Por que los divorcios existen y la terapia de pareja no funciona

Chicos, he vuelto… sé que me he demorado mucho en escribir y publicar un nuevo capítulo, pero la verdad es que Mayo ha sido un mes muy movido, yo buscando trabajo como periodista y la depresión de que no aparezca nada... pero bueno. No tengo escusas, pero no quiero que piensen que voy a abandonar, por que cueste lo que cueste voy a terminarla, amo esta historia y como ha ido creciendo, además ya sé cómo va a terminar la historia. (Triste lo sé!) y el final también.

Sé que deje la historia en un momento importante y además les prometí un regalo… Bueno… Espero que les guste el regalo y disfruten lo que viene a continuación… Vienen sorpresas en los próximos cap, además tengo una importante decisión que tomar... se los comentaré más abajo…

-Los pensamientos en Cursiva...

Disclaimer: Todos Los personajes e historia pertenecen a J.K.R y W.B.


- VENATUS AMORIS-

Sumary

Hermione abandona Reino Unido, dejando pasado, presente y buscando un futuro, lejos de las traiciones, y los malos amores. Pero el pasado, lo puedes dejar atrás, pero nunca se olvida, y vuelve, aunque no lo quieras. Luego de seis años vuelve, y en Londres continúa lloviendo, es la misma lluvia, el mismo llanto, y la misma ciudad.

Por mucho que uno intente, con todas sus fuerzas dejar el pasado atrás, es imposible, este vuelve, y muchas veces en forma de avalancha, y somos incapaces de medir las consecuencias que deja, por más que lo intente, nos volvimos a encontrar.


12. Promesas Rotas

En cuanto Blaize desapareció de la revista Corazón de Bruja, Ginny releyó la carta, mientras apretaba su mandíbula con fuerza, haciendo sonar sus dientes. Sus compañeros de trabajo cuchicheaban a su alrededor, alterando más a la pelirroja.

Sra. Ginevra Molly Wesley

Por orden del Ministerio de Magia y Hechicería, su representante, el Ministro Kingsley Shacklebolt, el Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia y la Corte del Winzengamot, la cita para una audiencia disciplinaria, debido a que ha sido acusada por el uso indebido de la magia, uso de magia prohibida y hechizar con magia oscura al señor Harry James Potter (DEMANDANTE). Los cargos por lo cual se le acusa son de Máxima Gravedad, por lo cual la audiencia se realizará este Viernes 10 de diciembre a las 10 am, en los tribunales del Wizengamont.

El Ministerio de Magia le asignará un defensor, en el caso de que la acusación sea comprobada. También es preciso recordar, que si el jurado estima conveniente deberá beber la poción de la verdad.

ATTE

Anne Mcklein

Jefa del Departamento de Operaciones Mágicas Especiales

La pelirroja profirió un grito de frustración que resonó en toda la sala de redacción, la pelirroja arrugo la carta y desapareció del lugar, tenía que arreglar esto. Su plan ya no estaba funcionando, y el idiota de Harry era quien los estaba arruinado otra vez, como se le ocurría demandarla a ella ¡era su novia!, ¡por las barbas de merlín!, está bien, quizá debió haber dado la cara he inventado algo ayer, pero no lo pensó bien, pero nunca pensó que Harry iba a sospechar tanto de ella, para llegar a estos extremos y más cuando el hechizó aún estaba funcionando.

Al llegar a San Mungo, la pelirroja se dirigió al área pediátrica con paso firme, sus tacones resonaban y los presentes huían del aura oscura que la pelirroja emanaba, mientras entraba al lugar.

-¿Dónde está Harry?- Interrogó a gritos, al ingresar al área pediátrica- ¡Harry Potter!- gritó –No te escondas…- su entrada altero a algunos pacientes del lugar, y a los padres, una enfermera al ver a los niños intranquilos buscó hablar con la pelirroja.

-Señorita Weasley- La llamó una enfermera- Los niños necesitan descanso y tranquilidad, por favor no grite-Demandó

-A mí no me vengas a callar- Señaló Ginny a gritos- no eres más que una idiota que se hace llamar enfermera, ahora dime donde esta Harry Potter

-Si no deja de gritar, llamaré a los guardias – advirtió la enfermera ante el tono grosero de la pelirroja.

-No me amenazases, zorra- Dijo amenazándola, mientras empuñaba su varita- Quiero saber dónde está el idiota de Harry Potter

-Él no está acá Ginevra -contestó Malcom Grant, el pediatra que estaba reemplazando a Harry. Mientras se sentían algunos llantos de niños de fondo.

-¿y puedo saber dónde demonios esta?- Cuestionó molesta, exigiendo una respuesta por parte del medimago.

-Tranquilizarte Ginevra, él no está acá y te pediré que te retires, tenemos a niños internados que no necesitan escuchar tus gritos. El me pidió que tomará a sus pacientes de hoy, tenía que hacer algunos trámites, así que te puedes ir caminando por el mismo lugar por el que llegaste- sentenció con voz grave, mirándola intimidadoramente.

-¡Malcom!- Exclamó- Harry me tiene que explicar unas cosas- Dijo un poco más calmada ante el tono amenazante de Malcom, él había sido invitar algunas veces a su casa y la verdad se sentía intimidada ante ese hombre. Era muy alto y corpulento, si no fuera porque lo había visto en San Mungo, podría pasar por un Auror fácilmente. Intimidaba a la gente demasiado.

-¿Qué está ocurriendo acá?- Preguntó William Coleman, un hombre ya mayor, jefe del área pediátrica. Ingresando al lugar, con lo que parecía ser una ficha medica en sus manos. Mientras observaba a la pelirroja seriamente.

-Estoy buscando a Harry, y nadie me quiere ayudar

-A mí me parece más bien que estás haciendo el ridículo, mientras exaltas a mis pacientes, quienes lo que necesitan en este momento es tranquilidad y no que una pelirroja en sus días venga a alterarlos- habló calmadamente, pero con un tono que distaba del buen humor que solía tener- así que te pido que te retires en este mismo instante y dejes de dar pena.-

-¡AHHHHH!- gritó enojada- son todos unos pobres imbéciles- exclamó mientras se daba media vuelta y salía del lugar empujando a algunas personas que impedían su paso.

-H&H—

-Hermione –la llamó seriamente, colocándose de pie, mientras daba vuelta por la biblioteca, sentía que este era el momento para aclarar otras dudas, ya que sentía que la castaña había bajado sus defensas.

-Dime Potter- dijo aun sentada reflexionando, no le gustaba estar en la misma habitación que Harry, no a solas, se sentía indefensa y expuesta, odiaba esa sensación, porque durante esos seis años en el extranjero había creado una muralla de contención, dejando atrás cualquier sentimiento provocado por Harry, y a pesar de que sabía que lo que ahora le provocaba distaba de lo que ella consideraba amor, tal como lo sentía cuando era adolescente, no podía negar que se sentía nerviosa con su presencia.

-La casa, la casa de mis padres, Sirius y Mark, me explicaron un poco de lo que significaba la casa y la protección, pero me gustaría que tú me lo contaras, ¿si es posible?- pregunto de pie, acercándose a la chimenea de la biblioteca, para avivar el fuego manualmente-

Hermione sonrió levemente, no se esperaba que él quisiera hablar o aclarar las cosas, por ella dejaría todo como estaba, estaba incomoda y quería que él se marchara pronto del lugar – Bueno, supongo que te hablaron de los hechizos de protección y esas cosas…

-Si- Respondió escuetamente

-¿Entonces?

