Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Colección para la actividad "escribe a partir de una palabra" del Foro Proyecto 1-8.


Limerencia: estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra.

Yamato & Hikari


Pequeño regalo (y tarde, porque soy un desastre) para una bonita chica. ¡Feliz cumpleaños Jacque! Perdón el atraso, pero más vale tarde… Muchas estrellas y luces para ti, muchos besitos.


X.

"Ella es Hikari Yagami"

Hikari.

Yagami.

Luz y divinidad.

Eso era todo ella. Y lo había sentido el mismo día que la conoció.

En aquel lugar, donde no esperaba encontrar a nadie, la encontró. Algo que no buscaba ni esperaba, pero ahí estaba. Como si la vida hubiera jugado con su destino.

Intentó ignorar la sensación que le ahogaba desde el fondo de su estómago, movió la cabeza cada vez que la escuchó acercarse y huyó de los lugares usando malas escusas cuando la oía reírse en el fondo.

Toda ella era claridad y él era mucha nubosidad para poder tenerla.

Tan frágil y suave de apariencia, pero si la veías un poco más, entre sus ojos había una llama que no parecía apagarse. Sino que cada día se prendía, un poco más. Un algo que iba más allá, mil secretos que guardaba dentro de sí.

Y él quería saberlo todo. Conocerla a fondo.

A veces flaqueaba y se permitía pensar en situaciones donde no parecían ser perfectos desconocidos. se imaginaba a él con ella en su pecho, tan pequeña y cálida. Imagina como el calor de sus labios dejaba marcas en su cuerpo, y como él dejaba algo de hielo sobre su cabello.

Los imaginaba fluir, como medusas en el mar, como estrellas en el cielo, como hojas en los árboles. Los imaginaba unirse y alejarse, convertirse y desaparecerse. Como si hubieran estado predestinados a encontrarse.

Pero todo moría en sus entrañas. Las ideas, las ganas y los anhelos. Todo se quedaba guardado en la misma caja de pandora, que esperaba ser abierta.

Y un día, sus ojos se encontraron. Encallaron en la misma playa, y fue en ese segundo que supo que sus ideales ya no podrían ser meros secretos.

Se conectaron. Dejaron pasar el mundo a través de sus parpados, fueron más que solo desconocidos. se dibujaron y delinearon, se colorearon y dieron vida.

Ya no había más luz y oscuridad, ya no había neblina. No existían excusas para evitar su presencia, ni valentía para dejar de mirarla bailar, cuando giraba sobre las puntas de sus pies y sus manos viajaban hasta las estrellas.

Y así nacieron las letras y las melodías, una razón y un futuro que desear.