Antes de que comiencen a leer, quiero disculparme por la tardanza en subir el capítulo, también quiero decirle que debido a unos problemas personales, es probable que de ahora en adelante me tarde más en publicar. Ah, y también quiero disculparme porque aún no subo el siguiente capítulo de Conquistando al Futuro Rey de los Piratas (Sí es que alguno de ustedes lo lee), pero enserio, no he tenido muchas oportunidades para ponerme a escribir, pero en cuanto pueda, me aseguraré de subirlo.

Capítulo 8.

Acosadores.

Nami los había traído de un lado para otro, cumpliendo con la apretada agenda que les había diseñado, la cual incluía, por supuesto, su trabajo estudiantil. Cabe destacar que quien más se quejaba era nada más ni nada menos que el narizón, quien no dejaba de poner pretextos ante cualquier situación e inventarse enfermedades extrañas que no le permitían trabajar. Estaba claro que nadie le creía y seguían obligándolo a cumplir con lo que debía de hacer, recibiendo constantes criticas por la poca resistencia que tenía.

La pesada rutina, no les dejaba tiempo suficiente para descansar, pero nadie dejaba de obedecer las ordenes de Nami, ya que, después de todo, ella era su querida manager y como bien había dicho ya, si no podían cumplir con sus exigencias no podrían siquiera soñar con volverse profesionales.

- Hola, Makino-san - Saludo Lufy, entrando al bar corriendo para lanzarse a los brazos de la mujer a quien amaba como a una madre.

- Luffy, !Qué alegría verte!, ya no te he visto por aquí, pero Ace me ha contado que te estas esforzando mucho.

Los demás entraron detrás del capitán, observando a la hermosa mujer que tenían en frente la cual era desconocida para todos menos para Zoro. Habían ido al bar porque al idiota de Luffy se le había olvidado del "pequeño" detalle de que conocía a la dueña de un bar como aquél, lo cual les hubiera facilitado el trabajo desde un principio.

Nami fue la primera en hablar, hasta ahora el único lugar estable que habían conseguido era aquél bar de tercera, en el cual se presentaban los fines de semana, aunque había logrado sacar provecho de la situación y sacarle bastante dinero al dueño, con los otros lugares no estaban teniendo los mismos resultados. En algunas ocasiones incluso les pedían a ellos que pagaran para poder presentarse, acción que molestaba a la tacaña mujer, habían estado probando en diferentes sitios al azar pero ya necesitaban algún local en el que pudieran presentarse de manera estable de Lunes a Jueves, y siendo la dueña de ése bar alguien quien le tenía un profundo amor al pequeño mugiwara, tenía enormes intenciones de usar ése mismo amor a su favor.

Lo que no se esperaba era que Makino aceptaría en el mismo instante en que el chico le propuso la idea, eso había sido mucho más sencillo de lo que pudo haber imaginado, de manera que se sintió un poco culpable por haber pensado aunque sea un instante en extorsionarla. Por supuesto Nami había querido cobrar por el servicio, pero Luffy, quien era igual de amable que Makino, se había negado por completo a obtener dinero de ésa persona, aún cuando ésta había estado de acuerdo en ayudarles de alguna manera, él simplemente se negó, y dado que él era el líder nadie pudo darle la contra, aún cuando algunos lo intentaron.

De manera que gracias a aquello ahora tenían presentaciones estables y el único día que la manager les había dejado libre había sido el Viernes, lo cual era bastante considerado viniendo de ella. El resto del tiempo, después de la escuela hacían las presentaciones en la calle, recolectando dinero como artistas callejeros. Las ganancias, eran administradas también por la "navegante", ya que ella sabía que si no se hacía cargo de eso, aquellos idiotas terminarían gastándoselo de manera imprudente, y ése dinero sería utilizado en caso de necesitar nuevos instrumentos, reparaciones o para futuros gastos que podrían tener en la empresa musical, a la cual en algún momento formarían parte.

También tenían un lugar de reunión en el que podían practicar a parte de los salones de música de la escuela, era una construcción que estaba al lado de la casa de Franky, la cual usaba como deposito para guardar sus herramientas de trabajo. Él era un hábil carpintero con buenas habilidades, y ya se encontraba dibujando los planos para reforzar aquél cuarto para que fuera a prueba de sonido, tumbaría algunas paredes para expandirlo, y claro, tendría que hacer limpieza para mover todas las herramientas a otro lugar, ya que aquél lugar se convertiría en su nuevo estudio.

