Los personajes de Shingeki no Kyojin son de Hajime Isayama.
Tenía que hacer algo por motivo de año nuevo, y más con esa preciosa imagen pidiéndome a gritos creara una historia (ah y traduje los diálogos lo mejor posible:'v). Esto iba ser una viñeta, pero acabó con más de mil palabras y según Internet se le considera OneShot.
Advertencias: Universo Alterno ubicado en Japón, ya verán el porqué, posible ooc a su criterio.
One-Shot
Año nuevo
«De cómo el amor replantea tus decisiones de vida»
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Desde hace cuatro años me mudé a Japón con una oferta de trabajo, no es que fuera una decisión difícil de tomar, sinceramente, siempre fue como un sueño visitar el país del sol naciente. Ya sea por su gastronomía, su peculiar cultura y sus exclusivos paisajes en cada estación del año, mismos que me fascinaba capturar con mi cámara de video.
Había estudiado Comunicación Audiovisual en Estados Unidos, sin embargo mi lugar de origen no era otro que Francia. A lo largo de mis 29 años de vida, he recorrido una gran variedad de países, conociendo, escarbando, enriqueciéndome con nuevos conocimientos y deleitándome ante cada nueva experiencia, y es que el trabajo apremia; así como tampoco he sido una persona a la cual le guste quedarse plantado como idiota en un solo lugar.
Me gusta la aventura, moverme, indagar, y como el idioma jamás sería una barrera, tomé a Japón como un reto personal que duraría solamente cinco años.
Mi siguiente destino probablemente sería Corea del sur, no muy alejado, pero el objetivo era descubrir nuevos campos y mantenerme en constante cambio; trabajar, renovar y aprender algo nuevo sería siempre mi máxima prioridad.
—Es muy hermoso.
No obstante, giré mi rostro para contemplarla, y un nuevo motivo me abría las puertas.
Llevaba una hora en uno de los tradicionales Matsuris típicos en este lado del mundo, con motivo de obtener una buena toma que agregar a uno de mis videos para la compañía, incluso en un día feriado como la noche de Año Viejo no podía dejar de lado el trabajo. Sin embargo, lo impensable estaba pasando.
—Si vamos hacia allá, podremos observar más de cerca los fuegos artificiales…
"Hanabi", era uno de los espectáculos más fabulosos y populares entre los japoneses, yo lo estaba experimentando por primera vez, y raramente no lo hacía solo. Apenas mis ojos se enfocaron en ella, resultó inútil centrar mi atención en otra cosa.
Continuaba hablando amenamente sobre sus tradiciones y costumbres, durante el tiempo que solíamos convivir juntos ella muy amablemente atendía cada una de mis dudas. Esta vez no fue la excepción siendo mi primera vez.
Nunca antes se me había pasado por la cabeza, sobre todo porque no tenía interés alguno en desperdiciar una de mis tardes en un sitio asquerosamente repleto de personas.
Pero Mikasa había hecho un esfuerzo en invitarme a asistir oficialmente como pareja a un festival con arraigado significado para ella, y claro que para mí era imposible negarme a uno de sus deseos.
Mikasa Ackerman era una japonesa-americana que me había… atrapado, por decirlo así, con sus encantos.
La conocí durante mi primer año aquí. Había extraviado estúpidamente una de mis mochilas que contenía muchas de mis herramientas de trabajo, la frustración tensaba mis músculos fatídicamente a causa de un proyecto que no necesitaba más retrasos, y a mí me pasaba eso. Afortunadamente, el mito de que nada se pierde en Japón me salvó el culo aquel día, pero aún era ignorante, por lo tanto, cuando la vi con mi bolso caminando hacia la salida de la tienda —donde había sido mi descuido— fue inevitable no soltarle un par de… improperios. Me comporté supremamente grosero, sorprendentemente, ella no me odió o me hizo algún gesto de desagrado, simplemente manifestó una breve reverencia para posteriormente señalar un mostrador con un cartel donde se leía "Objetos perdidos".
