Capítulo 9: Emergencia. Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)
No hubo tiempo para explicaciones mayores. Con un rifle M4A1 y el traje de combate totalmente equipado, Toki salió corriendo de la base hacia un coche junto a HUNK. La descripción del objetivo fue rápida. Atacaban una central de datos en África. De nuevo la facción de Kaufmann parecía atacar por la descripción que le habían dado a Wesker los soldados de la central antes de sucumbir ante un estruendoso cañón.
El asalto había sido tan brutal que incluso Wesker se había puesto en marcha, llevando a la misión a Sherry y a Steve con ellos.
En el vehículo de Toki iban HUNK, Ana, Steve y otro soldado más. Wesker optó por tomar su coche deportivo con Sherry para acudir antes a su avión privado. Wesker sería el primero en aterrizar en África y establecer una base cercana al perímetro atacado. Toki y los demás saltarían directamente sobre la zona de combate, recibiendo instrucciones de Wesker desde la base, el cual planificaría otro ataque cuando todo estuviera listo. Era un plan de emergencias hecho a la carrera, pero práctico al fin y al cabo si era realizado con precisión.
La conducción de Toki rozaba lo temerario, iba casi al doble de la velocidad permitida, con un cigarrillo en la boca y golpeando el cláxon para que los demás conductores se hicieran a un lado.
-¡Quítense todos de mi camino, coño!- Gritaba con los ojos casi inyectados en sangre mientras escuchaba de fondo los quejidos de Ana.
A veces le daban ganas de plantarle dos balas en la frente por lo extremadamente quejica que resultaba. No entendía que pintaba en este equipo de élite con tanta queja. Toki protestaba bastante pero no siempre eran quejidos en serio, sino simplemente su forma de expresarse o su sentido del humor pero lo de Ana eran lamentos de chiquilla.
-¡O me hacen sitio o voy a empezar a repartir balas aquí!
HUNK le tocó el hombro como señal de que o se calmaba o sería el quien conduciría, Toki lo pilló a la primera y dejó de gritar como un verdulero hasta que llegó al aeropuerto.
Subieron veloces al avión de transporte. Todos se acomodaron en los asientos y comenzaron a revisar el equipo. Toki llevaba el rifle M4A1 con una mira de seis aumentos, cuatro cargadores, la pistola Mark 23 con otros cuatro cargadores y un cinturón de granadas. Aparte tenía un paracaídas, como todos los demás. El avión despegó y mantuvo un vuelo de cinco horas. Entonces, sobre el espácio aéreo de las Islas Canarias recibieron una transmisión de Wesker por radio.
-De acuerdo. Prestad todos muchísima atención. Hemos analizado la base atacada y está totalmente rodeada por fuerzas hostiles. La facción que se hace llamar como Zott domina gran parte del panorama en África, pero han cometido un grave error. Su cuartel general se sitúa a apenas doscientos kilómetros de la zona de ataque y vamos a devolverles un serio golpe. Acabaremos con todos sus hombres, directivos y laboratorios. Saltaréis en paracaídas a medio kilómetro de la base, justo detrás de las primeras barricadas, lo demás está todo cubierto por armas antiaéreas y sería imposible un acercamiento mayor. Acabaréis con todos los enemigos que se crucen en vuestro camino y liberaréis la base de su ocupación. En cuanto la base esté segura sacaréis todos los servidores que no han sido robados y accionaréis el mecanismo de autodestrucción. Tras esto, atacaremos la base de Zott con todo hasta convertirla en un amasijo de escombros y ruinas. No quiero errores en este plan, si falláis no os molestéis en solicitar evacuación. Cambio y corto.
La transmisión cesó. Toki revisó su paracaídas mientras pensaba en el tono de voz de Wesker. Cortante, serio y por supuesto sin duda alguna. Estaba determinado a borrar del mapa a los Zott, costara lo que costara. Habían atacado a Umbrella y eso era inconcebible, tanto para el como para todos los soldados de la empresa. Jugaba con su sustento y su futuro, era de vital importancia acabar con todas las amenazas.
