Capítulo 1.
Su nombre es Sanji.
Era una hermosa mañana, los suaves rayos del sol alumbraban una desordenada habitación la cual era bastante normal, era de color rojo intenso siendo éste el color favorito del dueño, había un escritorio de madera donde estaba una computadora, impresora y demás, también un estante para colocar libros o cuadernos, además de un ropero y un pequeño sillón individual, había un ventanal grande al lado de la cama con unas finas cortinas blancas cubriéndolas, venía incluida con un baño el cual contenía bañera.
La habitación tenía ropa tirada por doquier, cuadernos y hojas de música regada por todas partes, lo único que estaba en perfecta condiciones en un rincón era un estuche de guitarra perfectamente cuidado, en la cama prácticamente destapado estaba un apuesto chico de 17 años, el cual roncaba escandalosamente, estaba desparramado boca arriba con un pequeño hilo de saliva saliendo de sus finos labios, ése chico de anatomía marcada, abdomen plano y cabello negro desordenado correspondía al nombre de Monkey D. Luffy.
Cuando los rayos de sol empezaron a alumbrar su rostro éste frunció el ceño y quiso taparse con la cobija de nuevo sin embargo, su medio hermano no se hizo esperar en entrar a la habitación seguido de un chico rubio.
El hermano mayor era un chico de complexión fornida, alto, cabello un poco largo lacio y desordenado, de tez morena, ojos grises, tenía unas simpáticas pecas adornando su rostro, el chico parecía ser un completo simplón engreído, su nombre era Portgas D. Ace. Por otra parte el hermano de en medio el cuál había entrado a la habitación tras de Ace, tenía buena figura de igual forma sin embargo él era más delgado, sus alborotados cabellos color oro eran quebradizos, sus ojos de un hermoso color azul marino, su piel parecía hecha de una fina porcelana creada por los mejores artesanos, a diferencia del otro chico él emitía un aura de elegancia caminando siempre con la frente en alto y la espalda recta, su nombre era Sabo... Tan solo Sabo, no tenía apellido, o si lo tenía nunca había querido mencionarlo por lo menos. Bueno eso era un decir ya que, sí tenía uno, pero al igual que Ace se le había colocado después. Luffy era el único hijo legítimo de la familia Monkey D., mientras que Sabo y Ace habían sido adoptados, adquiriendo el apellido familiar después.
Resulta que antes, cuando Luffy era más pequeño a la edad de tan solo 6 años, su padre lo llevaba de ciudad en ciudad debido a su trabajo, por lo tanto él no había podido hacer muchos amigos, no quería encariñarse con nadie porque después de todo tendría que irse, así que solo se la pasaba siguiendo a su papá de mala gana con una gran tristeza. Lo único que él quería era aunque sea un amigo, con uno bastaba, alguien con quien pudiera jugar, pasar el rato, buscar insectos, o tal vez escalar un gran árbol.
En uno de sus tantos viajes, entrando a un humilde pueblo, en donde la gente era muy caritativa a pesar de sus bajos recursos, Luffy acompaño a Dragon, él seguía a su papá tímidamente escondido tras sus piernas mientras se aferraba a los pantalones del hombre con sus diminutos puños.
El hombre lo miraba de reojo y de cuando en cuando le sonreía, el pequeño niño estaba nervioso y un tanto tímido, no sabía cómo debía comportarse, ni qué clase de personas se encontraría, cuando se hubieron presentado fueron invitados a comer, su papá estaba hablando acerca de su asociación caritativa a los pueblerinos, explicándoles el funcionamiento de ésta y los beneficios que traería para ellos, con una campaña de donaciones que estaba ya en acción.
Luffy no entendió del todo de que es lo que estaban hablando, así que aburrido sin que su padre lo viera se escabullo fuera de la cabaña y comenzó a corretear por el lugar, en el camino se encontró con una mariposa así que sin dudarlo comenzó a seguirla aventurándose en el bosque sin darse cuenta.
