Notas del autor – Holis~ estuve pensando en el desenlace de este fic y me di cuenta de un par de cosas, una de ellas es que tendrá muchos feels y otra es que una vez que termine voy a tener que reorganizar "Teoría de división de mentes" y "Chemische apocalypse" u-u en fin, me adelante mucho –demasiado- enfocándonos en el fic, resubí todos los capítulos y arregle algunos errores e incongruencias que habían entre ellos, así que me gustaría que los leyeran de nuevo si no les molesta :3 eso es todo por ahora, les dejo el capítulo. Enjoy!
Música del capítulo – "Return to destiny" Kurosaki Maon
Aclaraciones – AU. Oc. Algo de luchitas
Inazuma Eleven no me pertenece así como oc's que aparecen aquí.
Disfruten su lectura
Capitulo VII – El pasado y el ahora
Las razones por las que muchos trabajaban en Faust eran un misterio, no muchos se atrevían a hablar sobre ello y los que lo hacían parecían hacerlo con pesar y dolor.
Las razones por las que ningún miembro del personal hablaban de lo que ocurría realmente en Faust eran del mismo modo un misterio, nadie sabía porque ninguno hablaba, nadie comentaba nada, ninguno de ellos parecían con el deseo de hacerlo; Zero, quien ya bordeaba los treinta era uno de los pocos que se había levantado alguna vez contra Murdoc, las consecuencias de ello saltaban a la vista, una cicatriz vertical sobre el ojo derecho y una serie de experimentos en su persona era el resultado final, eso y algo más que nunca se había atrevido a mencionar, en ocasiones como esas, cuando el sol daba los primeros indicios de aparecer, cuando todo estaba inusualmente silencioso en su puesto de trabajo era que pensaba en infinidad de cosas, en sus razones para estar atado a ese espeluznante lugar, en un par de ojos y el anillo que ya no estaba en su dedo, cerro sus ojos carmín por un momento y al abrirlos dirigió su vista hacia el techo, las pasarelas de cada bloque tenían enormes y gruesos cristales en el techo permitiendo entrar la luz natural, eso permitía también a los internos de disfrutar brevemente de la belleza del mundo exterior antes de ser llevado al que podría ser su ultimo experimento o su última contienda, dudaba que aquella idea hubiera sido de Murdoc, comenzó a divagar mientras veía algún avecilla volar con prisas hacia algún lugar, estiro su enorme cuerpo que sobrepasaba los dos metros, esa y su descomunal fuerza eran el por qué sus turnos siempre eran en el bloque de las bestias o de los locos de Caos, y siguió su camino hacia su bloque, tomaría el camino largo e iría a molestar un poco a Shun que a esas horas seguro ya estaba despierto.
Paso por el primer bloque en completo silencio, sus pasos hacían eco ante la inusual calma del lugar, la gran mayoría se debía encontrar dormido ya sea por el cansancio del día o por los sedantes que se les daban antes de apagar las luces, como fuera todo estaba en silencio; llego hasta la puerta que se encontraba en el piso inferior y conectaba con el bloque 12, donde se encontraban los calabozos o como los internos lo llamaban "el hades", lugar donde además se estaba comenzando a construir la nueva central de seguridad, se había enterado gracias a Shun que planeaban reorganizar el bloque 7 que era donde seguridad tenía su central para un nuevo bloque y una tanda de nuevos "experimentos", al parecer se habían encontrado con peculiaridades que no encajarían en ninguno de los demás bloques, siguió su camino sin prisa hasta llegar a la planta baja y de ahí deslizarse hasta la pasarela que conectaba con el bloque 11, un leve estremecimiento lo recorrió cuando se encontró del otro lado, en "la guardería", ralentizo su paso mirando cada celda de reojo, casi como si buscara a alguien en particular, se detuvo unos segundos cuando su mirada choco con un par de orbes grises fijos en su persona, aquella mirada clavo tan profundo que lo obligo a apartar el rostro, el resto del camino lo siguió con la cabeza gacha y gesto pensativo, llego finalmente a los laboratorios y se dirigió directamente al que le correspondía a Shun, al entrar lo vio sentado frente a un escritorio que se encontraba al final de la habitación, tenía una taza de café en la mano y unas prominentes ojeras bajo sus cansados ojos
-Buen día- saludo con una media sonrisa, Shun le dio asentimiento en respuesta mientras Zero caminaba hasta sentarse en la silla frente al escritorio del chico, del otro lado de donde este se encontraba sentado
-¿Algo interesante durante la guardia?- pregunto con tono monótono, el alto chico de cabello azabache se le quedo viendo mientras pensaba en su respuesta
