Advertencia: Lea bajo su propio riesgo, incluye temas adultos.

Esta vez decidí subir más la intensidad, entre comillas esta lo que piensan.


Se giró en la cama mirando al techo, no podía conciliar el sueño. Después de tanto meditar de camino a casa, llego a la conclusión de que era mejor que Rick volviera a su loft, el estar tanto tiempo con él solo confundía sus sentimientos, debían darse un respiro, un pequeño tiempo para pensar las cosas.

Miró la hora en el reloj: 2:41, sintió que en la habitación hacia algo de calor, se dispuso a abrir la ventana, pero un ruido proveniente de la sala capto su atención, se puso de pie y caminó hasta la sala en medio de la oscuridad.

-¿Pero qué haces ahí? ó la detective.

-El sillón esta matándome –.Respondió reacomodándose en la alfombra.

-No puedes dormir aquí.

-No quiero molestarte y mucho menos a mi espalda.

Se tapó con la manta y cerró los ojos, Kate esperó a que Castle se incorporara, pero este no estaba dispuesto, la detective se acercó y se acostó en la alfombra, tiró de la manta con la que Rick estaba arropado y se tapó.

Castle se giró un poco al sentir que alguien estaba acomodándose a su lado, abrió los ojos y miró a Kate sin entender nada, ella le miró de reojo, pero no menciono palabra alguna, hizo como si él no estuviera y cerró los ojos.

-No puedes dormir aquí-le dijo el escritor al ver que cerraba los ojos.

-Tu tampoco, ¿no pretenderás seguir durmiendo aquí?, ¿o sí?-inquirió la policía. Castle no decía ni hacia nada. -Castle sólo trato de decirte que duermas conmigo, vamos a la cama-le dijo ella dulcemente.

-¿De verdad?-preguntó sin creerle.

-Sí, si quieres podemos poner almohadas en medio-sugirió.

-No hace falta

-Pues vamos

Aunque estaban a oscuras Kate pudo verlo sonreír

Se levantaron y fueron a la cama.

Llegaron a la habitación, y Castle se tiró en la cama todo lo despacio que pudo, Kate fue hacia la puerta y la cerró lentamente, se dirigió al lado de la cama en el que había estado antes y luego le imitó.

Los dos estaban boca arriba mirando al techo, se giraron al mismo tiempo y quedaron de frente, Kate no decía nada, sólo miraba a los ojos a Castle, su mente luchaba contra su corazón, su corazón pedía a gritos que le besara, su mente que se alejara de él, pero le era imposible hacerle caso a la razón.

Rick esperó durante un largo tiempo, mirándola incapaz de hacer otra cosa.

Kate estiró la mano para apagar la lámpara de noche, se volteó dándole la espalda, Rick también lo hizo y después de un rato se volvió a voltear, rodeó con sus brazos a Kate y la abrazó. La inspectora fingía estar dormida.

-Duerme tranquila- le susurró en el oído- Estaré aquí cuando despiertes.

La inspectora acarició su mano haciendo circuitos pequeños, pero no quería dormir y él tampoco.

-¿Castle puedes acercarte más?, tengo frío – pidió la detective-Castle se acerca lentamente, sin saber ¿por qué?, obedeciendo.

-Un poco más- él se arrima otro poco.

-Un poco mas -pidió ella nuevamente, se acercó todo lo que pudo y sus cuerpos se rozaron, el pene de Castle chocó contra el trasero de Kate, Rick se tensó y rápidamente se alejó, pero la inspectora se hizo para atrás y de nuevo sus partes chocaron, él quería hacerse de nuevo hacia atrás pero ya no había cama que se lo permitiera.

-¿A….a caso quieres tirarme?- le preguntó tratando de ignorar lo que sucedía, pero no podía, su cuerpo pedía a gritos sentir el cuerpo de la persona a su lado, tantas fantasías con Kate se habían juntado en un imagen que explotó en su mente y le obligó a abandonar la cordura en un instante, se la imaginó desnuda como tantas veces había hecho y eso que estaba pasando en ese instante no ayudaba, no lo dejaba pensar con claridad.

-En realidad quiero otra cosa-le dijo censualmente – Castle trató de apartar el brazo que la rodeaba.

Kate le tomó la mano que descansaba sobre su cintura, tenía su mano sobre la de Rick, sólo que la de él era enorme comparada con la suya, la deslizó lentamente hasta llegar a sus pechos y los acarició sobre la tela, Beckett introdujo la mano de él dentro de su blusa y tocó sus pechos, Castle apretó la mano lentamente alrededor de sus senos haciendo que la cabeza de la detective se echara hacia atrás.

Después Kate descendió lentamente hasta llegar a su entrepierna, introdujo la mano de Rick dentro de su pantalón, Castle cerró los ojos fuertemente cuando sintió la piel desnuda de Kate.

-¿No traes ropa interior?-preguntó tartamudeando, pero en realidad era una afirmación.

-No, no la traigo, ¿qué mas tengo que hacer para enseñarte cuanto te necesito?-le preguntó con un atisbo de sensualidad que le hizo enloquecer.

-No quiero que te arrepientas luego-le confesó abrazándola fuertemente.

-No lo estoy haciendo ahora- le respondió luchando por no dejar salir un gemido, Castle la apretó contra su cuerpo enseñándole cuan excitado estaba, ella no pudo evitarlo más, un gemido casi inaudible salió de su boca y eso le excitó a Rick aun mas, ya no pudo reprimir mas ese deseo que día a día se incrementaba.