-¿Por qué dejaste de luchar por la casa?- Soltó rápidamente, tenía tantas cosas que resolver en su mente, que no podía aguantar un minuto más sin respuestas - ¿Por qué no firmaste inmediatamente el divorcio?, ahora entiendo un poco, creo que entiendo por qué Sirius te ayudo, pero realmente siento que hay tantas cosas que deje pasar, que aún no estoy tomando en cuenta y me molesta no saber.

-No supe que hacer durante un largo y angustioso tiempo, sabía que en algún momento te volvería a ver, sabía que en Leah un día me preguntaría por su padre, pero esperaba que fuera… nunca –Confesó Hermione, le incomodaba ver a Harry de pie, pareciera que se encontraba juzgándola –Puedes sentarte, me pone nerviosa que te des tantas vueltas- Pidió

-está bien, continua –Dijo sentándose, sonriendo internamente, a pesar de la situación ver a Hermione nerviosa le recordaba años atrás, cuando se desesperaba por no tener los deberes al día.

-El ministro de Magia Estados Unidos me contacto meses antes de enterarme de tu amorío con Ginevra, me invitaban a trabajar con ellos, porque sabían de los avances que habíamos logrado acá en Inglaterra, me negué inmediatamente, porque sabía que ninguno de los dos iba ser capaz de despegarse de nuestra familia, y no te iba a poner en esa posición. Así que cuando me enteré, de la mierda que estaba pasando entre Ginevra y tú, pedí de inmediato el cambio, el ministerio estadounidense a pesar de mi negativa mantuvo la oferta por lo que se me hizo más fácil y Kingsley, me ayudó mucho a tramitar todo, sabia a grandes rasgos que yo no me encontraba muy bien, así que una semana después de desaparecer de la madriguera tome un vuelo a New York.

-Pero eso no es lo que te pregunte -dijo mientras se removía incomodo de su asiento

.Tú quieres conocer la historia, vas a tener que escuchar todo… -Potter se iba a tener que aguantar la historia, si quería respuestas, la iba a tener que escuchar- Pensó Hermione.

-No lo pase bien, los primeros años fueran difíciles, y cuando ya había logrado sacarte de mí sistema, me llegó tu primera carta pidiéndome el divorcio, entonces temí, sabía que Sirius dominaba las leyes Muggles y le pedí ayuda y él conociendo la historia y las consecuencias no lo dudo. Yo no quería que te acercaras a Leah, quería que cuando ella tuviera interés por saber de ti ella me preguntará, como te dije antes, esperaba que no lo hiciera, cuando insiste más, mis miedos empezaban a crecer y recordé la casa, no la había considerado y no sabía si tu ibas para allá, por lo que decidí hacer frente a esta situación y coincidió que tenía que volver a Londres

-el llamado de Kingsley- Habló Harry

-Sí, necesitaba ayuda en el ministerio, todavía hay muchas personas con pensamientos retrogradas trabajando acá y sabes bien que hay que implementar cambios en las políticas mágicas

-Sí, es verdad –habló, pero quiso insistir en la conversación- ¿De qué te acordaste?-interrogó

-De las llaves, las propiedades mágicas tienen ciertas protecciones, reconoce a sus dueños y los protege de sus enemigos, sumado a todos los hechizos de protección que hizo Lily… ella sabía que esa casa era poderosa- sonrió al hablar de su suegra– Bueno, no me acordaba de esas llaves, y un mes antes de volver a Londres, redacte esa cláusula, sabía que iba a ser difícil convencerte, pero no podía permitir que encontraras las llaves y te enterases de Leah… era algo que no podía permitir, la verdad tenía mucho miedo de que supieras la verdad, aun lo tengo.

-y ¿Por qué? –Cuestionó

-Por qué había mucho en juego, aún hay muchas cosas en juego Harry- respondió molesta la castaña- cuando me fui me asegure de dar aviso al ministerio de la nulidad de nuestro matrimonio, o como lo llaman "el cese de convivencia", - dijo haciendo el gesto de comillas con sus manos- pero eso no es suficiente, faltaba la separación de sangre, y rogaba a Merlín todos los días por que no la solicitaras y te conformaras con los castigos básicos, es decir no poder casarte y si Ginevra llegase a tener un hijo tuyo, él no llevase tu apellido por lo menos en el mundo mágico, esperaba que te conformaras con eso… y realmente agradecí que lo hicieras, y como llevaste a cabo el divorcio muggle, eso fue un alivio, nunca me interesaron tus propiedades, nada de eso, pero no podía dejar espacio para que sospecharas, tenía que eliminar cualquier posibilidad que tuvieras de duda, sé que pedirte la casa fue un error porque desperté tu bicho de la duda

-La verdad es que empecé a pensar los porque cuando desististe

-Son muchos porque que responder

-Lo sé, pero quiero que tú me los respondas, todos me han dado respuestas pobres, han hablado en tu nombre, pero quiero saber tu versión de la historia, han sido seis años, me entenderás que siento que hay un vacío y muchas dudas

-Podría decirte lo mismo- dijo Hermione suspicaz.

-Tú sabias de mí, estabas en contacto con todo

-te equivocas Harry, nunca me hablaron de ti, solo le hablan de ti a Leah, yo lo odiaba, pero no les podía negar eso…, yo en cambio, las únicas noticias que tenía tuyas eran tus cartas solicitando el divorcio, la verdad no me interesaba saber de ti y de lo que hacías o no, todos lo sabían y respetaron eso

-¿interesaba?- cuestionó, a su pesar curiosamente interesado

-Eres un idiota- respondió mirándolo con desprecio- sabes que ahora debo que estar contacto por Leah…

-lose Mione, no... Solo responde ¿Por qué?-

Hermione lo miro con mala cara, le costaba hablar del pasado, y mucho más si era con Harry, no se había imaginado en esta situación. La castaña soltó un suspiro antes de contestar, buscando las palabras adecuadas.

-Lo que sé es que estaba, estoy cansada de esto, de lo que está pasando acá –Respondió, tratando de contener las lágrimas que se asomaban en sus ojos, Harry lo noto y se sintió culpable, como hace mucho tiempo no lo hacía, odiaba ver a las mujeres llorar - durante esos seis años en New York, pude luchar, sacar a mi hija y mi vida adelante y dejarte atrás, pero una discusión contigo en esa oficina y… Harry, yo no planeaba verte, encontrarme contigo… no durante todo mi estadía en Londres, pero…

-fuiste a la madriguera- La interrumpió.

-fui raptada, por llamarlo de alguna manera- trató de explicar – me estaba despidiendo de Fred y George, habíamos cenado con Natalie, Remus y Sirius, ellos comentaron algo de la fiesta, pero cuando me despedí de ellos me aparecieron en la madriguera, tuve que adaptarme a la selva para sobrevivir

-Entiendo… y lo lamento…

Hermione sonrío ante las palabras del ojiverde - no lo haces Harry… pero no importa… no sabía cómo enfrentarme a ti y lo que estaba sucediendo, perdí mis fuerzas, con Leah acá, las probabilidades de que averiguaras, que la descubrieran aumentaban y no estaba dispuesta a todo esto… no quería seguir viéndote o convivir contigo… me rompiste, me hiciste trizas Harry y ten por seguro que ningún Reparo pudo o podrá ayudar… -dijo sinceramente, dolida y dejando en claro que nunca podrían volver a ser siquiera amigos.

