Capítulo 5.

Encuentros.

Eran alrededor de las 5:00 am y el sol aún no se asomaba en la ciudad de Tokyo, el sonido del despertador sonando fue una verdadera molestia, en especial tratándose de un día sábado como ése pero a Roronoa Zoro no le quedaba más opción que levantarse, después de todo ése día era importante y no podía darse el lujo de llegar tarde al evento que estaba programado a las 7:00 de la mañana.

De manera pesada se levantó de la cama tras soltar un enorme bostezo de cansancio, bajo sus ojos podían verse unas pequeñas ojeras, tenía una expresión de pocos amigos. Se dirigió al baño para darse una ducha rápida, después de todo tendría que volverse a bañar después. Salió de manera realmente rápida, se paseaba por la habitación buscando su ropa con solo una toalla alrededor de su cadera mientras que con otra secaba su cabello.

De pronto se escuchó sonar el timbre de la casa por lo que rápidamente dirigió su mirada hacia el reloj el cual indicaba apenas las 5:25 de la mañana, era realmente temprano aún. Rodó los ojos mientras soltaba un pesado suspiro y se apresuró a bajar a la planta baja, antes de abrir la puerta se dirigió a la cocina y saco un envase de leche fría para después beberla directamente del cartón mientras se dirigía a la entrada a recibir a su invitada.

Tashigi se encontraba parada fuera de la casa de su amigo de la infancia, ése día se iba a realizar uno de los tantos torneos de kendo en los que ella y Zoro solían participar, sabía que solía exagerar un poco con los horarios, había amenazado a Roronoa mil veces para que se despertara a tiempo y aún así no confiaba plenamente en el reloj biológico del chico por lo que había decidido presentarse mucho antes para así asegurarse de que estuvieran a tiempo, después de todo si ella no le recogía no había forma de que ése despistado pudiera llegar a tiempo.

Escuchó el sonido de la puerta al abrirse y levantó la mirada sin poder evitar soltar una sincera sonrisa que se borró al instante cuando vio al peli verde con mirada despreocupada cubierto solo por una toalla. Sin poder evitarlo bajo la vista recorriendo su figura con la mirada mientras un pronunciado sonrojo empezaba a colorearse en sus mejillas.

- Toma una foto... Duran más. - Comentó divertido el espadachín al ver el estado en que su amiga se encontraba logrando que el color en el rostro de ésta subiera hasta sus orejas.

Cuando la chica hubo recuperado la cordura reacciono con un enorme enojo, por lo que comenzó a empujar a su amigo dentro del hogar para poder apartarlo y entrar de una buena vez, es por eso que a veces odiaba tanto la confianza que se tenían entre ambos. No era la primera vez que veía al chico con pocas prendas pero antes era diferente, eran tan solo unos niños.

Zoro subió de vuelta a su habitación para terminar de arreglarse mientras ella esperaba en la sala, estaba algo aburrida y no tenía intención de encender la televisión por miedo a despertar a los demás integrantes de la familia. Empezó a mirar por los alrededores analizando nuevamente aquel hogar al cual ya estaba extremadamente familiarizada, el color en que las paredes estaban pintadas, la colocación de cada uno de los muebles... El lugar dónde el chico tenía perfectamente guardada la katana de Kuina.

Se levantó, su mirada se perdió en aquel objeto por completo mientras se acercaba a pasos lentos, podía observar a la perfección cada uno de los detalles de la Wado Ichimonji que antes pertenecía a su hermana mayor. Estiro el brazo para acariciar suavemente el cristal del mueble que guardaba aquel tesoro mientras empezaban a asaltarle los recuerdos de la chica que había fallecido a edad temprana a causa de cáncer, Kuina y Zoro siempre fueron los mejores amigos, eran demasiado unidos, amigos y rivales a la vez, de manera que en su lecho de muerte le había dejado su espada al chico para que la cuidara.