Ace y Sabo por su parte estaban bastante conformes de que el menor por fin empezara a trabajar de aquella manera, ya que ése monito normalmente era un tremendo holgazán, nunca quería ayudar en ninguna de sus obligaciones en la casa, se la pasaba durmiendo, cantando y tocando su guitarra, aunque claro ése comportamiento suyo era culpa de los mayores quienes seguían consintiéndolo a pesar de todo. Lo bueno es que, al ser la música la pasión de Luffy, éste por fin se dedicaba de lleno a algo, ya no tenía tiempo para hacer el tonto y lo que era mejor, es que nadie lo estaba obligando a hacer lo que hacía, sin duda alguna el que conociera a Shanks había sido algo muy bueno, ya que gracias a él, aquél pequeño tenía aspiraciones, gracias a él, se le había formado un sueño, se había puesto metas, que ahora se esforzaba por conseguir; Y, quien más agradecido estaba por eso era Sabo, quien ya encontraría el momento para agradecerle si lo volvía a ver, y Ace... Bueno, pues estaba igual, pero su orgullo no le permitía ser tan agradecido como quería.

Robin estaba igual de aliviada de que Zoro por fin comenzara a hacer algo, ella lo apoyaba en silencio, mientras se encargaba de Chopper, para que éste no se distrajera. Aunque Chopper no era difícil de cuidar, ya que, a pesar de su corta edad era un muchacho demasiado inteligente, hasta podría decirse que era un prodigio, ya que a sus 15 años ya tenía enormes conocimientos en medicina, gracias a una conocida del pequeño que era doctora, quien le había transmitido sus conocimientos al castaño desde que éste era tan solo un niño, misma razón por la que éste ya tuviera claro lo que quería estudiar.

Había pasado cerca de 2 semanas desde la vez en la que Luffy se encontró con aquella chica de belleza exótica, su plan en un principio había sido contarle todo a sus hermanos con lujo de detalle, pero ya le había prometido a Zoro que lo guardaría en secreto, aún no estaba seguro de porqué no quería que lo dijera, pero una promesa era una promesa, y si no podía cumplir una, no podría llamarse a sí mismo hombre; Como compensación, el peli verde tenía que soportar de vez en cuando el mismo relato una y otra vez de aquella noche que había pasado con una desconocida, cosa que ya lo estaba comenzando a fastidiar, sin embargo lo aguantaba porque era la primera vez que el menor le hablaba sobre esos temas y no tenía deseo de quitarle su ilusión.

En una mañana, cuando se dirigían al instituto, el monito estaba hablando nuevamente de aquello mientras Zoro fingía poner atención, cuando en realidad no estaba escuchando absolutamente nada, pero se vio forzado a hacerlo, cuando éste realizó aquella molesta pregunta que habría preferido nunca se diera.

- ¿Alguna vez te has sentido así por alguien?

- Luffy... - Con la mirada lo fulmino para que guardara silencio pero éste no cedió.

- Vamos Zoro, nunca he mencionado mucho el tema porque sé que es la razón por la que eres tan anti social, pero debes de sacar eso de una buena vez. - Se puso frente al mayor para obligarlo a verlo de frente, aunque éste ya estaba comenzando a gruñir. - Yo no conocí a Kuina... Sin embargo sé que la querías demasiado, ¿Es a ella a quien querías?, Sabo me dijo que "gustar" es cuando quieres a alguien de forma especial. ¿Ella era especial para ti?

El campeón de Kendo, se quedó callado mientras comenzaba a fulminar al chiquillo con la mirada, tenía unas ganas tremendas de golpearlo por comenzar a hablar de aquello que tanto lo lastimaba, sabía que él no tenía la culpa de nada, es más, si no fuera por Luffy tal vez aún seguiría en su depresión, aunque eso no era tan seguro ya que él no era ningún debilucho, pero lo que si era cierto es que aquél molesto mocoso le había facilitado ver sus errores. Eso no hacía que doliera menos cada que recordaba la sonriente sonrisa de aquella niña.