Me sentí como el mayor imbécil del planeta, apenas fui consiente de mi grave comportamiento, corrí con todas mis fuerzas para disculparme y… de alguna forma todo se desenvolvió partiendo desde ese incidente.
Mikasa no era como las mujeres tradicionales, pero poseía absolutamente toda la pinta kawaii característica de su cultura. Con ese rostro fino, cabello oscuro, lacio, pequeños ojos rasgados, sonrisa radiante, hermosa piel cremosa que me tentaba a acariciarla a cada instante que se me permitía… justo ahora sus mejillas sonrojadas por el frio invernal se me antojó adorable. Y qué decir de su vestimenta, lucía simplemente preciosa con ese yukata rosado ajustado al cuerpo.
Joder que algunas de las prendas de ese país eran tremendamente inusuales y atrevidas, recordaba haber comprobado que los escotes en las jovencitas quedaban rotundamente prohibidos, sin embargo una falda corta nunca sería mal vista por la sociedad, aunado al hecho de que la mayoría de los varones solían ser respetuosos con el aspecto físico de las mujeres. Les daba más libertad.
Eso era otra historia aparte, pero mis hormonas acostumbraban a jugarme en contra las ocasiones que solo nos separaban unos míseros centímetros.
Como ahora.
El único punto negativo radica en nuestra diferencia de edad; ella apenas con sus escasos 17 años, prácticamente nuestro acercamiento se consideraría insano. Pero, demonios, estamos hablando de Japón, el país donde las revistas para adultos se exhibían a la vista de todos. No podía valerme más que un carajo.
Sin más titubeos, la tomé de la parte trasera de la cabeza para acercar su rostro al mío.
—Eso es correcto —susurré antes de besarla. Resultó putamente irresistible, Japón, espero no me juzgues por profanar tu estricto ambiente.
Aunque desprevenida, y a pesar de las "reglas", Mikasa no se opuso y me correspondió despacio. Continuamos con ese contacto cuidadoso y dulce que duró unos minutos, en medio de aquel pequeño espacio un tanto apartado del resto de la marabunta que conformaba el festival.
Cuando nos separamos Mikasa estaba más roja que un tomate, incluso quisiera sacar mi cámara para hacer una foto porque la escena era maravillosamente preciosa. Inocente, pura, noble. De súbito, a nuestro alrededor comenzaron aglomerarse luciérnagas, y el momento no pudo ser más perfecto.
Tenía una bella mujer a mí lado y, a pesar de mi exitoso trabajo, no me molestaría para nada aplazarlo o quedarme a vivir aquí por el resto de mis días, siempre y cuando fuese a su lado.
¿Atado a un país por amor? Joder, sí. Tal vez sea por el mero sentimiento generado por dejar otro año atrás, quizá hasta esto me convirtiera en el idiota del que tanto me quejé, pero la perspectiva a futuro se sentía tan jodidamente satisfactoria como ahora.
—Feliz año nuevo, Levi.
—Feliz año, Mikasa.
Y así terminaría este ciclo, volviendo a empezar con la que sería una de las mejores decisiones de mi vida.
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Nota: Fue algo pequeñísimo, pero siempre había querido verlos viviendo algo parecido, espero no haya quedado tan mal :'v esta vez lo subo más temprano porque cuando publiqué el de Navidad ocurrió una tragedia -inserte meme de Peña nieto- xDDDD todo por andar con las prisas jaja, pero no importa, pude resolverlo.
Gracias por los rw anteriores, Sarah Usher, AlenDarkStar, los aprecio bastante.
Significado de algunas palabras:
Matsuri= Festival.
Kawaii= lindo.
Hanabi= fuegos artificiales.
Yukata= vestimenta tradicional japonesa hecha de algodón.
Por último, les deseo un prospero y feliz año 2018
gracias por leer.