Durmió las siguientes dos horas de viaje y justo cuando sonó el pitido para avisar del salto.
Todos se pusieron en pie. El primero en saltar era Toki, seguido de Steve, HUNK, Ana y el soldado al cual aun no le habían preguntado el nombre que, salvo en la parte del informe de Wesker, había pasado el viaje durmiendo.
-Novato...- Pensó HUNK mientras se acercaba a la compuerta.
El viento los golpeó de lleno y se agarraron a las barras de seguridad antes de saltar. Cuando la luz se tornó a verde saltó Toki, sosteniendo el fusil para que el fuerte viento no lo llevara contra su rostro. Algo se le empezó a salir del bolsillo del chaleco que había dejado mal cerrado.
-No por Dios...
Toki acertó con su deducción. El paquete de tabaco estaba a punto de salir volando. Con una de las manos intentó cerrar el bolsillo pero la cajetilla se abrió, desperdigando todo su contenido por el aire. Con un gruñido de resignación abrió el paracaídas cerca de la zona de aterrizaje. En el aire ya se veían los paracaídas de HUNK, Steve y Ana, que descendían cerca de el. Faltaba uno.
De pronto, una sombra negra bajaba descontrolada por el aire, gritando como un poseso con una FN P90 colgada de la espalda.
-Maldito novato. ¡Tenía que haber revisado ese paracaídas antes de saltar!
HUNK se sintió molesto mientras el cuerpo descontrolado pasaba a toda velocidad y caía en la copa de un arbol, cerca de donde Toki y Steve ya habían aterrizado. Cuando todos tomaron tierra se aproximaron al árbol y vieron el sangriento cuerpo empalado por las ramas. Toki no se cortó ni un pelo y lo despojó de su P90, sus municiones y la pistola de su cintura. Cualquier ayuda vendría bien en esta misión.
Sin embargo, el intento de entrada sigilosa se vino abajo por culpa de este sujeto. En medio de la arboleda comenzó un arduo tiroteo entre las fuerzas de Zoff y las de Umbrella. Toki devolvía el fuego poniéndose a cubierto tras un árbol mientras que HUNK quitaba el seguro a su TMP y respondía a rafagazos contra los hombres que llevaban un uniforme de camuflaje para bosque y una bandana cubriéndoles el rostro.
Steve no mostraba retroceso alguno por la tropa enemiga y descargó varios cartuchos de su SPAS 12 sobre un soldado que recargaba un AN 94 cuando los perdigones lo enviaron contra un árbol. Ana aun estaba desenfundando la segunda Beretta cuando los miembros de Zoff echaron a correr hacia la base, pero las balas de Toki y HUNK les dieron caza, dejando los cuerpos en el suelo sangrando.
-¡Vamos muchachos, estamos en Oscar Mike!- Dijo HUNK al echar a andar al frente de sus compañeros, manteniendo ojo avizor a los recovecos del bosque.
La travesía duró tranquila un breve instante hasta que los fusiles enemigos descargaron de nuevo furiosas ráfagas sobre los efectivos de Umbrella, que tomaron cobertura detrás de un árbol. Entonces dos hombres de Zoff recurrieron a una idea mejor. Tomaron un blindado que poseía una gatling en el techo y arremetieron contra los árboles, derribando varios troncos contra los atacantes.
El tirador de la gatling era un hombre de tez morena, con una camiseta blanca de manga larga y un peto vaquero. Respondía bajo el nombre de Little Johannson a sus subordinados, que con sus fusiles cubrían al blindado.
-Dos a los laterales del blindado, cuatro un poco más atrás y uno que corre.- Steve disparó al que huía y los perdigones lo derribaron como a un ciervo que recibe una bala en plena huida, cayendo estrepitosamente contra el suelo.- Uno menos, quedan seis.
