Capítulo 13: Sospechas. Por: Airam Viña Gómez (TokiKiriyama)

Llevaba cuatro días en la central tras todo lo sucedido en la BSAA cuando de pronto Wesker entró en su cuarto. Toki estaba en ese momento limpiando la USP reglamentaria de Umbrella. El cuarto estaba limpio para ser de Toki pero Wesker no toleraba su falta de orden. Aun así parecía traer noticias serias.

- Toki. Veinte minutos. En la sala de reuniones. No quiero retrasos, monta ya esa pistola y andando.

Toki asintió mientras Wesker se iba por la puerta. Terminó de quitar el hollín al arma y la montó de nuevo. La puso en la cartuchera y tras ajustarse las botas de trabajo y ponerse una camiseta salió de camino a la sala de reuniones.

Por el camino se encontró a Sherry, mientras él iba en su mundo, pensando en sus cosas.

- ¿Qué ha pasado ahora? ¿Otra reunión de urgencia porque alguien la ha pifiado con un BOW?

Sherry lo miró serio y negó con la cabeza.

- Parece ser que hay problemas en una central del norte con una mutación. Ahora te explicará de todos modos.

Estaba más seria que de costumbre. Se le adelantó y Toki se quedó detrás, esperando a Steve en su puerta, en la cual llamó Sherry antes de ir hacia la sala de reuniones a toda prisa.

La rubia entró en la sala y allí estaba el, Albert Wesker. Estaba preparando el Power Point desde su asiento con control mientras revisaba un informe sobre el reposabrazos de este. Sherry lo miraba fascinado con su habilidad para hacer dos cosas a la vez con tanta concentración. Ella se apoyó en su hombro y le dio un beso en la mejilla pero el, sin embargo, no levantó la vista del informe.

- No es momento, Sherry. Ve a tu sitio y enciende la pizarra virtual.

Algo apagada por su gesto común se dirigió hacia la pizarra y presionó el botón. Comprobó que los rotuladores funcionaban y entonces Steve y Toki entraron a la sala.

- Tomad asiento.- Dijo su jefe. – El tiempo apremia.

Ambos agentes se sentaron en primera fila y observaron la pizarra. Toki reconoció inmediatamente la foto que se mostraba. Era la base del norte, cerca de las Montañas Rocosas. En esa base estuvo una vez de pasada, cuando Wesker lo llevó a asegurar una entrega de Virus T. Ahora al parecer le tocaba volver.

- Llevamos dos horas sin tener señal de nadie en los laboratorios. Creemos que pudo haber una fuga y tenéis que ir a la base y comprobarlo. Si ha habido una fuga quiero a TODOS los experimentos muertos. Si podéis salvar a algún científico hacedlo.

Ahora se mostraba una foto del elenco científico. Eran casi treinta. Toki resopló porque las misiones de rescate de rehenes u otras personas no eran su fuerte. Sabía que era de gatillo fácil y que se le podía escapar alguna bala perdida.

Sherry tachó a tres. El doctor Markus Kurtien, el investigador jefe Ronald McManara y su esposa, Paulina McManara.

- Estos tres ya los damos por muertos. No os molestéis en buscarlos pero si aparecen son objetivos prioritarios. Kurtien tiene antecedentes de desacato así que podría ser algo peligroso. A Wesker solo le importan sus archivos así que si opone resistencia sois libres de abrir fuego contra él, siempre y cuando traigáis de vuelta su memoria USB con datos del virus. Los científicos los extraerá Steve en un helicóptero a la salida de la mansión, cuando Toki de por segura la zona.

Sherry habló mirando a ambos agentes, poniendo gesto más serio al hablar de Kurtien. Toki levantó el dedo pulgar en señal de okey y sonrió.

- Será fácil si no hay contratiempos. Se me da bien esto.

- Espero que sea así Toki. Ahora tomad las armas reglamentarias y salid. Tenéis un helicóptero en el que iréis a una carretera cercana a la zona donde Toki tomará el coche de la empresa para acceder a la central. Tienes un rifle de asalto y munición en el maletero, por si la cosa se pone tensa. A trabajar.

Ambos agentes se pusieron de pie tras terminar Wesker de hablar. Abandonaron la sala y cerraron la puerta.

- Voy a ir encendiendo los rotores. Tengo la Magnum cargada y en mi habitación podrás encontrar dos cajas de balas. Tráemelas, anda.

- Si es que a veces soy tonto…de acuerdo. Ocúpate tú de preparar ese cachivache.