Desde entonces Zoro se había vuelto así de frío y aislado, no hablaba con nadie, se había vuelto un busca pleitos, ella siempre había tratado de ayudarlo, de animarlo de alguna manera pero se había sumido en un estado de depresión que ella no sabía como calmar. Por fortuna un año después se había mudado un singular monito que respondía al nombre de Luffy quien, a pesar de la actitud evasiva del peli verde siempre se esforzó por convertirse en su amigo, siempre estuvo a su lado, él al ser un chico tan positivo y encantador poco a poco fue logrando que Zoro saliera de ése estado, misma razón por la que eran los mejores amigos y misma razón por la que el espadachín quería tanto a Luffy. Tashigi por su parte le tenía algo de envidia a mugiwara por esa razón ya que él logró lo que ella no pudo, darle apoyo a Zoro y regresarle esa sonrisa.

- Ya estoy listo - Escuchó la voz varonil de su amigo anunciar.

- Ah... Sí.

Él había visto a la perfección como la chica había estado observando tan fijamente aquella espada por lo que no pudo evitar que su semblante cambiara por unos instantes al recordar a su querida Kuina, la única chica que había amado hasta el momento.

A continuación se dedicaron a desayunar, sin embargo se había formado un ambiente pesado, él ahora tenía su cabeza repleta de recuerdos de ésa encantadora niña que le había traído sentido a su vida, cada que la recordaba lo único que su mente le traía es la enorme sonrisa de Kuina, su suave voz llamándole y aquél olor a flores que siempre llevaba impregnado en su piel. Tashigi por su parte se encontraba con la mirada gacha sin querer probar bocado, sabía que tenía que ser más discreta con eso cuando estuviera junto a el chico, pero ahora por su culpa le había regresado aquellos dolorosos recuerdos.

De pronto rompiendo aquella horrible atmosfera llego Luffy corriendo, había entrado a la casa sin consideración alguna como si fuera la propia y se había dirigido hacia ellos con una sonrisa deslumbrante de oreja a oreja.

- Zoro, ya quiero verte en acción, ¡Seguro ganas otra vez!

El chico lo vio un poco desconcertado, él menor comenzó a hablar, contaba una de sus tantas anécdotas graciosas con sus queridos hermanos sacándole después de unos instantes una cálida carcajada, regresando de nuevo su buen humor.

-"Ah... De nuevo es Luffy quien salva a Zoro de su propia obscuridad" - Pensó Tashigi un poco triste pero más calmada por ver al peli verde volver a actuar como siempre.

Ya más calmados, después de haber llenado su estomago de alimento, salieron de la casa en dirección al lugar en donde el torneo se presentaría, pero aunque Luffy era el único que no participaría era el más emocionado de los tres, hablaba hasta por los codos a la vez que hacía expresiones exageradas con los brazos, corría alrededor de ellos, se adelantaba para luego voltear y volver a sonreír, ¿Cómo le hacía ése chiquillo para tener tanta energía tan temprano?, ¿Cómo le hacía para sonreír todo el tiempo y para llevar calidez a cualquier lugar al que se dirigía?, eso... Era un misterio, un don que solo él poseía.

- ¡Woaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! - Exclamó Luffy al observar un enorme edificio - ¿Es aquí?, ¿Aquí lucharán? ¡Mola!, ¡Mola!, ¡Molaaaaaaaa! - El hiper activo niño se echo a correr dentro del edificio ansioso por llegar a su objetivo dejando atrás a sus amigos.

- Oi... ¡Luffy, Espera!... ¡No sabes ni en que piso es!

- Ah... Cierto... ¿En qué piso es?

- 29 - Nuevamente se echó a correr ignorando por completo el elevador para subir los 29 pisos de una sola vez provocando una nueva carcajada en Zoro, definitivamente no podías aburrirte estando con él.

Ellos de manera más calmada llamaron al elevador para subir tranquilamente a la planta indicada- La peli azul lo miraba de reojo intentando sacar algún tema de conversación pero simplemente no se le podía ocurrir nada, desde que hubiera arruinado el ambiente en aquella mañana se encontraba temerosa de hacerlo de nuevo.

- Suerte.

Roronoa la miró ante aquello y simplemente comenzó a reír, para después mirarla poniendo su típica expresión arrogante mientras le contestaba que no la necesitaba, que la que debía de tener suerte era otra. No entendía como es que ése hombre tenía tal facilidad para irritarla, de manera que una nueva discusión amistosa empezó entre ellos regresando de ésa manera a lo usual.


