Ranma 1/2 es una obra cuyos derechos pertenecen a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro y con el mero objetivo de divertir y entretener.
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Quince días
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Capítulo 13: Domingo 24
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Akane
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Abro los ojos reticente, sabiendo que el sol hace ya mucho que brilla en el cielo. No puedo evitarlo, estoy encerrada en una jaula de calidez, en la comodidad de una cama desconocida me siento en casa.
Le veo dormir, creo que hasta el momento nunca me he parado a hacerlo. Respira suave, sus labios expiran y aspiran el aire que prácticamente sopla sobre mi rostro. Sus cejas son gruesas y oscuras, siempre ocultas por sus revoltosos cabellos negros. Los aparto con cuidado y poso la palma de mi mano sobre su frente.
Lo sabía, tiene unas décimas de fiebre. Ayer debió de hacer un esfuerzo sobrehumano. Él, que siempre despierta al alba, al que siempre sorprendo junto a mi puerta con el desayuno, aún no ha hecho ni el intento de abrir los ojos.
Está enfermo, y es por mi culpa.
Me muerdo el labio inferior preocupada, es cierto que a la noche se le veía agotado. Yo perdí el conocimiento, ni siquiera me hago a la idea de lo que debió pasar. Recuerdo el frío mar, el peso de la espada tirando de mi muñeca. Recuerdo sus brazos firmes, las olas golpeándonos, que me costaba respirar…
Retiro la mano y compruebo que le recubre una tenue pátina de sudor frío. Está claro que mi cuerpo a su lado no le hace ningún bien.
Aspiro suavemente, con la cabeza apoyada en su pecho, ¿así es como se siente dormir con un hombre?, su olor embarga mis sentidos, me resulta hipnótico. Podría acostumbrarme.
Levanto la cabeza y rompo nuestro contacto con más pesar del que me está permitido sentir. Me quedo un instante sentada en el futón observando la única ventana de la habitación.
No puedo evitar que las preguntas que he estado eludiendo me asalten de golpe. Son como agujas clavándose en mi piel, como si me apuñalaran mil veces hasta dejarme sin aliento.
¿Qué estoy haciendo?¿qué me está pasando?.
Si hace tan solo una semana alguien me hubiera dicho que iba a terminar en la misma cama que mi supuesto marido me habría reído en su cara, y ahora… ahora…
Ranma se revuelve en sueños y me hace regresar a la realidad. Todo eso ya no importa, no ahora al menos. Me pongo en pie y recoloco los pliegues de mi yukata, el cual se ha movido ligeramente de su sitio a causa del sueño.
Lo ajusto bien a mi cintura y abro la puerta de la habitación, me extraña no encontrar a nadie en el pasillo. Camino con mis pies descalzos sobre la suave superficie de tatami que recorre la casa tradicional, hasta que llego a lo que adivino es la recepción, donde tampoco hay nadie.
Miro los lados hasta que un dedo posado en mi espalda me sorprende al punto de brincar medio metro en el aire. Me doy la vuelta con el corazón en un puño y me encuentro con la amable cara de la anciana de anoche.
—¿Habéis dormido bien?— pregunta tranquila, y yo intento recuperar la compostura.
—Sí, gracias por la ayuda— me inclino en señal de agradecimiento y ella mueve la mano, quitándole hierro al asunto.
—Bobadas, es temporada baja y apenas entran clientes. Como sólo tenemos una habitación más que un hotel somos algo así como una segunda casa en la playa. Siempre es un placer recibir parejitas jóvenes.
—Ya… —durante unos instantes tengo la tentación de discutirle el hecho de que Ranma y yo no somos pareja, pero en realidad no me apetece dar más explicaciones de las necesarias. Bastante lío tenemos ya. —Verá, me temo que perdí mi equipaje y necesito algunas cosas.
—Claro, dime que puedo hacer por vosotros— se ofrece servicial.
—Ranma tiene unas décimas de fiebre y me preguntaba si quizás…
La mujer me mira preocupada y no me permite decir una sola palabra más. Toma mi mano y me arrastra por otro pasillo, antes de que me de cuenta me encuentro en una gran cocina donde un anciano remueve lentamente un gran cazo de sopa puesto al fuego mientras lee un periódico.
—Querido, sirve ya el desayuno a los clientes y deja de marear el miso— dice apurada mientras abre un gran armario y sirviéndose de una bandeja comienza a sacar todo tipo de medicinas, jarabes y compresas de frío. También toma una jarra de agua y un par de vasos.
—Ten, con esto debería valer— dice haciéndome entrega de toda la mercancía —Corre, ve, enseguida llevamos comida a la habitación— miro cohibida todo el despliegue sobre la bandeja y no me queda más que obedecer. Salgo de la cocina, pero justo antes de enderezar el pasillo escucho la conversación de los ancianos.
—No me extraña que haya enfermado— dice la áspera voz de él, me quedo petrificada, incapaz de mover los pies.— Si ese chico dice la verdad debieron de caer del crucero que salió del puerto de Osaka, eso está a más de diez kilómetros mar adentro.
—Pero eso es imposible, querido— le corrige ella. —¿Cómo podría haber nadado tanto con ella en brazos? y luego cargarla desde la orilla de la playa… ¡son otros cuatro kilómetros!.
—No parece humano, una persona normal hubiera muerto.
—Bueno, ya sabes lo que dicen… el amor todo lo puede.