-No exactamente- el oji-negro alzo una ceja mientras le daba un trago a su amargo café –Los vi- algo en aquellos ojos negros cambio –Bueno, solo a uno- paso la mano por su corto cabello y volvió sus orbes carmín a Shun –Se veía… no sé si triste sea la palabra- rasco su nuca tratando de encontrar una palabra que definiera lo que aquellos ojos grises reflejaban
-Resignación- musito el peli-negro poniéndose de pie –Después de un tiempo todos los que entran aquí tienen esa mirada- Zero lo miro pensativo mientas Shun se acercaba a la puerta que se encontraba tras el escritorio –Deberías saberlo… voy a trabajar- dijo indicando que debía marcharse
-Deberías descansar- dijo en respuesta
-No puedo- apretó la perilla de la puerta donde acababa de colocar su mano, desde que estaba ahí…
-Si… desde que estas aquí- aunque el tono de voz que utilizo fue bajo Shun, quien conocía al moreno de toda una vida, distinguió cierto reproche en ella
-Ya vete- no tenía deseos ni fuerzas para responder correctamente, no a esa hora donde todo estaba tan quieto, como la calma previa a la tormenta y el temía ser el detonador de aquella tormenta, Zero lo miro largamente antes de suspirar, Shun desapareció tras la puerta y él se quedó allí un par de minutos más asociando aquel simple gesto a un recuerdo del pasado, se levantó finalmente de la silla y salió rumbo a su central, Shun del otro lado cerro los ojos preparándose mentalmente para un nuevo día de trabajo, apartando cualquier distracción de su mente, incluido a Zero y lo dicho sobre aquellos ojos grises.
o-o-o-o-o-o-o
Los orbes bicolor de Rae se alzaron al escuchar el ruido que se acercaba por uno de los pasillos, jugó nervioso con sus dedos reconociendo a una de las bestias, la jaula paso frente a él donde llevaban a Burn hecho una verdadera furia, el otro muchacho pelirrojo había pasado minutos antes en una camilla, inconsciente, sabía que no estaba muerto porque alcanzo a ver el débil sube y baja de su pecho, mientras jugaba con sus dedos Terra, la mano derecha de Gazelle se acercó a él
-Te están esperando dentro- Rae asintió y tras tomar una bocanada de aire se puso de pie siguiendo a la muchacha rubia, entro al tártaro, donde la sangre fresca manchaba el suelo de metal, las armas que seguramente había ocupado el chico nuevo estaban aún en el lugar que habían quedado luego de ser utilizadas, miro hacia el gran ventanal encontrándose con un par de profundos orbes verdes, aparto el rostro en cuando el hombre dibujo una sonrisa ladina en su blanco rostro, el hecho de que quien estuviese ahí para evaluar su desempeño fuera aquel hombre de cabello marrón le generaba terror, sabia por experiencia lo exigente que era con ellos y lo sádico que se podía volver si no lograban satisfacer sus exigencias, cerró los ojos tomando aire, preparándose mentalmente para lo que a continuación venia, escucho los golpes del otro lado, se preguntó con qué bestia le tocaría enfrentarse esta vez, aunque sin duda odiaba aquellos enfrentamientos estúpidos para medir el nivel de poder de cada experimento había una pequeña parte de él que deseaba enfrentarse a cierta bestia en particular, las veces que luchaban era increíblemente satisfactorio y no es que hubiera generado alguna clase de sentimiento hacia él, solo le complacía tener un contendiente tan astuto como lo era aquella bestia de ojos amatistas; debió admitir que cuando la puerta se abrió y su contendiente paso frente a él como una mancha violeta hacia las vigas metálicas ubicadas en lo alto se decepciono un poco, dirigió sus orbes discordantes hacia la criatura con alas en el techo, varias plumas flotaban en el aire luego de desprenderse de las enormes alas violeta y gris del muchacho, soltó un leve suspiro entendiendo que Venom se estaba negando a pelear tal y como hasta hace poco lo hacía Hassel, la imagen del joven rubio lloroso lleno su mente de pronto junto a recuerdos que había reprimido, recordó el momento en que todo se derrumbó, el momento justo cuando todo lo que conocía y amaba se destruyó dejando solo fragmentos y cada vez que intentaba tomarlos para reconstruir aquel sentimiento cercano a la felicidad lo lastimaba, hiriendo profundo hasta que al final se resignó, dejo que movieran los hilos en contra de su débil voluntad, despojándolo de libertad, volviéndose nada más que la marioneta rota que era, armado a base de restos desechados volviéndose en una especie de ser similar al moderno Prometeo*, que a diferencia de él, este buscaba huir de su creador, alejarse lo más posible y llevarse a lo que restaba de su familia con él.
