Capítulo 2.
Pánico escénico.
Sanji se acercaba a el pelinegro quien movía la mano fervientemente a manera de saludo con una resplandeciente sonrisa, sin embargo no era precisamente a él a quien quería ver por lo que lo estaba ignorando completamente, en ése momento su mirada estaba fija en la belleza que le acompañaba. Una hermosa chica de aproximadamente 1.68 cm de altura, cabello corto de un extraño pero hermoso color naranja, sus senos y cadera eran preciosos, tenía una silueta fenomenal la cual causaba la envidia de sus compañeras, piernas largas y torneadas.
- Oh... ¡Hola Sanji! - Le habló el crío de quien se había olvidado por completo a pesar de que éste fuera a quien en un principio buscaba - Nami será la manager de nuestra banda.
Esa última frase resonó en su cabeza un par de veces tratando de asimilarlo como era necesario, comprobando que sus oídos no le estuvieran fallando o que su cabeza le estuviera jugando una mala broma. La sonrisa del mocoso le dio a entender que hablaba muy enserio así que sin más comenzó a destellar de alegría.
-¡Me uno!, ¡No importa lo que digas seré parte de tu banda! - Se apresuró a decir mientras golpeaba la mesa del chico de manera entusiasmada y de sus fosas nasales comenzaba a salir humo. - ¡Nací para ser el bajista de tu banda!
Luffy abrió grandemente los ojos debido a la impresión, definitivamente no se esperaba que el cocinero iría directamente a él habiendo cambiado de opinión repentinamente, estaba seguro de que tendría que estar todo el día pegado a él cual sanguijuela para poder convencerlo.
- ¿Ah?, Creí que no querías - Respondió no porque no le alegrara la idea si no por la misma impresión.
- De... De... De que hablas Luffy - Comenzó a darle unas palmadas en la espalda - Si yo desde el principio quise, después de todo tú y yo somos grandes amigos - Empezó a reír en un patético intento de no quedar en ridículo frente a la chica.
- Pero tú... - No pudo continuar debido a que el rubio le había tapado la boca con su mano derecha obligándolo a callarse.
Nami por su parte se dedicaba a mirar la escena con una ceja arqueada, conocía a la perfección a ése hombre. Sanji era catalogado como un mujeriego, pervertido que siempre andaba tras cada falda bonita que se le topaba en el camino, ésa clase de hombres eran de la más despreciable que una mujer podía toparse, si bien no se había dado el tiempo para conocerlo, tampoco es que tuviera muchas ganas, ella no sabía que Luffy lo había invitado a unirse a su banda, pero realmente no le importaba demasiado.
Ésa mañana había ido a buscarle debido a que el día anterior no le había podido ver, ella había estado en el mismo salón que él y Zoro el año pasado sin embargo los habían separado, y debido a que Luffy estuvo correteando por la escuela el día anterior ella no había podido felicitarlo por su cumpleaños. Así que decidida, ésa mañana llego temprano y fue la primera en hablarle antes de que siquiera entrara otro alumno en su salón, se apresuró a darle una pequeña caja envuelta con papel colorido; Él, sin hacerse esperar abrió la cajita para ver su contenido con movimientos un tanto torpes debido a la emoción, era una muñequera de cuero color negra con el logotipo de Jolly Roger.
En cuanto Luffy vio aquello no se hizo esperar el brillo en sus ojos, esa muñequera molaba un montón, más porque era de la banda de Shanks, así que sin detenerse a pensarlo demasiado se abalanzo a abrazarla mientras le agradecía por aquello provocando que ella se sonrojara. Él no tardó en separarse y probarse su regalo mientras festejaba de una manera un tanto infantil.