No tardó mucho en aburrirse y al observar a su alrededor pudo caer en cuenta de que no tenía ni la más mínima idea de donde se encontraba. No le tomo mucha importancia, no era la primera vez en su vida que estaba en un lugar abierto como ése, su abuelo lo había llevado tantas veces a acampar a diferentes lugares para que pudiera aprender de supervivencia, ya que estaba obsesionado con que se tenía que hacer fuerte para poder unirse a la marina. Si bien el niño no estaba interesado le agradecía darle esos conocimientos, de ésa manera no tenía miedo y de una u otra manera se las arreglaría para regresar.
Tarareando una canción se dedicó a buscar el camino de vuelta mientras jugueteaba con una vara que había encontrada tirada en el piso, en el camino se topó con un gran árbol, al observarlo quedó maravillado y quiso escalarlo, comenzó a hacerlo con movimientos un poco torpes hasta llegar a una gran rama donde podía observar perfectamente todo el lugar, pudo ver dónde se encontraba la aldea en la que había estado anteriormente alegrándose por saber a dónde debía dirigirse a continuación, al querer observar un poco más el paisaje pudo darse cuenta que un poco más lejos se encontraba lo que parecía ser otra aldea pero por lo que veía estaba mucho mejor conservada.
- ¡Ey tú! – Escuchó el grito de alguien llamándolo por lo que bajo su mirada encontrándose con dos niños que lo miraban con los ojos totalmente desorbitados por la rabia. - ¡Viniste a llevarte nuestro tesoro!, ¿Verdad?
-¿Tesoro?
El pequeño no supo a que se referían pero por estarlos observando perdió el equilibrio y cayó de la rama, alcanzando a agarrarse de una sola mano, no pudo evitar gritar despavorido a lo que los niños se sorprendieron y sin tener otra opción tuvieron que subir a salvarlo, de otro modo esos gritos atraerían a más gente directo a su guarida.
Ya cuando estuvieron en el piso, el mayor de los niños le soltó un golpe en la cabeza sin consideración, culpándolo por idiota y por querer robar su tesoro. Sabo intentó calmarle pero aquél niño no parecía tener mucho sentido común así que no servía de mucho.
Luffy pudo observarlos claramente, tenían ropa vieja, desgastada, sucia y rota, iban en tan solo unas sandalias que estaban más destrozadas que nada, sus cuerpos estaban llenos de heridas, raspones, moretones y suciedad. A él no se le hizo muy extraño, estaba acostumbrado a ver a personas en ése estado por los constantes viajes, sin embargo, al observarlos un poco más, un brillo se formó en sus enormes ojos al recordar la razón de su infelicidad a su corta edad.
- "Tal vez ésa era su oportunidad para hacer amigos." – Pensó alegre.
Sin más se apresuró a presentarse y hablar sobre el trabajo de su padre, les dijo como es que había llegado ahí haciendo que la tensión de los desconocidos se calmara.
- Entonces estas perdido, ¡Qué idiota! – Insultó Ace.
- ¡No estoy perdido! – Reclamó – Sé perfectamente a donde debo de ir gracias a que subí a aquél árbol.
- Pues por lo menos supiste arreglártelas, otros niños de tu edad habrían entrado en pánico total y solo hubieran logrado perderse aún más. – Alago Sabo.
Ésa fue la primera vez que hizo contacto con las personas que más adelante se convertirían en sus hermanos, iban a quedarse unos cuantos días en ése lugar por lo que cada que tenía ratos libres no dudaba en ir a buscar a los niños, los cuales eran 3 años mayor que él. Resulta que Ace y Sabo vivían solo de sí mismos, lo cual era bastante impresionante para unos mocosos de tan solo 9 años, lo malo es que tenían que robar para subsistir y muchas veces salían apaleados como consecuencia.
El dinero que ahorraban, entre robo y robo lo habían logrado esconder en el árbol que Luffy había subido, razón por la que se había formado tal escándalo al pensar que habían sido descubiertos.