- Ah.. - Suspiró de manera pesada, sabía que el menor jamás lo había cuestionado de más y que siempre se callaba por su propio bienestar, lo cual era una muy buena razón para que le respondiera de manera clara. - Sí, era y sigue siendo especial, ¿Contento?

La sonrisa de oreja a oreja que al chico se le formó en el rostro fue suficiente para responder a su pregunta, siguieron caminando rumbo a la escuela sin volver a tocar tema, y no es que Luffy no quisiera preguntar más, pero sabía que si seguía indagando en aquello, Zoro se enojaría. No pensó demasiado en aquello, por lo que se apresuró a cambiar el tema, él hablaba mientras el cabeza de alga simplemente escuchaba, la mayoría del tiempo era así porque él prefería escuchar, además de que no tenía mucho que contar, su vida no era precisamente algo demasiado interesante a su parecer. Sin embargo el monito siempre tenía algo que decir, alguna pelea que había tenido, alguna discusión con sus hermanos, algo acerca de la escuela, de sus tantos amigos, de Makino, De Dadán, del perro de la vecina, de la mosca que iba pasando. Como sea, era demasiado interesante ver con que tontería te salía a diario, siempre le ocurría de todo.

De manera que en lo que restaba de camino, Roronoa escuchó todo el relato de su acompañante, quien le decía que, al parecer su hermano mayor, Ace, estaba de muy mal humor últimamente, cuando iba a ir a trabajar, se iba con una expresión aburrida y fastidiada, no tenía ni deseos de ir, por lo que estaba llegando tarde de manera seguida, lo cual hacía que lo regañaran y amenazaran con bajar su sueldo si seguía de holgazán. Cuando llegaba del trabajo, estaba de roñoso, se quejaba de absolutamente todo, desquitando su frustración con el primero que se le pasaba por enfrente, misma razón por la que ya no se podía despertar en las mañanas de forma natural y calmada, si no con un fuerte golpe en la cabeza que le sacaba un enorme chichón, y él no podía ni comenzar a quejarse cuando ya había entrado el rubio a regañar al pecoso, comenzaban a discutir, incluso había veces en las que se insultaban y él aburrido tenía que ignorar el suceso, meterse a bañar e irse, ya ni siquiera podía disfrutar de su desayuno a gusto.

El peli verde escuchaba la historia mientras encorvaba una ceja, era bien sabido que Portgas no era la persona más paciente del mundo, pero generalmente tenía esa sonrisa boba en el rostro, además de aquella personalidad fiestera que lo caracterizaba, de manera que estaba claro que había algo en el trabajo que estaba estresando al mayor de los D.

Cuando llegaron por fin al salón de clases, aún no había llegado el profesor por lo que, tras una mirada rápida a su reloj de mano, se dieron cuenta de que habían llegado temprano, lo cual era un suceso muy extraño tratándose de ellos. Entraron a la blanca habitación mientras aventaban sus mochilas en su asiento para después sentarse en las sillas, desparramándose en el asiento para continuar con su anterior platica, la cual no pudieron continuar porque un extraño hombre el cual tenía el mismo color de cabello que Zoro se había puesto frente a Luffy, quien lo observaba entre extrañado y fascinado por aquél otro individuo que tenía el mismo cabello de alga que su amigo. Bueno, aunque su cabeza se parecía más bien a la cresta de un gallo... Sí, un gallo verde y extraño. Aquél hombre tenía cara de matón, era alto, aparentaba tener entre 20 a 24 años, tenía unos pantalones coloridos bastante llamativos los cuales estaban adornados con figuras de rombos, tenía un abrigo largo, no llevaba camisa por lo que quedaba al descubierto su pecho en el cual se podía apreciar un tatuaje, tenía botas de piel color negro,y bajando la mirada pudieron notar como se asomaba el mango de un cuchillo en sus pantalones, cosa que hizo que se pusieran alerta, ellos siempre andaban metiéndose en peleas, por lo que podía ser el jefe de alguna pandilla que estuviera dispuesto a cobrar venganza.

- ¿Quieres pelea? - Preguntaron los dos al unísono mientras se ponían de pie y se colocaban en posición de batalla.