Mis manos tiemblan y están a punto de dejar caer la bandeja a suelo. Me recompongo mientras siento el corazón querer escapar de mi pecho.
¿Amor?¿ha dicho amor?, la conversación comienza a escucharse amortiguada a mi espalda mientras mis pies se mueven como autómatas de regreso al cuarto.
Que equivocados están, no se han dado cuenta de que Ranma y yo no podríamos llevarnos peor.
Siempre estamos discutiendo, a excepción de esos escasos instantes en los que él intenta provocarme, igual que ayer por la noche. Mis pies se detienen. Sí eso es, no sé cómo no me he dado cuenta antes.
Tan preocupada estaba de mis propios sentimientos que no me he parado a pensar en los suyos. Al fin y al cabo, ¿que soy para él si no una molestia? Su mujer, su esposa, una chica con la que está forzado a cargar.
Alguien de quien poder burlarse, la estúpida, la tonta, la inocente chica virgen.
Siento el cuerpo pesado mientras me esfuerzo porque lágrimas de pura frustración no escapen de mis ojos. Me obligo a mí misma a mover los pies y regresar hasta él.
Entro y dejo la bandeja en el suelo, cuando le miro siento como se me oprime corazón.
Duerme alterado, mientras el sudor empapa su rostro, está absurdamente guapo incluso así.
Tomo una toalla y le seco el sudor, levanto la colcha para aligerar su fiebre y le coloco en la frente un parche de frío. Sus pectorales quedan expuestos por culpa del abierto yukata, aparto la vista mientras tomo un par de pastillas y lleno un vaso con agua.
No puedo permitirlo, no puedo dejar que se adueñe de mí, porque al final… dentro de apenas unos días se irá, se despedirá con su sonrisa burlona y yo no seré más que otra mujer a olvidar.
Trago saliva mientras sus palabras me golpean una y otra vez.
"Odio perder".
Si no me había quedado lo suficientemente claro, con esa declaración no me cabe duda alguna, está jugando conmigo. Lo encuentra igual de divertido que un gato al perseguir un ratón. De alguna forma sádica debe resultar estimulante el verme avergonzada, el sentir como me rindo irremediablemente a su presencia.
Tonta. Estás a punto de casarte, ¿qué se supone que estás haciendo dejándote llevar? ¿dejándote seducir por un hombre que mañana ni siquiera recordará tu nombre?. Quiero que termine, necesito que acabe esta extraña aventura para regresar a mi hogar, a los brazos de Shinnosuke. Para recuperar la cordura.
Quizás por eso me lancé detrás de mi suegro, quizás por eso la noche anterior hice una locura que casi me lleva a morir ahogada. Miro de refilón el botín arrebatado, la katana sobre el tatami aún envuelta en una húmeda funda que nadie se ha molestado en retirar.
Mi esperanza de poder regresar.
Ranma respira fuerte, levanto su cabeza y le meto las pastillas en la boca antes de acercarle el vaso con agua y hacérselas tragar. Apenas protesta entre sueños, vuelve a dormir y yo le observo en silencio. Me gustaría poder odiarle.
En ese momento siento una terrible necesidad, rebusco entre mis ropas con el temor de haberla perdido, al fin y al cabo la cadena es demasiado grande, no sería extraño que hubiera terminado en el fondo del mar.
Con un suspiro de tranquilidad encuentro la moneda justo donde debería estar, colgando fría de mi cuello. La aprieto en mi puño sabiendo que no existe mujer más estúpida que yo.
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El anciano abre la puerta sin ceremonias ni permisos, deja dos bandejas con un desayuno tradicional y cierra tras de sí.
—¡Espere!— digo poniéndome en pie y saliendo en su busca.
Le encuentro en el pasillo, mirándome atento.
—¿Puedo usar su teléfono?
Me guía hasta una de las esquinas de la casa, donde un antiguo teléfono de marcación por tonos se apoya en una diminuta mesita destinada para él.
Mis manos tiemblan, sé a quién debería llamar, sé que necesito escuchar su voz.
Descuelgo el auricular y marco un número corto.
—Con la casa de Ukyo Kuonji, por favor— pido a la persona que me atiende en el número de información, mientras escucho el pitido de espera una pequeña voz en mi cabeza no para de repetir un insulto: cobarde.
Tengo miedo, estoy tan asustada de todo lo que me está pasando que simplemente no puedo… no me salen las palabras, no soy capaz de marcar su número y contárselo todo.
No sé en que me estoy convirtiendo, si la mentira que ha sido mi vida hasta el momento me ha terminado de consumir, o es que ya no me quedan fuerzas para seguir con esa pesada máscara. Tengo demasiado miedo de averiguarlo.
Escucho la urgente voz de Ukyo al otro lado de la línea y me esfuerzo por tranquilizarla, estaba muerta de preocupación. Promete venir a buscarnos en apenas una hora. Cuelgo el auricular y me alejo del teléfono.
Quizás mañana pueda encontrar las fuerzas que me faltan hoy.
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—¡Menos mal!— Ukyo entra en la habitación como una exhalación, se ha quitado los zapatos por el camino y en cuanto me ve se me tira encima, abrazándome de igual forma a como lo hizo ayer mismo con Ranma. De veras que parece aliviada. Me estrecha entre sus brazos y no puedo evitar enrojecer ante tal muestra de sinceridad.
