Skip Beat no me pertenece.

Capítulo 20:

Cuando Saena entró al despacho de Lory esta vez sí estaba adecuado a la situación, ya que esto merecía toda la seriedad posible de su parte, era un tema demasiado delicado.

-Buenos días Mogami-san, tome asiento por favor-

-Gracias, seré muy clara, vine para hablar de mi hija-

-¿Sobre qué?-

-Quiero cortar mis lazos con ella-

-¿Por qué?-

-Yo…honestamente la abandoné con los señores Fuwa, su padre me hizo a un lado cuando se enteró que ella venía en camino, por este motivo yo nunca pude tratarla bien, ahora quiero que ella sea libre de mí-

-¿Libre de usted?-

-Ella no se merece estar atada a alguien como yo, quiero que continúe con la vida que eligió aunque no me agrade del todo a lo que se dedica-

-Ya veo, pero ¿por qué solicitó hablar conmigo?-

-Quiero que tenga alguien que la cuide, aún es menor de edad-

-¿Quiero que yo me encargué de eso?-

-No tengo una mejor opción-

-Entiendo-

-¿Lo hará?-

-Sí, pero ¿no quiere verla?-

-No, por el bien de las dos-

-De acuerdo, aunque siento que usted debería decírselo-

-No puedo-

-Está bien, creo que no tengo porque obligarla-

-¿Se hará cargo de ella?-

-Sí, pero usted ¿qué hará?-

-Desapareceré de su vida para siempre-

-¿Segura?-

-Sí-

-Trato hecho-

Y así Lory Takarada consiguió la patria potestad de Kyoko y Sanae se retiró del lugar sin siquiera hablar con Kyoko.

Esa misma noche, Lory citó a Kyoko para que al día siguiente le contará lo sucedido, aunque también citó a Kuon para que apoyara a Kyoko en lo que necesitara.

Al día siguiente a primera hora, Kyoko y Kuon estaban ya en la oficina de Lory la cual parecía un zoológico, nada fuera de lo normal si del Presidente Lory se trata.

-Kyoko tengo algo muy importante que decirte-dijo Lory seriamente.

-Dígame-

-Ahora te llamas Takarada Kyoko-

-¿Ah?-dijeron Kuon y Kyoko al unísono.

-Les contaré la historia; ayer vino Mogami Saena, ella quiso romper todos los lazos contigo para que fueras libre, no me contó el por qué, pero me dijo que quería que tuvieras a alguien que te cuide, así que por eso me lo pidió a mí-

La cara de Kyoko era indescifrable, se veía enojada, confusa, alegre, de todo a la vez.

-¿Entonces ahora usted tiene la patria potestad de Kyoko, no es así?-preguntó Kuon.

-Así es, ahora prácticamente soy tu padre, aunque no te voy a obligar a llamarme así, además el Takarada lo tendrás poco tiempo, ya que supongo que pronto serás Hizuri Kyoko-

Como respuesta a eso solo hubo un silencio incómodo y unos rostros sonrojados.

-Bueno, bueno, tranquilos, todo a su tiempo, no voy a obligarlos a que se casen pero espero pronto tener más nietos-

-Presidente…-le dijo Kuon con voz amenazadora.

-Cof, cof, bueno como te decía Kyoko, ahora te llamaré así, ya no tienes que preocuparte más por lo que haga esa señora, ¿de acuerdo?-

-Está bien Presidente, hace tiempo yo estaría destrozada por todo esto, pero pensándolo bien, ahora tendré un padre amoroso y protector, así que es lo mejor, pero si se me hará difícil llamarlo otou-san-

-Sí, lo sé, tranquila, pero me pondré celoso cuando llames así a Kuu-

-Ammmm, también me costó trabajo llamarlo así-

-Jajajaja tranquila no quiero apresurarte, al contrario esto es para hacerte feliz, así que adelante pueden retirarse, pero Kyoko, ¿siempre vivirás en el Darumaya o te quedarás con Kuon?-

-Presidente…..-dijo Kuon nuevamente.