La peli naranja solamente lo observo un tanto embelesada con la sonrisa tan pura que aquél niño poseía, a ella le gustaba demasiado Luffy, sin embargo ése ser asexual nunca había parecido tener algún interés en las chicas, desde hace ya bastante tiempo había intentado que éste se diera cuenta de sus sentimientos, había intentado mil y una formas de poder ganárselo sin embargo todo parecía no haber servido de absolutamente nada, el niño solo tenía interés en su collar, su guitarra y la música. Así que se había resignado a seguir siendo su amiga solamente aunque esto resultara ser bastante tortuoso para su persona, pero era mucho mejor a decirle algo inadecuado y arruinar su amistad, tal vez algún día se diera cuenta de lo que tiene al lado y pudiera verla de otra manera.
Como aún era temprano empezaron a charlar un rato, ella ya estaba consciente del deseo del chico por convertirse en cantante, éste le había dicho que estaba buscando nakamas que se unieran a su banda y que estaba ansioso por empezar a salir a la luz, comenzar a cantar en lugares públicos y hacerse un nombre de poco en poco. Ella, por su parte sabía que ése chico no tenía absolutamente nada de conocimientos acerca del mundo del estrellato, de hecho, la razón por la que Nami había comenzado a hablarle a esos dos es porque su padre era dueño de una industria musical en donde ella luego ayudaba trabajando, era seguro que más adelante la compañía se le heredaría a ella ya que su hermana Nojiko no parecía tener algún interés por hacerse cargo de ésta. Ellos se habían enterado de esto así que se habían apresurado a buscarla para ganar su simpatía.
Aunque al principio la chica había creído que solo eran otros idiotas del montón que se le acercaban por interés, al escuchar su música se dio cuenta de que tenían potencial, así que había aceptado a promocionarlos cuando estuvieran listos ya que el menor tenía una extraña obsesión con lanzarse al mundo musical al cumplir los 17 años.
De modo que por misma razón surgió el tema, ella no se tardo ni un segundo en reiterarle a Luffy que ya estaba decidido que ella sería su manager, que dejara de preocuparse. Momento en el cuál había entrado el rubio arruinando por completo su momento a solas con el peli negro lo que la había fastidiado de sobre manera.
- Bueno Luffy, yo tengo que irme a mi clase.
- Sí, está bien Nami, te veo luego.
De ésa manera la peli naranja se retiro sin dirigirle la mirada siquiera al cocinero quien se noto decepcionado debido a eso.
Cuando ella salió por la puerta del salón pudo ver a Zoro entrando por lo que simplemente le regalo una sonrisa y se despidió de él quien le respondió con un ademán con la cabeza a manera de saludo. Sanji notando eso no pudo evitar que su odio hacia el marimo creciera en gran medida.
El peli verde por su parte estaba por dirigirse hacia su mejor amigo cuando lo vio acompañado del estúpido cejas de espiral. Bufó molesto y decidió mejor irse a sentar, ya podría hablar con Luffy después, cuando no estuviera rodeado de plagas.
En algún pasillo de la escuela se encontraba un chico narizón de estatura media, cabello rizado y piel morena caminando de un lado para otro de manera nerviosa, daba vueltas de un lado para otro cual león enjaulado enfrente del salón de música sin decidirse a entrar. Eso ya parecía una rutina, hacía tiempo que había querido entrar en el club pero debido a su nerviosismo e inseguridades nunca se había dignado a intentarlo. Era la milésima vez que se pasaba por el lugar, no sabía porque era tan nervioso, él estaba seguro de que sus habilidades eran más que buenas pero de todas maneras el valor no era algo que había heredado de su padre. Tal vez tenía miedos precisamente por ése hecho, no quería decepcionar a su papá, quería poder convertirse en alguien grande, sin embargo al ser una meta tan grande la cual alcanzar se paralizaba y se llenaba de temores por no poder alcanzar las expectativas.