—¡Cuando se fueron las luces desaparecistes!¡me asusté muchísimo!¡pensé que podríais haber caído al mar!
—Caímos al mar— le aclaro mientras afloja el abrazo alrededor de mi cuello y me mira boquiabierta.
—¡No puede ser!, ¿y cómo llegasteis hasta aquí?¿sabes lo lejos que estamos de Osaka?
—Ranma me salvó, me sacó del agua y me trajo hasta aquí.
Sus ojos verdes me atraviesan, ven a través de mí, de mis fortalezas y de mis debilidades, esquiva mi rostro y fija la vista en el chico que yace en el futón a menos de un metro de las dos. Le observa grave y arruga el entrecejo, sabe que algo no va bien.
—Que idiota— murmura echándome a un lado y abalanzándose sobre él, posa una mano sobre su mejilla comprobando su temperatura.
—Le dí algunos medicamentos, creo que solo está agotado.
—Tienes suerte— dice Ukyo cerrando la mano mientras le observa dormir. —Es fuerte, no morirá por esto, pero…—alza sus ojos y los posa firmes sobre mí, por un instante me encojo sabiendo que me observa acusadora.— …¡deberías haber pedido ayuda!, ¿no ves que os expusisteis a un grave peligro?. Si algo llega a pasarle a Ranma yo…yo... ¡jamás te lo hubiera perdonado!
Veo las lágrimas de frustración pugnando por quedarse en sus ojos, por no derramarse ante una desconocida. Yo misma siento como mis propios ojos escuecen, no debo estar en mejor situación.
—L-Lo siento, no quería…— niego con la cabeza, sus ojos verdes terminan de desbordar y de nuevo la veo echarse sobre mí, por un instante temo que intente atacarme. Siento como rodea mi cuello con sus brazos, entierra el rostro en mi hombro y comienza a llorar sonoramente.
Tardo un momento en entender lo que está ocurriendo. Ukyo debe haber estado terriblemente preocupada, puede que ni siquiera haya dormido enferma de pura ansiedad.
La rodeo con mis brazos mientras siento como yo misma rompo a llorar. Realmente lo hice mal, fue una completa estupidez. Lo lamento, lo lamento muchísimo.
Ambas nos quedamos abrazadas, mientras el inconsciente chico de la trenza descansa a nuestro lado.
Cuando las lágrimas se secan dejan lugar a la incomodidad. Nos separamos al fin, ella se alisa los cabellos, yo me aclaro la garganta.
—¿Podemos hablar en otro lugar?
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Caminamos despacio por el largo pasillo de la propiedad. Ukyo ha sido tan amable de devolver nuestro equipaje y por fin he podido vestirme con mi ropa habitual.
—Ayer pelee con Genma— aclaro para que termine de entender la situación. —Le quité la katana, ahora todo estará bien— Ukyo me mira reticente y parece pensar su respuesta.
—¿Crees que será tan fácil?— pregunta pensativa.
—No veo el problema, solo tenemos que llamar a la policía y…
—¿La policía? ¿pero no deberías devolvérsela a Kuno?
—Es obvio que Kuno ya no está en posición de reclamar su dinero, todo esto se nos ha ido de las manos. Ni siquiera sé si estamos a salvo o la yakuza ya se encuentra sobre nuestra pista.
—¿Y que hay de tí?— dice con el entrecejo fruncido.
—¿De mí?— repito sin entender.
—Te casas el sábado, son apenas cinco días, ¿crees que es tiempo suficiente para resolverlo todo?¿para que Kuno renuncie a recuperar su dinero? quizás entregarla a la policía cause más problemas de los previstos.
—¿Y que sugieres entonces?— digo sintiéndome atrapada.
—Tal vez deberías… ya sabes, posponer tu boda.
Dejo de caminar, mis ojos se clavan en lo suyos sin entender lo que me está diciendo, o sin querer hacerlo.
—¡No!— exclamo fuera de mí, eso jamás, no podría perdonármelo, no podría volver a enfrentar a Shinnosuke. —Tengo que volver a tiempo, ¡debo hacerlo!
—¿Y que pasa con Ranma?— pregunta con una calma que me estremece.
—¿Qué ocurre con él?
Nos miramos en silencio, evaluandonos. Sé que esta batalla la voy a perder sin ni siquiera luchar, Ukyo es demasiado lista.
—¿Vas a negar que está ocurriendo algo entre vosotros?
—Eso son imaginaciones tuyas.
Ríe, pero no de forma real, más bien es una risa sarcástica cargada de incredulidad.
—¿A quién estás engañando? puedes negarlo todo lo que quieras pero os vi bailar anoche, más bien os vio todo el barco. Estábais tan acaramelados que ni lo músicos se atrevían a dejar de tocar.
Mis mejillas arden de pura vergüenza, alzo las manos para cubrirlas pero de nada sirve ante su escrutinio. Sé que tiene razón, y eso me está matando.
—Fue un error, solo un instante de debilidad— murmuro más para mí que para ella, tuerce la cabeza y se acerca hasta quedar a unos centímetros.
—La personas enamoradas no cometen errores.
—No Ukyo, ¡tu no lo entiendes!. Se que él está jugando conmigo, sólo se divierte sin pensar en las consecuencias, igual que hace con todas las mujeres, igual que contigo.
Agarro mi lengua un segundo demasiado tarde, su rostro no cambia pero sus ojos sí lo hacen. Me miran con las pupilas fijas, mientras sus iris de incendian indignados.
