-¿Cómo vas con tu discípula?-inquirió Esposito con una sonrisa de oreja a oreja.
-Sí, ¿cómo vas con tu aprendiz? -agregó Ryan.
-¿Mi aprendiz?-preguntó sin entender.
-Sí, el remplazo de Castle-le explicó.
-¡¿Qué?! , ¿Su remplazo? ¿Por qué?
- Ha dicho que quiere ser policía.
-Esta ebria.
-Y ahora seguramente duerme esposada a una mesa-dedujo Esposito.
¿Por qué la esposaste?-inquirió el irlandés con los brazos cruzados apartando la vista de su ordenador.
-Es sospechosa y no puedo meterla al calabozo así, y no esta esposada-le aclaró, hizo una pausa y después dijo:-Bueno, ¿Seguirán hablando de ella o harán su trabajo?
- Estamos en ello, Kevin revisa su teléfono-respondió Esposito.
-¿Y tú qué haces Esposito?- lo miró a los ojos desafiante.
-Ya verás le dijo guiñándole un ojo-¡Oye Castle!, ¿En dónde estabas?-Pregunta Espósito cuando se acercaba con dos cafés.
-Sólo fui por un poco de café-Levanta las manos un poco para enseñar las dos tazas que dicen NYPD.
Esposito se levantó de su asiento y se arcó al escritor
-¿De nuevo café tío?, por eso esta de mal humor, tiene hambre -dijo mientras le quitaba una taza de café de las manos -Beckett lo fulminó con la mirada.
-Si llévala por una hamburguesa o algo-sugirió Ryan repitiendo la misma acción que Esposito.
-Ya los has oído, vamos- dijo jalándola del brazo.
-Pero yo...
-No te preocupes te llamaremos si surge algo-Gritó Esposito desde su haciendo antes de darle un sorbo al café. No le dio tiempo a hablar porque ya estaba en el ascensor.
-¿Qué ha sido eso?
-Su forma de tener café con sólo mover un dedo
Ambos rieron.
-¿Kate quieres ir a comer conmigo?
-Sí, ¿tú no?
-No lo sé, siempre he pensado que dos yo en el mismo tiempo y espacio sería catastrófico, pero siempre he creído que cada quien tiene un gemelo malvado, lo cual me hace preguntarme ¿cual seré yo?
-Me refería conmigo.
-Estar contigo es genial.
-Sin duda el malvado –respondió con una sonrisa.-eso explicaría porque te robaste un caballo de la policía.
- Aunque también hay viajes en el tiempo y puede que necesite mi ayuda en un futuro.
-¿Enserio Castle?
-Sí, eres linda, dulce, fuerte, inteligente, sexy y me gusta pasar tiempo contigo.
-Me refería al viaje en el tiempo.
-También eso.
-¿Crees que soy todo eso?
-No lo creo, lo eres.
-Tú también lo eres Rick.
-Gracias pero tú lo eres más.
-Creó que en eso tienes razón.
-¿Sabes de qué tengo ganas?-dijo seductoramente al tiempo que deslizaba sus uñas sobre la camisa de Castle, este negó con la cabeza-De una hamburguesa en Remis -¿Quieres una?-Preguntó tratando de no dejar salir una carcajada, este asintió tragando saliva sonoramente.
El ascensor se abrió y caminaron por la calle Kate iba a parar un taxi pero Castle la detuvo.
-No tan rápido-le dijo acercándola-le enseño unas llaves.
-Todo tuyo…hasta que tu auto este en buen estado.
El Ferrari estaba estacionado afuera del precinto.
-¿Enserio?
-Sí, me parece que eres una conductora responsable -Kate tomó las llaves.
En el segundo en que Kate salió a las calles, Castle se arrepintió de estar allí, con las manos aferradas al asiento del copiloto, ¿a caso no se daba cuenta de que iba más rápido de lo que una persona normal solía ir?
-¡Kate disminuye la velocidad nos vamos a matar!-balbuceo con la voz entrecortada
-¡Tranquilo Castle! , Sé lo que estoy haciendo-comentó esquivando un auto.
Castle se aferró mas al asiento apretado los dientes.
Contuvo la respiración deseando salir ileso de ese viaje. Agradeció infinitamente cuando Kate pisó con fuerza el freno en el apartamento del club.
-Buen coche- comentó la detective con una sonrisa.
Rick fue extremadamente feliz cuando puso los pies sobre tierra firme, incluso sonrió cuando la vio bailando, sin embargo, su alegría no duró mucho.
Había disfrutado viéndola coquetear en el pasado, le parecía extremadamente sexy la forma en que podía tener a un hombre comiendo de su mano con un acto tan simple como pestañear, mostrando el destello de su sonrisa, con la caricia sensual de su mirada, y con la forma en que se toca el cabello enroscándolo lentamente alrededor de su dedo como si no se diera cuenta de lo que está haciendo.