Nami desde hace algunos días se encontraba buscando algún lugar en donde pudieran presentarse los chicos a cantar, lo único que habían estado haciendo en ése tiempo era presentaciones al aire libre, en el centro, en plazas, parques, lugares turísticos y demás, pero ella deseaba con todas sus fuerzas poder conseguirles un lugar más ameno, que pudieran hacer su primera presentación frente a un publico en algún lugar cerrado. Ése sería su primer paso, el primer escalón que subirían para que cuando se volviesen famosos recordarán el inicio y pudieran disfrutar de un buen momento recordando.

Estaba un tanto cansada sin saber muy bien a donde dirigirse ahora, de pronto vio un pequeño y humilde bar por lo que decidió entrar a probar suerte. Dentro estaban las barras en donde atendían, y en el centro había muchas mesitas de madera que apuntaban en dirección contraria a un pequeño escenario en donde realizaban presentaciones.

Rápidamente se fue a hablar con una de las personas que atendían para pedir información, el dueño del lugar salio al instante, era un hombre chaparro, gordito y calvo; Ella nuevamente comenzó a acosarlo mientras hablaba de "negocios", aquél hombre la miraba con una expresión bastante aburrida al momento que le comentaba que no aceptaban presentaciones de nadie a menos que dieran una audición previa, esa era una buena propuesta de no ser porque la chica estaba desesperada por presentarse de una maldita vez. Así que después de un pesado suspiro hizo lo que no quería hacer, de una de sus bolsas sacó una tarjeta de la empresa de su padre para que aquél hombre se diera cuenta de que no se trataba de cualquier persona y que lo que le ofrecía no era una banda de mediocres si no algo de calidad. Al hombre claramente se le iluminaron los ojos al ver aquello y no tardó ni dos segundos en aceptar de inmediato, de manera que ahora comenzaban a discutir acerca de los términos que se darían, cuanto les pagarían y demás cosas. Cosa que solo hizo que la peli naranja por fin se sintiera aliviada.


Al llegar a la planta deseada lo primero que vieron fue a Luffy discutiendo con uno de los guardias quienes no lo dejaban entrar pensando que solo era un mocoso desordenado que traería problemas... Bueno, si bien no era tan desacertada la descripción no tardaron en ir a aclarar que venía a observar y que era un ser indefenso que no lastimaría ni a una mosca.

Al entrar vieron una habitación en blanco bastante amplia, la cual estaba dividida en dos sectores, una para los participantes masculinos y la otra para los participantes femeninos. Estos estaban sentados en silencio esperando su turno; Luffy siguió a Zoro para sentarse a su lado, estaba inquieto meneándose de derecha a izquierda mientras observaba todo con un singular brillo en sus ojos.

- Oi... Zoro... - Susurro Luffy para llamar la atención del mayor.

- No hagas escándalo... Si te dejo venir es con la condición de que te comportes, ¿Recuerdas?

El menor llenó su boca con aire inflando de manera cómica sus mejillas, mientras arqueaba sus cejas a manera de puchero. El peli verde lo miró de reojo para después ignorarlo por completo, esos pucheros solo le funcionaban con sus hermanos quienes eran unos completos debiluchos cuando se trataba de cumplir los caprichos de su pequeño consentido.

- Pero... Yo.

- Dije que no...

- P... Pero...

- Noooo...

Luffy cruzó sus brazos mientras desviaba la mirada hacia otro lado ahora más indignado, si había algo que detestara es que le llevaran la contraria, además no quería hacer nada malo pero ése feo de Zoro no lo dejaba ni hablar. Así que a manera de venganza por verse ignorado comenzó a hacer justo lo que no le era permitido. Sin ninguna consideración comenzó a moverse más de lo usual del un lado a otro mientras admiraba a los participantes en un tono de voz más alto de lo necesario causando que el entrenador de Zoro lo mirara con ojos de reproche lo que provocó que éste se alterara.

- Bueno... Bueno... ¡Qué ibas a decir!

-Es el turno de Tashigi... Y está perdiendo...

