Capítulo 6°:
(Narración normal)
Los dos cuerpos inertes cayeron produciendo un ruido seco cuando chocaron con el pavimento. La sangre manchó el blanco rostro de Lucy, pero esta no se inmutó de eso.
¿Lucy? - Natsu se arrodilló frente a ella y la observó disimulando su notoria preocupación – ¿Estás herida? ¿Qué sucede?
Ella lo miró. Todavía sentía el escalofrío bajar por su espalda y su corazón todavía no se había calmado. No era la primera vez que intentaban secuestrarla y fue de suerte que no lo hayan conseguido. Pero un pequeño rastro de culpa se había instalado dentro de ella.
Tal vez, si hubieras hecho algo…
-Dónde estabas? - preguntó por fin Lucy- Cuando me dí la vuelta en la galería no te vi, por eso es por lo que salí.
Estaba detrás de ti. No eres la única a quien le gusta el arte. - contestó Natsu.
Por lo que dijiste antes de entrar no me parecía que eras del tipo de persona a quien le gustara el arte- dijo ella mientras que, con la ayuda de Natsu, se incorporaba.
Me pareció extraño que no le hayas incendiado el rostro a unos de esos hombres- Comenzaros a salir del callejón como si las dos personas muertas y la tercera persona inconsciente no estuvieran en ese estado.
¿Por qué haría eso?
Bueno no quiero ser desconfiado, pero no creía que en realidad tuvieras el poder de la piroquinesis- dijo Natsu mientras observaba a su alrededor, para ver si alguien los había visto, y salió del callejón, pero Lucy no se movió- ¿Qué haces Lucy? Vámonos
¿Crees que miento sobre todo esto? - preguntó ella, claramente enojada. Natsu se golpeó mentalmente en el rostro. Si, no tendría que haber dicho nada. Caminó hasta ella, adentrándose nuevamente al callejón.
No quise decir…
¿Crees que yo quiero que suceda todo esto? ¿Que me gusta ser perseguida todo el tiempo por un maníaco, loco por el poder …poder que según tu no tengo? - De alguna forma, mientras escuchaba como el tono de voz de la chica comenzaba a ascender, Natsu sintió más caliente su alrededor.
Lucy…- intentó tranquilizarla sabiendo que no iba a servir de mucho si ella quemaba algo.
No - Lucy negó con la cabeza, evitando todo tipo de contacto visual con él- Sabes, si no crees que nada de esto es real y que mi supuesto don es toda una farsa entonces puedes irte ya que no necesito que me proteja alguien que ni quiera confía en mi.
-Lucy…- dijo Natsu decepcionado consigo mismo. Ella levantó el rostro hacia él e intentó que sus ojos no dejaran caer las cascadas de agua que había estado acumulando por años.
- yo no pedí esto Natsu…
Sin sorprenderle demasiado, el contenedor de basura que se encontraba a su lado comenzó a incendiarse. Primero dejando escapar un leve humo, para después bañarlo con una gama de diferentes tonos de rojo, naranja y amarillo.
Vio a Lucy abrir los ojos sorprendida, lo que le sorprendió a él. ¿Por qué se sorprendía?
No quiso preguntárselo, por lo que la tomó del brazo e intentando no ejercer mucha fuerza en él, la sacó del callejón y se fueron los dos intentando pasar desapercibidos e ignorando el hecho de que acababan de incendiar un contenedor de basura.
Bueno, Lucy lo hizo.
(…)
Pueden explicarme ¡¿Cómo demonios la dejaron escapar?!- grito Zeref a los dos chicos que se encontraban frente a él. Golpeó su escritorio con fuerza y se frotó las sienes- Es una mocosa de dieciocho años que no debe de pesar más de cincuenta kilos y su maldito guardaespaldas que no es más que un militar, entonces explíquenme ¡¿Cómo escaparon?!
Rogue miró a su compañero, esperando que dijera algo, pero Sting no parecía enteresarle otra cosa que las lamparas colgadas del techo, por lo que volteó la cabeza hacia Zeref.