Lo que nunca se esperaron era ver como a aquél sujeto se le torneaban las mejillas en un enorme rubor rojizo, él estaba temblando, tartamudeaba sin poder formular palabras mientras Zoro y Luffy lo miraban extrañados. En un instante el cabeza de cresta le entrego a Mugiwara un objeto el cual estaba perfectamente envuelto en un pañuelo con rombos iguales a los de su pantalón y a continuación, éste salió del salón corriendo mientras se cubría el rostro y soltaba un agudo grito, mientras balbuceaba incoherencias que no lograron entender.

Luffy miró el objeto en sus manos de manera extrañada, por lo que se apresuró a quitar el pañuelo para poder observar el contenido, se trataba de un abundante almuerzo, con gran variedad de comida en considerables proporciones, en el arroz había un mensaje escrito que decía "Esfuérzate", en ése momento, deleitado por la comida, se decidió a ignorar por completo lo extraño que era aquello y estaba a punto de probar bocado, sin embargo, Zoro lo detuvo.

- ¡Espera!, ¡Eso es demasiado inusual!, ¿De verdad lo vas a comer?

- ¡Por supuesto! - Sonrió de oreja a oreja. - No puedo desperdiciar preciado alimento.

- ¡Pero si tú ya tienes doble almuerzo, con el de tu hermano y el cejillas!

- Sí, y me quedo con hambre... - Sin hacerle demasiado caso comió el primer bocado despreocupadamente.

- Bueno... No creo que esté envenenado pero... No creo que esté bien que te comas eso ya que podrías dar a entender cosas.

- ¿De qué hablas?, Él vino a entregármelo, ¡Debe ser buena persona!

- No me refería a eso... - Susurro Zoro pensando que ése sujeto era una persona de gustos "especiales" que había decidido fijarse en el capitán.

- Ah, por cierto - Aquél fanboy extraño regreso obteniendo nuevamente la atención de ambos. - Muchas gracias por acompañar a Hancock a casa.

Luffy abrió la boca grandemente debido a la impresión, estaba dispuesto a cuestionarlo pero no pudo hacerlo debido a que éste ya había vuelto a huir igual de avergonzado y rojo.

Bartolomeo se encontraba más que feliz corriendo de un lado para otro, ya hace tiempo que le había comenzado a importar muy poco si lo veían como un acosador o no, había investigado la escuela en la que asistía su senpai para poder darle algún obsequio. Después de algún tiempo de seguirlo se había enterado de lo que le gustaba comer, al parecer le gustaba más la carne, por lo cual había estado practicando recetas decentes que pudiera ofrecerle al chico antes de dárselas, además de que tomo un poco más de tiempo en lo que se armaba de valor para entregárselo.

Sanji entró minutos después para encontrarse con Luffy desayunando, de manera que curioso se acerco para observar que es lo que tenía en manos, pero al hacerlo su curiosidad aumentó, aquél almuerzo estaba repleto de carne y alimentos no muy nutritivos que el chiquillo adoraba, pero él sabía que Sabo le daba a su hermanito comidas balanceadas, por lo que pudo adivinar de inmediato que aquél almuerzo no era preparado por la misma persona.

Cuando tuvo ése último pensamiento, sintió una punzada de celos correrle por el pecho, ¿Acaso alguna chica se lo había regalado?, pensar en aquello hacía que su sangre comenzara a hervir, sabía perfectamente que ése maldito mocoso era popular en la escuela, por lo que ésa opción no era para nada extraña. Zoro notó de inmediato la razón del fastidio del rubio, por lo cual simplemente soltó una enorme sonrisa burlona y antes de que el cejas de espiral pudiera preguntar algo éste se adelanto.

- Oye Luffy... ¿No crees que ése almuerzo te lo haya preparado Hancock?

El chiquillo lo miró dudoso, pero al instante sus ojos se iluminaron, miró nuevamente su almuerzo y lo comenzó a comer con mayor esmero, dijo algunas palabras pero no se le entendió porque tenía la boca llena. El peli verde por su parte estaba 100% seguro de que aquél presente no era de ésa chica, solo bastó ver la reacción del cabeza de cresta para darse cuenta, sin embargo eso Sanji no lo sabía, y era un placer molestarlo.

