Código Índigo 74G Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama o Airamcena)
Tras la misión en Alemania, Toki llevaba casi un mes sin entrar en acción. Estaba mirando por la ventana las gotas de lluvia caer contra el patio de la base mientras sostenía la pistola que llevaba un largo mes sin disparar contra un blanco que no fuera del campo de tiro de la base. Apoyado en el marco con la mano en la cara y la mirada perdida en el horizonte, la estampa era digna de sacarle una foto y colocarla en un marco con una placa que pusiera "Empleado idiota del mes" pero pronto fue interrumpido por un toque en el hombro. Era Wesker, que recién había llegado de la calle, se le notaba porque en la gabardina tenía algunas gotas de agua y porque Sherry sacudía ligeramente su pelo mojado con la niña en brazos, a la que secó la frente ya que se había mojado un poco.
Toki, al despacho. Ya.- dijo muy serio mientras pasaba de largo.
Mejor ve pronto Toki, lo que ha pasado es gordo y necesita más que nunca tu actuación- dicho esto, Sherry pasó a su lado con la niña media dormida y fue a la cocina a darle de comer.
Se movió de la ventana y se desplazó rápido al despacho de Wesker, que estaba abierto. En el vio a su jefe hablando por teléfono con tono suave que en un momento subió por el enfado.
¡Has fallado algo demasiado simple Daryl, se supone que estás entrenado para esto y la has pifiado como un vulgar transportista. Date por desaparecido de Umbrella, no sabemos nada de ti ni colaboras con nosotros!- colgó molesto y luego alzó la vista, viendo a Toki esperando en la entrada- Pasa Toki. Tienes que hacer un trabajo algo "especial" y necesito de alguien con tu habilidad para este tipo de misiones. Puesto que HUNK está ocupado en una misión de reconocimiento y Krauser está junto a Steve en Zürich no tendrás compañero para esto. De todos modos es algo que solo tu puedes hacer.
¿De que se trata Jefe? ¿Algún transportista la ha pifiado y hay que darle una buena paliza?
No, pero si tiene algo que ver. Esos ineptos de la policía han trincado uno de nuestros camiones con gas Anti BOW. No sería un problema si no fuese porque desde la caída de Umbrella se consideró un arma biológica. Tu misión es recuperar ese camión, no saltarlo en pedazos y acabar con cualquier evidencia que les pueda conducir hasta nosotros. Que sea pronto.
No pasa nada, eso es muy simple ¿Donde han parado el camión?
Aquí viene lo intrincado que tienes que hacer. Está dentro de una comisaría bajo vigilancia. Te doy acceso totalmente libre a las armas que quieras del arsenal pero recuerda. No han de quedar pruebas que incriminen a Umbrella, quiero todo limpio de rastro nuestro. Ahora ve, no tendrás más de cuatro horas hasta que muevan el camión. Cuando hayas terminado avisa.
Con un gesto dijo a Toki que se fuera, el cual al cruzar la puerta del despacho y cerrarla sonrió ampliamente. Vía libre para usar toda la fuerza y armas que el quisiera solían desembocar en daños a la propiedad ajena superiores a novecientos mil dólares y en gastos por valor de más de trescientos cincuenta mil dólares en municiones y explosivos para Umbrella. Sin embargo, esto último no preocupaba tanto y comparado con lo que se perdería si el destino de ese misterioso camión era descubierto era una minucia.
Con su característica calma se preparó para la misión. Tenía cuatro horas para llegar antes de que el camión abandonase la comisaría pero le sobraba tiempo. Se puso su chaleco antibalas personalizado con placas anti impacto, su gabardina larga con capucha de kevlar, fundas y correas para portar hasta seis armas cortas y medias además de cuchillos y algunas placas así como sus botas militares y pantalones de camuflaje. Tras esto, fue al arsenal y abrió el armario de las pistolas y subfusiles. De este tomó dos Mark 23 y una Ingram MAC 10. Las enganchó a su chaqueta y metió también mucha munición en una bolsa de deporte, con ocho kilos de los dos tipos de balas que cargaban esas armas cerró esta bolsa y tomó otra, la cual llenó de munición de rifle de asalto. Llevó las bolsas a un todoterreno negro sin fichar que había en el garaje y regresó al armero. Cerró los armarios que había abierto para las armas y municiones y abrió otro, de este sacó un AK 47 con cargador de tambor de 120 balas el cual dejó también en el coche.