Zoro ante aquello se apresuró a buscar con la mirada a su amiga para cerciorarse de lo que le acababan de decir, estaba bastante impresionado ya que Tashigi no era una mujer débil, hasta el momento ambos habían sido los campeones año tras año de los torneos. Al levantar la mirada observo a la chica peleando con otra mujer, la cual era un poco más pequeña que Tashigi, ella tenía una larga cabellera ondulada de un color rosa pálido que estaba atado en una coleta alta mientras el resto caía como cascada sobre su espalda, el uniforme apretaba su cuerpo dejando ver su perfecta figura, sus pechos eran de un tamaño algo más grande del promedio, sus cintura estrecha, cadera ancha, su rostro delicado, sus ojos se podían ver bajo su flequillo, eran de un color chocolate, su piel levemente rosada. Ella respiraba de manera agitada mientras combatía con Tashigi, sus movimientos eran firmes, rápidos y certeros, unas pequeñas gotas de sudor caían por su rostro hasta el piso, su pecho subía y bajaba acompasado con el aire que inhalaba de manera agitada debido al esfuerzo físico.

Los pensamientos de Roronoa comenzaron a divagar hacia alguna otra parte, no podía dejar de observar a aquella chica, sus facciones parecían las de una muñeca de porcelana y a pesar de parecer alguien tan frágil y débil, podía hacerle frente de ésa manera a su amiga quien había estado entrenando desde niña

-¡Ánimo... Tashigi!

Los gritos de Luffy lo trajeron a la realidad, recordándole a su cerebro que debía de apoyar a la peli azul, sin embargo no pudo siquiera reaccionar cuando la espada de bambú de su amiga salió volando hacia algún lado de la habitación y aquella peli rosa sonreía satisfecha aclamando su victoria.

Tashigi, Luffy y Zoro estaban igualmente de impresionados ante lo que acaba de ocurrir, aquella chica a la que nunca habían visto antes acababa de derrotar a la mejor mujer de la clase. El chico espadachín no pudo quedarse en ése estado de shock por mucho tiempo ya que ahora era su turno, rápidamente se levantó se posiciono frente a su oponente, hizo la reverencia para después comenzar con el combate el cual gano de manera fácil.

El pequeño monito se había dirigido hacia la chica para intentar animarla, ésta seguía en shock, aún no podía procesar que había perdido, aquella mujer que la había vencido ya estaba sentada junto a los demás y observaba hacia la pelea que estaban teniendo los hombres, misma razón por la que ella hiciera lo mismo viendo a Zoro ganar su encuentro cosa que hizo sintiera una punzada de dolor en el pecho al saber que ésa vez no compartirían medallas; Dirigió su mirada nuevamente hacia aquella mujer, notando de inmediato el sonrojo que invadía sus mejillas provocando que se encendieran sus alarmas de "mujer celosa", no estaba segura si estaba mirando a Zoro o alguna otra persona pero deseaba con todas sus fuerzas que se alejara de su cabeza de musgo.

Los encuentros continuaron uno por uno hasta llegar a los finalistas, la chica de lentes tuvo que enfrentarse a más oponentes pero ya había perdido el primer lugar, de manera que le quedaría aceptar por primera vez desde la muerte de Kuina la medalla de plata.

Como era de esperarse Roronoa gano todos los combates recibiendo su bien merecida medalla de oro siendo colocado al lado de la campeona del sector femenino. Ella no paraba de observarlo fijamente a lo cual él daba algunos pasos hacia el lado contrario para alejarse de aquella extraña persona.

- Kumashi...

- ¿Qué? - Preguntó desconcertado ante aquello.

- Te diré Kumashi.

- ¿He?, ¡De qué diablos hablas!, ¡¿Por qué?!

-Porque eres lindo... - Zoro no pudo evitar que su rostro se pusiera totalmente rojo ante aquello lo que provoco una tímida sonrisa por parte de la chica - Además eres muy fuerte, ganaste todos tus combates sin inmutarte en ningún momento.

- Mi nombre es Zoro - Bramó molesto.

- Lo sé... - Sonrió contenta sorprendiendo al hombre - ¿No me recuerdas?, nos vimos tan solo una ocasión cuando retaste a mi papá a un duelo y perdiste.

- ¿He? - El chico trato de recordar fervientemente, la única pelea de ése tipo que recordaba era contra. - Dracule Mihawk... - Susurro sorprendido obteniendo una respuesta positiva por parte de la chica - Entonces tú eres... ¿Perona?