Tomo una profunda respiración y cerró los ojos, una sensación ya conocida se deslizo desde su columna hecha completamente de metal hasta sus hombros, de ahí se deslizo por sus brazos hasta la punta de sus dedos donde finalmente apareció, leve y casi invisible, el hilo se deslizo de sus dedos moviéndose a voluntad, irónico que lo único que fuese capaz de controlar fueran los mismo hilos que lo ataban, Venom no tenía intenciones de luchar y él no tenía intenciones de volver a ser desarmado, las costuras de todo su cuerpo ya dolían suficiente cada día; Venom desde las alturas observo a Rae con cierta intriga, ladeo levemente el rostro cuando sus orbes castaños chocaron con los amatista y celeste de Rae
-Lo siento- musito esperando que el chico ave en las alturas entendiera lo dicho, con un movimiento de sus manos los hilos veloces se enredaron en el cuerpo de Venom, el pelinegro abrió sus enormes alas con intenciones de esquivar los hilos que gracias a la luz que los hizo brillar por un momento vio más estos se enredaron en sus piernas y cintura, soltó un graznido similar al de las aves de caza solo que más agudo haciendo que los sensibles oídos de Rae se resintieran, titubeo aflojando un poco los hilos dándole la oportunidad a Venom de cortarlos o al menos de intentarlo ya que por más que uso sus garras los hilos nunca se rompieron; Rae aprovecho para atrapar las muñecas del oji-café jalándolo hacia sí, el chico ave se resistió agitando sus alas, volvió a graznar haciendo a la marioneta titubear de nueva cuenta, abrió finalmente el tercer par de alas que hasta entonces permanecían inmóviles y las agito arrastrando a Rae varios metros, un gruñido dejo los labios pálidos del de ojos bicolor cuando sintió como las puntadas de su rodilla comenzaban a ceder, tomo una gran bocanada de aire e hizo su ataque final, más hilos salieron desde alguna parte de su cuerpo envolviendo el cuerpo de Venom mientras lo que hasta entonces seguían sujetando la cintura y piernas cambiaron hasta envolver por completo sus enormes alas, Venom callo con un gemido de dolor, la sangre no tardo en salir de su boca y nariz así como del resto de las laceraciones que los hilos habían causado en la piel, se acercó al chico ave cojeando hasta detenerse frente a él –Debiste luchar- fue el comentario que hizo antes de que el pelinegro perdiera la conciencia, los ojos verdes seguían fijos en él.
