Antes de comenzar quiero dejarles un pequeño mensaje, y es que, en serio me sorprendió demasiado lo bien que fue recibido el capítulo anterior, recibí mucho más comentarios de lo normal, y todos fueron más extensos, lo cual me indica que de verdad gusto y eso realmente me puso de buen humor, gracias a todos por seguir la historia. Por otra parte, aviso que después de tanto "Amor y corazón", en éste capítulo ya se calmó un poco más el ambiente, está más... Mmm ¿Cómo decirlo?, ¿Relax?, pero pues eso no será por mucho tiempo, porque aviso haciendo un muuuy pequeñito spoiler, la infancia de nuestra querida acosadora Perona, está demasiado cerca, aviso para picarlos un poco, ¿Por qué?, pues porque soy malvada muajajajaja... Ok no... Pueden hacer libremente sus teorías, pero bueno, aunque primero se vendrá el festival musical y luego pues ya veré como meto la introducción. Sin más que decir los dejo leer.
Capítulo 11.
Extorsiones y Preparación.
Ace y Sabo seguían petrificados en su lugar, no se habían movido ni un solo milímetro desde que aquél chiquillo se fuera a encerrar a su habitación, en el cual unos extraños ruidos se escuchaban. Ambos hermanos voltearon a verse mutuamente, la clara expresión de confusión, susto e impresión estaba marcada claramente en sus rostros, ambos se miraban fijamente a los ojos, como si con las miradas pudieran comunicarse telepáticamente. Nunca antes habían visto a su hermano menor en una situación semejante, nunca se había sonrojado nunca en la vida a no ser que estuviera pensando, ya que pensar parecía ser algo muy difícil para aquél mocoso, el cual se guiaba siempre por su instinto.
Tenían unas ganas enormes de subir las escaleras, tocar la puerta y continuar con la investigación de la extraña persona que le había anotado un número telefónico en el brazo, obviamente se trataba de una chica, eso estaba bastante claro. No era la primera mujer que había estado tras su hermanito, pero sí era la única en la que él había mostrado aunque sea un mínimo síntoma de interés, y eso era algo que los angustiaba demasiado; Y no es que quisieran evitar para toda la vida que el menor tuviera novia, ¡No!, ¡Claro que no!, simplemente aún era muy pequeño, ¿Verdad?, había cumplido 17 años pero su mentalidad era como la de un crío, no podían dejar que lo timaran, era su momento de entrar en acción.
Zoro había llegado por fin a su hogar, después de buscar por horas, antes de poder toparse con el lugar. Cuando entró, la primera en recibirlo fue Robin quien lo estaba esperando un tanto preocupada, no es que ella no supiera que su hermano era perfectamente capaz de cuidarse sólo, sino que sabía que si estaba llegando a esas horas es porque se había perdido en quien sabe que lugar, y si no llegaba a altas horas de la madrugada, podía quedarse sin verlo hasta días, pero por suerte había logrado llegar. Aunque lo malo, es que éste estaba lleno de heridas y magulladuras.
La arqueóloga no quiso preguntar que es lo que había sucedido, supuso que se habría metido en alguna pelea, o habría sufrido algún accidente, como sea, lo importante era curarlo, por lo que tras buscar la cajita de primeros auxilios volvió con el peliverde para poder desinfectar las heridas. Si éste estuviera con cualquier otra persona le hubiera dicho que lo dejara, que él podía curarse sólo, pero cuando se trataba de sus hermanos o de Luffy a quien consideraba como uno propio, su actitud altanera cambiaba demasiado.
Cuando la mujer termino su trabajo se levantó y le ofreció al marimo si quería algo de cenar y por supuesto, justo en el mismo instante en el que se le ofreció su estómago empezó a rugir con ganas, cosa que hizo reír a su hermana. Ésta se dirigió a la cocina para preparar algo rápido, mientras éste subía al baño para darse una buena ducha con agua caliente para deshacerse de toda la suciedad que aún tenía impregnada en la piel, como tierra, pasto, u otras cosas. Al salir, se puso como siempre sus pantalones para dormir para después dirigirse a la cocina aún con la toalla encima de la cabeza en donde por fin pudo dar bocado al preciado alimento que ya tanta falta le hacía.
