CAPÍTULO 6: Terror gris. Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)

En la sala de informe solo se veía la luz del proyector enfocando el rostro de un hombre con gafas y sonrisa burlona. Llevaba un traje gris liso y una corbata azul. Se percibía bajo la camisa blanca un chaleco antibalas de color azul.

Conjuntado hasta con el chaleco el maldito ¿No crees?- Masculló Toki al oído de Steve.

Wesker iba exponiendo detalles del objetivo. Edmund Monterrey. Mexicano, ex empleado de Umbrella, cuarenta años, casado...lo típico que hacía que Toki pusiera el piloto automático y se pusiera a pensar en sus cosas.

Sherry mientras tanto les dejaba los trajes que usarían para la misión en una maleta. Llevaban unos pantalones cortos de camuflaje con un cinturón táctico en el que llevarían algunos tubos de ensayo para traer muestras, sus pistolas y cargadores. Una camiseta con una cartuchera y un chaleco con una especie de arnés lleno de bolsillos para más cargadores y otros utensilios.

-Tenéis que ir lo más rápido posible, la situación en Turquía se descontrola por momentos y es pleno verano, el sol golpea muy fuerte y la ciudad cada vez está más controlada por tropas rebeldes, pese a ello las del gobierno no os dejarán cumplir tranquilamente, también están interesados en los objetivos de la misión así que máximo cuidado, tenéis autorización para abatir amenazas pero mucho ojo con disparar a civiles, no tienen la culpa de nada de lo que sucede ahí. Las armas, como siempre, están sin registrar así que podéis usar las pistolas personales sin ningún problema.

Sherry hablaba muy seria con los agentes, llevaba un vestido morado que la hacía lucir muy guapa. Wesker vestía un traje blanco con unas gafas de sol negras, sin gabardina, lo cual extrañaba a Toki. Normalmente vestía de negro pero la situación era distinta. Esta vez se trataba de algo bastante serio.

Steve y Toki abandonaron la sala, cada uno con su respectiva maleta en dirección al armero. Wesker esperó a que la puerta se cerrase para dirigirle la palabra a Sherry.

-Solo espero que Toki no la pifie de nuevo... ya tuvimos bastante con todas las consecuencias a raíz de sus actos en la comisaría.

-No te preocupes, todo saldrá bien. Confío en el.

Wesker hizo un leve gruñido y la miró a los ojos mientras se acercaba a ella hasta estar a penas a unos centímetros.

-Bueno, vamos saliendo ya. Se va a hacer tarde para ir a almorzar.- El acarició la piel de su cara.

Toki abrió un cajón del armero y sacó un revólver del calibre .44 que dejó en el suelo. Necesitaba algo que tumbara de un solo disparo al oponente pero no algo incómodo y difícil de recargar. Tomó una Desert Eagle con tres cargadores "por si las moscas" y una Beretta 92 FS con cinco cargadores. Llevaba los bolsillos de cargadores llenos.

Steve por otro lado tomó la Beretta 92 FS y un revólver Magnum .44. Tras armarse decidieron que era hora de ir al aeropuerto.

Conducía Toki esta vez, como siempre en el todoterreno de la empresa, con música a todo trapo, pese a que a Wesker no le hacía ni pizca de gracia escuchar gritos guturales desde uno de sus coches cuando coincidían por la calle así que no puso música hasta salir de la base. Esta vez sonaba Watain de fondo mientras Steve le repasaba a Toki los objetivos.

-Deduzco que no has prestado demasiada atención a Wesker cuando hablaba de los objetivos y solo escuchaste donde vamos y parte de lo que hay que hacer ¿Correcto?

-Steve, cualquiera que te oye hablando diría que no nos conocemos de hace tiempo.

-Tenemos que sacar al fulano ese, vivo o muerto, de Turquía. Recuperar muestras de posibles B.O.W y si conseguimos entrar en alguna base de este tipo recopilar todos los datos de combate posible. Están replegándose por el avance de fuerzas hostiles y se están llevando todo en bases móviles por lo que aun podemos pillar alguna. ¿Entendido o necesitas saber más?

-Más claro que el agua. Ahora pásame un cigarro.

