Narrado desde la memoria de Saya.

Me quite el cuchillo del hombro y me cure la herida, me la vende y me puse a recoger llorando.

Eiko, mi hija, ya tenía ese poder, tan pronto… no era justo, solo era una niña, no podía entrenarla con esa edad, era muy pronto….

-Eiko…- mire por la ventana- ¿Dónde estás?

Escuche un ruido por arriba, me puse alerta, cogí mi katana y mire al techo.

Espere…. Espere…. Espere…. Y espere….

Vi como el techo se venía abajo con un Elder Bairn (Furukimono) gigante cayendo sobre mí, logre esquivarlo saltando encima de él.

Empezamos a luchar evitando que me atrapase, vi varios cuerpos devorados en la boca del Elder bairn, eran mis vecinos, y su hija, de 10 años….

Cuando los vi mis ojos se volvieron rojos y ataque con más furia.

-¡AAAHHHH!- grite mientras le atacaba- ¡MALDITO!

Seguíamos luchando, ya estaba herida también, no puedo…

-Tengo… que…-mire mi katana, estaba entre los escombros, lejos de mí- ¡MALDICION! –solloce.

Pensar que iba a morir, sin ver a mi hija crecer… era tan duro…

Mire al Elder bairn fijamente mientras sonreía.

-Eiko….- cerré los ojos cayendo unas lágrimas mientras el Elder Bairn se preparaba para su ataque- Te quiero…

Cuando iba a atacar oí como se quejaba de dolor, abrí los ojos y vi la garra del Elder bairn justo delante de mí, ¿Quién le ha atacado?

Mire arriba del todo, es un cabeza.

-N-no puede ser…-con los ojos abiertos- Eiko….

Vi como Eiko luchaba contra el Elder bairn sin piedad alguna, sus ojos rojos (rojos como los que tenía Saya al principio de la serie) destellaban al ver la sangre.

Yo solo lloraba, mi hija, mi pequeña, no, no podía, ella no, ¿porque? ¿Porque tan joven? Solo tenía 7 años, y ese gran poder, no solo era mío, también era de él, de Fumito…

Pasaron unas horas y Eiko había matado al Elder brairn, aunque le había llevado mucho tiempo, su forma de moverse era maravillosa, parecía que bailaba, y que la katana era su acompañante en esa baile de sangre….

Simplemente… Hermosa.

Eiko se acercó a mí con la katana en la mano y me miro con sus ojos rojos y destellantes con lágrimas surcando por las mejillas, tiro la katana hacia mí y se desmayó.

-¡EIKO!- fui corriendo hacia ella y la cogí en brazos- ¡EIKO, EIKO! ¡DESPIERTA EIKO!