Pero sí que la paso mal ese día, viendo como su inspectora le hacía ojitos a un sospechoso, aunque el golpe bajo no estuvo tan mal, siempre había permanecido como un espectador, un testigo mas de las maravillosas hazañas de la detective y no podía evitar sentir celos irracionales por esa dama que para todos era inalcanzable, incluso para él.
Desde que la conoció le pareció un reto tentador, lo deslumbro con su encanto natural, no sólo su historia le cautivo, si no, ella, era todo un misterio, con el tiempo dejó de verla como un objeto mas de sus caprichos, tuvo la oportunidad de conocerla a fondo, y le pareció que bajo esa detective dura había alguien tan frágil y tan sensible que necesitaba que le endulzaran la vida un poco.
-¿Castle estas bien?-preguntó la detective mientras lo zarandeaba.
-Si-respondió tomando el asiento del copiloto nuevamente, sonrió al darse cuenta de que evocó una experiencia Kate Beckett, las llamaba así porque eran cosas que solamente le habían pasado con ella.
Se tensó al escuchar rugir el motor, algo le dijo que probablemente no saldría vivo de este viaje, de nuevo se aferró al asiento, Kate Beckett al volante de un Ferrari era como un torbellino, Castle cerró los ojos fuertemente, pasados unos cuantos minutos, Kate se detuvo de una violenta frenada.
-¡Dios alguien debería quitarte esa licencia!-exclamó-¡Eres un peligro andante!
Kate dio una risotada.
-Te aseguró que soy mucho más peligrosa haciendo otras cosas-respondió alzando las cejas
El escritor se puso rojo, la detective rió de nuevo.
-A veces me recuerdas a mi papá, actuó exactamente igual, cuando me compre mi moto-le comentó.
-Ya veo ¿por qué?
-x..x..x-x….
Nos sentamos en la única mesa de dos que quedaba libre. Justo a nuestro lado izquierdo teníamos una pared cubierta por una pizarra, donde estaba escrito cada ingrediente que tenían, desde las hamburguesas de ternera y de pollo, hasta las vegetarianas.
Se acercó a nuestra mesa una señorita de cabello güero peinado en una trenzada con un delantal rojo
-¿Les tomo la orden?-preguntó sonriendo.
-Por supuesto-respondió Castle-La joven le quitó la tapa a su bolígrafo y preparó una hoja en blanco de su libreta.
-Yo quiero la especialidad de la casa y una pepsi-dijo sin pensarlo ni un segundo.
-La especialidad de la casa, usted si sabe-dijo con una gran sonrisa- y la señorita que lo acompaña ¿qué va a tomar?
-Lo mismo-dijo Castle sin darme tiempo a responder.
Me limite a sonreírle a la amable muchacha y cuando se marcho hacia la cocina mire a Castle apoyando mi dodo izquierdo en la mesa.
-Se pedir por mi cuenta ¿sabes?
-Lo siento es la costumbre, cuando venía con Alexis pedíamos lo mismo, antes de que se volviera más independiente-dijo con pesar-si quieres puedes pedir otra cosa sugirió-mientras hacia el mismo proceso que yo y se acercaba a mi por encima de la mesa, poniendo su codo sobre ella.
-Lo siento no quería hacerte sentir mal-dije acercándome un poco más.
-No te preocupes-esta vez él se acercó-¿estás bien con esa hamburguesa y ese refresco?
-Sí, me parece que hay que probar cosas nuevas, aunque déjame decirte que esa hamburguesa doble es inmensa, creo que podría comerme.
Castle rió.
-¿Si no te come la hamburguesa te invito un helado?
-Me convenciste con el helado, no dejaré que me coma.
Nuestros labios cada vez estaban más cerca.
-Ejem carraspeo la camarera
Los dos nos giramos de repente enderezándonos sorprendidos por su presencia, estábamos metidos de lleno en la conversación que ni siquiera nos percatamos de cuando llego, la joven trataba de hacernos señas para que moviéramos nuestros codos, cuando nos percatamos de que tenia la intensión de poner las bandejas en la mesa nos miramos avergonzados.
-lo sentimos dijimos al unisonó, aunque no entiendo ¿por qué no hablo?, tal vez estaba comiendo en el trabajo, lo cual explica porque mi plato tenía menos patatas que el de Castle, quiero pensar que fue por otro motivo.
-No hay cuidado-dijo la señorita- sonrió forzadamente, poniendo sobre la mesa los platos y las bebidas.- ¿desean algo más?
-No por el momento, gracias, nosotros la llamaremos si se nos ofrece algo-esta vez respondí yo.
Miré el plato, y además de una hamburguesa con una pinta deliciosa, también llevaba unas patatas fritas que olían a romero. Tomé la hamburguesa y la abrí para ponerle un poco de cátsup, la volví a cerrar y la agarre de nuevo.
