Capítulo 12: Solo una noche. Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)

ATENCIÓN: ESTE CAPÍTULO CONTIENE SEXO Y TEMÁTICA ROMÁNTICA (LO SE, MUY RARO EN MÍ PERO ES LO QUE HAY) PERO AUN ASÍ ES IMPORTANTE PARA EL DESARROLLO DE LA HISTORIA. POR FAVOR, SI NO QUIERES LEER LA PARTE SEXUAL IGNÓRALA, PERO LEE EL CAPÍTULO. GRACIAS A TODOS.

Dejó a Heather en el sillón, aun esposada. Ella lo miraba fijamente mientras el estaba sentado en una de las sillas del salón. Observaba todos los rincones y todos le inundaban la cabeza de recuerdos preciosos. Recuerdos que no podría revivir por su facción. Sabía que si se atrevía a soltarle las esposas ella aprovecharía a la mínima para escapar y atraparle, sin embargo, moría de ganas de un abrazo suyo.

-¿Que piensas hacer ahora?- Le dijo ella, mirándolo fijamente.- ¿Vas a matarme o a usarme para poder pedir una evacuación?

-Eso solo funciona en las películas. Vengo a por tu portátil. ¿Donde está?

Ella se negó rotundamente con la cabeza. Durante el camino Toki había meditado al respecto de su plan anterior. Si intentaba esa temeridad para atraer a Redfield solo acabaría con una bala en la cabeza, era un plan muy peliculero. Y aún en el cine, eso siempre termina mal. Pero el portátil de Heather era una fuente perfecta de datos de la BSAA que lo podrían ayudar a atrapar a Chris y a conocer mejor la estructura interna de la empresa desde que el se fue. HUNK era un experto en pirateo así que con su ayuda podría asestarle un duro golpe si Wesker lo ordenase.

Se acercó a ella y la tomó por la cara, de forma agresiva, como si fuese un prisionero más pero seguía pensando que era ella.

-Donde está el portátil, no me obligues a hacerte daño.

-No te lo pienso decir. Tendrás que matarme.

Toki gruñó. Decidió sedarla para buscar el ordenador con calma mientras dormía pero antes quería hablar con ella. Necesitaba hablar con ella.

-¿Como demonios nos localizaste en África?- Preguntó mientras la miraba.

-Teníamos un intruso dentro de la organización Zott. Cuando Wesker asaltó la base el espía nos avisó y logramos encontraros. La pistola de tranquilizantes en principio era para atrapar a Sherry Birkin con vida ya que nos sería más útil.

-¿Por qué a Sherry? ¿Que tiene que ver ella en todo esto?

-¿Crees que te voy a decir? Antes prefiero que me mates.

Toki se empezaba a enfadar. La miró fijamente a los ojos. Quería besarla. Pero también quería sacudirle un fuerte puñetazo. Y otro. Y otro. Hasta que confesara. Sentía algo por ella, algo que quedó enterrado y que de pronto revivió en Turquía. Como un fénix que vuelve a renacer. Pero el fénix puede volver a morir, y si Toki tenía que matar al fénix que nacía dentro de el, entonces lo haría.

-Confiesa. No me obligues a hacerte daño.

Ella soltó una lágrima acompañada de una leve risa nerviosa.

-Como si no me hubieras hecho ya bastante.

En ese momento, Toki sintió como si hubiera tragado una bolsa entera de tornillos. Se sintió dolorido y mareado. Era como un peso añadido a su conciencia, de la cual carecía hasta el momento.

-No lo hice a posta y lo sabes.

-¿Entonces por qué te fuiste con Umbrella? ¿Por qué ahora te enfrentas a nosotros?

-Simplemente me di cuenta de algo. Y le debo mi vida a Wesker. El me ha traído de vuelta a la vida. Y me ha enseñado a ser lo que verdaderamente soy.

Ella se quedó mirándolo fijamente. El la miraba a los ojos. Luego se fijó en las esposas. La liberó. Sabía que podía ser un gran error pero lo hizo. Las armas estaban lejos de ambos y aunque tratase de cogerlas, Toki era más rápido que ella. Y si lo mataba, le daba igual. Moriría en sus brazos. Pero ella tampoco reunía el valor para hacerlo. Ni siquiera en los entrenamientos de la BSAA fue capaz de dispararle con una pistola de paintball.

-¿De que te has dado cuenta?- Estaba nerviosa, se mordía el labio con ojos lastimeros de los cuales no paraban de brotar lágrimas.