-Les voy a enseñar a estos gamberros por que soy ecologista.
Toki extrajo de su cinturón táctico una granada de fragmentación. La colocó en el lanzagranadas de su rifle y mandó el explosivo directo al blindado, cuyas ruedas oruga volaron en pedazos, acabando con los dos soldados a los laterales y la capacidad de movilidad del vehículo.
-Johannson ¡Nos están friendo! ¡Haz algo joder!- Gritó uno de los acompañantes del blindado.
En ese momento el moreno sacó al hombre tomándolo en peso por una de las aberturas del techo y lo lanzó contra los oponentes. No toleraba que un inferior le hablara con esas formas.
-Ana, Steve. Vosotros id a la derecha y avanzad hacia la base. Yo y HUNK tenemos trabajo con este copito de nieve.
Toki hizo una seña mientras los soldados de Zott se peleaban por la acción de su superior. Esprintaron por la arboleda y rodearon el vehículo, abriendo fuego contra los enemigos que aparecían a su paso, incluídos los cuatro soldados que atosigaban a sus compañeros. Rápidamente llegaron a un punto de control donde aguardaban más enemigos con los que intercambiaron un fuego rápido. Ana abatió a uno de dos tiros en el corazón y mantuvo la posición dentro de una garita.
-Esperemos aquí. No vamos a entrar en esa base sin los demás. Defendamos este sitio mientras podamos con sus propias armas hasta que HUNK y Toki nos alcancen.
-Toma un rifle del suelo. Yo daré cuenta de ellos con las armas de nuestros compañeros caídos.
Entre los cuerpos de Umbrella que yacían por el punto de control Steve encontró una ametralladora ligera M63 con el cargador a medias. En el cuerpo de su antiguo dueño había otro cargador al máximo y en el suelo uno con dos balas. Los hombres de Zott oponían fiera resistencia, resignándose a abandonar el área. Las balas cortaban el aire desde sus posiciones hasta que finalmente, con el último tiro de la ametralladora de Steve, el último soldado con la insignia de Zott cayó de rodillas con una bala en la cadera, justo antes de desplomarse contra el mal pavimentado suelo. Zona despejada.
A HUNK y Toki no les estaba yendo demasiado bien por otra parte. Little Johannson no resultó ser tan pequeño como su mote sugería. El musculado moreno arrancó de cuajo la ametralladora y descargó varias balas sobre los inmóviles soldados de Umbrella mientras se movía por la zona. HUNK disparaba con todo lo que tenía pero se dio cuenta de que las municiones no les sobraban como para enfrentarse a un tiroteo demasiado prolongado. Solo les quedaba esperar. Toki decidió ir a la vía rápida. El orgullo de Johannson parecía muy frágil, solo había que volver a su gesto anterior con su propio soldado como para ver de que pie cojeaba.
-¡Hey, grandullón! ¿Esa ametralladora tan grande es porque tienes complejo de pene pequeño o algo?
La cara del enorme enemigo era un poema. No sabía que un militar de esa categoría podía ser tan infantil, lo cual le causaba una gracia enorme.
-¡Si de verdad eres un hombre dejarás de jugar con ese trasto y te enfrentarás a mi, mano a mano, sin armas!
-¡Toki, para! ¡La estás liando!
HUNK no se podía creer lo que estaba haciendo, estaba recurriendo a insultos propios de niño de secundaria para conseguir que el enemigo tirase su arma. Toki quería jugar con el orgullo del enemigo pero no tenía en cuenta el suyo propio, que en más de una ocasión le había costado un hueso roto o una bala en la rodilla.
Para su sorpresa, Little Johannson tiró la gatling.
-Muy bien, gusano infecto ¡Veamos que tenéis tu y el enano de tu compañero!