Esa chica era la hija del mejor maestro de kendo de todos los tiempos el cuál el admiraba y ansiaba superar con todas sus fuerzas, solo le había visto una vez hace algunos años cuando hubiera ido hacia su dojo para retarlo a un duelo sin embargo fue vencido en tan solo unos instantes, lo cual había sido una gran deshonra para su orgullo sin embargo, se había ganado el respeto de "Taka no me", por su determinación, de modo que después del combate lo había invitado a comer, en aquél lugar había una chiquilla unos años menor que él que había estado observando desde el principio pero nunca se hubiera esperado que fuera la hija de aquél sujeto. Después de eso solo comieron juntos y esa niña en todo momento se mantuvo pegada a él, torturándolo intentando ponerle algunos objetos que para ella eran "tiernos", lo cual prácticamente habían causado que el huyera del lugar.

-Sí... Kumashi. - Respondió ella alegre mientras se lanzaba hacia él sin ninguna consideración mientras lo abrazaba rodeando su cuello el cual para mantener el equilibrio tuvo que sujetarla de la cintura.

Al darse cuenta de la situación tan embarazosa en la que se encontraban y viendo que la chica no se separaba de su cuerpo por más que intentaba apartarla comenzó a mirar hacia todos lados deseando al cielo que Mihawk no se encontrara en el lugar, sin embargo su esperanza fue cruelmente destrozada cuando vio a aquél hombre mirarlo con una mirada asesina llena de celos porque estuviera tocando a su pequeño tesoro. Zoro al ver aquello no pudo hacer más que tragar duro mientras un escalofrío le corría la espalda y tras hacer un nuevo intento para separarse de la mujer, cuando lo hubo logrado se dio nuevamente a la fuga dejando atrás a sus amigos quienes veían todo desconcertados.

Sin más, tuvieron que darse a la tarea de ir a buscarlo, antes de salir Tashigi miró de manera cruel a la chica quien ladeo la cabeza confundida para después sonreír entendiendo los celos de la mujer. Cuando la dejaron sola simplemente suspiro resignada, por fin había vuelto a ver al chico y ahora se le había escapado, desde aquél día que lo vio combatir por primera vez con su papá había quedado enganchada a él.

Cuando alcanzaron al hombre pudieron ver que éste aún tenía el rostro totalmente enrojecido lo cual le causo gracia a uno y enojo a otra, estaba por preguntarle quien rayos era esa mujer pero no pudo ya que el celular del mayor comenzó a sonar de manera que tuvo que apresurarse a contestar. Se trataba de Nami quien los convocaba a todos a asistir de inmediatamente al "café del gato" para lo que ella decía ser una junta importante. De manera que sabiendo que si se negaban terminarían siendo regañados se tuvieron que despedir de la peli azul, estaban por correr rumbo al café pero el morocho lo detuvo.

- Zoro, ¿Te vas a ir empapado de sudor?, ¡No seas cochino!

El chico estuvo por comenzar a golpear a su amigo pero no tenían tiempo para eso por lo que tuvo que regresar a aquél edificio en donde tenían los baños ya preparados para que los participantes pudieran ducharse después del torneo. Se baño lo más rápido que le fue posible, no tenía ganas de encontrarse a aquella extraña mujer de nuevo si se tardaba demasiado por lo que en cuanto hubo salido, tomo sus cosas y corrió sin siquiera secar del todo bien su cabello para después comenzar a correr junto a Luffy hacia el lugar indicado.

Mientras ellos corrían por toda la ciudad fueron observados por unos ojos curiosos que los seguían hasta el final siendo seguidos al momento sin darse cuenta. Se trataba de Bartolomeo quien se encontraba paseando por la ciudad y por mera casualidad había visto a sus héroes correr agitados. Así que sin pensarlo había ido tras ellos completamente seguro de que si lo hacía podría enterarse de algo importante.

Cuando llegaron al "Café del gato" eran los últimos, después de todo estaba un poco lejos y habían llegado hasta ahí corriendo, misma razón por la que estaban totalmente exhaustos. Se apresuraron a tomar asiento junto a los demás ordenando alguna bebida fría para poder refrescarse.

- Y ahora bruja... ¿Qué diablos quieres?

- ¡No le hables así a Nami-san!

- ¡Cállate, cejas de espiral!