Soltó un pesado suspiro y regreso sobre sus pasos dispuesto a irse directo hacia su salón cuando la puerta del club de música se abrió de manera sorpresiva logrando que soltara un leve grito. Del lugar salió un hombre endemoniadamente alto, delgado, de cara larga lentes curiosos color negro con un gran afro del mismo color y sonrisa amplia. Él era el maestro de música quien se especializaba en el violín, de vez en cuando se acercaba al club a escuchar sus ensayos y ver si querían algún asesoramiento, el nombre de ése hombre el cual tenía alrededor de 38 años era Brook.
- Te he visto varias veces rondar por aquí, ¿Acaso quieres unirte al club?
- No... No.. Yo... Yo solo miraba... - Respondió tembloroso.
- ¿Cuál es tú nombre?
- Amm... Usopp.
Ambos hombres se quedaron un momento mirándose fijamente, antes de que aquél extravagante hombre comenzara a reír de manera escandalosa confundiéndolo, sin más lo invito a entrar ofreciéndole algo de café caliente. El narizón se había negado rotundamente diciéndole que debía ir a sus clases pero el profesor de música simplemente reía y como si se tratara de un juego le respondía que en ése caso solo tenía que inventar que había estado en enfermería porque se había sentido mal repentinamente.
Usopp abrió la boca incrédulo ante aquél pésimo consejo, ¿Qué no era él un profesor?, ¿Cómo podía sugerirle a un alumno que se saltara las clases y luego mintiera?, de cualquier manera no parecía ser un hombre normal, por misma razón no le sería nada fácil deshacerse de él.
En una hermosa casa ubicada en la zona rica de la ciudad, se encontraba una magnífica mansión color hueso con decorados espectaculares, un jardín hermoso y ventanales gigante. Había una reja de metal negra en donde se entraba a la residencia por donde entraban los autos de la familia y después de unos cuantos metros de recorrido se encontraba la mansión. Después de subir tres escalones de piedra eras recibido por una hermosa puerta doble de mármol, llegabas a un fantástico interior el cual estaba pintado de un color coral, las paredes estaban adornadas con retratos familiares, enfrente había una fina escalera que conducía al segundo y tercer piso los cuales dirigían a las tantas habitaciones que ése casón tenía. En la planta baja, del lado izquierdo al lado de las escaleras había un gran arco en la pared que dirigía a la sala, en donde había un enorme sillón redondeado color negro, enfrente de éste había una fina mesa de madera la cual tenía un montonal de chucherías encima. Enfrente de la mesita había otro mueble el cuál retenía una pantalla de plasma la cual estaba encendida en algún canal de belleza.
Adentrándose en la habitación la cuál a simple vista parecía estar vacía podías notar que encima del sillón, había alguien observando la televisión. Se trataba de una preciosa chica la cual estaba recostada de lado recargada en su mano derecha con una expresión de aburrimiento total, aquella mujer tenía una figura perfecta, cintura estrecha, caderas anchas, pechos grandes, piel de seda, ojos grandes azul obscuro, labios carnosos levemente rosados al igual que sus mejillas, los rasgos de su rostro eran exageradamente finos al igual que su largo cabello negro el cual estaba regado por todo su cuerpo y parte del sillón como si se tratara de una cascada, cada fibra de su cabello era delgada, sin ningún nudo en éste, además de perfectamente cuidado. Aquello no era una mujer, ¡Era una Diosa!
Ella tenía 29 años de edad, en ése momento no tenía nada más interesante que hacer más que cambiar los canales de la televisión buscando saciar su aburrimiento de una u otra manera, sin encontrar nada realmente entretenido, el canal de belleza no era realmente útil, ella era preciosa por naturaleza, no necesitaba esos tips absurdos con productos baratos que no harían más que arruinar su hermosa piel, en cuestión de ropa ella tenía un exquisito gusto en escoger atuendos, lo cual se mostraba en el hermoso vestido lila que llevaba puesto el cual tenía un escote no muy pronunciado y una abertura en la pierna izquierda, lo que dejaba a la vista sus largas y torneadas piernas, tenía puesta pulseras y collares de oro al igual que unos aretes con forma de serpientes del mismo material los cuales hacían resaltar aún más su pronunciada belleza. Ella era Boa Hancock, hija de una familia asquerosamente rica quien era catalogada como la mujer más hermosa del mundo, titulo que realmente le repugnaba ya que los hombres eran todos igual de asquerosos e insanos, siempre se fijaban en su cuerpo con esa mirada lasciva que tanto le asqueaba, ella tenía como a Marigold quien era la hermana menor y Sandersonia la hermana de en medio. Ambas chicas idolatraban de manera exagerada a su hermana mayor por lo cual se había hecho un tanto mimada y creída, pero nadie le reclamaba por eso al ser tan preciosa, bueno, excepto su madre la vieja Nyon quien parecía tener un extraño hobby por hacerle la vida imposible.