Él saca la mano de su entrepierna

"Sentí unas manos en mi cintura, una respiración cerca de mi oído, su agarre subiendo a mis senos, sus manos presionándolos, sentí tantas cosas en unos cuantos segundos que por un momento me arrepentí de no haberlo hecho antes, estaba tan nerviosa, pero a la vez lo deseaba tanto, estaba segura e insegura, nunca me había pasado eso con un hombre, al menos no en la intimidad."

Se apoya sobre el codo de su mano izquierda, aparta su cabello ensortijado y le da un beso tierno que sólo roza la piel suave de su cuello, casto se acerca reconociendo su piel como si fuera la propia, probando el sabor de su cuerpo, un sabor dulce que se deja caer poco a poco sobre su lengua.

Este beso se transforma en otros más.

Succiona aquella parte tan sensible que le deja una pequeña marca roja, Kate se quejó un poco, él la hizo callar con su mano en sus fauces, eso sólo la éxito aun mas, nunca se imaginó que Castle tomara el control en la cama pero le agradaba la idea de probar por primera vez a ese Richard Castle seductor que arrestó hace mucho tiempo.

Él intentó adaptar sus ojos a la oscuridad

Un beso explorador y provocativo se apropia de los labios de ella como si fueran suyos, los saborea, los acaricia, hasta que en pequeños mordisquitos la boca de él hace estremecer a la de ella.

En un instante se aleja un poco para mirarla a los ojos y sonreírle pícaramente para así seguir con su beso, sus lenguas juegan entre sí, se acaricien mutuamente mientras sus manos se pierden sobre sus cuerpos.

Así se pasan los minutos, con ellos las horas. Mientras sus ropas se desvanecen bajo este baile tan sensual de los amantes.


Un quejido la hizo despertar, era semejante a un alarido, se pasó la mano sobre la frente de la cual se deslizaban algunas gotas de sudor, se reacomodo en la almohada dejando caer sus rizos alborotados, no pudo evitar girarse y observar el motivo de semejante gemido, se sorprendió al ver que se levantaba una carpa entre las sabanas.

Se acostó de lado mirando el bulto entre los pantalones de él, cerró los ojos y se concentró sólo en oír sus gemidos, esa música excitaba su cuerpo, sentía deseos sexuales, estaba al lado de él y no sabía cómo suplir su deseo, por lo cual se bajó el pantalón del pijama y tocó su ropa interior, estaba húmeda y no sabía exactamente por qué.

Mientras esos gemidos celestiales embriagaban sus sentidos, comenzó lentamente a masturbarse, lo sentía delicioso, pero peligroso y débil a la vez. Su cuerpo pedía más y más, y ella cumplía su deseo, un gemido abandonó sus labios haciéndola estremecer, ¿era posible tanto placer con sólo oírlo jadear?

¿Debía despertarlo ahora?, lo deseaba tanto que se lo planteó, escuchó que él susurraba su nombre entre sueños y una sonrisa se dibujó en su rostro, probablemente tenía un sueño erótico, semejante a lo que ahora mismo ella imaginaba, pero no le fue suficiente el sólo desearlo, le pareció denigrante la idea de tener que seguir imaginando algo que estaba a su alcance.

Sintió un calor sofocante que la invadía e invitaba a desnudarse, se incorporó lentamente y un muelle de la cama crujió con el movimiento, se despojó de toda su ropa, pero aun así no fue suficiente, deseaba mas, quería mas, anhelaba sentir su calor contra el suyo.

Sin darse cuenta volvió a la cama, desnuda y ardiendo en pasión. La carpa en la entrepierna de él seguía igual de grande, automáticamente su mano se dirigió hacia ella, él tenía un pene erecto muy grueso, ella nunca imaginó que él tuviera ese grosor, comenzó a tocarlo y sentirlo, era bien deseable, sin duda un hombre muy bien dotado con un gran paquete, su cuerpo en ese momento solo deseaba su piel, sus besos, sus caricias, el calor que emanaba de él y que se fundiera en ella.

El hombre comenzó a suspirar, la caricia le gustaba

Poco a poco sus anhelos fueron creciendo, produciéndole un hambre enorme, quería degustarlo, su pene grueso se veía apetitoso, necesitaba esa carne llenando su boca, jugando con su lengua. Lo imaginó dentro de su vagina y una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, quería que él la penetrara.

La invade una energía salvaje que viene de sus demonios, su mirada se trastorna y deja entrever sus intenciones, en un arrebato de ganas, sin miramientos se abalanza sobre aquel hombre, que comienza a respirar mas fuerte como si le faltara el aire y abre los ojos para encentrarse con aquellos ojos verde avellana llenos de deseo.

Lo besa bajo esa envolvente pasión, haciendo que el aliento se esfume en cada roce de lenguas. Empiezan a explorar terrenos desconocidos con los que poco a poco se van familiarizando. Besos y caricias inundan la habitación.

De pronto Kate se arrodilla sobre la alfombra y comienza a engullirlo exquisito, una sensación nunca antes vivida por ella, al estar ahí se siente privilegiada, pero también sucia, puta y eso le encanta. De tanta excitación gime y Rick muy excitado todavía, la toma del cabello y la repaga más a su cuerpo, llega a lo profundo de su boca, a su garganta y esa sensación ahogada le gusta le excita, se va acostumbrando a esa sensación, le va gustando tanto, que el pene de él ya no salía de su boca.

Kate chupaba de arriba abajo, mordías suavemente su glande, oías sus gemidos y le excitaba saber que le estaba dando placer a aquel hombre. Sentía palpitar más y más su miembro, captaba su estremecer y de pronto algo caliente llenaba su boca, era su semen caliente inundándola, ella toda mojada y llena de él, le pide que le haga lo mismo, quiere sentir su lengua dentro de tu vagina.

Castle tenía experiencia, la deja loca por las sensaciones que le hace experimentar, ahí comenzó sentir la verdadera excitación.