-¿Qué? Ahora soy su padre, así que quiero saber-

-Me estoy quedando en el Darumaya-

-Ok, está bien, no quiero nietos antes del matrimonio, así que cuídense-

-¡Presidente!-dijo ahora más fuerte Kuon.

-Ahora soy tu suegro, así que no me grites-

-Está bien, ya nos vamos-

-Nos vemos Presidente y muchas gracias-

Esa noche, Kyoko fue a cenar a casa de Kuon como era costumbre, esta vez Kuon quiso pedir comida italiana para que Kyoko descansara de hacer la cena por un día.

-Este Presidente Lory y sus comentarios fuera de lugar-

-Aunque dice que es mi padre ahora sigue siendo el mismo si de amor se trata-

-Así siempre será él-

Kuon se le quedó viendo a Kyoko fijamente, por lo que Kyoko al darse cuenta tuvo que preguntar.

-Corn, ¿qué pasa?-

-Qué bueno que tomaste bien lo de tu mamá, pero me preocupas-

-Corn tranquilo, estoy bien, créeme en un pasado me hubiera afectado mucho todo esto, pero ahora que te tengo a mi lado, reflexioné mejor las cosas y siento que es lo mejor, además ahora tengo otro padre-

-Amor, me sorprende tu fortaleza-

-¿Y gracias a quién crees que soy así?-

-No lo sé-

-De Corn, siempre ha sido de Corn y obviamente tú eres Corn, así que todo lo que he conseguido hasta ahora te lo debo a ti-

-Kyoko, no me sobreestimes-

-Es la verdad, sin ti me hubiera roto en mil pedazos, tanto en el pasado como ahora-

Dicho esto, se levantó de su asiento y se paró frente a Kuon dándole un tierno beso, demostrándole toda su gratitud.

Kuon repitió el beso.

Y otro.

Otro.

Y otro.

Perdieron la cuenta de los besos, solo sabían que éstos se iban volviendo cada vez más exigentes, era una lucha entre lenguas para ver quién le daba más placer al otro. Y la batalla iba en empate.

Tampoco se dieron cuenta en que momento llegaron a la habitación de Kuon. Pero se encontraban en la cama, Kuon sobre Kyoko.

Kuon empezó a dejar pequeños besos húmedos por todo el cuello de Kyoko, ella estaba extasiada con las acciones de su novio; Kuon se deshizo de la blusa de Kyoko con un movimiento rápido y fue a dar a alguna parte del cuarto, después lo mismo hizo con la suya, mientras Kyoko miraba embelesada el bien trabajado cuerpo de ese hombre.

Los besos siguieron, aquí y por allá, de vez en cuando Kuon le daba lamidas a Kyoko en su cuello y en el lóbulo de su oreja y posteriormente se deshizo también del pantalón de ambos, quedando solo en ropa interior.

Kyoko se veía adorable, tenía un sujetador a juego con sus bragas de color rosa pálido, era encantador e inocente, tal y como su novia, cómo deseaba arrancárselos de una buena vez, espera, ¿qué estaba haciendo?

Al darse cuenta de la situación se detuvo y se levantó de la cama.

-¿Kuon?-

-Perdón, tengo que detenerme-

-Mmm, ¿seguro?-

-Sí-

-Pero ¿no te duele?-

-¿Qué cosa?-

-Eso-

-Ah, espera Kyoko ¿qué miras?-

-Eeeesss que….-

-Jajajaja tranquila, no te avergüences-

-No lo hago-

-Eres muy bonita, aunque eso en realidad ya lo sabía-

-Jum-

-¿Qué pasa?-

-Nada-

-Dime-

-No-

-Kyoko-

-¿Todavía no podemos hacerlo?-

-No-

-¿Porqué?-

-Debo tener todo preparado-

-¿Tiene que ser en nuestra noche de bodas?-

-No precisamente, pero me alegra qué pienses en nuestra boda-

-…-Kyoko era un tomate.

En otro lugar de Tokio, se encontraba un rubio cantante regresando de su última gira en Corea del Sur, el cual no sabía de la última noticia de la prensa rosa, pero si sabía de la presencia de Mogami Saena en la ciudad.

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Díganme si los gustó mi pequeño lime, aunque no sé si puede ser llamado realmente un lime...