El mastodonte de dos metros y medio se aproximó a ellos con paso firme, haciendo sobra sobre Toki, que se lamentaba de haberlo insultado en vez de tirar una granada y listo. De un gancho le quitó la M4A1 y lo envió volando hacia detrás mientras los dientes de Toki pugnaban por mantenerse en su sitio. HUNK, que por no desobedecer el código de honor del guerrero que tan a fuego llevaba grabado dejó su TMP y fue a propinarle una patada voladora en el rostro. El enorme hombre se enfureció, lo tomó por la pierna y lo usó a modo de bate de béisbol para golpear a Toki, que se aproximaba a el.
-¡No hay nada mejor que usar a un tonto para golpear a otro tonto!- La risa de su enemigo tronaba por toda la zona.
-Toki...si no te machaca el las costillas te va a faltar tierra para correr porque te las machacaré yo.
HUNK gruñía mientras el hombretón tomaba a Toki por el cuello y estaba a punto de lanzarlo. Lamentablemente o por suerte, Toki no conoce el código por el que se rige HUNK. Desenfundó mientras lo levantaba la Mark 23 y le encajó tres balas en la clavícula.
¡Maldito enano!- gritó Johannson en el suelo, tras soltar a Toki, agarrándose la zona de la herida para evitar desangrarse.
-¿No has oído que tienes que meterte con gente de tu tamaño? Prueba a boxear con un bonsai o algo.
El moreno volvió a reír, quizás por la equivocación de Toki o por lo que estaba a punto de decirles.
-Vuestros compañeros no saben todo lo que hay en el interior de esa base...nuestros hombres han empezado a replegarse y los servidores están de camino a nuestra base. Sin embargo el regalo que os hemos dejado dentro es muy suculento ¡Disfrutad de como os hacen carnaza!
HUNK con el rifle de Toki le ametralló las rodillas al moreno. Toki le movió la cabeza a un lado de una patada y tras tomar el rifle se puso en camino hacia la base con su compañero, aun magullado por el golpe propinado por el enemigo.
-¿No vas a rematarlo?- Preguntó.
Toki entonces se volteó y le disparó otras tres veces con la pistola a Johannson, que se retiraba a rastras y con gruñidos de dolor.
-¿Contento? Nos vamos.
El pistolero había pasado a estar totalmente serio de pronto. Estaba pensando en lo que encontrarían dentro de la base. Le preocupaba que sus compañeros estuvieran en serios aprietos con algún monstruo creado por Zott, bueno, en realidad le preocupaba Steve, Ana no tanto.
Con paso veloz alcanzaron a los demás en la entrada de la base.
-¿Que pasó ahí atrás?- Preguntó Ana curiosa.
-Un minúsculo problema de complejo de pene pequeño, no te preocupes.- Dijo Toki con su mejor sonrisa burlona, recordando los insultos que le dedicó a su oponente anterior.
-Si no te callas...-Musitó HUNK molesto.- Ahí dentro al parecer hay una auténtica trampa, pero debemos ocuparnos del sistema de autodestrucción. Los servidores están ya en la base enemiga.
Ana tragó saliva al escuchar a HUNK lo de la trampa, pero era la misión y nadie se iba a echar atrás. Toki puso el rifle en modo automático y dejó una granada dentro del lanzagranadas. Steve cargó varios cartuchos y HUNK revisó su invento en la TMP antes de que los cuatro cruzaran el umbral de la puerta principal, con dos cadáveres de Umbrella a los laterales y los cristales de las ventanas destrozados por los disparos.
A unos cuantos kilómetros, Sherry y Wesker aguardaban en una tienda de campaña que usaban como base avanzada. Wesker estaba revisando en un portátil las últimas imágenes brindadas por el satélite de Umbrella, en las cuales divisaba una estación de tren a apenas un escaso kilómetro. Sherry de mientras preparaba el armamento para la misión. La Killer 7 de Wesker estaba cargada junto a la Desert Eagle de reserva. El FN F2000 estaba en la mesa tras la revisión doble que le había dado. Un PSG-1 silenciado también revisado reposaba al lado del arma de Wesker. Tras revisar que todos los hombres salvo el soldado, ahora identificado con el nombre de Mark, estaban vivos, Wesker decidió que era momento de pasar a la acción. Apagó el portátil, quitó el disco duro y lo introdujo en la pequeña mochila lateral que llevaba. Miró a Sherry, que tenía el pelo recogido en una cola de caballo y se levantó de la silla.