Harry la observo desolado, queriendo saber cómo había causado tanto daño, tantos problemas.

-H&H-

La puerta del despacho de Draco en el Ministerio se abrió de golpe, mostrando a un Sirius agitado, mientras se arreglaba su cabello. Estaba preocupado por la noticia que acaba de oír, por lo que fue hasta allá para comprobar los rumores, o más bien lo que le había contado Anne por teléfono.

-Draco- lo llamó, entrando al lugar, mientras aseguraba la puerta y la insonorizaba, ya varios en el trayecto habían querido hablar con él –Dime por favor que no es cierto lo que me acaba de contar Anne.

Draco solo asintió, mientras se sentaba en su escritorio preocupado al igual que el animago

-Yo le di la idea… pero…- Murmuró Sirius

-¿Entonces de que te extrañar?- Interrogó Remus, quien también había llegado hasta el lugar antes que el abogado. Los magos esperaban tratar de encontrar una solución ante la imprudente acción de Harry, el buscador iba a hacer estallar una olla de presión en el peor lugar y momento posible.

-No pensé que me iba a escuchar, ¡Nunca me escucha! - Exclamó Sirius contrariado por la acción de su ahijado

-¿Y Harry?- Preguntó Remus, mirando los magos presentes, Harry había soltado una bomba y desaparecido- ¿alguno de ustedes sabe dónde está?

-No lo sé, pero antes de que llegarás llamó Malcom, el compañero de Harry preguntando por él- Comentó Draco – Al parecer lo necesitaban con urgencia, según me comento Ginevra fue hasta allá buscándolo e hizo un escándalo de proporciones.

-No esperaba menos, luego de que Blaize además le entregara la carta en persona y se lo restregará- agregó Remus.

-¿Cómo sabes eso?- Interrogó Sirius

-Por qué Kingsley y yo hablamos con el jefe de los Aurores y exigimos la renuncia de Zabini, por malas prácticas. Él solo se debía encargar de revisar el caso con los parámetros de la investigación, pero ahí tenemos los resultados… No seré el fan número uno de Ginevra, pero me molesta que hagan mal el trabajo y se aprovechen de estas oportunidades para burlarse.

-Son unos payasos, por eso elegí un trabajo con más estilo- dijo Draco, quien trabaja en el departamento de Cooperación Mágica Internacional. Las palabras del rubio hicieron sonreír a los magos.

-Sabes… me acabo de acordar de algo Rems- Comentó Sirius con su rostro pensativo, intentando recordar.

-¿Qué pasa Canuto?

-Ahora que me acuerdo, Harry me comentó que hoy se reuniría con Leah –Comentó Sirius

-Y con Hermione- Agregó Draco, mientras tomaba unos papeles de su escritorio para revisarlos- Herms me comentó que iba a tratar de llegar a un acuerdo con Harry respecto a los días en que podía visitar a Leah, no estaba muy contenta, parecía resignada.

-Y ¿Natalie dónde está? –Preguntó Sirius de forma suspicaz

-Tenía una sesión fotográfica para una revista y luego nos juntaremos para ver la casa… pero el idiota de Potter.

Sirius rio por lo bajo, captando la atención de sus amigos.

-El idiota de Potter se fue a esconder a la casa- Dijo entre risas- y ahora se encuentra…

-Borra esos pensamientos Sirius… -lo interrumpió Remus, al percatarse del camino de los pensamientos de su amigo- en estos momentos tenemos asuntos más importantes de que ocuparnos- sentenció de forma seria.

-Es la crónica de una muerte anunciada- señaló Sirius citando el título del libro- me enfurece saber todo lo que va a suceder en ese juicio y no poder hacer absolutamente nada, no me puedo quedar de brazos cruzados- afirmó

-¿y qué podemos hacer?- interrogó Draco

-Aunque se lo contáramos en estos momentos no hay manera de que nos crea –respondió Remus- Sirius, cuando llegaste dijiste que tú le habías dado la idea ¿A qué te referías?

Sirius tomó aire antes de contestar

-Harry ayer luego de la discusión con Ginevra quedo exaltado, la pelirroja se escapó y no le contestó, pero a pesar de ello el hecho de estar hechizado no levanto tantas sospechas, como el hecho de que Molly haya amenazado a Leah, Harry estaba demasiado extrañado por la actitud de Molly y de Ginny, esa batalla en contra de Leah le estaba molestando. Me dijo que iba a hablar con Molly

-Y ¿crees que lo hizo?- Preguntó Draco

-No lo sé, no he hablado con el hoy, si no, no me hubiese enterado de esto tan tarde - respondió

-pero eso no explica…- Habló Remus

-Harry me dijo que estaba harto de los secretos que necesitaba respuestas y quería saber la verdad… y yo le recordé que somos magos y tenemos pociones…

-El veritaserum –Dijo Draco

-Así es, pero lo que aún no logró entender es porque es Ginevra la citada por el Wizengamot

-Quizá Harry no lo sabe- argumentó Draco

-Sabes, puede ser… y Kingsley tomo esa decisión- habló Remus, tratando de analizar la situación del hijo de sus mejores amigos.

-Pobre Harry no sabe en el lio que se metió, si eso fuera cierto- Habló el animago

-Es probable que eso haya sucedido, pero ahora no podemos hacer nada para detenerlo-Dijo Draco

-Por mucho que seamos amigos Kingsley no va a detener el juicio, él sabe los pormenores de ese hechizo, de otra forma no hubiese convocado al Wizengamot –Señaló Remus.

-Deberíamos advertirles, ellos no se pueden enterar en esas circunstancias…- Expresó molesto Sirius, caminando por la habitación, tenía que hacer algo.

-Y como le decimos a Hermione, ¡Hey Harry estaba hechizado cuando te engaño!- Exclamó Draco ofuscado, se encontraba en la misma situación de Sirius, necesitaba hacer algo- o por lo menos tenemos el 80% de certeza de que así fue y por eso le ocultase a su hija y por eso han estado separado por más de seis años, Hermione no nos va a creer, nadie en todos estos años se percató de ello, porque ahora sería distinto; por eso Harry recurrió a esto, como dijiste Canuto, está cansado de no saber nada- señaló -Y mucho menos podemos llegar donde Harry y contarle de que posiblemente este hechizado, no cuando esta embobado por la pelirroja… no nos va a creer – agregó

-Nosotros no podemos darles las respuestas que ellos necesitan –Dijo Remus ofuscado- Por eso no podemos hacer nada Sirius, no tenemos esas respuestas, sabemos que posiblemente allá sido hechizado, pero ¿Cuándo? ¿Porque?... o peor aún… sentirá ahora algo verdadero por Ginevra e inclusive está la posibilidad de que no esté hechizado, la única opción es que la pelirroja confiese… sean en el Wizengamot o en cualquier otra corte… y aunque Harry actuó impulsivamente… quizá haya sido lo mejor.

-H&H-

-¡Madre!- Entró gritando Ginevra a la madriguera, ya había ido a San Mungo, a Grimmauld place, a su casa, al ministerio y no se había podido aparecer en la casa de Sirius y menos intento ir a Godric Hollows. -¡Madre!- gritó nuevamente en medio de la sala.

