Extraviado
No sabía dónde estaba, todo le parecía irreal y horrible. Era amenazador, tenía la sensación de que un ataque podía llegarle en cualquier momento y venir de cualquier dirección; como si hubiera un enemigo detrás de cada árbol. Porque aquello se parecía al bosque al pie del santuario, pero no era, no podía ser; Afrodita estaba seguro; no recordaba haber dejado el templo de Piscis, y además algo no se sentía bien, era inexacto y no encajaba. Y no podía quitarse la idea de que si ponía demasiada fuerza en sus pasos, saldría volando, despegado de la tierra… se sentía como un sueño.
Ante la idea comprendió: realmente estaba soñando, por eso aquel lugar no se sentía real y él no se sentía como él mismo. Nunca había tenido un sueño tan lúcido y supo que esa anormalidad era provocada.
– ¿Quién eres? – preguntó por fin, a esa presencia que parecía acosarlo detrás cada sombra.
El hombre que salió de entre los arboles le resultó desconocido y no pudo identificarlo; alto y ancho de hombros, con una capa que le cubría por completo y una estrella en la frente.
–Soy un sueño – dijo con voz profunda que hizo temblar al muchacho, que no contestó, inseguro de si debía atacar. – ¡Eso no te servirá aquí! – Reprendió el hombre, leyendo sus intenciones – yo soy el dios de éste lugar.
Afrodita se estremeció, trató de encender su cosmos, pero no valió de nada, ningún cambio se percibió en el ambiente. Y dudaba que la fuerza física tuviera efecto siquiera. Se sintió terriblemente amedrentado por un momento, al comprender que si había sido arrastrado hasta allí por algún motivo poco inocente. Pero luego sin más, su mente dio un giro y comenzó a reír: ¡era sólo un sueño! ¡Que se jodiera el dios, los sueños no pueden hacer daño!
– ¡Quiero despertar! – dijo con plena seguridad de que sus deseos serían obedecidos y al momento abrió los ojos en su templo, aun riendo.
No sabía que en realidad los sueños sí podían hacerle daño, sólo que Hypnos aun estaba sellado y era incapaz de usar todo su poder. Sin embargo, tarde o temprano, el dios iba a liberarse.