- ¿Hancock?, ¿Cuál Hancock? - Se apresuró a preguntar el rubio desesperado, exigiendo respuestas, para después hablarse así mismo. - No puede ser ésa Hancock... No... No puede...

- ¿De qué hablas cejillas?

El mencionado se apresuró a rebuscar en su mochila, aventaba cuadernos y demás objetos que no fueran de su interés hasta que por fin encontró su objetivo. Sacó una revista que compraba semanalmente, ésta tenía en la portada a una chica con poca ropa, además de que tenía anuncios enormes de los nuevos chismes.

- No nos interesa tu porno...

- ¡No es porno, maldito marimo!, por lo menos... No ésta.

- Que repugnante eres...

Sanji estaba a punto de reclamar de nuevo pero decidió dejarlo pasar debido a la mirada interrogante que el pequeño monito le dedicaba, entre las páginas comenzó a rebuscar algo, deteniéndose en algunas paginas donde había chicas sexys. Después de unos segundos por fin encontró lo que quería y extendió la revista en todo su esplendor dejando ver un póster que venía incluido en donde estaba la preciosa Boa Hancock posando, de manera bastante seductora, tenía puesto un elegante vestido de noche color rojizo, con un escote aceptable, pulseras y collares de oro alzaban su belleza, tenía sus inseparables aretes en forma de serpiente, tacones altos, su negro cabello estaba atado en una media coleta, dejando caer algunos mechones por su rostro, tenía puesto un maquillaje bastante suave, a excepción de sus labios los cuales estaban coloreados del mismo color apasionante que el vestido. A diferencia de las otras mujeres que mostraban grandes extensiones de piel, ella no enseñaba demasiado, pero aún así era la más seductora de todas las que se encontraban en ésa revista, o en alguna otra. Después de todo ella había sido nombrada como la mujer más hermosa del mundo.

Luffy casi se atraganta cuando vio ahí a la mujer que le había estado robando el sueño los últimos días, él no estaba muy al tanto de lo que pasaba en el mundo, nunca se abría imaginado que ella fuera famosa. Leyó un poco el encabezado del anuncio que se encontraba en la página continua, en ella venía información acerca de ésa hermosa mujer pero todo muy general. Y cuando se topó con la parte en la que la mencionaban como la "más hermosa", no pudo evitar sonreír.

- ¡Es imposible que sea esa mujer la que...

- Oh es ella. - Habló Zoro sorprendido. - Aquella vez no la vi bien debido a la obscuridad y porque realmente no prestaba mucha atención pero ahora que la veo aquí... Luffy, ¡De verdad tienes buen gusto!

- Sí, ella es.. ¡Ella es Hancock! - Leyó el artículo completo de la mujer, frunciendo las cejas en algunas partes en la que la describían como una mujer fría y arrogante, él estaba completamente seguro de la amabilidad que aquella mujer guardaba en su interior, además de que todo lo que leía le parecía redactado de una manera tan superficial que le asqueaba.

- ¡Espera, espera, espera!, ¿La conoces? - Cuestionó Sanji.

- Sí. - Contestó sin más, logrando que éste cayera al piso llorando. El morocho, en un rápido movimiento arranco el póster donde estaba la amazona y las demás hojas en donde salieran fotos de ella, ya se encargaría de recortarlas después.

El rubio sintió nuevamente como le era arrancada su alma junto con las hojas desprendidas, pero ya no tenía ni fuerzas para reclamar nada. El profesor entró por fin comenzando con la aburrida rutina de todos los días, dando inicio por fin a la jornada de clases, las cuales transcurrieron de manera normal y lenta, mientras el pobre cejillas lloraba recostado en su pupitre y el marimo no dejaba de carcajearse.

El resto del día Luffy se la paso pensando en la amazonas, deseaba con todas sus fuerzas volver a verla, no había podido hacerlo, pero el Viernes estaba ya próximo, así que ése día ya tenía asegurado que la iría a visitar. Con eso en mente, el día se paso rápidamente, él no entendió la actitud fría que Sanji le estaba dirigiendo aquél día, tampoco entendió porque no le quiso dar su almuerzo ése día, mucho menos comprendió cuando el mismo rubio se comió el otro almuerzo que Sabo le había preparado. Lo único de lo que estaba seguro es de que tenía demasiada hambre, pero ir al Baratie no era buena idea, por lo que junto con Zoro se fue a cualquier otro lugar para poder alimentarse.