Cambiando los canales en la televisión se topo con un programa musical, se detuvo un momento para ver que es lo nuevo que ofrecían sin embargo, fastidiada apago el aparato y se levantó del sillón dejando ver su visible altura de 1.91 cm los cuales aumentaban al usar sus pronunciados tacones.
Salió de la habitación caminando con elegancia mientras apartaba los cabellos de su rostro de manera suave tras su oreja dejando impregnado en el aire aquél aroma a fresas que aquella mujer tenía, caminando con la espalda totalmente recta, a pasos lentos comenzó a subir la escalera dispuesta a ir a su cuarto para buscar algo más entretenido por hacer, no encontraba nada que valiera la pena en la televisión, y ver a esos músicos sudorientos, mal olientes, despeinados y desarreglados no era una opción.
Antes de subir vio por última ocasión la televisión, sin comprender bien la razón, algo dentro de ella decía que pronto surgiría algo que pudiera sacarla de su aburrida rutina.
Luffy estaba feliz, demasiado feliz porque en primer lugar Sanji había decidido unírseles, y segundo como él le había prometido había traído un almuerzo exclusivamente para que este lo comiera, ahora podría disfrutar a diario esos exquisitos manjares que el cejas de espiral sabía preparar.
Por otra parte Zoro y el cocinero no estaban para nada contentos, el solo hecho de tenerse uno al lado del otro era suficiente razón para mandar todo al carajo, de verdad no soportaban la presencia del otro, pensar que de ahora en adelante tendrían que aprender a tolerarse por el bien de la banda era otro motivo más para estar enojado.
Había un espacio libre en donde no tenían clase por lo que habían aprovechado para almorzar de una vez, pero el ambiente era sumamente pesado, aunque el niño lo ignoraba completamente con su habilidad especial para pasar completamente de las situaciones incomodas.
Nami se había dirigido hacia ellos notando al instante la mirada asesina que ambos chicos se dirigían.
- Ey, Luffy... ¿Esos dos no se llevan bien?
Él solo negó con la cabeza mientras seguía atragantándose con una bola de arroz antes de acabarse por completo el bocado anterior. La peli naranja lo vio con una gotita de sudor cayendo por su sien al ver como lo único que le importaba era comer.
Sanji al notar la presencia femenina pudo por fin ignorar al marimo y dedicar su completa atención a esta, sin hacerse esperar con sus cortejos lo cual solo hizo que la mujer se molestara, sin embargo sin querer parecer grosera le aguantaba. Zoro por su parte aprovechando la situación comenzó a ahorcar a su mejor amigo mientras le reclamaba el haber metido a un ser tan despreciable en la banda lo que había provocado que éste comenzara a atragantarse con lo que estaba comiendo y de no ser porque su rostro comenzaba a ponerse azul Roronoa no lo hubiera soltado.
El resto de los estudiantes miraban extrañados la escena de comedia que tenían enfrente, ese parecía ser el inicio de un grupo de personas realmente peculiares, tal vez de ahora en adelante la escuela sería más interesante.
