Porque los divorcios existen y la terapia de pareja no funciona
Chicos, no sé por dónde empezar. Quizá pueda empezar pidiendo disculpas, por la demora en publicar el final de esta historia, más de un mes, pero es que han sucedido muchas cosas en mi vida en este último tiempo… o bueno no tantas, pero una que me agota mucho tiempo y es que estoy trabajando… Además siendo sincera, cada vez que me ponía a escribir o a editar alargaba todo, me desconcentraba apropósito, no quiero que acabe, a pesar de que tengo el final de esta historia al igual que el primer capítulo escrito hace años.
Soy mala con las despedidas, no me gustan, pero sé que el ciclo se cumplió… Y no puedo decir cuan feliz me siento de haber terminado un Fic… anteriormente los dejaba… Deje muchos fic inconclusos, a pesar de que sabía paso a paso lo que sucedería… Otras páginas, otras historias…
No puedo más que agradecer que hayan disfrutado, llorado, rabiado, odiado y amado con esta historia, ustedes fueron quienes me inspiraron y me llevaron a terminar esta historia, no podría haberlo hecho sin ustedes, sus comentarios y buena onda a lo largo del camino, fue primordial.
El capitulo va dedicado a todos ustedes, que comentaron, que leyeron en silencio, que abandonaron la historia, que amaron la historia, a todos sin excepción.
Advertencia +18 al leer los Flash Back en Cursiva
Disfruten…
- VENATUS AMORIS-
Sumary
Hermione abandona Reino Unido, dejando pasado, presente y buscando un futuro, lejos de las traiciones, y los malos amores. Pero el pasado, lo puedes dejar atrás, pero nunca se olvida, y vuelve, aunque no lo quieras. Luego de seis años vuelve, y en Londres continúa lloviendo, es la misma lluvia, el mismo llanto, y la misma ciudad.
Por mucho que uno intente, con todas sus fuerzas dejar el pasado atrás, es imposible, este vuelve, y muchas veces en forma de avalancha, y somos incapaces de medir las consecuencias que deja, por más que lo intente, nos volvimos a encontrar.
14. Bandera Blanca
-H&H-
Draco entró nervioso al restaurant de Mark, lugar en donde se encontraba su esposa y su ahijada, no habían querido exponer a la pequeña a los problemas que estaban enfrentando. Finalmente el juicio resultó un completo desastre, cosa que ya pronosticaba, pero sus impulsivos amigos, habían desaparecido, por separado, y la verdad no sabía si era mejor buscarlos o no, por lo cual le dejó esa misión a Sirius y Remus.
— ¿Cómo estás Draco?— Consultó Mark, al ver entrar a Draco, mientras lo saludaba con un típico saludo entre hombres.
—No lo sé, pero te puedo asegurar que ellos Refiriéndose a Harry y Hermione— Están peor que yo
—Entonces…
—Natalie tenía razón— Completó Draco. Mark solo asintió guardando silencio. Unas risas captaron la atención de ambos, y el rubio vio que de la cocina del lugar salían su esposa y Leah junto a una chica desconocida para él, pero que hacía caras graciosas, al parecer para entretener a la menor.
Draco se fijó en la cara del Chef, al parecer no le iba a ser tan difícil olvidar a Hermione, y se alegraba por él, ya que había hecho un gran gesto de amor que merecía su recompensa, aunque no la estuviera buscando.
—¡OH!- Exclamó Mark, percatándose de que Draco no conocía a la ojivioleta —Tengo que presentarte a Lexi— continuó, aludiendo a la periodista
—Claro— asintió, mientras se acercaban a paso lento a donde se encontraban ellas.
— ¡Amor! ¡Llegaste!‒ Exclamó Natalie, aun riendo por las bromas de Lexi — ¿Qué paso?— Preguntó, abrazando a su esposo.
—Casi todo como lo esperábamos‒ Señaló molesto ante la situación en que se encontraban sus amigos
— ¿A qué te refieres con casi todo?
—A que Harry se escapó del ministerio de magia, sin darnos tiempo de hablar con él, y minutos después se escapó Hermione, y ellos no quieren que los encontremos.
—Sí, pero amor ¿Harry no estará en la casa de sus padres?— preguntó con dudas la pelirrosa
—Es lo más probable, Remus y Sirius, los están buscando para hablar con ellos
—Draco —lo llamó Mark— Quiero presentarte a Lexi Roberts, ella es periodista de… —Le presentó el Chef a Draco — Lexi, él es Draco Malfoy, esposo de mi prima.
—Un gusto, Draco ‒Saludó con una sonrisa.
—¿Cómo has estado pequeña?— le preguntó a Leah, quien se encontraba concentrada en su cono de helado
—Bien, la madrina me ayudo a enviarle a Teddy las galletas que hice con Potter —Contó la pequeña con una sonrisa.
—Teddy va a estar feliz— Le sonrió Draco, ganándose de paso una gran sonrisa por parte de la pequeña, quien dejó los a los adultos, para volver a la mesa en donde tenía sus dibujos, bajo a la atenta mirada de los adultos.
—Ella es muy simpática— comentó, mirando a la pequeña, mientras sonreía ‒Bueno, yo creo que hoy tampoco vamos a poder hacer la entrevista ‒Señaló la periodista, con la intención de retirarse del lugar, Mark de cierta forma la estaba haciendo sentir incómoda, con su mirada y prefería escapar del restaurant, había decidido hablar con su jefa para que la cambiaran.
—Draco, no me vas a creer— Dijo de pronto Natalie, interrumpiendo los pensamientos de la ojivioleta ‒Mark hizo llorar a la pobre Lexi cuando vino a entrevistarlo la primera vez
—Eso no dice mucho de persona ¿Cierto?‒ comentó con una sonrisa ligera el ojiceleste.
—Sí, eso y que esta es la cuarta vez que he venido a realizar la entrevista y ha tenido la excusa perfecta para deshacerse de ello.
—Soy un mal entrevistado
—y, por tu culpa mi jefa me quiere matar… —soltó, generando una pequeña risa en los demás
—Posiblemente quiera pasar tiempo contigo— indicó Natalie sin filtro, ganándose una mirada severa por parte de su marido, y provocando el sonrojo en los otros dos presentes
—No, no lo creo, yo creo que quiere que me despidan, y así se cobraría venganza por haberlo llamado playboy —habló rápidamente
—¿Que es un playboy? —Interrogó Leah, desde la mesa, mirando atentamente y con curiosidad a los adultos. La pequeña había estado atenta a toda la conversación.
—Algo cariño, que yo no debí decir y tú no debes repetir… —señaló angustiada— ¡Oh mi Dios!, le acabo de enseñar una mala palabra a una pequeña de cinco años... su madre me va a querer matar...
Los demás adultos se rieron, pero Mark se encontraba nervioso, de una forma que hace tiempo no se sentía, se encontraba inseguro, Natalie no estaba tan equivocada, sabía que debía realizar esa entrevista, pero se le acabaron las excusas para ver a Lexi y esa idea no le agradaba.
— Quisiera saber que paso finalmente…
—Amor, hablemos después —habló Draco, mirando a su pequeña ahijada, quien se acercaba hasta ellos para mostrar un dibujo —lo único que te puedo decir, es que Ginny será encarcelada por varios años…
—La pelirroja fea de Harry ¿Hizo algo malo?— Preguntó inocentemente la pequeña.
—Amor, es difícil de explicar, pero nadie sabía que era mala hasta ahora— le explicó Draco
—Yo ya solo sabía, la fea me apretó la cara, no cómo lo hace las tías de mami, si no feo… me dolió… —indicó con el ceño fruncido, recordando la acción de la pelirroja.
—Eres muy inteligente‒ habló Draco — ahora vas a tener que cuidar a tu padre que va a estar triste.
—No— indicó rápidamente. Lexi, quien no entendía muy bien de qué hablaban, se percató de que la pequeña, no se llevaba muy bien con sus padres
—Leah— la llamó Natalie
— ¿Sus padres son separados?— preguntó Lexi a Mark apartándose un poco de donde se encontraba la pareja, cuidando de que no la escucharan los demás, no quería arruinar nada
—Algo un poco más complicado que eso ‒respondió el Chef por lo bajo —la novia de su padre no era la persona más indicada… acaba de ser condenada a la cárcel— Lexi, abrió los ojos sorprendida y lo miró preocupada por la niña, la había conocido hace algunas horas, pero era una pequeña muy enternecedora, le recordaba un poco a ella cuando era más pequeña. No quería involucrarse más además, ya que en definitiva iba a ser la primera vez y la última en que la vería, pero ella pasó por algo similar
—Leah— La llamó Lexi, generando la atención de todos — ¿podemos hablar antes de que me vaya?— La pequeña la miro curiosa, al igual que todos.
—¡ehh!... ¡yep!— Lexi le tendió la mano a la pequeña y le guiño el ojo a Mark, para que se quedaran tranquilos. Buscaron asiento en la mesa más lejana al lugar de donde se encontraban los demás. Eso les dio pie a los demás para hablar tranquilos acerca de sus desaparecidos amigos.
-H&H-
—Mark y tu son novios… me gudta… pareces una hada.
Lexi sonrió
—Gracias, pero Mark y yo no somos novios…
—¿Es por qué él todavía tiene maripositas por mi mamá?— preguntó inocentemente, despertando la curiosidad de Lexi.
—¿Tu mamá y Mark fueron novios?— Su pregunta había sonado más interesada de lo que pretendía en un principio.
—No…pero él la quería mucho, pero yo quería que mi amigo Harry fuera mi papá, porque no tenía, pero al final era mi papá de deveritas
Lexi, no tardó en comprender un poco la situación en la que se encontraba la pequeña.
— ¿Estás enojada con él?— preguntó con delicadeza.
—Si… mucho
—Entonces, ya no quieres que tu amigo Harry sea tu papa de deveritas
—Nop— Contestó determinada
—¡Vaya!— Exclamó, llamando la atención de Leah — a mí me gustaría que mi papá fuera mi mejor amigo
— ¿Tampoco tienes papá?- Preguntó la menor sin medir sus palabras.