-Me di cuenta de que el mundo no es agradecido. Me di cuenta, mientras estaba flotando encima de todos los demás que nadie valoraba lo que hacía. Vi a Chris y a Jill corriendo por salvar sus vidas. En sus rostros vi preocupación, si, pero no era por mí. Jill aseguraba que era uno de sus mejores amigos...me contó cosas que en teoría no sabía ni Chris. Pero no derramó ni una lágrima. Salvé cientos de vidas en media Europa. Recibí un disparo de un agente de Umbrella al que luego maté. Me rompí un brazo al caer de un tercer piso intentando escapar con un maletín que contenía un potente antivirus para contrarrestar una cepa desarrollada por una empresa rival de Umbrella. ¿Todo para que? Para no recibir unas putas gracias nunca, para seguir siendo un inútil que llega a su casa cada día, uno más que se sienta en el sillón, abre una Heineken, enciende un cigarro y ve en la televisión como una manada de políticos sin escrúpulos se llevan más agradecimientos por abrir un colegio que yo, que he salvado cientos ¡Diría miles! De personas. Un puto actor de cine, un jugador de fútbol ¡Incluso Dios recibe más agradecimientos de los que yo he recibido en la vida! Todo eso cuando he salvado muchísimas personas...

Heather se quedó totalmente en blanco. Toki estaba llorando. Derramaba lágrimas de rencor y odio contenido. Apretó las manos hasta el punto de clavarse las uñas y sangrar. Sus dientes se rozaban y hacían ruido. Prosiguió.

-Sin embargo...En Umbrella me dieron una nueva oportunidad. Me hicieron un ser humano nuevo. Ahora mejorado genéticamente soy prácticamente un super soldado ¡Me puedo regenerar, mis habilidades que ya de por si eran buenas ahora son incluso mejores! Al principio me sentía extraño en la facción...lo único que quería era vengarme de la BSAA...bombardear todas las centrales...infectarlos a todos con las cepas del Virus T. Sin embargo, descubrí algo dentro de la propia revelación...Salvo más personas siendo un terrorista internacional que siendo un agente gubernamental. Solo en el tiempo que llevo en Umbrella he actuado de forma efectiva contra más células terroristas que la BSAA en toda su existencia. No he tenido que seguir un código reglamentario específico de actuación, he sido libre. No recibo las gracias de nadie...pero si tengo el verdadero aprecio de mis compañeros. En Steve, Sherry y HUNK he encontrado lo que nunca tuve en la BSAA...En Rachel descubrí algo más que amistad...Pero ha muerto...He vivido más experiencias positivas estando en el bando de los supuestos "malos" que en el de los "buenos" ¡¿Donde está entonces lo bueno en lo que está bien y lo malo en lo que está mal?!

Con lo de Rachel a Heather se le partió el corazón. Le dio un vuelco de estómago y todos los recuerdos con el hombre que ahora la tenía cautiva comenzaron a bombardear su mente, a propinarle mil patadas a sus sentimientos. Se estaba ahogando en sus propias lágrimas cuando abrió la boca para hablar.

-¡En la BSAA tenías amigos! ¡Estaban Jason y Tommy "Blink"! ¡¿Y yo que era entonces?! ¡¿Solo era tu puta?! ¡¿Una ramera que te chupaba la polla cuando querías y luego olvidabas con la misma que salías por la puerta del piso?!

Toki se enervó aun más al ver la cara de Heather. Ella por dentro estaba ardiendo. Quería estrellarlo en el sillón y estrangularlo mientras lo zarandeaba pero apenas podía contenerse. Lo tomó por el cuello de la chaqueta táctica del traje robado y lo zarandeó. Sus ojos llorosos lo miraban con las cejas fruncidas. Quería matarlo en ese momento. Y también quería besarle.

El sentimiento era mutuo, pero ninguno se atrevía.

-Fuiste muy importante para mi. Pero imagina que hubiéramos seguido en serio... al final me habrías abandonado como hizo todo el mundo en la BSAA...si mis propios amigos me abandonaron y ellos me conocían antes que tú ¿Quien me dice que tu no lo hubieras hecho? En Umbrella me demostraron lo contrario...estuve muerto y me devolvieron la vida de nuevo.

-¡¿Pero no lo entiendes?! ¡Hubiera dado todo por tí! No te habría abandonado ¡En Umbrella solo les importas porque eres un soldado excelente!

No lo resistió más. Era demasiada presión. Demasiado estrés. Demasiados recuerdos acumulándose en su cabeza mientras ella hablaba. Ambos se besaron.