—Ranma nunca jugó conmigo, fui yo la que ingenuamente se enamoró de él. Puede tener muchos defectos, pero sigue siendo mi mejor amigo.
—Es un mujeriego— respondo sin querer escuchar una palabra más, nada que me haga dudar siquiera un ápice de lo que tan bien sé.
Camino de regreso a la habitación y ella me sigue sin darse por vencida.
—Puede que sí— responde —Pero eso no significa que no sea sincero.
—¡Basta! no lo permitiré, no dejaré que vuelva a acercarse a mí.— tomo el extremo de la puerta corredera y miro a Ukyo para que tome nota de mi convicción, de mi inamovible voluntad. —Mi prometido me espera en Tokio, y tengo completa intención de casarme con él. Quiero a Shinnosuke y nada me impedirá volver a su lado.
El discurso me deja sin aliento, ella me mira ojiplática y yo, con todo mi orgullo a cuestas alzo la barbilla. Esto no es muy diferente a lo que llevo haciendo toda mi vida, maquillar la verdad, disfrazarla detrás de palabras hasta que yo misma me la crea. Tragarme mis sentimientos.
Abro la puerta airada y la imagen que me encuentro me deja estupefacta. No esperaba que estuviese despierto, desde luego no esperaba que se hubiera puesto en pie, y ni mucho menos que se encontrara justo detrás de la puerta.
Mis labios tiemblan, es imposible que a esta distancia no me haya escuchado, y su expresión parece corroborarlo. Sus ojos azules me miran un instante antes de esquivarme y esconderse tras sus cabellos.
—Tengo que ir al baño— dice con la garganta áspera.
Pasa a mi lado frío como el tiempo, como el mar del que ayer mismo me sacó, arrancándome de las garras de la muerte.
—Ranma...— veo su espalda desaparecer por el pasillo y siento como las piernas me tiemblan, detrás de mi escucho a Ukyo resoplar hastiada.
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—¿Ya te encuentras mejor?— pregunto cuando le veo regresar a la habitación, espero que mi voz no suene tan temblorosa como la siento.
Ranma pasa entre nosotras y toma asiento en el futón que hemos ocupado durante la noche, agarra uno de los cuencos ya fríos que nos ha dejado el anciano y comienza a comer sin decir palabra. Me revuelvo incómoda en el sitio.
Ukyo se aclara la garganta.
—Menos mal que te has recuperado, estaba preocupada— dice intentando romper el opresor ambiente que flota entre nosotros, el chico de la trenza le sonríe como acostumbra.
—Estoy bien U-chan— dice mientras sigue engullendo, se termina también mi sopa y toma un cuenco de arroz.
—Lo sé, Akane te ha estado cuidando— ahí vamos de nuevo, el dedo en la llaga. La miro acusadora mientras ella dibuja un gesto de pura satisfacción.
—¿Sabes algo de mi padre?— pregunta él, ignorado por completo la frase anterior, no puedo evitar sentirme un poco dolida.
—Sé que no está aquí, ni él ni la yakuza, aunque no se cuanto tiempo tardarán en dar con vosotros. Más si ahora tenéis un cargamento tan valioso— apunta hacia la katana, la cual sigue en el mismo lugar en el que estaba esta mañana: en mitad de la sala, tirada como si fuera ropa sucia.
El chico de la trenza mira el bulto y se levanta lentamente, lo toma con su mano derecha y saca la katana de su envoltura. Abro los ojos al contemplar la hermosa empuñadura y su funda rugosa, toda una obra de arte del siglo dieciséis. Debe estar hecha con piel de mantarraya, como se fabricaban antes, tintada una y mil veces con hermosos pigmentos extraídos de flores y peces marinos.
Ranma la mueve en su mano y ayudándose con la izquierda se deshace de la guarda, que cae al suelo mostrando al fin el desnudo filo del arma. Es demasiado hermosa, tanto que siento la necesidad de tomarla entre mis manos aunque solo sea un instante para comprobar su peso, su antigüedad, su letalidad.
El chico la sopesa, toma fuerte la hoja con las dos manos y es entonces cuando en un golpe seco la estrella contra la pared, recibiendo esta un contundente impacto.
—¿¡Pero qué haces!?— exclama Ukyo llevándose las manos a la cabeza, yo sin embargo estoy demasiado sorprendida para pronunciar algo.
Él repite el gesto sin mudar su expresión gélida, y la empuñadura resuena con un tenue "crack" ante de partirse en dos y dejar a la vista la cola de la katana, el final de la hoja sobre la cual iba montado su agarre.
La empuñadura cae al suelo convertido en pedazos y todos admiramos el metal desnudo, tal y como salió de la forja. Ranma se encamina a la ventana y la observa a la luz del sol, Ukyo se mueve rápida a su lado para hacer otro tanto, pero yo soy incapaz de imitarla.
Me siento fuera de lugar, con demasiado miedo de poder encontrar rechazo en sus ojos, quizás el mismo que ha visto él en los míos.
Que contradictorio, que absurdo se está volviendo todo.
—¡Tiene una inscripción!— exclama ella mientra pega su cabeza a la de Ranma, ansiosa por el descubrimiento. Me pongo en pie y me obligo a caminar hasta ellos, yo también observo el grabado sobre la hoja oculta hasta el momento, el reflejo de la misma me devuelve un brillo azul, nos miramos a través de la superficie y yo demasiado abochornada bajo la cabeza.
