Los personajes de Shingeki no Kyojin son de Hajime Isayama.


Desde que leí el capítulo por la mañana me puse a fangirlear como una loca al ver a Mikasa después de siglos, y con esa terrible cara de aflicción, resultó imposible no plantarme a escribir. Me tomó toda la tarde xD y esto obviamente va para ella, como siempre RivaMika :)

Aclaraciones: NO AU ubicado antes de los sucesos del capítulo 101, posible ooc a su criterio.


One-shot


Inseguridad

«Un trastorno latente que ha perseguido a Mikasa desde los quince años reaparecía en su reflejo justo antes de partir a una de las misiones más importantes»


.

.

.

Odio esa figura y odio que me mires así.

Te odio cuando no luchas contra tus impulsos.

Te odio cuando gritas a Eren sin argumentos sólidos.

Te odio cuando lloras por sus desplantes.

Te odio cuando crees que eres menos mujer.

Te odio cuando no eres tú y te muestras ausente.

Te odio cuando no escuchas a nadie más que a ti.

Te odio cuando no guardas la compostura.

Te odio porque aun así sigues teniendo esperanza en este mundo cruel.

Te odio porque te dejas vencer por el más fuerte.

Te odio por no entenderte.

Te odio por lo que piensas de tu cuerpo.

Te odio por tus miedos.

Te odio por tus inseguridades.

Te odio en este mismo momento

Te odio cuando pierdes el tiempo aquí, distraída por un patético trastorno infinito que no significa nada más que un impedimento para la inminente misión a llevar a cabo.

Eren partió a Marley por su cuenta, solo, sin escuchar replicas u opiniones de mi parte. Ni Armin ni la comandante Hanji fueron capaces de sofrenarlo ante aquella locura de misión suicida. Mi comportamiento tampoco fue el más pacífico, pero si así tenía que ser tuve que resignarme. En la actualidad vivimos una encrucijada crucial donde el destino de miles pendía de nuestras decisiones, y como era tan recurrente en el capitán Levi, "debemos escoger la decisión correcta en el momento indicado para no sentir arrepentimiento después".

Sin embargo yo permanezco aquí sin moverme, más preocupada por mi apariencia que por mi fortaleza.

Durante este periodo de aparente paz, había enriquecido cuantiosamente mi repertorio de habilidades y destrezas junto al capitán, en una serie de entrenamientos exhaustivos preparados especialmente para mejorar mi rendimiento, el mismo Levi hizo de entrenador personal cada día consecutivo desde hace tres años.

Ciertamente había cambiado mucho, muchísimo, tanto física como mental. Mi cuerpo había crecido exponencialmente demostrando más robustez, definiendo una que otra poca curva de mujer en un proceso tortuosamente lento… estaba orgullosa de mi parte trasera, pero aún no era suficiente. Mi cabello, mis brazos, mis piernas… era todo puro músculo, y se asemejaba en demasía a la anatomía de un hombre. Mentiría si dijese que no sabía cuándo aquel resentimiento adquirió el peso suficiente como para mantener mi autoestima por los suelos.

El capitán Levi es la respuesta a todos los sentimientos que me acongojan, Levi… Mi Levi.

Todo se origina en nuestras obligatorias sesiones de entrenamiento, roces accidentales que se fueron distorsionaron gradualmente hasta culminar en cientos de besos calientes y apasionados. Y así sucesivamente fui cediendo. Entre cada beso, cada caricia, cada mordedura, escapadas al bosque y miradas furtivas, es que terminamos cruzando la línea roja.

No lo entendía.

Me sentía masculina, poseedora de una figura exageradamente marcada y tosca para la batalla —requisito obvio siendo un soldado—; era prácticamente un arma de guerra al servicio de la humanidad, entonces, ¿por qué había fijado su atención en mí desde un principio? ¿Por qué me miraba con tanta insistencia cuando creía que yo no me daba cuenta? ¿Qué lo hacía atreverse a aventurarse cada noche por mi cuerpo? ¿Qué lo atraía de mí? Las dudas agonizantes se clavaban en mi pecho no dejándome descansar.

Pensé en que quizá sería lastima causada por la aflicción que dejó Eren al marcharse, pero arrojé lejos esa idea porque sencillamente él nunca tuvo ningún motivo para apiadarse de mí.

Hasta hoy era ignorante del porqué de sus decisiones.

Incluso porque fue el mismísimo Levi, en medio de un reñido combate, quien precisamente me hizo la observación de que el largo de mi cabello podía limitar torpemente mi visión.

Todo lo hice por él.