Dragon al observar a los niños quedó conmovido, no podía simplemente dejarlos a su suerte con la vida tan dura que habían tenido durante esos largos años, además de que su hijo los quería demasiado, por esa razón decidió adoptarlos logrando así que Luffy dejará de sentirse tan solo, fue cuando decidió dejarlos al cuidado de su padre Garp. A ambos les había costado mucho quitarse la maña de andar robando pero gracias a la amabilidad y ayuda de Makino-san, además de los regaños de Dadán pudieron adaptarse a una vida más cómoda, por lo cual ambos hombres le estaban sumamente agradecidos a Dragon.
Sabo y Ace se habían prometido mutuamente cuidar a su pequeño y atolondrado hermano menor al cuál querían demasiado ya que Luffy a pesar de ser un torpe, despistado que siempre les traía problemas, era alguien muy noble, humilde, además de buen hermano, por misma razón lo sobreprotegían todo el tiempo, en especial Ace quién tenía cierta manía psicópata de celos extremos.
Volviendo a la actualidad, el hermano mayor había entrado a la habitación del menor para darle los buenos días con un hermoso regalo, un golpe con gran fuerza directo a su cabeza el cuál le dejo un enorme chichón al pobre.
- ¡Auuuuuch! – Se quejó molesto.
- Ace… Deja de maltratar a Luffy – Suspiro Sabo quién había intentado detenerlo pero no lo hizo a tiempo.
- Es su culpa por no querer levantarse nunca, ¡Llegará tarde a la escuela!
Mientras esos dos discutían, el "pequeño" de 17 años estaba incorporándose aún somnoliento, soltando un gran bostezo, él chico tenía algo de parecido con Ace, tez morena, cabello desordenado lacio y negro, aunque sus rasgos eran más infantiles y redondeados, tenía unos enormes ojos de color chocolate, una sonrisa que siempre traía en el rostro, además de una cicatriz bajo su ojo izquierdo, tenía buen cuerpo pero no era demasiado alto, ni corpulento como Ace, ni tenía la elegancia de Sabo, era más bien como un mono, hiperactivo, desordenado, problemático, además de un tanto torpe, además de que, a pesar de su edad nunca en la vida se había fijado en una chica por lo tanto era un total inexperto en el romance, esa era otra de las razones por las cuales siempre lo andaban cuidando al ser completamente despistado, además desde el ataque que tuvo en el cual fue salvado por Akagami lo tenían mucho más vigilado, se habían sentido basura al no haber estado en el momento y lugar para ayudarlo.
Luffy se levantó, con pasos pesados se dirigió al baño donde se daría una agradable ducha con agua caliente, estaba dispuesto a hundirse en la tina para quedarse así un buen rato cuando nuevamente el pecoso empezó a tocar a su puerta escandalosamente gritándole que no se tardara. El menor bufó molesto, tuvo que bañarse con la regadera para acabar antes.
Cuando hubo acabado de bañarse, se apresuró a vestirse, se puso unos pantalones pescadores color negro con una camisa sencilla color blanco y una corbata roja, además de colocarse su preciado collar de sombrero de paja, el cual era su amuleto de la suerte y siempre llevaba consigo.
Bajo las escaleras, se sentó junto a sus hermanos a desayunar, Dadán les había preparado huevos con jamón acompañados de pan tostado y café. Luffy comió rápidamente devorando todo lo que encontraba como todas las mañanas. Cuando escuchó tocar el timbre se apresuró a abrir encontrándose con nada más ni nada menos que con Roronoa Zoro quien era su mejor amigo el cuál llevaba un estuche para guitarra colgando de su hombro derecho.
- Zoro – Dijo Luffy sonriendo mientras chocaban las manos a manera de saludo - ¿Cómo ésta eso de que llegaste temprano?
- Yo siempre llego temprano – Protestó molesto sin mencionar que había salido 3 horas antes de casa para poder llegar.
- ¿Quieres comer?
- Prefiero algo de sake.
