Notas del autor – Chaan~ Mi propósito de este año es terminar este fic, entre otras cosas, estoy viendo la posibilidad de actualizar de nuevo dos veces por semana pero en vista de lo largos que están saliendo los capítulos, que yo quería seguir escribiendo más en este, tal vez no se pueda, récenle a su dios de preferencia que al menos sea semanal, feliz año a todos lo que me leen y dejen un review para saber que siguen vivos, sin más el capítulo.
Música del capítulo - Therapy (Intro Extended) Alice Madness Returns
Advertencias – AU. Oc. Lime.
Inazuma Eleven no me pertenece así como varios Oc's que aquí aparecen.
Disfruten su lectura.
Capitulo IV - Inside
Faust era todo metal y pisos blancos, tan frío como un lugar como aquel debía ser; estaba divido por 13 bloques en total, siendo el uno el único a vista de todo público, generalmente era a Faust donde se enviaban a quienes infringían la ley y se les declaraba con algún tipo de desequilibrio mental severo.
Este instituto mental iba evolucionando a lo largo del tiempo, adaptándose a las nuevas tecnologías y con los mejores especialistas del país, o eso es lo que vendía, cientos de pacientes que ingresaban a Faust no volvían a ver el mundo exterior, gran mayoría de estos eran supuestos maniáticos que atentaban contra el orden público, era Goenji Shuuya quien estaba a cargo del ámbito legal, quien tenía que lidiar con todo el papeleo para asegurarse de que nada estuviera fuera de lugar y por ende no hubieran demandas en su contra así como vacíos al momento de ingresar un nuevo paciente. Hasta el día de hoy solo habían recibido una denuncia significativa que los llevo a tribunales, el caso era conocido en todo Faust, la chica de personalidad errática y agresiva que había ingresado por un tratamiento relativamente corto (tres meses) y había sido encontrada muerta en su habitación, luego de eso el instituto estuvo bajo la mira durante algunos años, además de la enorme suma de dinero que tuvo que pagar la institución a la familia, a Shuuya no le costó darse cuenta que la familia estaba mucho más interesada en el dinero que podían recibir que en conseguir justicia para la que fue su hija, por eso no fue tan difícil llegar a un acuerdo.
El instituto ubicado a las afueras de la ciudad colindaba justo a un lado del bosque, lugar idóneo para ocultar los doce bloques restantes donde el verdadero Faust operaba, doce bloques dedicados a la completa investigación de sus "especímenes".
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Marshall aburrido vagaba por los pasillos del bloque diez, donde estaba ubicados todos los laboratorios que también servían de "enfermería" en caso de alguna emergencia entre los internos, evitando toparse con Murdoc quien últimamente no dejaba de hablar sobre que tenía que aprender el oficio y perfeccionarse para cuando el dejara este mundo, solía escuchar con aburrimiento cada palabra de aquel tonto discurso que ya se sabía de memoria, además, ambos sabían que al peli-azul le quedaban cientos de años si es que no una eternidad sobre esta tierra; para investigaciones ilegales y experimentación en humanos podía hacerlo el mismo, si hasta tenía su propio experimento casi terminado, aunque le hubiesen asignado un ayudante tan irritante como el que tenía
-El señor Murdoc te está buscando- Marshall rodo los ojos volteando a ver a su ayudante, una muchachita que no aparentaba más de diez años con cabello negro y lacio atado en dos coletas que le llegaban poco más abajo de los hombro, un flequillo recto y voluminoso enmarcaba su pálido rostro, miraba al platinado de forma vacua con el único ojo de un rojo carmín intenso que tenía a la vista, el otro se encontraba cubierto con un parche blanco que tenía dibujado adorable unicornio en tonos pastel, cortesía de Shun, la muchachita a pesar de parecer una niña tenía mucha más edad que muchos en ese lugar, aun así seguía siendo menor que Marshall quien en apariencia lucia como si estuviera en la primera etapa de la pubertad
-Dile que no me encontraste- su voz aún se oía como la de un niño a pesar de la edad que poseía, igual que su apariencia, grandes ojos verde selva y cabello desordenado de un peculiar tono entre plata y gris claro, varios mechones caían sobre su frente de forma aleatoria y cubría casi todo su cuello en la parte posterior, solía amarrarlo en una coleta cuando le tocaba ayudar a Murdoc, su piel se veía pálida como si la única luz que hubiera tomado durante toda su vida fuera la de aquellos focos incandescentes que se encontraban en cada rincón de Faust, cualquiera dudaría de que un chico así, sumándole su delgada contextura, fuera sano
-Pero estas aquí- la mano de la chiquilla quien por cierto usaba un adorable traje de enfermera en rosa pastel se estiro hasta tomar la muñeca de Marshall –Tu hermano se enfadara si no vas-
-No si no le dices que me viste- su mirada choco con la de la menor, aquel ojo carmín se clavó en él y Marshall supo que si no iba con ella más tarde lo lamentaría, no por ella claro está, si no por su hermano, Murdoc enfadado era una de las cosas más aterradoras que le había tocado ver a lo largo de su larga existencia -…Pero le dirás, así que tendré que ir contigo- dijo para luego soltar un suspiro, odiaba a esa chiquilla, desanimado camino mientras la pequeña peli-negra lo sostenía aun de la muñeca, como si supiera que al soltarlo se escabulliría lejos de ahí.
