Ranma 1/2 es una obra cuyos derechos pertenecen a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro y con el mero objetivo de divertir y entretener.
.
~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~
Quince días
~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~:~.~
.
Capítulo 2: Sábado 16
.
Akane
.
No pensé que en Aomori hiciese tanto frío, ¿puede haber cambios tan bruscos de temperatura en un país tan pequeño?, está claro que así es.
Me encojo sobre mí misma y resguardo las manos en los bolsillos de mi ligero abrigo, pego un par de nerviosos saltitos mientras mi boca emana vaho. Vaya mala broma, en Tokio aún estamos entrando en un refrescante otoño, mientras que por estas latitudes se cierne un frío y doloroso invierno.
En cuanto puse un pie fuera del tren me arrepentí terriblemente de no haberle hecho más caso a Kasumi y sus consejos acerca de la ropa de abrigo.
Aún a pesar de las gruesas medias, la falda corta no ha sido ninguna genial idea.
"Nodoka Saotome, Nodoka Saotome".
Me esfuerzo en sostener el pequeño papelito entre mis manos.
"Nodoka Saotomeeeeeee".
Estoy en una calle completamente vacía, cosa por otro lado muy comprensible, ¿pues quién está tan loco de estar aquí fuera helándose el culo?. Doy unos cuantos pasos más y me decido por aquella casa, la única sin nombre en la puerta, número o buzón.
Llamo con un par de tímidos golpecitos, no me hace especial ilusión conocer a mi suegra, pero es la única pista que tenía para encontrar a mi supuesto "marido" y terminar con esta locura cuanto antes.
Vuelvo a llamar, frustrada, aparentemente no hay nadie.
—Niña, ¿qué haces en mi puerta?.
Me giro sobresaltada ante la cuestión, y observo asombrada a la bellísima mujer que la ha pronunciado. Debe ser de la edad de mi padre aproximadamente, lleva el pelo recogido en un moño bajo que deja algunos mechones rizados caer sobre su rostro.
Luce un hermoso kimono de invierno de color morado, con adornos azules en forma de líneas sinuosas y me observa con curiosidad. No me pasa desapercibido que entre sus manos parece llevar dos pesadas bolsas de la compra.
—Busco a Nodoka Saotome— respondo nerviosa, sintiendo como mis mejillas se tiñen de rojo.
—Soy yo.
—¿Es… usted?— pestañeo, un ligero burbujeo se instala en mi abdomen. —Deje que le ayude con esas bolsas— me acerco hasta ella presurosa, lista para ayudar, dispuesta a mostrarle cuán buena chica soy. Aptitud por otro lado completamente absurda.
Pero la mujer no parece molesta, ni mucho menos sorprendida, me sonríe ante el ofrecimiento y me invita a entrar en su casa, cosa que agradezco enormemente.
Me guía hasta la cocina, donde dejo las compras y suspiro sin saber muy bien por donde empezar.
—Dime querida, ¿te apetece un té?.
—Claro— no hay nada que desee más que una calentita y vaporosa taza de té entre mis manos, la mujer vuelve a sonreirme, confiada.
La casa es pequeña pero acogedora, de estilo antiguo, con tatami por todas partes a excepción de la cocina. Tiene una pequeña sala de estar en la planta baja y una estrecha escalera que adivino lleva a las habitaciones.
—¿No llevas poco abrigo para este tiempo?— salgo de mis cavilaciones inmediatamente y la miro muda de asombro.
—Es que… no soy de aquí, sólo vengo de visita.
—¿Vienes desde muy lejos?.
—Desde Tokio.
—Vaya...
La mujer pone a hervir una tetera a la vez que comienza a colocar su compra, yo me encojo incómoda. Paseo la mirada por la estancia hasta que mis ojos chocan con un curioso objeto, una hermosa katana se apoya contra una de las paredes de la cocina. Levanto una ceja, el arma no parece pintar nada en ese lugar.
—Oh, viste mi katana, que vergüenza— dice ella divertida —. Cuando era joven la usaba mucho más que ahora, mi clan siempre ha sido de guerreros.
La miro, y aún a pesar de su modestia mi alma de luchadora me dice que no me confíe, que esa mujer, aunque ya entrada en años es un enemigo temible.
—Señora Saotome...— comienzo sintiendo que no puedo posponer la charla mucho más tiempo —...perdóneme por presentarme en su casa sin avisar, lamento haberla importunado pero necesito su ayuda.