El menor observo a su amigo con una ceja arqueada, Zoro era 2 años mayor que él, eran vecinos y se conocían desde hace mucho tiempo, por lo tanto no entendía cómo era posible que a pesar de tantos años siguiera perdiéndose para encontrar su casa cuando estaba a tan solo unos pasos.
Roronoa Zoro era un chico rebelde, orgulloso y engreído, además de mal educado que tenía una mirada de asesino, tenía un estupendo fìsico debido a que practicaba kendo, no era por presumir pero era bastante bueno, su cabello era de un extraño color verde, sus ojos eran del mismo color grisáceo que el de Ace, a sus 19 años Zoro amaba el alcohol, no importaba que hora fuese, siempre era buena hora para un poco de sake. A pesar de su apariencia de delincuente él era un chico muy noble y fiel; Sin alargar más la presentación, el peliverde entró en la residencia y se dirigió al comedor donde fue recibido como si fuera un integrante más de la familia.
- Pensar que los milagros existen y Zoro no se perdió – Pensó en voz alta Sabo provocando la carcajada de Ace, logrando así que las mejillas del ofendido se tiñeran de color rojo.
- ¡Cállate! – Grito fastidiado cuando después de unos minutos el pecoso seguía burlándose.
-Jajaja… Lo… Lo siento – Tranquilizándose - ¿Y cómo está Robin?
- Bien, leyendo… Como siempre – Contesto sin darle mucha importancia mientras picoteaba su comida siendo regañado por Dadán.
- Ya veo… - Contesto Ace mientras en su rostro se formaba una expresión de pervertido sexual, imaginando a la chica.
- Tocas a mi hermana y te mato – Amenazó el peliverde apuntándole con un cuchillo.
-¿Por qué Ace siempre pregunta por Robin y nunca por Chopper? – Preguntó Luffy sin comprender.
-Ay... Luffy – Suspiro Sabo - ¿Cuándo maduraras?
Zoro tenía 2 hermanos, Robin quién era una mujer muy atractiva, alta, cabello negro azulado, ojos obscuros y hermoso cuerpo, ella tenía 28 años, era una arqueóloga muy reconocida a pesar de ser aún muy joven, también estaba el pequeño Chopper quien era un hermoso niño con ojos enormes color caramelo al igual que su corto cabello ondulado, aunque tenía 15 años él parecía de entre 11 o 12 años, por sus características finas, además de su actitud infantil, él idolatraba de sobremanera a Luffy por lo que constantemente fastidiaba a Zoro para que lo llevara consigo, aunque la mayoría de las veces se negaba.
Cuando hubieron terminado salieron de la casa y se dirigieron a la escuela, bueno… Luffy se dirigió a la escuela, mientras Zoro lo seguía. Ace y Sabo al verlos salir se miraron mutuamente para después sonreír de manera cómplice, ahora que el menor se había ido podían comenzar con los preparativos para la fiesta de cumpleaños. No lo habían mencionado porque lo más probable es que el despistado niño se le hubiera olvidado su propio cumpleaños, así que querían darle una sorpresa cuando éste regresara de la escuela.
Lo que no sabían es que el menor no se le había olvidado para nada y es que, ése día era bastante especial, había decidido que a los 17 años es cuando se lanzaría a la industria musical, cuando buscaría compañeros, formarían un grupo e iniciaría su camino hacia la fama.
Lo único que el niño de sonrisa bonita sabía es que él y su amigo tenían sus respectivas guitarras, haciendo que por el momento fueran los únicos 2 integrantes. Para formar una banda él quería que hubiera 2 guitarristas, un bajista y un baterista como mínimo, el vocalista obviamente sería él, aunque también estaría bien alguien que toque el teclado, mmm ¿O el violín?, bueno eso ya lo vería después.
Roronoa estaba consciente de que ése era el gran día, su amigo llevaba recordándoselo desde la eternidad así que era imposible que se le hubiese olvidado, de modo que su misión en la escuela ése día era buscar integrantes.