-Ginny, ¿deja de gritar como maniática?- dijo Fred, entrando a la habitación con una taza de algo humeante, mientras la observaba tranquilamente, intentando entender el drama

-Tú cállate traidor

-Yo no engañe a nadie, ni le he quitado nada a nadie Ginevra

-Oh… y Luna… ¿le dijiste a Ron que sales con ella?- Interrogó con maldad en su tono de voz.

-No sé por qué le tengo que decir, el perdió su oportunidad y era Luna la que debía decidir, si nuestro hermano no se las jugo por ella ese no es mi problema y tampoco es mi deber informarle

-no somos tan distintos Fred, estas engañando a Ron… lo quieras admitir o no- argumento ponzoñosamente.

-Oh, era la linda voz de mi pelirroja hermana la escuche desde los jardines- Dijo George, entrando al lugar con una gran sonrisa en los labios mientras cargaba a Dominique en los hombros.

-Ustedes dos son unos traidores, pero ahora tengo que hablar con mi madre… ¿Dónde está?

-¿Por qué?- Preguntó George

-Díganme donde esta… ¡Mamá!- volvió a gritar-

-¿Qué son esos gritos cariño?- Preguntó Molly dulcemente mientras veía a los gemelos de manera desaprobatoria, por el trato que le estaban dando a su hija predilecta.

-Mami… estamos en problemas- dijo mientras unas lágrimas de cocodrilo se asomaban en sus ojos- Nos descubrieron- dijo sin impórtale la presencia de sus hermanos y sobrinos en le lugar

-¿A qué te refieres?- Preguntó nerviosa Molly

-Esta mañana el idiota de Zabini a la revista…

-Hey cuida el vocabulario hay menores presente- reclamó George interrumpiendo a la pelirroja mientras le daba un vistazo a su sobrina, preocupado de que Ginny la contagiara con su maldad.

-Entonces váyanse de acá

-¿Y perdernos el chisme maldita bruja?... –Señaló Fred.

-Ustedes son unos insufribles…

-Ginny puedes enfocarte- pidió Molly con nervios a flor de piel

-Me citaron del Wizengamot por uso de magia negra sobre Harry

-Eso… eso... es imposible- trato de hablar Molly, su rostro empalideció rápidamente y sus manos comenzaron a temblar. Fred y George observaba a su madre como se descompensaba y sentaba rápidamente en un sofá próximo.

-Un día de estos tenías que caer bruja Maldi…

-¡Fred!- Lo retó Molly –Esas… esas no son formas de llamar a tu hermana- lo retó con voz temblorosa

-No crees que te debieran preocupar otros asuntos y no como trato o no a la persona que alguna fue mi hermana- Contestó Fred

- y además, si lo ves desde esa horrible perspectiva, esas tampoco son las formas de separar a una familia- agregó George molesto

-¿Quién… quien fue?- le preguntó Molly a Ginny, haciendo caso omiso de las palabras de sus hijos.

-Ese es el problema fue el idiota de Potter

-¿No que era tu amor?

-¡Cállate Fred!- Exclamó irritada, con su rostro rojo como un tomate, por toda la ira que sentía en ese momento

-Soy George….

-No estoy para tus juegos imbécil

-¿Cómo que fue Harry…?- preguntó Molly, aún más nerviosa. Agradeciendo que sus demás hijos no se encontrasen en el lugar, no quería a nadie molestando y mucho menos tener que dar explicaciones acerca de lo que estaba ocurriendo.

-Sí, él me está demandando…- contestó tragando pesadamente.- No sé qué paso, no sé cómo fue a llegar a estos extremos… si se supone… que…

-Ginny, cariño, algo vamos a hacer, no podemos permitir lo que está ocurriendo…

-no creo que puedan hacer más de lo que ya han hecho…

-Ustedes deberían estar de lado de su hermana

-Madre, por el amor de Dios, que equivocada estas- Expresó Fred, al ver lo perdida que se encontraba su madre y todo para que su hija tuviera dinero y poder, se sentía decepcionado de la que persona que era su madre- aquí no hay lados, aquí solo se trata de ustedes dos, personas ambiciosas y sin sentimientos, queriendo hacer daño a quienes no se lo merecen, me alegra de que Harry por fin haya tomado las riendas de las cosas…

-Me voy, ojala que mi padre no esté involucrado en toda esta locura- Dijo Fred, desapareciendo, seguido de George, quien lamentaba profundamente que sus pequeñas sobrinas, tuvieran de ejemplo a Ginevra.

-H&H—

Mark, se sentía intimidado en su propia cocina, al sentir la mirada de Lexi, sobre sus movimientos. Él la había invitado nuevamente para realizar la entrevista, esta vez sin retrasos y sin llantos. Aunque le costará admitir se sentía intrigado por la chica de ojos azul violeta, su hermana se había sorprendido al escuchar que repetiría la entrevista, si hubiera sido otra persona, hubiera cancelado todo, pero la chica lo intrigo lo necesario como para querer volver a verla. No se trataba de que hubiera olvidado a Hermione en dos días, él no era así, pero la chica había despertado el nivel de curiosidad suficiente como para querer volver a verla, aunque fuera por trabajo.

-¿Siempre quiso ser chef?- Preguntó Lexi, sentada, en esas típicas sillas altas de bar, frente a la gran cocina de Mark, observando cómo estaba concentrado en su labor. Mientras tomaba algunos apuntes, y se ayudaba de una grabadora.

La pregunta de la chica interrumpió los pensamientos del Chef, sonrió ante lo profesional que sonaba la chica, quien había el día anterior había tenido algo como un ataque de histeria.

-Quisiste- dijo Mark, llamando la atención de la pelinegra.

-¿ah?- cuestionó sin entender a qué se refería.

-Quisiste, no me puedes tratar de usted, si solo soy algunos años mayor que tú- pidió Mark, sonriendo mientras dejaba el sartén para mirarla fijamente.

Lexi se removió incomoda de su asiento, cosa que no pasó desapercibido para Mark, quien acrecentó su sonrisa.

-No, no puedo tratarlo de tu, no es profesional, es decir no puedo entablar ningún tipo de relación con mi entrevistado- dijo, ocultando su mirada en las notas que tenía escritas.

-¿Relación?- cuestionó divertido, incomodando a Lexi.- Yo creí que ayer…

-Ayer fue otro día- dijo molesta, el chef hacia parecer que hubiera pasado algo más que un chocolate caliente y una conversación. Bueno, la había obligado, literalmente, a llevarla a su casa, ya que no andaba en su auto. Pero más allá de eso… -No sé qué habrá creído usted, pero soy muy profesional en lo que hago, o por lo menos trato de serlo, ayer estaba un tanto vulnerable- admitió con pena- pero siempre trato de hacer mi mejor trabajo.

-Entiendo- Dijo, cortando algunas verduras- ¿Entonces no somos amigos?- preguntó sin mirarla directamente

-No- contestó rápidamente, pero se corrigió al ver la mirada de Mark, quien dejo el cuchillo a un lado para mirarla, o estaba triste o realmente era un buen actor- es decir…

-Lo entiendo, ayer no significo nada, mi chocolate caliente no fue lo suficientemente bueno para forjar una amistad- dijo haciendo más teatro del que debería- Ahora, ¿cuál era tu pregunta?