Robin lo acompaño todo el rato, Chopper ya se encontraba dormido. Cuando el hombre termino de comer, apagaron las luces de la cocina, y las que le seguían, subiendo las escaleras para después cada uno dirigirse a su habitación. Roronoa estaba plenamente consciente de que ya era bastante tarde como para armar un escándalo pero eso ahora le importaba poco, gracias al horrible día que había tenido que pasar. De manera rápida fue en busca de unos tablones, para a continuación ponerlos el las ventanas de su habitación, martillando de la manera más rápida que le fue posible para evitar más alboroto del que ya estaba ocasionando; Cuando éstas estuvieron completamente tapadas él por fin pudo suspirar tranquilo, ahora lo único que faltaba era ir a cepillarse los dientes antes de poder lanzarse a dormir.
Fue nuevamente al baño, que por suerte se encontraba también en la planta alta, por lo que no tendría que volver a subir y bajar esas fastidiosas escaleras, realizó su limpieza bucal y por fin estaba dispuesto a regresar a su cuarto para poder descansar después de la horrible pesadilla que había tenido que experimentar, pero justo antes de que pudiera hacer aquello el timbre de la casa sonó, logrando que éste se fastidiara nuevamente, deseando con todas sus fuerzas que un meteorito cayera en ése mismo instante y acabara con su sufrimiento de una buena vez. Sin más, bajo las escaleras con pasos agigantados que resonaban a través de toda la casa y abrió la puerta, la cual en un principio había querido ignorar pero debido a lo insistente que estaba siendo aquella persona con tocar el timbre innumerables veces no tuvo más opción que atender.
Enfrente de él se encontraba Portgas, con su típico y llamativo sombrero color naranja encima, con aquella sonrisa idiota que lo hacían lucir aún más idiota gracias a ésas pecas que tanto había detestado en algún momento de su vida, y todavía le causaba mal de estómago el ver aquél rostro sonriente frente a él. Si de por sí ya estaba fastidiado de que alguien viniera a molestarlo a ésas alturas de las noches, ahora lo estaba mucho más al descubrir al individuo que tenía enfrente, por lo que después de que se le formara una enorme vena en la cabeza, cerró la puerta fuertemente en el rostro del contrario dejándolo ahí, con aquella sonrisa que tanto detestaba, la cual rápidamente se transformó en un rostro de enojo y comenzó a tocar el timbre con mayor fervor.
- ¡¿Qué demonios quieres Portgas?! - Lo enfrentó fastidiado, ése hombre siempre lograba que la mínima porción de paciencia que pudiera haber tenido guardada se rompiera en tan solo un instante. - ¡Lárgate, quiero dormir!
- Espera, espera, espera. - Empujo la puerta para evitar que éste volviera a cerrarle. - Necesito hablar contigo.
- ¡¿Y no puedes esperar a la mañana?!
- ¡Por supuesto que no, se trata de Luffy! - Gritó exasperado, logrando que el peli verde detuviera sus forcejeos, para después mirar al pecoso entre confundido y asustado de que le hubiera pasado algo malo, gracias al tono desquiciado que éste había soltado.
- ¡¿Algo malo le paso?!
- Sí... ¡Muy malo!, ¡Tienes que ayudarnos! - Volvió a gritar dramatizando la escena logrando que los nervios del marimo se encendieran. - ¡Sabo y yo creemos que una mujerzuela está tras nuestro hermanito!
En ése momento, sí el pobre de Zoro había logrado creer que no podían joderle su paciencia aún más de lo que ya lo habían hecho, se dio cuenta de que había estado completamente equivocado. Por eso detestaba a ése mal nacido de Portgas, siempre, siempre, desde que tenía memoria se había encargado de hacerle la vida imposible. Recordaba, hace muchos años, cuando apenas estaba comenzando a hacerse amigo de Luffy y ése pecoso se encargaba de seguirlo a todos lados, en ése momento, si bien le había parecido demasiado extraño darse cuenta de como lo vigilaban constantemente, no le había tomado mayor importancia debido a que el monito le había comentado que se trataba de su hermano mayor, y todo habría podido quedar perfecto si el asunto hubiera terminado ahí, pero ése no era para nada el caso.