Al llegar al colegio se dirigieron al salón de clases, si se preguntan porque iban en el mismo grado era bastante simple, Zoro había perdido años por dormirse en los exámenes. Lo cual en cierta forma hacia feliz al menor ya que de esa manera podían estar más tiempo con su amigo.
Luffy por su parte era una persona extremadamente buena socializando, era amigo de prácticamente todo el salón de clases, tenía una capacidad increíble para hacer que la gente se le acercara, debido a su personalidad alegre, positiva, su carisma y hermosa sonrisa. Bien podríamos decir que él pertenecía al grupo de los chicos populares de la escuela, su personalidad atrayente además de su atractivo el cual se basaba principalmente en "ternura" según el público femenino le sumaban muchos puntos, por lo cual antes del estrellato él ya tenía lo necesario para lanzarse a su carrera, personalidad.
En el salón había un chico un año mayor, tenía 18 años, era alto de piel pálida ojos azules, cabello rubio y unas características cejas en forma de espiral. Su nombre era Sanji y él era un chico muy extraño de mal humor que acostumbraba estar solo o coqueteando con cuanta mujer se le atravesara en el camino. Era alguien bastante interesante ante los ojos del chiquillo quien ya lo tenía en su lista de personas a invitar a unirse a su banda, si bien era cierto que solo hablaban lo necesario él tenía que esforzarse, nunca había llegado a tener una conexión con el rubio debido a su actitud cortando para los hombres.
-Ey, Sanji - Llamó sentándose en la silla posterior a la mesa del oji azul.
-¿Qué quieres maldito crío? - Dijo molesto - Estoy ocupado, ¿Qué no ves? - El cubrió su rostro con un libro de pasta color opaca y letras doradas fingiendo estar ocupado.
- Vamos Sanji, todo mundo sabe que lees revistas pornográficas mientras finges leer un libro decente por fuera. - Los colores comenzaron a subirse al rostro del rubio cuando se hubo descubierto, cerro rápidamente el libro con todo y la revista que estaba dentro mientras con un rosto de reproche y pena le gritaba. - ¡Cómo sabes eso!, ¿Quién te lo dijo?
- Ya te lo dije, ¡Todo mundo lo sabe!, incluso las chicas.
El pobre chico se encontraba ahora tirado en el piso, parecía ser una clase de masa extraña color blanca la cual tenía rodeándole un aura azul de depresión. Por su parte Luffy como el gran chico que es lo estaba picando amablemente con una rama en la mejilla para asegurarse que siguiera con vida.
- ¡No estoy muerto! - Grito mientras rompía la rama y comenzaba a gritarle al chico. - De todas maneras ¡Qué rayos quieres!
- Ah... Sobre eso - Le sonrió de oreja a oreja causándole aún más molestias porque era precisamente esa sonrisa la que hacia que las chicas comenzaran a gritar como locas por él. - Quiero que te unas a mi banda.
-… ¿Ahhh?, ¿Tú tienes una banda?
- ¡Por supuesto!, sé perfectamente que tú sabes tocar el bajo, he hecho algunas investigaciones por aquí y pensé que sería estupendo que te nos unieras.
El cejas de espiral lo observo fijamente, no comprendía como podía invitarlo a unirse a su grupo si ni siquiera se conocían lo suficiente, no sabía si él tocaba bien o mal, claro que era bueno tocando aquél instrumento pero eso no era algo que ése idiota tuviera idea, simplemente estaba recolectando compañeros a lo idiota, estaba completamente seguro de que su voz debería de ser horripilante, así que pasaba de ello, si alguna vez se unía a alguien tenía que demostrarle que sabía afinar por lo menos.
Por otra parte el hecho de que ese crío idiota fuera popular con sus damas era otra de las razones por las cuales él era tan cortante con su persona, no podía entender que es lo que le veían a ése niño idiota, sobre todo despertaba en gran medida sus ataques de celos injustificados.
- ¿Y solo estás tú en la banda hasta ahora?