Cuando se encontró fuera del tártaro se sentó en una banca cercana, levanto la tela que cubría su pierna llena de cicatrices y puntadas hasta dejar al descubierto su rodilla, había un líquido espeso y oscuro, sangre, su sangre por algún motivo coagulaba demasiado rápido dándole esa tonalidad oscura y textura espesa, escucho pasos aproximándose, no necesito levantar el rostro para saber de quien se trataba
-¿Otra vez?- el hombre de orbes verdes se agacho frente a él observando las puntadas sueltas y como la sangre espesa se deslizaba lentamente por su pierna, saco de entre su ropa aguja e hilo
-¿No sería mejor utilizar el mío?- se atrevió a murmurar, Akio se quedó en silencio viéndolo con enfado
-¿Estás diciéndome como hacer mi trabajo?- respondió con otra pregunta, Rae se apresuró a negar, reprimió un quejido cuando los dedos del peli marrón apretaron su rodilla hundiéndolos en la piel fría –Anda entonces, dame algo de ese hilo- con prisas el muchacho obedeció, el hilo se cortó soló cuando él lo quiso y reprimió cualquier sonido de dolor que pudiera haberle causado las bruscas puntadas que el mayor le daba –Ya está, vuelve ya a tu celda antes de que me arrepienta- una vez más Rae asintió, volvió a cubrir su pierna ahora vendada también antes de encaminarse con lentos pasos hasta su celda, Fudou no aparto la mirada de él hasta que desapareció finalmente por el pasillo
-Señor, el experimento ya está en su laboratorio- una sonrisa escalofriante se dibujó en sus labios
-Genial- encamino sus pasos hasta su laboratorio esperando sacar algo de provecho de aquel chico ave.
o-o-o-o-o-o-o
Después de haber visto la posible crisis psicótica de su vecino y la aparición en el piso superior de su casa Shirou no podía quedarse tranquilo, no sabía que pensar, la idea de ir a la casa ahora solitaria junto a él lo tentaba, pero el miedo rápidamente lo acechaba haciéndolo retractarse de aquello; estaba amaneciendo, la luz se colaba por las cortinas débil, había pasado otra noche en vela, pensando en aquella extraña aparición, tras varios minutos viendo perdidamente el techo decidió levantarse, tomo un baño rápido y tras vestirse salió de su casa dispuesto a visitar la casa vecina, era aún temprano además de ser día domingo por lo que ninguno de sus vecinos estaría afuera aun; armándose de valor camino hasta la puerta trasera de aquella casa que bien sabia quedaba abierta, se detuvo viendo la fachada de atrás, lo que estaba a punto de hacer era sin duda ilegal pero si no entraba y se aseguraba que aquello había sido solo una visión no estaría tranquilo.
Abrió la puerta despacio adentrándose con pasos lentos, era algo tonto pero aunque la casa no diera luces de estar habitada ya, le daba terror despertar a la criatura hasta ahora imaginaria que había hecho a su vecino perder la cordura, recorrió la casa en completo silencio con el corazón palpitándole agitado, subió la escalera y en el segundo piso comenzó a encontrarse con cosas fuera de lugar, había un delgado rastro de sangre en el pasillo que seguía hasta una de las puertas, se acercó despacio deteniéndose frente a esta, su mano temblorosa se acercó a la perilla, dudo, no supo cuánto tiempo pero dudo, cuando finalmente la giro la puerta rechino de forma estremecedora, se adentró despacio encontrando el lugar completamente en penumbras, había un atmosfera extraña, pesada, como si hace mucho no se abriera una ventana en ese lugar, sus dedos tocaron finalmente el interruptor de la luz, una vez el cuarto estuvo iluminado los orbes grises de Fubuki se abrieron de sobremanera, sintió un vuelco en el pecho, su cuerpo entero tembló de manera incontrolable, frente a sus ojos había un montón de lo que parecían ser cuerpos, había rojo por todos lados, dibujos en las paredes y suelo, las hojas ya habían tomado una tonalidad rojiza al pasar tanto tiempo en contacto con lo que seguramente era sangre, sintió todo dándole vueltas, el aroma que ahora identificaba como el olor de los cuerpos en descomposición penetro su olfato haciéndolo vomitar sus jugos gástricos y lo que quedaba sin digerir de la noche anterior, su mirada se desvío de nueva cuenta hasta el montón de cadáveres topándose con un par de ojos vacíos mirando en su dirección, sintió un estremecimiento ante lo vacua de aquellos orbes, alcanzo a reconocer un rostro femenino antes de nuevamente vomitar el suelo, limpio su boca con el dorso de su mano temblorosa antes de retroceder buscando la perilla, sus dedos se aferraron a ella girándola, con mucha suerte alcanzo a apagar las luces antes de correr escaleras abajo, se olvidó de la puerta de atrás abierta y siguió directo a la entrada principal, cruzo la sala chocando de frente con una chica que no estaba cuando el entro, sus orbes llenos de pánico chocaron con los ojos escarlata de la joven frente a él
-¿Hey estas bien?- preguntó al alterado platinado, Shirou negó sin ganas de detenerse a pensar quien era ella y porque estaba en ese lugar, la empujo sin mucha delicadeza para finalmente salir de la casa, no se detuvo hasta llegar a su casa, ignorando al chico que desde un auto estacionado frente a la casa de su antiguo vecino lo llamaba, cerró la puerta tras de sí y solo en ese momento pudo pensar con algo de claridad
¿Qué clase de vecino tenía?