Toki retrocedió hasta el cuarto de Steve y recogió sus cosas, las cuales metió en una mochila de tela pequeña. Antes de ir al helipuerto se detuvo en su habitación a cambiarse de ropa. Se puso unos pantalones formales y una camiseta negra abotonada. Si resulta que tan solo había sido un fallo de comunicaciones a ver que explicaciones daba a toda esa gente vestido como un paramilitar.

Tanteó el bolsillo del pantalón que se acababa de quitar y no encontró su preciada cajetilla de Philip Morris. Sabía que si Wesker la encontraba eran tres dólares a la basura.

Debieron caérsele cuando estaba en la sala de reuniones así que volvió de nuevo a la sala. Justo antes de entrar le picó la curiosidad, recordando lo sucedido en el cobertizo. Su lado cotilla más escondido salió a la luz y decidió hacer de las suyas, echando una ojeada. Si abría la puerta sabía que lo verían pero si miraba por el ojo de la cerradura estaría totalmente inadvertido. Salvo que alguien pasara por delante y lo viese ejerciendo de maruja.

- Al carajo, diré que estaba buscando una lentilla.

Se agachó y pegó el ojo izquierdo a la cerradura. Observaba la sala que tenía escasa luz. Solo el proyector y la pizarra virtual estaban encendidos.

Wesker estaba centrado en la pantalla gigante que acababa de encender con el mando de su asiento, observando la foto de los científicos.

No los necesitamos a todos. Siempre y cuando se salven los importantes para el proyecto y las memorias de Kurtien no habrá necesidad de mantener a los otros. Informaré a Toki en cuanto tenga el coche.

Sherry mientras se acomodaba a su lado. Acarició suavemente su brazo mientras se acercaba a su mejilla, dispuesta a rozarla con sus labios. Estos comenzaron a deslizarse sigilosamente en el aire hacia los de Wesker, con los que se confrontaron sin ningún problema. De nuevo, ante la mirada de Toki, cuyas cejas ya llegaban a tocar las raíces de su pelo por lo levantadas que estaban ante la sorpresa, que ya había visto una vez.

Wesker se levantó de su asiento y volvió a besar a su alumna, la cual era la hija de su fallecido amigo, William Birkin. Era como un fruto prohibido, era la fruta del Edén. Y él estaba dispuesto a sucumbir ante la tentación de esa fruta llamada Sherry Birkin.

Los besos siguieron hasta que Sherry chocó contra un borde de una mesa, pareció no importarle. Ella rodeo la cintura de Wesker con las piernas y siguió con los besos, acariciando su espalda. Ahora era ella de nuevo quien volvía a besar. Atacó el cuello de Wesker con un bombardeo de besos, una vez tras otra, los labios de la rubia golpeaban el tenso cuello de su maestro. La mirada de Toki divisaba como los besos seguían cuando ambos se tumbaron sobre la mesas, sin separarse apenas unos milímetros, continuando con los besos, los cuales tornaban cada vez a más lujuriosos.

Toki no entendía nada. ¿Eran pareja o no? ¿O solo eran un rollo de esos jefe-empleada? No entendía nada de lo que estaba viendo y desde luego eso no hacía bien a su liada cabeza. Ni a sus ganas de comentarlo. Podría tener setenta cosas más importantes en la cabeza como lo que sucedió con Heather hacía apenas una semana o el asesinato de su compañera Ana, que pese a no llevarse bien con ella siempre le ha impactado ver caer a un compañero frente a él. En ese momento estaba totalmente confuso. Parecían tan normales en la vida cotidiana y resultaba que estaban juntos. No alcanzaba a saber a qué punto llegaba la relación pero desde luego que si sabía que estaban juntos.

De pronto notó una mano con guante en su hombro. Lo habían descubierto. Era HUNK, que hacía la ronda.

- Si no estás dentro de la sala, lo que pase en ella no te incumbe.

HUNK siguió la patrulla con la TMP en sus manos. ¿Acaso a él no le picaba la curiosidad? ¿O quizás lo sabía? Pero tampoco se iba a detener a pararlo. Pensó en entrar de un salto y así conseguir que se lo contasen todo. Se contuvo porque no podía siquiera imaginar las consecuencias de eso. Podía acabar bien o incluso podría acabar en Wesker desenfundando su pistola con silenciador y pegándole un tiro en la frente. Si los traidores de Umbrella con secretos siempre acababan con una bala entre ceja y ceja ¿Quién le decía a el que Wesker no haría lo mismo o algo peor por un secreto personal?

