Capítulo 10: Deber. Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)
Steve sobrevolaba el tren. O lo que quedaba de el. El puente que se dirigía a la base de Zott estaba derribado y parte del tren había caído al vacío, otra parte estaba envuelta en llamas mientras que otra simplemente había descarrilado. Siniestro total. Los contenedores con los servidores no estaban, Steve se olía lo peor mientras aterrizaba al lado de unos vagones que quedaron a un lado, al lado del acantilado. Al lado de este habían dos cuerpos, uno tendido sobre otro. Desde arriba parecían muertos.
Se bajó del vehículo con la pistola en la mano y se aproximó a los cuerpos, eran Wesker y Sherry. Wesker reposaba con la espalda pegada a la pared del acantilado a la sombra mientras que Sherry yacía con la cabeza pegada a su pierna.
-¿Está...?- Preguntó Steve a su jefe.
-No.- Respondió tajante.- Pero el impacto del tren hizo que se diera un golpe tremendo en la frente contra una puerta y se hizo bastante daño. Está inconsciente.
La cargó hasta el helicóptero, donde la dejó reposar con la cabeza sobre un petate de munición. Cerró las puertas laterales de la parte de carga y se subió en la cabina con Steve. El tomó el mando.
-Nos dirigiremos a la base de Zott. Han venido dos helicópteros de transporte con imanes mientras combatía con el coronel Grant y tras causar este accidente han recogido los contenedores con los imanes. Grant se subió a un contenedor justo antes de detonar los explosivos del puente e hice lo que pude para salvarnos, pero no pude detener a esos hombres... Tomaremos venganza en la base ¿Donde están Toki, Ana y HUNK?
Steve se rascó la cabeza.
-Digamos que Toki consideró oportuno pilotar un caza y comenzar el asalto a la base antes de que llegásemos. Fue con HUNK en el caza y a esta hora ya deberían haber entrado en combate. Ana murió por un francotirador, le disparó varias balas infectadas que la mataron...pero gracias a ella hemos logrado detonar la central y escapar.
Wesker se limitó a guardar silencio mientras volvía la vista hacia detrás. Sherry estaba comenzando a recuperar el conocimiento. Sonrió, se alegraba ver que su amante pese al enorme golpe estaba perfectamente. De pronto, una explosión iluminó el cielo. Los dos hombres en la cabina del piloto ya deducían que había sido.
Mientras tanto, otros dos hombres surcaban el cielo a toda velocidad,uno de ellos con el estómago revuelto mientras que el otro tenía una cara de felicidad absoluta, como un niño en un cumpleaños. Toki perseguía a otro caza de combate que habían enviado a por el. La base solo contaba con cinco. Uno ya lo había derribado, otro lo poseía el y otros dos aun estaban despegando en una enorme pista sobre la que Toki había soltado previamente un misil y una carga aire-tierra. El asalto se estaba llevando a la perfección.
-Foxtrot Siete, ascienda a seis mil pies de altitud y derribe a ese piloto ¡No debe de peligrar la llegada del coronel Grant!
-Recibido, Foxtrot siete a Nido de Halcón, corto.
Las emisiones de radio enemigas eran detectadas por los agentes de Umbrella en el avión. Aunque más bien solo las detectaba Toki porque HUNK no podía seguir mirando el espectáculo sin marearse.
-No tienes ni idea de lo que te odio ahora mismo Toki...- Dijo su mareado amigo.
El caza que Toki perseguía dio una vuelta en el aire, situándose a las espaldas del melenudo. Este en principio iba a lanzar una contra medida pero decidió jugársela. Aceleró al máximo el avión, como si tratase de huir del enemigo.
-¡Ven aquí, cobarde! ¡Muere como un hombre!
Toki se aproximaba de cabeza a una torre de control mientras el caza enemigo lo apuntaba.
-Solo un poco más...- Musitó casi llegando.
En el radar de sus hostiles estaba encuadrado el avión. Los tres aviones descargaron una salva de misiles, los cuales surcaron el aire haciendo preciosas espirales de humo que iban en horizontal hacia el alocado pistolero.