La chica estaba de bastante buen humor como para hacer caso siquiera al insulto que el marimo le había lanzado de manera que comenzó a explicar lo que había estado haciendo los últimos días. Bartolomeo se había sentado una mesa continua a ellos para poder escuchar con claridad llenándose de felicidad al saber que tendrían una presentación en un bar la semana que venía. Los integrantes de la banda estaban igualmente de emocionados, gritando y felicitando a su querida manager para ordenar toda la comida que quisieran a manera de celebración. Claro que al ser la chica quien les consiguiera aquella presentación había aprovechado para extorsionarlos y no pagar ni un solo centavo.

El fan número uno también había ordenado mucha comida como manera de celebrar por parte de ellos, lo cual era por demás extraño. Pero bueno... No lo conocían y no le hacía daño a nadie siendo tan extraño. Cuando hubo terminado su comida tuvo unas ganas enormes de seguirlos nuevamente pero debido a que aún no estaba preparado para ser un acosador decidió mejor ir a la casa de su fastidiosa prima Hancock a quien le había prometido la llevaría a una presentación para poder restregarle en la cara lo bueno que eran.

No tardó en llegar para entrar corriendo a la mansión subiendo de inmediato al cuarto de la preciosa mujer quien no tardó en reclamarle al hombre por haberla asustado al entrar de ésa manera. Él estaba demasiado entusiasmado para siquiera escucharla o reclamarle acerca de algo por lo que simplemente se dedicó a explicarle sobre el concierto que se daría el próximo sábado en la noche por parte de las mismas personas que había escuchado aquella vez en la plaza.

Como era de esperarse la mujer no tardó ni dos milésimas de segundos en rechazar la oferta, no tenía deseos de ir a un bar de poca monta en donde seguramente olería a sudor y abría hombres asquerosos tratando de ligarla, solo pensarlo causaba una sensación en su piel de repudio total. Aunque aquél hombre extraño de cabello y dientes afilados seguía hablando, diciendo que no tenía opción que iría aunque ésta no quisiera. Sabía a la perfección que esas amenazas para su persona eran totalmente inútiles ya que ella era demasiado caprichosa, nunca dejaría que nadie le ordene algo que no deseara. Si no quería ir a aquél lugar era tan simple como encerrarse en su cuarto hasta que él se desesperara y terminará marchándose solo.

Sin embargo algo en su interior le decía que debía de ir a ése lugar a como diera lugar, no entendía porque era eso. Quizás fuera porque nunca en su vida había podido ir a alguna presentación musical y muy en su interior le daba curiosidad. Sí... Tenía que ser eso, sin embargo eso no era razón necesaria para que fuera, ¿O sí?

Minutos después de estar rondando por la casa tapando sus oídos intentando ignorar al peliverde, sus hermanas llegaron preguntando que pasaba. La explicación del hombre no tardó en llegar nuevamente de manera fastidiosa, hablaba como si ir a verlos se tratara del acontecimiento más importante de toda su vida, ella rodaba los ojos más que fastidiada de ver a su primo como una fangirl de 15 años enamorada. Estaba a punto de negarse por milésima vez pero en ése instante pudo ver los rostros de Sandersonia y Marigold igual de emocionadas lo cuál le causó un muy mal presentimiento.

- Anee-Sama, ¡Vamos todas!

- ¡Sí!, ¡Vamos, suena interesante!

Ay no... ¡Eso era jugar sucio!, Bartolomeo había convencido a sus hermanas sabiendo que a estas no les negaba casi nada. Ah, ya sin más que alegar y resignada por fin había aceptado, no tenía nada que perder, nunca salía de casa y era cierto que debía salir de vez en cuando, así que por ésa vez complacería al estúpido hombre, ya después se encargaría de repetirle lo mucho que había odiado a ésa banda.

La semana pasó relativamente rápido, en ése tiempo los chicos no dejaban de practicar después de clases. No es como si fuera alguna presentación importante, o que tuvieran en realidad que tomárselo tan en serio pero es que era la primera vez que darían un espectáculo de ésa manera y estaban demasiado entusiasmados. De manera que practicaron y practicaron hasta estar satisfechos llegando así por fin el tan preciado día. Llegaron un poco antes para colocar todos los instrumentos y hacer las pruebas de sonido, ellos esperaban tras bastidores. No estaban asustados... Bueno a excepción de Usopp quien temblaba cual gelatina pero los demás estaban más que ansiosos por salir de una vez a escena.