Faltan cosas...¿Que puede ser? -pensó. Se le pasaba algo muy importante e imaginó como sería la comisaría -¡Eureka!
Deshizo el camino andado hasta el garaje y recogió para finalizar ya su equipación una caja repleta de explosivos de todo tipo como granadas, C4 y proyectiles de mortero así como un baúl militar con unas letras ilegibles. Tras cargarlas en el vehículo y darse por satisfecho, cerró la parte de atrás y se subió al coche. Encendió la radio del coche para escuchar la frecuencia policial y saber por que carretera podría ir sin riesgo de ser descubierto por las patrullas. Aceleró por la carretera rural hasta que llegó a un cruce donde podía ir directamente a comisaría o dar un rodeo más seguro hasta el objetivo. Se decidió por dar un rodeo ya que tenía que aclarar algo antes pero de pronto recibió una llamada al PDA.
¿Diga?- respondió algo inseguro, el número no era del despacho de Wesker.
Toki, soy Sherry. Hemos obtenido un plano del edificio y en la entrada del garaje hay una palanca de emergencia. Si tiras de ella sellarás por completo la comisaría, es decir, las ventanas y las puertas que dan a la calle serán selladas por las persianas metálicas de seguridad. Aprovecha esto en tu favor para cumplir la misión. Nosotros estamos cortando desde aquí la línea telefónica provisionalmente pero es tu trabajo acabar con sus comunicaciones desde dentro. Recuerda, Wesker quiere el camión entero, vale millones.
Tranquila, verás que estos tipos no me duran un telediario. ¿Donde tengo que llevar el camión cuando acabe con el edificio?
No permaneció parado en el cruce y mientras hablaba conducía, ya se estaba acercando bastante a la comisaría y de pronto se sintió raro. Siempre que tenía un mal presentimiento se resentía su brazo izquierdo, el cual había atravesado Excella con un cuchillo antes de que Toki accediera a Umbrella. Rozó la cicatriz con la mano y escuchó a Sherry dictarle unas coordenadas que no anotó, ya se las preguntaría luego, estaba concentrado en el dolor de su brazo izquierdo. Estaba acostumbrado a que le doliera el brazo cuando tenía un mal presentimiento pero no de una forma tan exagerada, de hecho, se agarraba el brazo como si se le fuera a separar del cuerpo. Tras unos minutos de dolor se fijó en el PDA.
¿Me has escuchado lo que te he dicho Toki?- dijo la voz de su compañera, molesta porque sabía que no le estaba haciendo caso desde hacía un rato.
Lo siento...me dolía el brazo y me distraje un poco...resume lo más importante, por favor.
Hmpf...no debería pero vale. Tienes que llevar el camión a detrás de las obras que hay a tres manzanas, luego debes de esperar a que llegue alguien de la central, el se encargará. Tras eso ve al helipuerto, allí te recogerá Steve cuando vuelva de su misión en un Hummer. Buena suerte Toki- repitió amistosa.
Dando gracias, pisó al acelerador puesto que ya veía la garita del guardia junto a la cual estaba el panel de luz del ala este del edificio y la palanca de cerrado de persianas de seguridad.
El centinela estaba adormecido dentro de la garita, con la mirada perdida en los monitores del garaje. De pronto escuchó el bramido del motor del todoterreno que conducía Toki acercarse a el, levantó la mirada y fue a desenfundar la pistola para detener el coche que se dirigía a el a toda pastilla. No tuvo tiempo. El vehículo atravesó la pared sin dificultad y lo aplastó contra una pared junto a un póster de Pamela Anderson. El agente especial de Umbrella perdió totalmente los papeles tras ese acto. Se bajó por la doblada puerta del conductor, quitándola de una patada y abrió la parte de atrás, tomando un AK 47 cargado. Corrió a la palanca antes de que cualquier policía pudiese bajar hasta el garaje y tiró de ella para sellar las salidas. Milagrosamente el potente impacto que tuvo contra la pared no la dejó inservible pero de eso se ocupó el tras bajarla, arrancándola de la pared y tirándola en la garita del centinela.