De pronto recordó a su hermano, si bien era cierto que en el lugar de su trabajo no era precisamente un restaurante, lo que sí era cierto es que tenían comida, aunque se especializaban más en las bebidas, pero lo importante es que Ace de vez en cuando lo invitaba, y la dueña quien era una persona bastante extraña, por alguna razón le había tomado cariño, por lo que nunca tenía corazón para cobrarle.

Sin más se dirigió al lugar de trabajo de su hermano, el espadachín para ser sincero no tenía ganas de entrar a un host club, siendo hombres entrar a un lugar así era bastante "sospechoso", pero sabía que cuando una idea se le metía al mocoso, nada lo haría cambiar de opinión. Sin embargo le diría que comieran en la cocina, o en cualquier otro lugar que estuviera apartado de los clientes. Aunque agradecía que no fueran a estar ahí por mucho tiempo, ya que alrededor de una hora y media tendrían que encontrarse todos nuevamente con Nami para seguir con el programa.

Llegando al restaurante, Luffy se echó a correr al interior del lugar, ignorando por completo a los otros empleados que le daban la bienvenida para buscar con la mirada al pecoso a quien ubicó de inmediato junto a una chica. No le tomó demasiada importancia y corrió hacia Ace, abalanzándose en sus brazos.

El pecoso parpadeo un par de veces antes de reaccionar, cuando bajo la mirada vio a su pequeño hermano riendo, él podría haberse enojado por interrumpirlo en su trabajo y entrar de aquella manera, pero simplemente no podía enojarse con Luffy, además de que estaba aliviado de que alguien llegara en ése preciso momento en el que se encontraba junto a Bonney.

La mujer peli rosa por su parte analizaba con mirada atenta a aquél morocho que había interrumpido su momento con el pecoso, estaba un tanto fastidiada, y ofendida porque su hosto la estuviera ignorando, pero antes de que pudiera decir algo, éste presento al menor como su hermano pequeño, razón por la que ella se calmó mientras lo veía aún más interesada.

El espadachín entro después con pasos más tranquilos ignorando de igual manera a los hostos, fue hacia donde estaba su amigo para después sostenerlo del cuello de su camisa regañándolo por no dejar trabajar a Ace.

Ambos estaban a punto de ir con la dueña del lugar para pedir lo que habían venido a buscar desde un principio, sin embargo, la clienta del pecoso los detuvo, había dicho que no le molestaba que los acompañaran. Luffy no se había negado, a decir verdad él estaba bastante interesado en ver a su hermano trabajar, nunca había podido verlo ya que éste siempre lo corría del lugar.

- Espera... Bonney, no es necesario que... - No pudo hablar más porque su clienta lo miró con una expresión que no aceptaba negaciones, y él por su parte quería arrancarse los cabellos, actuar como un galán coqueteando con mujeres frente al menor no era una idea grata, pero no tenía ni como negarse.

La comida llego a la mesa minutos después, la peli rosa se la había pasado formulando miles de preguntas al menor de los D. éste le respondía de manera grosera, con la boca llena de comida, escupiendo de vez en cuando, sin embargo, ella no se veía incomoda, ni nada por el estilo. El que parecía más avergonzado era "puño de fuego", quien quería que se lo tragara la tierra, últimamente había estado de pésimo humor precisamente por ésa mujer, era una persona bastante insistente, su personalidad era bastante pesada, no tenía buenos modales. No le molestaba que fuera poco femenina, o que bebiera alcohol como si de un barril sin fondo se tratara, pero tampoco le gustaba que se pegara tanto a él, o que en sus conversaciones siempre tuviera a alguien de quien quejarse.

La jefa no se tardó en dar cuenta de que aquél hermoso niño al que tanto consentía cuando venía, había entrado al club, por lo que inmediatamente salió a saludarlo. Al principio toda su atención se había dirigido al monito, pero después de unos minutos en los cuales lo había estado abrazando dejándolo sin aire, se dio cuenta de la persona que en ésa ocasión lo había acompañado.