—Tu si tienes papá cariño —Afirmó Lexi con dulzura, ante la pregunta— Mis padres al igual que los tuyos, no querían vivir juntitos, habían dejado de sentir maripositas entre ellos y pensaron que para ellos, era mejor separarse y yo me fui a vivir con mi madre, y mi papá poco a poco se fue olvidando de mí… ya no lo veo ni siquiera para navidad —terminó con un dejo de tristeza
—Eso es muy triste— habló con pena la pequeña
—Lo es, pero sucede pequeña— señaló— ¿Harry quiere ser tu amigo?
—Sí, el me ayudo a hacer las galletas para Teddy
—Leah, yo no sé cómo conociste a tu padre, pero te puedo asegurar algo — dijo determinada, sabía que la pequeña necesitaba un empujoncito de confianza —Él te debe amar con toda su alma y tienes que dejar que se acerque a ti y puede que te conozca hace poquito, pero te apuesto una torre gigante de helados a que no quieres que se olvide de ti, cómo lo hizo mi padre conmigo ¿O sí?— podría sonar duro para una pequeña de cinco años, pero al ver el rostro de la pequeña, se dio cuenta que había entendido el mensaje, fue poco lo que tuvo que ver para comprender que Leah a pesar de todo quería a su papá.
—No, no quiero, yo quiero a mi papá real… —Leah había entendido lo que la periodista, le había dicho, la pequeña se dio cuenta de que no quería que nadie más fuera su padre.
—Me alegra oír eso, ahora las cosas están complicadas para él, por lo que debes acompañarlo y hacerle saber que lo quieres mucho, porque a pesar de todo lo que pase entre tus padres, no debes olvidar que ellos estarán siempre para ti, juntos o separados — Lexi vio los ojos de Leah, que la miraban con algunas lágrimas.
La pequeña pasó sus manitas para limpiarse su rostro.
—Eres una pequeña espectacular‒ Leah al oír esas palabras se lanzó a los brazos de Lexi dándole a un apretado abrazo.
-H&H-
Arthur aun no salía de su transe, todos ya se habían marchado de la sala en donde se habían desarrollado los juicios, inclusive los Aurores ya habían trasladado a Ginny a Azkaban.
—¿Cómo pudiste Molly?— Interrogó Arthur, saliendo de su estupor, rojo por la ira que estaba sintiendo hacia su mujer, la decepción corroía su cuerpo, había compartido con esa mujer los momentos más hermosos y tristes de su vida, habían formado una gran familia, pese a todas las dificultades, y creía que habían enseñado correctamente a sus hijos, pero el percatarse de esto, tanto tiempo después, él quería a Harry como un hijo y si bien debió haber tenido más precaución cuando su hija comenzó esta relación, nunca pensó, que había detrás de todo lo que había ocurrido. Debía haber prohibido la relación entre su hija y Harry, pero nunca pensó… nunca se le cruzó por su mente que su mujer e hija hubieran llegado a tal extremo.
—No me arrepiento de nada de lo que hice— sentenció Molly dura, ante la furiosa mirada de su esposo.
—¿a qué te refieres con que no te arrepientes de nada?— interrogó incrédulo, por la falta de escrúpulos de la que fue su mujer.
—a que volvería hacerlo, si con eso me aseguro de que mi hija vaya a tener la misma vida que tuve yo— soltó, haciendo una especie de mueca con su boca, a estas alturas ya no tenía que disimular absolutamente nada.
—¿Te arrepientes de nuestra vida Molly?- cuestionó, por el rostro del mago caían las lágrimas sin control, Molly estaba impávida. Arthur no podía creer que la mujer que tenía frente a él era la misma con la que había convivido durante más de treinta años, con la que había pasado los momentos más difíciles y los más felices. No la reconocía.
—De cierta forma siempre lo supiste Arthur —habló con frialdad— nunca pudimos darle a ninguno de nuestros hijos algo de primera clase, éramos y aún somos la burla de la sociedad mágica por ser pobres, y no voy a permitir que mi única hija viva lo mismo que yo
—Estas tan equivocada- Señaló el pelirrojo, mientras se limpiaba con brusquedad las lagrimas- por tu maldita avaricia nuestra única hija va a pasar el resto de su vida en Azkaban y en unos días más tú la vas a estar acompañando... No sé cómo vamos a contarles a tus otros hijos… porque si no lo sabes, tienes más hijos, nietos y nueras a las cuales les debes una gran explicación.
—Ellos… Ellos me van a entender
—Te equivocas de nuevo, a pesar de lo perra que has sido nuestros hijos crecieron con amor, no sé cómo se te puedo olvidar todo eso que tú misma intentaste promover en ellos, pensé que éramos felices, que me amabas, nunca te quejaste…
—Arthur— Lo llamó cancina -sabías que esto pasaría algún día, lo sabías.
—Estoy decepcionado, al no ver la verdadera identidad de la mujer que dormía a mi lado, no tengo cara para pedirle disculpas a Harry y Hermione
—Esa es una maldita sangre sucia, que lo único que ha hecho es interponerse en el camino de mi Ginny— indicó con ira, arrugando su ceño.
—Creí que nosotros no usábamos esos términos
—Nunca me cayó bien esa mujercilla, siempre interponiéndose en todo, se merecía lo que tenía que pasar, y tú Arthur estuviste de acuerdo— Le acusó, golpeando el pecho de su marido con su dedo.
—Confíe— respondió dándose por vencido, acaba de perder totalmente a su mujer- confié en que ustedes me estaban diciendo la verdad, en que la relación estaba desgastada, en que Harry de verdad amaba a mi hija, y en que él iba a actuar de forma correcta con Hermione, y no sabes cuánto me arrepiento de no haber intervenido, de haber confiado en que Harry es una de las mejores personas que he conocido y sabía que no iba a dejarlas, pero…
—Pero no lo hiciste… no puedes venir a quejarte ahora, total esa sangre sucia obtuvo todo lo que se merecía
—No eres mejor que Bellatrix, Molly… incluso ella era más fiel que tu a lo que creía… Era malvada… pero no tenía una doble cara cómo tú Molly…
Arthur se dio vuelta y salió caminando del lugar, dejando a Molly sola con sus demonios adentro. Él tenía que encontrar la forma de afrontar toda esta situación con su familia.
-H&H-
A lo lejos, Natalie observaba con una sonrisa socarrona a su primo, quien tenía la mirada fija en Lexi. El Chef estaba pendiente de cada uno de los movimientos de la pelinegra, mientras hablaba con la pequeña.
—Ella es linda —Indicó Natalie, mientras observaba a lo lejos como Leah abrazaba a la ojivioleta
—Sí, lo es— afirmó rápidamente el Chef, pero al darse cuenta de lo que había dicho, trató de corregirse al instante —…es decir no… ella es periodista— terminó tratando de demostrar seriedad
—Es periodista, pero eso no quita que sea sexy… —habló Draco ganándose una reprimenda por parte de su esposa
— ¡Auch!— exclamó ante el golpe que le propinó Nat— digo la verdad…. Aunque creo que el chef acá lo tiene más que asumido, ni siquiera por Herm, tenía esa cara de idiota
— ¡Eh…! apropósito... ¿cómo está nuestra amiga?— preguntó Natalie, colocándose seria de un momento a otro.
—No lo sé, fue un martirio estar allí —expresó Draco, con la mirada perdida — estaba dividido, no sabía que pensar, quería que Ginny fuera culpable para que ellos volvieran a estar juntos, pero al mismo tiempo, rogaba por qué no lo fuera, porque el mundo de ellos se va a venir abajo, amándose, pero no pudiendo estar juntos…—sentenció con un dejo de tristeza en sus palabras
— ¿A qué te refieres…?— Cuestionó Mark.
—Ginny dijo algo, y tiene razón… —indicó el rubio, con el ceño fruncido al recordar las palabras de la pelirroja‒ Hermione, ella nunca va a poder olvidar lo que vio aquel día —Natalie y Mark, entendieron a lo que Draco se refería— hechizado o no Harry la engaño… y la cabeza de Herm, no va a dejar de repetir esa imagen y cualquier problema que tengan eso va a repercutir entre ellos dos —Draco se pasó sus manos por la cara tratando de quitar la frustración que sentía en esos momentos — Sin contar con que Harry no puede recuperar sus sentimientos por Hermione, no hay contra hechizo…
— ¡Maldita infeliz…! —Exclamó Natalie con furia —porque hay gente de mierda que quiere hacerle daño a personas buenas, que se merecen lo mejor del mundo. —Masculló con fuerza, en su estado sabía que no estaba bien sufrir crisis de ira, pero quería tomar su varita e ir donde la pelirroja a cantarle algunas verdades— que sacaban, la verdad tarde o temprano iba a salir a la luz, es imposible ocultar por tanto tiempo una mentira tan grande, si no era yo, quien lo descubriría sería otro…
—Dumbledore hubiera sabido qué hacer— se lamentó Draco
—Ellos están juntos en estos momentos— afirmó Mark, en un gesto pensativo, llevándose una mano a su menton
—¿Qué te hace creer eso?
—A que Hermione, según todo lo que sé, siempre tuvo un instinto protector hacia
—Hacia Harry— terminó Draco
—Y, dada la situación, antes de ponerse a pensar en todo lo que estaba pasando, y más si Harry también se enteró, su primer instinto debe haber sido él…
—Esto suena bastante interesante y por cierto si te gusta Lexi, invítale a salir… no retrases más esa entrevista —sentenció Natalie, observando la mirada perdida de su primo.
-H&H-
Hermione pudo ver los primeros rayos de luz entrar por la ventana del dormitorio de Leah. Por primera vez en su vida, sintió que todo lo que estaba ocurriendo la sobrepasaba, ni siquiera cuando se fue hace seis años. Se había aparecido en la casa de Sirius y fue de inmediato a ver a Leah, ella era parte de todo esto y no quería que su hija se viera más afectada de lo que ya estaba, se recostó junto a ella, pero por más que lo intento, los recuerdos de esa noche, volvían a su cabeza. Por lo que se movió silenciosamente, para no despertar a su pequeña.
Necesitaba con urgencia un baño para despejar su mente, arregló sus cosas, necesitaba un momento a solas antes de que todos despertaran y la atormentaran con preguntas.
-H&H-
—¿Pasaste buena noche?— preguntó Natalie sentada en la mesa de la cocina tomando su cereal con leche, sin siquiera mirar a Hermione, quien se llevó un buen susto. No esperaba encontrarse con su amiga despierta tan temprano.
