Narrado desde la memoria de Saya.
Estaba asustada, Eiko tardaba mucho.
Nerviosa me levante y di vueltas en casa, Eiko, ¿dónde estás?
Cogí mi chaqueta y mi katana, abrí la puerta y….
-¿Mama?- la voz de Eiko atravesó mi corazón.
La mire, estaba bien… ella estaba bien….
Caí de rodillas enfrente de Eiko con mis manos tapando mis ojos mientras mis lágrimas surcaban mis mejillas frías, mire a Eiko, la agarre del brazo y la atraje hacia mi abrazándola.
-No vuelvas….- me resultaba difícil hablar- no vuelvas… a hacerme esto…. Eiko….
Eiko me abrazo y yo seguía llorando, pensar que ese hombre… que Fumito la había encontrado, hacía que mi cuerpo temblara, que mi sangre se hirviera y se congelara, que mi pulso se acelerará cada segundo hasta que mi cuerpo no pudiera más mantenerse en pie…
-M-mama…-Eiko se quejaba- me ahogas…
La solté sonriendo, entramos en casa y le serví la comida.
-Aquí tienes mi amor- le serví el ramen en su plato favorito de princesas, le di sus palillos y sonríe.
-Gracias mama- me miro- etto… podrías… dármelos tu – se sonrojo- como cuando era pequeña.
Sonríe, cogí los palillos y cogí con ellos unos cuantos fideos, sople y se los di.
-Mastica despacio cariño- reí leve- ¿Qué habéis hecho hoy en el colegio?
Le pregunte deseosa de saber si había pasado algo interesante o extraño, y sobre todo, saber que aquel profesor le pidió perdón.
Eiko termino de masticar y trago.
-Pues…. –pensó- el profesor de gimnasia me pidió perdón, y hoy conocí a Fumito Nanahara.
Sonreí.
-Ah, asique hoy as…- no pude terminar la frase, me levante con el corazón latiéndome a mil-¡REPITE LO QUE HAS DICHO! ¡REPITELO!- grite furiosa y nerviosa.
Eiko me miro asustada con unas lágrimas asomando de sus ojos.
-H-hoy el profesor de gimnasia me pidió perdón y…-más asustada- hoy conocí a Fumito Nanahara.
Apreté el agarre furiosa, ese hombre…. ¿¡QUE HACIA ESE HOMBRE AQUÍ!?
-¿Por qué…?- nerviosa- ¿¡PORQUE!?
Eiko empezó a llorar.
-M-mama… -lloraba cerrando los ojos- ¡ME HACES DAÑO!
Eiko abrió los ojos y se les volvieron rojos, me empujo y me estampo contra la estantería.
-¡AH!- grite de dolor- E-eiko…
Me clave el cuchillo en el hombro.
Eiko se acercó a mí llorando mientras sus ojos volvían a la normalidad.
-Mama… -lloraba y se arrodillo enfrente de mi- perdóname mama…
Mire a Eiko, no podía ser, tan pronto tenía ese poder.
Eiko me miro llorando y se fue corriendo diciendo esas palabras que se me quedaron clavadas en mi cabeza y sobretodo en mi corazón…
"Soy un monstruo"