Ace en ése tiempo, había logrado estar en su modo celoso más intenso, se encargaba de acercarse al peli verde con toda la intensión de lograr que éste se alejara de su querido hermanito, acostumbraba lanzarle rocas, o cualquier otro objeto que tuviera al alcance cuando éste se acercaba a Luffy, en otras ocasiones se había encargado de encararlo, exigiéndole que se alejara porque nadie se atrevía a intentar "robarse el cariño de su tesoro", y es que, el pecoso podía ser una persona bastante simpática, despreocupada y alegre, pero cuando sacabas el peor lado de él era un verdadero demonio, él siempre había tenido una fuerza sobre humana, además de que era un año mayor que él y Zoro no había podido ganarle en combate ni una sola vez, cosa que el pecoso utilizaba a su favor, en varias ocasiones había atado con cuerdas el cuerpo del marimo completamente, para después colgarlo en una rama gruesa de cualquier árbol dejándolo de cabeza como piñata, después llamaba a algunos niños de entre 6 años para que pudieran golpearlo intentando "sacar los dulces", en otra ocasión le había tirado un panal de abejas encima, ¡Un panal!, en otra lo había tirado encima de un hormiguero; Así fue por un muy largo tiempo en el cual él al principio había intentado alejarse del niño con la cicatriz bajo su ojo, pero nunca lo había logrado, aunque bueno, tampoco era culpa de Luffy quien siempre lo ha ayudado, si no culpa de ése odioso pecoso quien después de mucho por fin lo había "aceptado", dejando atrás sus abusos, abusos que él nunca olvidó.
Pero si Ace lo había aceptado como "parte de la familia", no había sido precisamente porque se cansara de molestarlo, o porque lo hubiera aceptado como un amigo de su preciado hermano, ¡No!, sino porque había visto a su hermana Robin y desde entonces había estado tras ella como perro faldero, ¡Desgraciado Portgas!, no conforme con todo lo que había hecho, ahora seguía a su pobre hermana. Pero eso iba a acabar, él cobraría venganza por todo el rencor acumulado, ahora tenía la oportunidad de voltear las cartas a su favor.
- Ah... Eso... - Respondió el cabeza de alga recargándose en el marco de la puerta mientras ponía un rostro tremendamente despreocupado, cosa que molestó al mayor. - Mira, Portgas, Luffy ya tiene edad suficiente para buscarse novia si eso es lo que él quiere.
- ¡Qué dices, Roronoa traidor!, ¡¿Tú conoces a la mujer que está corrompiendo a mi hermanito?!
- Pues claro... Después de todo Luffy me cuenta todo, ¿O es que a ti no? - Soltó un pesado suspiro a la vez que ponía ambas manos al lado de su rostro como si estuviera sosteniendo platos y luego comenzaba a negar con la cabeza. - No,no,no... Quien iba a pensar que el gran Portgas D. Ace, el que se declara el mejor hermano del mundo, el que siempre está al pendiente de las acciones de su hermano como un maniático, quien presume de tener confianza plena entre su relación con sus hermanos, no se enterara de que a su preciada "joya", ya le está empezando a interesar una chica... Ah y por cierto, déjame agregar que es una verdadera preciosidad. - Giño un ojo, mientras al pecoso se le empezaban a subir los colores al rostro debido a la rabia.
- ¡Traidor!, ¡Eres un traidor!, te acepte como parte de la familia, ¿Y así me pagas? - Se puso las palmas en la mejilla a la vez que su rostro se ponía azul y empezaba a susurrar incoherencias. - ¿Qué quiere ésa mujer de Luffy?, ¿Acaso le hizo algo?, ahhh... ¡Maldito Roronoaaaa!, ¿Por qué Luffy te conto a ti y no a nosotros?
-Mmmm... Tal vez porque confía más en mí. - Soltó una sonrisa sádica cuando vio el brillo de celos nacer en los ojos del pecoso, aquella mirada que cuando era un crío tuvo que soportar tanto. - Vamos, vamos... No te enojes, es broma, puedo ayudarte si quieres, pero por supuesto, te costara caro que yo hable.
- ¡¿Qué?!
- Pues... Para ponerlo simple, considéralo como si estuvieras contratando a un detective privado, yo me encargaré de sacarle toda la información a Luffy, no será demasiado complicado debido a que siempre me comenta cada que va a ver a esa chica... - Quiso soltar una carcajada cuando vio el rostro deformado del hombre frente a él quien parecía estar a punto de estallar en cualquier momento. - Bueno, ¿Aceptas el trato o no?, no tengo todo el día.