—Parece chino— aporto a la conversación.
—Es chino— me corrige Ranma sin un ápice de emoción en la voz.
—¿Puedes leerlo?— pregunto curiosa.
—No… los símbolos no son los normales, puede que sean una modificación, quizás un dialecto de la zona más occidental.
—Eso tendría sentido—interviene Ukyo. —Si es una pista para encontrar el tesoro quizás el general Yamashita lo mandó grabar en alguna de sus incursiones en China.
—Quieres decir asaltos— responde él mientras frunce el ceño, su seriedad es tan notable que me hace estremecer. Nunca le he visto de tan mal humor.
—Entonces… ¿vamos a intenta descifrarlo y averiguar donde está el tesoro?— es absurdo que sea la única que se hace esa pregunta, pensaba que nuestro objetivo no era ese, yo pensaba que sólo teníamos que recuperar la katana. No puede ser tan complicado.
—¿Y qué propones?— dice él fijando sus furiosos ojos en mí, mueve todo su cuerpo abrumándome hasta el infinito, con su yukata medio abierto dejando a la vista sus perfectos pectorales. Se acerca hasta el límite de la decencia, dejando a una boquiabierta Ukyo de lado y acorralándome sin remedio. —¿Que nos acerquemos a la próxima garita de policía y les entreguemos la katana con un lacito de regalo?¿Crees que no harán preguntas?¿Crees que no habrá problemas?
—Yo…
—Esto te viene muy grande, vuelve a casa de una vez— escupe sin compasión, le observo llena de muda frustración, intimidada por su estatura y firmeza. No duda, no tiembla, se mantiene impasible mientras yo me siento cada vez más pequeña.
¿Este es Ranma?¿es el mismo Ranma que conozco?. No lo sé, no sé nada, pero el hombre que tengo en frente me da miedo, provoca en mí una desazón sin fin.
Me obligo a sobreponerme, a sacar a flote la furiosa tempestad de rabia e impotencia. Mi orgullo no me permite doblegarme ante él.
—Pienso seguir hasta el final, te guste o no.
Gruñe, veo sus dientes apretados, sus labios tensos tan diferentes a los de ayer, cuando estuvieron a punto de robar los míos. Resopla y aparta la mirada desdeñoso.
—Lo que tu digas.
Ukyo hace acto de presencia entre ambos, intenta descargar el ambiente.
—¿Que os parece si trazamos un plan?
Ranma se da la vuelta y se aleja de mí, solo entonces siento que puedo volver a respirar. Tomo una bocanada de aire para recuperar la calma.
El chico de la trenza merodea por una de la esquinas de la habitación como un animal enjaulado, inmerso en su propios pensamientos. Le miro sabiendo que una inexpugnable muralla acaba de edificarse entre los dos a una velocidad de vértigo, sabiendo que nuestra fugaz cercanía acaba de quedar olvidada por siempre, como si jamás hubiera existido.
De pronto la idea de quedarme con él a solas me inquieta como no lo ha hecho en todos estos días, acaba de volver a convertirse en un desconocido.
La cocinera nos dirige indiscretas miradas, como si estuviera ante un partido de tenis.
—Creo que necesito aire— dice con un deje de frustración, y sin más sale por la puerta y nos deja a ambos al otro lado, encerrados dentro del cuarto tradicional japonés.
Perfecto. Si ella ha salido por la puerta bien podría hacer yo lo mismo por la ventana.
El silencio se sucede y no me atrevo a moverme, le miro por el rabillo del ojo, Ranma toma asiento en el desecho futón y deja la hoja de la katana a un lado.
—Entonces… ¿qué vamos a hacer?— pregunto intentando alcanzar un consenso, seguir avanzando hacia algún lugar.
—Iremos a ver a alguien que sepa leer lo que pone aquí, y después decidiremos— contesta de mala gana.
—¿Está lejos?
—No está lejos de tu casa— dice provocando que pegue un respingo. Trago saliva mientras intento alcanzar el hilo de sus pensamientos.
—Sobre lo de antes…
—Lo dije en serio, cuando volvamos a Tokio te llevaré de regreso, me disculpare con tu familia y haré todo lo posible porque nunca más vuelvas a verme.
No me mira, y espero que no lo haga porque mis ojos se acaban de llenar de lágrimas que no estoy dispuesta a derramar. Me duelen sus palabras, provocan laceraciones en lo más profundo de mi ser. Si quiere hacerme daño lo está consiguiendo de pleno.
De nuevo mi orgullo sale al rescate, la fiera guerrera que hay dentro de mí no va a consentir que me aplaste bajo su crueldad. Yo también sé jugar a esto.
—No regresaré a casa hasta estar segura que nadie viene a reclamarme.
—Yo me ocuparé de Kuno— responde serio, tanto que no puedo dudar de su palabra, y aún así me atrevo a cuestionarle.
—¿Y qué pasa con el divorcio? no puedo casarme hasta que no firmes lo papeles.
—Entonces dile a tu hermana que vuelva a redactar un acuerdo, si me convencen las condiciones no tengo ningún problema en firmar.
¿Porqué de pronto todo son facilidades?¿dónde queda la desquiciante realidad de una semana atrás?. Ranma no me mira, sólo aguarda a que le dé el visto bueno para así poder librarse de mí.
Me consume la ira.
—Ya estoy involucrada en esto, no pondré en peligro a mi familia.