-¡Ahora sí os tengo!- Dijo confiado.
Tiró de los controles hacia arriba y ascendió, lo justo para pasar sobre la cabina de control y luego los bajó para volver a la altura normal. Los misiles no pudieron reaccionar a tiempo a un cambio tan violento de altitud y se estrellaron contra la torre de control, haciéndola volar en pedazos y que esta se comenzara a derrumbar por el explosivo termita que contenían los misiles. Los escombros caían contra los soldados de a pie, que intentaron escapar lo más rápido posible, aunque dos vehículos todoterreno que habían aparcados al lado fueron destruidos por los enormes trozos de piedra que caían.
-¡Mierda! ¡Ese tipo nos ha dejado sin ayuda! ¡No podemos avisar al coronel Grant del ataque!
-¡Justo lo que quiero, mi querido enemigo!
Había alcanzado a uno de los aviones por un lateral. Con la gatling del caza hizo añicos la cabina del piloto y el avión descendió en picado hasta un hangar de tanques que explotó como si de una tonelada de explosivos se tratase. El pánico en la base comenzaba a hacer estragos.
-¡Traed los camiones SAM!- Gritaba un oficial mientras armaba una ametralladora pesada con la que disparar al cielo, intentando acertar al caza.
-¡Negativo señor! La mayoría han sido destruidos por la onda expansiva del hangar de tanques ¡Estamos perdiendo vehículos a una velocidad enorme!
-¡¿Y por qué nadie trae los lanzacohetes?! ¡Rápido, aunque haya que derribarlos a ojo vamos a acabar con ellos!
Quedaban tres aviones en el espacio aéreo cuando el helicóptero de Steve, Wesker y Sherry alcanzó la base. Llegaron mucho antes que Grant con los servidores, lo cual les sorprendió.
-Toki se ve que está armando jaleo...Descenderé justo aquí y entraremos entre las ruinas de ese muro.
No había terminado Steve de hablar cuando otro avión destrozado pasó por su lado, casi rozándolos con su ala. Este caza se estrelló contra lo que parecía una pequeña oficina. Sin embargo, esta explotó casi tan fuerte como el hangar de tanques. No era para menos, en realidad era un almacén de productos químicos para uso en laboratorio.
-¡Anima esa cara HUNKY! ¡Ya solo queda un avión y nos podemos unir a la barbacoa ahí debajo!
-Verdaderamente me sorprendes...Has derribado tres aviones y en el camino te has llevado por delante una torre de comunicaciones, un hangar y una oficina...Ni yo en mis mejores tiempos lo habría hecho, si señor.
Toki se sintió verdaderamente halagado por el comentario de HUNK, era alguien a quien respetaba muchísimo y no quería defraudarlo. Eso le hizo sentirse aun más valiente, los ojos casi le ardían en pasión cuando, con un giro de tonel y de estómago de HUNK nuevamente, disparó dos misiles que dieron de lleno al otro avión. Perdió las alas en el vuelo y se fue de cabeza contra un contenedor de combustibles. La explosión asoló lo que quedaba del aeropuerto de esa base.
-¡Yeeeeeeeeha! ¡Chupaos esa, Zott!
-Toki, Toki, soy tu jefe. Deja de jugar con ese caza y aterriza. Solo has terminado con la base superficial, a la que tenemos que acudir está a varios kilómetros y la única forma de llegar es bajo tierra. Los servidores robados por Grant y posiblemente Kaufmann estén ahí si es que han llegado. En marcha, no tenemos todo el día.
Toki aterrizó lo más suavemente que pudo en el devastado área y bajó del aeroplano. HUNK, con su estómago revuelto siguió a Wesker hasta una compuerta que se encontraba cerca de uno de los cazas que derribó Toki. La compuerta estaba cerrada mediante tarjeta, nada que Wesker no pudiera abrir doblando un poco la hoja de una patada y tirando hacia un lado. Todos se introdujeron por la abertura, siguiendo a su jefe por el lúgubre túnel.