- Mmmm... ¿Qué tan caro me saldrá?
- No mucho, si aceptas la primera opción. - Hizo un espacio para tomar aire antes de continuar.- Quiero que te alejes de mi hermana. - Dijo con voz seca mientras sus ojos se bañaban en rabia y frialdad. - No soporto que un pervertido como tú la esté hostigando.
Ace se quedo completamente atónito ante aquello, no se había esperado que ésa fuera la condición para obtener información acerca de la "odiosa" mujer que estaba "ensuciando" la pureza de su hermanito, ¿Tanto le molestaba a Zoro que él estuviera tras de Robin?, es cierto que éste siempre se había interpuesto entre él y ella cuando quería hablarle, pero nunca se había imaginado que realmente le diera tanta rabia. Podía notar claramente el odio con el que ése hombre había escupido ésas palabras, al parecer estaba hablando demasiado enserio, ¿Acaso creía que él no se tomaba enserio a Robin?, ¡Eso no era cierto!, podía ser que actuara como un idiota, o que lo hubieran tachado de pervertido o mujeriego debido a su trabajo en el host club, pero él era completamente sincero con lo que sentía, simplemente que no sabía como demostrarlo.
- No - Contesto con una extraña dureza en la voz que impresionó un poco al peli verde. - Sí ése es el pago por la información entonces no acepto.
- ¡¿Qué?!, ¡¿Piensas seguir jugando con mi hermana?!
- No estoy jugando. - Respondió serio mirando al contrario con total seriedad. - No estoy jugando. - Repitió.
Zoro lo miró fijamente, analizándolo detenidamente, él nunca se había caracterizado por ser una persona confiada, desde siempre había sido alguien que confiaba en las acciones de la gente. Era cierto que ése maldito pecoso lograba ponerlo de mal humor, pero a pesar de todo lo que pudo haber hecho él no le tenía especialmente rencor "verdadero", ni nada por el estilo, porque en cierta forma entendía su manera de preocuparse por Luffy, sabía que ése niño era un despistado de primera, y que podía ser fácilmente timado por las personas debido a su enorme confianza, por eso él también lo protegía desde las sombras, además, él también se preocupaba mucho por Robin y Chopper, aunque no lo hacía de manera tan exagerada, pero podía entenderlo. Sin embargo, tenía que asegurarse de que ése hombre no fuera a lastimar a su hermana, por eso precisamente había hecho aquello, era una clase de prueba y la había pasado.
- Bien... - Sonrió tranquilo, antes de volver a su estado de delincuente de la mafia para continuar con las negociaciones. - Entonces hablemos de dinero.
- ¡¿Dinero?! - Gritó mientras ponía sus manos en la cabeza aterrado.
Mientras tanto Robin se encontraba escondida en la cocina, oculta, escuchando toda la conversación, había bajado por un vaso de agua y no había querido moverse de su lugar al notar quien estaba afuera, por lo que dejo que Zoro se encargara de atender. Se había logrado poner nerviosa, y respiraba algo más agitada de lo normal, a decir verdad ella tampoco se había tomado enserio nunca los cortejos del pecoso, pero ahora que había escuchado eso, no podía evitar que su cabeza empezara a formular miles de pensamientos, después de todo él era un buen chico, trataría de ya no ignorarlo tanto.
Sabo se había quedado en casa, mientras el pecoso había salido como un loco hacia la casa del peliverde, él había decidido comenzar a investigar por su cuenta con Luffy, había intentado que éste lo dejara pasar a la habitación pero él se negaba rotundamente, cosa que lo extrañaba, él siempre les contaba absolutamente todo. Tal vez era por la actitud exagerada de Ace, que éste no tuviera la misma confianza cuando se tratara de ése tipo de temas, pero él aún así quería apoyarlo a su manera, lo más probable es que él se sentiría más cómodo contándolo sin la presencia del pecoso, aunque sabía que si iba a obtener información de aquella manera entonces tendría que jurar que no hablaría de absolutamente nada.
