Capítulo siete
Nunca debe faltar el capítulo cliché en la playa ¿No?
Lamentablemente no había presupuesto para ese escenario, así que por hoy nos vamos a quedar en el jardín.
Había empezado ya el otoño, así que por más que Teru quisiera, el ir a la playa no era una opción ahora. Pero no todo era malo después de todo ¿No? Hay que verle algún lado bueno...
Teru y Sakuraba estaban jugando afuera en el patio de la casa del más pequeño. Por su parte, la madre de Teru les veía desde un pequeño comedor que había en el patio bajo la sombra. Al parecer estaba atendiendo asuntos de su trabajo desde la laptop que tenía ahí mismo.
— Yo seré el superhéroe y tú la damisela en apuros — Se dirigió a Sakuraba.
— ¿Eh? — Estaba confundido, no entendía lo que había escuchado. La madre de Teru solo se reía en lo bajito desde lejos por las cosas que decía su hijo.
¿Qué tienen en la cabeza los niños de ahora?
Teru hizo de todo tratando de convencer a Sakuraba para jugar con su idea, la presión fue tanta que al final el otro tuvo de ceder. No le gustaba la idea, pero después de todo solo era un juego de niños, así que no iba a durar mucho ¿No?
Teru estuvo corriendo con un palo de escoba alrededor de todo el patio durante media hora, decía que era su arma para combatir a los marcianos y salvar a su niñero de estos seres. Fue una media hora en la que Kaoru tuvo que fingir que estaba secuestrado por unos sacos llenos de piedra que hacían de los marcianos.
Nunca más volvería a ceder tan fácil, mucho menos con un niño como Teru.
Casi una hora después, luego de poder salvar a Sakuraba de los malos, se tomaron un descanso para comer algo y reponer energías. Mientras el pelinegro conversaba con la madre de Teru, el antes mencionado logró escabullirse del comedor sin que lo viesen para luego correr en dirección a su cuarto. Cerró la puerta de su habitación, tomó sus crayolas y una hoja de papel. Luego acomodó todos esos materiales y se sentó en un pequeño escritorio que tenía ahí.
— ¡Listo! — Tomó una crayola azul y empezó a hacer varios rayones en el papel.
(...)
— Ya son las cinco... — Miró el reloj que tenía en su muñeca, levantó su cabeza y se dio cuenta de algo.
Teru no había vuelto en toda la tarde.
¿Se habrá vuelto a enojar con él? Pero, ¿por qué?
Mejor no pensar en eso, ya tenía que irse. Mañana podría preguntarle qué pasó.
Se despidió de la señora Tendo y se encaminó a la salida, pero ya con un pie afuera un grito le detuvo. Teru estaba corriendo y se detuvo frente suyo.
— Toma —Con sus bracitos extendidos, le entregó un pequeño sobre algo arrugado— No lo abras hasta llegar a tu casa —Regresó corriendo a su casa sin voltear a ver hacia atrás.
A Sakuraba le pareció extraño ese comportamiento de parte del más pequeño, pero no le tomó mucha importancia y siguió caminando hacia su hogar con el sobre en sus manos. Al llegar, encontró todas las luces apagadas...muy extraño. Pasó uno de sus brazos por toda la pared buscando el interruptor para prender la luz. Una vez lo encontró en iluminó la sala, logró ver a su madre parada frente al comedor con un trozo de pastel en sus manos y una gran sonrisa en su rostro.
— ¡Feliz cumpleaños! — Exclamó con emoción.
Hoy era su cumpleaños...
No lo recordaba, un año más viejo.
Y sin universidad.
Se acercó hasta donde estaba ella y la abrazó con fuerza, estaba agradecido por ese gesto de su madre. Los dos se sentaron en el comedor a hablar mientras comían el delicioso pastel que ella había hecho. Desde la ida de su hermana y su padre, casi nunca cruzaban palabras aunque viviesen en el mismo techo, ahora tenían menos tiempo juntos gracias al nuevo trabajo de Sakuraba.
Kaoru se sentía bien, ya extrañaba tener momentos así con su madre: riendo y hablando con emoción sobre cualquier cosa. Como desearía que sus familiares faltantes estuvieran ahí con ellos.
(...)
Unos minutos antes de irse a dormir, Sakuraba recordó el sobre de Teru, así que lo buscó y lo abrió. Había en él un garabato de lo que parecían ellos dos y tenía escrito en una esquina del dibujo "Feliz cumpleaños" con varios errores ortográficos. Sonrió inconscientemente, tal vez Teru no lo odiaba tanto como él creía y viceversa.
Si no se demuestra que haya interés en el fic, no hay actualización. Gracias por comprender.