Llamó a la puerta y tras dar una excusa que Wesker dedujo que era falsa por el movimiento de su ceja, arqueada ante semejante patraña, se dirigió a su asiento y tomó la cajetilla de tabaco del asiento. En la misma nube de confusión observó a Sherry, la cual disimulaba como podía, pero a ella le detectaba algo distinto en los ojos, preocupación o miedo. ¿Miedo a que se desvelara algo? ¿O quizás preocupación a que Toki hubiera visto algo pese a que no fuera a decir algo? Si era una de las dos cosas, ahora le costaría mucho mantenerse como antes. Sin mencionar más que unas gracias, Toki abandonó la sala antes de que le diese por preguntar algo que no debiera.

Su cabeza daba vueltas pensando en lo que acababa de presenciar tras el ojo de una fría cerradura, sin pensar en las consecuencias. Si HUNK decía algo a Wesker de lo que Toki hacía tras la cerradura ya se podía dar por muerto y enterrado.

Bajó las escaleras que lo llevaban a la salida y accedió al helipuerto. Con cara de confusión subió al aparato y cerró la puerta del compartimento de pasajeros en la parte de atrás. Encendió un cigarro y revisó su pistola mientras despegaban. Steve estaba sorprendido, su compañero estaba callado por primera vez desde que lo conocía. El viaje prosiguió durante un buen rato pero cuando faltaban apenas unos quince minutos para llegar, Toki abrió la boca.

- ¿Qué opinas de Sherry y Wesker?

- ¿Qué quieres que opine? Son nuestros jefes. Sherry era la hija del mejor amigo de Wesker y cuando esta se quedó huérfana, él la recogió y la entrenó bajo su tutela para convertirla en lo que es hoy en día, una de las asesinas más eficaces de Umbrella. Una de las mejores tiradoras con el rifle de francotirador, buen dominio de las artes marciales y aprendizaje básico en desactivación de explosivos. También es muy sigilosa.

Toki soltó una pequeña risa antes de encenderse el segundo cigarro de la travesía.

- Esa es la versión del informe, burro. Dime qué demonios pasa por tu cabezota al verlos.- Dijo dándole un toque con el dedo índice en la parte superior de la cabeza al pelirrojo.

- Que es mejor no cotillear en su vida personal. Deja de armarte paranoias acerca de que tengan algo. HUNK me ha comentado justo antes de que llegases que te encontró mirando por la cerradura de una sala en la que estaban Wesker y Sherry. Son simplemente alumna y maestro, nada más. ¿Cómo va a querer Wesker a una chica que a la que le saca más de diez años? Por favor ¿Nos hemos vuelto locos?

- Pero yo los vi, joder. Los vi tan juntos.

- Es normal que estén juntos, Wesker la ha criado como si fuera su padre, ya sabes…perdió a su familia con doce años, es normal que la cuide. ¡Y deja de armarte historias de amor ficticias en la cabeza, ni es momento ni es la adecuada!

El melenudo pistolero volvió a la parte trasera y tomó su arma, la cual había dejado en el asiento y tras revisar que tenía el seguro puesto, la echó en la funda. No esperó a que el cigarrillo se consumiera para tirarlo al suelo. Se le habían quitado las ganas de fumar de pronto. Quizás Steve tenía razón y era todo una paranoia suya, pero había visto lo que pasó en el trastero, había visto el beso en la mesa de la sala de informes.

- Demonios ¡Estaba todo tan claro!

Steve lo escuchó maldecir y volvió a reír.

- Deja de molestar a los del Infierno que están hartos de escucharte nombrarlos y prepara esa pistola, ya hemos llegado a la carretera.

Toki se bajó sin decir nada más. Activó la radio de su bolsillo y se acercó al coche. Las llaves estaban dentro de uno de los tapacubos de las ruedas. Abrió el maletero y movió el fusil de asalto al asiento del copiloto con sus cuatro cargadores de tambor. Detrás había una mochila con unas cajas repletas de munición, por si tenía problemas.

- Me voy a cagar hasta en mi alma como solo haya sido un problema de comunicaciones.

Con su última maldición por el momento, aceleró el vehículo y se dirigió hacia el complejo, carretera arriba. El cielo estaba cubierto por unos nubarrones negros que amenazaban con lluvia en cualquier momento. Un cuervo voló sobre su cabeza.