Toki lo sentía. Sentía los labios cálidos de la rubia una vez más junto a los suyos. Sus dedos surcaban el pelo de la que fue su novia no oficial durante su estancia en la BSAA. Ella recorría la que parecía infinita espalda de Toki con sus manos. Esa espalda que tantas veces había acariciado tras abrazarlo. La misma que arañaba casi todas las noches durante un año. El tacto ahora era distinto. Estaba plagado de cicatrices. Habían sido muchos cortes en la espalda, muchas balas que lo atravesaron. Quizás demasiados enfrentamientos contra BOWS y algún que otro castigo de Wesker. Los golpes de las peleas dejaban también cicatriz. Sin embargo, ahora estaban sanando unas cicatrices no visibles. Las de sus sentimientos.

Siguieron largo rato envuelto en besos y caricias, sintiendo de nuevo como se fundían.

-Esto no está bien...- Dijo ella.- Se supone que debería arrestarte...

-Y se supone que yo debería matarte.

El estaba encima de ella. La miró fijamente igual que ella hacía. La rubia se mordió el labio y se acercó a su oído.

-Podríamos romper las normas solo una noche. La última noche.

El siguiente beso confirmó la aceptación del pacto. Poco rato después el grueso uniforme de la BSAA que llevaba Toki empezó a desaparecer, al igual que el de Heather. Pronto acabaron en el mismo dormitorio de hacía un año.

Las mismas cortinas, la misma televisión, la misma alfombra, la misma cama, las mismas sábanas.

El intercambio de besos seguía mientras la noche seguía avanzando. El reloj de la mesilla de noche de Heather marcaba las dos de la madrugada cuando Toki se situó sobre ella. Acariciaba extasiado su cuerpo mientras la besaba suave y lentamente por el cuello, bajando hacia sus hombros. Ella acariciaba su espalda, sus uñas marcaban la espalda del soldado de la empresa rival. Fuego y agua juntos. Sin embargo, la combinación funcionaba por algún extraño motivo. Eran un mar de llamas. Un mar ardiente en el que uno se quemaba dentro del agua y otra se ahogaba entre llamas.

Las caricias iban más allá. Heather acarició el trasero de Toki mientras este la mordió en ese momento en el cuello.

-¿Siguen donde mismo?- Preguntó el, claramente excitado.

-Eres el último que ha pasado por aquí...por supuesto que siguen donde mismo.

Abrió el cajón y sacó una de las fundas de plástico que tantas veces había usado con la misma mujer que yacía en la cama, acariciando todo su cuerpo con sus suaves dedos. Se estremecía mientras ella con sus labios se deslizaba por su abdomen hasta llegar a su entrepierna. Su cabeza quedó totalmente en blanco cuando de pronto notó los labios que instantes antes estaban en su pecho, susurrándole cuanto lo echaba de menos, ahora estaban recorriendo su miembro pausadamente. Heather cerró los ojos mientras procedía, notaba a Toki totalmente tenso y en su cabeza había una auténtica revolución, una y otra vez sus sentimientos se enfrentaban. Por una parte ese hombre debía de estar en una celda, arrestado con cadena perpetua. Por otro lado deseaba tenerlo para siempre en su casa y no separarse nunca de el. Volver a vivir la vida que tuvo anteriormente. Pero el no era feliz, era atarlo a la condena pese a que a ella le hiciera feliz. Al menos le tenía una noche. Una noche para complacerlo como nunca. Una noche para darle todo el amor que no había podido en todo el tiempo que estuvo desaparecido.

El pistolero de Umbrella estaba totalmente fuera de combate. Notaba como sus ojos se iban hacia detrás, sin embargo, no era por un disparo o por fuertes golpes que se hubiera llevado. Era de placer. Pero no un placer cualquiera, era el placer de volver a estar con Heather una vez más. Aunque solo fuera una noche fugaz.

No sintió nada en absoluto con Rachel comparado con lo que sentía en ese momento. Era como si una parte de su yo anterior volviese a nacer y pelease a puñaladas con su nuevo yo. El lado bueno contra el lado malo. No sabía quien iba a ganar. No se preocupaba por eso en ese momento. ¿Que daño le iba a hacer una última noche con Heather?

La rubia mantuvo la erección de su antiguo amante en una mano mientras la movía una y otra vez. El se colocó el preservativo. Fue a situarse encima de ella pero en un rápido movimiento Heather lo puso debajo y le agarró los brazos. De nuevo.

