Los personajes de Shingeki no Kyojin son de Hajime Isayama.
Siento que hace años no subía nada, y de hecho, me había alejado de la escritura debido a la escuela y las prácticas, ya sentía el abandono de esta Antología y me quise poner las pilas, entonces me acordé de esta historia que está desde octubre. Verán, yo no escribí esto, lo hizo mi hermana menor para un trabajo de su escuela, me pidió ayuda y se lo corregí, de alguna forma la historia me pareció buena y le pregunté sí podía adaptarlo a lo que ella sorprendentemente dijo ¡sí! y aquí estoy xD Llevo unas tres horas trabajando con esto, espero no haya quedado algún error de dedo.
Debo aclarar que su formato es más parecido al de un cuento que de un fanfic, tiene poco dialogo, y la verdad no quise modificar ciertos aspectos de la historia porque se me hacia tedioso terminar todo para hoy, y en serio quería publicarles algo. En fin, espero les guste.
Advertencias: Universo Alterno, OoC.
Two-Shot
¿Quién secuestró a Levi?
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Ha llegado el gran día, la fecha más esperada para Mikasa y Levi.
A solo unas cuantas horas de la tan esperada ceremonia, Mikasa se encontraba preparándose para su boda. Ya todo estaba listo: el vestido tan hermoso de un color tradicionalmente blanco adornado con pequeñas lentejuelas y flores bordadas en sus mangas, la cola del vestido con más detalles hermosos, el ramo de flores naturales de un bello color azul, sus pequeñas zapatillas y accesorios a juego.
La madre de Mikasa, Meiko, se encontraba con ella en todo momento; ahora mismo la ayudaba con el vestido y el peinado. Cuando por fin estuvo lista, su padre entró a la habitación observándola por un segundo con lágrimas en los ojos. En un impulso la atrapó en un fuerte abrazo, dándole un gran beso en la frente, como otorgando su bendición. Después de ese intimo momento entre la familia, su padre le mencionó que era hora de que su madre y él se marcharan, pues tan solo en cuestión de minutos el vehículo llegaría por ella. Sus padres salieron de la casa de su amada hija, y mientras tanto Mikasa conversaba por teléfono con su mejor amiga, confesándole que no podía aguardar más a que llegaran por ella y partir hacia su boda.
Todo iba de maravilla, ella estaba tan emocionada por casarse con el amor de su vida, el hombre que tanto amaba, esa persona con la que quería tenerlo todo.
Su mejor amiga, Sasha, le comentó por teléfono que partiría para la iglesia junto con su otra amiga, Hanji. Al finalizar la llamada escuchó que tocaron a su puerta. Cuando atendió se encontró con el que parecía ser el chofer, el coche al fin había llegado por la novia, ella se dispuso a salir de la casa y entró al auto. Durante el trayecto ella estaba tan feliz, veía su mundo color de rosa y creía que todo era perfecto, pero nunca se imaginó lo que vendría enseguida.
Mientras tanto, en la iglesia estaban todos aguardando a que la preciosa novia llegara. Todos, a excepción de una persona, y quizá la más importante de esta celebración.
Cuando bajó del coche frente a la enorme puerta, Mikasa continuaba tan emocionada porque al fin lo que tanto anhelaba se tornaría realidad. En su mente solo pensaba en la familia propia que formaría en un futuro no muy lejano.
Sin embargo, al encontrarse con Sasha y no con su padre como debería ser típico, supo que algo andaba mal.
—Mikasa… es Levi… —murmuró la castaña con pesar.
El mundo de la oriental se vino abajo. Levi, el amor de su vida, aquel a quien le había entregado todo, por quien se había arriesgado a tantas cosas y daría su vida sin importar nada, la había dejado plantada.
Estuvo a punto de llorar, cuando su madre apareció por un costado del pasillo y le ordenó que se tranquilizara, que quizá el hombre solo se estaba demorando más de lo debido. No funcionó del todo esa banal excusa, pero por lo menos sirvió para que no arruinara su maquillaje.
Mikasa había decidido esperar a Levi unos minutos más, quizá sea cierto lo dicho por su madre, y solo se trataban de inusitados nervios apoderándose del ceñudo hombre. Pero con cada minuto que pasaba, Mikasa solo se sentía cada vez más y más desesperada, hasta el punto de pasar casi una hora de la acordada, pero el carro donde vendría el novio no llegó.
Mikasa no entendía cuál había sido la razón por la que Levi no había llegado a su anhelado matrimonio.