Usopp estaba dormido en la paleta de una de las sillas, aquél profesor había comenzado a contarle un montón de anécdotas sobre su vida, las cuales por cierto eran puras patrañas aburridas, hacia chistes malos, reía de una manera muy extraña, además de que bajo ningún concepto lo dejaba salir de la habitación, estaba más que arto de estar en ése lugar, quería salir corriendo mientras gritaba, se arrepentía demasiado de haber querido entrar a ese club. Si eso significaba tener que soportar a ése hombre preferiría haberse mantenido alejado desde el principio.
Brook se había levantado del escritorio al notar que el morocho había dejado de prestarle atención y si ningún toque de delicadeza le pego en la cabeza con un cuadernillo enrollado que tenía en manos provocando que el chico se asustara y cayera al piso.
- Debes escuchar cuando tus mayores te hablan.
- ¡Ah!, ¡Maldito viejo, déjeme ir de una buena vez!
El profesor ignorándolo completamente reanudo su historia en donde la había dejado provocando que Usopp gritara al momento que se agarraba la cabeza en señal de desesperación.
-¡Quiero ir a casaaaaaa! - Se escucho un grito desesperado recorrer toda la escuela.
- ¿Escucharon eso? - Dijo Luffy quien tenía un estupendo oído.
- ¿El qué? - Preguntaron todos.
- ¡Fantasmas!, ¡Vienen del salón de música!
Sin detenerse a dar explicaciones dejo la basura restante del almuerzo que ya se había tragado para después comenzar a correr a toda velocidad dejando a sus amigos en total desconcierto y sin más opción que seguirlo.
Luffy corrió atravesando el patio hacia un pasillo que se encontraba en el ala este de la escuela el cual dirigía hacia las canchas de fútbol, tenis, el gimnasio en donde se practicaba básquetbol y finalmente, otro edificio que llevaba a los clubes, atravesó la puerta principal, subió las escaleras atravesó el largo pasillo y aproximadamente a la mitad se detuvo.
Miro por la ventanilla del salón encontrándose a su profesor favorito, se decepciono un poco al darse cuenta que no se trataba de fantasmas pero sin tomarle mucha importancia se apresuró a abrir la puerta sin alguna muestra de respeto, entro en el lugar siendo observado por las únicas dos personas que se encontraban dentro. (Una de ellas lo veía como si de un rayo de esperanza se tratase)
El niño y el profesor se saludaron animadamente, comenzando un ardua conversación acerca de temas que el narizón no entendía, sin embargo no iba a tomarse las molestias de averiguarlo, ahora tenía un chance de salir de ése endemoniado lugar.
Se levanto sigilosamente del asiento procurando dirigirse hacia la salida con el mayor cuidado posible, por fin podía ver la luz que demostraba la libertad que tanto había extrañado en las últimas horas, definitivamente una vez que saliera no volvería jamás. Cuando estuvo cerca de su objetivo quiso echarse a correr cual demonio sin embargo algo o mejor dicho alguien lo detuvo. Usopp levanto la mirada al notar que había chocado con una superficie dura cual roca, notando que estaba frente al estudiante de kendo más fuerte de la escuela el cual tenía fama de criminal.
No pudo evitar palidecer al verlo para después soltar un grito de niña mientras lloraba por mamá, lo que provoco que Zoro lo mirara como si de un loco se tratara; Fastidiado lo empujo ya que le obstruía la entrada al salón provocando que éste perdiera el equilibrio y cayera al piso llorando mientras se preguntaba porque tenía tan mala suerte. Seguido del marimo entró Sanji quien miró la escena entre desconcertado y divertido, el tenía en brazos a la hermosa peli naranja quien como todo un caballero lo había hecho para que ésta no tuviera que correr, la cual, aunque estaba un poco indignada por la confianza que se había tomado, al mismo tiempo estaba agradecida por evitarle la fatiga.
Usopp se levantó sacudiéndose un poco la ropa quitándose el polvo, pudo haberle reclamado a quién lo tiro pero por el bienestar de su salud prefería dejarlo en el pasado, estaba por volver a intentar escapar cuando la voz de la persona que lo había estado jodiendo durante las últimas horas volviera a llamarlo provocando así que todos los presentes le clavaran la mirada lo cual le hizo sudar frío.