- Nop... También está Zoro,
Ah no... Eso sí que no, todo menos estar con ése estúpido marimo con retraso mental al que solo le interesaba el kendo y el alcohol, desde que esos dos tuvieron la desgracia enorme de conocerse habían tenido una gran racha de peleas las cuales en su mayoría eran provocadas por meras idioteces, aunque ése no era el punto. No se agradaban y no quería tener que ver nada con ése tipo.
Rápidamente se apresuró a negar su invitación, dejándole muy claro que no le interesaba en lo más mínimo formar parte, que antes prefería estar muerto y que se buscara a alguien más, pero tal parece que ése tipo era más imbécil de lo que creía, lo seguía mirando con esa sonrisa estúpida, como si ya estuviera decidido que él se uniría.
-¿Qué no me escuchaste? Dije que...
- ¡Me niego!
- ¿Te niegas a qué?
- Me niego a que te niegues... Yo ya decidí que te unirás a mí.
- ¡No puedes decidir eso por tu cuenta! - Grito exasperado. (Sip, preserve el chiste del anime debido a que me encanto esa frase idiota de Luffy xD)
Las horas continuas fueron una verdadera molestia, el morocho no dejaba de seguirle a todos lados exigiéndole que fuera su nakama, que quería que fuera su bajista, que no cambiaría de opinión, que solo podía ser él y demás cosas molestas.
Zoro ya había intentado inútilmente que abandonara la idea de meter a ése pervertido en el grupo, no le agradaba nada la idea de tenerlo dentro, cuando escucho por primera vez por parte de Luffy que quería pedirle a ése su participación había hecho un jaleo enorme, había estado intentando convencerlo por días de que abandonara la idea pero cuando algo se le metía a la cabeza a ése chico tan terco nada lo detenía.
De modo que ése día 5 de Mayo en el cual se celebraba el *Día de Luffy, era obvio que estuviera aún más insistente de lo normal, así que si de algo se alegraba Roronoa era que por lo menos le estaba haciendo el día imposible al rubio idiota.
Era la hora del almuerzo y Sanji estaba intentando esconderse del chiquillo, estaba sentado bajo un árbol en el patio trasero de la escuela en donde creía que no lo encontraría. Sin más saco de su mochila su almuerzo, sin tardarse demasiado comenzó a comer tranquilamente mientras se dejaba llevar por sus pensamientos.
Tenía que averiguar la manera de que lo dejara en paz, en primer lugar no entendía porque estaba tan obsesionado con que se uniera a su banda, después de todo no era el único hombre en el planeta, había millones de personas que sabían tocar el bajo, no tenía porque ser precisamente él, simplemente se había encaprichado con que se le uniera, tal vez se le pasaría con el tiempo.
- Estos sandwiches son delicioooosos - Se escucho una voz infantil hablarle.
- Gracias. - Contesto indiferente mientras seguía comiendo para después reaccionar, dándose cuenta que el pelinegro estaba sentado a su lado y no solo eso, si no que había robado la mayor parte de su almuerzo - Tú... ¡Eres un...
- Esto es realmente delicioso - Continuo Luffy - Nunca había probado sandwiches tan deliciosos, tienen un sabor inexplicable, es como si todos los sabores se juntaran y se deshicieran en mi boca, están muy buenos.
Las malas intenciones del rubio se vieron cruelmente opacadas con ésas palabras de alago, ahora sí había tocado un punto sensible para él.
- E... ¿Enserio están tan buenos?
- ¡Claro, podría comer esto todo el día sin cansarme!
Bien, había alimentado su ego, él era quien había preparado esos sandwiches, escucharlo alagar su cocina no era tan gratificante como si una mujer lo hubiera hecho pero por lo menos podía decir que si le alegraba saber que alguien apreciara sus delicias. En su casa su estúpido padre se la pasaba insultando sus deliciosos platillos, diciendo que sabían horribles, siempre desde que tuvo memoria le reclamaba por cualquier cosa.