Al darse cuenta de que todos los invitados giraban sus miradas de pena hacia su dirección, decidió informarles que esta boda no se llevaría a cabo, casi con furia contenida. Al finalizar ese discurso con palabras tan dolorosas para ella, avanzó hacia la dirección de la madre y tío de su prometido para preguntar qué había ocurrido con él, pero ellos, al no poder dar una explicación coherente de lo que había ocurrido, se alejó de ambos rápidamente y de aquella maldita iglesia donde supuestamente ocurriría lo mejor de su vida, pues ya no tenía sentido seguir ahí.
Salió corriendo en busca del coche de su madre para dirigirse a su departamento, lágrimas surcaban sus mejillas, y apenas tenía movilidad a causa del pomposo vestido. Cuando por fin entró a su casa, se tiró de boca a su cama sin importar que esta quedara manchada de rímel y tanta mezcla del maquillaje que abarcaba su rostro, total, Levi no estaba para exigirle que lo limpiara.
Eran ya las diez de la noche, Mikasa había recibido muchas llamadas de sus padres y amigos, pero ninguna de su novio. Ella de alguna forma estaba segura de que Levi llegaría a casa en algún momento de la noche y se disculparía orgullosamente por su ausencia; pondría como excusa algún tipo de «nervio nupcial» —por más que eso no encajara con su personalidad—, y todo estaría bien. Así que con todo el dolor de su corazón se fue a dormir y tal vez por la mañana él estuviera junto a ella.
Sin embargo eso no ocurrió. Era lunes por la mañana y tal como pasó en la iglesia, Levi jamás regresó a su lado.
Ella estaba totalmente dispuesta en llamar a Levi las veces que fueran necesarias, le urgía una explicación, un porqué preciso, pero éste simplemente no le respondía. Mierda. Mikasa solo trataba de averiguar dónde estaba ese enano bastardo, incluso llamó a la mejor amiga de su prometido por si sabía alguna noticia, pero esta tampoco contestó.
Estuvo a punto de rendirse para salir a buscarlo por sí misma, hasta que repentinamente su celular vibró.
Era un mensaje de un número que no tenía registro.
«Que pena que tu noviecito no llegara a su boda, es una lástima ¿no?, ¡PERO EL MALDITO SE LO BUSCÓ! Y ahora por fin las pagará…»
Apenas acabó de leer el anterior, cuando otro ingresó en su bandeja.
«Por cierto, no cometas una estupidez y vayas en busca de las autoridades o él... morirá»
Mikasa, al leer ambos mensajes, sintió un enorme escalofrío en su espina al atisbar la posibilidad de que Levi se encontrara en manos de un completo demente, pero no sabía qué hacer, ella no quería que le ocurriera algo a su prometido, y más al saber que no había sido por su voluntad dejarla plantada; así que con el temor recorriendo sus venas, marcó al celular de la madre de su novio para informarle de lo sucedido.
Mientras tanto, en un algún lugar remoto, Levi Ackerman hacía todo lo posible para huir, pero todo era inútil.
Por más fuerza física, horas en el gimnasio, o peleas callejeras que haya tenido en antaño, su secuestrador era más fuerte que él. Había intentado golpearlo con un pedazo de madera para poder huir de ese horrible lugar, pero el muy bastardo se percató a tiempo de lo que intentaba hacer y logró amarrarlo a una silla con cadenas de acero; luego de esto dio aviso al verdadero autor del crimen y le contó de las acciones que Levi había tratado de hacer. Sin importarle nada le exhortó con voz distorsionada que él tenía que permanecer ahí, y si no se quedaba quieto le causaría un gran daño a Mikasa.
Levi maldijo para sus adentros, pues a causa de todos sus anteriores intentos de escape se había quedado sin voz.
No es que fuera un debilucho, pero ella jugaba sucio al verter droga en el vaso donde le daba de beber, y él como un estúpido no se había percatado, hasta que la sustancia ya corría dentro de su sistema.
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Durante la tarde, al departamento de Mikasa llegaron la madre y tío de Levi, así como los padres de ella. Hasta Hanji y Sasha estaban ahí. Incluso Petra, la mejor amiga de Levi, pues todos querían saber el paradero del novio. Sin embargo, el secuestrador no había vuelto a comunicarse, así que trató por todos los medios de llamar a ese número, pero obtuvo cero respuestas.
La madre de Levi quería acudir desesperadamente a la policía, pues su hijo llevaba desaparecido ya dos días, no obstante, Kenny Ackerman la detuvo al recalcarle con firmeza que de hacer eso, le podría ocurrir algo a su sobrino.
Cayó la noche y todos se marcharon. Mikasa se fue a la cama sintiéndose destruida por la dolorosa ausencia de su amado Levi.