Steve le tendió un Philip Morris encendido mientras conducía. A Wesker no le gustaba el olor a tabaco, ni en un coche ni en ningún sitio pero Toki era especialista en camuflar el olor bajo ambientador de pino y mantener las ventanas abiertas.

El trayecto al aeropuerto se hizo más corto de lo normal por la ausencia de atascos en la autovía. Llegaron al hangar de Umbrella y Toki se quedó dormido en el asiento escuchando Hellsaw con el portátil de la empresa que había en el avión para uso de empleados mientras Steve con el otro revisaba los últimos datos enviados por Ronald desde la base.

Al cabo de unas horas estaban en suelo turco, armados y preparados para la misión. Un guía de aspecto árabe se acercó a ellos, con un Kalashnikov en la mano. La bayoneta estaba impregnada en sangre reciente.

-Salam, forasteros. Mi nombre es Shaakif, vosotros debéis de ser Steve y Toki.

Estrecharon manos y sin mediar palabra se dirigieron los tres hacia un desvencijado todoterreno repleto de agujeros de bala, raspones, tierra y alguna que otra abolladura.

En el asiento de atrás, donde se sentó Toki encontró una escopeta SPAS 12 cargada con algunos cartuchos. A Steve le cedieron un rifle M14 bastante cascado por la culata, con apaños hechos a base de cinta aislante.

-Tenemos que asaltar un tren que se dirige a la frontera. Esos individuos que estáis buscando transportan ahí parte de sus discos duros y algunos de sus lugartenientes los custodian. Podéis aprovechar el asalto para conseguir vuestros objetivos, nosotros solo queremos una distracción.

-Rock and roll, nenas.- Dijo Toki mientras abría la culata de la escopeta.

Al cabo de un rato se aproximaron al tren. Toki analizó la situación. Dos torretas tripuladas en la parte de atrás, múltiples soldados armados y alguna que otra torreta automática en la parte superior. Desde el tren disparaban a otros jeeps que se aproximaban por la zona trasera y el mismo lateral del que ellos venían.

Steve puso la M14 en modo ráfaga y empezó a disparar contra los soldados de las ventanillas mientras que Toki echó abajo la luna trasera del vehículo para transladarse a la ametralladora trasera que había en el volquete. Las balas volaban por el aire, surcando el espacio de combate entre silbidos.

Steve abría fuego contra las ventanillas, tratando de controlar a los militares enemigos que disparaban ráfagas enormes de balas con sus Kalashnikov. Sabía que eran esos rifles sin verlos solo por el traqueteo y porque la mayoría de fuerzas enemigas a las que se había enfrentado lo usaban. Normal. Nadie se levanta con una bala de más de siete milímetros en el pecho. La ametralladora del todoterreno comenzó a bramar mientras Toki descargaba enormes ráfagas de balas contra los enemigos y las armas programadas. Shaakif conducía esquivando las descargas de los enemigos, haciendo zig-zag por el terreno arenoso lleno de piedras, baches y cuerpos inertes.

-Vamos a subirnos a las vías ¡Agárrense fuerte, muchachos!- Gritó mientras torcía hacia las vías.

-¡Odio los traqueteos, me ponen de los nervios!

A Toki no le hacía ilusión precisamente ir detrás del tren mientras el coche temblaba, solo podrían ir en una dirección y eso implicaba mayor posibilidad de llevarse un disparo, aunque las torretas automáticas ya no podrían acertar desde tan lejos.

Steve pasó a la parte de atrás sosteniendo la M14 y la SPAS de Toki, poniéndose de rodillas a su lado mientras abatían enemigos una y otra vez. De pronto su arma pesada dejó de disparar. Sobrecalentamiento.

Para agravar la situación, un tipo llegó corriendo a la parte trasera del vehículo con un enorme lanzacohetes de cuatro cañones. Cuatro cohetes que podría disparar contra ellos sin posibilidad de errar.

-¡La Virgen! ¡Steve, pégale un tiro a ese desgraciado!

Steve lo cazó al momento y le disparó una ráfaga al pecho, haciendo que el enemigo perdiera el equilibrio y se cayera por la barandilla hacia un lateral de las vías, perdiendo el lanzacohetes encima del tren.

-Muchachos, es el momento...me pondré justo detrás del tren y vosotros saltáis adentro ¡No podemos dejar que cruce el puente, sino esta maniobra será una pérdida de tiempo!