Llegaron al laboratorio donde Murdoc esperaba en poco tiempo, el mayor estaba sentado en una silla giratoria mientras parecía meditar sobre algo
-Señor, traje a su hermano- musito la pequeña, a su lado el platinado estaba cruzado de brazos con gesto aburrido
-Te tardaste- respondió volteando a ver directamente a la chica con aquellos intimidantes orbes verde selva
-Lo siento- murmuro –No quería venir- se defendió, Marshall la miro mal antes de encarar al peli-azul
-Bien, vete Cora- la pequeña asintió saliendo rápido del lugar dejando únicamente a los dos hermanos
-Entonces… ¿Qué quieres?- preguntó comenzando a deambular por la habitación
-Quiero enseñarte algo- se levantó de su lugar y paso junto a él tras tomar una carpeta con lo que parecían apuntes
-Escuche que llevaron al chico nuevo al tártaro- Murdoc miro de reojo al menor mientras avanzaban por los fríos pasillos
-Deja de llamar así al bloque 13 y si, lo llevamos allá, de hecho debería estar allá, regrese solo para esto- gruño esto último, Marshall rio dando algunos saltos infantiles para adelantar al peli-azul que lucía como una versión más adulta de él y un poco más demonizada, siguió caminando de espaldas para hablar frente a frente con su hermano
-Vamos, bien sabes que todos aquí lo llaman así, además ambos sabemos que el nombre le queda-
-Que uno de los guardia se llame como los jueces de los muertos no tiene nada que ver, ¿verdad?- miro al menor divertido y como este ladeaba el rostro en una mueca algo confusa
-No… bueno un poco, pero que ese lugar este en lo más profundo de Faust, que tenga incluso más guardias que el rincón de las bestias lo justifica, eso y que todo el que entra sufre… mucho- se cruzó de brazos de forma infantil haciendo a Murdoc soltar una carcajada que resonó por todo el lugar haciendo estremecer al más bajo, nada nunca lo prepararía para escucharlo reír, nada tenía que ver que las ocasiones en las que lo hacía generalmente significaba sufrimiento para alguna pobre alma o que luego de eso le seguía esa sonrisa escalofriante que ahora mismo estaba esbozando, dejando a la vista aquel par de agudos y largos colmillos
-Está bien, tu ganas- dijo mientras abría una enorme puerta de metal –Solo porque llegamos y no se me antoja discutir-
-Vaya, eso sí es raro- entro siguiendo al más alto, que sí que era alto, hasta una jaula de grueso cristal -¿Quién es?- pregunto acercándose curioso, intento ver algo más en aquella oscuridad vislumbrando solo una silueta
-Nero- dijo a la vez que encendía las luces, la pupila del menor se contrajo hasta volverse nada más un pequeño punto ante el repentino cambio de iluminación, parpadeo un par de veces para acostumbrarse antes de notar que en el fondo de aquella prisión se encontraba Nero sentado en una pequeña cama que se encontraba pegada a la pared, el chico que antes poseía un sedoso cabello cobrizo y piel tostada llena de pequeñas pecas ahora se encontraba cubierto en vendas, cada centímetro de su piel se encontraba envuelta en blancas vendas salpicada de tonos marrones y verdes
-¿Qué es eso?- preguntó con su atención completamente volcada en aquel muchacho, apuntaba las vendas del chico y las manchas
-Sangre y veneno- los ojos verdes de Marshall se fijaron por primera vez en los de Nero, un abismo turquesa lo recibió, aquellos ojos resplandecían tenebrosamente entre todo aquel blanco que lo cubría
-¿Entonces funcionó?- musito apoyando una de sus manos en el grueso cristal
-Aún está en fase dos pero si, su organismo lo ha tolerado bastante bien- hizo algunas anotaciones mientras daba la vuelta para salir de la habitación –Pronto lo llevaremos con los demás- Marshall se quedó viendo a Nero con extraña fascinación –Marshall- el menor volteo distraídamente a verlo -¿Quieres bajar?- la sonrisa siniestra en los labios de su hermano lo hizo estremecer a la vez que pensaba en el significado oculto de esta, bajar significaba ir al bloque 13 o el tártaro como le gustaba llamarlo al menor, donde el chico nuevo se iba a enfrentar posiblemente a una de las bestias
-¡Sí!- exclamo emocionado corriendo hasta Murdoc, dejando atrás a Nero quien aún intentaba asimilar no solo su nueva apariencia sino también todos los cambios internos que esto conllevaba.