Podía suponer con facilidad la razón por la que el chiquillo no les había contado, aquella razón se llamaba Roronoa Zoro, él estaba consciente del rencor que ése hombre tenía, gracias al celoso de su hermano, pero bueno... Se lo tenía bien merecido, y él no iba a ser alguien que se pusiera entre la venganza del peli verde, porque capaz que éste hasta lo metía dentro de su venganza si hacía cualquier cosa.
- Luffy... Vamos a hablar, no le contaré a Ace si eso quieres.
El peli negro escuchaba aquello desde el interior de la habitación, sabía que si se trataba de Sabo podría contarlo con mayor tranquilidad, él siempre había sido mucho más calmado, era igual de fácil que se preocupara por todo, y también solía ser un tanto celoso, pero a diferencia del mayor éste era mucho más paciente y comprensivo, además de que él sí separaba la realidad de la ficción, por lo que estaba completamente que si le contaba todo, éste lo escucharía con paciencia, y lo más probable es que le diera consejos, que lo ayudara a entender lo que estaba sintiendo. Él tenía unas enormes ganas de contarle todo, pero había hecho una promesa con Zoro, y no podía romperla hasta preguntarle a éste primero si estaba bien comentarle al rubio, de manera que hasta obtener autorización no hablaría.
- Te contaré sólo si Zoro quiere... Lo prometí. - Dijo desde dentro, cosa que hizo que el rubio sonriera satisfecho, ya sabía de ante mano cual sería la respuesta del marimo, así que ya no tardaría mucho en que Luffy por fin se abriera con él... Lo cuál será un verdadero martirio con el pobre de Ace, va a sufrir mucho de ahora en adelante.
Aquella agitada noche había dado al fin por terminada, lo cuál daba inicio a un nuevo día, el pobre pecoso tenía unas ojeras enormes bajo sus ojos, no había podido dormir demasiado bien, debido a que había aceptado aquél extraño trato y ahora no podría comprarse todo lo que quería de forma libre, lo cuál le dolía en el fondo. Un momento.. ¡Por qué rayos había aceptado el trato!, había podido contratar a un detective privado de verdad, seguramente le habría salido mucho más barato que pagarle al peliverde y aceptar cumplir con sus exigencias a cambio de la información, ahora se encargaría de frustrarlo. Era su culpa por haber entrado en pánico y no pensar las cosas de manera racional.
Cuando el menor de los hermanos se despertó lo primero que hizo fue arreglarse, salir de casa e irse con Zoro, habían quedado ir con Nami para comenzar con los entrenamientos para el festival musical que se haría dentro de unos meses. Franky ya había terminado con la construcción de su estudio personal a prueba de sonido, en donde podrían ensayar sin mayor problema.
Al llegar al hogar de su amigo buscó entre sus pertenencias las llaves de la casa de éste pero non las encontró, lo que le indicaba que las había olvidado en su cuarto y no tenía intención alguna de regresar, por lo que entraría a la antigua. Escalando con verdadera facilidad un árbol saltó desde una de las ramas a las tejas de la casa, para después intentar abrir la ventana que dirigía a su habitación pero al parecer ésta estaba atorada con algo porque por más que empujara no quería abrir. Sin tomarle demasiada importancia se apoyo con la mano izquierda en algún punto de apoyo para no caer, mientras que con la mano derecha formaba un puño y en un rápido movimiento rompía la ventana junto con los tablones que había puesto éste para evitar que la peli rosada entrara.
La mano del pequeño monito había comenzado a sangrar debido a los vidrios de la ventana, tenía algunas cortadas las cuales no eran demasiado profundas pero ése no era el punto. Sonrió satisfecho para después entrar al cuarto asegurándose de no tocar más vidrios rotos, la cortina le tapaba la vista por lo que la apartó en un simple movimiento quedando encima de la cama del peliverde el cual estaba justo a un lado de la ventana.
Había aún vidrios por todo el lugar dándole a entender a Luffy que eso había sido una acción demasiado arriesgada para su amigo, lo bueno es que éste no había estado recostado. Rápidamente buscó a sus alrededores buscando al hombre, encontrándolo tirado en el piso con la misma chica maniática rodeándole el cuello. Ladeo la cabeza hacia un lado observando como esa chica no parecía despegarse ni un milímetro.