¡Alto! ¡Tire ese AK 47 al suelo y ponga las manos donde las pueda ver! -gritó un policía moreno que bajó a la cochera y entró por la puerta lateral, apuntando al sospechoso con su revólver.
No le escuchó. Levantó su rifle de asalto y presionó el gatillo, expulsando una ráfaga de balas que atravesó el pecho del agente, haciendo que la alarma se disparase en el edificio. Poco le importaba. Tomó unas granadas de la parte de atrás de su coche y bajó el baúl de atrás, el cual arrastró hasta las escaleras, sin embargo, la policía no se estaba quieta. En las escaleras volvieron más agentes y estos eran de gatillo fácil, sabían que con este tipo no se podía bromear y dispararon a matar. Toki soltó el baúl y se lanzó hacia delante disparando el rifle, atravesando los cuerpos de sus enemigos con las balas de su rifle y dejándolos inertes en medio de un charco carmesí de sangre sobre el cual pasó, ahora arrastrando el baúl.
¿Que sucede abajo?- preguntó una oficinista a un agente que se cubría tras una mesa, escopeta en mano.
No lo sabemos, parece un ataque terrorista, pero estamos aislados ¡Nos ha sellado todas las salidas!
¿Y los SWAT? ¿Donde se han metido?- estaba histérica y ya no sabía como reaccionar.
Están defendiendo las celdas y la zona superior, pero aquí nos bastamos nosotros.
El vestíbulo estaba lleno de mesas volcadas, civiles en el suelo con las manos en la cabeza, tras la primera cobertura que encontraron algunos agentes que pudieron tomar rifles de asalto del armario de fuerzas especiales y algún que otro detective apuntando desde su despacho con un rifle de precisión. De pronto, la puerta que llevaba al garaje crujió y se abrió de una patada. De ella surgió Toki, con la capucha puesta, la gabardina cerrada y dejando tras si una cinta de balas que provenía del baúl abierto en medio del pasillo de atrás, donde habían dos cadáveres más en el suelo, agarrando sus respectivas pistolas de 9mm. En las manos de Toki había una potente ametralladora M134 Gatling Vulcan. Generalmente va acoplada a Cazas o helicópteros de combate pero esta era una versión especial de Umbrella para uso humano.
¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!- gritó el policía que estaba al lado de la oficinista, la cual lo miró horrorizada.
El soldado de Umbrella presionó los botones de los agarres y abrió fuego contra todo el área, sumiéndola en un caos ensordecedor por los gritos de dolor de sus objetivos, los disparos efectuados por sus enemigos que no lograban atravesar las placas de su chaqueta, cristales rotos, madera crujiendo, cemento colapsándose y sus propios disparos.
Suerte que llevo tapones- dijo sonriendo observando la estampa que había dejado.
Puertas destrozadas, paredes derruidas, cadáveres llenos de agujeros y cristales inundaban el área. Los despachos de los detectives que apuntaban con sus rifles habían sido destrozados como si nada. Tiró su ametralladora pesada en el piso, sin cuidado alguno y corrió sobre los destrozos hasta unas puertas que llevaban a las escaleras de la segunda planta. En el descansillo superior se encontró con una barricada hecha con mesas de oficina tras las cuales se cubrían dos agentes de las fuerzas especiales de la comisaría armados con rifles AR 15 que no pudieron reaccionar contra su AK recién retomado y listo para la acción. Subió las escaleras y fue avanzando a base de plomo por toda la comisaría.
En un despacho, el comisario jefe McCormack aguardaba con la unidad militar de élite de la BSAA que estaba allí para llevarse el camión de gas BOW.