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-¡No me pagan lo suficiente para esta mierda!- grito molesto Russell, su rostro estaba lleno de arañazos, su uniforme algo desgarrado y varias heridas profundas de garras y dientes en todo su cuerpo, Feliks agitaba su cola con fuerza completamente molesto, un pequeño rio de sangre se deslizaba por su frente donde además una mancha morada comenzaba a aparecer
-¡¿Si?! ¡Pues a mí no me pagan ni mierda!- grito en respuesta el minino, su cuerpo pequeño se tambaleaba ligeramente debido a los tantos brutales golpes que ya había recibido, esos estúpidos eléctricos eran fuertes, no quería imaginarse como serían los que tendrían que enfrentar cuando llegaran al final, sus cavilaciones se vieron interrumpidas nuevamente por un fuerte puñetazo en su mejilla que lo hizo tambalearse ya algo mareado, Bonnie quien metros más atrás ayudaba a su adorado hijo a levantarse frunció el ceño molesta, suficiente se habían metido ya con sus cachorros
-¿Estas bien cariño?- pregunto deslizando su pequeña mano por la mejilla tostada de Gumball
-Estoy bien, no te preocupes- musito recompuesto –Iré a ayudar- la albina asintió suavemente.
Peter soltó un quejido cuando las manos de Storm sostuvieron con excesiva fuerza sus delgadas muñecas, sus ojitos se encontraban repletos de lágrimas a causa de la gran quemadura en su estómago, se sentía débil e inútil y odiaba ese sentimiento
-¿Ya te rindes gatito?- el oji-verde gruño con sus orejitas hacia atrás haciendo soltar una carcajada al mayor –Vamos sabes que si se siguen resistiendo luego será peor- musito acercando su rostro peligrosamente al de Peter –No solo para ti- los orbes del minino se abrieron atemorizados –Entonces ¿Qué dices? ¿Dejaras toda esta esta estupidez?- un puchero se formó en su labios mientras gruesas lágrimas se deslizaban por sus pálidas mejillas
-E-Esta bien- murmuro con la voz entrecortada –Pero no le hagan nada- Storm sonrió satisfecho y soltó al menor quien con sus orejas ahora gachas se dejaba hacer sumisamente, el albino coloco las esposas en las rojas muñecas del menor ante la atónita mirada de sus congéneres
-Pete ¿Qué haces?- preguntó Aniella viendo extrañada a su hermano, el menor no solía cambiar de opinión así como así, el peli-negro solo bajo el rostro con sus enormes ojitos desbordantes de lágrimas
-Peter- Bonnie miro al menor con tristeza entendiendo la situación en la que se encontraba, se sintió mal por no pensar antes en aquello, aprovechando que se encontraban con la guardia baja aprovecharon para reducir finalmente al grupo de rebeldes mientras Peter trataba inútilmente de secar las lágrimas que rodaban por sus mejillas, sintiéndose terrible porque aquella situación fuera su culpa, se habían descuidado por su causa y ahora todos ellos estaban siendo lastimados
-Notifíquenle a Murdoc- dijo Storm mientras llevaba a Peter y Feliks, el ultimo no dejaba de mandarle miradas de enojo a Peter quien solo mantenía la mirada fija en el suelo, Gumball gruñía por lo bajo junto a su madre quien solo le pedía con voz suave que se calmara, aquella pequeña rebelión no había salido para nada como se lo esperaban.