Se sentó apoyando la espalda en la puerta, enterró el rostro entre sus rodillas mientras cubría su cabeza con ambos brazos y en ese momento solo pudo llorar.
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Kidou estaba en el bloque uno cuando lo llamaron al laboratorio, le llevaban una bestia, hizo una leve mueca y tras terminar de revisar a uno de los internos se encamino a su bloque, por uno de los pasillos vio deambulando a un joven de no más de quince años, de cabello color miel y grandes orbes ámbar
-Soren- el muchachito volteo a ver al muchacho de rastas y se acercó con una leve sonrisa
-Creí que ya se había ido, escuche que lo llamaron del bloque diez- Kidou se le quedo viendo por un momento preguntándose como un niño como él se encontraba en Faust, la respuesta llego inmediata haciéndolo soltar un suspiro
-Sí, quieren que vea a una de las bestias- noto como el rostro del menor palidecía por un momento, hace no mucho el rubio había tenido un encuentro nada agradable con una de aquellas denominadas bestias, eso le había costado una lesión en el cráneo que gracias a los científicos de ese lugar no había pasado a mayores –Tranquilo, no pasara nada- Soren asintió no muy seguro siguiendo al mayor mientras jugueteaba nervioso con las mangas de su suéter, cruzaron las puertas hasta encontrarse en los laboratorios, habían varias jaulas grandes hechas de grueso cristal, lo suficientemente resistente para que hasta ahora no ocurriera ningún escape, en una de aquellas jaulas se encontraba un muchacho que seguro no le superaba la edad, su piel era pálida casi rozando un tono gris, tenía enormes ojos de un intenso carmín los cuales se encontraban llenos de lágrimas, un par de cuernos sobresalían de entre su cabello cenizo, ambos teñidos de rojo al igual que parte de su cabello desde donde se deslizaban hilillos de sangre hasta su rostro y oídos los cuales terminaban en punta, estaba desnudo, alcanzo a ver una cola delgada terminada en punta antes de que Kidou lo llamara desde donde se encontraba la bestia en cuestión, Soren tembló cuando la vio, Burn, la misma criatura que hace unos meses lo había atacado sin piedad, se ocultó detrás de Yuuto mientras este inspeccionaba con la mirada al pelirrojo
-Si quieres puedes ver los demás experimentos- y sin esperar más asintió para luego perderse por los pasillos para ver las jaulas de cristal.
Notas del autor – Más cosillas del pasado están saliendo a la luz, más personajes hacen aparición , nada es lo que parece y siento que esto nunca tendrá descanso -.- de veras, aunque sé que la historia va a ser problema tras problema y recuerdo tras recuerdo y muchas cosas más así, es un tanto abrumador a la hora de escribir; pero bueno, yo me metí en esto :v tenía ganas de que este capítulo fuera más largito y quien sabe, tal vez cuando lo publique tenga una escena extra, hasta ahora el capítulo quedo con 2822 palabras, si hay más ya saben porque; creo que eso es todo for now, nos leemos pronto –espero-
Próximamente – El cómo Noda termina involucrado en la misteriosa organización; más de esa organización y un vistazo a la guardería.
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.
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