-¡No me entiendes!- Exclamó molesta, poniéndose de pie, ante las palabras del Chef, sin darse cuenta de que lo había tratado de tú

-¿Ahora me tratas de tu…?- Dijo entre risas, mientras agregaba las verduras a otra olla- eres muy extraña Lexi…

-Eres un maldito idiota- Sentenció Si seguimos de esta forma nunca le voy a poder hacer la entrevista, pensó

-Creo que era mejor cuando me tratabas de usted- aguantándose la risa, al ver los ojos de la periodista achicarse…

-Te lo buscaste y eso se te está quemando- habló señalando las verduras que recién había puesto a cocer.

Mark quito las verduras del fuego, y la miró directamente, tratando de descifrar a la mujer que se encontraba frente a él y por qué el color de sus ojos era tan cautivante. Serán falsos- pensó

-Me desconciertas- Dijo Mark de repente, sorprendiendo a la periodista. Mientras se acercaba a ella con algo que parecía ser salsa.

-No querrás decir me desconcentras- Dijo bajando la mirada, le incomodaba que Mark la mirase tan fijamente

-No, estoy seguro de que no –afirmó, con abierta galantería. Él sabía que causaba efecto en las mujeres y quería saber si con ella sucedía lo mismo - ¿quieres probar?- ofreció

Lexi lo miro inquieta, la voz ronca de Mark la confundía. EL chico era un playboy tal cual ella lo había descrito el día anterior, y ahora él se daba el lujo de jugar y burlarse de ella, sin contar con el hecho de que no la dejaba avanzar con su trabajo.

-Me refiero a la salsa- dijo con una sonrisa ladeada.

-¿A qué otra cosa te podrías referir¡- cuestiono inteligentemente mientras tomaba la cuchara que le ofrecía y lo miraba con desprecio, mientras que el chef ensanchaba más su sonrisa e invadía aún más el espacio personal de Lexi.

-H&H-

-Hermione, yo…- intentó hablar Harry, mientras se revolvía inconscientemente su cabello.

-Harry, no me gusta hablar de eso… -expresó incomoda- Porque a pesar de que no queramos, nos tenemos que ver por Leah, bien podría marcharme con mi hija y olvidar esto, pero a pesar de que perdiste mi confianza, no voy a hacer sufrir a mi hija, no más de lo que ya lo hace, sé que a pesar de que te vea mal, te tiene aprecio, y no sé por qué, pero algo me dice que la vas a proteger- agregó, siendo lo más sincera posible- así que, te pido que no le demos vuelta a ese tema… ¿otra pregunta?- ofreció

-sí, la verdad es que tengo algunas más, si no te importa

-Mientras antes terminemos, mejor- habló con voz cansada.

-¿Por qué no firmaste el divorcio?, aunque creo que es por lo mismo…

-En eso te equivocas- contestó- Mis papeles del divorcio están firmados, según Sirius, tu abogado ya los debiese tener en su poder, es cosa de firmarlos.

-ah…- soltó escuetamente, no sabía por qué, pero había esperado que ella no firmase, menos ahora que él sabía de Leah-

-Tu otra pregunta

-¿Por qué Ginny no puede entrar a Godric Hollows?

-¡Oh!… ¡eso!… -Exclamó, con un poco abochornada, por lo infantil que parecían ahora sus acciones. -nosotros somos sus dueños, por lo que cada dueño puede decidir quién entra o no a la casa, y yo bloque a Ginny, y nadie excepto yo puede decidir que entre… si ella no tiene mi permiso va a volver a la entrada del jardín

-es lógico- La verdad Harry se esperaba esa respuesta por parte de la castaña.

-Harry- Lo llamó- tu sabes que va a llegar el día en que Leah se entere de la verdadera razón de nuestra separación…

-Lo sé, y no quiero pensar en ello, la verdad, soy un extraño en su vida y tengo mucho que perder- Dijo con tristeza, cosa que la castaña pudo notar.

-Claro, esta Ginny

-No me refiero a Ginny, Hermione, es Leah, no podría soportar perderla y sé que tengo que hacer bien las cosas de una vez por todas, siento que ocurrieron muchas cosas frente a mí y no me percate de ellas, pero no quiero que con Leah suceda lo mismo y la verdad no sé por dónde empezar, no sé si le gusta las muñecas o las princesas, no sé qué color le gusta, sé que le encanta el helado y ver series animadas muggles, no sé qué comida le gusta o no- señaló apesadumbrado, quería tener la oportunidad de conocer a su hija, era lo mejor que le había pasado en su vida, y se moría de nervios, no quería arruinar las cosas con su pequeña.

Hermione lo detestaba y detestaba más aun el sentirse conmovida por las palabras del buscador, tardo en pensar que responder.

-No comía pasta hasta hoy que la preparaste, nunca se había comido un plato entero y sabes que le gusta el quiddicth, ella nunca te lo debió haber dicho, pero eres su jugador favorito.- se calló por unos segundos, tenía que admitir algo aunque no le gustase- No estoy segura de lo que voy a hacer, pero a pesar de todo creo que debería agradecerte por cómo has reaccionado, pensé… bueno durante estos seis años estaba segura de que tu reacción iba ser totalmente opuesta, es decir me demandarías y tendríamos discusiones acerca de la custodia y transformarías esto en un debate legal y rechazarías a Leah, en cierta parte, agradezco que no haya sido de esa forma a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros.

-El que te tiene que agradecer por todo esto soy yo, sé que no tengo perdón por todo lo que hice y se y entiendo el odio y rencor que me tienes, pero te lo dije ya en otra ocasión Leah es el mejor regalo que pude haber tenido y no mentía cuando dije que sentí un aprecio y cariño tan grande por ella desde el minuto en que la vi y…

-Mami- llamó Leah a Hermione, entrando a la biblioteca, interrumpiendo a Harry -Tu- Pronunció la pequeña escuetamente, mirando a Harry con los ojos entrecerrados, y el ceño fruncido, era ver a Hermione cuando era pequeña y se molestaba por las travesuras que hacía con Ron. El ojiverde sonrió ante esa imagen – Estas ati- señaló molesta la pequeña ante la presencia de Harry en la casa.

-Leah que hablamos hace poco…- le llamó la atención Hermione, sonriendo internamente, Leah sabia como incomodar a las personas. La pequeña solo la miro inocentemente, mientras Harry se removía incomodo, él quiera avanzar en su relación con Leah, pero al parecer ella no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente. -¿Qué pasa amor?- preguntó tratando de terminar con ese ambiente de incomodidad

-¿Podemos hacer galletas para Teddy?- preguntó dando pequeños saltitos de manera entusiasmada

-Amor, Tia Nat no está, sabes que yo no sé hacer galletas

-Mamí… porfis… porfis –insistió- a Teddy les gudtan mis galletitas.

-Leah, no queremos quemar la cocina del abuelo Sirius- dijo Hermione un tanto avergonzada, si bien había mejorado en el ámbito de las artes culinarias, los postres eran una deuda pendiente para ella, Nat y Mark, inclusive Draco eran las personas que ayudaban a Leah a hacer galletas. Leah, miro tristemente a su madre.

-¿Mamí?- insistió esta vez haciendo pucheros.

El medimago que se había quedado en silencio hasta en ese momento, vio una oportunidad para acercarse a su hija.

-Leah, cariño- La llamó Harry, la pequeña lo miro seriamente, esperando lo que tuviera que decir, por Merlín es idéntica a Hermione, pensó- Yo sé hacer galletas, si tú quieres, yo te puedo ayudar a hacer las galletas para Teddy- Ofreció, mirándola mientras la menor cambiaba de expresión a una más bien sorprendida, abriendo sus pequeños ojos verdes al máximo.