-Nuestro turno. Dijo Wesker mientras tomaba sus pistolas y las enfundaba, a la par que echaba a la espalda el F2000.
Sherry se limitó a asentir y ambos se subieron al jeep de afuera. El plan que Wesker describía por el camino mientras Sherry lo miraba ligeramente embobada era sencillo. Sherry abriría paso con su rifle de francotirador desde una zona mientras que Wesker despejaría la zona del tren antes de que partiese. Ella prestaba atención al plan, pero sobretodo a los labios de Wesker. Quería besarlos en ese momento y agarraba el asiento del copiloto para no hacerlo. Wesker la había besado más de una vez durante una misión pero ahora la situación de emergencia no era situación para que se lo consintiera y menos al volante en una zona así. Los datos de Umbrella estaban en riesgo.
Llegaron a la zona donde se bajaba Sherry, a unos trescientos metros de la zona en la que Wesker asaltaría el área. Antes de bajarse le dio un beso fugaz, lo suficientemente rápido como para que Wesker no dijese nada sobre el escaso tiempo con el que contaban.
Se tumbó entre unos matojos secos y empuñó el PSG-1, aguardando la señal de radio de Wesker. A los dos minutos llegó.
-¿Que ves desde esa posición?- Preguntó mientras quitaba el seguro a su arma.
-Tengo dos enemigos a tiro justo al lado de lo que parece ser el contenedor de los servidores. Tres están dando indicaciones a una grúa, parece que descargan otro contenedor. Hay uno en la grúa con un rifle de francotirador, cuidado con ese. De resto solo algunos patrulleros con fusiles de asalto.
Wesker se agazapó tras la camioneta y avanzó lentamente hasta detrás de unas cajas, donde esperaba un soldado fumando a que lo llamasen. Con su super velocidad, lo tomó por el hombro hacia detrás y le partió el cuello. Tras esto, ocultó el cuerpo detrás de las cajas y le arrebató la caja de tabaco, que partió en el instante.
-Si Toki encuentra esto no va a dejar de fumar en el regreso.
Sherry disparó su primera bala, de lleno en la sien del francotirador enemigo. El sistema del arma introdujo otra bala en la cámara que fue a parar a un centinela que se interponía en el camino de Wesker. Ahora tocaba acción por parte del rubio, que descargó una ráfaga sobre los soldados que daban indicaciones a la grúa. Varios patrulleros se aproximaban por la izquierda pero todos resultaron abatidos por las balas de Sherry a distancia. Era un dúo amoroso letal que iba en contra de Zott. De pronto, un hombre que parecía un coronel salió del tren, armado con una elegante pistola del calibre .50 y disparó a Wesker, el cual evadió el tiro sin problema y trató de alcanzarle con una ráfaga que se perdió en el aire, golpeando la pared del tren. Sherry abrió fuego contra el pero no le dio, el coronel se movía demasiado rápido y disparaba con precisión, como Sherry apreció poco después. Una bala salió de la pistola color bronce claro y surcó el aire hacia Sherry, que rodó a un lado tumbada, dejando el rifle en el suelo. Sin embargo, la bala atravesó la mira telescópica del rifle, dejándolo inservible. El rifle de Sherry ahora era inútil así que bajó corriendo desde su posición hasta donde se encontraba Wesker, que intercambiaba plomo con los patrulleros y el coronel aun de nombre desconocido. Armada con una pistola Ruger del calibre .44, enorme para ser una mujer delgada pero que aun así manejaba con gran precisión gracias al entrenamiento de Wesker con pistolas de gran calibre, corría hacia la zona del tren.