- Si... Si quieres puedo preparar más platillos para que comas.
- Woooow, ¿Tú los preparas?, ¡Eres genial, eres todo un chef!, tu comida me recuerda a ése restaurante que acostumbro a visitar seguido, se llama "Baratie", ¿Lo conoces?
¡Por supuesto que lo conocía!, era el restaurante de su viejo, no tenía idea de que ése mocoso fuera cliente frecuente del Baratie, tal vez Luffy no era tan malo como lo había pensado, se había apresurado a juzgarle puede que...
Un momento... ¡No iba a comprarle solo porque apreciara su comida!, no,no y no, definitivamente eso era una trampa, estuvo a punto de ser convencido por un truco barato como ése, no caería, como ya había dicho no se uniría a alguien que no sepa cantar. Definitivamente no se uniría a esa banda de ineptos, no, él estaba destinado a ser grande, no a estar con un par de mediocres.
El día termino con el fracaso de Luffy de convencer al cocinero de que se les uniera para el alivio de Zoro, sin mucha prisa se dirigieron a la casa del menor, quien estaba algo decepcionado, casi podía haber jurado que ya lo había pescado pero al parecer las cosas no serían tan fáciles, mañana tendría que esforzarse el doble.
Con algo de pesadez abrió la puerta de su casa sin esperarse que sus hermanos, Makino, Dadán, Robin y Chopper estuvieran esperándolo con una gran fiesta de cumpleaños y toda su comida favorita preparada, ésa mañana había pensado que a sus hermanos simplemente se les había olvidado lo que se celebraba ése día pero ya veía que había sido muy torpe al pensar que ellos no lo recordarían.
Tal vez una fiesta de cumpleaños como esa podía resultar en ser un tanto exagerada para un chico que ya tenía los 17 años de edad pero es que Luffy después de todo seguía pareciendo un maldito mocoso como aquél niño que tuvieron la fortuna de conocer hace 11 años. Él fue, es y sería para siempre su pequeño hermano menor al cuál consentirían por los siglos de los siglos.
La fiesta fue razón suficiente para que olvidara su frustración y se divirtiera con todos, atascándose con comida, bailando y riendo. Chopper no paraba de pegársele a Luffy ansioso porque éste le contara una de sus historias o tocara para él una de las canciones que había compuesto, era su héroe, desde que le escucho cantar por primera vez no había podido evitar admirarle.
Luffy le sonreía y no se negaba a los caprichos del pequeño castaño, Zoro se encontraba tomando junto a Dadán y Sabo, aunque el rubio lo hacia de manera prudente y más moderada que esos dos. Ace por su parte se la pasaba coqueteando con Robin quien pasaba de él completamente, ella leía un libro al tiempo que miraba de reojo a su hermano menor sonriendo al verle tan feliz junto al mejor amigo de su otro hermano borracho. Zoro por su parte no podía tolerar que Ace se la pasara coqueteando con su hermana por lo que comenzaban a discutir como era ya costumbre.
Eran las 5:40 de la mañana, Sanji no había podido conciliar el sueño, por alguna razón le había agarrado el insomnio y no tenía ganas de dormir, de modo que se apresuro a ducharse, desayunar y, sin nada más interesante por hacer en su casa más que escuchar los gritos por parte de Zeff en caso de que se le ocurriese encender la tele y despertarlo, decidió que era mejor opción ir a la escuela, la cual abría a las 7:30 pero había actividades de club desde las 6:40 de modo que podría ir a pasearse por los alrededores para ver con que podía perder el tiempo.
Llego al edificio y sin muchas ganas comenzó a rondar los alrededores, no es que algún club en especial le interesase, era bueno en los deportes pero no era algo que lo apasionara como tocar el bajo por ejemplo... Ése último pensamiento hizo que recordará a aquél molesto crío que seguramente lo molestaría ése día también, y pensar que él ya estaba demasiado cansado como para aguantarle.