—¿Y qué opina el guardabosques?
La mención a Shinnosuke hace que todas mis alarmas se disparen a la vez, le miro y aprieto los puños mientras él sigue esforzándose por ignorarme, sin moverse del sitio.
—Te casas el sábado, deberías estar a su lado y no aquí perdiendo el tiempo.
—No lo hago, ¡intento salir del lío en el que me has metido!
—¿¡Yo!?— exclama indignado, mirándome al fin y poniéndose en pie. —Eres tú la que me causa problemas, ¡si no fuera por tí ya habría salido de esta!
—¡Te habrías escondido como una rata!¡como cuando te encontré!— estallo sin control, le veo apretar los puños furioso.
—¡Eres una molestia!¡solo estorbas!, ¡vuelve con tu jodido prometido y olvídame de una vez!
Nos miramos respirando alterados, siento unas terribles ansias de golpearle hasta caer agotada, hasta que no pueda más. Tengo ganas de llorar.
No puedo dar un paso atrás, pero tampoco puedo ignorar todo el rechazo que acaba de arrojar sobre mí.
—Me da igual ser una molestia, si tanto te asquea mi presencia no me hables, no me mires.
—Sí, eso es lo que debería haber hecho desde el principio.
¿En que momento nos hemos alejado de esta forma? ¿que ha pasado entre nosotros?. Quiero regresar a ayer, cuando Ranma agarraba fuerte mi cintura y yo me perdía en sus ojos azules ajena a todos mis problemas.
Me duele la garganta de ganas de gritar. Quiero huir, quiero salir corriendo de esta habitación pero mis piernas no se mueven. No quiero estar aquí.
Ranma tampoco parece encontrarse en mejor situación, escucho su pesada respiración, veo su piel tostada por el sol de nuevo recubierta de una capa de sudor que la hace brillar ligeramente. Sus ojos se entrecierran, da un inestable paso hacia atrás y le veo tambalearse sacudido por un repentino mareo.
Corro a su lado, es demasiado grande, demasiado fuerte, tanto que casi se me olvida que está enfermo. Parece que su fuerza sobrehumana puede defenderle contra cualquier enemigo, pero no es así. Llego a tiempo de agarrar con fuerza uno de sus brazos, sus ojos azules me miran indefensos, perdidos por la fiebre. Quizás sus palabras anteriores también se vieron afectadas por el agotamiento que le consume.
—Estás ardiendo— susurro sorprendida cuando llevo una mano a su rostro, rozo su mejilla con el dorso y él ni siquiera reacciona. —Vamos, acuéstate, será mejor que hoy no salgas de la cama— le llevo hasta el futón y vuelve a trastabillar por el camino. Sin remedio caemos sobre el suave cobertor, siento su gran cuerpo aplastar el mío, de pronto me veo atrapada entre él y el suelo. —Ranma, pesas…— me quejo, y él, haciendo un esfuerzo por encima de sus posibilidades apoya las manos y se alza, permitiéndome volver a respirar.
El yukata deja al descubierto uno de sus hombros y casi todo su torso.
Veo su rostro a centímetros del mío, su larga trenza cayendo a uno de los lados de su cabeza, su mirada difusa, tanto como sus pensamientos afectados por la fiebre.
Mi corazón se encabrita y comienza a latir a toda prisa, no puedo mover un músculo, igual que ayer, es demasiado apabullante, todo en él me resulta hipnótico. Sucumbo de nuevo a su cercanía, a esa maravillosa debilidad que ejerce su presencia.
Escucho un gruñido que nace de su garganta, sus manos arrugan el futón en un gesto furioso. Nos miramos y el tiempo se detiene, todo a mi alrededor se desdibuja menos él.
—Deja de hacerme esto— dice con esfuerzo, siento su aliento sobre el mío, tan cerca que creo morir de pura necesidad.
—¿El qué?— pregunto sin poder apartar la mirada de sus labios.
—Esto...— y sin más cae inconsciente sobre mí, me aplasta golpeando mi pecho, dejándome sin respiración. Su cabeza queda a la altura de mi hombro y yo no puedo hacer otra cosa que temblar con la mirada puesta en la lámpara del techo.
—Oh no, Ranma, aparta…— me retuerzo intentando quitármelo de encima, incómoda —...pesas mucho… Ranma… ah…por favor…Ranmaaaaa.
Es una montaña de músculos, pongo las manos sobre sus hombros y empujo intentando que me deje el espacio suficiente para tomar aire. Es entonces cuando escucho la puerta abrirse, Ukyo nos mira y se queda estática.
Da un pequeño grito y cierra de nuevo a toda prisa.
—¡No!¡Ukyo ayudame!¡no es lo que parece!
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Mi cara está tan roja por la vergüenza que no se donde ocultarla. Ukyo finalmente me ha ayudado a recostar al inconsciente artista marcial, ambas estamos sentadas al lado del futón en completo silencio.
—Prefiero no saber cómo acabasteis así— dice y mi cabeza se hunde aún más entre mis hombros, voy a morir de humillación.
—Fue un accidente.
Ella me mira seriamente, sé que está a punto de decir algo que no quiero escuchar.
—Akane, ¿puedo pedirte un favor?
Yo asiento ligeramente, no estoy en posición de negarle nada.
—No le hagas daño.
—¿Y como supones que le voy a dañar?— contesto de forma automática, sus ojos verdes me esquivan y se encoge de hombros.