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Un jadeo de sorpresa dejo los labios del castaño guardia que en ese momento se encontraba en una de las "celdas", se había vuelto una costumbre visitar a cierto interno en particular, solían charlar y eso en el ambiente en el que trabajaban era un buen distractor, Momotaro de cabello castaño oscuro lacio y desordenado llevaba ya varios años trabajando como guardia en Faust, no recordaba exactamente como había llegado a parar ahí y realmente no le apetecía recordar, estaba bien donde estaba.
Fue hace uno o dos meses que comenzó a hablar con una de las denominadas bestias, un muchacho alto de enmarañado cabello crema, con una mirada gris que parecía en cualquier momento podría devorarte de una mordida, era un muchacho musculoso de carácter complicado, muy complicado, padecía de trastorno bipolar y problemas de control de ira cuando entro a Faust, hablar de su pasado estaba de más, Momo en un principio desconfió completamente de él aunque aseguraba solo querer charlar para pasar el rato, Kogetsu era una de bestias más civilizadas debía admitir, así fue como su extraña amistad con aquel hombre comenzó, ahora se encontraba en su celda, sentado junto a él mientras lo observaba con las mejillas pintadas de rosa y su mirada anaranjada abierta de par en par, Kogetsu, aquella bestia sin corazón que era responsable de múltiples asesinatos en su época en libertad, acababa de decirle que le gustaba.
A Kogetsu le gustaba Momo.
O eso decía, el más bajo aparto el rostro sin saber que responder, Kogetsu por el contrario comenzó a acercarse peligrosamente, como un lobo acechando a su presa
-¿No vas a decir nada?- inquirió invadiendo el espacio personal del castaño, el hecho de encontrarse sentados en una cama era una gran desventaja para Momo y una notable ventaja para Kogetsu quien sonriendo ladino deslizo la yema de sus dedos por la rosada mejilla del chico
-No se… que decir- murmuro inquieto, la distancia entre ambos cada vez era menor y Momo a pesar de todo su entrenamiento no era capaz de apartarse de aquel interno, su corazón latía con fuerza sintiendo su aliento chocar con el del mayor –K-Kogetsu- murmuro empujando finalmente sus hombros con apenas algo de fuerza, el mencionado se relamió los labios antes de presionarlos finalmente contra los del castaño, un suspiro dejo sus labios, hace años que alguien no lo besaba y que precisamente fuera Kogetsu, una bestia, le ponía mucho, cerró los ojos correspondiendo al lento contacto, los labios del peli-crema eran calientes y se movían expertamente sobre los fríos de él, jadeo cuando el beso tomo intensidad, Kogetsu le mordió el labio conteniendo una sonrisa ladina, eso estaba saliendo mejor de lo que esperaba, deslizo las manos hasta la espalda del oji-naranja acercándolo a su cuerpo mientras deslizaba la lengua por los labios del chico buscando profundizar el contacto, Momo se estremeció colocando una mano en la nuca del chico acercándolo más a él mientras sus lenguas se enredaban, sin mucho tacto el más alto empujo al guardia sobre el colchón para posteriormente colocarse sobre él y lanzarse a devorar su cuello, Momo tembló y gimió ante la ferocidad del chico, entrecerró los ojos cuando las manos de Kogetsu se deslizaron sin cuidado dentro de su uniforme desarreglándolo, dando caricias bruscas mientras empujaba sus caderas contra él a la vez que mordía y besaba su blanco cuello, cuando las manos de Momo bajaron hasta su trasero apretándolo y obligándolo a moverse más fuerte contra su entrepierna fue que Kogetsu satisfecho sonrió, al parecer lograría su objetivo sin mayores problemas.
Notas del autor – Habrá referencias de otros fics en este :v de hecho que habrá referencias de otros fics en todos mis fics :v
Marshall es un mini Murdoc :3 aunque eso ya todos lo sabíamos, faltan muchos personajes por aparecer, muchos bloques por recorrer y muchas cosas por descubrir, espero que en próximo aparezcan más de sus Oc's, que yo no decido como ira el capítulo; Peter tiene secretos que ni sus hermanas saben, ya verán de que va todo, será una sorpresa hasta para mí :v (eso no tiene sentido) en fin, espero que lo hayan disfrutado y si es así, dejen un review síganme en mis redes sociales y denme amorsh, eso es todo por ahora.
P.D: mi madre cree que soy una inútil :'v
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.
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Editado 25/04/2018 11:10 PM
