Tonelada - Afrodita + Aioros
La vida le iba bien, por primera vez en mucho tiempo. Con Shion muerto y Saga en el trono, Afrodita no tenía ya preocupación alguna. Gastaba poco tiempo llevando a cabo las misiones necesarias para consolidar el poder del nuevo patriarca y el resto era para complacerse a sí mismo.
Ese día en particular estaba paseando entre los templos, molestando a los otros caballeros –más jóvenes que él– y repartiendo despotismo con los aprendices y los escuderos.
De regreso a su Casa entró al templo de Sagitario y se vio obligado a detenerse. Había sentido de pronto como si la gravedad aumentara, se le hizo difícil caminar, incluso se le hizo duro meter aire en sus pulmones; no se explicaba aquella situación, era como si repentinamente se encontrara bajo el agua o –pensó con horror – bajo tierra.
Bajo tierra, muerto… como Aioros. ¿Ésta era su venganza? ¿Dejar caer sobre él todo el peso de la atmósfera? ¿Hasta ahogarlo?
Encendió su cosmos pero no sirvió de nada. Calló sobre sus rodillas, debilitado, y comenzó a ver borroso. Si las cosas seguían así pronto se quedaría inconsciente.
– ¡Estás muerto!-gritó con sus últimos aires, pero entonces se desvaneció la pesadumbre que había sobre él, pudo ponerse de pie y sin perder tiempo salió corriendo. Nunca volvió a entrar.