—Tal para cual, sois los dos igual de idiotas— dice para ella misma, se pone en pie dando por concluida la conversación. —Despídete de Ranma por mi, me imagino que mañana saldréis a primera hora.
—Sí, siempre que él se encuentre bien.
—Lo hará, es muy fuerte. Con una noche de descanso estará como nuevo.
—Que bien le conoces —murmuro con un pequeño gesto de rendición.
—No sé, puede que ya no le conozca tanto —sigue hablando mientras se dirige a la puerta, la abre y se gira. —Últimamente le veo muy cambiado. Cuídate.— se despide finalmente, yo me quedo mirando atontada el lugar por el que se ha marchado.
No puedo hacer más, el día se consume mientras veo pasar las horas. Deshago y vuelvo a hacer el equipaje, envuelvo y guardo la katana.
Le doy nuevos medicamentos a Ranma, pido a los ancianos algo de comida.
Averiguo las rutas de autobús para el día siguiente, reorganizo al viaje.
No me queda tiempo, se agota a toda prisa, se escapa entre mis dedos sin poder reaccionar.
Me doy un baño, seco mis cortos cabellos y los cepillo. Es de noche y él continúa durmiendo.
Fijo la vista en la ventana, suspiro a sabiendas que esta paz contenida no regresará, que me encuentro sumergida en una especie de aventura irreal, de sueño extravagante tras el cual solo me espera la realidad.
¿Y qué tiene de bueno la realidad? la realidad está llena de obligaciones, de viajes lejos de mi hogar… la realidad es un lugar donde nunca más podré dormir a su lado.
Pero por suerte también es un grueso manto que me cobija y recuerda que los sueños pueden tornarse pesadillas. Que no dejo de ser una inocente estúpida sometida a deseos inciertos.
Podría terminar igual que Ukyo, con el corazón roto, sangrante en agonía mientras él sonríe interpérrito. Sí, podría ser peor.
El frío invernal me hace tiritar, miro el futón y camino hacia él con un nudo en el estómago. Me cobijo en uno de los lados, intentando no tocarle, no terminar tan desesperada por algo de calor como para rendirme a mi propio sentido común, igual que anoche.
Duerme de lado, miro su gran espalda, tan grande y acogedora. Le busco, no puedo evitarlo, aunque solo sea por este instante, aunque me vaya a arrepentir el resto de mi vida, aún así le necesito cerca de mí.
Me acurruco a su lado agradeciendo su calor, aligerando mis pensamientos, haciéndome sentir a salvo de todo mal. Se mueve en sueños y me envuelve con sus brazos, le escucho refunfuñar y no se si está dormido o no, pero entiendo que no me importa.
Este pequeño momento, este triste y amargo sentimiento puede esperar. Seré fuerte, haré que mi corazón se torne acero, que mis palabras se vuelvan lanzas y mis miradas puñales, pero aquí y ahora solo está la verdad, no hay máscaras ni mentiras.
Solo soy una chica asustada que no quiere que amanezca.
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¡Hola a todos!
Este capítulo me salió un poco más corto que el resto, desde ya pido disculpas, pero es que tampoco da para más... es muy transitorio en la trama, digamos que un pequeño respiro de lo que está por venir, ¡así que coged aire! jajaja.
Me gusta especialmente porque empezamos a ver como Akane, aunque reticente empieza a ser consciente de sus sentimientos, lo cual es un gran logro para el personaje, y a la vez una gran tortura. Quedará más claro en el siguiente capítulo. Muchas gracias a todos por vuestras reviews! me alegran los días y me sorprende estar recibiendo tantas O_o, no tengo palabras suficientes, solo me queda esforzarme aún más ^^.
Gracias siempre a Nodokita por su paciencia y correcciones.
¡Reviews!: Darkyuki (gracias a ti por dedicar parte de tu tiempo a leer y comentar, a mi también me gusta mucho la narración de Ranma, siempre se roba las escenas románticas...), nancyricoleon (estar en la piel de Akane no puede ser muy bueno, creo que ella también está haciendo un importante ejercicio de contención), karlarodsal (no importa que me dejes comentarios cada dos capítulos, yo los disfruto igual ^^, si que son estúpidos, pero yo disfruto tanto cuando sufren por sus estupideces... soy una autora cruel, jajaja), Sav21 (siiiiiii, solo tienes que leerlo en mi perfil ¡pero conozco a gente de todo el mundo! ¡argentinos incluidos! Besos), alondra21 (¡Gracias! el capítulo fue bien intenso, y Ranma es que no tiene otra cosa en la cabeza cuando la ve así de bonita, es superior a él, jaja. Tengo un par de historias ahora mismo en la cabeza, aunque lamento decir que creo que después de Quince días más que el Lemon continuación voy a comenzar un Lemon AU, porque el otro que me ronda la mente necesita madurar un tiempo...), JanethLee (nada, nada, yo trabajo mejor bajo presión desde siempre ;) ), darymontillato (¡Hola! bueno, menos pena que yo estaré de mucha fiesta, jejeje. Pero no penseis que en esos dos meses no voy a hacer nada, no, no, voy a estar de viaje de documentación 100%!), magdal (Gracias a ti por leer, la verdad es que es un idiota, peor ves que en este capítulo Akane le va a la zaga, que desesperación con estos dos.), CHIQUI09 (¡Hola Chiqui! ¿que porqué no ocurrió el beso? bueno, porque