Shaakif en ese momento pisó el acelerador al máximo y Toki casi sale despedido si no se llega a agarrar a los apoyos de la ametralladora montada. La velocidad hacía que su pelo se sacudiera al viento con violencia mientras llegaba de delante un olor a pólvora bastante fuerte, producto del tiroteo. El todoterreno casi golpeaba con su defensa frontal las escalerillas de la parte de atrás del tren. Toki fue el primero en avanzar, con su SPAS 12 en la espalda colgada por una correa llena de cartuchos, saltó al techo del vehículo y con todo el impulso que pudo tomar sin perder el equilibrio mientras avanzaba hacia el capó, saltó hacia delante y trepó por la barandilla.

-Te toca, pelirrojo.

Steve repitió la maniobra pero más rápido, con un saludo militar, Shaakif aminoró la marcha y frenó detrás de ellos.

-Buena suerte, camaradas.- Dijo con las manos en el volante.

Segundos después, algo saltó sobre el vehículo y le empaló el cráneo con su garra fría y dura. Una cosa enorme de dos metros se dirigía veloz hacia el tren.

Los disparos sonaban dentro del tren, con algunos intervalos mientras recargaban.

Steve estaba oculto tras el marco de una puerta mientras que Toki escogió la peor cobertura detrás de una mesa de billar, con un cadáver al lado.

-¡Haz sitio, coño!

Dijo mientras pateaba al cuerpo que yacía a su lado hacia el pasillo para poder disparar tranquilamente. No podía lanzarle una granada a los enemigos dentro del tren o todo volaría en pedazos. O peor aun, el vagón se desengancharía y descarrilaría con ellos dentro.

Un comando enemigo de seis personas disparaba desde el otro vagón sin apenas pausa mientras Toki y Steve intentaban acertarles con la escopeta y la M14 desde una distancia media pero tenían un serio problema. Ellos contaban con miles de balas, Steve y Toki solo con un par de cargadores de M14 y apenas doce cartuchos más de la SPAS. Una sola bala marcaría la diferencia.

-Toki, con estas armas no vamos a poder abrirnos paso por todo el tren. Necesitamos usar las suyas.

El pistolero melenudo ya lo había pensado y le lanzó un AK-74 desde su posición.

-Vuélale la cabeza a esos imbéciles, o al menos cúbreme hasta que llegue a tu posición.

Ahora jugaban en mejor posición, ahora tenían una de sus armas y no pasarían tal escasez de munición, pero seguían arrinconados. Steve tomó de uno de los cuerpos a su lado una granada de gas lacrimógeno, quitó la anilla y la aventó contra los enemigos.

-¡Las ventanas, tenemos que romperlas!- Gritó el que parecía el líder mientras sus subordinados rompían los escasos cristales que aun no habían sucumbido al tiroteo anterior.

-¡Vamos, vamos, vamos!- Decía Toki mientras avanzaba hacia ellos con la SPAS en la cintura, abriendo fuego contra los oponentes que se vieron indefensos ante la ondanada de perdigones volando contra ellos. Los seis cayeron abatidos frente a las ardientes bolas de plomo que los golpearon en el pecho.

Avanzaron por el vagón, recogiendo toda la munición que podían. Steve se deshizo del M14 para continuar con el AK mientras que Toki se echó la SPAS a la espalda y recogió otro AK para defenderse. Los tiroteos en los vagones eran feroces, pese a que las ventanas estuvieran rotas flotaba por el aire un fuerte olor a sudor y pólvora. Olía a miedo y desesperación cada una de las gotas de sudor que brotaba de las frentes de lo soldados que recibían balas a diestro y siniestro. El traqueteo del arma automática que se volvió en su contra les mostró que ya no estaban seguros en ese tren, dentro del túnel.

Llegaron al cuarto vagón, el cual estaba totalmente hecho añicos por el fuego de la ametralladora pesada que usaron los compañeros de Shaakif en el tiroteo anterior. En el centro estaba un hombre sentado, casi repochado en un asiento de piel roja. Vestía un traje gris. Pelo negro corto cortado a cepillo, tez morena y gafas de vista con montura color negro. Era Edmund.