—¡Nat!— exclamó sorprendida-Me asustaste…
—Si nada haces nada temes— Dijo, apuntando con su cuchara hacia la castaña
—Creo que esto va por otro lado ¿No?— Cuestionó, mientras se preparaba un café
—Hermione, yo no te voy a preguntar nada, ni quiero que me digas nada…—señaló revolviendo su cereal— Además, creo que sé lo que hiciste la noche pasada— Dijo entre risas, a pesar de la cara de espanto que puso su amiga
—No es lo que estás pasando…
—No sabes lo que estoy pensando…—señaló enarcando una ceja de forma engreída.
—No sabes cuánto me recuerdas a Draco… levantando tus cejas como si supieses más que el resto— Se quejó Hermione
—Ya te lo dije, no le debes explicaciones a ninguno de nosotros… no tienes nada por lo que sentirte culpable.
—Ehhh— Hermione había caído en la trampa de su amiga, se había quedado sin palabras— yo…
—¿Entonces si hay detalles sabrosos? —Interrogó, mientras hacía un gesto de victoria…
Hermione, dejó caer su cabeza sobre la mesa, sin saber qué más decir… Natalie, solo la quedo mirando afligida.
—Mierda— Masculló Natalie
-H&H-
Harry se removió inquieto de la cama, algunos rayos de luz ingresaban al dormitorio señal de que ya había amanecido, abrió sus brazos y buscó la almohada que aún conservaba su perfume. Se atrevió a llamarla en voz alta, con la esperanza de que todavía se encontrara en la casa, pero no hubo respuesta, entendía que se hubiese marchado sin decirle nada, nuevamente, pero esta vez había algo diferente, lo sabía, lo sentía correr entre sus venas. Se incorporó en la cama, se coloco sus boxer y tomo su varita que se encontraba en la mesa.
Era impresionante cómo su magia fluía, hace bastante tiempo que no se sentía de esa manera, por lo que en un arrebato de confianza tomó su varita, que estaba en su velador. El Expecto Patronum emergió de su varita en gloria y majestad. Su ciervo dio vueltas por todo el dormitorio. El ojiverde no supo si reír o llorar, ante la situación, pero de todas las cosas que daban vuelta por su cabeza, solo una le quedó clara. Su Patronus se deshizo, estaba tan concentrado en el, que se alarmó cuando sintió el timbre de su puerta sonar, por lo que bajó rápidamente hasta la puerta.
-H&H-
—Soy una tonta—Se quejó Hermione, dejando a un lado su tasa, de pronto ya no podía tragar su café. —¿Tu lo sabías cierto?— preguntó
—Sí, pero no del todo… no realmente… cuando vi los ojos de Harry relampaguear, comencé a averiguar… y lo confirme… Pero nada podía evitar lo que sucedió... Harry solo estuvo en el momento preciso y tomó quizá la mejor decisión sin saberlo…
—y yo no sé que hice
—Hermione…—la llamó, al ver tan afligida y culpable a su amiga
—No sé qué pasó en mi mente…
—Creo que si lo sabes— Afirmó, mirando a Hermione, sintiéndose atada de manos al no poder hacer nada por ella
Hermione no pudo evitar soltar algunas lágrimas- pero no quiero…
—Lo extrañabas ¿Cierto?
—Con toda mi maldita alma…—contestó recordando parte de los sucesos de la noche anterior.
No se había dado cuenta en qué momento habían vaciado cuatro botellas de vino y ya iban por la quinta, el alcohol les había dado el valor para hablar acerca del hechizo, de Leah, pero no de ellos, ese tema estaba tácitamente prohibido entre ellos. Pero aún así Hermione se recriminaba por tener esa vena protectora hacia Harry. Las copas de vino le habían dado un poco más de valentía a la castaña, la valentía que se había escapado como un suspiro al llegar a la Godric Hollows. La bruja, se percató que las distancias entre ambos no era mucha, era cosa de coger ese impulso y lo hizo.
Rápidamente, sin dejarle un momento para reaccionar a Harry, tomo su rostro entre sus manos y estampo sus labios contra los del.
El ojiverde abrió los ojos ante la sorpresa, pero al sentir el suave tacto de los labios de la castaña en los suyos, los cerró con la intención de responder, pero Hermione fue más ágil, y se distanció de manera violenta, desorientada.
—Yo… yo no debí haber hecho eso— expresó la ojiambar en un pobre intento de disculpa. Harry la miró a los ojos y supo lo que tenía que hacer
—No— sentenció el ojiverde— Lo debí haber hecho yo. Y con su habilidad de buscador, tomó el rostro de la castaña, para acercarla más a él, intentando eliminar toda distancia en un beso ansioso, desesperado y pasional. Hermione no pudo más que caer rendida ante las caricias de Harry, quien quería explorar más de su boca, convirtiéndose el beso en un contacto más íntimo.
El aire se hizo necesario entre ambos, separándose algunos milímetros, Harry pudo leer cómo hace años no lo hacía la mirada de Hermione. No resistió la tentación que la castaña le provocaba, volvió a besarla con aún más intensidad, con fuerza, intentado reconocer con cada caricia el cuerpo de la castaña. Hermione por otra parte, cedía a las caricias que el medimago le propinaba abrazándose más a él.
Harry, acercó mucho más a la castaña a su cuerpo, ese beso, había despertado en él sensaciones que había creído dormidas hace mucho; tener a la castaña entre sus brazos nuevamente, no era algo que hubiera esperado, mucho menos tras el desenlace del juicio, no quiso pensar mucho, pero estaba seguro que algo en el hechizo estaba fallando, él, su cuerpo no debería estar respondiendo de esa forma ante las caricias de la castaña.
Pero lo hacía. Tomo a la castaña de las caderas y de alguna forma la sentó sobre sus piernas, provocando un contacto mucho más extremo, sus cuerpos eran dinamita, un simple roce los encendía completamente. El medimago, acariciaba la espalda de la castaña bajó la camiseta, hasta llega a su ropa interior, mientras que Hermione suspiraba en medio de los besos, ante las caricias de Harry, sus manos tampoco estaban quietas, acariciaba el cuello y desordenaba el cabello del ojiverde, lo acercaba más a ella, en busca de unir sus cuerpos, la castaña no lo quería dejar escapar, y ella tampoco quería separarse porque sabía que si lo hacía, posiblemente escaparía.
-H&H-
Sirius sonrió de manera engreída antes de tocar el timbre, estaba seguro de que le ganaría la apuesta a Remus. Estaba seguro de que Harry y Hermione habían pasado juntos la noche anterior. Iba a disfrutar la visita a su ahijado
—¡Sirius…!—exclamó evidentemente sorprendido al abrir la puerta de la casa. El ojiverde se encontraba solo con sus boxers, el pelo revuelto y su rostro evidenciaba falta de sueño, pero un brillo extraño en los ojos. El animago arqueo una de sus cejas, mirando a su ahijado, como si hubiera descubierto un gran secreto
Sirius entró a la casa, y dio un vistazo rápido, mientras su ahijado cerraba la puerta, dándose por vencido, no iba a poder evitar las preguntas de su padrino.
—No sé por qué, pero hoy me dije, ve a ver a tu ahijado, pero— continuó mientras hacia un gesto de llamado de atención— Sirius no te aparezcas, no vaya a ser que te encuentres con una escena— Dijo observando el desorden en el living, intentando aguantar la risa, ante el sonrojo adolescente del buscador — siquiera ¿Usaron protección?...
—¡Sirius!—Lo retó molesto Harry
—Aunque me encantaría tener otro nieto más… las cosas no están para eso…
—Sirius…—lo llamó con voz cansada- ¿Que es lo que quieres?... no me vengas…
—¡No!—Exclamó con una sonrisa lobezna —No vengas tu a tratar de hacerme pasar por inocente Harry— Dijo apuntando con su dedo— te conozco y conocí a tu padre, y los dos idiotas brillan como un puto árbol de navidad… aunque tu rostro quiera decir lo contrario— Rió, mientras el ojiverde se sentaba frustrado en el sillón— Además debido a los recientes acontecimientos… deberías haber lanzado toda la casa por la borda y no es así— dijo mientras observaba el lugar- aunque ahora no se si alegrarme por ustedes o tener precaución por los ataques de furia de Herm.
—No es lo que estás pensando Sirius— Sentenció Harry, cruzándose de brazos.
—Yo no estoy pensando en que vino acá desesperada por hablar contigo, en que tomaron esas botellas de vino y en que durmieron juntos… por supuesto que no
—ehh... yo…—Harry no supo qué decir… una cosa es que Sirius lo pensará y otra era oírlo decir en voz alta, eso lo hacía real… y no sabía lo que estaba pasando en su cabeza.
—La situación es complicada y tú lo complicas más… Harry tu sabes que eso fue un error… no tienes— señaló Sirius, un poco más serio
—No tenía sentimientos por Hermione…—interrumpió Harry, tapándose la cara con sus manos, frustrado para luego mirar a su padrino.
—Mierda Harry— Fue lo único que pudo decir, entendiendo la situación de su ahijado quien se había perdido en sus pensamientos, cayendo sentado a su lado.
El buscador dejó los labios de la castaña, que se encontraban hinchados, por lo besos dados y comenzó a repartir esos en su cuello, pequeñas caricias que hacían estremecer a ambos.
—¡Harry!— Gimió Hermione al notar que las manos del buscador se aventuraron a acariciar sus pechos sobre su ropa interior. La castaña, le quitó el suéter del ojiverde junto a su camiseta dejando la parte superior del cuerpo desnuda, y sensible a las caricias que la castaña le estaba propinando.
El mago, se puso de pie tomando a la castaña, quien enredó sus piernas a su cintura y caminaron a tientas por el jardín, sin dejar de lado las caricias. No querían mediar palabras, por que ambos sentían que si hablaban alguno de los dos se arrepentiría de lo que estaba por suceder. Al entrar a la casa y chocar con algunos objetos extraños, subieron las escaleras, pero Harry no aguanto, la castaña le mordía el cuello seductoramente, por lo cual la acorralo en la pared de la escalera y la besó con furia, dejando atrás la camiseta que traía la castaña y su ropa interior, acunando sus pechos entre sus manos, provocando los gemidos de ambos ante la acción de Harry, el roce tan íntimo los estaba quemando a ambos. Hermione, desabrochaba el pantalón del ojiverde, dejando sus manos en el trasero del mago, quien la ayudaba a desvestirlo.