Mal señalizado, pésimamente iluminado, semi destruido, oliendo a humedad y putrefacción, el túnel era lo más parecido a una ratonera humana en lo que se habían metido en el último año la tropa de élite de Umbrella. La linterna del fusil de Wesker iluminaba.
-En que quilombo nos fuimos a meter...- Masculló Toki mientras avanzaba con la pistola en la mano.
La Mark 23 temblaba por primera vez mientras la sujetaba con fuerza. Las gotas de sudor frío resbalaban por sus brazos y su frente. Rezaba para que no se le resbalase el arma y menos en un lugar así. Se escuchaban murmullos al fondo del pasillo. Cada vez más cerca, con pasos errantes. De pronto se sumaron pasos pesados más coordinados. Steve ya se esperaba lo que iba a ser así que su escopeta recargada con las municiones que encontró en el helicóptero estaba lista para repartir cartuchos a diestro y siniestro. Pronto se aclararon los pasos y todos los enemigos al paso. Más de treinta zombies recorrían el sombrío paraje acompañados de al menos diez Hunters. La mayoría eran experimentos robados de la base de Umbrella mientra que algunos eran simplemente soldados que se infectaron recogiendo la valiosa trampa.
-¡Todo el mundo, abran fuego! No uséis granadas, esta cloaca se vendrá abajo si detonamos un mínimo explosivo.
De nuevo en situación crítica. Wesker clavó una rodilla en el suelo y enviaba ráfagas de balas contra los Hunters mientras Sherry se desenvolvía con su pistola disparando a los que se acercaban demasiado. Steve y HUNK se agacharon detrás de una caja y disparaban casi al unísono las armas. Toki estaba corriendo de un lado a otro, pistola en mano y dedo en gatillo para ocuparse de todos aquellos cuerpos putrefactos que no terminaban de venir. Se apilaban por parte del sangriento escenario en el que se interpretaba una canción de muerte por las balas que golpeaban la carne y los gruñidos de las feroces criaturas, dispuestas a devorar y masacrar a sus presas. En uno de los movimientos de Toki, este dio con una vagoneta volcada a un lado de la vía que al parecer iba hasta el fondo del túnel. Se le ocurrió una brillante idea y precisamente en el mejor momento. Le dio la vuelta y la arrimó a la vía.
-Si seguimos disparando nos quedaremos sin municiones ahí arriba y entonces los Zott nos destrozarán ahí arriba. Quizás si atravesamos el túnel en este cachivache podemos llegar hasta el final sin un rasguño.
Toki lo sugirió y justo todos dejaron de disparar y se pusieron a colocar el objeto sobre los oxidados rieles, en un breve instante de respiro. Aunque quedaban al menos media docena de zombies acercándose pero eliminarlos con balas sería arriesgarse a quedarse sin nada con lo que disparar en la superficie
-También está la opción de que vuelque...pero nos la jugaremos. Yo me ocuparé de entretenerlos mientras vosotros cruzáis la cueva en este armatoste. Nos reuniremos al final de las vías.
Wesker habló y con la misma entregó su rifle a Sherry. Esta lo miraba con cierto miedo. Confiaba en Wesker, de cosas peores había salido, pero temía que hubiera una trampa más adelante que los matase a todos, incluyéndolo a el. Tenía miedo de que algo saliera mal y no lo volviera a ver. Pero no podía decirlo en alto frente a sus compañeros, la relación suya con Wesker era algo tan personal y tan secreto que ni siquiera sus empleados más cercanos podían saberlo.
Cuando se fue a dar cuenta ya estaban todos subidos al pequeño vagón. Toki sostenía una pala y se sentó delante, usándola a modo de lanza por si alguna criatura se interponía en medio.