Últimamente Levi se había hecho acreedor de una gran hegemonía en mi vida, ganando partido en mis decisiones, calando fuertemente en mi pecho, hundiéndose en mi corazón hasta lo más profundo. Por eso —y me sonrojo tan siquiera pensarlo— quisiera lucir un poco más… bonita para él, más femenina, más fresca, más delicada, más similar al encanto natural emanado de la reina Historia.

Y es que después de tantas cálidas noches, tantos dulces amaneceres a su lado, desvelos y sonrisas efímeras brindadas el uno al otro, yo quería sentirme como una mujer merecedora de su compañía.

Sin embargo con esta apariencia… no es algo de lo que pueda pavonearse o hacerlo sentir muy orgulloso. Lo sé.

—Oye, Mikasa, deja de hacer el idiota frente al espejo y muévete, partimos en quince minutos.

Su voz me sobresaltó, provocándome un estremecimiento.

—Mph…

—¿Estás sorda? Te necesito en primera línea ya, mocosa.

—Siempre te apareces cuando no lo requiero… —murmuré para mí.

—¿Dijiste algo? —Levi volvió sobre sus pasos quedando entorno al umbral de la puerta, sentía sus penetrantes ojos escrutándome con insistencia. Yo no podía más que agachar la mirada, me sentía apenada, estaba en uno de esos momentos de sensiblería que no podía controlar, superada por el miedo, al cual le había permitido absurdamente tomar el control de mis emociones.

—Nada —mordí mi labio inferior con mucha fuerza, temerosa, vulnerable. No quería exponerme ante él, sería considerado deliberadamente como algo estúpido e innecesario.

—¿Es por tu cuerpo? —susurró con aplomo, yo alcé la cabeza ante su perspicacia abriendo mucho los ojos, cosa con la que él confirmó al instante ¿pero cómo…?—. Eres fácil de leer, Mikasa.

Levi chasqueó la lengua, y cerró la puerta despacio para caminar hacia mí.

—Tengo el cuerpo de un chico, Levi —apartaba la vista.

—Es tarde. Solo lo diré una vez, así que escúchame —ordenó con esa varonil voz de mando, y estando frente a mí me tomó por los hombros quedando su frente a la altura mi barbilla, pero no dejó de mirarme—. Tu cuerpo no es motivo de vergüenza, es motivo de orgullo, de disciplina; eres fuerte, la mujer más jodidamente fuerte, y eso a mí me pone porque detesto a los débiles.

Su inusual declaración me dejó atónita, sobre todo porque su ceño no se vislumbraba tan fruncido, o su postura irritada y molesta. Más bien… ¿sonreía débilmente?

—¿Aunque tenga piel áspera y abdominales iguales a los tuyos?

—Mientras tengas ese culo firme que soporte mi fuerza cada noche —yo sonreí, mientras una de sus traviesas manos bajó hasta estrujar esa parte, vi sus ojos brillar con complicidad al apreciar mi textura redonda sobre el nuevo uniforme.

Ligeramente me emocioné ante su osadía, pero recapacité que no era momento para jugar, debíamos llegar hasta Eren, ambos lo sabíamos.

—Gracias, pero eres un pervertido.

—Y tú una mocosa insegura.

—Ya no soy tan pequeña, capitán, con 19 años se me considera mayor ante el estado.

—Tch, para mí seguirás siendo una maldita mocosa imprudente —Levi se apartó a regañadientes para encaminarse a la puerta—. Más vale que sobrevivas, no pasé los últimos tres años perdiendo mi tiempo para que te arrojes a la primera. Obedece mis órdenes, y haz que el entrenamiento valga la pena.

—Sí señor —lo despedí con el típico saludo militar.

—No te demores, Jagger te está esperando del otro lado —salió—. Ah, y basta de formalismos, líder de escuadrón Ackerman.

Él desapareció de mi vista y mi sonrisa se ensanchó repasando sus palabras.

Levi siempre sería un descarado sin escrúpulos, nunca se andaba con rodeos y decía todo con la mayor sinceridad e indiferencia posible, buscando así que el mensaje quedase bien remarcado.

Interiormente le agradecí el gesto, dando por sentado que el enano poseía un familiar poderío para trasformar mi ánimo en un segundo, sin embargo, se trataba de un apego totalmente diferente.

.

.

.


Nota: ¿Qué tal? no soy para nada buena escribiendo a base del manga, pero algo en la bella Mikasa me hizo imaginarle este pequeño conflicto, como ya sabemos se siente insegura con su cuerpo, pero al ser Levi un hombre bastante especial pensé que no le importaría, todo lo contrario. Por último, lo ubiqué en la línea del manga porque en serio que me morí cuando la vi en acción :v asdfghjkl, pensé en esto para los dos con mucho amor.

En fin, gracias por leer.