Brook sin pelos en la lengua empezó a explicar que lo había visto varias veces andar por los alrededores del salón de música y que él como buena persona que era le había dejado echar un vistazo dentro del salón omitiendo el pequeñísimo detalle de que lo había tenido preso.
Al momento de mencionar eso un niño morocho de cabello despeinado color negro con una cicatriz bajo su ojo, la cual por cierto parecía muy dolorosa, lo empezó a observar fijamente, pareciera que lo estuviera estudiando, incluso tuvo el descaro de empezar a olfatearlo como si de un animal salvaje se tratase.
-¿Tú qué haces?, ¿Tocas algún instrumento? - Le preguntó - Porque si eres cantante olvídalo - Continuo.
¿De qué demonios le estaba hablando?, ¿Olvidarse de qué?, arqueó una ceja en señal de duda esperando que el "chiquillo", quien por cierto tenía su misma edad le diera más detalles, sin embargo éste no lo hizo, pareciera que creyera que con esa poca información que había soltado ya todo le quedaría completamente claro.
- Toco el teclado - Respondió.
A Luffy le brillaron los ojos, le hacía falta alguien que tocara el teclado, le quedaba como anillo al dedo, definitivamente esos días estaba teniendo suerte, fascinando había volteado a ver con una cegadora sonrisa a Zoro y Sanji quienes cruelmente le gritaron.
- ¡Ni lo sueñes!
Por alguna razón esos dos comenzaron a regañarle alegando que ni siquiera le conocían, que apenas se lo habían topado y que ni siquiera sabían si el tocaba bien o solo era un fanfarrón. Eso obviamente le había molestado de modo que sin pensarlo demasiado les contesto de manera altanera que él tocaba de manera espectacular, que era el mejor de la clase y había nacido sabiendo tocar aquél instrumento logrando de ésta manera quedar precisamente como lo que estaba negando ser... Un fanfarrón.
- Usopp-san - Habló Brook - Aquí hay un teclado, podrías mostrarnos tus habilidades para que te podamos meter al club de música si así lo quieres.
Él estaba a punto de negarse pero vio con sorpresa como la mirada del profesor quien anteriormente no paraba de hablar babosadas lo mirara de una manera seria por primera vez desde que había tenido la desgracia de conocerle. Eso solo provoco que se pusiera aún más nervioso y deseara escapar de ahí nuevamente, sintiendo como sus piernas comenzaban a temblar al igual que sus manos, sudor frío caía por su frente al tiempo que su corazón se volvía loco palpitando a mil por hora, el solo hecho de ser observado por personas ya activaba su ansiedad, tenía pánico escénico cosa que odiaba, él deseaba ser fuerte, deseaba ser tan fuerte como para vencer su ansiedad.
La verdad, es que... Cuando él era muy pequeño su mamá se había enfermado, estaba muy delicada razón por la que él siempre tuvo que cuidarla, afortunadamente ella se había logrado reponer pero aún así ella era propensa a enfermar por lo que constantemente tenía que estar pendiente. Desde muy pequeño había mostrado signos de inseguridad, los cuales tal vez eran causados por la constante angustia que tuvo que soportar por años en los cuales aparento ser fuerte por el bien de su querida madre. Debido a eso, además de problemas propios de inseguridad tenía ése horrible problema de expresarse frente a los demás, simplemente se paralizaba, su cuerpo se entumía y su endemoniado corazón no hacía más que aumentar su nerviosismo, era un problema con el que tenía que lidiar día a día el cual por cierto era extremadamente molesto.
- ¿Usopp? - Escucho pronunciar al niño que anteriormente lo había estado observando - ¿Te llamas Usopp?
El asintió con la cabeza sin comprender el sentido de la pregunta, sabía que su nombre no era para nada común, pero no era la única persona con ése nombre.