Wesker observó la vagoneta justo antes de salir corriendo a por uno de los zombies. Lo tomó por la cabeza y le retorció el cuello con tanta fuerza que casi le desprende la cabeza del cuerpo. Uno de ellos se aproximó por la espalda, a la vez que dos le rodeaban mientras que el último se iba aproximando, pero de un salto giratorio con las piernas abiertas se los quitó de encima, acabando con uno. Sintió las frías mandíbulas rompiéndose contra sus pesadas botas. Al aterrizar le propinó una patada en el estómago a uno de los cuerpos, empotrándolo contra la pared y abriendo su cráneo. El último zombie vacilaba de pie, justo al lado de las vías. Hasta que un haz sucio pasó a toda velocidad y se llevó por delante su cabeza. Era Toki con la pala desde la vagoneta, a toda velocidad por las vías.
-¡TOKI! ¡BAJA LA VELOCIDAD O NOS VAMOS A DESCARRILAR! ¡Y NO GOLPEES A LOS ZOMBIES! ¡¿QUIERES QUE NOS MATEMOS?!
Steve estaba frenético por la idea de su amigo, el cual parecía pasarlo en grande con la idea. En el fondo era como un niño pero grande. Un niño con las suficientes cualidades como para ser un soldado de élite. Viró la cabeza un momento y vio a su jefe, aproximándose a la vagoneta a toda velocidad. Se notaba que su genética modificada era superior a la de cualquier agente, solo había que ver los pesados pasos que daba, que levantaban la grava del suelo y una nube de polvo, era como ver correr a un ninja pero con el doble de fuerza.
Toki comenzó a tirar del freno poco a poco, cuando un cartel indicaba que la salida estaba a pocos metros. Finalmente, con el último tirón se detuvo el dañado carrito.
-Aquí estamos...el ascensor a la base de Zott...Cuando esto acabe nos iremos todos de vuelta a la mansión, pero para ello debemos de terminar esto SIN ERRORES. Steve, Toki, vosotros os ocuparéis de acabar con los soldados que puedan haber en la sala, sobretodo los que estén cerca de los servidores. Sherry, HUNK, vosotros encargaros de Grant si aparece. Yo iré a por Kaufmann, tengo un asunto que debatir con el.
Tras crujir los nudillos y colocar un último cargador de munición a su F2000, se acercó al ascensor. Steve se deshizo de su escopeta y desenfundó el arma secundaria, mientras que Sherry cambiaba el cargador de la pistola. Toki y HUNK se limitaron a mirar sus cargadores, con ocho y treinta balas respectivamente. Ellos eran cuatro y apenas contaban con más de cien balas. El enemigo podía ser una multitud con miles de proyectiles que los dejarían como coladores. Pero la recompensa merecía el riesgo.
El ascensor llegó hasta una pequeña sala, donde Toki perdió la vista con la mesa que había a un lado. Cajas de armas.
-Se ve que mi ángel de la guarda me quiere ¡Tenemos más armas y municiones!
Abrió la primera caja y de ella extrajo un rifle de asalto AK-47 con cargador de tambor de 100 balas. Estaba cargado y listo para abrir fuego si le quitaba el seguro. En otra vio una Ingram MAC 10 que se quedó para el. Tenía otros dos cargadores enganchados, uno con traba y otro con un trozo de cinta adhesiva. Las otras cajas estaban vacías.
Tras respirar profundamente y patear la puerta entraron en un enorme edificio. Se quedaron boquiabiertos.
Era un silo de misiles antiguo que había sido restaurado, con una enorme cúpula destruída en el techo para la entrada de vehículos voladores y el lanzamiento de misiles. La sala estaba llena de contenedores y los helicópteros con los servidores estaban justo a un lateral. Al otro lado habían muchísimos ordenadores que controlaban algún tipo de mecanismos y en la parte trasera que daba a un portón cerrado con un trozo de madera a modo de fecho había una montura mecánica con plataforma móvil. Multitud de láseres apuntaron al pecho a los soldados de Umbrella hasta que se escuchó una risa grave de nuevo. De nuevo, el coronel del uniforme azul con medallas y unos flecos en los hombros, pelo corto y bigote castaño apareció. Sosteniendo en una mano una katana y en otra su pistola característica, Grant los miró sonriente.
-Vaya, vaya. Resulta que no habéis muerto ¿Eh? Que pena...tendré que mataros.
