Capítulo 7: Reencuentro Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)
Toki se despertó colgado boca abajo en una desdichada cabaña, maltratada por los elementos. Sin camisa y con el pecho lleno de cortes, se balanceaba de un lado a otro sin poder hacer mucho más. En una mesa que se situaba a unos metros suyos divisaba sus pistolas y el resto de su equipo. También vio su caja de Philip Morris y su Zippo, lo cual le recordó que llevaba más de siete horas sin fumar y el mono se apoderó de el.
-Bueno, pues esta es mi vida...de misión en misión, de hostia en hostia, de herida en herida...con tanto colgarme de paredes y ganchos voy a cogerle gustillo a este complejo de péndulo que me va a salir...
De fuera provenían disparos, supuso que serían de un conflicto más alejado hasta que a los diez minutos se fueron acercando a su cabaña. Se movía a los lados, desesperado por bajar y unirse a la acción, para completar de una vez la misión y poder irse a casa. Durante el rato que permanecía colgado hubo una frase que le retumbaba una y otra vez en la cabeza.
"Dale saludos a Heather"
-Como ahora que no la veo y se ha cambiado de facción es tan posible que me siente con ella a tomar un café con un cigarrito...
Toki hablaba solo para no aburrirse dentro de esa cabaña. Para no pensar en Heather y en todo lo que había sucedido a su alrededor. Ese tiempo que estuvo en la BSAA y la veía por los pasillos, esa misión en Ucrania donde se cruzó con seis lacayos de Wesker a los cuales no pudo abatir, entre ellos Excella, la cual lo insultó en italiano cuando de una patada le cruzó la cara y le dejó en la barbilla una marca de sus botas. Esa noche en aquella cafetería de New York donde bebieron y se contaron sus detalles más íntimos. Esa noche en su apartamento.
-Me va a dar algo aquí colgado, te lo juro.
La puerta de pronto se vino abajo cuando un cuerpo la atravesó de una voltereta. Un pelirrojo delgado, sin camiseta y con varios cortes. En su espalda llevaba una mochila y en sus piernas dos cartucheras con pistolas. No había duda de que Steve se había escapado y estaba montando un buen tiroteo por fuera, sin embargo, no escuchó en ningún momento un grito de "Tras el prisionero" sino de "Contened a esos bastardos"
-¡Coño Steve! Ten consideración con mi estómago y ponte una camisa, no quiero verte la panza desde que me despierto. ¡Al menos sácame a cenar o algo antes de quitarte la ropa!
Steve sonrió, Toki pese a todo conservaba intacto el sentido del humor. Cargó las pistolas de su compañero y lo miró.
-¿Tienes complejo de murciélago o que? ¡Vamos a ocuparnos de Monterrey!
-Si me bajases de aquí sería un puntazo, creo que me empieza a subir la sangre a la cabeza...
El pelirrojo sonrió y disparó al gancho que sostenía la cadena. "Solo porque lo pides por favor" dijo tras ver a su compañero aterrizar de espaldas sobre el polvo del suelo.
-Eres un amor de persona ¿Sabes?- Gruñó el melenudo.
Este se puso la camisa y se equipó todos sus objetos y utensilios para la misión. Steve se posicionó a un lateral de la puerta que había echado abajo mientras Toki se situaba a un lado de el, encendiendo un cigarrillo.
-Bien...parece que les está atacando otra facción, aunque no he reconocido ningún cuerpo hasta el momento así que ni idea de quienes serán...tenemos que avanzar hasta las tiendas del final. Allí Monterrey esconde varios viales de sus experimentos y quizás encontremos algún disco duro con datos. He oído a unos soldados hablar acerca de un subterráneo bajo esa tienda así que quizás encontremos algo más por ahí...Toki ¿Te parece momento de un tabaco?
-¡Siempre es momento de echárse un rico Philip Morris, amigo Stevie!