Por inercia sus pies comenzaron a dirigirlo hacia el club de música, no sabía si el chiquillo era parte de él pero tenía que ser así, después de todo diario cargaba con su guitarra al igual que ése molesto cabeza de alga.
Detuvo sus pasos al darse cuenta de que si le encontraba el estúpido chico asumiría que había cambiado de opinión y ahora quería pertenecer a su grupo así que arrepintiéndose quiso regresar sobre sus pasos pero algo le detuvo.
Del salón de música se podía escuchar una voz extremadamente melodiosa llenar toda la habitación y salir de ésta de manera majestuosa, era una voz suave pero a la vez potente que cantaba una balada acompañada con guitarra acústica, la letra y tonada de la canción parecía más bien nostálgica, aquella voz era tan expresiva, podía sentirse envuelto en aquél sonido llenándolo de diferentes emociones, era como si el cantante pudiera transmitir sus sentimientos a través de su voz.
Invadido por la curiosidad se asomo por la ventanilla de la puerta del salón de música. Tal fue su sorpresa al descubrir que quien cantaba era Luffy, y quien tocaba aquella maravillosa melodía a guitarra era nada más ni nada menos que ése idiota de Zoro, Los demás integrantes del club de música simplemente se dedicaban a escuchar en silencio observando como aquellos dos hacían su usual espectáculo. Cuando la canción hubo terminado los aplausos no se hicieron esperar y el rubio pudo entender que aquel chiquillo molesto no era solo un bocazas, si no que realmente tenía talento, tal vez... No estaría tan mal unirse a su banda.
Entrada por fin la hora de ingresar a clases después de haber logrado perder el tiempo por la escuela en lo que comenzaban, lo primero que hizo fue buscar a Luffy con la mirada para decirle que había cambiado de opinión, se alegró al ver que estaba hablando con una chica peli naranja que respondía al nombre de Nami, era bien sabido que ésa belleza era buena amiga de él y del marimo así que no le sorprendió en lo más mínimo, bueno, eso resultaba ser beneficioso para su persona, aprovecharía la oportunidad para hablar con la chica.
-Oh... Hola Sanji - Saludo felizmente Luffy - Nami será la manager de nuestra banda.
-¡Me uno!, ¡No importa lo que digas seré parte de tu banda! - Se apresuró a decir mientras golpeaba la mesa del chico de manera entusiasmada y de sus fosas nasales comenzaba a salir humo. - ¡Nací para ser el bajista de tu banda!
Continuara...
Nota: *Día de Luffy: Con esto hablaba precisamente del cumpleaños de Luffy pero no solamente eso. El 5 de Mayo es el cumpleaños oficial de Luffy según Eiichiro Oda pero también es el día en que se festeja el "Día del niño" en Japón y dado que las actitudes infantiles de Luffy hacen que éste sea un niño grande por eso quise ponerlo de ésta manera.
Agradecimientos.
mireee3D2Y: Que bueno que te haya gustado, por lo que veo tú llegaste a mi fanfic por el LuHan xDDD, no te preocupes llegará poco a poco, apenas es el principio, por el momento solo será la recolección de nakamas.
Rinmika Utaumine 21.2: Si para mí el prologo fue demasiado corto Bk, xDD perdón si para ti son largos pero realmente siento que yo escribo mis capítulos cortos a comparación de cuando escribía en mi página de Inuyasha y hacía capítulos de mínimo 15 hojas en word.
Kumikoson4: Gracias por comentar, que bueno que te haya gustado, y lo sé, amo el termino que usan en One Piece acerca del "Romanticismo varonil", cuando se me ocurrió ésta idea pensé que ése concepto con la música encajaban a la perfección.
Edson Pirulero: Si, desdé que imagine a Luffy frente a un micrófono por primera vez me emociono la idea de imaginarlo cantar, el escenario, la emoción, sus expresiones faciales y su emoción. Pensé que tenía todo lo necesario para poder hacer un gran proyecto musical, así que bueno, aquí están mis locas ideas, que bueno que te guste la historia.