-Caballeros...¿Les parece correcto armar semejante quilombo dentro de MI tren particular? No les he invitado a esta travesía, de hecho, viajan sin el billete adecuado...eso supondrá una sanción.

-Monterrey, te vienes con nosotros. No hagas un movimiento en falso o te pego un cartuchazo en la cabeza que ni tu madre podrá reconocerte.

Toki se acercó a el, firme con el AK en la mano. De pronto Monterrey le propinó una patada en el mentón con sus largas piernas, sin levantarse si quiera del sitio. Toki salió despedido y Steve iba a disparar pero Edmund saltó detrás de la silla y la pateó, enviándola contra el pelirrojo.

-Ahora se verá quien es superior aquí y quienes solo unos patéticos humanos.

Toki en el suelo desenfundó la Desert Eagle, dejando el rifle de lado y tras quitarle el seguro le disparó a una rodilla. Monterrey se fue al suelo de bruces, ensuciando su traje con sangre y cortándose con algunos cristales.

-Al carajo el marciano, Steve, tráeme las esposas.

El tren salió del túnel y se aproximaba al puente. El techo de pronto se estremeció. Se notaban pisadas de algo muy muy pesado encima, como si se tratara de una persona obesa caminando por una delgada chapa de acero.

De un salto desde el techo, la criatura que había acabado con la vida de Shaakif se plantó frente al tren y lo golpeó en su cabina, haciendo que esta se doblase como un acordeón y frenando el tren en seco. Toki se deslizó rápidamente por el suelo por el brusco impacto hasta una pared contra la que se golpeó violentamente y se quedó aturdido, sin más armas que la Beretta de la cartuchera. La escopeta, el AK y la Desert Eagle salieron volando por la estancia y se desperdigaron. Steve tuvo la misma suerte y salió disparado contra una mesa, contra la que se golpeó en las costillas. Pese a que el chaleco antibalas amortiguó el golpe y no le rompió ninguna costilla, se quedó inconsciente al recibir el enorme impacto. Mañana tendría todo el torso morado y estaría dos días sin poder moverse por semejante golpe. Monterrey pese al impacto apenas se movió de su sitio. Se alzó con la misma del suelo y se quedó erguido, mirándolos con pose victoriosa desde su lugar.

-Bien hecho, experimento 897.

La criatura, similar a un T-078 hizo un gruñido y una semi-reverencia. Se quedó quieto hasta que los helicópteros de los muchachos de Monterrey llegaron para recoger a su jefe, con una cápsula para transportar al experimento y una unidad de combate que recogería a los prisioneros con su equipo y destruiría el tren y el puente.

-¿Estoy soñando? ¿Estoy muriendo?- Se preguntó Toki.

De pronto se vio de nuevo en la situación que estaba cuando Excella Gionne lanzó contra el tres cuchillos intoxicados que lo derribaron al momento. Estaba casi flotando en el aire mientras los comandos enemigos lo llevaban en peso hacia el helicóptero, herido de gravedad por el impacto que se llevó contra la pared.

Veía la sonrisa de la italiana en el aire, su risa burlona mientras la respiración se paralizaba y sus dedos no alcazaban al gatillo de su TMP para abrir fuego contra esa mujer. Sus ojos se quedaron en blanco. Recordó el cañón de la pistola de Wesker a punto de dispararle en la frente hasta que vaciló un momento y decidió usarlo como un nuevo experimento, un nuevo soldado que lucharía por los intereses de Umbrella. Recordó todos esos años solo hasta que apareció Rachel y el abandono de Jill Valentine y Chris Redfield de su cuerpo en medio del combate. La reacción de su corazón al ver a Rachel fallecer en una mesa de operaciones tras recibir el impacto de una bala envenenada por Ühr, líder de una célula terrorista alemana.

-Todo...todo es veneno...pero no todos matan rápido...

Musitó en el helicóptero mientras los soldados se reían.

-¡Este gilipollas ya está desvariando! ¡Mirad a este tipo! ¿Esto es lo mejor que nos podía enviar Umbrella?

Lo dejaron del todo inconsciente inyectándole un potente anestésico en la vena del cuello.

Mientras Toki dormía, el helicóptero llegó a tierra firme en una colina. La base provisional de Monterrey.