no era el momento adecuado, aunque a ti te lo pareciera... ahora ya sabes lo que pensó Akane, espero que te haya gustado), ar30982 (eso es, veo que lo entendiste, que aunque no haya un "contacto" real su relación comienza a ir mucho más allá de lo que ninguno de los dos hubiera imaginado), Rokumon (Ranma sufre por la inseguridad de Akane, sí, pero no tiene la culpa ella, pues al mismo tiempo sufre por la falta de sinceridad de él. Al final como ella es insegura y él hipócrita sufren ambos.), susyakane (gracias por tus palabras, me gustó mucho lo de las palomitas. Yo cuando me dispongo a ver algo que ansío o me gusta mucho me preparo un litro de té y me sirvo unas galletas, me puedo pasar atontada horas solo con eso. Lo de la bañera y dormir juntos si que fue un pelín picante, mmhh, hasta yo me resistí para no escribir cosas indebidas.), vanessamc (Muchas gracias por tus palabras, me alagan muchísimo. Prometo que el siguiente capítulo tendrá más acción), jannika1990 (¿te lo parecen? cuanto me alegro de que así sea. A mi también me gusta el Ranma protector, y sobre todo me gustan celosos ambos, jujuju. Y si, yo a Ranma también le siento a punto de explotar, comienza a ser difícil de manejar :S ), xandryx (Hola amiga, Akane siempre actuando a lo bruto y sin pensar en las consecuencias... veremos a que le lleva eso. Ahora me toca escribir lo más difícil! son unos 5 capítulos decisivos y de vértigo, estoy inmersa con ellos y me cuestan bastante más que los románticos. Por otra parte para actualizar antes de la fecha solo me queda trabajar mucho ahora antes de irme, porque ya adelanto que en mi luna de miel no pondré dos palabras juntas, jajaja), minato bombon kou (gracias a ti por la review, ya se que tu siempre quieres escenas más lemon, jajaja. Voy a conseguir desesperarte en este fic.), yram (¡gracias por leer y por tus bonitas palabras!), Piki26 (HOla! al principio yo prefería la narrativa de Akane a la de Ranma, pero con el paso de los capítulos ya se me hace difícil, la de él es más "divertida", aunque también digo que a partir de ahora la de ella comienza a mejorar muchiiisimo, y más con un detalle clave que daré en el siguiente capítulo. No temas, cuando me vaya avisaré y me pondré hasta una fecha de retorno, que yo también he sufrido a esos autores que dejan sus historias a medias y por eso mismo no estoy dispuesta a actuar así. Gracias por tu extensa review ^^), Fleuretty (wow, muchas gracias! es un alago que mi trabajo te inspire para continuar el tuyo propio, es un honor. ¡Ánimo con ello! aunque te diré que yo no soy muy partidaria de los fics/libros escritos a medias, pues he estado en varios proyectos y por unos o por otros al final nunca termina bien... aún así ánimo y no te rindas.), Colito (Gracias a ti por leer), Izayoi Okira (no creo que los vendan ni que se consigan, jajaja. Gracias por tu comentario), Shiho Carnadine (ay no! perdiste el bus! jaja, gracias por tus palabras, espero seguir sorprendiéndote), own son (gracias, intento esforzarme en crear esa tensión. Ten un lindo día tu también), bry (un poco confuso si que te quedó el review, jajaja, pero por otra parte a veces parece que me leas la mente y en un capítulo del final tengo escrita una frase muy parecida a a que pusiste tu, no diré nada más, solo que me alegra que me sepas "leer" tan bien entre líneas. Muchos besos!), vane87 (al final no hubo beso... tendrás que tener más paciencia ^^U. Gracias por comentar), DULCECITO311 (Ya sabes que Ranma es un bocazas incapaz de ser sincero, y ella una cabezota decidida a no dejarse embaucar, mucho me temo que lo suyo no tiene solución a corto plazo, ¿al final se darán cuenta de sus mutuos sentimientos? jijiji), Zwoelf (Gracias, la acción es de lo que más cuesta, el romance ya no tanto, aunque si le doy mil vueltas a los diálogos... a mi no me gusta nada el romance "dulce", me gusta mucho más algo picante y con toques de humor, incluso de drama, al final siempre terminan sufriendo muchísimo en mis fics esta pareja), monina (Ya tienes la actualización, espero haberte dejado con ganas de aún más), Akane Saotome Tendo (Oh, es re-obtusa, si lo fuese más estaría ciega, jajaja, pero él no se encuentra en mejor posición, lo que ocurre es que desde su narrativa lo ve más sencillo de lo que en realidad es... no se si me he explicado o lo he liado más, como sea gracias por leer), Femme X (¡Gracias! Crisantemo es muy especial para mi, me alegra saber que la leíste. Esa intensidad creo que no he vuelto a lograrla en ningún fic, es muy oscuro y a la vez magnético...o yo lo siento así. Y sí, alguna vez me plantee extender "Encuentros", pero al final se me quitó la idea porque creo que tengo cosas mucho más atractivas en mente, así que tristemente esa historia se quedará como está) y Soulandmind (saludos y muchas gracias, no te preocupes, regresaré con las baterías bien cargadas).
Ay... para el siguiente capítulo seré más breve en mis contestaciones, que me pasé como tres horas con esto, que sueño (casi son las 2 am hora española). En breve una nueva actualización.
Besos.
LUM