Zoro intentaba separarla de su cuerpo al momento que le reclamaba al monito por romper la ventana, resulta que a pesar de que Zoro había puesto los tablones inicialmente para que la chica no entrara, no había funcionado de nada porque ésta había entrado por la puerta principal siendo recibida por Robin, quien ya se había hecho la idea errónea de que andaban saliendo. Y para colmo ahora Luffy había hecho inútil lo que había preparado, ahora tendría que encargarse de limpiar la habitación, de barrer meticulosamente cada vidrio para que no se le fuera a encajar mientras dormía, y a parte... Tendría que lavar las cobijas que estaban siendo manchadas por la sangre del menor.
- ¡Luffy, vete a lavar y a desinfectar esa mano de una buena vez!
- Ah... Cierto.
Después de que Robin curara la herida de Luffy, salieron en dirección a la casa de Franky donde seguramente los demás ya los estarían esperando, el peli verde colocando su mano en la frente de Perona se aseguraba de mantener distancia, ya que estaba muy molesto con ésa mujer por lo que a diferencia del día anterior se aseguraba de mantener su espacio personal intacto. Después de un rato se habían echado a correr para perderla de vista, no querían que también comenzara a fastidiarlos en la casa de Franky, tenían que ensayar y ésa mujer sería sin duda una distracción.
De ésa manera llegaron al estudio totalmente solos, y pudieron poner en plan su rutina, Usopp se había encargado de pintar el símbolo de la banda en la batería el peli azul, también la había pintado en una tela negro que simulaba una bandera pirata, que era precisamente lo que querían expresar. Así el tiempo comenzó a transcurrir de manera realmente rápida, con días de escuela, ensayos, trabajo, Perona siguiendo a cierto chico a todos lados junto al otro acosador peli verde de Luffy quien iba casi a diario a la escuela para entregarle el almuerzo, por lo que el chiquillo quien recibía triple almuerzo estaba más que encantado, aunque claro, ya habían comenzado a surgir extraños r rumores acerca del "cabeza de cresta" ya que dado que la popularidad de mugiwara era latente en la escuela los demás alumnos suponían que ésa misma popularidad ya había llegado hasta atraer a personas de lo más extrañas.
Por otra parte, Hancock agradecida por la invitación que el menor le había dado de ir a visitarle a la escuela había aceptado después de un tiempo en donde se hubo armado de valor, pero por supuesto se encargó de ir disfrazada, ella era conocida por todo Japón gracias a su fama como mujer, además de ser la hija y heredera de aquella fastidiosa empresa por lo que no podía permitir que la vieran en ése lugar o los escándalos se esparcirían por todos lados, y sus padres no lo pasarían por alto.
La primera vez que Luffy viera a la mujer, ésta tenía un atuendo mucho más discreto de los ostentosos atuendos que solía usar, tenía una blusa blanca con estampado negro, era ligera y tenía mangas que cubrían hasta los codos, también se había colocado una falda corta de color rosa demasiado llamativo para la vista la cuál agarraba con un cinturón café el cuál servía más para adorno que otra cosa, se había colocado unas medias negras junto a un pequeño short que pasaba desapercibido y aunque había intentado con todas sus fuerzas colocarse unos zapatos abierto sin tacones no se había podido resistir a colocarse sus usuales tacones del mismo color con la falda. Llevaba una peluca rubia que llegaba debajo de la cintura junto a unos lentes obscuros.
De más está decir que a pesar de que la ropa que había escogido la chica era como cualquier otra que pudieras encontrar en la vida cotidiana, él conjunto entero combinaba perfectamente y al estar cubriendo a una mujer tan sensual como Boa Hancock, ésta destacaba a pesar de todos sus esfuerzos por estar desapercibida, más de una mirada curiosa había volteado a verla, chicos y chicas por igual la miraban como pobres enamorados, sin lugar a duda su belleza no tenía límites, con aquél atuendo parecía una joven extranjera que acababa de llegar al país.
Aquél día se acerco al morocho escondida tras la pared que conectaba con la entrada de la escuela, pero al intentar llamar a Luffy en susurros y ver que al parecer ésa técnica no estaba teniendo resultados, decidió ir por el frente. Caminó atravesando el gran patio como si fuera la escuela propia, después de todo las clases ya habían terminado, de manera que no podían decirle nada.