Abandonaron la estancia y dispararon ferozmente contra algunos soldados que se aproximaban a ellos. Cuando estos golpearon el suelo tomaron sus armas para no depender de sus pistolas. Steve se apoderó de un rifle FAL mientras que Toki sonreía gustoso de haber tomado un subfusil MP5K.
-¡Doble empuñadura, doble diversión!- Dijo mientras usaba ambas armas de camino a la tienda designada.
La situación era caótica y los enemigos de ambos bandos no cesaban el fuego, aunque por suerte apenas se centraban en los dos agentes de Umbrella. La facción atacante pensaba que eran presos de guerra y que ya los atraparían después, los soldados de Monterrey tenían un problema más serio con estos enemigos, sobretodo teniendo en cuenta que habían accedido a la base usando blindados ligeros.
En el subterráneo, Monterrey sostenía una ametralladora pesada mientras miraba los ordenadores de su pequeño pero avanzado laboratorio. Habían doce barras de carga al setenta por ciento. Planeaba liberar a todos sus experimentos, la victoria contra el enemigo debía llevarse a cabo a toda costa, por muchas vidas que costase.
-Ahora veréis el poder de las verdaderas armas biológicas...¡AHORA VERÉIS QUIEN ES EDMUND MONTERREY!
Dicho esto, se abrió una pequeña nevera que reposaba en la mesa. Dejó su arma y tomó la jeringuilla que se encontraba en la nevera, casi congelada. Se inyectó su contenido de color grisáceo.
-Perros de la BSAA...no entienden el significado del progreso...
Steve entró en la tienda sin mayores dificultades que un par de soldados armados, a los cuales abatió de dos disparos en el pecho mientras su melenudo compañero se entretenía fuera, cubriéndolo y disparando a cualquier persona hostil. De la mesa de plástico requisó algunos viales casi vacíos de virus y le arrancó de cuajo un disco duro a un ordenador.
-¡¿Podéis dejar de dispararme?! Es muy incómodo sentirme el mejor tirador de este campamento.
Steve rio al escuchar a su compañero desde fuera. Pero sabía que era cierto, la puntería de Toki superaba la suya y la de HUNK, casi competía con la precisión extrema de Wesker, al que aun no había superado en las prácticas de tiro. Toki apenas fallaba disparos salvo cuando se ponía nervioso o estaba en un tiroteo demasiado grande.
El suelo bajo Steve empezó a temblar. Como si algo lo golpeara. Se descubrió una trampilla sellada mediante tarjeta, la cual no tenía, pero la placa de empezó a doblar. El pelirrojo decidió salir por piernas de la sala y avisar a su compañero pero justo cuando atravesó la lona, algo salió de la trampilla. Era la misma criatura que destrozó el tren.
-Toki ¡Tenemos prisa! Ya tengo parte del material, ahora solo necesitamos a Monterrey.
-¡A mi no me molestes ahora que estoy entretenido!- Miró a su espalda y vio la criatura.- ¡Mira ese bichaco! ¡Es como un T-078!
El monstruo sacó sus garras del muñón que tenía por brazo izquierdo y encaró a Steve, que abrió fuego hacia su cráneo mientras Toki hacía lo propio con sus dos armas. El enemigo apenas retrocedía con las balas, parecía como si solo lo rozaran de pasada. De pronto, un soldado de Monterrey lo vio y tirando su arma, sucumbió al pánico, corriendo mientras gritaba.
-HAN LIBERADO A LOS EXPERIMENTOS, RETIRADA MUCHACHOS, RETIRADA.
Pronto una bala de francotirador lo silenció. Una francotiradora rubia le disparó desde una torre avanzada que se encontraba en la entrada del campamento. Toki escuchó el sonido del WA2000 sin silenciador. De ese WA2000 en concreto. Usaba munición RIP personalizada. Era ella.
-Heather...- Masculló justo antes de volver a centrar la vista en el T-078 modificado.