Ella deja sus quehaceres cuando escucha el agua comenzar a hervir, sin dejar de prestarme atención sirve dos tazas de té verde.
—¿Y de qué se trata?
—Necesito encontrar a su hijo, Ranma Saotome.
Su apacible expresión cambia súbitamente tan sólo un segundo, antes de volver a sonreír.
—Oh, ¿con que a Ranma, eh?.
Yo asiento nerviosa.
—Mi hijo es bastante impredecible, ya sabes, no para de viajar de un lado a otro...
—¿Quiere decir que no sabe dónde está?— pregunto desesperada.
—Eso depende— toma su taza de té y pega un pequeño sorbo antes de clavar en mi sus profundos y hermosos ojos azules. —¿Quién eres? ¿otro de esos cobradores?.
—¿Qué?— me quedo simplemente muda de asombro.
—Aunque he de admitir que eres demasiado bonita para dedicarte a eso— me evalúa a la vez que tuerce el rostro.
—No sé de que me está hablando.
—¿No eres una de esos picapleitos que ha conseguido mi dirección? no hay semana que no me encuentre uno esperándome en la puerta, es por eso que ahora ni siquiera pongo mi nombre afuera.
—No-No soy abogada...— me excuso sorprendida, no sabía que aquel tipo tuviese problemas legales.
—¿Y entonces?
—Mi nombre es Akane… Akane Tendô.
—¿Tendô?— la mujer parece caer en la cuenta de mi apellido y se acercó un poco más a mí, observándome con detenimiento.
—Bueno, en realidad ese no es mi verdadero nombre— trago saliva, sin creerme ni yo misma lo que estoy a punto de decir —. Me llamo Akane Saotome.
Silencio, la mujer deja caer su taza de té al suelo y yo miro el estropicio con preocupación, pero antes de que pueda agacharme a recogerlo se tira sobre mí, hundiendo mi rostro en su pecho en un opresivo abrazo.
—¡Hija mía!
—¡Se-señora Saotome!— intento librarme inutilmente.
—¡Por fin ha ocurrido! ¡Genma me lo prometió, dijo que encontraría una esposa digna para nuestro hijo!
—...no… puedo… respirar...
—¿Pero porqué no me lo dijisteis antes? ¡he esperado tanto tiempo por este día!.
—¿Usted… lo sabía?— consigo articular tomándola con firmeza para que deje de abrazarme.
—¿Saber el qué?.
—Que llevo casada con su hijo 5 años.
La mujer parece meditarlo, vuelve a acercarse a mi rostro sin perder detalle.
—¿De verdad eres hija de Soun Tendô?
Yo asiento, pensando que aún a pesar de su aspecto esa mujer debe tener algún tornillo suelto.
—Bueno, los detalles no son importantes— repone ella restándole importancia al asunto —. No entiendo como Ranma ha podido tener escondida tanto tiempo a una preciosidad como tú, debes de tenerle completamente loco.
—Creo que se está haciendo una idea equivocada de mi relación con su hijo.
—¿No eres su mujer?
—Algo así.
—Ah, ¡que nervios!, hay tantas cosas que quería hacer con mi futura nuera… ¡y ahora que ya estás aquí no recuerdo ninguna!.
—No me está escuchando...— comienzo a estar realmente cansada de aquella conversación de besugos.
—...y tendremos que comprar muebles, eso es importante, no podéis vivir en esa casa tan destartalada, y menos si váis a tener niños...
—¡Señora Saotome!
—Bueno, es cierto que sois jóvenes, tal vez en un par de años...
—¡Escúcheme!— me planto delante de la mujer del kimono, que parece haber comenzado a desvariar por su cuenta y riesgo. — Su marido y mi padre nos casaron a Ranma y a mi sin nuestro consentimiento. Yo me caso con otro hombre en dos semanas. No conozco de nada a su hijo, ¡necesito encontrarle para que firme los papeles del divorcio y poder volver a Tokio!, ¿lo ha entendido?.
Nodoka se queda unos segundos en shock, sus labios forman una perfecta "O" antes de cerrarse súbitamente.
—Vaya, es una pena— dice, y parece que lo siente de corazón, su cara muestra una completa decepción —. ¿Y no hay forma de que lo pienses mejor? Ranma es tan varonil, a lo mejor cuando os conozcáis decidís seguir casados...