Luffy por su parte vio a la mujer acercarse desde lejos y confundido ladeo la cabeza, él estaba completamente seguro de que conocía a ésa persona, pero dado que era un chico demasiado distraído, no lograba reconocerla del todo.
- Luffy, soy yo. - Habló la mujer en voz baja mientras se bajaba los lentes para que éste la reconociera.
- Ohhh Han...
- Shhhh... No grites mi nombre, ¿No vez que vengo disfrazada?
- Cierto, lo siento.
Sin más ella lo tomo por la muñeca para después jalarlo lejos de la escuela, no se sentía para nada cómoda siendo el centro de atención cuando se había esforzado tanto para no destacar, la próxima vez se pondría una chamarra gruesa con capucha o cualquier otra cosa para destacar aún menos. Lo que ni la amazona ni el monito se habían esperado es que Zoro aprovechando la situación, se encargará de tomar una foto con una cámara que se había encargado de llevar a diario en caso de que la pretendiente de su amigo se dignara a hacer aparición en cualquier momento. Él estaba fascinado con el disfraz que ella había conseguido, después de todo eso haría que fastidiar al pecoso resultara aún más divertido.
Sin embargo, cuando estuvo a punto de tomar la cuarta fotografía tuvo que detenerse al ver un cabello rosado interponerse en la escena. Dejando la cámara de lado y bajando la mirada, observo a la hija de Mihawk mirándolo con una cara que demostraba desaprobación. Él, ante aquello arqueo una ceja claramente confundido pero cuando quiso formular palabra siquiera ésta ya se había abalanzado sobre su cámara para intentar arrebatársela y lo único que él tuvo que hacer es levantar el brazo para dejarla fuera de su alcance. Debía de admitir que verla dando pequeños saltos intentando arrebatarle el artefacto de las manos resultaba ser demasiado cómico.
- Pervertido, Kumashi le toma fotos a otras mujeres estando conmigo. - Rezongaba a la vez que seguía con su inútil intento de destruir las fotos.
- ¿De qué rayos hablas mujer?, estas fotos son para mi trabajo de espía que acepte con el hermano de Luffy.
- Ah, ¿Enserio?, ya veo. - Dijo rindiéndose demasiado rápido. - Bueno, toma algunas fotos mías.
- ¿Ahhh?, ¿Y para qué diablos quiero fotos tuyas?
Al momento el pobre cabeza de césped ya se encontraba en el piso debido a un golpe que había recibido en la boca del estómago el cual le había sacado todo el aire. La chica por su parte ya se estaba alejando de la escena del crimen bastante fastidiada. Pero antes de que pudiera irse escuchó claramente cuando él le preguntaba el porqué lo había hecho, por lo cual tras voltearse con el ceño fruncido respondió.
- Es tú castigo por ser tan idiota y olvidadizo.
- ¿Olvidadizo?, ¡Qué quieres decir con eso!
- Por eso mismo digo que eres idiota...
Mientras la pareja de "tortolitos" tenía una de sus tantas peleas maritales, por parte de sus amigos había diferentes tipos de reacciones. Usopp por ejemplo tenía la mandíbula desencajada al observar a su capitán alejarse con una extranjera sexy, y bueno... Por parte de Nami y Sanji un aura roja los invadía, los dos estaban celosos, endemoniadamente celosos, lo peor es que ése estúpido crío se había decidido a marcharse olvidándose por completo de la práctica en casa de Franky por lo que ése día tuvieron que ensayar sin el vocalista.
En el festival musical pedían en la interpretación final, una composición original, por lo que los chicos ya se habían encargado de escribir algunas propuestas musicales, pero aún no se decidían por cual interpretar, no había resultado demasiado difícil escribir tres interpretaciones distintas, pero lo verdaderamente difícil era tener que tocar algo que valiera la pena.
Ése mismo día Zoro fue a la casa de los D., para encontrarse con su "cliente"; El peliverde le había dado "permiso" a Luffy de que le contara todo el asunto de Hancock a Sabo, pero el rubio se había negado a contarle al pecoso debido a la promesa que había hecho y claro, no le había mencionado nada al mayor para no tenerlo encima todo el día hostigándolo de manera que el único que aún no sabía absolutamente nada era él, quien tenía que soportar las extorsiones de aquél sujeto.