-¿Donde ha quedado eso que acordamos aquel día de que ibas a ser más equitativa?

-Digamos que cambié de opinión.

Descendió lentamente sobre el. Sintieron poco a poco el calor mutuo de sus cuerpos, uno con el otro, chocando en un terremoto de placer. Con cada movimiento de Heather sobre el cuerpo de Toki ambos tenían los sentidos maximizados. Sentían cada caricia, cada beso, cada una de las gotas de sudor que resbalaban por sus húmedas pieles y cada uno de sus cabellos mojados pegándose a su espalda. Desaparecían las heridas del pasado con cada embestida de Toki, con cada arañazo de Heather, con cada gemido que surcaba el aire e inundaba la estancia junto al olor de los dos cuerpos. Un olor fuerte pero que no les desagradaba.

Ella sentía como, pese a estar en una posición dominante, no era más que una dominada. Toki la controlaba, mantenía sus emociones y sus sensaciones tal como el consideraba correcto. Y sabía como aprovecharlas para volverla loca y hacerla perder la cabeza. El siempre había sido como un ente en ese sentido, al principio le costó pero en cuanto la conoció un poco más descubrió como controlarla. Sabía que tocar para hacer que se retorciera de dolor en el suelo llorando y sabía que hacer para que se retorciera de placer en la cama, jadeando y pidiendo más.

En un momento dado, tras un descuido de Heather al soltar los brazos de Toki, este se apañó para que se movieran casi al borde de la cama. En ese momento la apartó de encima con una mano, se quitó de debajo y la llevó contra la mesilla, como si moviese una muñeca de trapo.

-¿Que...que haces?- Dijo ella entre jadeos y suspiros.

-Nada de igualdad...aquí manda el más fuerte cariño.

Dicho esto, haciendo que se apoyase con las manos en la mesilla, la embistió tras tomarla por la cintura. Repitió el movimiento mientras con sus manos tomaba los suaves pechos de su amante. Los acariciaba y apretaba constantemente, mientras ella gemía. Quizás el era bastante callado. No le gustaba gemir, pese a que jadeaba bastante, pero Heather también lo conocía a el. Sabía que un gemido suyo era bastante como para producir un cortocircuito en la cabeza del pistolero de Umbrella y eso fue lo que hizo. Lo volvió loco y pronto comenzó a embestirla más rápido y más fuerte. Sentía como sus caderas se iban a fundir en cualquier momento con los movimientos de su acompañante. Sentía como su antiguo compañero de la BSAA estaba dando todo de si esa noche. Solo sería una noche pero la iba a hacer especial.

Heather empezó a revolverse, intentando quitarse a Toki de encima. No es que estuviera mal, ni que le desagradase lo que hacía Toki. Era mera cuestión de orgullo. Ella quería llevar las riendas.

-Querida...Ya las cosas no son como antes...¡Ahora mando yo!

Recogió su pelo como si fuese a hacer una coleta y la sostuvo por ahí, soltando sus pechos. El dolor del tirón de pelo era sedado por el enorme placer que experimentaba, dejando que su amante lo llevase como quisiera. Los brazos de Toki estaban tan tensos que si hubieran intentado cortar su piel, la cuchilla se habría roto. Sus venas se marcaban en el cuello y en los brazos, sus piernas eran dos troncos y su cara era una muestra de auténtico placer. Sentía que en cualquier momento se iba a desmayar por semejante tormenta de sentidos y sentimientos.

Un orgasmo de Heather recorrió la estancia, desentonando con los demás gemidos, atenuando los sonidos de estos bajo una ráfaga sonora de voz que pronto rivalizó con otro grito de Toki. El se retiró y se sentó en el borde de la cama. Ella se introdujo bajo las mantas por el otro lado y se recostó, esperando a que el melenudo hiciera lo mismo.

Este retiró la protección y se tumbó al lado de la rubia. Ambos se abrazaron y se dieron un beso.

-Ha sido genial.- Dijo el, mirando sus ojos verdes, tan extenuados como los suyos.

-Como los viejos tiempos ¿Eh?

Ambos se rieron. Se dieron nuevamente un beso.

-Te quiero.

Toki se quedó mudo. Su rostro de pronto se entristeció. Se apagó. Nuevamente, se limitó a darle un beso en la frente y cerró los ojos. Pronto notó a su acompañante dormida. Era el momento.

Se vistió rápidamente y buscó por la habitación el lugar donde podría estar el ordenador personal de la agente de la BSAA. Pero su cabeza seguía dándole vueltas al hecho de que Heather le dijese "Te quiero"

-Bah...seguro que lo dice porque no tiene a nadie más...soy un recambio.