"Eso no va a pasarme ni muerta" pienso, pero aún así inclino la cabeza en un gesto de profundo respeto y vuelvo a pedirle educadamente la dirección de su hijo.
La buena mujer me mira antes de rendirse y entregarme un pequeño sobre de correos con una dirección apuntada en su reverso.
—Dale recuerdos a Soun, siempre ha sido un buen amigo de la familia— dice mientras me despide con una mirada triste desde la puerta, yo le dedico una nueva inclinación. En mi fuero interno también siento una pequeña punzada de tristeza, por algún motivo pienso que hubiera sido una buena suegra.
.
.
No quiero ni pensar en las horas de viaje que llevo encima, fui una completa estúpida al creer que mi "marido" se encontraría relativamente cerca de su madre, nada más lejos de la realidad. El tal Ranma Saotome vive en una pequeña población a más de doscientos kilómetros, he tenido que sufrir lo indecible hasta que conseguí encontrar la parada correcta de autobús.
¿Qué hace ese tipo escondido en mitad de ninguna parte? ¿ocultarse de sus supuestas deudas? ¿pero qué clase de hombre es perseguido por tantos abogados?. Si no fuera por el frío invernal que amenaza con congelar mi cerebro, tal vez podría haber pasado más rato pensando en ello.
De nuevo una dirección, corro tan rápido como puedo, aún con mi valiosísimo portafolios bajo el brazo y por fin llego al lugar correcto. Una pequeña casa medio destartalada al final del pueblo, de nuevo sin nombre ni número. Cosas de familia.
Llamo con un par de golpes secos, dispuesta a enfrentarme a aquel tipo, dispuesta a descubrir por primera vez qué cara tiene mi marido.
Estoy segura de que será horroroso, un hombre fortachón y gigante, con barriga y medio calvo. Por supuesto también con medio cerebro. El yerno ideal para mi padre, que tan solo ansía tener un varón en la familia que sepa mantener la pose de combate.
Vuelvo a golpear la puerta mientras siento cómo aumentaba mi enfado.
Un bravucón, un idiota, un mujeriego.
Un nuevo golpe.
Un borracho, un simple, un imbécil.
Dos golpes más.
Maloliente, vago, ladrón, adicto al juego.
—¿Pero quién demonios llama de esa forma?— pego un brinco al escuchar la voz masculina clamando contra mí, agarro mi puño y tomo aire a la vez que la puerta se abre de golpe.
No me atrevo ni a mirar, alzo la vista con miedo y me encuentro con dos ojos azules, hermosos y rasgados. Están enmarcados en un rostro anguloso, perfectamente esculpido. Su cabello negro azabache cae sobre sus hombros formando una trenza larga y fina, que descansa sobre su pecho.
Lleva una camisa roja de inspiración china, remangada hasta los codos y ligeramente entreabierta, haciendo que el cuello mao muestre de forma recatada su bien formado cuello y nuez. Es alto, al menos metro ochenta, de anchísima espalda. Los músculos de sus brazos se notan por debajo de la ropa, ajustando su camisa a sus biceps y a su pecho.
Tengo que admitir que no se parece en nada al hombre que había imaginado, de hecho no se parece a ningún hombre que haya visto hasta el momento.
Abro la boca y me golpeo mentalmente: ¡espabila Akane!
—Y-Yo, mi nombre es Akane...
—Akane...— repite él antes de mirar de forma sospechosa hacia ambos lados de la puerta —...buen intento, el mejor hasta el momento, pero dile a Kuno que esto tampoco funciona. No sé nada de mi padre, así que no puedo decirte algo que no sé, ¿está claro?
—¿Qué?
—Ya lo has oído, no se cuanto te habrá pagado para que me interrogues, pero no soy tan estúpido como para caer en su juego. Es más, ahora que este sitio no es seguro me marcharé en menos de dos horas, dile eso también.
—Creo que te estás equivocando, no se nada de ese tal Kuno.
—Ya, claro.
Y sin mediar palabra cierra la puerta en mis narices, miro con sorpresa el tablón de madera que acaba de abanicar con un viento helado mis coloradas mejillas.
Aprieto los dientes, estoy dispuesta a tirar la puerta abajo.
—¿¡Es que lo de no saber escuchar también es cosa de familia!? ¡Maldito imbecil, abre la puerta!— le doy una salvaje patada a la madera.