Zoro estaba bebiendo tarros de cerveza uno tras otro, sin inmutarse en ningún momento ya que tenía una enorme resistencia al alcohol, y si iba a estar ahí por lo menos tenía que sacarle provecho, estaba comenzando a aburrirse e incluso se le había cruzado por la cabeza marcharse de una buena vez de ahí, sin pararse a pensar que si se iba solo, volvería a perderse. Sintió una mirada encima por lo que volteó, encontrándose con los ojos serios de la dueña, quien comenzó a analizarlo de arriba para abajo mientras lo agarraba de la barbilla moviendo su rostro de un lado para otro.

- ¡Qué demonios está haciendo!

- Tú podrías trabajar aquí... No... ¡Tú tienes que trabajar aquí!, serías una muy buena competencia para Ace y Marco.

- ¿Qué?, ¡A mí no me interesa trabajar en un...

- ¡Empiezas el Lunes!

- ¡Está loca!

La dueña comenzó a acosar al cabeza de alga, quien a pesar de que no paraba de decirle que no estaba para nada interesado, seguía recibiendo la "orden" de presentarse el Lunes para su capacitación como hosto. A decir verdad al principio ella también había querido reclutar a Luffy, ya que le hacía falta encantos como los de él en su club, encantos que pudieran cubrir el factor "tierno", sin embargo éste la había rechazado rotundamente diciendo que se convertiría en cantante, pero ésta vez no tenía intención de dejar ir a ése buen candidato.

Así pasaron el rato hasta que el menor por fin termino de comer y estaban dispuestos a marcharse, en todo ése tiempo él había visto el comportamiento que su hermano tenía que tomar en el trabajo, era bastante extraño ver como hablaba con voz profunda, demostrando completo respeto, fingiendo ser un completo caballero, además de que que vio como aquella mujer no le soltaba el brazo derecho al pecoso cosa que lo había incomodado un poco. Él conocía perfectamente a Ace, sabía que él no estaba a gusto, aunque fingía a la perfección que no era así.

Salieron del club, siendo Roronoa quien prácticamente había huido de la escena, no tenía intensión de regresar jamás. Luffy había comprendido por fin la razón por la que Portgas llegaba de tan mal humor, a decir verdad la mujer no le había parecido fastidiosa, pero tampoco le había parecido demasiado amable, solo demasiado... Melosa, y con actitud un tanto arrogante.

A continuación se dirigieron junto a Nami para continuar con sus presentaciones rutinarias, ella ya les había preparado varias actividades para pasar el resto de la tarde. Sanji seguía algo ofendido, Franky estaba demasiado animado, al igual que Usopp. Terminaron el día con su última presentación en el bar de Makino, en donde todos ya estaban totalmente agotados, pero eso no evito que dieran un buen espectáculo.

Ya eran cerca de las 10:30 de la noche y lo único que querían hacer todos era llegar a casa a dormir, cada uno regreso a su respectivo hogar sin tomarse un solo desvió. Ése día había sido bastante agitado por lo que inclusive Luffy lo primero que hizo al llegar fue tumbarse en su cama, donde se quedó profundamente dormido al sentir la suavidad de ésta, haciendo que sus hermanos hicieran un enorme escándalo porque éste no había querido cenar, corrían en círculos y gritaban que el fin del mundo se acercaba, pero ni todo ése escándalo había despertado al menor.


Bartolomeo estaba nuevamente en casa de su prima contándole de lo que había hecho ésa mañana en la escuela de su héroe, y ella, por muy extraño que se viera, se encontraba poniendo completa atención a las palabras del hombre, quien estaba demasiado entusiasmado. Lo que más la emocionaba era saber que él sabía a que escuela asistía aquél chiquillo y que podría ir a visitarlo si quería, aunque no le hacía ninguna gracia la manera en la que ése acosador había conseguido la información, pero eso por el momento estaba de más, lo único que ella quería era saber más y más cosas de aquél morocho y Barto estaba completamente dispuesto a hacerle saber todas las cosas que se había enterado en ése tiempo en que estuvo siguiendo a la banda de los mugiwara.