Por la tarde del día siguiente Levi comenzó a ponerse muy intranquilo, casi colérico y a punto de gritar por el enardecimiento causado por la droga, así que el lacayo del secuestrador lo abofeteó hasta hacerlo sangrar, y solo por hacerle la maldad, le mandó otro mensaje a Mikasa.
«Tu enano prometido quiso hacerse el valiente, y por tratar de desafiarme mira lo que le pasó… así que es mejor que sigas mis órdenes al pie de la letra, de lo contrario, necesitará más que sangre para mantenerse con vida»
Con este aterrador mensaje venía anexada una foto de su prometido aún con el traje de bodas; sucio, manchado, descuidado, todo lo contrario al buen porte que le caracterizaba, y aquel rostro que tanto amaba Mikasa se apreciaba brutalmente rojo e hinchado. La embargó una furiosa pena e impotencia al verlo en tan deplorable estado.
Mostró la foto a los familiares de ambos, a regañadientes, pues no quería herir la sensibilidad de su suegra, sin embargo, era menester que estuviera al tanto de que él seguía con vida.
Nadie sabía qué hacer, pues no había mucha información de parte del secuestrador, solo esos esporádicos mensajes y fotos indicando que lo tenían prisionero.
Habían pasado dos días más desde el secuestro, y la madre del novio comenzó a desconfiar de Petra, ya que durante esos días se le veía un interés inquietante por la desaparición de su hijo, y ella, como buena y paranoica madre, cualquier actitud fuera de lo común le provocaba mala espina.
Petra era de las personas que estaban en contra sobre llamar a la policía, junto con Hanji, quien parcialmente apoyaba esta moción. Y claro que sus opiniones eran más que válidas y comprensibles, ambas priorizaban la integridad personal del pelinegro incluso desde lejos, además de lo adecuado que era establecer un plan de contingencia. Sin embargo, a Petra en ocasiones se la podía ver o muy tranquila o muy nerviosa, mientras que Hanji bromeaba sobre la ausencia de Levi, fresca como lechuga, como queriendo apaciguar el ambiente, pero fracasando estrepitosamente en el proceso. Mikasa conocía a Hanji y su humor extraño, sabía a ciencia cierta que no lo hacía apropósito, no en esta situación, ella era así por naturaleza, pero a largo plazo también podía causar un regusto en la boca de su estómago. Petra, por otro lado, era una chica torpe y flemática quien no sabía cómo manejar un peso tan enorme.
Es cierto que Hanji estaba un poco loca, y que Petra y Levi habían sido pareja en un pasado escolar muy muy oscuro, la castaña prácticamente había rogado por quedarse así fuese en la friendzone, y según Kuchel existía la excusa viable de un crimen pasional.
No obstante, sería demasiado arriesgado y tonto para ella.
Por su parte, Mikasa solo creía que era ridículo sospechar de su círculo amistad, había muy pocas pruebas que las señalasen, y solo perderían el tiempo señalándose entre ellos mismos, por lo que no le tomaba gran importancia. Ella estaba convencida de que el secuestrador se trataba de otra persona.
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Al día siguiente, Kuchel Ackerman se encontraba en el departamento de Mikasa, tal y como lo hacía desde el secuestro, pues justo ahí se reunían a esperar alguna llamada de rescate.
Meiko también estaba en la casa, y justo cuando se dirigía hacia la cocina, mientras Kuchel y Mikasa discutían en la sala, se detuvo en la puerta a escuchar una conversación que tenía Hanji con otra persona, ella observaba cómo la castaña se notaba algo nerviosa, ansiosa y gesticulaba unas muecas bastante extrañas a su parecer. Ella le dio poca importancia dado los comentarios dichos por su hija sobre su extravagante personalidad, sin embargo, al terminar la llamada, la chica Zoe soltó una sonrisa triunfante que se le antojó sumamente retorcida y macabra.
La señora Meiko sabía, aunque no expresara nada, que desde aquel fatídico día algo estaba mal con el comportamiento de Hanji —más de lo usual—, quien, al enterarse de la ausencia de Levi, simplemente se había dado la vuelta abandonando el lugar, cuando se supone debía ser uno de los soportes de Mikasa en situaciones difíciles. Y ahora mostraba ese comportamiento en la cocina, cosa que a sus perspicaces ojos, incluso tratándose de Hanji, no era normal.
Definitivamente esa sonrisa no era para nada normal.
Su mente de un momento a otro comenzó a fraguar un montón de hipótesis que tuvieran que ver con Zoe, sus razones o motivos de planear algo así.