—¡Lárgate!
—¡No pienso irme! ¡llevo recorridos más de 800 kilómetros en un sólo día para que tú te permitas tratarme de esta forma!
—¿Qué clase de excusa barata es esa?— dice apoyado contra el otro lado, aguantando mis golpes.
—¡Estúpido idiota! ¡Mi nombre es Akane Saotome, soy tu esposa!
Pasan unos segundos de angustioso silencio antes de empezar a percibir como contiene una risotada. Eso sólo ayuda a aumentar mi enfado.
—¿Te estás riendo de mí?
—¿No crees que si estuviese casado lo sabría? ¡inventate algo mejor!
—¿De veras lo sabrías? ¡porque yo me enteré ayer!
—¡Claro que lo sabría, no soy tan estúpido como para no saber que estoy casado!
—¿Ah, si?— levanto una ceja ante su tácito insulto —. Mi padre es Soun Tendô, un artista marcial que entrenó junto al tuyo, y que soñaba con tener un hijo varón; pero en su defecto una noche se emborrachó durante una reunión de antiguos amigos, ¡y terminé casada con un completo desconocido que va a heredar todo lo que por derecho me pertenece!
—Es una historia muy trágica...— dice burlón.
—¿Cómo crees que conseguí tu dirección? ¡fui a ver a tu madre, Nodoka Saotome!
—¡Eh!
La puerta vuelve a abrirse, la mención de su madre le ha disgustado. Me mira colérico.
—Esta vez os habéis pasado de la raya.
—¿Cómo puedes ser tan estúpido que no ves que estoy diciendo la verdad? ¿acaso tu no tienes un padre medio loco al igual que el mío?, ¡es cierto, estamos casados!
—¿Tienes alguna prueba?— su petulancia hace que no quiera más que quitarme una de mis botas y metérsela a presión en la boca.
—¡Claro que la tengo!
—¡Muéstramela!
Resoplo furiosa, antes de abrir mi portafolio y extraer de él la copia de nuestro supuesto certificado de matrimonio. Él me arrebata el papel de las manos, lo lee atentamente y vuelve a sonreír.
—Una falsificación.
—No lo es.
—Mira niña, vuelve por donde has venido, no me interesan lo más mínimo tus jueguecitos.
—¿Ni-Niña? ¡idiota, tenemos la misma edad!
—¿Idiota?
—Pensé muchas cosas malas de tí antes de conocerte, ¡pero jamás creí que mi padre me hubiese casado con un cretino tan sumamente cabezota!
—¡Yo no estoy casado!
—¡Por supuesto que sí lo estás!
Sus ojos azules centellean ante mi afirmación, deja escapar el aire de los pulmones lentamente por la nariz y se acerca un poco más a mí, eso me pone nerviosa.
—Pues dime, "Akane", si dices la verdad, si por algún extraño motivo estuviese casado con una mujer que no conozco de nada… ¿qué es lo que quieres?
—¿Pues que más?— repongo tendiendole los papeles que debe firmar —. ¡El divorcio!
Él me mira incrédulo, toma los papeles que mi hermana Nabiki se ha molestado en preparar y los escudriña de pasada.
—¿Es en serio?
Realmente es un maldito cabezota.
—¿De veras tu y yo… estamos casados?— asiento de nuevo, parece comenzar a entrar en razón —. Vaya con el viejo...— musita mientras no aparta sus ojos de los documentos.
—Necesito que los firmes, me caso en menos de dos semanas.
Él levanta la mirada de golpe, sus ojos azules como el agua del mar hacen que me estremezca. Desvia la mirada, repentinamente pensativo.
—Tengo que leer esto con detenimiento, no firmaré nada si no estoy seguro de que no pretendes estafarme, aunque si esperas dinero siento decirte que de eso nunca ando muy sobrado.
—¡No pretendo estafarte, ni busco dinero!, sólo quiero regresar a Tokio y continuar organizando mi boda...
En sus labios, sus gruesos y perfectos labios se forma una sonrisa torcida. Hace un ademán con la cabeza indicándome que le acompañe al interior, cosa que no me pienso demasiado.
Su casa es… bueno, no estoy segura siquiera de que sea una casa, más bien una cabaña con lo imprescindible para sobrevivir una temporada.
Abre una mesa plegable y me indica que me siente, no me ofrece nada de beber, ni siquiera un vaso de agua. Se deja caer sobre el tatami justo en frente mío y comienza a examinar los papeles.