Entrando a la casa, esparció las tres fotos sobre la mesa de la cocina, logrando que el pecoso se levantara de su asiento soltando un grito que se escucho por toda la cuadra, éste tenía un revoltijo de emociones en su interior causadas por los celos de esa mujer estuviera "pecaminando" a su querido hermano, junto con los celos de que su hermanito tuviera a tal preciosidad tras de sí.
-¿Es extranjera, atrajo a una extranjera?. ¡¿Cómo le hizo ése mocoso?! - Gruñía a la vez que el rubio se acercaba a observar las fotografías para después comenzar a carcajearse en silencio en otra habitación. No había duda de que quedarse callado había sido de lo mejor que había podido hacer.
De aquella manera, pasando el tiempo, entre cada tontería que aquél inusual grupo de amigos solía vivir de manera cotidiana, el festival musical por fin estaba presente, gente de todos lados del país habían ido a presenciar el evento o a participar. La banda de los mugiwara, por su parte se encontraba bastante entusiasmada, se habían estado preparando arduamente dentro de esos tres meses en los cuales sólo hubo algunos inconvenientes en los cuales no pudieron practicar ya sea por las fugas ocasionales del capitán, o las interrupciones de cierta acosadora, o cualquier otro evento que se presenciara.
Lo importante es que ya estaban ahí, aún no sabían en qué consistirían todas las pruebas para llegar a las finales, pero eso precisamente lo hacía mucho más interesante. En los alrededores se encontraban los afamados novatos, los cuales ya habían ganado cierta fama y de igual manera habían decidido participar en el festival para popularizarse aún más y atraer a los medios, entre ellos estaban Eustass Kid junto a Killer, Basil Hawkins, X Drake, Trafalgar Law, Scratchmeen Apoo, Capone Bege, Urouge y... ¿Jewerly Bonney?, ¡¿Qué hacía en ése lugar la mejor clienta de Ace?
Continuara...
StArLoRdMac2: Sí, sé que normalmente es más despistado, asexual, idiota, y todo eso con respecto a las relaciones pero... En el fanfic le quite un poco todo eso porque de otra manera sería mucho más complicado hacer que su relación con Hancock avanzara, de manera que con ella pues disminuí eso bastante, dejando mi versión de como sería un Luffy enamorado.
Kumikoson: Jajajaja, no te preocupes, entiendo perfectamente lo que es que te dé flojera comentar desde un celular, a mi también me ha pasado en varias ocasiones, de todas maneras fue bueno verte volver a comentar.
Eiiko-chan: :O ¿En serio te gustó tanto?, que bueno, eso se agradece, y tú comentario me alaga, gracias por el comentario extenso, me alegras el día, y espero poder terminarlo, aunque claro... Cuando entre a la escuela se me va a complicar más actualizar, es por eso que me he dedicado a escribir mucho en estos días, pero que bueno que te haya gustado.
Guest: Jajajaja, te entiendo, yo misma me emociono con subir algunas ideas que ya tengo preparadas con el fanfic, pero pues... Aunque las tenga preparadas, el problema está en escribirlas, y además tengo que ver cuando meterlas y todo eso, pero bueno, de una vez aviso que ya tengo una idea preparada que estoy viendo si colocar después del festival musical, que (según una amiga) será muy bien recibida.
Kolaiscool: Saludos para ti también.
miree3D2Y: ¿Sabes que es lo curioso?, dices que eso de los enamorados me queda como en la vida real, pero yo en mi vida cotidiana digamos que... No he experimentado eso, lo cual me hace preguntarme como rayos puede salirme escribir sobre el amor de manera natural como dices, si no tengo nada de experiencia. xD, es probablemente por eso que la historia me queda con los "toques tiernos", o al menos, eso pienso.
Tomoyo: ¿Tú cuando no fangirleas? Jajajajaja, El amor también duele... xDD, no tienes idea de como me hiciste reír con ése comentario, es cierto que lo torturo un poquito con Perona pero pues, que más da, ¡Se lo merece!, y sabes perfectamente a qué me refiero debido al adelanto que te di. Pero claro, ni se te ocurra hacer spoiler en el comentario porque si no te mato. Jajaja, aunque sé que no lo harías, pero bueno, espero meter aquello lo más pronto posible.