A tientas llegaron a la habitación que antiguamente era de ellos. Y por fin detuvieron, se observaron y se dieron cuenta de que ya habían llegado lo bastante lejos como para detenerse. Hermione estaba siendo irracional y Harry menos prudente que nunca, pero ambos dejaron todo eso atrás, haciendo una pausa en sus vidas, permitiéndole a la hechicera ser pasional y a Harry olvidar cualquier atisbo de culpabilidad. Hermione se acercó al ojiverde, para romper esa conexión visual y capturar nuevamente los labios del buscador quien la tomó nuevamente, de la cintura acercándola a él, quería sentir su cuerpo contra el del.
-Mio..Mione…-ahora fue el turno del ojiverde de gemir, rindiéndose ante el tacto de la castaña, quien estaba haciendo estragos con su cuerpo y su mente, que estaba respondiendo por sí solas…
Entre caricias cayeron a la cama, Harry repartió besos por el cuerpo de la bruja, quien solo pensaba en cuánto había extrañado el tacto de su ex esposo. La pareja se deshizo de la ropa que ya los incomodaba y les impedía unirse de la forma más íntima que podían.
Al estar desnudos, con el calor de sus cuerpos, con la sensibilidad a flor de piel, se observaron antes de sellar esa unión
—Mione— la llamó Harry, con la voz ronca pero agitada, rompiendo el silencio de la habitación que habia estado llena de gemidos, suspiros y las respiraciones agitadas de ambos.
La castaña sabía que esto era cómo una bandera blanca a lo que había pasado, y ya era demasiado tarde para arrepentirse y sería mentir decir que no quería que pasara. Se relamió los labios antes de contestar bajo la mirada atenta del ojiverde, quien la observa con expectación
—no puedo decirte que no, lo sabes…—Susurró la castaña intimidada ante la mirada profunda y seductora de Harry.
—Y, tampoco yo a ti— dijo antes unirse a ella completamente, una parte del sabía que no era solo sexo, estaba haciendo el amor nuevamente con la castaña. Podía sentir la excitación de ambos ante lo que estaba sucediendo, el roce de su piel, el latir de sus corazones prácticamente al compás, al llegar al clímax, sabía que había ocurrido algo más. Cayeron rendidos a los brazos de Morfeo no sin antes acariciarse nuevamente, y compartir algunos besos más, que sabían a una triste despedida.
—Ahijado, no te puedo decir si se precipitaron o era lo que necesitaban — pero debes tener claro una cosa — habló el animago sacando de sus pensamientos a Harry
—¿Qué?
—Hermione, si quieres intentar cualquier cosa con ella, separados, juntos o cómo quieran… vas a tener que darle un espacio
—Lo sé… Lo sé…
—Esto es lo querías?— Preguntó de pronto Sirius
—¿A qué te refieres?-preguntó sin entender a qué se refería
—Necesitas respuestas… y ¿las tienes?-cuestiono seriamente
—te juro que estoy más perdido que nunca- respondió agobiado
—Siquiera hablaron algo antes de emborracharse y hacer más Potters
—Nosotros... no... Hicimos— y cayó en la cuenta de repente
—¿No se cuidaron?
—Déjame decirte, que aunque amo a mis nietos y quiero más no sé si sea el momento justo…
—No puedo ir y preguntarle
—No… no puedes… ni lo pienses
—Bueno, lo único que Mione me dijo, fue que conocía poco del hechizo, pero sabía un poco de que iba, y que era el engaño perfecto, además de que Ginny perdió mucha magia, ya que la mía era más poderosa… o al menos eso es lo que recuerdo
—Si… el hechizo lo puede hacer cualquier bruja, por menos diestra que sea en la magia, o que no tenga mucho poder, porque en resumidas cuentas, se debe hacer solo una vez… con eso debería bastar, de acuerdo a lo que hemos investigado… pero al ser tu magia más poderosa que la de la pelirroja y al ser tus sentimientos tan profundos, te resiste y Ginny tuvo que hacer este hechizo más veces… supongo que su magia se va debilitando, pero no por ello, el hechizo no ha causado efecto…
—ahora… ¿qué debo hacer?
—y me preguntas a mí… yo sé conquistar mujeres no cómo mantenerlas a mi lado…
—Todavía mal con Anne…
—Sí, pero ya lo solucionaré… estoy jugando mi carta Remus Lupin
—No hiciste interceder a Remus por ti
—Estoy desesperado…
—¿Cómo puedo saber que de verdad estoy…?
—Fácil, porque estas preocupado… porque te sientes culpable…
—¿El hechizo?
—El hechizo inhibe todo tipo de sentimiento hacia la otra persona, excepto el compromiso, tú estabas casado con Herm, pero no sentías la culpa por engañar, te importaba un comino lo que pasara con ella, pero de cierta forma la reconoces como tu esposa y sabias que tenias que cumplir ciertas reglas para con ella, de la cuales no estaba necesariamente el respeto… por ello no te importaba nada…
—indiferente ante toda ella…
—si
—me odio… me siento estúpido al no ver las verdaderas intenciones de Ginny
—nadie lo hizo
—pero nos destruyó
—Solo si tú quieres que sea de esa forma, está en ti, volver a construirlo o aceptar la situación… es decir… si es lo que quieres
—No importa lo que yo quiero, importa lo que Hermione quiere o necesita… no puedo llegar allá… no me va a creer… además…
—Las palabras de Ginny pueden haber calado hondo en Herm, pero si ustedes dos lo deciden… pueden volver a estar juntos… no se dejen amedrentar… pero primero y antes de pedir perdón, porque quieras o no te viste involucrado, tienes que perdonarte tu… solo de esa manera vas a poder luchar por lo que realmente quieres...
-H&H-
La navidad había llegado, pero no así los ánimos de celebración. El juicio de Molly fue mucho más rápido que el de Ginevra, pero le otorgaron cinco años menos que a su hija, durante el juicio solo estuvo presente Arthur, acompañándola, ninguno de sus hijos quisieron estar presente. Tal como había dicho Bill, querían tener el recuerdo de su madre intacto y no ver en lo que se había convertido.
Bill le ofreció a Arthur ir a vivir con él, Fleur y los niños, pero el jefe de la familia no aceptó, no quería transformarse en una molestia para sus hijos, solo quería alejarse de la madriguera un tiempo, ese lugar le traía buenos recuerdos, pero también le recordaba a su mujer y estaba sufriendo demasiado como para tener su imagen presente a diario. De manera que George y Ron, gracias a Sirius encontraron una casa cerca de Londres, para vivir con su padre, mientras que Fred aceleró todo para mudarse con Luna. La madriguera quedó vacía, ese lugar que a muchos le traía tantas alegrías, tantos buenos recuerdos, en donde se celebraron tantos cumpleaños, tantas fiestas, ahora no era más que un mal recuerdo, un lugar al que ninguno de sus antiguos habitantes quería volver, querían comenzar una nueva vida y dejar el pasado atrás. Lo necesitaban.
Ron por otra parte, no sabía cómo abordar a quienes fueron sus mejores amigos, y a pesar de no conocer lo que su madre y hermana tramaban, había sido un cómplice silencioso. Necesitaba descubrir cómo recuperar su amistad nuevamente. Por otra parte, se llevo una gran sorpresa al descubrir la relación de su hermano con Luna; pero se tuvo que resignar, Luna nunca lo iba a mirar con otros ojos, para ella siempre sería un traidor… y no estaba muy equivocada, por lo que sabía que el primer paso para volver a sentirse bien con el mismo, era ayudar a recuperar a su familia.
Sirius, los había invitado a celebrar la navidad con ellos, pero declinaron, necesitaban estar en familia y Arthur por lo demás no se sentía listo para enfrentar a Harry y Hermione, a pesar de que tanto Sirius cómo Remus, le dijeron que no tenia porque preocuparse respecto a ellos, ya que no lo culpaban. Además Luna, junto a Penélope, y Fleur, organizaron una cena de navidad familiar al ver a los hombres Weasley devastados por las acciones de Molly. Luna era fiel creyente de que deben afianzarse como familia nuevamente.
Por otra parte, Hermione, actuaba como si nada hubiese pasado y su vida seguía de la misma forma, la única diferencia es que había notado en Leah una predisposición diferente con Harry, se veía más alegre y más dispuesta a reunirse con él. Por su parte, ella lo estaba evitando, desde esa noche en que habían estado juntos, a pesar de que había hablado con Natalie acerca del hechizo y las teorías, ninguna era suficiente para ella, lo que había ocurrido la aquel día a pesar de que en ese momento no se arrepintió, fue un error, las cosas iban a seguir su mismo curso, porque de cierta forma estaban rotos, si bien había levantado una bandera blanca, fue por un maldito instante, ella se había rendido, porque ese amor que sentía por Harry, no era el mismo de años atrás, ahora estaba mezclado con un dolor insostenible e irreparable.
Evitaba a Harry tanto como le fuera posible, eran Natalie o los demás quienes llevaban a Leah a visitar a Harry. Decirlo en voz alta la avergonzaba pero temía de encontrarse con él, de dejar caer sus barreras nuevamente ante su presencia. Quería culpar al alcohol, pero sería demasiado hipócrita de su parte, ya que ella se había aparecido en Godric Hollows, sin que nadie la obligara, y se odiaba más por que en parte lo hizo porque necesitaba saber que él estuviese bien, antes de preocuparse por ella misma. Por ello cuando escucho decir a Sirius que Harry no vendría a la cena de Navidad sintió un alivio tanto en su cabeza como en su corazón, acompañado por la culpabilidad, ya que el medimago no podría pasar las fiestas con Leah, por su culpa, estaba segura de que Harry estaba respetando la distancia que interpuso de manera silenciosa, después de todo, Harry bajo los efectos del hechizo podría muy poco importarle lo que ella sintiera. Solo quería que los tres meses que le quedaban en Londres transcurrieran lo más rápido posible, necesitaba volver a Nueva York, era su lugar seguro, lejos de Harry y casi todo lo que le recordara a él.