—Akane Saotome...— dice aún dubitativo —. ¿Llevas mucho tiempo usando mi apellido?
—¡Já! ¿para que lo querría?, además, ya te he dicho que me enteré ayer mismo de todo esto, cuando mi hermana fue al registro civil a ordenar los papeles para mi boda.
—Umh, con que vas a volver a casarte… 21 años y dos matrimonios, vaya vida la tuya— pretende enojarme y lo sé, su sonrisita socarrona le delata. Estoy a tan sólo un insulto más de saltar sobre la mesa y cruzarle la cara.
—Eso no te importa, tu y yo no nos conocemos de nada, sólo firma los papeles.
—No tan deprisa, no eres la primera que pretende hacerme firmar cualquier cosa.
Le vuelvo a mirar y por algún motivo pienso que tan sólo se estaba haciendo el interesante. No hay ser humano que entienda ese galimatías de términos jurídicos.
Suspiro y me dedico a inspeccionar el lugar. Una simple habitación con una cocina integrada y una diminuta puerta lateral, que estoy segura pertenecía al lavabo.
—¿De veras vives aquí?
—¿Te supone algún problema?
—No, tan solo es… pequeño.
Levanta la mirada de los papeles, y sé que el comentario le ha molestado.
—Bueno niña rica, no todos tenemos la misma suerte que tú— contraataca, me sonrojo furiosamente.
—¡No soy ninguna niña rica! ¡sólo estaba intentando sacar algún tema de conversación!
—¡Pues mejor te quedas callada!— dice él apoyando una mano sobre la mesa.
—¡Firma y no diré una sola palabra más, estoy deseando divorciarme de un idiota como tú!
Él arruga los labios y vuelve a inspeccionar los papeles, esta vez de manera más rápida. Una o dos veces veo como me lanza miradas airadas por encima de los documentos.
—¿No vas a invitarme?
—¿Qué?
—A la boda.
—¿Por qué debería hacer tal cosa?
—No sé, al fin y al cabo hemos estado cinco años casados. — concluye mientras apunta a uno de los párrafos que así lo especificaba.
—No tengo la menor intención de presentarte a mi prometido, de hecho cuanto menos tenga que ver contigo, mucho mejor.
—Me alegra saber que en eso estamos de acuerdo— contesta despectivo.
Pasa otra de las páginas y sus pupilas se quedan fijas.
—¿Qué demonios significa esto?— pregunta airado
—¿Ah?— digo inclinándome ligeramente hacia delante.
—"...así mismo el cónyuge Ranma Saotome se compromete a sufragar la manutención y gastos derivados del divorcio por no menos de 20 años con una aportación mensual de... " — levanta la mirada, perplejo —¿200.000 yens?
—A mi no me preguntes, el documento lo elaboró mi hermana— me excuso torpemente, sintiendo como comienza a invadirme un extraño temblor.
—¿Y a quién voy a preguntar si no?
—¡Sólo quiero que firmes!
—¡No pienso firmar algo así! ¿pretendías engañarme?. Mentirosa embaucadora… vienes aquí con esa falda corta banboleándote, ¿te piensas que perderé la cabeza por esas piernas tan flacuchas?
—¡No era mi intención...!— exclamo avergonzada un segundo antes de percatarme del insulto —¿flacuchas?
—¡Cámbialo inmediatamente!
—Ya te he dicho que no puedo, no lo hice yo y no tengo ni idea de documentos de divorcio.
—¡Entonces llama a tu hermana y que elabore un nuevo documento!
—¿Qué?¿no has entendido que me caso en dos semanas?¿cómo se supone que me envien un nuevo documento con las cláusulas que tú gustes?
—¡Ni loco firmaré algo tan absurdo!¡estafadora!
—¡Yo no soy una…!
Me levanto de la mesa, completamente fuera de mí, ¿es que acaso es tan difícil lo que estoy pidiendo?¿es que ese imbécil no comprende mi situación?.
Le arrebato los papeles, furiosa con él, pero sobre todo furiosa conmigo misma por no haberme percatado de esa cláusula, desde luego Nabiki se ha lucido.
¿Pero qué clase de majadería puede conducir a mi hermana, la organizadora de mi boda, a sabotearse a sí misma?