Desvié la mirada para toparme con aquellos ojos azules que me encantan, Castle no me quitaba los ojos de encima, atento a la reacción que tenía al darle el primer bocado.
Así que no esperé más y me dispuse a degustar la hamburguesa. Cuando le hinqué el diente, mis papilas gustativas iniciaron una danza provocada por el delicioso sabor que estaban experimentando. La combinación de queso cheddar, bacón, pepinillo, lechuga, cebolla roja, jitomate y la ternera perfectamente cocinada cubierta por un pan de brioche bien tostado, hizo que mis ojos se dilataran por el placer que esa comida me estaba produciendo. Efectivamente era la mejor hamburguesa que había probado en mi vida.
- ¿Y bien? – preguntó muy interesado Castle
- Es deliciosa nunca la había probado– dije tragando esa exquisita porción de comida.
- Lo sé – contestó satisfecho y orgulloso
- esta hamburguesa es como un sueño hecho realidad – dije dándole otro bocado.
Castle se rió por mi reacción y mis palabras. No dejaba de reírse, mientras intentaba comerse su hamburguesa. Cuando le dio el primer bocado, suspiro con tal placer, que mis ojos se abrieron como platos ante tal sonido.
Con la hamburguesa entre los dientes y la imagen de Castle muriéndose de placer, lo único en lo que podía pensar era en que me moría de ganas de ser el motivo por el que Castle suspirara de esa manera.
Le dio un sorbo a su refresco y siguió degustando esa maravillosa hamburguesa, con el pasar del tiempo las hamburguesas se redujeron a cero, seguimos platicando mientas consumíamos nuestras patatas, Castle decidió invitarme y aunque insistí en ayudarle a pagar, se negó, con bebida en mano salimos del establecimiento para comprar mi helado en el parque de enfrente , nos deshicimos de los vasos en un bote de basura cercano a un gran árbol.
El cielo de nuevo estaba nublado, los reporteros del clima pronosticaban lluvias para esta tarde unas cuantas gotas de lluvia mojaron la acera
- Hacía tiempo que no comía tan bien, gracias Castle – dije mientas degustaba mi helado la lluvia comenzaba a caer más fuerte.
- Me alegro de haber acertado en tus gustos – dijo sonriendo.
En realidad, no sé como lo hizo, pero se le cayó el helado del barquillo y cayó sobre el césped.
Kate se manchó de helado la comisura de los labios, Castle sin pensarlo alargo la mano y se lo limpio con el dedo, después dirigió su dedo hasta su boca chupando el poco helado que limpió, Kate lo miró intensamente a los ojos y volvió a lamer su helado, estaban bajo un árbol prominente, Rick la arrinconó en el tronco de este y la besó en los labios.
Kate se sorprendió al principio, pero, al contrario de lo que pensaba Castle le correspondió con la misma intensidad, se olvidó de la lluvia y cerró los ojos.
La detective trató de ahogar un gemido, cerró los ojos con fuerza al tiempo que cerraba el puño, dejando trozos de barquillo entre sus manos. Cuando tuvo sus dos manos libres tiro del pantalón del escritor para acercarlo más.
El deseo y la pasión les hizo perder el control y olvidarse de donde estaban.
Castle puso una mano en el muslo de Beckett, levantándole la pierna hasta ponerla a la altura de su cintura, la acaricio de arriba hacia abajo, llevó sus labios hasta el cuello de Kate, la detective gimió cuando el escritor besó y mordisqueó cada parte de su cuello, giró la cabeza hacia un lado para darle más acceso a esa parte tan sensible.
El calor aumento bajo ese árbol, en ese momento ellos dos eran puro fuego. Donde sus pieles se rozaban se expandía una ola de calor que le llegaba al otro y hacia que aumentara su necesidad de sentirse.
La ansiosa mano de Castle se coló entre la blusa de Beckett y se deslizó sobre sus costados, las manos de la detective desabrochaban la camisa del escritor.
-¡Oigan¡, ¡Oigan¡, ¡ No hagan desfiguros en el parque¡- vociferó un policía que se resguardaba bajo un árbol situado a unos cuantos metros, a sus gritos se le unió un trueno que retumbó en el cielo haciendo que el separaran.
Beckett empujó a Castle separándose de él, mirándolo sorprendida y con los ojos oscurecidos de deseo –Vámonos antes de que el policía nos arreste.
-Aun no estamos desnudos-La detective le pellizcó el brazo.
-Vale, me rindo, pero prométeme que lo terminaremos.
-Si te portaras bien lo prometería, pero no lo haces.
El policía volvió a gritar, pero, esta vez no le importó para nada la lluvia y se acercó a la pareja, ellos corrieron bajo la lluvia hasta el coche, ignorando por completo al representante de la ley.
Perdón por tardar…. Aun seguimos con el caso, es un momento Caskett.