Wesker cambió el segundo cargador de su rifle y siguió el tiroteo con el coronel, que se adentró hacia el tercer vagón. Desde luego que el maldito era veloz y un tirador formidable, pero debía tener algún punto débil. Saltó sobre los contenedores cuando Sherry trepaba al vagón y se dispusieron a avanzar.
-Ten cuidado Sherry. Este no se anda con chiquitas. Desde que abra la puerta dispárale.
Sin embargo, casi tropiezan. El tren arrancó a una velocidad enorme, casi al borde de descarrilar. Se escuchaban rotores en el cielo. Wesker no podía creerlo. Lo habían metido a el y a su amante en una encerrona de la cual sudarían sangre para escapar. El tren se dirigía a la base de Zott mientras los helicópteros se aproximaban. La puerta del vagón principal se abrió.
-Y ahora ¡Es momento de deshacerme de vosotros!- Dijo el coronel con su voz grave y penetrante.
En la base antigua de Umbrella las cosas no iban a mejor. Los tres soldados estaban acorralados en la sala de la autodestrucción. Johannson tuvo razón, era una auténtica trampa mortal. Steve había recibido dos balas de una torreta automática en el brazo, HUNK casi termina empalado por un Tyrant liberado desde los laboratorios subterráneos, ahora inundados por la destrucción del sistema de alcantarillado y agua potable, la cabeza de Ana estuvo a punto de ser cercenada por un soldado de élite, similar al ninja de la comisaría, con un machete y Toki sobrevivió a duras penas al encuentro con dos Hunters gigantes. Pese a sobrevivir a todo eso, la situación era de lo más peliaguda. La M4A1 de Toki estaba vacía, sus granadas se habían agotado y las armas de sus compañeros no estaban en mejores condiciones. No sería tan grave si fuera de la sala no aguardasen quince zombies con chalecos de explosivos. Cualquier intento de combatirlos sería morir abrasados entre las llamas de los kilos de Semtex con fósforo blanco que portaban los cadáveres andantes pegados a su pecho.
-Bien...estamos sitiados...¿Algún plan?
Todos negaron con la cabeza. Incluso HUNK estaba desmoralizado. Solo contaban con la alternativa de huír por un conducto de ventilación pero no daría tiempo a activar la cuenta atrás y a que salieran todos por ahí.
ZUP ZUP ZUP
Tres objetos cruzaron la sala desde la pared hasta el pecho izquierdo de Ana, la cual cayó secamente contra los ordenadores. Todos la miraron atónitos, no sin antes ponerse a cubierto. Eran tres balas RIP, las cuales se fragmentan al impactar contra su objetivo y son capaces de atravesar incluso una plancha de plomo ligero. Estas, al ser un calibre .308 no tuvieron problemas en golpear la pared de ladrillo sin fragmentarse y destrozar a Ana por dentro.
-¿Esto?...¿Esto es el fin para mi?- Dijo la chica en el suelo, con la mano sobre la herida.
-¡Ana!- Steve se acercó y abrió su camiseta.
En otra situación podía ser algo incluso sexual, pero ahora era puro compañerismo. Ninguno tenía un botiquín lo suficientemente avanzado como para tratar esas heridas.
De pronto los ojos de Ana tornaron a verdes. Las pupilas se cubrieron por completo por el verde que creció desde la parte blanca. Balas intoxicadas con un gen de algún virus, lo que les faltaba.
-Salid de aquí... Cuando estéis fuera accionaré la autodestrucción y podréis perseguirlos.- Paró para vomitar.- ¡No perdáis el tiempo, rápido antes de que muera!