Bartolomeo y las chicas ya habían llegado, habían tardado un poco porque la princesa como siempre no había salido de casa sin asegurarse de estar lo suficientemente bella. No es que realmente le importara parecer atractiva para alguien, simplemente para sí misma, ella se amaba demasiado como para permitirse salir desarreglada. En cuanto entraron las miradas lascivas de los hombres no se hicieron esperar lo cual hizo que ésta se arrepintiera de haber venido. Estaba por salir nuevamente del lugar sin embargo su primo la detuvo, la agarro por la cintura y le susurro al oído.

- No te preocupes Hancock, mientras yo esté aquí no permitiré que le hagan daño a mi familia.

Ella al escuchar aquello se sintió realmente aliviada, estaba por agradecerle pero recordó que eso no iba para nada con su personalidad, era bastante obstinada y orgullosa, por lo que le costaba agradecer.

Sin más dejó que el hombre las dirigiera a su mesa en donde no se hicieron esperar los comentarios repugnantes por parte de los varones. Ella estuvo a punto de comenzar con una serie de insultos pero él se adelanto. Se levantó al momento que golpeaba la mesita de madera y los amenazaba con que si no se callaban iba a matarlos; Eso fue suficiente para que esos sujetos se callaran y decidieran seguir con lo suyo.

En el escenario estaban unos sujetos intentando hacer un show de comedia el cual resultaba demasiado patético, la prueba estaba en que el publico no había tardado en comenzar a abuchearlo logrando que el dueño los sacara del lugar con un bastón de caramelo, acción que resulto mucho más cómica que su acto.

La peli negra estaba demasiado aburrida, miraba hacia otro lado intentando buscar algo interesante en las paredes, tal vez si contaba los cuadros que aquél lugar sucio con olor a muerto tenía, podía hacer que el tiempo pasara más rápido.

- A continuación se presentará una estupenda banda de Rock, por favor escuchen con atención, ante ustedes les traemos... ¡Mugiwara Boys!

Nadie en el publico se entusiasmo, el único que gritaba como loco era Bartolomeo quien había cambiado por completo de actitud, ganando así solamente que todo el público lo mirara como bicho raro, causando de ésta manera que las mujeres quienes al principio estaban agradecidas por la compañía del hombre ahora estaban totalmente avergonzadas por venir junto al mismo.

Cuando Hancock por fin se digno a mirar al frente se encontró con la mirada de un chico de ojos bonitos y sonrisa reluciente, sus desordenados cabellos caían por su frente, aquella alegre expresión era imposible de describir, nunca había visto a un chico que pareciera ser tan inocente y puro, después de todo para ella, todos los hombres, menos su primo eran unos gusanos. Sin embargo con aquél chiquillo podía sentir algo diferente, no podía asegurarlo pero enserio parecía ser alguien distinto a todo lo que hubiera visto antes.

Luffy por su parte también había visto a la chica y, por primera vez en su vida, su corazón se había agitado al ver a alguien del genero contrario, por primera vez, se había cruzado por su cabeza el pensamiento de estar observando a una verdadera belleza, con tan solo verla podía suponer que se trataba de alguien que solía esconder sus sentimientos. Él siempre había sido bueno para juzgar a las personas, misma razón por la que podía asegurar que eso que sentía al ver esa chica era algo increíble y ansiaba con todas sus fuerzas averiguar porque se sentía de esa forma.

Así... En aquella noche ambas personas se quedaron perdidas en el mirar del otro mientras intentaban leerse mutuamente, los hilos del destino por fin comenzaban a conectarse.

Continuara...

Agradecimientos:

Tomo-chan: No... Por mucho que te quejes éste es un fanfic LuHan, xDD así que te aguantas lel.

miree3D2Y: Por fin ya va tu tan esperado Luffy X Hancock, después de tantos capítulos por fin me digne a sacarla, debo admitir que me emocione demasiado escribiendo éste capítulo.

StArLoRdMac2: Que bueno que te haya gustado, y sí, xD Yo también amo la relación que tienen esos hermanos, son geniales.