Mientras tanto Harry, tenía un revoltijo en su cabeza, muy difícil de solucionar. Luego del juicio de Molly había recuperado sus recuerdos, por lo tanto ahora tenía una mezcla de imágenes en su cabeza, como medimago, sabía que iba a tardar un poco, en que sus verdaderos recuerdos, borraran los falsos, pero él ya estaba perdiendo su cabeza. Él había buscado las respuestas y las encontró de la peor forma posible. Pero ahora su problema era otro, Hermione, Remus y Sirius habían hablado con él, le había explicado todo lo que necesitaba, incluyendo el porqué pudo hacer su patronus y la razón era una sola, sus sentimientos por Hermione había vuelto en gloria y majestad, luego de aquella noche juntos, parecía un adolescente, sonrojándose cada vez que mencionaba el nombre de la castaña… Cuando Hermione se fue, se había llevado con ella su recuerdo más feliz. Pero nada de lo que pasaba en su vida era lo suficientemente sencillo, no podía llegar donde Hermione y decirle de golpe y porrazo, que luego de esa noche sus sentimientos volvieron y que la amaba como un imbécil y que quería pasar el resto de su vida con ella y Leah… armar la familia que siempre debieron ser, seria egoísta de su parte, porque finalmente él, no había sufrido durante esos seis años. Tenía que darle un espacio a la castaña, espacio que en cierta forma él también necesitaba, tenía que aclarar su mente y corazón y sacar de su sistema a Ginny y cómo le había dicho Sirius, perdonarse primero, antes de tratar de hacer algo, Hermione merecía ser feliz y aunque no fuera a su lado, él iba a luchar por ello. Por otra parte, las cosas con Leah iban tomando una camino mucho más auspicioso, Leah estaba aceptando cada vez más, entendía que aun no lo considerase su padre, como para que lo llamará de aquella forma, pero, ella insistía en que se reunieron, en compartir tiempo juntos. Harry amaba más que nada compartir con la pequeña, conocerla, y en estos momentos era un viento de aire fresco en su vida, toda su mente y corazón se lo dedicaba a su hija, y le encantaba.
Le dolía no pasar la navidad junto a su hija, pero al igual que la castaña, Harry no se sentía preparado para afrontarla, para estar junto a ella, para hacer como si entre los dos no hubiese pasado nada, y menos sintiéndose nuevamente de diecisiete años, nervioso por estar a su lado. No era mentira cuando decía que se sonrojaba al pensar en ella, o se comportaba como un adolescente cuando sus amigos la mencionaban. En resumidas cuentas no tenía ánimos de fiesta de Navidad.
-H&H-
Arthur ese veinticuatro había tomado una decisión, junto con sus hijos, solicitaron el permiso a Kingsley para visitar a su mujer e hija en Azkaban. Era algo que necesitaban, él no iba a poder sobrellevar las festividades sin antes haber visto a su mujer e hija, e insistió en que sus hijos lo acompañan, quienes aceptaron, al ver lo deprimido que se encontraba el jefe de la familia.
Azkaban era lúgubre y deprimente, lo que no ayudaba nada a su estado de ánimo. El jefe de la familia acompañado de sus seis hijos que iban con una expresión seria y sombría se dirigió directamente al lugar en donde se encontraba Molly y Ginny.
Molly se sorprendió al verlos allí, mientras que Ginny se mostró impávida. Charlie, empuño sus manos al verlas allí.
—Ni en mis más putos sueños pensé que te vería acá madre— expresó Charlie de forma impulsiva, furioso con su madre.
—Ese vocabulario Charlie— Le retó Molly, tras las rejas, acercándose hasta ellas.
—No me vas a venir a decir cómo debo hablar, no ahora— espetó el cuidador de Dragones
—No nos vengas a dar clases de moral, Mamá— señaló Fred con un dejo irónico, mirando hacia el vacío, con los brazos cruzados, no quería ver a su madre allí.
—¿Les vas a dar una explicación a tus hijos?— consultó Arthur demandante
—¿Pensaste en nosotros alguna vez mamá?— cuestionó Bill. Mientras Percy y Ron, miraron a su madre y Ginny, sin aun caer en la cuenta de lo que había sucedido en esos últimos días.
—No les debo explicaciones de lo que hice o deje de hacer, ni yo ni su hermana
—¡Por supuesto que sí!, hiciste de tu hija una puta cualquiera y ahora ambas están en Azkaban por usar magia negra y ¿no nos deben explicaciones? —Interrogó a gritos George— incluso cuando nos dabas discursos de moral, de cómo cuidar a la familia, de que debíamos ser felices con nuestra familia, que no debía importar si teníamos o no dinero, que eso no hacia la felicidad… nosotros te creímos y seguimos tu ejemplo… pero,
—pero finalmente, eras la más ambiciosa de todas, quería tener una hija para casarla con alguien millonario o famoso y quien es más famoso que Harry Potter — terminó Fred.
—Soy tu madre, no me faltes el respeto-exigió con voz chillona Molly.
—El respeto señora, nos lo falto usted, al mentirnos a la cara, al destruir una familia por tu ambición, al convencer a nuestra hermana de que lo que hacían era lo correcto — dijo Bill, cuyo cuerpo temblaba por la ira que sentía en esos momentos — al fallarle a la familia y por sobre todo a nuestro padre
—Ustedes sabían que yo no quería que Ginny terminará como yo
—¿Y qué significa terminar como tú?— interrogó Arthur -porque yo a estas alturas te juro por Merlín que no lo sé…
—¿Te avergonzaste de nuestra situación mamá?— interrogó Bill, acumulando lágrimas en sus ojos azules.
—Por supuesto que sí, no quería ser pobre, vivir con lo justo, comprar las cosas de tercera… y no quería que mi única hija pasara lo mismo que yo
—y tu Ginevra ¿Te arrepientes?— preguntó Ron, por fin hablando, mirando a su hermana, quien se había mostrado impávida ante los reclamos de su padre y sus hermanos
—¿De qué?‒ preguntó Ginny— ¿de querer algo mejor para mi vida?, ¡no, no lo creo!, si ustedes se conforman con su vida, bien por ustedes, yo no soy así, y cuando salga de aquí me voy a regocijar, al ver que de alguna manera u otra, igual, gane… al ver a Harry preso de mi hechizo aún y a la sangre sucia, infeliz, como siempre debió ser.
— Están mal ambas, están locas, nadie le puede desear tanto mal a una persona que no les ha hecho nada— habló Charlie, mirando a su madre y hermana y no reconociéndoles.
—Destruiste nuestra familia Molly, y ya no se qué hacer con ello
—solo nos queda asumir las consecuencias Arthur… pero no me pidas arrepentimiento, porque una madre es capaz de cualquier cosa por sus hijos
—El problema madre, es que tienes seis hijos más, y debiste haber pensado en que perderías al hacer tal calamidad— Sentenció Percy, quien se había mantenido callado todo, el era el más serio de su familia, pero había ocasiones en donde sacaba a relucir ese carácter impulsivo de sus hermanos— así que ahora afronta sola las consecuencias, de no ver crecer a tus nietos… Nos vemos en 20 años, o cuando recapacites y nos quieras pedir disculpas a nosotros y a toda la gente a las que les hiciste daño… no espero lo mismo de Ginny… ella ya está perdida… Feliz Navidad Madre— pronunció antes de salir caminando del lugar, con el semblante serio, seguido de sus hermanos.
—Feliz Navidad Molly, Feliz Navidad hija— pronunció Arthur con lágrimas antes de seguir a su hijos. Ginny no reaccionó ante ninguna de las palabras tanto de sus hermanos, como las de su padre.
—Arthur— lo llamó con algunas lágrimas Molly, pero ya era demasiado tarde. Sus hijos y su marido ya se habían marchado.
-H&H-
La casa de Sirius estaba revolucionada, con Teddy y Leah hablando sin parar y corriendo por los pasillos. Ellos daban una alegría inmensa al lugar, sin contar con el buen humor de Sirius, ya que por fin había arreglado las cosas con Anne, y ahora era su novia oficial, por lo que quería lucirse como chef de la cena. Todos agradecían que Natalie hubiese invitado a Mark a celebrar la navidad con ellos, o si no, todo hubiese sido un verdadero desastre en las manos del animago.
Además el pelinegro tenía un plan para esta noche, con Leah como cómplice, esperaba que todo resultara como estaba esperando. Solo sonrió, cuando vio acercarse a Leah de forma tímida a Hermione, esa pequeña con sus ojos de gatito triste podía conseguir todo lo que quería.
—Mamá— llamó la pequeña con voz suave, tirándole el vestido— ¿es verdad lo que dijo el abuelo Sirius?— preguntó inocentemente. La castaña la miró sin saber a qué se refería.
—¿Que te dijo el abuelo Sirius?—preguntó
—No a mi… —dijo, mirando apenada hacia el suelo— se lo decía al abuelo Rems…
—¡Leah!—le llamó la atención. No era de buena educación escuchar conversaciones ajenas y se lo había inculcado a su hija. Pero gracias a Fred y George, su hija tenía un arsenal de sortilegios Weasley, incluyendo una versión mejorada de las orejas extensibles.
—Mamí, es que estaba buscando a Teddy, la verdad yo no quería
—¿Linda que paso?
—¿Es verdad que Harry no va a venir para la navidad?— preguntó directamente, con tristeza la menor. Lo que provocó que el corazón de la castaña se estrujara y se sintiera aún más culpable
—no hermosa, no es tu culpa… él...
—Es porque me he portado mal con él…—lloriqueó la menor, angustiando más a la castaña
—No cariño… no es tu culpa…— intentó convencerla
—Pero… pero— comenzó a decir- yo no quiero que pase la navidad cómo huñaño cómo dijo el abuelo Sirius
—Es huraño y no amor, el lo quiso…—Pero no pudo seguir ya que se vio interrumpida por la idea de su hija
—Vamos a buscarlo— soltó de pronto, cambiando su rostro de tristeza por una sonrisa gigante.
—¿Qué?—interrogó alarmada
—Vamos a su casa— propuso entusiasmada— y lo traemos obligado, te tiene que hacer caso…
—Leah… pero…
—Quiero ir a buscarlo…— demandó la niña, dejándole pocas opciones a la ojiambar
—Le..
—Debes hacerle caso a tu hija— Dijo Draco por detrás interrumpiendo, asustando de paso a la castaña
—Draco no hagas más eso— se quejó, llevando una mano a su corazón.
—Mamí, ¡porfis!, ¡porfis!