Mierda...el tipo que arrestamos era alguien serio ¡Y vienen a por el!- gritó con su escopeta del calibre 12.
No se preocupe señor, nosotros nos ocupamos de ese desgraciado, hay colocada una pequeña red de láser en el pasillo que en cuanto detecte al personaje en cuestión hará estallar un explosivo aturdidor. Esposarlo y arrastrarlo hasta la celda tras esa detonación será coser y cantar.
¡Lo que tendríamos que hacer es coserlo a tiros!
En el pasillo sin embargo reinaba una paz sepulcral. El área seguía con sus paredes blancas y una línea a la altura de los hombros de color verde, interrumpida solo por las puertas y los ventanales. Sin embargo, la paz duró apenas unos minutos. Un agente sangrando por la cadera se arrastró escalones arriba, con una Glock 17 en la mano y respirando a gran velocidad. Avanzaba pegado a la pared, dejando un rastro hasta que llegó a los sensores láser. Allí, un flash le dejó ciego junto a un estridente sonido que le ensordeció, haciéndole perder el equilibrio y caer contra el vidrio que separaba el despacho de McCormack del pasillo. Este se quedó de piedra al ver a su agente en el suelo, inconsciente mientras seguía perdiendo sangre entre los cristales rotos y su Glock sin balas.
¡La trampa ha dañado a otro aliado! ¿Ese era el plan maestro?- Agarró a un miembro de la BSAA por el cuello de la camiseta pero fue parado inmediatamente por el otro.
¡Cálmese McCormack! Si se pone así solo conseguirá que ese maniaco nos mate.
Toki escuchaba la conversación desde las escaleras. No habían apenas personas vivas ya en la comisaría, sin embargo, aun quedaba registrar el calabozo y pese a haber cerrado las persianas de todo el edificio, seguía estando inseguro. Fuera se amontonaba un enorme dispositivo de otra comisaría, buscando la forma de entrar y reducir al lunático pistolero que acababa de asolar media central de policía con una automática de guerra.
El soldado de Umbrella, sin embargo, avanzaba tranquilo con el fusil, caminando entre casquillos y cadáveres que había a su paso. Pronto encontró la estela roja de sangre que había dejado el agente detonante de la trampa y la fue siguiendo, no era un objetivo pero tampoco le gustaba dejar las cosas a medias por lo que siguió hasta que de la oficina en la que se encontraba McCormack surgieron los agentes de la BSAA junto con el comisario, todos con sus armas en mano y listas. Toki presionó el gatillo para disparar una ráfaga hacia los enemigos pero surgió un grave problema. El arma se encasquilló.
Bajó la mirada al arma y entonces en ese momento el comisario le propinó un fuerte escopetazo en el pecho a bocajarro, destrozando por completo el abrigo protector con algunas de sus placas metálicas para impactos y enviando el rifle bastante lejos de su alcance.
¡Te tenemos maldito!- Dijo esbozando una sonrisa por la captura del terrorista
Uno de los miembros de la BSAA sacaba sus esposas para contenerle, tenía que aprovechar el aturdimiento de este pero se levantó como si nada hubiera pasado y pese a no tener rifle, aun tenía tres armas encima sin contar las granadas por lo que era el turno de usar la característica Ingram MAC 10 de Toki junto a la Mark 23. El policía no tuvo ni tiempo a reaccionar y sin pestañear, Toki le descerrajó una bala del calibre 45 en la cara con la Mark 23 ante el espanto de los otros compañeros, el comisario se lanzó con su orondo cuerpo por encima de la ventana para evitar el próximo disparo de la pistola, el cual impactó directo en la nuez del otro miembro de la BSAA, que gimió y trataba de respirar pero el oxígeno se escapaba por el profundo agujero que tenía en el cuello.