"Aún no sabes que tipo de hombre es tu marido. Si creyese en cosas tan absurdas como el destino, diría que te está haciendo una señal"— las palabras que Nabiki me había dirigido la noche anterior llegan a mi cabeza, rápidas como la centella. Es eso, maldita sea mil veces. Ella misma me ha tendido una trampa.
Seguro que tiene curiosidad por conocerle, seguro que se muere por hacerme rabiar y verle aunque sólo sea una vez. Por eso ha escondido ese "pequeño detalle" tan hábilmente, con la esperanza de que su indignado "cuñado" vaya a conocerla en persona.
Aprieto los dientes, no pienso pagarle ni un mísero yen.
—Voy a hacer una llamada— digo de forma contenida, Ranma me mira triunfal —. Ni pienses que esto ha terminado, no me iré de aquí hasta que no firmes el divorcio.
—Hazla rápido, a mi tampoco me hace ninguna gracia estar casado contigo.
La gota que colma el vaso, por muy fuerte que parezca este tipo es un cretino, un desconsiderado, un idiota con la lengua demasiado larga.
Me dirijo a la puerta orgullosa, la abro de sopetón. El frío se cuela en la pequeña casa y yo me giro de nuevo, altiva.
—Ni se te ocurra moverte de aquí— le amenazo, él se levanta de su sitio y camina hacia mí con la gracia de un gran felino, como una pantera acechando una gacela.
—No deberías ser tan grosera conmigo, al fin y al cabo eres tú la que tiene prisa.
Estoy segura que hasta él siente como mi cuerpo es envuelto por un aura roja, ardiente y peligrosa, pero si lo hace no da muestras de ello, continúa sonriendo con esa petulancia que comienzo a detestar.
—Voy a volver.
—Entonces hasta luego.
Me giro y avanzo hacia la calle, me siento derrotada. Vuelvo a alzar la mirada sobre mi hombro y observo como ese chico con trenza se despide de mí desde su puerta, burlón.
—¡Eres un completo imbécil!— grito, y mis palabras se convierten en vaho nada más entrar en contacto con el frío clima.
Él parece contener una nueva risotada, sus ojos azules, rasgados y misteriosos se curvan alegres y eso sólo consigue cabrearme aún más, tanto que ni siquiera me percato que un coche se ha detenido a mi espalda, tanto que ni mis instintos de artista marcial me advierten de lo que está por venir.
La expresión de su rostro cambia repentinamente, en sus ojos dejo de atisbar la burla y veo la sorpresa, y después urgencia. Me giro un segundo demasiado tarde, un hombre corpulento se encuentra justo detrás mío, no duda un segundo en taparme la boca y apretarme contra su pecho, arrastrándome por la carretera sin ninguna indulgencia.
Grito con mi garganta taponada, pataleo en el aire y como último recurso muerdo con todas mis fuerzas su gigantesca mano, ¡están intentando secuestrarme!, me suelta dolorido y caigo al suelo.
Veo claramente como Ranma corre hacia mí, pero antes de que pueda incorporarme o siquiera alzar una mano hacia él, otro hombre me agarra por la cintura y me empuja de forma brusca dentro de un auto, cierra la puerta entrando tras de mí.
—¿¡Pero qué significa esto!?— protesto intentando tirar sin resultado de una de las manillas, pero ninguno de ellos contesta. Con la respiración entrecortada y con el estupor calando mis huesos puedo atisbar como el coche acelera por la carretera a toda velocidad, miro por la luna trasera, Ranma corre tras nosotros —. ¡Dejadme bajar! ¡quiero bajar! inmediatamente!
El chico de la trenza se queda muy atrás, mis ojos desesperados se quedan prendidos en su figura, hasta que comprendo que es imposible que nos alcance a pie. Vuelvo a mirar a los hombres que me rodean, callados, de grandes espaldas y trajes negros.
¿En qué clase de lío me he metido?
.
.
¡Hola de nuevo!
Wow, ¡muchas gracias a todos por esta gran bienvenida!¡y los followers!¡y los favoritos!. En serio que hora mismo me siento muy afortunada y feliz sabiendo que hay gente que lee y sigue mi trabajo. Gracias de corazón.
Este casi es un capítulo introductorio para lo que va a pasar en todo el día. También puedo decir que es el capítulo más corto que (de momento) he escrito de Quince días, se nota que estaba calentando motores. Sé que la historia no avanza mucho, pero al menos ya tenemos a nuestros dos protagonistas y su ¿extraño?¿accidentado?¿breve? encuentro. No acaban de conocerse y ya se están gritando, ay... ¡les adoro!me divierto tanto con las escenas de malentendidos y discusión que no puede ser sano.