Bueno, creímos que sería lo suficientemente fácil como para que los novatos pudieran hacer el trabajo- dijo mientras veía como Zeref ,exasperado, volvía a masajearse las sienes- Fue nuestro error y no volverá a suceder.
¡Por supuesto que no volverá a suceder!. Ahora que esos idiotas fracasaron es seguro que Natsu Dragneel aumente su protección sobre ella y volveremos al principio.
Llama a tu infiltrante, dile que tiene que comenzar a actuar. ¡Hagan algo para que de alguna jodida forma u otra me traigan a Lucy aquí! – Los dos chicos no tardaron en obedecer y salir rápidamente de esa oficina. Solo Dios sabe que pasaría si terminaban por desobedecer su orden.
(…)
Natsu cerró la puerta tras de sí y observó a Lucy que no había dicho ni una palabra en todo el camino y quien en ese momento se mantenía parada justo en medio de la habitación.
-Lucy…no debí…no quise decir eso- Dijo Natsu sin saber muy bien como comenzar a disculparse.
Lucy ni siquiera había levantado la cabeza, mucho menos mirarlo, pero asintió lentamente aunque Natsu no consideró para nada que las cosas estaban bien.
Vio como ella se dirigía lentamente hacia las escaleras y subía tranquilamente los escalones sin levantar la cabeza en ningún momento hasta que desapareció por el radio de visión de Natsu, quien cuando ya no la vio más suspiró frustrado y alborotó su cabello rosado más de lo que ya estaba.
Bien, si antes la había cagado ahora definitivamente lo había arruinado todo. ¿Pero que podía hacer? Su estructurada mente le impide pensar que ese tipo de posibilidad, el que una chica pudiera manipular el fuego, fuera algo posible. No estaba en su ser, creer en ese tipo de cosas. Pero sabía perfectamente que no es la clase de cosas que se tienen que decir en una situación así.
Lo peor que podía hacer era atacar de esa forma a Lucy, aún si él creía todo lo contrario a ella.
Suspiró nuevamente y nuevamente se alborotó el cabello, decidido a subir los escalones y hablar con ella.
Cuando entró a la habitación, no logró verla a simple vista.
¿Lucy? – Vio moverse algo detrás de la cama del otro lado de la habitación y vio su cabello rubio resaltar entre todas las cosas.
Vete Natsu- Cuando habló su voz se encontraba totalmente quebrada y para empeorar se le había escapado de entre sus labios un sollozo. Natsu se sintió mucho más culpable de lo que ya se sentía al escucharla y Lucy se golpeó mentalmente al dejarse ser escuchada.
Natsu se acercó lentamente a ella y se sentó en el suelo a su lado. Ella estaba hecha un ovillo y tapaba su rostro entre sus rodillas. Cuando Lucy lo escuchó acercarse se corrió un poco de su lugar, pero no tanto.
Perdoname Lucy, en serio, no quería hacerte llorar, no era mi intención yo… nunca mido la sinceridad de mis palabras hasta que las saco de mi boca y veo las consecuencias, perdóname, lo siento.
Lucy no dijo nada. No había nada que decir, pensó Natsu, pero no se movió de su lugar en ningún momento.
¿Puedo…saber cuando es que conociste a Zeref?- Preguntó luego de unos segundos el militar. Lucy no respondió de inmediato, no quería revivir el pasado recordando todo. Había muchas cosas que había guardado dentro de su interior y se había obligado a sí misma a no dejar a nadie ver esa fase de ella
Pero tal vez desahogarse un poco no le vendría mal. Aunque tampoco ella sabía como es que toda su vida había cambiado tan de repente. Sus padres, sus verdaderos padres, nunca le contaron como es que obtuvo ese poder. Era algo hereditario, eso lo sabía porque había visto a su madre manejar el fuego algunas veces, al igual que su padre ; pero nunca le explicaron como es que sucedió y el por qué ellos conocían a Zeref.