-¡Ni se le ocurra ponerle un dedo a Albert Wesker encima, coronel Alan Grant! Me pertenece.
La voz venía de detrás de uno de los contenedores, de donde saltó un hombre con unos pantalones marrones, zapatos de vestir, una camiseta a botones azul y corbata roja. Sus gafas de sol eran casi exactas a las de Wesker. Esa voz dañada por los años, el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias para mantener alejados los fantasmas del pasado. Era sin duda alguna Larry Kaufmann.
-Kaufmann...Te dimos una oportunidad en Umbrella pero preferiste que tu ego interfiriese en el magnífico trato de tu empresa con la mía. Te metí una bala en el pecho, caíste y te di por muerto. Veo que he cometido un error, pero lo solventaré ahora.
Wesker llevó la mano a la Killer 7 con el logo de Umbrella en la corredera. Kaufmann hizo lo propio con dos pistolas Glock 18 modificadas, llamadas por el Viper y Cobra. Ambos se apuntaron. Ambos veían las balas en las recámaras. Ambos veían los dedos a punto de golpear el gatillo.
-¡Grant! Deshazte de estos incordios, yo me ocupo de Wesker.
-¡Movéos!
Al grito de Wesker, todos se desperdigaron antes de que los soldados de Grant abriesen fuego contra ellos. Las balas enemigas golpearon el suelo y el mobiliario de la sala.
-Okay niñas...¡Acabemos con estas perras de finca!- Gritó el pistolero melenudo mientras se movía.
Toki amartilló su MAC 10, respiró y empuñando en la otra mano la Mark 23 salió de su cobertura a toda velocidad. La adrenalina hinchó su valentía y su sangre bombeaba con la potencia de un doble bombo. Las balas del calibre .45 que disparaba recorrían la sala, siguiendo los punteros láser enemigos, atravesando sus pieles. El aire era desgarrado físicamente por las balas que cruzaban la estancia y acústicamente por el sonido de máquina de escribir del arma que terminaba siempre tras cada ráfaga en un grito de una vida más que era segada por el letal pistolero. Steve por otro lado se movía en la zona de ordenadores con el AK-47 junto a HUNK, disparando con todo lo que tenían a los militares que no paraban de llegar con más y más armas.
-¡HUNK! Dime que tienes ahí ese cacharro con el que salvaste a Toki.
Dijo el pelirrojo bajando la cabeza cuando un teniente de Zott bajó con una Smith And Wesson .500 en la mano. Se trataba de la pistola más poderosa del mundo. Una sola bala podía atravesar la cobertura y dejarlos sin vida en un instante, no sin antes un agónico dolor.
Este negó con la cabeza pero sacó de su cinturón una especie de placa redonda que, tras apretarla fuerte, lanzó por encima. Esta emitió un fuerte estampido que dejó ciegos y sordos a los hombres de Zott allí presentes. Entonces los dos soldados de Umbrella salieron de sus parapetos y sin mayor miramiento los cosieron a tiros, haciendo que se precipitasen contra los monitores de ordenador a sus espaldas. Algunos rotos, otros se rompieron al caer los cuerpos, el resultado final fue una explosión eléctrica que dejó sin ordenadores la sala, por tanto si los largos contenedores que habían eran lanzaderas de misiles portátiles ya no los podrían lanzar. Mientras tanto en la plataforma móvil, Sherry y Alan Grant peleaban con armas blancas. Grant era rápido con la katana y un formidable espadachín pero Sherry con su increíble velocidad y dominio de la daga detenía los golpes. Sin embargo, el filo más largo del coronel, ya sin pistola porque Sherry se la había arrebatado de una patada, le daba ventaja a la hora de las estocadas que repartía cada poco para hacer retroceder a Sherry. En uno de los intentos de corte de Grant, Sherry se apartó a un lado y descargó una pesada patada sobre el mango de la katana, haciendo que el filo se separase de la hoja. Sin embargo, a la misma vez pateó el panel de control y se comenzó a mover la plataforma de un lado al otro, haciendo que el coronel perdiese el equilibrio. Una vez más, la rubia se aprovechó de la situación. Se encaramó en las dos barras que ejercían como barandilla y sacudió una potente patada doble al pecho de su adversario, que se fue contra un lado y quedó colgado. Sherry se aproximaba para rematarlo cuando el coronel, nervioso por la situación gritó.
