Capítulo 5°:
(Narración Normal)
- ¿Que? - Preguntó él incrédulo por la pregunta.
- Vamos, salgamos a beber algo.
- ¿Es una broma? ¡Claro que no! Zeref está ahí afuera, buscándote.
- No me pasará nada, vamos- dijo Lucy rodando los ojos.
- No Lucy, te expondrás demasiado.
- Pero si tú vas conmigo no va a pasar nada!
Natsu la miró. La chica sí que era un dolor de huevos y por ahora la creía la persona más exasperante de todo el mundo.
Suspiró sabiendo que no ganaría esta pelea y se limitó a salir de la habitación.
- Si llega a pasar algo, luego no te quejes - Escuchó el festejo de Lucy cuando bajó las escaleras y sonrió. Estaba loca.
Esperó a que ella estuviera lista para salir y cuando la vio bajar rodó los ojos y se levantó del sillón en el que había estado sentado durante veinte minutos.
- ¿Por qué te produces tanto? No iremos a ver a el presidente, solo a tomar algo. Que con suerte solo será un helado de McDonald's.
- ¿En algún momento dejas de quejarte por algo? - dijo ella mientras acomodaba su pequeña mochila en su espalda.
Lucy se preguntó por qué los hombres, en especial este, exageraban todo lo que pasaba a su alrededor. Suspiró, era algo que no lograría comprender ni, aunque se volviera transgénero.
(Narra Lucy)
Natsu salió primero, verificando que todo estuviera en orden, y yo lo seguí, ignorando completamente el sobre cuidado que él ejercía hacia a mí. Estaba demasiado emocionada y nerviosa en ese momento como para preocuparme por su sobreprotección.
- Lucy, por el amor de Dios, ¿puedes escuchar lo que te diré ahora? - dijo justo cuando presionaba el último botón del elevador. Rodé los ojos, me sorprendía bastante lo exagerado que era aquel hombre.
- Si mi amo, ilumíname con tus palabras – dije sarcástica.
- Si digo que nos vamos, nos vamos ¿entiendes? Si te digo que NO te alejes ¿Tu que vas a hacer? - dijo Natsu, supongo que esperando una respuesta correcta.
- Me alejaré posiblemente.
- Llegas a desobedecer una orden y puedes olvidarte de salir de la casa. - dijo en ese tono burlón que odiaba desde lo más profundo de mi ser.
- Claro que entiendo tus estúpidas reglas aburridas, no soy idiota.
Natsu -Bueno...
- Cierra la boca- dije apretando los dientes. Si, era el hombre más exasperante que había conocido en mi maravillosa vida. Y vaya que había sido una emocionante vida.
Sonreí al salir del edificio y encontrarme con el hermoso día ante sus ojos. Recordé el por qué había elegido ese departamento en especial, por el simple hecho de tener un enorme parque a solo treinta metros de distancia. Comenzó a dirigirse al inmenso terreno verde y se preguntó cuándo había sido la última vez que había ido al parque.
- ¿A dónde vas? McDonald's es por allá- dijo Natsu señalando la dirección contraria a la que me dirigía.
- No pienso comer en McDonald's, Natsu. Además, no me dejarás salir tan frecuentemente así que yo decidiré a donde ir – Seguí caminando hacia el parque sin despegar la vista del paisaje verde.
- ¿Recuerdas que acordamos que harías todo lo que yo dijera? - Lo vi cruzar la calle y seguirme el paso.
-Nunca acordé eso- me adelanté dos pasos más y seguí admirando el urbano paisaje. Lo escuché suspirar frustrado y seguirme el paso. Había ganado.
Luego de pasar un rato por parque, fuimos hacia los distintos locales que se encontraban en la ciudad. Nunca pasé por alto las quejas y bufidos de Natsu cada vez que entraba a una tienda.
- Podemos tomar el maldito café e irnos de una vez? - Lo miré sobre mi hombro y supongo que entendió que no me importaba lo que decía. Pasé por las distintas alacenas llenas de objetos y cosas extrañas. La verdad es que no tenía idea en donde había entrado, pero tampoco me importaba demasiado. Eran todas esculturas y objetos de arte que no había visto en mi vida. Las cosas que me he perdido.
Vi sobre mi hombro para ver en donde se encontraba Natsu, pero no lo vi, lo que me preocupó. Sabía que no teníamos que alejarnos demasiado uno del otro, por si algo sucedía.
Salí afuera y miré a mi alrededor, había demasiada gente como para poder distinguir a Natsu, aún con su cabello rosado. Pasé la mirada hacia la otra calle y noté una cara conocida.
- Oh no ...
(Narración Normal)
Alguien tocó la puerta del otro lado de la oficina en donde Zeref se encontraba leyendo por décimo octava vez el archivo de Lucy.
Sting seguido de Rogue, entraron luego de unos segundos, parándose justo delante del escritorio.
- ¿Les permití pasar? - Zeref no se molestó en levantar
- Vieron a Lucy en el centro de la ciudad, fuera de una tienda de arte- Ni bien el jefe de la compañía escuchó eso, levantó la cabeza rápidamente y luego se levantó de su silla.
- Que la atrapen, pero tengan precaución, Dragneel debe estar cerca de ahí además de que debe haber mucha gente alrededor. - Estaba emocionado, le temblaba la mano y una sonrisa deformé estaba asomándose por sus labios. Ver otra vez a Lucy lo emocionaba. Comenzó a reírse sin poder evitarlo, primero una pequeña risa que terminó por ser una carcajada.
(Narra Lucy)
Me da la vuelta y caminé en el sentido contrario a ese sujeto, intentando inútilmente encontrar a Natsu y a la vez buscando un lugar seguro para esconderme.
El hombre de Zeref me siguió a una cierta distancia, con disimulo, pero siguiéndome de todas formas.
Caminé entre la multitud de gente que no dejaba de amontonarse frente a mí, por lo que me era imposible correr, solo caminar ligeramente. Comencé a empujar a todos y a abrirme paso cuando vi que se encontraba aún más cerca que antes.
Vi, entre montones de personas, otro de los hombres de Zeref justo delante de mí, a unos cuantos metros de distancia. Salí del camino y me adentré hacia un callejón. Supe rápidamente el enorme error que había tomado cuando una camioneta negra paró justo en la salida del estrecho camino y dos hombres bajaron de él. Comencé a retroceder de espaldas para alejarme cuando sentí dos brazos rodearme. Uno alrededor de la boca y otra tomando mi cintura para comenzar a arrastrarme hacia la camioneta. Me revolví desesperadamente para intentar liberarme, pero claramente ese hombre era más fuerte que yo. Intenté gritar, pero su mano tapando mi boca amortiguaba mis gritos. Sentí la necesidad de llorar e inevitablemente comencé a temblar.
Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, los brazos que me retenía me liberaron y debido al inmenso terror que en ese momento me devoraba, mis piernas no respondieron como deberían y terminé cayendo de rodillas. Vi hacia mi derecha y el hombre que antes se encontraba alrededor mío, ahora estaba tirado en el suelo inconsciente.
- ¿Te encuentras bien? - Levanté un poco la cabeza y vi a Natsu desenfundando el arma que el hombre en el suelo tenía guardada.
- Natsu…
Los dos hombres que se encontraban frente nuestro corrieron hacia nosotros, pero Natsu rápidamente los detuvo disparándoles justo en medio de la cabeza. La sangre se esparció por todo el lugar.
Silencio.