Afuera se seguían agolpando coches y camionetas SWAT al igual que vehículos especiales de la BSAA y el FBI. Nadie podía creerlo, un tipo se había colado en una comisaría de alta seguridad y había exterminado a la mayoría de personas con una ametralladora pesada mientras se abría paso por el lugar buscando algo. El agente Chris Redfield estaba cubierto detrás de una patrullera, apuntando con un M4A1 a las ventanas del segundo piso donde aún se podía ver algo moverse, sin embargo, no se arriesgaría a disparar, podría alertar al pistolero y si este bajaba también las persianas de seguridad de ese piso ya no habría infiltración posible. En una de las salas se apreciaba la gorda figura de McCormack a través de la mira del fusil y otra más delgada, que le hizo un corte de mangas a la mira justo antes de apuntarle. Redfield, por propio reflejo movió la cara en vez de disparar y de pronto una bala fue desde la ventana hasta la mira de su rifle, destrozándola por completo.
¡Mierda! Ese tipo es buen tirador ¡No es un aficionado, cuidado! - Alertó a sus compañeros cuando estos iban a disparar.
¡No jodas! ¿En serio?- Respondió un agente que estaba situado a su lado con un rifle de precisión, buscando al objetivo- Cuando me digas le meto una bala en la sien, jefe.
Chris esperaba el momento ideal, pese a haber estado a punto de recibir un disparo, no se iba a arriesgar a que el tirador fallase su disparo por el viento, el pistolero de la comisaría midió muy bien el viento antes de abrir fuego contra el.
De la ventana ahora salió algo mucho más grande que una bala. Acompañado del sonido de la Mark 23 de Toki, McCormack salió propulsado por la ventana para estrellarse contra el patio de la comisaría, cayendo contra los adoquines de la entrada. El horror se reflejaba en su cara, redonda por tanto comer donuts y en su camiseta de botones blanca con tirantes marrones eran apreciables cuatro agujeros de bala. No cabía duda de que el tirador había terminado con todos los policías de la comisaría si se movía con esa calma. La radio del coche comenzó a emitir sonido.
¡Como ese maldito francotirador del suelo no deje de apuntarme, vais a aprender que son unos putos fuegos artificiales!
Chris ordenó al francotirador moverse de su posición pero no obedeció, al volver la mirada Toki ya no estaba en la sala sino que cerró las persianas. Sin previo aviso, se escuchó un silbido que salió de la cristalera de la comisaría y aterrizó sobre un camión SWAT a la derecha del bloqueo. Los tres agentes que se encontraban a su lado salieron despedidos contra paredes y coches, pero ya estaban muertos. No había duda de que había hecho eso.
¡UN MORTERO! ¡ESE MANIACO TIENE UN MALDITO MORTERO!
De nuevo sorprendió pero no había colocado la guinda sobre el pastel. Con la ametralladora pesada abrió de nuevo una persiana a tiros y destrozó todos los vehículos que conformaban la barrera para detenerle. Ahora solo se escuchó la radio de Chris.
Os lo advertí, la próxima vez prestad un poco de puta atención si no queréis que pasen estas cosas.
¿Quien eres?- Preguntó el agente, enfadado por lo que acababa de presenciar.
Alguien que viene buscando acción y tu te has metido por medio. Ahora solo os queda morir.
Toki cortó la comunicación. Wesker por PDA envió un informe nuevo sobre que tenía que hacer específicamente ahora tras todo el lío que se había armado. Era breve y directo: Tenía que recuperar al menos seis de las catorce cápsulas de gas BOW, acabar con Daryl y salir de ahí sin dejar pruebas de que era Umbrella quien estaba tras el golpe. En el horizonte se divisó de pronto un helicóptero negro de combate que abrió fuego automático contra la barrera policial. Redfield corrió a buscar refugio en el portal de un edificio cercano.
¡Redfield a cuartel general! ¡Tenemos un jodido helicóptero de combate encima y un pistolero profesional en la comisaría! ¿Que está pasando?
No obtuvo respuesta, el helicóptero poseía un interferenciador. Un soldado totalmente de negro se bajó de el, armado con una katana a la espalda y dos H&K MP5K.
Código Indigo en marcha- Dijo justo al piloto antes de saltar.