- De casualidad... ¿Tú papá se llama Yasopp?
El chico lo miró sorprendido, no se esperaba que alguien reconociera que él era hijo de Yasopp el guitarrista de Jolly Roger, esa información ni siquiera había salido a la luz en los medios de comunicación ya que su viejo era muy reservado en cuanto a la información personal, ya que no quería causarles molestias innecesarias.
-S... Si - Respondió algo asustado de que aquél chico fuera un fanático desquiciado que robara información clasificada de su padre.
La sonrisa de Luffy se ensancho aún más, no había duda, era el hijo de Yasopp, él le había contado una y otra vez historias sobre su hijo cuando aún iban al bar de Makino, mencionando su nariz larga, razón de más, a parte del nombre de que éste sospechara que se trataba de él.
Yasopp originalmente tocaba el teclado según le había contado, antes de que conociera a Shanks y se uniera a la banda era parte de un grupo pequeño donde su especialidad era el teclado, sin embargo este había quedado en segundo plano al unirse a Jolly Roger en donde tomo el puesto de guitarrista a falta de uno. En ocasiones salía en los videoclips tocando su especialidad, logrando que sus fans se volvieran locas, además de que si realizaba algún trabajo en solitario como un extra a su trabajo lo más probable es que le vieras tocar teclado.
Ahora no había duda, si él era hijo de Yasopp estaba completamente seguro de que tendría una gran habilidad, ahora sí que lo quería en su banda.
- Conocí a tú papá, siempre me contaba historias sobre ti - Contesto - Mira... - Le enseño el collar de oro con el sombrero de paja - Éste collar me lo regalo Shanks, es mi amigo - Aseguró.
Usopp no podía simplemente tragarse esa historia, Nami y Sanji estaban igualmente sorprendidos ya que nunca habían escuchado ésa historia, el único que estaba como si nada era Zoro quien en el transcurso de su amistad había escuchado hasta el cansancio historias sobre el pelirrojo.
Luffy al ver que no le creían comenzó a contar una historia vergonzosa sobre el narizón de cuando éste tenía 5 años, no era extraño orinarse en la cama a esa edad, pero tampoco era normal que te pusieras a saltar encima de la colcha una vez realizada tu porquería.
Todos en el salón se soltaron a carcajadas cuando el chico hubo contado aquello provocando que Usopp se sonrojara de la cabeza hasta los pies, recordando ése horrible suceso del cual se arrepentía en repetidas ocasiones y trataba de olvidar con todas sus fuerzas.
- Si eres el hijo de Yasopp te quiero en mi banda, conozco perfectamente la habilidad de ése hombre con el teclado, y si eres quien dices ser pues... Sé que tendrás que ser perfecto para unírtenos.
Él vio los ojos llenos de confianza que el niño le dedicaba, después de semejante declaración, ¿Cómo podría huir?, Ése mocoso admiraba a su padre, no iba a ser él quien le deshonrara, así que con su confianza restaurada se dirigió con pasos firmes hacia el instrumento para después tocar alguna melodía cualquiera compuesta por su viejo, la cual por cierto le salió a la perfección, casi podía jurar que era el mismo Yasopp quien había estado enfrente.
Cuando el chico levantó la mirada pudo ver como todos lo miraban con unas amplias sonrisas en su rostro, entre sorprendidos y a la vez entusiasmados, en especial el vocalista, quien no había tenido duda alguna de las habilidades de éste. De esa manera por primera vez se sintió tan dichoso de haber podido enfrentar sus miedos. Entrar a una banda tal vez le ayudaría a deshacerse completamente de sus preocupaciones por lo que valía la pena intentarlo.
Continuara...
Hola aquí nuevamente les dejo el capítulo que por fin pude terminar, uff... y nuevamente le agradezco a todos los que me comentan, enserio me alegran el día, son geniales. :3 (Acepto sugerencias)