Sin embargo, un grito de Mikasa la sacó de sus pensamientos de golpe y se dirigió como una bala al salón de estar.
—¡UN MENSAJE!
Mikasa sin perder el tiempo, comenzó a leer en voz alta.
—Si no me entregas esta cantidad de dinero, tu querido novio las pagará…
»Quiero 300,000 dólares en efectivo, cuando tengas el dinero me enviarás una foto comprobando la cantidad. Solo así te enviaré un mensaje con la dirección del lugar donde haremos el intercambio. ¡MAS TE VALE QUE NO ACUDAS A LA POLICÍA, EH, PERRA! Porque lo sabré y ME QUEDARÉ CON EL ENANO PARA SIEMPRE.
Mikasa no entendía nada. ¿Quedarse con Levi para siempre? Eso no tenía ningún sentido, y sin embargo…
Enano.
—¡Necesitamos esa cantidad de dinero cuanto antes y citar al criminal para recuperar a Levi! —esa fue Kuchel exclamando totalmente fuera de control—, ¡recuerden no involucrar a las autoridades, el secuestrador amenazó con hacerle daño y no me lo perdonaría nunca!
La señora Kuchel no podía contener las lágrimas, pues su amado y único hijo continuaba vivo, sin embargo le atemorizaba que algo malo le pasara. Mientras tanto a Hanji se le notaba un tanto normal, de Petra, como ya era típico, no sabían su paradero desde la mañana anterior, y Sasha se mantenía al margen. Meiko no paraba de pensar en lo que había sucedido con Hanji minutos antes en la cocina, y que de verdad parecía no importarle la situación de bienestar en la relación de Mikasa y Levi.
¿Qué rayos le estaba pasando?
A pesar de que había confabulado con su consuegra en reiteradas ocasiones sobre que Petra debía estar detrás de todo, esos pensamientos ahora tomaban dirección hacia una persona totalmente opuesta.
Y Mikasa cometía el error de confiar plenamente en las dos.
La pelinegra estaba al tanto de que al no reunir el dinero ponía en riesgo la vida de su amado, pero se las ingeniaría para conseguirlo.
La tarde del sábado Mikasa se encontraba en su departamento, contando y ordenando el dinero en una maleta que logró obtener con ayuda del tío de Levi, enterada de que una parte eran billetes falsos.
Tomó la foto y la envió al número privado, solo bastaron 10 minutos para que recibiera respuesta sobre la dirección del intercambio.
«Muy bien Mika, esta es la dirección: 427 calle Sherman. Te espero a las 10 de la noche el día de hoy, por tu seguridad y la de tu novio, ¡más te vale acudir SOLA!»
Al enterarse, todos se trasladaron inmediatamente al departamento de Mikasa y Levi, ya que se encontraba sospechosamente cerca a la dirección acordada.
—Llegó la hora, iré en busca de Levi, en cuanto esté conmigo vendré inmediatamente aquí —habló Mikasa con voz solemne, y una mirada cargada de determinación.
Tanto Ben como Meiko Ackerman tenían un terrible miedo de que algo pudiera salir mal, como el hecho de que su preciada y única hija también fuera raptada por los mismo secuestradores de su yerno, o que se tratara de una cruenta trampa... sin embargo, sabían nada podían hacer para detenerla, pues se trataba de su preocupación de padres contra el profundo amor que sentía Mikasa por aquel muchacho.
Mikasa se dirigió en su coche al terreno donde sería el intercambio y cuando por fin llegó, se estacionó, procediendo a bajarse con maleta en mano. Caminó por un sendera entre la oscuridad, hasta que notó a lo lejos la silueta de alguien alto y fornido; al acercarse vislumbró que se trataba de un señor ya grande de edad, y levantando la maleta, le señaló con dureza que ahí se encontraba todo el dinero.
Mientras esperaba indicaciones, ella casi empezó a suplicar que le entregara a Levi, pero sabía que no debía mostrarse vulnerable. En un movimiento rápido, el hombre sacó a alguien de la parte trasera de una camioneta, su altura indistinguible desde su posición, y tampoco se veía su rostro a causa de un saco café que cubría su cabeza.
Aun así Mikasa sin dudas le arrojó el maletín dejándolo en la calle cerca del criminal, ya que lo estaba amenazando, tenía una pistola en mano y estaba dispuesto a matar si era necesario.
—¡No te muevas! O te disparo estúpido, y ¡tú¡ No le destapes la cara hasta que me vaya, o si no, algo malo pasará aquí.