Los agentes de Umbrella se movían abriendo fuego contra la criatura. La batalla que se libraba en el campamento era tan épica como cruda. Por una parte soldados abatiéndose sobre la cálida arena mientras una docena de experimentos llevados a cabo en el subterráneo de Monterrey surcaban la zona, empalando militares y recibiendo balas. Los cuerpos inertes de ambas facciones ya se empezaban a equiparar en número, la batalla se igualaba.
Un blindado ligero ametralló hasta convertir en un cadáver a uno de los monstruos, era el número seis de la escuadrilla Ofnir. En el cual iban subidos Chris Redfield y otros soldados de la BSAA.
-Son como el que vio Claire en aquella isla...pero mejorados...¡ Debemos estar alerta!
El musculado hombre bajó del vehículo, armado con su Glock 17 en la cartuchera y una escopeta AA12 en la mano.
Se abría paso entre los cuerpos y los experimentos abriendo fuego con la escopeta automática, vaciando los tambores en los cuerpos mutados de los experimentos que procedían a empalarlo sin éxito.
-REDFIELD, VOY A POR TÍ.
En el campo de batalla se encontraba Monterrey, en una de sus manos sostenía un enorme bastón de metal. En otra una SIG552 con la culata plegada y seis cargadores enganchados mediante cinta aislante.
-Monterrey...maldito doctor chiflado...¡Finalmente lo has hecho!
-Y no sabes cuantas personas más van a probar este fantástico poder.
El ahora mutado Edmund Monterrey se dirigió hacia su oponente con una velocidad pasmosa y lo golpeó en las costillas con el bastón. Antes de que cayera doblado de rodillas le golpeó de nuevo en la espalda y los brazos, desarmándolo y dejándolo sin su escopeta automática. Era un maestro del bastón.
Desde la distancia, Heather disparó al enemigo pero la bala no le hizo ni cosquillas. Monterrey respondió con una ráfaga muy larga de su 552, estando a punto de acertar las balas si la francotiradora no se hubiera tirado al suelo.
Toki y Steve andaban a trompicones por la base, disparando a todo lo que se cruzaba frente a ellos. Experimentos, algunas criaturas similares a los Hunter de Umbrella, zombies de cuerpos que habían sido empalados por el estómago por los mutantes y que habían revivido ya...lo que hacía una hora había comenzado como una batalla ahora había tornado en una guerra a pequeña escala. En el momento que ambos agentes doblaron la esquina de una de las tiendas se encontraron con la pelea entre Monterrey y Chris. Por un momento Toki sintió la tentación de disparar a Redfield pero Steve le dio un toque en el hombro. Tenían que reducir a Monterrey y llevarse al menos una muestra del virus.
-Ocúpate tu de este payaso de momento, tengo que ir a la torre de la entrada.- Dijo Toki mientras le entregaba a Chris una cinta de granadas que había visto en el cuerpo inerte de un soldado.
-¡No te escaquees! Tenemos que abatirlo entre los dos o no habrá forma.
-Mira la situación en la que estamos, maldito pelirrojo, los agentes de la BSAA están cayendo, eso quiere decir que algún blindado estará vacío ya. Me haré con uno y ametrallaré a ese idiota con las armas del vehículo.
Steve meditó.
-¿No te habrá hecho tilín la rubia de la torre?
-¡¿TE PARECE MOMENTO DE QUE YO PIENSE EN PONERLA A CUATRO?! Encárgate de no pifiarla y de que no te hagan añicos.
Con una sonrisa, Steve procedió a acatar la orden y fue corriendo hacia Redfield, dispuesto a ayudarlo en su pelea.
-¡Burnside! ¿Que demonios haces aquí?
-Salvarte el culo.
Monterrey soltó una risotada grave y sonora.
-¡Más insectos que aplastar con mi bastón!
El mutante azotó el suelo con la vara y se colocó en posición de combate. Se avecinaba una pelea enorme.