-¿No se queman como las de mami?- preguntó curiosa.

-No, y si quieres las podemos adornar…

Hermione no quería seguir compartiendo el mismo espacio con Harry, pero al parecer iba a tener que ceder, nuevamente.

-¿Quieres hacer galletas conmigo Leah?-Preguntó nuevamente Harry

-Bueno- contestó escuetamente- pero que no le queden feas, son para Teddy- le advirtió, probando una ligera sonrisa en los adultos.

Harry sonrió, sabía que ganarse el cariño y respeto de su hija, sería un camino difícil y aunque fuera a pequeños pasos, como este, no desistiría hasta que llegase el día en que lo escuchara llamarlo Papá. Esa pequeña era su mayor tesoro.

Un par de horas más tarde y con harina por los suelos, Harry y Leah, estaban riendo, mientras intentaban limpiar, por órdenes de Hermione, el desastre que habían dejado en la cocina. El hacer galletas se había demorado más, ya que habían tenido una pequeña guerra de harina, al manchar a Hermione, quien se había excluido de participar en la elaboración de las galletas. Hermione sentada en la mesa de la cocina, observaba a padre e hija interactuar mientras limpiaban, o más bien Harry limpiaba, esas horas haciendo galletas habían ayudado a que Leah, cediera un poco más ante la presencia de Harry, y sonriera, cosa que no había hecho desde el día que se enteró de la verdad.

-Ahora hay que esperar que las galletas estén listas, no deberían demorar más de 20 minutos- dijo Harry. – Tía petunia no era la mejor tía del mundo, pero sus galletas de navidad eran buenas, debo admitirlo, bueno sin contar el hecho de que me obligó a aprender a hacerlas.- añadió sonriendo.

-¿Quién es tía Peluna?- preguntó Leah, curiosa

-Es la hermana de mi mamá, ¿Sirius y Remus te han hablado de Lily y James Potter?- interrogó Harry a la pequeña.

-Sip, ellos son los mejores amigos de los abuelos, pero ahora están en un bonito lugar- Harry sintió ante la respuesta de la pequeña-

-Así es princesa, bueno, ellos son mis padres, tus abuelos, quienes hubieran estado felices de tenerte como nieta- Dijo sinceramente Harry, quien sonrió al ver la cara de sorpresa de Leah, al parecer la niña no había hecho esa conexión- y como yo era mí chico, viví con mis tíos, hasta un poco antes de salir de Hogwarts.

-Tengo más abuelos- dijo alegre la pequeña. Ambos adultos sonrieron ante su reacción.

-¿Siempre le haces galletas a Teddy?- preguntó curioso Harry

-Si, a él le gustan…

-¿Se llevan bien?

-Si- contestó entusiasmada- y cuando sea gande como mami nos vamos a casar- dijo, agrandando su sonrisa mucho más. Harry miro atónito a la pequeña y luego a Hermione, quien lo único que pudo hacer fue largarse a reír

-Sí, ella esta con esa… idea hace algún tiempo- explicó Hermione a Harry, al ver su mirada de preocupación. Pero no podía evitar la risa.

-¿Con que idea?- Preguntó Draco entrando a la cocina, acompañado de Sirius, Remus, y Natalie. No los habían sentido llegar.

-Tiene cinco años y se quiere casar…-Dijo Harry, no muy contento- Tendré… Remus...

-Tranquilo Harry, es algo pasajero- contestó el licántropo sonriendo

-¿Qué estaban haciendo?, huele exquisito – Preguntó la pelirrosa.

-Galletitas para Teddy, tía Nat…-contestó feliz la pequeña.

-Esto… Harry…- Lo llamó Draco- ¿Podríamos hablar?- preguntó

-Sí, claro dime…-Contestó mientras se acercaba al horno a revisar las galletas

-El Ministro de magia me habló de algo hoy y me gustaría saber tu opinión- espetó Draco, esperando que Potter entendiera el trasfondo de sus palabras.

-¿Qué?... ahhh... si… eso…-Expresó, entendiendo las palabras de su amigo – Natalie, puedes sacar las galletas del horno cuando estén listas- le pidió a la fotógrafa- hay que dejarlas entibiar para adornarlas- agregó al ver la cara de Leah, quizá pensaba que se iba a ir- vuelvo en unos minutos princesa

-Sí, Harry ve tranquilo… se nota que sabes que a Hermione no se le dan estas cosas- dijo sonriendo, al incomodarlos apropósito.

-H&H-

-Afuera está ardiendo Troya y tú estás acá haciendo galletas- Ironizó Draco con un deje de diversión, mientras servía unas copas de vino para Harry y para él, las necesitaban.

-Por ese mismo motivo me encuentro haciendo galletas… ¡Ginny me va a matar!- exclamó, preocupado por la reacción de su novia. Recibiendo la copa de vino tinto que el rubio le ofrece.

-Sí, ella hizo un gran escándalo… supimos que te anduvo buscando

-¿podrías explícanos que mierda fue lo que paso?- interrogo Sirius, entrando a la biblioteca, interrumpiendo la conversación, mirando directamente a Harry

- ayer te dije que necesitaba respuestas… hoy después de mi conversación con Molly, antes de venir, me di cuenta de que tenías razón

-La última opción es el veritaseum, pero para eso necesitamos la autorización del Ministerio de magia- dijo Sirius, repitiendo las palabras que había dicho el día anterior.

-Podrías haber hecho tú la poción o haberme pedido que la hiciera… ¿porque recurrir a Kingsley? - Preguntó Draco, confundido por el accionar de su amigo

-Está prohibido- contestó

-Como si te importara –Señaló el animago con Sarcasmo.

- no, la verdad es que no… pero es que le prometí a Kingsley no saltarme los estatutos antes de que me dé permiso para para convalidarme como pediatra muggle, está haciendo los tramites con el ministerio Muggle. Y la verdad ha avanzado… así que…

-Entiendo…

-¿Pero por qué no lo usaste con Hermione?- Preguntó Sirius

-por qué no lo pensé antes de que me dieras la idea Sirius, y por que entre en pánico con la idea de Ginny hechizándome y Molly amanzanando a Leah, la verdad es que quería la poción, pero Kingsley me pidió la historia completa y no pasó por inadvertido ante el nombre del hechizo

-él sabe de qué se trata- Afirmó Sirius – Ahora, ¿tú lo sabes?

-Sé que es magia oscura, prohibida, peligrosa y que no podía dejar pasar esta acusación, cuando le pregunte porque… me respondió que de ser verdad, habían estado jugando conmigo. –Señaló con la voz afectada- Dijo que no podía adelantarme detalles del juicio, pero esperaba que fuera una pésima broma…me dijo que por más que buscara no iba a encontrar nada. Sirius, Draco- Los llamó- necesito respuestas y si tengo que llegar a estas instancias… no me importa…

-¿Qué es lo que buscas saber Harry?- pregunto intrigado Draco- Ya sabes que Leah es tu hija y por eso Hermione quería la casa, sabes que Molly es una arpía y no duda en amenazar a una pequeña, sabes que tu mujer no duda en hacer lo mismo, ¿Qué es lo que en realidad buscas saber Harry?- Interrogó duramente al ojiverde. Si lo veía desde otra perspectiva, si ellos no supieran del hechizó, Harry sabía todo lo que en teoría debía saber, por ello se extrañaba de la reacción de su amigo.