Saltaba de tema a tema, mencionando a cada uno de los integrantes, y aunque a ella sólo le interesaba una persona en específico, no decía nada ya que no quería que el hombre se enterara de que en ella había nacido alguna clase de interés.

En alguna parte de la conversación él menciono acerca de la hermosa manager con cabello naranja que los representaba, al parecer su nombre era Nami, y era ella quien les conseguía todos sus trabajos. Más información había comenzado a salir acerca de aquella misteriosa mujer, pero Hancock ya no estaba escuchando, apenas escucho hablar de ésa mujer, su mente ya estaba divagando en algún otro lugar, imaginando quien sabe que. No le gustaba nada la idea de que una "lagartona", estuviera alrededor de su Luffy... Aunque no sabía ni en que momento había comenzado a considerarlo suyo.

- "!Sólo lo has visto una vez Hancock, por favor contrólate!" - Se regañaba mentalmente, pero nada daba resultado, solo había una cosa segura, tenía ganas de verlo de nuevo, y ahora que ya sabía a que instituto asistía nada la detendría, y mucho menos una lagartona.


La mañana ya se había hecho presente, Roronoa Zoro había tenido un extraño sueño, sobre la jefa de Ace, quien lo perseguía de un lado a otro exigiéndole trabajar, mientras el huía con todas sus fuerzas. Definitivamente le había dejado la peor de las impresiones. Estaba acostado, aún con los ojos cerrados sin querer levantarse. En su cabeza se había formulado una serie de pensamientos, sobre lo que iba a tener que realizar a lo largo del día, lo cual no hacía más que aumentar su flojera.

Algo fastidiado quiso volverse a dormir, había quedado agotado el día anterior y su cuerpo aún quería descansar, además de que su cama, se sentía demasiado cómoda en ése momento, parecía que las almohadas estaban rellenas con plumas de ganso o algo parecido. Además de que su pecho estaba demasiado cálido por alguna razón, aquella sensación era casi como la de su gato el cual solía acurrucarse encima de él proporcionándole calor... Pero solo había un problema... ¡Ése gato había huido de casa hace ya bastante tiempo!

En un rápido movimiento aparto la cobija que estaba cubriendo su cuerpo, encontrándose con la hija de Mihawk acurrucada perfectamente sobre su pecho, ella tenía su ondulado cabello suelto, cayendo por su rostro de manera delicada, haciendo que él empezara a preguntarse si se trataba de la verdadera o de una muñeca de porcelana, diseñada a la perfección; Ella se había removido un poco debido al frío que de pronto había sentido, sin despertar en ningún momento, mientras comenzaba a susurrar palabras inentendibles y abrazaba más fuerte al hombre.

- Pe... Pe.. !Perona! - Gritó a todo pulmón con un enorme sonrojo en sus mejillas.

Continuara...

Agradecimientos:

StArLoRdMac2: Jajaja, sí desde que inicie el fanfic tenía planeado incluir Sabo x Koala, ya que cuando los vi juntos en el anime pensé que se veían muy bien juntos, así que me dije a mi misma, ¿Por qué no?, y de hecho esos dos son mi pareja más estable en el fanfic, porque como puedes ver me gusta enredar las cosas, y adoro los triángulos amorosos.

mireee3D2Y: Que bueno que te guste, y para serte sincera, no sabes el trabajo que me costó terminar éste capitulo, no me decidía a que colocar en éste, pero después de pensarlo un rato la idea llego sola, y pues, estoy conforme con el resultado.

Veizser: Ups... Muchas gracias por hacerme dar cuenta de mi error, para serte sincera cuando lo estaba escribiendo, no me tome la molestia de revisarlo, cosa que normalmente siempre hago para evitar equivocarme, pero ésta vez fue mi culpa por dejar que la flojera me ganara. Aunque si sabía eso de Hancock, en ése momento se me fue la onda demasiado. De todas maneras gracias, y espero ya no cometer ése tipo de errores.

Tomoyo: Yo sé que amas al fanboy tanto como yo. xDD Así que espero te hayas divertido leyendo así como yo me divertí escribiéndolo, por cierto. ¿Que opinaste de la última parte?, ¿Verdad que Perona es una loquilla?