-Jeff ¡Acaba con esta perra!
Cuando Sherry se dio la vuelta se encontró a un soldado apuntándola con una SPAS 12 sin culata plegable. Inmediatamente lo placó y se puso encima de el. Era un hombre muy fuerte, comenzaba a estrangularla con gran fuerza y ella notaba como si su cuello fuera a derretirse como mantequilla en cualquier momento. Sus ojos derramaban algunas lágrimas, se ponía nerviosa, notaba como la sangre bombeaba por la arteria del cuello. Entonces tuvo que recurrir de otra táctica. El soldado había olvidado que tenía las manos de la rubia libres, lo cual la permitieron tomarlo de la cara y estamparle el cráneo varias veces contra el suelo. Cuando la presión sobre su cuello se empezó a desmoronar, lo agarró por la cabeza como si tratara de atrapar un balón de fútbol mojado y pegó un fuerte tirón hacia un lado. Le rompió el cuello.
Era hora de acabar lo que empezó. Tomó la SPAS del suelo para defenderse más tarde y se dio la vuelta. Pero Grant se estaba situando detrás de ella con su afiladísimo cuchillo de combate. Cerró los ojos y presionó el gatillo.
UUUUUUUUUUUUHHHHHHH
El cuerpo sin vida del coronel Alan Grant se desplomó contra una barandilla y cayó contra un contenedor, golpeándose la cabeza contra un canto del recipiente metálico. Ahora el elegante general yacía sin vida en el suelo, con el rostro deformado por el golpe y el estómago atravesado por numerosos perdigones, que lo agujerearon de lado a lado. No respiraba, pero aun temblaba. Sherry se quedó impactada unos segundos, con los ojos abiertos como una lechuza. Luego decidió bajar a ayudar a HUNK, Toki y Steve, que peleaban ferozmente contra un enemigo que portaba un lanzallamas.
Los tres agentes estaban refugiados tras un contenedor inífugo, resistiendo el acoso del enemigo con el grueso traje.
-¿Por que nadie tiene aquí una puta granada? ¡Este cabrón nos va a hacer pedazos!- Toki secaba el sudor de su frente mientras maldecía.
Hay que rodearle, sin duda alguna sería la mejor opción. Si disparamos a su tanque de combustible va a estallar sin posibilidad de respuesta ya que rasgar su traje es misión casi imposible imposible. Ni mis dardos podrían atravesar semejante blindaje...
Los agentes notaban cada vez más calor en el contenedor. Que fuera inífugo no lo libraba del calentamiento. Pronto se escuchó una explosión detrás del container y vieron un cuerpo envuelto en llamas, corriendo mientras gritaba porque las llamas lo calcinaban. Una bala perdida del enfrentamiento entre Wesker y Larry impactó contra sus tanques de combustible y la explosión se encargó de rasgar la tela del traje protector, las llamas entraron en la rotura de la costura y lo quemó de dentro hacia afuera. Su traje ahora mismo era un horno letal que lo estaba cremando rápida y dolorosamente.
Por el otro lado, los jefes de Umbrella y Zott peleaban violentamente, descargando furiosos disparos. Hasta el momento ninguno había acertado al otro, simplemente se habían rozado pero ninguna bala hasta el momento había atravesado la piel del otro.