El buscador se revolvió el cabello frustrado, tenía miedo de admitir lo que realmente el esperaba saber.

-Yo… necesito saber porque si me encontraba tan enamorado de Hermione, como todos dicen, la engañe, porque durante todo este tiempo le he dicho a Ginny que no quiero tener hijos, que no me veo formando una familia, pero con Hermione y Leah si, aunque me cueste admitirlo, siempre fue así. Sirius a ti te lo he dicho- Dijo Harry con la voz apagada. El animago asintió, apesadumbrado por el sin numero de cosas que estaban atormentando a su ahijado- necesito saber por qué algunas veces he sentido que me encuentro obligado a estar con Ginny, por que al tratar de recordar como me sentía con Hermione a mi lado, me da jaqueca y siento como si algo lo impidiera… necesito saber tantas cosas… y entre ellas porque mierda no me importo ni un poco romperle el corazón a Mione, cuando prometí que la protegería y nunca la haría sufrir, yo se que le hice esa promesa- tragó pesadamente de su copa, antes de continuar- y me entumezco de miedo al pensar en que ese hechizó podría tener la culpa de todo lo que sucedió y que estuve engañado todos estos años

-Eso es…

-Esto es una mierda…- dijo Harry- así que brindemos, por que aunque no exista Voldemort, todavía queda gente que busca hacer mal a otras... Salud…- dijo Harry sarcástico, mientras alzaba su copa de vino. Ante la atenta mirada de su padrino y Draco, quienes no sabían que hacer en ese instante.


- VENATUS AMORIS-

- Bonus Track-

Mi regalo consistía en una votación… Les informó que de acuerdo a los votos gano la opción de cómo se hicieron novios Hermione y Harry… Así que aquí esta… Narrada en un Bonus Track…

- Bonus Track-

Hermione bajo a pasó rápido las escaleras de los dormitorios de las chicas, no soportaba tener que compartir la habitación con Ginny. La chica le ponía los pelos de punta, más ahora que la amistad con Harry estaba tomando un rumbo considerablemente incierto, aunque por primera vez, esa incertidumbre le gustaba. ¡Harry!- pensó Sonriendo- , era innegable que desde la búsqueda de los Horrocruxes, el hecho de estar solos y no saber que iba a pasar al día siguiente, los había unido. Ella había comenzado a sentirse distinta en cuanto a Harry, pero ese no era el momento para analizarlo, solo lo asocio a ese periodo de soledad, en donde eran ellos dos contra el mundo, pero las cosas habían sido distintas luego de algunos meses de que acabará la guerra, necesitaban estar juntos siempre, habían adquirido costumbres que no eran propias de amigos, como sentir su corazón latir fuertemente, cuando Harry la abrazaba por horas mientras veían en silencio la chimenea, aunque tenía que admitir que luego del beso en los jardines, esas horas sentados frente a la chimenea, ahora venía con coqueteos y besos por parte de Harry, quien paso de no ser muy demostrativo a serlo en extremo.

Y no era que le molestara, era la incertidumbre, la que le tenía inquieta a pesar de que le gustaba, Harry no aclaraba nada, quizá era bueno este tiempo, para ver si eran compatibles como pareja… Pero a quién demonios trataba de engañar, claro que eran compatibles y estaba histérica, había descubierto que estaba enamorada de su mejor amigo desde hace mucho y el sentía, posiblemente, lo mismo por ella, y Ginny lo sabía, todo Hogwarts lo había notado y por ello la confrontación de la pelirroja era mucho mayor. Iría a la biblioteca y luego a la torre de astronomía en donde esperaría hasta cuando ya sus compañeras de cuarto estuviesen dormidas para volver y ella poder dormir.

Pero sus planes se fueron por la borda…

-Mione- La llamó Harry, quien se encontraba en los asientos de la sala común. Además Harry le había puesto ese apodo y se había encargado personalmente de que todos en la escuela supieran que solo él la podía llamar así… ¿No es lindo?-pensó divertida la castaña.

-Señor Potter, ¿en que lo puedo ayudar?- Interrogó Hermione, tenía el presentimiento de que se podía tratar.

-Me encanta ese Sweater que llevas puesto, es mi favorito- indicó Harry, mirándola de pies a cabeza, mientras hacía sonrojar a la castaña.

-¿Si quieres te lo devuelvo?- Contestó a modo de pregunta, mirando seria al pelinegro, sin darse cuenta de que él estaba jugando.

-No- Contestó rápidamente- fue tuyo desde el momento en que te vi con él, además siempre te quedo mejor que a mí- Dijo, tomando la mano de la castaña, acercándose a ella- Además me encanta que lleves mi apellido en tu espalda, así todos saben que no se te pueden acercar- Susurró en su oído, de manera provocativa. Provocando el sonrojo de ambos, ya que a pesar de la valentía de Harry, siempre estaba nervioso cuando se trataba de Hermione.

-Bueno, entonces ya que decidimos la propiedad de este sweater-

-Y de la portadora… - Le interrumpió el buscador, con una sonrisa ladeada. Harry sabía que era poco expresivo, pero tenía que sacar lo mejor de los genes Potter, si se quería declarar a la castaña, tenía y quería arriesgar todo por ella.

-¿puedo ir a la biblioteca? –cuestionó, tratando de ahondar en las palabras de Harry.

Cuando salió de la sala común, sintió que alguien la abrazaba por la cintura, no tardo en percatarse de que era Harry. Esa era otra costumbre que había adquirido la tomaba por la cintura, la acercaba a él y caminaban de esa forma por los pasillos del Colegio.

-Te tengo una invitación, mucho mejor que la biblioteca- Dijo Harry, besando su mejilla cariñosamente.

-¿así?- interrogó, soltándose del agarre del ojiverde.

-Sí, mira ven… - le invitó Harry, tomándola de mano. Se dirigieron a un pasillo que ella desconocía, por lo que se extrañó.

-¿Harry?… ¿sabes dónde vamos?

-Mione relájate, estos pasillos los he descubierto ahora que he tenido más tiempo para explorar con el mapa del Mereodador, algunos son atajos a los salones, otros pasadizos y he encontrado lugares extraños -Dijo sonriendo ampliamente- Estoy seguro de que te va a encantar.

-¿Cómo estas tan seguro?

-Por qué te conozco- Los jóvenes atravesaron una muralla encantada, Harry murmuro un hechizo y se abrió un pasillo largo, llagaron hasta un cuadro, extrañamente, inmóvil, sin ningún personaje cantando y con rumores de pasillo. Harry lo golpeo dos veces con la varita y se convirtió en una puerta, a estas alturas la castaña estaba realmente intrigada. Cuando la puerta se abrió, dio paso a un salón, blanco, con grandes ventanales con vista a un hermoso Jardín. El Salón tenía en el fondo grandes y largas estanterías de libros, y en el centro una lámpara de cristales. Además de un gran piano de cola, unos sofás y una pequeña. Pero lo que más llamaba la atención era un gran cuadro de cuatro personas, al igual que el anterior, sin magia, sobre una chimenea-

-¡Este lugar es increíble Harry!- Exclamó Hermione, dijo mientras lo recorría mirando asombrada todo lo que se encontraba en el lugar.

-Esta sala, según dicen, era la primera sala de profesores de Hogwarts, con su biblioteca privada, creí... creí que te iba a gustar- explicó nervioso, mientras se revolvía el cabello, había tomado una decisión y quería que fuera un momento especial, quería hacer sentir bien a la castaña y demostrarle todo lo que sentía por ella.