Toki corría con la cabeza baja por la zona, tiró la MP5K y enfundó la Beretta sin municiones. Del cuerpo de un soldado caído recogió un AK-47 y apresuró su paso hasta la torre. Subió los escalones a toda velocidad y se situó al lado de la francotiradora.
-Te noto más rellenita, querida.- Dijo burlón pese a que no fuera momento.
-¿Pero serás cerdo? ¿Me estás llamando gorda?- La rubia reconoció el tono de voz y lo miró atónita. Era Toki, el mismo de la BSAA. El que había muerto peleando contra Excella. El que ahora estaba en las listas de más buscado por terrorismo internacional.- Podría arrestarte ahora mismo y llevarme un buen aumento de sueldo ¿Sabes?
-No es el momento de disputas conyugales, tenemos que abatir a esa cosa de allí abajo antes de que nos desmonte como a un puzzle.
Señaló a Edmund, Chris y Steve. Parecía que la balanza iba inclinándose al lado del mutante pese a que lo superasen en número.
-¿Cuantos hombres quedan por tu parte?
-Chris y yo, los demás han bajado a perseguir hasta una posición avanzada a los soldados que huían con información y experimentos. ¿De Umbrella?
-Steve y yo.
-Tiene que ser una broma...
-Ya sabes como somos, trabajamos en unidades pequeñas porque somos lo bastante profesionales, no tenemos que armar alto quilombo para cumplir una operación...
Heather dejó escapar una risilla.
-¿Ahora eres latino?
-Ese maldito Monterrey...dijo antes esa palabra y me hizo gracia. Tengo una idea, voy a ir a por ese blindado ligero pero necesito que alguien use la torreta. Dispárale a saco a ese cabronazo mientras yo lo embisto hacia uno de los generadores de la base que hay en aquella alambrada. Eso debería pararlo, al menos lo suficiente como para cercenarle la cabeza y pararle los pies para siempre.
La rubia vaciló unos segundos y pensó. Finalmente asintió con la cabeza.
-Okay ¡Manos a la obra!
Bajaron de la torre apresurados y tomaron el primer blindado que encontraron en la esquina. Heather se subió a la torreta mientras Toki lo arrancaba.
-Okay, estúpido y anticuado trasto mecánico...veamos si no me he olvidado como se maneja esta cosa.
Toki puso la marcha directa y aceleró, pisando el reguero de destrucción que había a su paso.
Steve no podía más con la batalla. Se había llevado numerosos golpes durante la pelea, incluyendo un varazo en el estómago, aun magullado.
-No...te...descontroles...- Se decía a si mismo mientras intentaba controlar el flujo del virus T-Verónica en su sangre.
-¡MUERE!
Cuando Monterrey echó sobre su hombro la vara para rematar a Steve, que estaba de rodillas en el suelo, Chris se colgó de esta para evitar que lo rematase. Edmund lanzó la 552 al suelo y con las dos manos tomó la vara que ahora pesaba mucho más y la balanceó hasta lanzar a Chris a varios metros lejos de la pelea. Se llevó por delante una tienda de campaña y quedó inconsciente. Pero ahora tenía otro problema. Steve había mutado. Su piel verde y el incremento de musculatura era un claro ejemplo de que el Verónica ya lo controlaba. Desarmó a su oponente y le golpeó con la vara en la cabeza hasta doblarla. Monterrey quedó aturdido pero aun así le dio un directo con su enorme puño a Steve. Ambos se agarraron por los hombros como si se tratara de un combate de lucha libre y empezaron a girar. Toki se aproximaba con el blindado, que en la defensa frontal tenía unos pinchos afiladísimos, hizo sonar el cláxon para que Steve se apartara. Este lo escuchó y se hizo a un lado mientras Toki arremetía contra el oponente y Heather ametrallaba a este, sin perder de vista a Steve.
-¡¿Que es esa cosa?!- Preguntó la rubia extrañada.