Entonces ambos hombres dejaron las armas. Sabían que así no iban a llegar a ningún lado. Empezaron a intercambiar golpes fieros, uno tras otro. Los puños de ambos hombres destrozaban la piel del oponente, causando hematomas y sangre, desgarrando parte de la piel y desgastando las ganas de lucha. Comenzaron a correr por la sala mientras seguían golpeándose. Llegaron a la planta donde estaba la plataforma en la que Sherry peleó con Grant. Allí siguió la lucha de forma más violenta. Wesker derribó a Kaufmann de una patada en las costillas y le agarró un brazo. Comenzó a estirar de el con su bota situada en el hombro del líder de Zott, casi intentando arrancárselo. Cuando lo tenía lo más tenso posible, colocó la rodilla de su otra pierna bajo el brazo de su rival y golpeó. El crack denotó la rotura del hueso. El grito de Kaufmann lo hizo más que evidente. Este se libró de la traba de Wesker y rodó hasta otro lado. Allí sacó un frasco de pastillas que con una risa nerviosa y agónica ingirió.
-Es hora de que pruebes lo que es el dolor, pequeño Albert...DESTRUÍSTE LA EMPRESA QUE AMABA, LA EMPRESA POR LA QUE DI LA VIDA. TE LA LLEVASTE CONTIGO.
-Solo la uní a Umbrella para hacerla más grande. Te di una oportunidad para participar en esta grandeza. La rechazaste, te pegué un tiro en el corazón en un acantilado, te di por muerto y me fuí. Ahora veo que debí haberte rematado. Lástima que esta vez vayas a terminar siendo un sujeto de pruebas más en mi laboratorio.
La risa de Larry se hizo intensa de pronto. Sus piernas comenzaron a crecer tanto en tamaño como en musculatura, los brazos se engrosaron y sus ojos tornaron a ser completamente verdes. Creció casi un metro más, haciendo que Wesker se sintiera una minucia a su lado y una especie de musgo creció por su pecho.
Desde abajo, Steve y Toki miraban la creación de Kaufmann.
-Es una mutación similar a la que experimentó Ana...Los ojos verdes, esa especie de musgo...¡Ese tipo controla perfectamente esos químicos!
-Atrás pelirrojo, el jefe se ocupará de el sobradamente.
HUNK se aproximó a ellos mientras colocaba otro cargador en la TMP. Resopló mientras señalaba.
-Yo no estaría tan seguro. Y encima creo que a eso las balas no le harían más que cosquillas.
Desde luego, Wesker ahora estaba en un apuro bastante serio. Pese a su gran fuerza y velocidad, la criatura se las apañó para alzarlo en peso como si fuera un juguete y estrujarlo. Lo golpeaba contra las barandillas y contra el suelo de la pasarela, le cortaba el oxígeno mediante la presión que ejercía contra sus costillas. Los huesos comenzaban a sentir la horrenda presión, estaba siendo como si un depósito de agua entero se volcase sobre el de golpe. Su cuerpo comenzaba a sucumbir aunque no dejaba de luchar y golpeaba las manos, mantenía levantado el pulgar de la criatura para que no lo pudiera aplastar. Miró hacia abajo y vio a HUNK dándole una serie de órdenes a Steve y a Toki. Sherry mientras lo miraba fijamente, con los ojos inundados en lágrimas. Era un hombre serio, parecía carente de emociones, pero la mirada de Sherry, envuelta en un halo de tristeza y llanto lo partía a la mitad por dentro. Bajo las gafas de sol se escondían unos ojos desolados por la visión de su amante triste, pero también las llamas de furia más incontenibles. El causante de ese sufrimiento era el mismo que estaba a punto de matarlo. Wesker dentro del aprisionamiento deslizó la mano como pudo hasta la cartuchera y sacó su Desert Eagle .50 de emergencia. La sacó a duras penas de la funda y al llevar el brazo hacia a fuera de la prisión que suponía la mano de Larry, abrió fuego contra la mandíbula de la criatura, que se deformó al recibir la bala cargada de energía cinética. Un agujero sangrante reemplazó el hueso inferior que Wesker le arrancó, aun así, Kaufmann seguía sin rendirse. Otra bala, esta vez a la nariz. Otra a una de las mejillas. Otra golpeó la arteria carótida que se hinchaba y remarcaba más por la mutación. Otra a la frente.
-Te he pegado cinco tiros y aun no mueres ¡Cae ya, hijo de perra!