Mikasa asustada por la amenaza, e ilusionada porque volvería a ver a Levi, cumplió con lo que le ordenó el hombre. Segundos después de que el criminal se había alejado lo suficiente, procedió a destapar el rostro al hombre frente a ella, no se contuvo y lo hizo con emoción ya que por fin todo había terminado.
Sin embargo, al momento de quitar por completo el saco, se dio cuenta de que no se trataba de Levi, y en ese preciso momento un mensaje sonó en su celular.
«Jugaste sucio, zorra. Si de verdad quieres ver al enano, tienes que venir exactamente a la misma hora al bosque. Olvida el resto del dinero, pero tendrás que venir sola de nuevo. Pd. la pesadilla pronto acabará "mocosa"»
Mikasa estaba confundida, pues el final del mensaje le resultaba familiar, por Levi, claro. Sin embargo, por más que quiso no lo pudo descifrar, y sintiéndose aún más desgraciada y engañada, se dirigió a casa lo más serena que soportó para informar de lo sucedido.
—¡Se enteró! El hombre descubrió que el dinero era falso —exclamaba Mikasa con lágrimas inundando sus ojos—. Fui tan estúpida por creer en su palabra…
—No te culpes a ti misma, tu intención no era otra que recuperar a Levi —Sasha le palmeó la espalda.
—Cierto, no es tu culpa, lo hecho, hecho está, mejor dinos ahora cuál es el plan —apremió Petra, apareciendo por fin y alentando por primera vez a su amiga.
—Gracias chicas —su intento de sonrisa resultó infructuosa. Su semblante se endureció—. Me citó mañana a la misma hora.
—¿En dónde te citó? —preguntaron tanto Kuchel como Kenny Ackerman.
—En el bosque, mañana por la noche.
—¡Podemos ir las dos, Mikasa, es muy arriesgado si vas tu sola! —Hanji estaba algo emocionada.
—Deberías ir sola Mikasa, no quiero que algo se estropee de nuevo y no volver a ver a mi hijo…
Kuchel sonó algo egoísta, pero qué se podía esperar de una madre desesperada para quien su hijo era toda su vida. Petra estuvo totalmente de acuerdo con esa opinión, Sasha se mantuvo imparcial.
—Mi suegra tiene razón, Hanji, además no quiero que nada te pase.
—Pues si eso es lo quieres Mika, mañana por la noche vendré antes de que te vayas.
Hanji y Sasha se despidieron, dejando a Mikasa con sus padres y familiares de Levi, solo bastó un segundo para que Petra repentinamente siguiera su ejemplo, dando solo un débil ademán de despedida. De pronto, la señora Kuchel no pudo quedarse mucho más tiempo callada.
—¡Te lo dije Meiko! —miradas inquisidoras cayeron sobre ella—, le había comentado antes que Petra se ha portado muy sospechosa, estoy segura de que ella tiene algo que ver con la desaparición de mi hijo.
—Por favor Kuchel, ¿por qué esa obsesión con Petra? ella es incapaz, siempre se ha comportado así, además sé que solo extraña a Levi…
—Pues yo pienso que no es normal.
—Nada es normal desde el inicio de esta pesadilla. Además entiendo a Petra, nunca antes ha pasado por una situación similar.
—Oh, insinúas que yo sí —defendía Kuchel.
—Kuchel, ella solo trata de ayudar, mejor olvidemos eso —habló Ben por primera vez, presionando sus sienes.
—Pues… Hanji también se ha comportado extraña estos días.
Un sepulcral silencio se instaló en la sala ante las palabras repentinas soltadas por la madre de Mikasa.
—Pff, ¿tú también vas a empezar? Por favor, madre, ¿por qué Hanji? Es ridículo, ella no tiene motivos.
—Vamos Meiko, conozco a Hanji desde que Levi estaba en la secundaria, confieso que a veces sí rebasa sus propios límites en su afán por la ciencia, pero prefiero no juzgar a los amigos de mi hijo.
La susodicha solo rio amargamente.
—No estén tan seguras, recuerden que toda rosa tiene sus espinas, tengan eso en mente cuando descubran al verdadero secuestrador de Levi.
Y luego de eso se retiró, dejándolos a todos con la palabra en la boca. Sin embargo ignoraron a Meiko y a la sensación extraña que eso causó en su estómago.
—Yo de verdad deseo salvar a Levi, así que no me importa si es en el bosque o en el infierno, mañana a la hora acordada estaré ahí sin miramientos.
NOTA.
¿Y bien? ¿qué les pareció? (hagan sus apuestas Okey, no). Agradecimientos a mi hermanita que de repente también quiere ser escritora xD Aún debo adaptar la segunda parte, así que supongo que nos vemos pronto~
Gracias por leer.