Voy a intentar actualizar cada 10 días aproximadamente, con eso tengo para aguantar 3 meses seguidos de actualizaciones sin retrasos y continuar avanzando sin dejaros largas temporadas abandonados, ¡así que vamos a ello!. Ya estoy a tope con el capítulo 9, tengo que decir que por donde yo voy la historia está más interesante que ahora, que ganas de que lo leáis, jajajaja.
Muchas gracias a todos los que habéis dejado reviews y por supuesto a Nodokita, quién lleva también un tiempo corrigiendo esta historia.
Contestando a vuestros comentarios: maryviza (gracias, espero que te siga gustando), natally borja(por supuesto, yo siempre intento sorprender con mis fics, aunque sea un poquito), CHIQUI09(Un placer volver a tenerte conmigo en esta nueva historia. Espero de corazón que la disfrutes.), Diana Tendo (¡Hola Diana! tu te alegras de tenerme de vuelta y yo me alegro de tenerte de vuelta a ti. Este fic está narrado en primera persona, espero que eso no os marre mucho (yo al principio estuve a punto de tirar la toalla varias veces, hasta que me acostumbré). Por supuesto intentaré haceros esperar lo mínimo posible entre actualizaciones y trabajaré mucho para ello. Gracias por tus reviews, tu también eres una de mis lectoras favoritas ^^), Zwoelf(A mi también me gusta Shinnosuke, esta vez prometo tratarle mejor que en "Sueño de Verano", el pobre... XDDD), rosi(muchas gracias rosi, un gusto verte por aquí), Ranma K(muchas gracias por leer el resto de mis fics! espero no decepcionarte con este nuevo proyecto y mantenerte interesado), Anitha56(ya ves que ya se encontraron, actualizaré de seguido, como siempre no pienso dejar ningún fic a medias, ya es reto personal, jajaja), jannika1990(no leiste el capítulo y ya dejaste review! bueno, espero que cuando lo leas te guste, que graciosa eres XDD), DULCECITO311(yo también os extrañaba, gracias por estar siempre comentando en mis fics, me alegra ver "caras conocidas" en las reviews, os siento como parte de la familia fanfiction a todos ^^), bry(¡Hola bry!, ¿ya te toqué el corazón con solo un poquito del final?ahhh, como me alegra oír eso. Lo que no me alegra es saber que no te leíste "Crisantemo", ¡pero si es mi favorito! aunque entiendo que es dramático hasta para mí, cuanto sufrimiento... afortunadamente este fic es bastante más desenfadado, espero que lo disfrutes), Piki26(¡Gracias Piki! también me alegro de ver nuevas caras y me encanta saber que ya te he picado, espero conseguir picarte más y más...), Dark-yuki(yo soy forever RanmaxAkane, ya lo sabéis ;) ), Jorgy(¡Jorgyyy! ay amiga, que de tiempo sin leernos, espero ansiosa esos fics que nos tienes pendientes ;). Gracias por comentar en esta nueva historia, los huecos se irán llenando poco a poco, ¡no pienses tanto en posibilidades que me das vértigo! siempre con esa cabecita tuya dando demasiadas vueltas, jajaja. Mi reto es mostraros ese amor en dos semanas y de ahí el nombre del fic (aunque confieso que lo cambié después del capítulo 4...) es un reto para el que veo que tengo el tiempo justo, ¡una lucha contra mí misma!. Y tu no te preocupes por Akane, ¿acaso no me conoces?, ella siempre será Akane; la chica terca, decidida y cabezota que adoro, solo que en este fic es más inocente que en mis anteriores trabajos, pero eso no implica que sea menos fuerte.), xandryx(¡A mí si que me gusta saludarte a ti! muchas gracias por compartir conmigo tus impresiones, estoy muy emocionada con mi nuevo fic y quiero transmitidos esos sentimientos a todos los lectores, me esforzaré por lograrlo) y vanessamc (gracias! sí que me tomé un descanso, aunque no muy largo, yo pensaba no publicar nada hasta 2015 y me pudieron las ansias, jajaja. )
Muchísimas gracias a todos y os espero en unos días.
Besos!
LUM