En silencio, sin poder mediar palabra, HUNK se encaramó al conducto y se arrastró veloz por el. Salvo las cucarachas enormes que aplastó con sus guantes, no había nada más alarmante. Steve tras abrazarla por última vez hizo lo mismo y alcanzó a HUNK cuando estaban casi en la entrada de la base. Toki se quedó unos momentos. Le quitó una de sus Berettas, cargadas al máximo. A la otra le retiró todas las balas menos una. Ana lo entendía.
-Mira, nunca me has caído demasiado bien y lo sabes, pero esto me parece muy valiente.- Toki sentía un enorme vacío de pronto en su estómago, la miraba triste mientras ella sonreía porque el fuese sincero.
-Lo se...nunca me viste como una soldado de verdad ¿Cierto?
-No te equivocas, me dabas dolor de cabeza incluso. Pero eso no quita que sienta respeto por ti...Adiós Ana.
Toki subió a la rendija y reptó durante siete minutos hasta salir. Ana empezaba a tener visiones oscuras y a sentir más náuseas. Vomitó de nuevo pero sabía cual era su último objetivo. No podía dejar en la estacada a sus compañeros, que habían confiado en ella.
-Por Steve, por HUNK, por Toki...¡Por Umbrella!
Ana atizó el botón de "Enter" tras introducir en el ordenador la secuencia de autodestrucción. La alarma que señalaba los dos minutos para evacuación sonó. Ana introdujo el cañón de su pistola en la boca y presionó el gatillo. Se desplomó sobre el suelo.
Los soldados, ya fuera salieron abatidos y rodearon el edificio, en búsqueda de lo que demonios fuera que mató a Ana. Allí vieron un helicóptero con cuatro hombres y un caza de combate. Uno de ellos tenía un rifle con mira térmica reía fuertemente, era el que disparó.
-He abatido a esa niñata ahí dentro, ya no pueden hacer nada para escapar ¡Una pena, quería capturar a ese bollito y hacerla mi putita!
Todos los militares rieron mientras Toki deslizaba su mano velozmente a la cartuchera.
Con la Beretta de Ana en la mano, Toki abrió fuego contra el del rifle, descerrajándole cuatro disparos en la cara.
-¡Sucio bastardo!
Dijo mientras lo otros se dirigían a tomar sus armas, sin embargo Steve les cortó la carrera cuando disparó sus últimos cartuchos de escopeta. Todo quedó en silencio hasta que el edificio explotó. Se hizo el silencio unos instantes más mientras el fuego terminaba con los escombros.
-¡Steve, Toki, HUNK, Ana! Necesitamos ayuda ¡Estamos en el tramo de vías del tren hacia la base Zott ¡Repito, necesitamos ayu...
La transmisión se cortó, era cláramente la voz de Sherry.
Steve procedió a subirse al helicóptero de los fallecidos enemigos. Toki por otro lado se subió al caza.
-Yo iré en el helicóptero a ayudar a Sherry y a Wesker. HUNK ¿Seguro que no vienes conmigo?
-Toki y yo nos adelantaremos a la base, si los servidores aun no han llegado lo mejor será que ataquemos con todo lo posible para que no se nos puedan perder.
-Allá tú...Nos vemos en la base Zott ¡Mucho cuidado ahí arriba!
Steve sabía como era Toki pilotando pero tenía prisa y no tenía tiempo para advertir a HUNK. Con la misma que su enmascarado compañero subió al caza detrás de Toki y se colocó la máscara de oxígeno, el pelirrojo despegó.
-Toki ¿Estás seguro de que sabes pilotar esta cosa?
-¡Por supuesto que lo sé!
El pistolero lo dijo totalmente convencido de si mismo y despegó. El caza de despegue vertical se tambaleaba un poco pero se alzó a una buena altura.
-He jugado mucho Ace Combat, seguro que es lo mismo.- Bromeó juguetón.
-Oh, mierda...
Con estas palabras, Toki aceleró el caza hasta llevarlo a máxima velocidad y cubrir un gran trecho. Se acercaba el asalto definitivo a la base Zott. Se acercaba el momento de la venganza.