—¿Tengo otra posibilidad…?— Interrogó ya rendida a la petición de Leah
—Me parece que no —Le respondió Draco, con una sonrisa
-H&H-
El humo y el mal olor de la cocina gracias al aporte culinario del animago ya había sido eliminado, por lo que ahora solo observaban a Mark desenvolverse con una gran habilidad en el lugar.
—¿Crees que funcionará?— preguntó Anne, abrazada a Sirius
—no lo sé…— contestó el animago, esperaba que su plan funcionara, que ayudara a solucionar algo entre la pareja.
—Leah tiene un gran poder de convencimiento— Dijo Mark, mientras fileteaba la carne.
—Sí, igual que una nueva amiga tuya ¿No Mark?— Dijo sonriendo Natalie, le encantaba molestar a su primo cada vez que tenía la oportunidad
—Es cierto, Draco me comentó que una chica amiga tuya había sido quien convenció a Leah de hablar con Harry —habló el animago, arqueando sus cejas de manera divertida
—Se llama Lexi Roberts, es periodista, es hermosa y es muggle…—Indicó Natalie, describiendo a la periodista
—Detesto esa palabra… muggle… Nat te lo he dicho millones de veces— Se quejo Mark— es como que me dijeras idiota
—Bueno, bueno no es bruja —se corrigió— Lo lamento— terminó disculpandose
—Y bueno… ¿qué esperas…? —Preguntó Anne— No vas a hacer lo que hizo Sirius y quedarte soltero hasta los 50
—Cuarenta amor… cuarenta
—No, ella es solo mi entrevistadora
—Mark… si algo se es sobre mujeres— dijo Sirius ganándose una mirada de reproche de parte de su novia y Natalie— Si esa chica se tomo el tiempo de hablar contigo, y no solo eso sino que hablar con Leah y convencerla de algo que ninguno de nosotros pudo, no la dejes escapar… —sonrió —Hazte hombre e invítala a salir
—Podrías empezar llamándola para desearle feliz navidad—Aconsejo Anne
—Si… es buena idea… —apoyó Nat
—Yo…— Mark, se sentía nervioso, quizá nunca se había sentido de esa forma por alguien. Inclusive con relación a Hermione se sentía en más confianza— Yo tengo que hacer una llamada… permiso— Dijo saliendo de la cocina
—Mark… ningún problema, pero no dejes la cena a medio terminar— Se quejó Natalie, pero Mark no la había alcanzado a escuchar.
-H&H-
Al parecer Harry no las había sentido entrar a la casa, el ojiverde se encontraba sentado frente a la chimenea con una taza de algo caliente entre las manos, lo podía notar por el humo que salía de ella. Hermione recorrió con su mirada la casa y se percató de que no había rastro de nada navideño. Salió de sus pensamientos cuando sintió la mano de su hija tirar de la suya. La pequeña dio unos pasos avanzando hasta el sillón, llevando con ella a la castaña, despacio llegaron hasta donde se encontraba el ojiverde, quien al parecer estaba muy concentrado porque no sintió los pasos de ellas. La pequeña soltó la mano de su madre para con sus deditos, tapar los ojos de Harry, quien al sentir la pequeña mano en su rostro se dio media vuelta totalmente asombrado.
—¿Leah? — Interrogó asombrado, sobre todo por ver a la castaña en el lugar—¿Hermione?, ¿Qué hacen aquí?
La castaña solo frunció sus labios y miró de Harry a Leah
—No quiero que seas hudaño —Soltó la pequeña cruzada de brazos, mirando seriamente a Harry- además prometiste que ibas a pasar la navidad conmigo— Se quejó Leah, sorprendiendo de sobremanera al ojiverde
—Leah, es que… —trató de explicarse el buscador. A pesar de que una parte de él quería estar con ella esta navidad, otra sabía que no debía hacerlo por el bien de él y de Hermione. La notaba incómoda allí, no le iba a incomodar aún más las fiestas,
—No— sentenció la menor, sin dejar espacio para que su padre se explicara— vamos… o el abuelo Sirius se va a comer las galletas
—Leah…
—ya lo dije o santa no traerá tus regalos
—¿Hermione?— Consultó en voz baja
—Estamos acá o ¿no?— La castaña sabía a lo que iba y sabía el poder de convencimiento que tenía su hija, por lo que negarse sería imposible. Era hora de demostrar su madurez y compartir con Harry en un mismo espacio.
—Harry, por favor…—lo miró con súplica la pequeña. A Harry agachó su cabeza en señal de rendición, la pequeña había ganado. Levantó su rostro y la miró con una sonrisa.
‒Santa ya trajo mi regalo— Respondió Harry, sonriendo, aunque Hermione pudo notar que su sonrisa no llegaba a sus ojos.
—¿Y cuál es?— preguntó la pequeña inocentemente
—El que ustedes dos, estén acá, conmigo—Afirmó HArry. Las palabras del peli azabache llamaron la atención de la castaña, quien se dedicó a mirar a cualquier otra parte que no fuera Harry.
La pequeña sonrió contenta ante las palabras de su padre, arrojándose en sus brazos. Harry dio alguna vueltas con ella, llenando la casa con sus risas,
—Vamos —pidió Hermione, queriendo salir lo más pronto posible de Godric Hollows
—Vamos Mione— respondió con una sonrisa el ojiverde. Sabía lo difícil que era para la castaña el haber hecho esto, no se habían visto desde lo que pasó ese día, y se sentía la incomodidad en el ambiente, pero debían dejarlo pasar, era Navidad, y estaba seguro que había otros que no lo están pasando igual.
-H&H-
—Lo lograste pequeña— le felicitó Sirius, de forma secreta a Leah, quien estaba feliz al ver a sus padres celebrar la navidad juntos.
—Sí… —Exclamó feliz, mientras abrazaba a Sirius.
La cena se había llevado a cabo sin ningún tipo de contratiempo, tanto la castaña como el ojiverde compartieron sin incomodidades, quizá se debía a que habían sido sentados a los extremos cada uno y a que estaban divertidos con las anécdotas de Teddy y el inocente enamoramiento de Leah hacia el pequeño. Lo que provocaba celos en él buscador.
—¡Leah!— la llamó Teddy— vamos, que Mark, nos va a dar dulces…
—Esos dos parecen dos adolescentes avergonzados en su primera cita— dijo Remus, acercándose con una copa de ponche. Hermione y Harry habían sido estratégicamente acomodados por sus amigos en el mismo sillón. Estaban cerca el uno del otro pero miran hacia lados distintos pero no podían evitar mirarse de vez en cuando.
—Soy de la idea de que esos dos tienen que hablar— indicó Sirius
—Además Harry está pendiente de Leah y Teddy… es un padre bastante celoso— se rió Remus—y Teddy además parece prestar particular atención a todo lo que Leah hace…
—Hay una forma de contrarrestar para siempre el hechizo — señaló Anne, sosteniendo una copa de vino blanco en sus manos. Ella había trabajado en el ministerio por varios años, y a decir verdad Ginny y Molly no eran las primeras brujas en usar ese hechizo de ese libro, se habían descubiertos casos con anterioridad, en distintas épocas, y ella se había dedicado a estudiarlos y junto a magos experimentados habían descubierto las formas de romper con ese y otros hechizos —y es que ellos dos pasen una noche juntos —Los tres conversaban tan tranquilamente, que no se percataron que tanto el ojiverde y la castaña se acercaban a ellos por lados distintos.
—¿a qué te refieres con una noche juntos?— consultó Remus
—a lo que entendería mi lindo novio
—A que hagan el amor— indicó Sirius
—Si…— tanto la castaña como el ojiverde escucharon las palabras de Anne, mirándose sorprendidos
—¿Es cierto lo que acabas de decir Anne?— Cuestionó Hermione.
Harry no menciono ninguna palabra él ya lo había asumido luego de despertar esa mañana y no encontrarla.
—Sí, ese es el antídoto porque es casi imposi…—Anne cayó antes de continuar y se llevó las manos a la boca— ¿Ustedes?
—No, nosotros nada, gracias Anne por la información— y Hermione subió rápidamente a refugiarse en su dormitorio. Lo que había dicho Anne no podía ser cierto. No, ella ya había asumido una situación… y no podían venir a cambiarle el juego nuevamente
—Creo que debes hablar con ella— señaló Sirius, empujando a su ahijado para que siguiera a la castaña —Amor creo que es el mejor regalo de navidad que esos idiotas pudieron recibir— Mencionó, abrazando a su rubia novia.
—Tengo una sola duda— dijo el hombrelobo-
—¿Cual?
—Si se supone que ese es el antídoto, Harry debió haberse recuperado estando con Hermione, mucho antes, porque Hermione, cuando se enteró de Leah, Harry ya llevaba algún tiempo con Ginny
—esa es una de las razones por las que Ginny tuvo que hacer tantos esfuerzos... un hombre que no hubiera estado realmente enamorado, no hubiera necesitado Furor Amoris, o la modificación de los recuerdos, solo bastaba con el hechizo, Venatus Amoris, es algo que se aplica una vez y listo, por eso es prácticamente indetectable. Pero Harry aun se mantenía cerca de Hermione en todo sentido, y puede que hubiese despertado, pero no servía de nada con Ginny tan cerca, Harry se encontraba bajo los encantamientos, cegado un poco por Ginny, pero como ella mencionó, con la llegada de Hermione, se volvió a debilitar… Las defensas de Harry debieron haber estado bajas y Ginny no estaba presente cómo para hechizarlo nuevamente.
-H&H-
Harry siguió a la castaña desesperado tenía que hablar con ella. Necesitaba explicarle. Entró al dormitorio de la castaña antes de que ella le cerrara la puerta en la cara. El cerró la puerta y la silencio, sabía que sus amigos lo más probable es que quisieran escuchar que estaba pasando.
La castaña lo enfrentó enojada, con el ceño fruncido.
—No tienes nada que hacer acá, Harry… ¡Vete!— exigió con voz seca. No quería hablar con él, no quería escuchar lo que el buscador tenía para decir.
—Sabes que necesitamos hablar, tengo que explicarte…—señaló afligido. Tenía claro que era imposible que le creyese, que le oyera, pero debía intentarlo.
