantiene los ojos cerrados, se te hace tan inocente que te planteas salir por aquella puerta y pedirle a alguien más que haga este trabajo.

Escucha que te levantas, tu mano gira el picaporte y su voz te detiene

-Espera por favor-dice tímidamente, te giras para mirarle y descubres que aun tiene los ojos cerrados.

Abre los ojos poco a poco, como si temiera los fulgores de la habitación, te mira directamente a los ojos, sin bajar la mirada.

-Lamento hacerla perder su tiempo-dice aquel muchacho.

-Soy la inspectora Kate Beckett-te presentas

Lo analizas detenidamente sin darte cuenta de que lo que estás haciendo lo está asustando

Su piel nívea te recuerda al invierno, su cuerpo muestra el bosquejo de una figura deliciosa, el cuello suave y delicado, los hombros altos, posee, brazos largos. El muchacho en cuestión es muy fornido tiene una nariz recta, pómulos bien marcados y una barbilla prominente.

Ves que se acomoda en su asiento, sus brazos anteriormente cruzada sobre sus piernas se mueven.

-La persona que llamó ayer ¿Qué impresión te dio?-preguntas rompiendo aquel maravilloso silencio, el joven recuerda perfectamente la llamada, es la llamada más emocionante que ha atendido en la vida.

-Convincente-responde con confianza despidiéndose de su faceta de chico tímido.

-¿Convincente?

-Ya sabe con el tiempo adquieres cierta habilidad-contesta vacilante-. Enseguida sabes si va enserio o no. Pero la mujer que llamó parecía muy segura de lo que decía

-¿Tenía algún acento extranjero?, ¿Qué edad le pareció que tenia?

-No tenía ningún acento- dijo el muchacho-sin apartarte la vista de encima, te recorre con la mirada desde arriba hasta abajo, tal como tu habías hecho anteriormente-Me parece que es la detective más linda que he visto-dice con monotonía, te le quedas mirando fingiendo no entender nada, pero sabes que aquello solo fue un intento de coqueteo.

Cruzas las piernas y le miras inquisitivamente

-¿A qué hora sale detective?-te pregunta sin darte tiempo a hablar

-Muy tarde-le respondes con sensualidad-el muchachito se pone rojo y desvía la mirada hacia el tragaluz, sonríes mientras miras como se recompone.

-¿Recuerda algo más?-preguntas con normalidad

- Su voz sonaba como si tuviera gripa, tal vez tos , se expresaba con sencillez y claridad, podría ser cualquier cosa, menciono que la víctima era su amigo, trate de sacarle más información y de convencerla de dar su nombre, pero se negó dijo que prefería estar en el anonimato y colgó.

-¿Eso es todo lo que recuerda?

-Si- responde mirando tus labios

-Muy bien puedes irse –dices simplemente, el muchacho se levanta y pasa frente a ti , abre la puerta que anteriormente tu ibas a abrir, se detiene antes de salir y vuelve a mirarte de forma lasciva –Es una lástima que salga muy tarde –te dice antes de irse.

Has tratado con muchachos como él varias veces y sabes que no se irá tan fácil y como lo sospechas sigue afuera –creí que te había dicho que te podías marchar

-Si lo hizo

-¿Y porque sigues aquí?

-En realidad quería volver a verla antes de irme-camina hacia el ascensor y tu presientes que no será la última vez que lo veas

.xx….

Posee el rostro en forma de corazón, con la frente ancha y la barbilla puntiaguda

Tiene 28 años, hermoso rostro de tez sonrosada, facciones angelicales

El pelo, rubio como un sol primaveral, es lacio, lleva el fleco peinado hacia la derecha, lo cual da un toque de dulzura a la totalidad de su rostro.
Su frente arrugada deja entrever su preocupación, marca sus pasos sobre la madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro, cuenta en voz baja hasta diez, respira hondo y se presenta

-Hola mi nombre es Amber

Posee unos ojos café oscuro, profundos, de mirar cautivador. La nariz es respingada y los pómulos altos, como los de un niño. Labios carnosos, suculentos, boca espléndida, antojable para la vista de cualquier hombre.

Evoca sabores y sensaciones inimaginables, una mezcla de atrevimiento, ingenuidad y optimismo.
Su cuerpo, una escultura muy bien dotada, se balancea frente a ti, posee el cuello suave y delicado, los hombros altos, de porte altivo, brazos largos bien torneados, suaves, llenos y relucientes como la seda, la cintura, breve, marca las curvas de su pelvis.
Los tacones maravillosamente largos la hacen parecer más alta de lo que realmente es.
El vestido de encaje que lleva se ajusta perfectamente a su cuerpo bien tonificado, su abrigo negro sin abrochar la hace lucir elegante, guarda un libro en su bolsa de diseñador, se acerca lentamente hacia mí, me tiende la mano obligándome a mirar de nuevo sus bellos ojos.

-Busco a la inspectora Beckett -me dice con más tranquilidad, ignorando lo que le espera

-Soy Castle- me presento y le indico como llegar a una pequeña salita que conozco muy bien, espero afuera a la inspectora sin apartar la vista de aquella mujer cuando dobla la esquina para entrar a aquella habitación.

-Cuidado-dice Kate mientras se acerca.-Vas a romperte el cuello

No puedes evitar no reírte, así que ríes con ella

-No es tan guapa como tu-le mencionas mientras le entrega su café

-Al menos no lo bastante para que te arriesgues a romperte el cuello por mirarla-dice ella fingiendo indiferencia, pero sabes que lo arruinaste y que tienes que compensárselo de alguna manera.

- Esos se llaman celos

-No son celos, solo que no me gusta que veas a otra cuando estás conmigo-dice con sinceridad

-No te preocupes, nunca cambiaria lo que tenemos, lo nuestro es especial, soy escritor de una sola musa

Kate se mete primero a la sala y Castle cierra la puerta tas ella