Fue su excusa para cerrarse en banda a reconocer lo que sentía ella. El no sabía si era cierto o falso. Solo sabía que las consecuencias de ese amor serían un auténtico deshonor para Umbrella. Se negaba a dejar sus objetivos sin cumplir.

-Tengo que avanzar.- Se dijo a si mismo.- Algún día alguien te hará feliz como yo te hice. Pero me tengo que ir para siempre de tu vida. Espero que seas feliz Heather...de verdad que lo espero...Te quiero.

Grabó estas palabras en una grabadora de su ex compañera. Dejó la cinta en la mesilla de noche con el reproductor de casettes. El, con sus armas, el portátil y el coche de su ex compañera puso rumbo a la base de Umbrella más cercana.

Eran las siete de la mañana cuando la abandonó. Ya no era de noche, podía hacerlo.

Llamó desde una cabina en una gasolinera que estaba a la salida de la ciudad. La persona a la que llamó era Sherry, era el único número que se sabía después de el de Steve, pero este, teniendo en cuenta que era sábado, posiblemente estaba dormido. Sherry al ser tutoreada por Wesker siempre estaba despierta por la mañana, por orden de Wesker o por propia voluntad pero siempre estaba despierta.

-¡Has logrado escapar! ¿Entonces esa explosión de las noticias la causaste tú?

-Efectivamente...no iba a dejar que se quedasen con datos de quien soy o de como eliminarme a mi o a la empresa. Tengo un par de morados y aún me duele un poco la cabeza. Quitando eso y el ligero aturdimiento por apenas comer nada, estoy bien.

-¿Donde estás? Enviaré a una unidad a recogerte, si vas en un coche robado pronto la policía te seguirá.

Toki miró a su alrededor y vio el nombre de la gasolinera.

-Gasolinera Stardust, a la salida de Nueva York.

-En veinte minutos estará allí HUNK con un sedán negro, no te pierdas mucho de vista ¿Quieres? Mantente visible y deshazte del coche robado cuanto antes ¡Y deja de llamar a cobro revertido a la empresa! ¡Wesker te va a dar un buen tirón de orejas si sigues haciéndolo!

-Yo también me alegro de hablar contigo, Sherry.- Dijo sonriendo mientras colgaba.

Llamó a cobro revertido porque sabía el escaso dinero que Heather llevaba de emergencias en la guantera era para gasolina. Diez dólares.

Sacó su disco del reproductor de CD y se lo guardó en la mochila que había en el asiento de atrás, donde mismo estaban sus armas y el portátil. En la mochila también metió una foto que había en la guantera. La foto de su noche de acampada en los lagos de Michigan.

Empujó el coche hasta detrás de la gasolinera. Allí arrancó los tapacubos de las ruedas, rajó los neumáticos y rompió un cristal. Quería que pareciera que lo habían desvalijado unos chorizos y que no encontrarían nada sobre Toki.

Luego entró en la tienda de la gasolinera, donde compró, a su nada simpático dependiente, una chocolatina Snickers con un paquete de Marlboro y un mechero. El grasiento y gordo dependiente, con calvicie prematura y mal humor le devolvió dos dólares de cambio.

-Precios de gasolinera...llego a comprar una botella de bourbon y tengo que pagar en órganos...

Se sentó en una caja vieja y astillosa que había cerca de los surtidores a esperar a HUNK mientras se comía la chocolatina. Tras terminarla, decidió ir al arcén para poder fumar tranquilamente. Entonces, tras un breve rato y a medio cigarro, apareció el sedán negro. Dentro iban HUNK y Sherry.

HUNK le saludó con la mano al entrar mientras que la rubia le arrebató el cigarro de la boca y se lo tiró por la ventanilla.

-¡Nada de tabaco en el coche! ¡Que hayas llegado ahora de ser capturado no quiere decir que puedas saltarte las reglas, peludo!

-Vaya...¿No me has traído ni un sandwich? Te recordaba más simpática.

Sherry rió levemente y le entregó un termo con algo de café y un bocadillo. Toki atacó a la comida como si llevase dos años sin comer.

El coche siguió el camino hasta la base de Umbrella. Cuando Heather se despertó y escuchó la nota de Toki lo supo. Todo había terminado. Era hora de volver a empezar el costoso camino desde cero. Llamó a Chris para contarle el secuestro, omitiendo el pacto entre antiguos amantes. Todo volvía a su orden normal.