—No Harry, te equivocas- señaló con una sonrisa irónica en su rostro -no puedes venir hasta acá, como si todo lo que paso se pudiera reparar… lo que pasó…esa vez, fue un error y los dos lo sabemos, no es suficiente, a pesar de lo que digan
— Lo se... Con un maldito demonio que lo sé, pero no puedo decirte que fue un error, no cuando recupere lo mejor que me ha pasado en mi vida, Hermione, no te puedo decir un error cuando al hacer el amor, Mione, pude recuperar mis sentimientos por ti — expresó acercándose con lentitud hacia la castaña, quien lo observaba temblorosa desde su posición, cerca de la ventana —Y no sabes cuánto me duele todo el daño que te he causado, que nos he causado
— ¿como estas tan seguro de esto?, ¿Como de la noche a la mañana...?— Indicó, haciendo gestos, tratando de que sus lágrimas no cayesen. Miraba a Harry con enfado, queriendo culpar de todo lo que estaba sucediéndoles, por todo lo que estaba sufriendo, por no querer dejar las cosas como estaban,
—Lo sé, Mione— Dijo por fin llegando hasta ella, y tomando su mano con delicadeza, buscando en ese contacto la tranquilidad que solo la castaña le podía otorgar— Lo sé, porque cuando te fuiste, te llevaste contigo mi recuerdo más feliz— término
—Tu patronus— habló, apretando inconscientemente la mano del ojiverde.
—Así es— afirmó el ojiverde con un rastro de lágrimas en sus ojos, mientras que con la mano que tenía libre, limpiaba las lágrimas de la castaña, acariciando suavemente su rostro. La castaña cerró los ojos ante la caricia— no había podido conjurar mi Patronus hace seis años Hermione y sé que lo sabes —eso ultimo era cierto, más de alguna vez se lo había oído decir a Remus o Sirius
La castaña, cerró los ojos con fuerza y frunció los labios, por más que quisiera evitarlo no podía, necesitaba llorar, desahogarse, pero más que eso necesitaba creerle— Harry, es muy complicado… no es llegar y volver a sentir
—No me digas lo que está pasando por mi mente y corazón Mione, mis sentimientos volvieron en el momento en que volvimos a estar juntos, y entendí nuestra realidad cuando sentí tu olor en la almohada y no te encontré
—¿Sabes que eso…?
—No es suficiente- señaló, juntando sus frentes, logrando un mayor contacto, mientras se miraban directamente a los ojos— Con un demonio que lo se Mione, y no sabes cuánto me gustaría que no fuese así… pero no puedo evitar sentirlo… y sabes que te estoy diciendo la verdad.
—Sería todo más fácil, si no te creyese Harry— Dijo acariciando el rostro del buscador, con delicadeza…—Sería todo más sencillo si fuera de esa manera… pero a pesar de creerte, hay seis años que perdimos y que quieras o no estuviste con Ginny, con hechizo o sin él— agregó al ver que Harry iba a replicar
—Hermione— La llamó, al ver que ella se alejaba del.
—Ginevra, ella no se equivocó en eso, nunca voy a poder olvidarlo, el hechizo no crea sentimientos pero, algo debe haber pasado para que estuvieras seis años con ella… estuviste con ella...
—Nunca ame a Ginevra, nunca lo hice… Luego de nuestra noche juntos, no entendía mucho lo que pasaba, pero después de recuperar mis recuerdos, me di cuenta de que cada vez que estábamos juntos mis sentimientos volvían a despertar, pero Ginevra se encargaba de encontrar una forma de quitarlos nuevamente, yo siempre buscaba la forma de aclarar las cosas con ella, decirle que había sido un error, pero ella modificó todas esas memorias y todos esos hechizos me hicieron depender de ella
—pero, ¿no crees que después de todo lo que hemos pasado tengo el derecho a dudar?
—Lo tienes, Hermione, pero tú
—Lo que siento yo por ti ahora da lo mismo, no te amo Harry— dijo dándole la espalda
—Eso es una maldita mentira, Hermione— Exclamó molesto, al ver que la castaña negaba sus sentimientos. La tomó de la mano, para que lo enfrentase, para que le dijera lo mismo a los ojos.
—Harry, yo te deje de amar ese maldito día hace seis años, y no me sirve el saber que estabas hechizado, porque nunca voy a poder olvidar lo que sí, y no voy a poder verte de la misma forma, todo se quebró
—Hermione, si yo vine hasta acá es para…
—Para pedirme que no regrese a estados unidos, para que lo intentemos de nuevo— lo interrumpió la castaña
—No, para decirte que te amo —afirmó, sin titubeos
Hermione lo miró directamente sin creer lo que estaba escuchando, nunca creyó volver a escuchar esas palabras nuevamente.
—Estas semanas, en que me he pasado pensando en ti, en lo que pasamos juntos, en cómo te hice sufrir, en este tiempo, de alguna manera he recuperado todo lo que siento por ti, en que los sentimientos me abrumaron de una manera incontrolable, que mi magia se desbordó, en que he destruido todo lo que encuentro en mi camino al ver que cometí el peor error de mi vida, en que condene, a que he tenido que aceptar esa realidad, de que por mucho que trate de elevar una bandera blanca, todo lo que paso, estará en la mente de los dos, y que por más que lo intentemos no podremos ser felices
Las lágrimas de Hermione caían sin control por su rostro, las palabras de Harry eran ciertas, sus ojos llenos de lágrimas, que trataba de evitar que cayeran lo delataban, sus ojeras y su pérdida de peso.
—Tú sabes que nunca podremos volver a estar juntos— Señaló la castaña, aceptando la realidad que los aquejumbraba.
—Pero también sé que nunca voy a dejar de amarte…—Señaló el ojiverde, besando suavemente la frente de la castaña y acaricio lentamente su rostro. Harry, poco a poco se distancio de la castaña, para luego salir de la habitación, con el corazón destrozado, pero aceptando que era su realidad.
-H&H-
Los meses pasaron con una rapidez inesperada, pero apreciada por la castaña, quien contaba los días para volver a Estados Unidos. Luego de la conversación que tuvieron en Navidad, no habían vuelto a hablar o verse con Harry, más allá de ponerse de acuerdo para la custodia de Leah, o las visitas que realizaron. Sus amigos, habían respetado ese momento y en un acuerdo tácito, nunca preguntaron qué había pasado en esa conversación.
Esta vez volvía solo con Leah a Nueva York, ya que Natalie, Draco y Mark, se quedarían en Londres.
Los Malfoy, en realidad Natalie, se había adaptado al ambiente londinense y quería que su futuro hijo o hija, naciera en esa ciudad, y Draco como buen esposo le daba en el gusto a su mujer, además cualquier cosa que lo mantuviera alejado de las manos de su suegro que lo quería matar, estaba bien para él. La pelirrosa había cumplido su promesa de fotografiar a Draco durante los meses de embarazo, y la verdad a todos les gustaban más las fotos del rubio, que las del crecimiento del vientre de Natalie. Y, Marks, él tenía otras razones para quedarse, aunque fuera más difícil de admitir.
—Te voy a extrañar Hermione— le abrazó Natalie. Estaban en el aeropuerto, despidiéndose, el día en que tenían que volver a Estados Unidos había llegado. Hermione había decidido viajar en avión nuevamente, porque a Leah no le gustaban los trasladadores, se sentía mal luego.
En el lugar se encontraban toda su familia, Natalie ya con cuatro meses de un bello embarazo, junto a Draco que no la dejaba sola ni a sol ni sombra, sus padres, quienes estaban aún reacios a compartir con Harry, pese a todo lo que había sucedido, un increíblemente empalagoso Sirius junto a Anne, Remus y Teddy, quien salió del colegio con un permiso especial de McGonnagal, George, Fred con una Luna con un embarazo de dos meses, la rubia se encontraba radiante, con su embarazo, y Mark.
Además, también estaba Harry. Ella no se había opuesto a su presencia, comprendía que se quisiera despedir de Leah. Pero cada vez que sus miradas se encontraban, era fatal para Hermione, quien sentía su corazón agitarse.
—Voy a volver a ver a esos pequeños— Dijo Hermione, sonriéndoles a sus amigas
—No te olvides de nosotras, Hermione— pidió Luna con una sonrisa triste en sus labios
—Para nosotros es mucho más fácil viajar, nos veremos pronto
—Sí, pero para ello tienes que despegar la nariz de tu trabajo— Señaló Fred entre risas mientras le daba un fuerte abrazó a su amiga
—No va ser fácil sin que estén ustedes allá
—lo sabemos, pero… —Dijo Marks, quien se vio interrumpido por unos gritos
—No… no quiero— se escuchó un llanto, infantil. La castaña se fijó de donde provenía.
Leah estaba abrazada a Harry, no lo soltaba por nada del mundo. Teddy intentaba que la pequeña de ojos verdes se calmara, pero no era suficiente.
—princesa — la llamó Harry mientras la abrazaba con fuerza— te amo— Harry beso su frente con cariño— sé que no ha sido muy fácil, pero tienes que saber que desde cualquier punto del mundo en el que te encuentres, solo debes decir mi nombre y yo estaré allí —la pequeña, arrugó la nariz, mientras pequeñas lagrimas caían por su rostro
—No quiero volver… no quiero…
—Leah — reclamó Hermione— sabias que ese era el trato, amor nuestra casa está en Estados Unidos
—Sí, pero acá esta Harry… y los abuelos, y Teddy…
—Y tu padrino princesa— dijo un celoso Draco
—y mis tíos
—Pase a segundo plano por tu culpa Potter— Dijo mientras tomaba en sus brazos a la pequeña para tranquilizarla y despedirse de ella. Dejándole un espacio a Harry y que se despidiera de la castaña a solas, al parecer todos entendieron el gesto, ya que se alejaron del lugar en que se encontraba la pareja.
-H&H-
—Entonces… —comenzó dubitativo Harry, observando a Hermione con una sonrisa nostálgica, se desordenó su cabello en un gesto nervioso, cosa enterneció a la castaña.
—Sabes que puedes ir a visitarla siempre— indicó Hermione, evitando la mirada del ojiverde, siendo sus manos un gran punto de atracción
—Lo sé… ya lo hemos hablado…—contestó, se acercó unos pasos más hasta la castaña, buscando su mirada —es solo… que no se con que me pueda encontrar
— ¿A qué te refieres con eso?— consultó sin entender las palabras del medimago.