Disparó las dos últimas balas del cargador en sus ojos. Ahora Larry si sintió dolor. Soltó a Wesker por la barandilla, el cual aterrizó sobre un contenedor y mantuvo el equilibrio como pudo. Cuando viró la cabeza se dio cuenta del plan de HUNK. Toki y Steve estaban armando unas Rail-Gun que encontró el experimentado soldado de la máscara.
-Fuego a mi señal.- Ordenó el rubio de las gafas de sol.- Buenas noches, Larry.
El melenudo y el pelirrojo dispararon las Rail Gun. Dos rayos azules convirtieron al mutante gigante en una masa sangrienta, gelatinosa y carbonizada.
-Electrizante.- Dijo Toki con una sonrisa.- ¿Por qué no tenemos cacharros de estos en Umbrella? Yo quiero uno.
-¿Tienes que hacer siempre esos comentarios típicos de película mala de los años noventa? Rápido, colocad los imanes en los servidores. Nos iremos de aquí con sus propios helicópteros. Si quieres una Rail Gun, mete esa en el compartimento de pasajeros.
Wesker fue claro y conciso. Ordenó a Toki y Steve colocar los imanes mientras HUNK iba a tomar muestras del cuerpo de Larry Kaufmann. O más bien de lo que en un momento fue un cuerpo. Sherry y el mientras encendían los motores de la aeronave y la preparaban para volar.
Sherry abrazó a Wesker dentro del helicóptero, con los ojos llorosos y apretando su cabeza contra el pecho del rubio, que se limitó a acariciar su cabeza con una mano y a apoyar su otra mano en la espalda.
-No quiero que vuelvas a sentirte mal si me ves en una situación así.- Dijo serio.
-Pensaba...pensaba que no saldrías de esa. Kaufmann te tenía pillado y aunque no te viera los ojos sabía que estabas aguantando demasiado dolor...incluso para ti.
Sherry lo intentó besar. Wesker quería pero se resistió y se echó hacia detrás. En realidad deseaba besarla y no soltarla en un buen rato, pero habían empleados cerca. No se arriegaría a que le descubrieran cuando podría hacerlo en privado.
-Ahora no es momento Sherry, hay empleados cerca. Vamos a la cabina y arranquemos ya este helicóptero.
Sherry se sintió algo molesta pero lo entendió. Ya todo estaba listo. Los servidores estaban colgados de ambos helicópteros. Uno pilotado por HUNK y otro por Wesker. Steve iba subido en el de HUNK mientras que Toki estaba subiendo al de Wesker cuando se escucharon disparos contra ellos. La BSAA les había seguido el rastro.
-Mierda...¡ Toki, ocúpate de ellos mientras despegamos!
-¡A la orden, jefe!
El pistolero descendió por la cuerda del imán con la MAC 10 y abrió fuego contra los agentes. De pronto se fijó en quienes eran. Se quedó atónito. Dejó de disparar.
-¿Heather?
La rubia de ojos verdes estaba allí. Sostenía una pistola extraña que no reconocía mientras su otro compañero, Chris Redfield, disparaba ráfagas de M4 contra los helicópteros.
-¡Ahora que no dispara, es nuestra oportunidad!
Tras recibir la orden de Chris, Heather presionó el gatillo. Un dardo se clavó en el pecho de Toki como una saeta y tropezó del servidor, cayendo de espaldas contra el suelo con su arma en la mano. Sus ojos estaban semi abiertos, lo último que vio fue a Heather apuntándole.
-Estás arrestado, Toki.- Dijo justo antes de arrancarle el dardo y ponerle las esposas.
Wesker se quedó mirando abajo, acababa de perder un agente de élite ahí abajo.
-Demonios...la has pifiado muchas veces Toki...pero se que esta vez cumplirás con tu deber. Confío en tí.
Su jefe mascullaba estas palabras mientras ascendía lejos de la zona, escapando de su archirival, el cual se llevaba de esta misión a uno de sus agentes más letales y eficaces. Toki ahora era prisionero de la BSAA.
