Capítulo 4°
(Narración Normal)
- Maldición! - Zeref golpeó violentamente el escritorio con los puños. La taza que estaba a un lado tembló, pero no cayó. - Es una chica de dieciocho años que puede controlar el fuego ¿¡Por qué demonios es tan difícil de encontrarla!?
- Makarov la oculta muy bien - dijo Sting, el hombre que estaba sentado en la silla izquierda, frente al escritorio de Zeref.
- Makarov no puede ocultarla, porque sabe perfectamente que destaca. Es como un maldito cono de tránsito en medio de un sinfín de autos, es prácticamente imposible no verla. Quiero que busquen en todos los lugares públicos posibles en donde ella pueda llegar a estar.
En esos doce años transcurridos, Zeref no había hecho otra cosa que seguir cada rastro de ella.
Sentía una admiración o más bien una obsesión hacia ella y sus dones, que por ellos pasaría arriba de cualquiera que se interpusiera en su camino.
De todos modos, los dos, Zeref y Lucy, ya habían estado varias veces en la misma habitación y todas ellas sin la aceptación de la propia Lucy. Él la conocía perfectamente bien y sabía que su fuerte carácter chocaba muchas veces con la suya. Pero con tal de tenerla en sus manos, dejaría pasar cualquier cosa.
Rogue, el otro chico en la habitación que se había mantenido callado en toda la conversación, finalmente dijo:
- Nuestro informante dijo que Lucy se independizó y que ahora está viviendo en un departamento con alguien más.
- Alguien más? No me digas que es otro guardaespaldas.
- Es un soldado militar, líder del primer escuadrón, Natsu Dragneel - Respondió Rogue informándose de los papeles en sus manos.
Zeref- Bien, quiero que los vigilen, a los dos.
Sting- ¿No vamos a atacar?
Zeref- Hay que estudiar sus movimientos para luego poder actuar. Hagan lo que les pido - Sin más discusión, los dos agentes se retiraron de la oficina.
Zeref abrió el cajón de la derecha y sacó un expediente. En la parte de adelante, en una etiqueta blanca, se podía leer " Lucy Heartifila". Lo abrió y comenzó a leerlo por décimo quinta vez en la semana.
(...)
-! ¡Oye, no ha pasado más de una semana y ya tienes toda tu ropa revoleada por toda la casa! - Gritó Natsu cuando entró al cuarto y vio lo invadida que estaba su parte de la habitación - ¿No puedes siquiera mantener el orden en mi parte de la habitación?
- Perdona, no te escuché, estaba tratando de ignorarte ¿Que decías? - dijo mientras sacaba los audífonos de sus orejas
- ¿Por qué no puedes comportarte como una chica de tu edad? - Frotó los dedos sobre el puente de su nariz impaciente.
- Porque si me comportara como una chica de mi edad, saldría afuera a divertirme, conseguiría un trabajo, compraría ropa, ya sabes, lo típico en "una chica de mi edad"- dijo sin interés mientras se paraba y buscaba uno de sus tantos libros en su enorme biblioteca, que abarcaba más o menos media pared.
- Y vamos otra vez con eso ...- Natsu revoleo los ojos al tener que escuchar otra vez la misma historia - Mira, si quieres arriesgar tu vida de esa manera, está bien. Pero piensa un poco primero. Todos los que te han protegido y cuidado todos estos años, ¿Vas a menospreciar todo lo que han hecho por ti? ¿Haber arriesgado su propia vida y la de su familia por ti, para después enterarse que fue en vano porque tu decidiste salir del maldito departamento y terminaste encerrada otra vez con el enfermo de Zeref? Bueno, Lucy, eso sí es ser egoísta- dijo él no midiendo sus palabras. Hasta que vio el rostro de Lucy y se dio cuenta de que se había excedido. Tenía que hacerla ver la realidad, que ella no podía salir y ser como las demás, porque no era como las demás.
Lucy lo vio sorprendida. Nadie, en ningún momento de su vida, le había hablado con tanta sinceridad. Y nunca le había dolido tanto oírlo.
Bajó la cabeza. Caminó en la dirección de Natsu y siguió de largo, sin levantar la cabeza en ningún momento, salió de la habitación y se encerró en el baño.
Natsu suspiró. La había cagado.
Caminó hacia la puerta del baño y tocó dos veces. Nada.
- Lucy? ¿Puedes abrirme la puerta? necesito hablar contigo - dijo con una amabilidad que nunca había escuchado en sí mismo.
- Puedo escucharte perfectamente con la puerta frente a mi - dijo con la voz un poco quebrada, pero intentando siempre que no se note - No hay necesidad... de que entres.
- Bien - está chica se lo estaba haciendo difícil, él no era la clase de persona que tenía que pedir perdón, era el líder del escuadrón, el no hacía tales cosas. Pero con tal de que ella no comenzara a quemar toda su ropa, lo haría- Te pido perdón Lucy, no debí decir esas cosas, al menos no de esa forma.
No hubo respuesta de parte de Lucy, lo que quería decir que no lo había perdonado.
- Oye Lucy, vamos, acepta mis disculpas, por favor. ¿Qué quieres que me ponga de rodillas? - No se escuchó nada por unos segundos hasta que la puerta se abrió y Lucy apareció con los ojos rojos.
- Podrías hacerlo.
- Natsu la miró incrédulo- es en serio? ¿Quieres que me arrodille y te suplique perdón?
- Tú fuiste el de la idea.
- Si, pero no era literal.
- Si no quieres hacerlo, entonces ...- Ella se disponía a cerrar la puerta otra vez, cuando el enorme brazo de Natsu lo paró.
- Está bien! Dios santo Lucy, sí que eres una mujer complicada - Ella lo miró, esperando que hiciera lo que prometió. Natsu, se tragó su orgullo, se puso de rodillas y bajó la cabeza - Puedes perdonarme? - dijo apretando los dientes.
- Disculpa, si no hablas claro, no puedo escucharte.
Natsu levantó la cabeza y la miró completamente enojado. Jamás se había rebajado a tanto, nunca en su vida. Suplicarle a una mujer su perdón, si, era la cosa más patética que había hecho en su vida.
- Puedes perdonarme? - dijo claramente, pero con la vena hinchándole por la humillación.
- Listo, lo tengo grabado, el "líder del escuadrón" suplicando - dijo ella. Natsu levantó rápidamente la cabeza y vio en la mano de Lucy, una pequeña videocámara.
"Hija de ..." pensó él, al darse cuenta de que iba todo eso.
- Así que todo fue actuación? - dijo Natsu levantándose.
- No, en serio me heriste con tus palabras, pero esto- dijo moviendo la cámara en sus manos- lo compensa.
Él suspiró y levantó las manos en son de paz y demostrando que se daba por vencido.
- No te molestará que suba esto a internet ¿Cierto? - dijo Lucy
- No te molestará que tiré todos tus libros por la ventana ¿cierto? - respondió Natsu totalmente serio.
- Bien, estamos a mano. Prometo ser un poco más ordenada, pero solo con una condición.
- El cual es ...
- Salgamos por algo de beber.
Holaaa, nuevo capítulo… que lo disfruten y no olviden dejar su review.
Hasta la próxima actualización!