—me refiero a ¿que si hay más chefs famosos detrás de ti, que te quieran hacer propuestas matrimoniales?— interrogó sonriendo a modo de coqueteo con la castaña, ya que había causado el efecto que quería en la castaña. Hermione lo observó directamente a sus ojos verdes, intentando saber a qué venía esa pregunta a estas alturas.
La castaña frunció su ceño a modo de respuesta, no le había gustado el camino que Harry le estaba dando a la conversación.
—Es que digo… no se con que me puedo encontrar cuando viaje
La castaña rodó los ojos antes de contestar.
—Si llegase a conocer a alguien, te puedo asegurar Harry… que lo sabrás—contestó sencillamente— además posiblemente tu tendrás otra novia psicópata— agregó con ironía. Quería terminar con esa despedida lo antes posible.
—No lo sé… estoy condenado— habló Harry
—¡Harry!— Exclamó
—Lo entiendo Hermione, te juró que lo entiendo, porque todos los días me duermo y me despierto pensando en lo mismo, se que te perdí, pero también sé que mis sentimientos guardados en alguna parte, volvieron a mí con una fuerza incontrolable, quizá crecieron más, esos dolores de cabeza cuando te recordaba eran una señal, yo no quise verlas… — tomo el rostro de la castaña entre sus manos, acariciando los — pero te amo— dijo mientras Hermione cerraba sus ojos
—Yo también… yo también te amo Harry— acepto la castaña, con tristeza en sus ojos
—Lo sé, y es porque lo sé, que quiero que seas feliz, si hay algo que aprendí de Mark, es saber que si amas algo, debes dejarlo ser feliz, sea a tu lado o no, y ambos sabemos, que por mucho que nos amemos, vas a sufrir a mi lado — la castaña podía ver los ojos acuosos de Harry, y supo que esta era la despedida de todo lo que fueron en el pasado— y prefiero una vida sin ti, a una vida junto a ti haciéndote sufrir, nos amamos, pero por todo lo que hemos pasado
—No es suficiente— completó Hermione, agradeciendo al buscador, el hecho de que no la intentara convencer de lo contrario, de que no insistiera... — el ojiverde soltó su rostro dejando un largo y tierno beso en su mejilla — te amo, se que vas a ser feliz amor— susurró en su oído, antes de alejarse para despedirse de su hija y verlas tomar el avión que los separaría nuevamente.
Harry sintió una mano sobre su hombro y vio a Sirius con una sonrisa divertida pero sincera
—Es lo que debía hacer— indicó Harry antes de que el animago dijera algo
—Sí, pero tú eres un maldito impulsivo— dijo antes de soltarse reír. Harry solo sonrió observando a la nada.
-H&H-
Dos semanas habían transcurrido desde que Hermione había vuelto a su trabajo a Nueva York, dos semanas en las que Leah, no era esa niña alegre e inquieta, cómo comúnmente lo era, dos semanas en las que había estrañado a sus amigos, en las que había vuelto a su realidad. Amaba Estados Unidos, pero añoraba Londres, por más motivos de los que se atrevería a admitir.
Suspiro con fuerza, ya había reflexionado bastante acerca de si su decisión era o no la correcta, y estaba segura de que sí y estaba segura de que iba a poder dejar sus sentimientos por él atrás definitivamente.
La castaña observó a Leah, quien veía sus dibujos animados preferidos, pero no reía cómo lo hacia comúnmente, tampoco saltaba repitiendo los diálogos, estaba allí sentada, pero totalmente ausente. Era fin de semana y Leah no acepto ninguno de sus planes, por lo que se volvieron a quedar en su casa. Odiaba ver a Leah así y no sabía cómo animarla, no iba a hacer nada en contra de la voluntad de su hija.
El ruido de lo que parecía ser un camión, la saco de sus pensamientos, al igual que a Leah quien se acerco a la ventana a ver qué paso, porque había frenado de forma brusca. La castaña no pudo ver cómo Leah abría desmesuramente los ojos ante la sorpresa, ya que sonó el timbre de su puerta y ella fue abrir.
Hermione observo a la persona que se encontraba frente a ella, sin poder creerlo, estuvo tentada a tocarlo para ver si era un espejismo, pero al ver que Leah había llegado a su lado y también lo veía cómo si fuese una aparición, se retracto.
—Buenas tardes— saludo extendiendo su mano con lo que parecían ser algunos sobres en ella— Al parecer se equivocaron de dirección, esto le pertenece —le extendió unas cuentas muggles a la castaña —por cierto, Soy Harry Potter y voy a ser su nuevo vecino— soltó de forma divertida
Hermione no era capaz de articular ninguna palabra, Harry pocas veces la había visto en esa situación.
—¡Papá!— Chilló Leah, con toda esa alegría que Hermione no había visto en su hija durante esas semanas. La pequeña castaña, se lanzó a los brazos de su padre, quien la recibió con alegría, y la hizo dar algunas vueltas en la entrada delantera de la casa. Era la primera vez que Leah llamaba a Harry, papá cosa que lo emociono de sobremanera. La pequeña rio entre sus brazos. El ojiverde mantuvo a Leah en sus brazos, y miro a Hermione con una sonrisa inocente.
—¡Que… que…— se había quedado sin palabras, sosteniéndose aun en la manilla de la puerta—¿Qué?¿qué haces acá?
—la casa está en un buen sector, estaba vacía— ni en sueños le iba a decir que Sirius había influido en que los propietarios decidieran vender e irse a vivir a Taiwan— y necesitan un pediatra en el hospital magico de Nueva York, Kingsley me dio aviso y yo postule
—La verdad Harry— Exigió Hermione, con lágrimas en sus ojos no sabía distinguir si eran de rabia o no
—No vas a querer oír la verdad Mione
—Eres un idiota— soltó con rabia contenida
—Pero un idiota enamorado de ti, de la familia que construimos, de la manera que fuese Hermione… Te amo y me di cuenta de que estaba siendo un cobarde al no luchar por ti, por Leah, por nosotros… Pero no hay una felicidad más grande que escuchar a Leah llamándome papá o verte a ti a diario junto a mí. Sé que no va a ser fácil Mione, pero te prometo no voy a desistir, me vas a tener a diario acá, voy a conquistarte de nuevo y por supuesto no me voy a perder por ningún motivo ver crecer a nuestra hija— dijo besando la mejilla de su hija, quien sonreía ante las palabras de su padre— solo tienes que dejarme intentarlo, no podemos dejar que nos separen… podemos aprender a amar de nuevo, solo no me cierres la puerta— Pidió, dejando a Leah en el piso. La pequeña miro desde su mamá hasta Harry, ver su padre en Estados Unidos, era una gran alegría para ella y quería que fuera el novio de su mami, por lo cual tomo su mano, para que reaccionara.
Hermione se limpio las lágrimas, con su mano libre y sonrió negando. Mientras Harry se acercaba a acariciar su rotro, para borrar todo rastro de tristeza.
—Quiero verte intentándolo Potter— Sonrió, había cosas que no podía negar, su corazón no se lo permitia— Vamos Leah— La llamó, la pequeña la miro extrañada al igual que Harry, ya que la castaña está aguantando una sonrisa, mientras se mordía el labio y miraba al buscador profundamente a los ojos, y no encontró ningún rastro de duda en ellos, entendía que iba ser difícil, pero ella era un Gryffindor y junto a su hija y Harry sabía que podía enfrentar todo, debía dejar de ser cobarde, no podía seguir engañando a su corazón de esa forma. Por lo que tomo una decisión — parece ser que llegaron nuevos vecinos y hay que ir a saludarlos — terminó con una gran sonrisa en los labios, mientras se dejaba envolver en los brazos del hombre que le robo el corazón hace más de 17 años.
FIN
-H&H-
- VENATUS AMORIS-
Espero que les haya gustado esta historia, que ya lleva un buen tiempo con nosotros, ¿Me quieren matar?, posiblemente. El Final, como ya he dicho lo tenía listo antes de comenzar con la historia. Es lo que debía ser, no quedan juntos, pero tampoco separados, es un Intentémoslo, dejemos de ser cobardes…
La escena Lemmon, me costó un mundo escribirla, no quería que se viera ordinaria, por decirlo de alguna forma, si no que se leyera a la altura de las circunstancias. Espero que no las haya decepcionado. Es lo primero que escribo de ese tono. Ese es otro motivo por el cual también se retraso la historia, esta escena no estaba en los planes, pero revisando, la creí conveniente
Para que sepan de donde provine el hechizo, Ventaus Amoris, este es lo que se conoce en la literatura como tópico literario una forma de definir y describir la tematica de los libros, en el caso de Venatus, este presenta a la relación amorosa como cacería del ser amado, mientras que Furor Amoris concibe al amor como una enfermedad que niega todo poder a la razón.
Epilogo… Pronto… Allí se sabrá que paso con nuestra pareja preferida…
Cosas que posiblemente quieran saber, no habrá segunda parte… no la creo necesaria, aunque… todo puede pasar… no les prometo nada
En Wattpad, pronto podrán encontrar, para los que quieran saber, más sobre la historia de Lexi y Mark.
En cuanto a mí, estoy feliz, por haber terminado mi historia, que ha costado tanto sacarla adelante… ¿sabrán más de mi?, por supuesto…
Mi nuevo proyecto es Miss Perfect, de la misma pareja del Fenix, pero no se cuando comenzare a publicar, esta historia es más adolescente y romántica.
Ahora, Quiero hacer un llamado de atención, yo leo fanfics, desde que existía la ya desaparecida pagina Fanautores, creo que comencé a leer cuando tenía cerca de 14 años, y escribía mis historias en un cuaderno junto a mis amigas. Harry y Hermione fueron siempre mis preferidos. Hoy tengo 24 años, y mis gustos siguen siendo los mismos, y mis ganas de leer siguen intactas.
Sé que es difícil, escribir, crear, imaginar, pero no imposible, por eso a esas autoras que pueden hacerlo, continúen con aquellas historias que han quedado en el olvido, porque nunca olvidamos una buena historia, yo me quede esperando las publicaciones de muchas de mis autoras preferidas, pero nunca llegaron.
Anímense a escribir, a continuar generando ideas y buenos momentos… no dejemos que nuestra pareja del fénix quede en el olvido
Porque los divorcios existen y la terapia de pareja no funciona….