-Una versión cutre de Hulk, no lo pienses y salta ya del vehículo.
Heather obedeció y saltó de la torreta mientras el pistolero embistió al enorme y mutado Monterrey. Lo arrastró con el rastrillo frontal hasta los generadores y lo dejó enganchado a la toma eléctrica.
-¡Yo! ¡Edmund Monterrey! ¡Derrotado por un par...de gamberros!
Toki saltó del vehículo antes de que estallara y miró fijamente el cuerpo semi-carbonizado y sin vida del enemigo.
-Chu-chú, cabronazo.
Steve deshizo la mutación y sacó un kit de recuperación de muestras. Llenó algunos tubos de ensayo con sangre de Monterrey y tejidos de otros experimentos. Heather estaba intentando despertar a Chris, que seguía inconsciente y magullado en el suelo. Toki mientras se encendió otro cigarrillo y fue a por un arma con el que cortarle la cabeza a Monterrey para que no se reanimara.
Al cabo de un rato, Heather miró a Steve y a Toki, este sostenía la cabeza de Monterrey en una mano y tenía un saco en la espalda, el cual no identificaba Heather su contenido.
-Dame un besito, guapa.- Dijo acercando la cabeza a la rubia antes de que esta se la quitase de un manotazo.
-¡Déjate de tonterías, Toki. Estás arrestado!
Steve levantó la Magnum que tenía en la cartuchera y la apuntó, Toki con un gesto de mano la bajó. Le entregó el pesado saco y dijo con voz suave.
-Steve, ve al blindado y arranca. Yo me ocupo.
-¡Tu también estás arrestado, quieto!
Ella les apuntaba con su Glock 17 reglamentaria, a Toki le daba igual, el solo sonreía mientras Steve se alejaba. Heather estaba a punto de presionar el gatillo cuando Toki, sin previo aviso le bajó el arma y se la tiró al suelo. La tomó por la cintura y la tiró al suelo, manteniéndola inmovil. La besó lentamente.
Esperaba un mordisco pero ella siguió besándolo, Toki no recordaba la sensación de besar a alguien de esa manera desde lo de Rachel, pero ahora que ella estaba muerta el tenía que seguir adelante.
-Saludos de Lucky Joe. Ya nos veremos.- Le dijo el melenudo.
Ella tiró de su camiseta hacia el pero se quitó de encima y salió corriendo hacia el blindado que Steve ya había arrancado, cuya puerta trasera estaba ligeramente abierta. Heather reaccionó y tomó su pistola. Oprimió el gatillo hasta vaciar el cargador pero ningún disparo acertó, todos golpearon la carrocería del vehículo.
-¡MALDITO PELUDO! ¡ME PAGARÁS ESTO, TOKI, TE LO JURO!
Toki se reía mientras encendía otro cigarro en el blindado y pasaba al asiento del copiloto de Steve, el cual conducía a toda velocidad hacia la zona de extracción designada en el plan de misión.
-Madre mía...¿Que llevas en ese saco? ¿Ladrillos?
-Los ladrillos son prácticos, puedes levantar una casa pero con esto se levantan naciones. Me he llevado todo el oro que le quedaba a este tipo para financiar sus proyectos. Sin el, esta facción no podrá levantar cabeza en años por falta de fondos.
-¿Como le vas a explicar esto a Wesker? Te va a partir el cuello por dedicarte al pillaje en medio de una misión de este rango.
-Teniendo en cuenta el pastón que le debo, supongo que hará la vista gorda.
El trayecto siguió tranquilo hasta que Steve preguntó.
-¿Y esa rubia con la que te has dado el filete? ¿Antigua novia o que?
-Algo así como un rollo que tuve en la BSAA...¡Pero tiene un mal humor mayor incluso que sus tetas!
Ambos se rieron mientras siguieron la travesía de camino a la extracción. Una misión más cumplida al historial y con satisfacción personal para Toki.