-Harry esto es… ¿los primeros profesores de Hogwarts?, ¿quieres decir?- interrogó intrigada

-Así es, estuve averiguando y por lo que me dijeron algunos fantasmas, que me ayudaron con los hechizos, esta fue la sala de los fundadores, muy pocos tenían acceso y se selló con la primera guerra mágica y quedo en el olvido, hasta ahora.

Hermione abrazó con fuerza a Harry, perdiendo por unos minutos el equilibrio

-Esto es maravilloso, ¿sabes la cantidad de historia que tiene este lugar?

-lo se… quería compartir contigo esto y otra cosa más, aunque con esta tuve un poco de ayuda de algunos amigos- dijo mientras le mostraba ahora la mesa, adornada con velas y llena de comida y dos copas de lo que parecía ser Champagne. Harry buscaba crear un ambiente que pareciera romántico, para ambos, algo que le gustará a la castaña.

-¡Harry!- exclamó sorprendida por el gesto que había tenido Harry con ella. La verdad no se lo había esperado.

-Quería darte una sorpresa, además si te trataba de invitar a una cita, quizá lo arruinaría..., tu mejor que nadie sabe que me pongo nervioso en momentos como estos…

-Vaya-soltó, sin saber muy bien que decir- ¿Entonces esto es una cita?- interrogó con curiosidad y los nervios a flor de piel

-Una cita sorpresa –Dijo rápidamente, tratando de no incomodar a la castaña- ¿Te parece bien…? O, esto… yo sabía… quizá… no debí... Me apresuré- balbuceó, no podía armar una frase completa sin dejar de hablar sin sentido

-Harry… esto… esto… todo esto es maravilloso, quizá solo debiste avisarme..., ya sabes para arreglarme… no se ponerme linda- dijo tímidamente

Harry se acercó tomando valor, gracias a Hermione, delicadamente tomo su mentón y la miro fijamente a sus orbes castaños- estas hermosa, te dije que ese sweater es tuyo porque te ves hermosa con el…-termino, mientras acariciaba delicadamente su mejilla.

-Creo… que deberíamos cenar antes de que…- dijo nerviosa, dejando de mirar a Harry a los ojos, los orbes verdes alteraban todos sus sentidos.

-Si…. Creo lo mismo, dijo mientras la abrazaba, Harry no se separó de ella en ningún momento, le gustaba que estuviera junto a él. Se sentaros con Hermione apoyada en el torso del ojiverde.

-tu sientes esto… -hablo Harry- Es decir… es obvio que algo más está pasando entre los dos, algo más que una simple amistad o una gran amistad… o cualquier otro tipo de amistad…

-Sí, es decir es extraño, pero sí…

-Hermione no puedo quitar mis ojos de ti, eres lo más real pero a lo vez lo más fantástico que me ha pasado y cada día de golpeo a mí mismo por haber perdido tanto tiempo, por no haberme percatado antes de lo que sucedía cuando tú estabas a mi alrededor, de esa sensación de paz y amor que me rodeaba y no quiero sonar egocéntrico, pero estoy seguro que a ti te sucede lo mismo… sé que soy un desastre con las demostraciones de afecto, pero tú fuiste la primera en enseñarme y quiero seguir descubriendo todo esto a tu lado

Hermione solo pudo levantar su rostro para mirar a Harry, quien solo acariciaba su mano, podía sentir el ritmo acelerado de su corazón, pero no podía distinguir a quien pertenecían esos latidos… -Yo no sé, quizá te hubiese gustado algo más elaborado, o más sencillo… o no sé, no sé cómo se hace en estos casos… pero Mione de algo estoy seguro…

-¿De qué?- preguntó, con un hilo de voz, estaba emocionada por las palabras de Harry, pero confundida, al ver que el buscador se ponía de pie y buscaba algo entre su capa.

-De que te amo- dijo sencillamente- de que mi corazón late desenfrenado cuando te tengo cerca, de que en estos momentos mis rodillas tiemblan por miedo a lo que todo esto significa, de que eres lo mejor que me ha podido pasar, y de que besarte ese día en el jardín fue la mejor decisión que pude haber tomado, la historia dice que me equivocado al seguir mis impulsos, pero fue lo mejor que he hecho y estoy seguro de que quiero sentirme así por el resto de mi vida…-Termino mientras le acercaba una caja larga de terciopelo a la castaña.

Hermione lo miro extrañada a punto de que las lágrimas cayeran por su rostro, las manos de Harry temblaban por los nervios al tratar en abrirla.

-¿Que es Harry?-Pregunto intrigada, mirando con amor al ojiverde

-Es… como explicar... Hermione si no fuera por ti quizá hoy no estaría vivo si no fuera por ti...

-No te ayude solo yo, lo sabes…

-Lo sé, Hermione, pero fuiste la única incondicional y la única, aunque suene egoísta, por la que quería continuar con vida –Hermione lo miró sorprendida por tal revelación.

-Esto es una promesa, Mione, en esta pulsera está grabado el día de nuestro primer beso y si está allí, es porque prometo recordarlo para siempre y prometo, si tú quieres que no será el único y que aunque nuestra historia empezó desde hace varios años, ese día es muy especial, porque me atreví y te bese… y prometo por sobre todas las cosas Mione que vaya proteger tu corazón y nunca te voy a fallar, es imposible que lo haga, porque no me vas a despegar de tu lado, te amo…- Dijo finalmente arrodillándose frente a ella, con sus ojos verdes brillando con intensidad, mientras sonreía.

-Harry… yo… no sé qué decir…

-Un ¿yo también?… sería buena idea- dijo nervioso

-¿Desde cuándo te volviste tan expresivo y bueno con las palabras?- cuestiono, con lágrimas asomándose en su rostro

Harry rio

- La verdad estuve practicando y Malfoy me dio algunos consejos… Si no hubiera sido un fracaso total…- ¿Hermione?

-Sí, lo siento… creo que la que se quedó sin palabras soy yo, no sé cómo podría, no me diste tiempo para practicar- Sonrió tomando la pulsera que Harry le ofrecía, el ojiverde se acomodó y ayudo a colocársela.- Yo tampoco soy buena con todo esto- Meditó antes de hablar- Harry, mi corazón te pertenece, es tuyo y no puedo definir el momento en que esto sucedió, pero es así, solo te pido que lo protejas, así como protegeré el tuyo. Te amo Harry.

-Mione, eres mía.

-Lo soy y tu Potter eres mío, y si llevo este sweater es para que todos sepan que eres de mi propiedad- dijo mientras acercaban sus rostros lentamente.

Harry, con decisión la tomo de la cintura y se acercó a besarla, como había deseado desde que entraron a esa habitación. Fue un beso dulce, pero demandante, ambos sabían que se pertenecía el uno al otro y ansiaban estar juntos.


- VENATUS AMORIS-

Chicas y chicos, espero que les haya gustado, como dije en un principio me demore y me abandono la musa de la inspiración. Cuesta escribir sin inspiración, pero volvió y esta el cap. El capitulo 13 se acerca, y puedo decir que no tardaré tanto...

No habrán Spoliers... pero les diré el titulo

13. Juicios, mentiras y una copa de vino

Espero que les haya gustado el regalo y la decisión a tomar, lo tengo que pensar con tiempo... como dije quedan pocos capitulos y quiero saber si quieren epilogo o no...

Saludos