Porque si, sabía perfectamente que sus padres y él se conocían. Habían estado de algún modo relacionados,hasta podría decir que eran amigos en el pasado. O algo parecido.
El caso es que Lucy no sabía como comenzar a explicar cómo había sido su vida hasta ahora. Natsu ni siquiera se movió de su sitio.
No recuerdo… Cómo es que obtuve esto- Comenzó sin saber muy bien si era lo correcto contarle eso a Natsu- Recuerdo que días después de mi cumpleaños, unas personas habían venido a la casa, entre ellos Zeref… yo estaba en mi cuarto y mamá había entrado diciendo que tenía que guardar silencio, que se estaba escondiendo de papá ... que teníamos que salir por la ventana para que no nos encontrara…- Su voz se quebró al final y muchas más lágrimas cayeron de sus ojos. Natsu se acercó- Ella intentaba no preocuparme de nada y que pensara que todo era un juego pero...yo sabía perfectamente que era lo que sucedía- Miró hacia Natsu, que ya en ese momento se encontraba acariciando su espalda en un intento de consuelo- En ese entonces vivíamos lejos de la civilización, así que corrimos hacia el bosque y poco después escuchamos un disparo...mamá ahogó un gritó y evitó mirarme a la cara para que yo no pudiera verla llorar, pero sabía que lo estaba haciendo. Poco después escuchamos que nos perseguían y fue cuando ella me explicó de manera sutil lo que sucedía…- Lucy se quebró y ya las palabras no le salían de la boca,se atoraban en su garganta- … ¡Ellos la mataron frente a mi! - Gritó entonces, tapandose la cara con sus manos, y largó nuevamente a llorar. Natsu no lograba creer el nivel de dolor que ella soportaba. Le dolía verla así, no lo iba a negar, y nunca pensó que una chica como ella pudiera vivir tantas cosas malas y aún así estar de pie. Aunque,era claro para Natsu, que en algun momento toda esa angustia y dolor acumulada terminaría por derrumbarla. Y acababa de ver su derrumbe.
Natsu la tomó de los hombros y la abrazó, como nunca lo había hecho. Porque, había que ser claros, él no era la clase de persona que andaba abrazando a cada persona que vé mal. Pero en esa situación supo que para Lucy era el mejor consuelo en ese momento.
Ella escondió su rostro en el pecho de Natsu y se sostuvo de su camisa,aferrándose fuertemente con sus manos.
Natsu acaricio su cabello para intentar calmarla, pero no parecía funcionar. Sollozaba cada vez más fuerte y se agarraba fuertemente de su camisa.
-Tranquila, ya pasó Lucy...está bien-La siguió sosteniendo mientras ella seguía desahogandose en él.
-Zeref...ellos se fueron y-y luego Makarov apareció- Dijo,un poco amortiguada su voz por apoyarse sobre Natsu, aunque él entendió muy bien.
-¿Makarov te encontró?
-Si...él fue como mi abuelo desde que puedo recordar. Me aceptó en su casa cuando no me quedó a nadie- Dijo Lucy cuando ya había parado de llorar y se había apartado del pecho de Natsu cuando se dío cuenta de la situación- He sido miembro de miles de familias y todas se me fueron sacadas...todo por este poder que nunca pedí…
Natsu la escuchó con atención. La verdad es que nunca imaginó que ella viviría la muerte tantas veces por la misma causa.
Tampoco creyó que Zeref movería cielo y tierra para apoderarse del poder que pertenecía a una chica de dieciocho años.
-Puedes estar tranquila-Dijo Natsu- No dejaré que te lleven-Lucy lo miró un poco sorprendida. ¿Quien hubiera pensado que él diría tal cosa?- Para algo me contrataron ¿no?
Lucy asintió,pero comenzó a sentir una especie de incomodidad con la poca distancia que había entre ellos dos. Antes de que permitiera que sus mejillas se volvieran rojas, se levantó y secó sus lágrimas.
-Gracias Natsu. Parece que no solo sirves para tus reglas de militares.
-Oye!
